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disturbia; priv — pasado. - Versión para impresión

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RE: disturbia; priv — pasado. - Yuqi - 05-01-2026

¿Qué planeaba Eros? Por un segundo, la alarma se activó dentro de su cabeza, retrocediendo en el instante en que la tela el hombre retiró de su posición original. Nadie le aseguraba que él no le haría daño, pretendiendo cuidarla… Pero ¿no ha demostrado hasta ahora ser generoso? Lo afirmaba una vez más al llenar de calidez aquella piel descubierta, como si Yuqi fuera una amiga realmente, no una desconocida.

Qué maldito estúpido. Qué ingenuo.

Pero le servía, ¿no?

—Que digas eso no hará que alguien deje de decir mentiras —Empezando por ella específicamente, pero entiende la razón de su repentina confesión. Ligeramente, una risa escapa de su boca, a la vez que termina por volver a colocarse aquella prenda que abandonó. De todas formas, ¿no es curioso? Pese a que ha vuelto a estar completamente vestida, no devuelve la ropa ajena. —Nadie deja de fastidiar a otro solo porque se lo dices.

Experiencia poseía en el campo. Demasiada, a decir verdad, pero no tenía intención de profundizar en el tema, así que es un alivio el nacimiento de un nuevo tema. —¿Tras 28 años? Yo, a los quince, ya había matado a mi primer hombre —Sonaba demasiado conspiradora para que fuera verdad… o mentira. Lo más seguro: un invento. Al menos eso podría suponer quien luego la escuchaba soltar una risita tonta. —Es broma —Como venía diciendo tras toda declaración dudosa y peligrosa, por más que el brillo en sus ojos dejaba abierta la duda. —Pero piénsalo: ahora no tienes a nadie encima de ti. Puedes hacer lo que quieres.

Después de todo, ¿no hacían eso los padres? Limitarte a seguir sus órdenes, a que hicieras lo que ellos querían. Lo pensaba casi burlonamente, como si no lo quisiera, como si antes no los hubiera deseado desesperadamente. Allí estaba la molesta sensación en el pecho, que preferiblemente ignoró en cuanto, curiosa, alzó la ceja al verlo detenerse.

—Lo único que es tuyo, Eros, es lo que te apropias con tus propias manos —No hay risa en su voz, ni burla. —Nadie te lo va a dar porque sí. Todo tiene condiciones —Y allí se corta el rollo serio, pues medio sonríe al verlo. —Pero supongo que siempre hay excepciones, como tú —Allí está otra vez esa invasión a su espacio privado, viniendo en forma de un dedo apretando su pecho, obligándolo a seguir caminando. —Perfecto por tu buena educación, pero a ver cuánto te dura ahora que no estás en casa.

No iba a durar.

Obviamente, no podría. Habría algún instante donde tanta generosidad debería ser dejada de lado para avanzar en el mundo, y seguro él había sufrido momentos ya donde eso había sido puesto a prueba. En algún momento cambiaría. Sucedería tarde o temprano.

De repente, le pareció increíble que hubiera sobrevivido tanto tiempo.

Al menos le favorecía ahora; una comida gratis no iba a desperdiciar. Estaría lista para cuando eso cambiara, sería entretenido enterarse de tal cambio, pero por ahora...

Podría disfrutarlo, por ahora. Porque tras tanto caminar, por fin habían dado con un lugar donde comer. ¿Dónde se había metido ese lugar? Podría haber jurado que no había estado allí antes, y sería razón de molestia, salvo porque le había permitido conocer una particularidad entre la gente que conocía. Por lo mismo, antes de siquiera cruzar la puerta, hacia él se gira. La mano está sobre el pomo de la puerta, mas amague de entrar no hace.

—Igual es muy aburrido que solo quieras tomar agua —Sí, había escuchado que es malo bebiendo, pero ella también, y quizá por eso se le hacía más divertido ver a alguien más en un estado similar. Las decisiones inteligentes eran aburridas; las tontas y arriesgadas eran más divertidas. —¿No apostarás conmigo?

Habría sido una situación un poco incómoda si hubiera existido un vaivén de gente entrando y saliendo del lugar, pero los posibles comensales estaban tan escondidos como el restaurante mismo. Si descartaba que estaba cerrado era por las luces encendidas del lugar, nada más.

—Si gano, tomas algo conmigo —Como si realmente fuese a cumplirlo, con esa decisión lo dijo. No hubo titubeos, solo confianza, para dar vueltas alrededor del hombre, examinándolo una vez más de pies a cabeza. —Si tú ganas, ¿Qué podría darte? —¿Qué podría querer alguien como él? —¿Dinero? ¿Un abrazo? ¿Teñir ese azul de tu cabello? —Cosas tontas como sugerencia, quizá alguna colaría. —¿Alguna idea? Lo que quieras.

Sin importar lo loco que fuese.

—Todo por un lanzamiento de moneda —Y como llevaba tiempo haciendo, de la nada una moneda apareció en su mano, que pronto lanzó al aire y entró en escena. —¿Cara o sello? Te dejo elegir.

¿Qué más necesitaba?

—Incluso tirar.


RE: disturbia; priv — pasado. - Eros Focalor - 17-01-2026

Hubo rigidez cuando la muchacha invadió su espacio personal, más se mantuvo estoico y firme asintiendo a lo que ella dijo. En algo estaban de acuerdo: En ese mundo nadie te regalaría nada, y de ser así sería mejor que desconfíes. Eros aun no sabía la epopeya que le esperaría en los próximos meses, ni la cantidad de veces que enfrentaría a la muerte de frente, cuantas elegías dedicaría para amigos y enemigos. Era aun joven, puro, inocente e impoluto como un lienzo en blanco. — No me molesta que seas una asesina, en caso de que sea cierto —Aclaró ante todo, honesto y firme. Él también lo era despues de todo, aunque en su caso no se le decía criminal por ello, sino ejecutor de una justicia darwiniana: La supervivencia del más apto. Siempre por defender el descanso eterno de las criptas y en pos de cumplir sus funciones había tenido que encarar situaciones en las cuales solo uno podía salir andando, y él seguía andando.

El sepulturero mostró una sonrisa pícara ante la propuesta de la escurridiza ladrona, dándole plena atención antes de que una carcajada escapase de su boca tras sus manos por modestia. — Teehehehe no necesita esforzarse tanto para que tome algo con usted... Esta bien, acepto la apuesta, si le hace ilusión —Le sonrió de lado a lado, si bien no era un asiduo bebedor era consciente de sus propios límites ¿Y quien era él para decirle que no si le entusiasmaba la idea? No necesitaba hacerse de rogar, sabía que no necesariamente todo tendría que ir a un extremo conflictivo siempre y cuando supiese cuando parar de beber antes de perder el juicio crítico. — ¿Cómo que mi pelo es azul? Debo admitir que es una persona con unas ideas muy ocurrentes —Inquirió curioso ladeando la cabeza mientras sostenía uno de sus mechones para observar con detenimiento por unos momentos, pues desde su perspectiva el siempre se había visto rubio por su trinatopia.

Una vez ingresaron al establecimiento, Eros realizó un rápido paneo con la mirada. Nada parecía estar fuera de lugar, no notaba ningún pirata reconocido con Wanted lo cual lo hacía pensar que quizás podría reinar la paz en esa noche. — Nunca he sido tanto de apostar... Pero bueno, tira la moneda y si sale cara... Tendrás que ser completamente honesta conmigo durante toda la noche —Fue todo lo que pidió, sin bromas, sin mentiras, ni verdades a medias. — Elijo... cara, y le dejaré tirar. Si pierdo tomaré, si gano será la persona más honesta de éste establecimiento hasta que nos vayamos —Aceptó finalmente la propuesta de la amante de los espantapájaros, pues los juegos podían ser divertidos.

— Y tiene razón, si soy libre de hacer lo que quiera pero... ¿Cuánto durará si no soy consciente de lo que ésta libertad implica? Soy libre porque nadie ha venido a oprimirme bajo su suela, y soy alguien que no tiene alma de opresor para aplacar la libertad de los demás... Solo puedo intentar seguir creciendo para proteger la libertad que me he ganado tras 28 años —Lo hacía sonar como si su vida hasta ese entonces hubiese sido la de un recluso, pero había algo de verdad en ello solo que, hasta que no salió de las cuatro paredes y las costas de Baterilla no se había vuelto consciente de ello.