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[Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Versión para impresión

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RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Gwendolyn - 07-12-2025

La atención la obtuvo, por lo tanto no hizo nada más que sonreír de la manera más discreta que encontró. Con una mano sobre sus labios, simplemente carraspeó un par de veces ante la situación ¿Y el miedo? Lo sintió, sigue ahí, aun así la oportunidad le pareció tan grande que no dudó en avanzar.

¿Siete mil de esos bichos? ¿Cien? Su gesto no se torció, la mantuvo en su lugar, porque suena a mucho, aun así… — Los que quieras.

Incluso si es la peor idea, si es apostar todas las fichas a una mano perdedora, no le importó. Porque lo intentó. No deseó vivir en supuestos que nunca intentó, ni en situaciones que simplemente siguieron en su imaginación — ¡Claro que puedo asegurarlo! — no es una mentira, es una afirmación que fue con un ruego discreto a su amado Dios. Un golpe de suerte, para tomar el camino adecuado, uno que ha elegido para sí misma. — Déjamelo a mí — una mano terminó sobre su pecho, sintiendo como el corazón late con más fuerza de la que debería, un poco más y seguro le explotará ahí mismo.

Negó con la cabeza con suavidad, incluso si él no puede verla o si está de espaldas, respondió como si los reflectores se encontrasen sobre ella. Sintió el calor de ellos, incluso si no existen sobre el cuerpo, causándole un ligero sudor que limpió con el dorso de su mano — No veo, pero no necesito ver para lograrlo — se mordió la lengua, sin saber cuánto pudo empujar de la situación, ya los ha amenazado con acabar con ellos — Porque Owen está conmigo — esa es la respuesta más simple, es una fe ciega, una que no se la dedicó a Dios o una fe que no responde, sino a quien puede tocar si estira suficiente su mano — Además, tengo un truco… Pero si te contara, perdería mi oportunidad.

Un truco que no sabe cómo existe, pero siempre le han dicho que ahí está. Quizás viene de la honestidad, de una situación curiosa que no suele ocurrir con los demás ¡Qué importa en verdad! Simplemente aprovechó que es su momento y lo va a tomar.

—Claro, lo haremos o lo hará… o bueno, eso, ajá — no supo si es un acuerdo tácito o ha obligado a Owen a cumplir un contrato que no ha firmado — ¿No es así? — juntó sus manos en un aplauso y se rió, antes de insistir una vez más.

—Tu nombre, no nos has dicho el nombre. No creo que quieras ser el hombre de la máscara o el tipo del calor ¿No? Me gustaría saber con quién estamos haciendo este trato ¡Esta promesa! Te aseguro no te arrepentirás.

Cositas



RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Owen Yang - 07-12-2025

[Imagen: jIBR1N1.png]
-Entonces como ella tiene la capaci-

— Tú. Cállate, ahora —

[Imagen: HPivVc5.png]

Automáticamente la orden ocurrió, Owen la acató; Pese a parecer un chico muy disparatado, enérgico y gritón, solía tener un tacto importante con las personas, y más aquel que había demostrado tener un poder tan abrumadoramente demoledor que, al menos en esta instancia, no se sintió tan débil como con aquel fuerte complejo de inferioridad que se había acrecentado. Él no era el protagonista, sino, ella, y por eso no paraba de buscar poner todos y cada uno de los reflectores en su mujer favorita en todo el mundo porque...tal vez, si alguien tenía la clave para que ella cambie el mundo roto en el que el pelirrojo tuvo que vivir, sin duda alguna, podía ser este sujeto que le encaraba y también le silenciaba -Tiene malas pulgas el mascarita.- Como para no tenerlas, Owen, si supieses una mínima parte de con quien estás tratando.

Llevó su mano izquierda al bolsillo, teniendo a un soldadito a su lado aún, uno que parecía haber perdido un detalle de su uniforme que le caracterizaba. Mientras que con la derecha atrapaba a la muchacha para que supiese que ahí estaba con ella, con la otra jugueteaba con aquello entre sus dedos; Se sentía frío, metálico, liso pero con un relieve muy marcado en un símbolo que le resultó incapaz de olvidar, viéndolo repetido en toda la uniformidad de cada tropa de idéntico aspecto. De vez en cuando...rozaba aquella esfera, una que, sutilmente, clavaba sus pinchos en su cuerpo, una que sabía perfectamente qué era, pero aún no sabía ni cómo ni de qué manera interactuar con ella...o si era la decisión correcta decidirse -Cómo me gustaría que estuviese el sebolla conmigo para decirme si vale la pena o no.- porque, en su encuentro en aquella enorme torre en el extraño lugar en el que cayeron, un mono fiestero y alocado tenía la clave no solamente de las famosas frutas del diablo que poderes tan exóticos emitían, sino, "un mercado de las mismas".

¡FFS!, una bocanada de humo, seguido de una vibración llamativa, apareció justo aquel...¿Brazo...? ¿Qué era lo que traía consigo? Era metálico, mecánico, pero parecía especialmente particular.

[Imagen: 2155ba78b2a1dcd3635d4b4ad62c2073.jpg]
-¿Tiene un brazo de metal? ¿Cómo lo controla?-

No iba a emitir palabra hasta que le tocase, porque Gwen tenía totalmente el control de la situación y solo quedaba protegerle con su cuerpo en una inminente muerte si osaba elevar mínimamente el tono. Algo que nuevamente le distrajo, aparte de los sonidos que emitía el metal colgante de su brazo, eran las palabras de la mujer que más quería en el mundo: "Porque Owen está conmigo", para ser los ojos que la guiarían hasta cambiar el destino de este mundo tan hostil -Y no me iré a ningún lugar.- ya que el sujeto parecía muy pragmático, literal, "Cómo encontrar, sin ver", era exactamente la misma duda que el pelirrojo tuvo el instante que conoció a la muchacha.

— Pero ¿acaso ves algo debajo de esas telas? ¿cómo cojones va a encontrarlos si no está mirando? —

[Imagen: c3128e24d34cb4e96860af55e3b369b6.jpg]
-Ella pue-

— No respondas, calla —

[Imagen: pxB4xJc.png]
-Vale.-

Le había señalado y hasta le había predicho, ¿Este sujeto era capaz hasta de tener un don reconociendo la personalidad de Owen? ¿O es que el chico era tan evidente que cualquiera podría adivinarle? En cualquier caso, el enmascarado, ciertamente, sí parecía interesado en ambos, más particularmente en la potente habilidad de la chica para poder obtener el interés de muchísimos seres vivos, ¡Incluso, uno tan particular como el que tenían delante! Tal vez el mensaje de Pawurs había marcado el destino, literalmente de estos dos jóvenes.

Aunque nunca sabrían si para bien, o para mal.

Volvió a decirlo: Owen, tienes que callarte la boca -Joder, qué malas pulgas que tiene este tipo.- era una mezcla entre irreverencia pero un pánico atroz de saber que podría volverlo un "bebé ceniza" en una fracción de segundo. Lo sabía, se lo demostró y, aunque se resistió a sus capacidades, el pelirrojo procedió -Ella guiará el camino, así como guió el mío.- Bueno, al final habló, no se puede morder la lengua ni aunque quiera.

Aunque el rostro del pelirrojo explotó en intriga, una silenciosa, una en la cual uno abre los ojos y cierra ligeramente el entrecejo: "¿Cuál es tu nombre?", porque si iban a hacer un pacto con el diablo...más vale saber, al menos, cómo se llama.

Sin más dilación, el pelirrojo no dudaría en acompañar a su mujer favorita, al tropel y al hombre enmascarado que guiaría un destino tan inesperado como impensado. Con su izquierda jugaba con el medallón dorado, con la derecha, de vez en cuando, rosaba aquel bulto que parecía un tumor escapando de su costado -...tal vez...podría preguntarle qué hacer.-.

Me compre una cajita feliz



RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Sohem - 07-12-2025

Tras mis preguntas sucedieron las respuestas. Sorprendentemente el chico de cabello carmesí supo contener su lengua cuando se le ordenaba, algo que me gustó: Si sabía callarse y obedecer una orden sencilla daba igual que hablase mucho. Parecía completamente entregado a la mujer - fuera cual fuera la relación que los unía - y totalmente leal a ella, velaba por su seguridad y todo el tiempo trataba de tenerla detrás de si mismo. Eso también era un punto positivo, era un bocazas pero era fiel.

La chica por su parte me confirmó que podría encontrar sin problema las criaturas que yo estaba buscando, y aclaró mis dudas sobre su vendaje: Era ciega. Abrí los ojos un poco, sorprendido. Ser ciego era una putada terrible. Ahora entendía por qué el chico buscaba tenerla todo el rato de la mano y anteponerse a posibles peligros. ¿La protegía porque era invidente? Habían dicho que no eran primos... ¿hermanos quizá? No, demasiado diferentes y demasiada similitud en la edad aparente. ¿Pareja? Eso sí que sería interesante. Dos chicos tan jóvenes perdidos en la jungla de Little Garden, y una de ellas ciega... Tenían los días contados en el Paraíso.

La muchacha, de forma astuta, dijo que tenía un truco para hacer aparecer a las criaturas pero que no podía contármelo — ¡Ja! — bufé con sorna. Tenía razón, y era una buena filosofía que además compartía: Si haces algo bien, nunca lo hagas gratis. Parecía alguien desesperada por aprender a controlar sus habilidades para, quizá, sentirse menos inútil al no tener el don de la visión, pero no podía haber nada más diferente que el frío y el calor... aunque emitiese sus poderes de la misma forma que yo, los efectos de estos seguramente serían radicalmente distintos a lo que yo podía hacer, pero bueno, no me correspondía a mi decidir la utilidad de su enfoque.
Finalmente pasó a volver a preguntarme que cómo me llamaba, sugiriendo que no me gustaría ser recordado como el "hombre de la máscara" o el "tipo del calor". Me tomé unos segundos para observarla en silencio, mirándola de arriba a abajo.
— Me llamo Sohem — dije rompiendo el silencio — Y tenemos un trato — concluí, recordando y confirmando que por mi parte, teníamos un acuerdo: Ellos me llevaban hasta los lagartos gordos y yo les devolvía el favor.

Agarré las bridas de Dürr y avancé un paso hacia el chico, entregándole las correas de la montura con un leve impacto en el pecho — Si va caminando nos retrasará — le dije al chico, refiriéndome a la invidente — Que se monte. Se llama Dürr — y solté las riendas, dándoselas, mientras el lagarto se sacudía como un perro mojado. Esperaba que ayudase a la chica a montar en Dürr para que no tuviera que ir todo el rato de la mano con él, pendiente de no tropezar o caerse por ahí.
Quizá esta vez si encontrase aquellos malditos y huidizos lagartos.





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