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RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 31-01-2026 Era hermosa, radiante y despampanante, era dueña, ama y señora de algo que Maki tuvo en algún momento pero que ya no le pertenecía, una piel hermosa, lozana y deliciosa al tacto… ella ahí absorta como embobada no sabía por que se deleitaba en su mente con el crepitar de las llamas naciendo de sus caderas. De su mirada de acero firme, segura, marcial. Ella tenía algo de eso, pero muchos decían que era escandalosa, brusca y tosca en su lugar. Se miro su propia piel el recuerdo de ella misma antes de estar rota le invadió, le comió la mente y creyó que el amargor subía por su garganta, pero lo contuvo con un poco de lágrimas brotando de sus ojos…. mierda… sus ojos eran dos faros, nebulosos, discordantes de la realidad, sobrenaturales y llenos de fuerza, pasión, un brillo que no dejaba de endulzarle la vista a Maki. La ropa se deslizaba por su cuerpo como una serpiente hambrienta, cruda y cruel, devorando aquello que Maki extrañamente comenzaba a disfrutar, su vista estaba algo borrosa ida, sabia que estaba drogadisima, pero una parte de si, la chica que se revolvía consciente en su interior, deseaba sin duda probar la carne que solo unos segundos le lleno. El perfume cruel de la rubia se desperdigo por la sala cuando se movió para calzarse mas ropa, una bofetada dulce, armonios, una que le prendió, que le calentó, sintió como inconscientemente su mano se frotaba su abdomen, su cuello. Como si ella, de sonrisa radiante pero melancólica dominara algunas partes de su cuerpo como un sádico experimento mental. Se sentía vapuleada, arrasada y derrotada por la belleza de sus dorados cabellos, era como mirar al sol de frente sin protección, cada marca era un recuerdo doloroso en su piel reptaban y se movían, atrapándola en una espiral de perdición y decepción. No recordaba como era sentirse hermosa, querida, amada, no recordaba como era tener la alegría de que le abrazasen de manera genuina, sin condiciones y sin que se aprovechasen o quisieran algo de ella. días raudos corrían por su mente, recuerdos fragmentados en trozos mientras ella se movía, la seducía su espíritu, sus miradas furtivas, cada movimiento era captado y bebido por la mente de Maki… La canción de Maki nació sola, sin una provocación, sin un detonante, similar a cuando un animal salvaje huele la sangre y se dispone a acechar a su presa, un relámpago encarnado que salta para subsistir y no puedes verlo cuando ya esta en movimiento. La emoción, el sentimiento, estaba segura que nacía de algún lado, de un recóndito paraje en su corazón uno donde fácilmente todos podían entrar, pero pocos se quedaban y casi ninguno plantaba bandera pues ella era cambiante, fugaz, desordenadas e impredecible. Eso no es del agrado de la gente, menos de aquella que desea vivir en paz. Entonces algo se partió en ella cuando sintió la tibieza de sus manos. Hace mucho tiempo que no sentía un tacto similar, uno que rompió su concentración que ya estaba medio ida. Medio fugada entre sus ojos que le paralizaban y le hacían palpitar el corazón, su respiración se volvía gruesa y agitada, con gran dificultad y no podía sacarla como quería, sentía que… maldición era un jodido ataque de pánico?... una sobredosis? Que mierda. Todo se detuvo cuando sus manos se posaron en su cintura… sus caricias como si le lavaran el pecado comenzaron a plantar una semilla en su interior, una que parecía florecería con fuerza. Sus caricias, su pulcritud de movimientos, sus… caricias en las cicatrices, pocos o nadie había tenido ese tacto ni de esa forma antes. Solo la usaban porque era tremendamente ardiente al momento de amar, pero después rápidamente la desechaban. **Cuando nuestros cuerpos se unieron sentí que me consumía una llama, cuando toqué su piel, entallada en el algodón sentí que también por primera vez me amaban no por mi desnudez, aunque lo estaba, lo sentía en mi alma en mi corazón, no soy una persona de palabras grandilocuentes pero sentía que algo… en su pecho explotaría saldría caminando ensangrentado y con piernas propias para… para… besar a esta tremenda hembra frente a mi… mierda que me pasa.** Sus ojos enfrentados, la eternidad reflejada en los de ella, esta vez no vio su propio cuerpo calcinado por las vicisitudes de la vida. Solo vio… su corazón, puro, alto, enardecido… —Yo… yo… no… no merezco amor, no merezco comprensión ni ternura…— Se acerco lentamente a su “Amante” y poco a poco apego sus labios a los de ella… sentía su calor abrazador, su aliento dulce, la tensión en sus músculos… sus caricias la desarmaron. Estaba por primera vez desde que tenia memoria a merced de sus deseos. La unión de sus labios fue lenta, disfrutando cada movimiento, la lengua de Maki poco a poco saboreo los de ella, su mano tras su nuca, acariciaba el bello naciente de su cabello. Era hermosa, dotada de un aura que nuevamente hizo que los ojos de la chica mas dura del condado se cristalizaran. Movió sus manos por su espada, beso su cuello, uso su otra mano para subir su mentón al cuello, para explorar cada parte de su carne, de su esencia, su perfume le volvía loca, la lengua, los besos como picaduras de cientos de mosquitos se materializo en su piel a la vista… quería… quería abrazarla fuerte, tanto que deseaba que fueran una sola, con lentitud le tomo una pierna para levantarla sobre su propia cadera… quería hundirse y naufragar en el mar de su frescura y entonces Maki… de pronto… cayo de rodillas frente a ella… sus manos tocaron el suelo… sus lagrimas saltaron al fin y el sollozo la quebró… ahí frente a ella, no se atrevía a mirarla, a siquiera ser merecedora de sus caricias. Maki era una mujer quebrada.
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RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Lana - 02-02-2026 La mujer era loca, pero también era bonita, demasiado incluso con ese cabello verde que me hacía preguntarme si su madre o su padre había sido un arbusto mal podado, porque conozco personas pez o con cara de animales y cosas peores, pero jamás me había detenido a pensar si existían personas planta ni si una podía sentirse atraída por algo así y aun así ahi estaba yo, dudando, observándola, sintiendo algo extraño que no sabía nombrar y que se parecía a algo que suele escasear, algo que no esta acostumbrada a crecer. El roce de mi mano en su mejilla, la cercanía inevitable de nuestros cuerpos, convirtio lo que hay entre nosotras en un imán y cuando nuestros labios se encontraron senti electricidad, un choque lento, donde nuestras lenguas se reconocían mientras ella, de alguna forma absurda y mortal, lograba entrar en un lugar mio que no suelo abrir, uno donde se guarda el corazón y el deseo. Correspondí su beso, era cariñoso, tierno, aproveché de seguir respirando su perfume, dejándola tocar y entregándome al ritmo de una mujer que parecía hacer exactamente lo que quería y aun así no me daba miedo, al contrario, disfrutaba la sensación de rendirme, aunque lo que buscaba era calmar el momento. Recorrí su cuerpo mientras la abrazaba, hasta que algo cambió, la sentí aflojar, como si se derritiese, ella caía como miel deslizándose sobre mi piel y no aparte mis manos cuando su peso cedió, no la sostuve cuando cayó, la dejé descender hasta el suelo, arrodillada, quebrada, vulnerable y observé como ella, tan alta, fuerte, peligrosa, se quebraba frente a mi, por… por algo tan simple como el amor —Te ves cansada— dije entonces, permaneciendo de pie frente a ella, sin abrazarla… todavía. Verla anclada a ella me resultaba desconcertante, porque parecía de las personas que obtienen lo que desean cuando quieren, pero ella estaba ahí, ¿incapaz de conseguir eso que tanto anhelaba? Ella desde el principio me pareció una mujer impredecible, eso me gustaba, y aunque me golpeo, no me hizo daño, solo logró entrar en mi vulnerabilidad de formas que no esperaba. Elegí acercarme, elegí quedarme porque la encontraba atractiva con su apariencia, con sus enredaderas que le hacía falta unas flores y ahora solo quería… deseaba ver sus ojos “Dejame verte” pensé mientras levantaba su mentón con dos dedos, obligándola a verme, descubriendo su rostro triste y noté con una sorpresa que mis mejillas estaban sonrosadas y calientes. Su mirada me sonrojó y mi respuesta fue abofetearla. La abofeteé. El sonido seco resonó en la habitación y dentro de mi algo se contrajo, una culpa, incomoda, revelando al mismo tiempo el deseo que guardo por ella ¿como es posible empezar a sentir por alguien que está tan loca? No estaba molesta, estaba encantada de descubrir que incluso alguien como yo, hecha de cicatrices y decisiones torcidas, todavía era capas de sentir ese tirón suave en el pecho, esa incomodidad que no solía pero tampoco dejaba respirar ni dormir del todo. Buscaba entender por qué esa mujer extraña, impredecible y peligrosa había logrado, en tan poco tiempo, desordenar mi naturaleza y plantar algo parecido aun cariño, mal nacido quizá, pero estaba vivo, palpita y es real. Era algo que por primera vez no quería arrancarlo de raíz. Algo en mi decidió bajar, no supe bien en que momento mis rodillas tocaron el suelo para quedar a casi a su altura, porque ella seguía siendo más alta Quedé frente a la mujer que había golpeado segundos antes, acerqué mi rostro al suyo y mis labios tocaron su mejilla, besándola despacio —Miau. Gracias por liberarme de la iglesia, finalmente puedo irme y por eso… te voy a amar—. Le murmuré sonriéndole cerca de su piel. Me quedé ahí, cerca, demasiado cerca, y luego abrí los brazos para rodearla otra vez, apoyando mi cuerpo contra el suyo. Y al tenerla cerca, mis labios tocaron su rostro y se lo besaba comiéndome sus lágrimas, porque las quería. Mis gestos eran lentos, mis manos recorrieron de nuevo su espalda, acariciando su columna vertebral con los dedos, con mi rostro jugaba a alejarme y acercar mi boca a su cuerpo, rozaba la punta de mis labios sobre su mandíbula, su cuello, dejando besos breves, los dedos que acariciaban su espalda bajaban hasta enredarse en su ropa, hasta bajar por su cuello y como pude la mordí. Luego me detuve, me separé, no del todo, lo hice para poder mirarla. —Eres divertida ¿Te escaparías de esta isla conmigo? No me aburriría en el camino— pregunté, porque después de todo lo que me mostró, solo me hizo entender que había elegido bien en acercarme y que quizás hasta… la necesitaba. En mi mente pensaba en las cosas que habían ocurrido, la intensidad, esa intensidad que me hace perder el control y solo hacer lo que creo que es mejor… disfrutar, porque ya era libre.
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RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 04-02-2026 Alzarla vista y enfrentarse a su rostro níveo, sus ojos azules como Orquídeas salvajes en campo de hielo, penetrantes vivos y azarosos, tanto que Maki con sus ojos color miel dorada se sentían avergonzados, temerosos y presas de un temor irracional cargado de misterio y delirio, un delirio fogoso y dominante que se posaba en su alma y le gritaba que no era merecedora, no era digna y no era capaz de soportar nada de lo que esos cabellos dorados como rayos de sol le pudieran ofrecer. Débil. Derrotada. Cansada. Destruida por el simple hecho de su desnudez frente a la elegancia de las vestiduras de su “protegida” Maki se sintió una basura sin sentido, sin rumbo y sin una dirección ni siquiera donde apuntar sus puños o dirigir su tonada. Inservible. Sus labios eran pura miel, un furor quiso recorrer su cuerpo y se sentía como en un viaje astral para descubrir nuevamente una gama enrevesada de mil sensaciones. Una electricidad que fluía desde el roce de los pétalos de la hembra que tenía al frente que por instantes la dominaba en el amor pero se dejaba llevar por la fuerza Maki la describió como un inconmensurable e incalculable fuerza de la naturaleza y frente a ello estaba desarmada. Inútil. Opuso resistencia, pero una fútil y débil, Maki se sintió fuerte en dominancia, con el néctar en su paladar solo deseaba saborear a que sabía el cielo y ese cielo parecía hecho solo para ella, sus manos danzaron por su cintura, firme, pero delicada, una de abeja, dispuesta a picar su corazón y robarse el polen de su aliento. Entonces lo recordó, que estaba sola en el mundo, en esta parte de su vida solo no tenía a nadie, y cuando resbalo del cariño de la rubia, paso lo que suponía, nadie la detendría, caería al vacío como un desecho un trozo de carne que nadie deseaba comprar, vender ni mucho menos consumir. Podrida… despreciada. Desastrosa. Sus rodillas impactaron las tablas de la casa aparentemente desolada y sus puños cayeron junto a sus primeras lagrimas y las mentiras surgieron de sus labios… —Estoy… bien, solo… necesito descansar, dormir un momento, quizás… no se. En realidad, solo… necesito tiempo…— Maki desnuda en el suelo se limpió las mejillas con el dorso de la mano. Se sentía un bulto gris y hecho pedazos con los músculos desgarrados y fofos. Cansados. Vueltos papilla, pero cuando el suave resplandor de sus caricias elevaron su rostro Maki sintió que su corazón crecía una talla, pues sentía que con ese simple echo, esos dos dedos, ese tacto de apenas dos centímetros de piel en su barbilla era suficientes para salvarla, para darle un día más de vida, una esperanza u una luz tan potente que nada más podría hacerla caer. Ese poder tenía esta mujer sobre Maki. Un poder que… inexplicablemente no sabía que alguien tuviera sobre ella siempre aparentando lo que no era… … … ser fuerte cuando era un cañón de cristal. Maki deseo por fin llorar… desde que había sufrido aquel accidente donde su hermana fue asesinada por su propia obra, no había llorado… estuvo a punto, pero algo la detuvo… una bofetada. El rubor se convirtió en ira, pero algo peor… un despertar, la sangre caliente de Maki salió fuera y como un veneno en la sangre que estaba agolpado desde que salió de la academia de la marina… exploto. Sus dientes apretados, sus labios contorsionados en ira… una respuesta inmediata emergio y sus manos como zarpas quisieron romperle el cuello a la joven de piel de porcelana. Entonces recordó que ella también le había abofeteado, pero por error. Un error que comenzaría su historia, una donde se entrelazarían para siempre o nunca más. pero una al fin y al cabo… cuando ella cayo junto a Maki sintió empatía, contrariada esa iría retrocedió y fue reemplazada por otros sentimientos que no lograba identificar, un sentimiento de piedad. El rose palpitante e deus labios, la boca temerosa de Maki temía volver a tocarla, a sentir su miel, su dulzor sofocante pero deseable y vital. Tanto fue el amor inicial que ella le entrego a Maki que finalmente rompería el cántaro, la dejaría repleta y sin más opción dejaría salir todo ese cariño, pero su cariño no era convencional, era perverso y arrollador un amor de temer y del que pocos se volvían asiduos pues sabia que era tan fogosa que nadie la soportaba por mucho tiempo y por ello. Siempre como una loba. Prefería marchar sola. El calor de su abrazo era maldito… un embrujo, un sortilegio lanzado por su hermosa hechicería, Maki no era asidua a romances con chicas, lo consideraba un tabu, pero últimamente estaba teniendo ganas de experimentar cosas nuevas y aunque lo sabia, se escudaba en las drogas en el descontrol y en el AUCH!!!... los dientes de la mujer le mordieron suavemente después mas duro y Maki apenas arranco un chillido, más bien una queja de sorpresa… le agarro el cabello fuerte. Ante su pregunta Maki endureció su rostro, su cuello comenzó a sangrar… se sacudió la cabeza y sin previo aviso se levantó… tomo por el cuello a la mujer, con una violencia que parecía ser poseída por el dios de la fuerza, un señor apoteósico encargado de traer el apocalipsis… —TU… TUUUU QUE ME HAS HECHO BRUJA!!!— El agarre era poderoso… con toda su fuerza. Y solo se detuvo cuando ambas chocaron contra em muro… la muralla vibro, un espejo cayo al suelo rompiéndose en mil pedazos… ahí Maki miro por el rabillo del ojo el monstruo que dormía en ella y comenzó a apretar lentamente pero duro, mucho más duro… quitándole la respiración a la mujer… hasta que de pronto… se dio cuenta de lo que hacia su respiración agitada. Sus músculos acalambrados, sus piernas débiles. Su cuello… se toco el cuello. Sangre. Roja, poderosa, potente, torció su vista nuevamente a ella y tomando el cuello de la ropa de la chica con una fuerza inhumana la rasgo completamente. Ahí la contemplo solo un segundo y le ataco… —Yo te mostrare como se muerde Maldita Bruja!!— Una mano convertida en zarpa se lanzo contra el hombro de la Liberada del yugo de dios. Fuerte y firme y la otra a la mano derecha para inmovilizarla… su boca en cambio hambrienta. Se volvió al suave terso y delicado pecho derecho de la mujer… su lengua danzo entre las colinas de lujuria, deseando arrancarle suspiros desenfrenados, repentinos y deliciosos. Aquel pezón de la muchacha estaba erecto y ansioso, Maki se medió acuclillo para llegar mejor a cada parte de su presa su lengua lamio y su boca engullo don deleite poco a poco hasta que ambas tetas de la muchacha habían probado y conocido el perfume de su aliento. Sus dientes quisieron morder, crear una malvada marca en cada pecho pero se contuvo. Poco a poco sus manos liberaron el agarre de su amante y a recorrerla para acechar su vagina, su culo, sus tetas… Maki elevo su mano hasta el rostro de ella mientras lamia su abdomen… deseaba bajar par descubrir su tesoro maspreciado. Empujando su rostro contra la pared que nuevamente vibro ante la fuerza del cuerpo de ella sometido. Metio su dedo pulgar en medio de sus labios, superficialmente penetrándolos, para llegar a su lengua… y poco a poco bajo para encontrarse con ropas rasgadas y placeres ocultos… Maki podira haber continnuado rajando las ropas de ella, pero en cambio se levantó, se irguió en toda su altura, la volteo contra el muro… sus tetas aplastadas contra él le calentaban todas sus partes, sentía que se mojaba, una sensación que incluso con algunos hombres le costaba sentir. Esta excitada caliente y lista. Maki presiono su cuerpo contra ella, su pelvis contra su culo. Tomo las manos de la monja y las llevo lentamente a su zona V , que reconocieran el monte de venus de su pertenencia para que investigara, para que supiera que estaba dispuesta a ser explorada… ahora con ella de espaldas, Maki recorrido sus firmes y joviales pechos, su abdomen y lentamente sus dedos bajaron como un rio de plata sobre el sexo de la chica queriendo saber el grado de suavidad que tenia para ella. —Dime cariño… estas lista para que te ame?— Dijo Maki mordisqueando suavemente el odio de ella deseando darle placer. Inconmensurable y sin límites. RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Lana - 06-02-2026 La mujer desnuda, arrodillada en el suelo, emocionalmente colápsala, causaba en mí un revoltijo imposible de ordenar, como si varias versiones pequeñitas de mí misma me hablaran al mismo tiempo: unas pidiéndome cuidado, otras distancia, otras que huya, y entre todas ellas una voz muy baja, avergonzada, que me pedía quedarme, quedarme de verdad, no como monja ni como salvadora ni como víctima, sino como yo misma. Porque al encontrarme con sus ojos tan desvergonzados, comprendí que son fáciles de engañar. Podía convertirme en una imagen cómoda para ella, una ilusión de bondad, de refugio, de redención, pero no lo soy, nunca lo he sido, porque también estoy rota, demasiado, solo que he aprendido a esconderlo mejor, a disfrazar mi dependencia del “amor” del que tanto habla la pelipasto, mi necesidad de otros como vocación. Pensé que quizá ella vería en mí algo que no existía y esa idea me pesó, por eso la abofeteé. Bajé al suelo inmediatamente después de eso porque no soporté verla sola con la mejilla roja, y besé su rostro caliente como un gesto más instintivo, con cierto cariño que podría entregarle a alguien que no conocía, pero no me gustaba ver a nadie destruido, a no ser que fuese… por mi culpa. En ese momento ni pensé en los límites, como la mujer que tengo al frente. Cuando mordí no pensé en dolor, pensé absurdamente que así la marcaría y evitaría se sintiera triste, sabiendo que el contacto podía despertar en ella, que ya estaba al borde, la misma intensidad que conocí al principio, pero quizá un poco más. El tirón de mi cabello fue una respuesta que tenía creído que iba a suceder. Luego se levantó y su mano se cerró en mi cuello, empujándome hasta que mi espalda chocó contra la pared y el tiempo se detuvo por unos segundos por la presión constante de su mano, por la falta de aire y porque tenía la certeza de que ella podía romperme en pedazos si quería. Y no me defendí, porque no quería. Aunque la mina era una tipa fuerte, musculosa y me podía levantar hasta ahogarme, era también una persona con debilidades. La observé de cerca con su desorden, hasta que me dejó respirar otra vez. De verdad era una maldita, y de su boca salían palabras que no comprendía. Ella hablaba algo de bruja, ¿pero qué es eso?, ¿era malo?, ¿acaso debería importarme? Me pregunté mientras la escuché repetir de nuevo la palabra bruja junto con su amenaza de morderme. Cuando mi ropa se abrió a merced de la mujer, ante ella tenía de nuevo mi cuerpo desnudo y otras preguntas venían. Pero las preguntas perdían peso cuando… Inició tocándome el cuerpo desnudo, pero no perdí mi orgullo, de hecho, me parecía interesante que una mujer sintiera tanta atracción por mi cuerpo, o al menos por el cuerpo de otra mujer y su manera violenta, agresiva, tal como un animal, me hacía tener sentimientos encontrados. De repente mi pechos se humedecieron por la boca de la mujer quien se los comía y solté un pequeño gemido junto con un tiritón por mis extremidades. Disfrutaba en silencio, con las mejillas sonrojadas, cada lamida suya, solo pude seguirla con la mirada mareada cada vez que mi piel sentía la humedad de su lengua y el agarre de sus manos. Me calentaba demasiado que me comiera con, así… como para mojarme completamente. —Ay… ay… ¿Qué dices que te he hecho? ¿No se supone que eres mía?— intenté sacar la voz junto con otros gemidos. Como pude le dije en medio de mi vulnerabilidad y las preguntas salieron de mí con un tono rasposo, cansado, bajo. Mi respiración se agitaba, pero me hacía doler la garganta, peleando contra algo que le molestaba de mí. Aun así, no me mordió. Sus manos bajaron a recorrer mi cuerpo, haciendo que mi piel se pusiera como de gallina y que mis piernas se apretaran cuando cada parte de mí se tensaba y se dilataba. La mujer seguía usando su lengua para lamer mi cuerpo, me daba cosquillas, unas cosquillas lindas. En medio del acto uno de sus dedos comenzó a jugar con mis labios hasta que lo introdujo en mi boca. Con mi lengua se los lamí y se los besé, hasta que la mujer volvió a estar erguida y me volteó como quiso, colocando mi cuerpo y cara contra la pared. Lo peor fue cuando su cuerpo, su pelvis, lo presionó contra mi culo, porque allí ya era algo que nunca antes había sentido, una electricidad allí abajo y también conexión con la otra. —Me haces cosquillas jisjisjis— me estremecía una y otra vez. Mi mano comenzó a ser guiada hasta su monte de Venus. Mis dedos acariciaron la zona, suave, tierna, blanda. Si bajaba más podía encontrarme con… ¿ella estaría igual de mojada que yo?, ¿podía tocarla también de esa manera? Espera… Sentí que mi corazón palpitaba por el choque de sensaciones, con ella frente a mí, muy cerca, y en vez de sentir miedo, sentía que iba a caer rendida, arrodillada como la pelipasto, dejando que me diera de su néctar. Pero nunca antes lo había hecho y solo tenía claridad de algo. —¿Darme amor?— Pregunté anonadada, pero… pero… La voz seguía siendo áspera, casi rota, teniendo la cara contra la pared y tragué saliva mientras estaba con el cuerpo de la otra muy, pero muy cerca de mi culo… ¿Cómo es que se atrevía a hacer esto? Como pude intenté darme vuelta, para quedar frente a ella, lo logré, aprovechando de que la otra ya no me tenía agarrada. Fui directo a sus manos y las entrelacé con mis dedos, para que dejara de moverse, para que se detuviera y me empezara a escuchar lo que yo deseaba, porque no solo se trataba de lo que la pelipasto quería —Espera… No soy una monja y nunca he hecho esto…— Decía mirándole sus ojitos locos llenos de rabia de no sé donde la saca. No quería huir, ni quería o ni tenía ni unas ganas de pelear con la tontuela más hermosa que he conocido… ésta que me tenía con la cabeza perdida. Estábamos las dos con nuestros cuerpos desnudos en una casa ajena y me acerqué a ella con intensión de calmarnos, conociendo que mi paciencia era pequeña, cerré nuestra distancia, topando mi frente con la suya. Me tomé unos segundos o minutos tal vez, para disfrutar del tacto, de su aroma, y pensé que había algo que no podía negar. No podía negar que perdía el control, sin embargo, no podía dejar que la otra lo supiera, tenía que retomarlo y hacer algo —Si quieres hacerlo, si vas a amarme, ti-tienes que casarte conmigo, porque amar es para siempre— ¿Era tan así? —Si aceptas sé una manera de hacerlo ahora. Aquí mismo. Para eso necesito que te sientes en la cama… conmigo.— le murmuré cerca de sus labios, algo que podría detenerla y no querer seguir. Aun con las manos tomadas, di unos pasos adelante para empujarla, llevarla, sin dominación, a que caminara hacia atrás. La moví hasta que sus pies toparon con la cama e usé mi cuerpo para presionarla a sentarse, a que dejara caer su cuerpo en la cama y así me subí mis piernas en la cama, quedando sobre sus muslos, esas piernas grandes y moldeadas por los mismos dioses, me estaban matando por dentro, provocando que al verla abajo mío mi corazón empezara a bombear a la velocidad de la luz, tanto que dolía. Oh como odiaba lo que sentía, como odiaba el amor que ella hablaba y pedía ¿por qué? Si tantos no nos podemos amar, ¿como amaríamos a los demás? Las preguntas me volvían vulnerable y ella también lo hacía. Tan débil que me sentía que por primera vez mi cuerpo, mis manos, mis piernas, todo de mí estaba tiritando como lo haría una cachorrita. Sentía que mi alma se salía y volvía de mi cuerpo con algo de conciencia. —¿Qué es lo que me has hecho tú? ¿Por qué ahora tengo muchas ganas de darte amor?— Le pregunté con palabras que nunca antes había pronunciado surgían de mis labios temblorosos reconociendo que lo que podría suceder o lo que ya estaba sucediendo podría ser lo que más me ha causado miedo, porque si llegase a encariñarme más de ella, sé que no soportaría no verla otra vez. —Prometerme que no me dejarás— porque mi forma de amar era horrible o eso es lo que pienso o creo de mi, por otro lado, también le temía a la muerte y sentía que me estaba buscando o buscando a las personas de mi alrededor y no quería sentirme arrepentida de no hacer algo que si deseaba. Mi respiración ya era irregular por el agarre, pero mi garganta comenzó a cerrarse sola por dentro, mi mirada perdía el foco, mis ojos celestes se humedecían y pesaban, se llenaron de agua que después caía en mis mejillas y también por encima de la otra. RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Maki D. Zen'in - 11-02-2026 Caída en el suelo se abrazaba a si misma en la penumbra de la noche que se colaba entre los visillos planteados roídos... parecía una casa antigua, quizás de alguien que la había abandonado o que se había ido a buscar mejor fortuna al mar. De esos había miles, que se aventuraban y nunca volvían. Era cosa de suerte para de pronto entrar en un lugar así. Este solo era uno de cientos en toda la ciudad, en la isla, en el mundo. Pues la era de los piratas, y de los viajes scon destino incierto comenzaba. Ahí derrotada pensaba en la belleza que el destino le había negado, en el furor que le había arrebatado, en los suelos que se le habían roto... miro a un costado, la memoria resonante, su guitarra y desde un costado uno de sus mangos brillaba como un sol en descenso, era la hoja de los mil recuerdos rotos. Su arma e instrumento musical. Una obra que no entendía ni sabía cómo funcionaba. Los besos convertidos en caricias se movieron por su rostro, ella parecía dulce, comprensiva y llena de una especie de contención poderosa. Era hermosa, radiante y con el calor del sol, cada tacto de sus manos la desarmaba y le hacía caer más debajo de lo que arrodillaba se sentía. Era una basura, una que no merecía expiación, de hecho no sabía cómo es que su capitán estaba con ella, comenzó a sentir que era solo pena o lastima. Y eso le dolía tanto como si le apuñalaran en el corazón. Pero no era capaz de preguntarle directamente. No era capaz de… ya no podía hacer nada, no era nadie. Solo un despojo de humano. La vulnerabilidad aparente de la chica era su mejor defensa, Maki con sus manos llenas de callos y durezas sen enfrentaron a su cuello delicado, dulce y suave. No tenían nada que hacer, sus dedos derrotados, débiles y destruidos por ella, la belleza personificada parecía que se declaraba victoriosa sus labios se movieron adentro y afuera en una clara declaración de ansiedad, sus quemaduras de acero hirviente se colaban en sus pensamientos constantemente, pero esta vez parecían barreras que nunca podría sortear. Horrenda y llena de marcas de violencia. La violencia sin sentido la domino, rasgando sus prendas deseaba amedrentarla, pero ante las ropas desgarradas ella no mostro nada más que desdén o resignación. Maki se sentía aun más hundida y llena de vergüenza. Cuando comenzó a consumir su carne, sintió una satisfacción increíble, comerle las tetas, los gemidos, eso... eso… ESO!!… podía someterla de esta manera, podría ganarle y sobreponerse a su belleza mostrándole que era capaz de desarmarla con su silencio, con su lengua, con su furor. Sus ojos se contorneaban sobre sus cuencas con cada lamida de su blanda, pero firme carne, suculenta como una fruta madura. Era deliciosa y suculenta —Esto es lo que deseas?... esto es lo que quieres de mi?... dímelo… dímelo rápido o me volveré loca… zorra de mierda…— Dijo mientras subió nuevamente a su boca para no dejarla responder, temía que le rechazaran, temía que le odiaran y que le echaran por tierra. Temia… temía… amar. Se vio tentada para morderla, para hacerla sangrar y así saciarse con su dolor, uno tan grande como el que partía día a día el corazón de ella misma, pero no. No hizo, sintió que no era merecedora de hacerle daño alguno, solo de disfrutarla mientras la tenía a su alcance sus labios, le provocaron en un segundo una sensación extraña en todo su cuerpo, en su columna, en sus reflejos que parecían nuevos, como tocados por una sinfonía que no podía ni debía entender, sino disfrutar con todo su ser. Solo pudo soportar el éxtasis cuando la domino, la sometió y la volteo contra su voluntad, dejándola de cara contra la pared. Su mano como una cruel garra se aferró a su nuca… acariciándole los dorados cabellos terminados en vivos colores que parecían augurar un verano radiante. Sonrió cuando le dijo lo de las cosquillas y su tremendo culo pegado a su pelvis se movía con lentitud y lujuria contra ella. le dio una palmada pegándose más y más. desnuda, pero ella con su ropa hecha jirones. Sus manos aterciopeladas, cruentas letales y vigorosas sea cercaron a ella, para tocar el cortísimo vello que adornaba su carne más atesorada. Custodiada por su tino que ahora estaba de vacaciones pensando en un futuro donde nada de esto ocurría. Distraída… cuando sintió su palpación la boca de Maki se acercó a su oído para susurrarle un gemido largo y caliente. LA muy atrevida se liberó del agarre imaginario, no sabía que era libre, pero a la vez prisionera de lo que ella quisiera que sintiera. De sus labios, de sus músculos vibrantes, de su piel ansiosa por tocarla… la detuvo con sus palabras… pero Maki distraída solo la tomo del hombro… volvió a empujarla contra la pared, pero esta vez un poco mas ruda. Se saboreo los labios. Aun mantenían la miel de su perfume en ellos y deseaba que nunca se fuera de su memoria. Una memoria débil, quebradiza y rota. Insistió… avanzo contra ella, no le temía Ca… sar… se? He? era en serio lo que decía… ella mantenía las manos de Maki entrelazadas y sentía que podía quebrarlos uno a uno con solo apretar un poco —Que tonterías dices… las mujeres no se casan entre si boba, las mujeres estamos hechas para amar y amar… es querer… lo máximo que pueden optar… ven… ven aquí… déjame disfrutar de ti un poco ma… eeeeoooue eeeo eyyyy….— Trastabillo suavemente mientras caía suavemente de espaldas empujada por ella a la cama sentada sobre le cama, ella le asalto, parecía que quería ser quien dominara ahora… JAMAS se había encontrado con alguien que fuera dominante o que lo intentara. Intento liberarse para acariciar su espalda, consumir una vez más sus suculentas tetas y comerse sus pezones erectos como dagas que le perforaban el corazón —Que que te hecho?... yo te diré lo que te hecho… te enfrentas a mí, a mi corazón palpitante como un motor rugiente, a mi alma fulgurante que desea consumir tu espíritu, a mis firmes piernas que no te dejaran escapar jamás…— Movió su mano sobre sus muslos liberándose de su agarre atrayéndola un poco más a ella. y lentamente sus ojos se movieron a cuello, su mano libre tomo su cuello y su pulgar se movió a si barbilla para elevar su rostro al cielo. Poco a poco bajo su vista a su cuerpo… su echo, su abdomen… su vagina. Su mano se movió ahora a ella mientras se movía lentamente con un vaivén… sus dedos comenzaron a moverse sobre sus labios suavemente… su lengua como movida por una poderosa fuerza salió a oler su aroma, su sudor dominándole con su calor que aumentaba mucho mas que cualquier fuego que hubiera conocido. Le abrazo fuerte y con un movimiento rápido le dejo de lado… ambas abrazadas sobre la cama le brindo una sonrisa suave, amena, agradable y alta. Acrco su cuerpo. Le obligo a acercase con sus músculos endurecidos, deseaba amarla, pero parecía que se resistía. Que se escapaba. Al menos en su mente. —A donde vas… aquí la presa eres tú… tú serás mía y de nadie más… hare que te vengas… que te vengas durísimo sobre mi… hare que tus jugos escapen de tu con locura… te matere con mi pasión… y adicta te volverás. Por que soy quien ama, soy quien decide cuando sientes placer… — Su voz suave, zalamera, dulzona se coló en sus oídos mientras su lengua ancha y lubricada una vez mas cazo las areolas de sus tetas… su mano ahora es encamino a su vagina, su interior, húmeda, lentamente penetrándola, queriendo que sintiera la dureza de su amor… dentro poco a poco, salía dos segundos y volvía a entrar. Mientras sus dedos parecían llamar a un animal asustado. Mas rápido, un poco más, y más rápido moviéndose dentro de ella, sinetiendo su interior… —aAbre… abre tus piernas… deja que te la chupe… vamos… sere ruda… o delicada, tu me marcas el ritmo corazón…— Volvió su voz dura y autoritaria mientras acariciaba con su mano su cabello y con la otra exploraba sus interiores. RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Lana - 12-02-2026 —Ay… Uhm…— El gemido se me escapó, los ojos no aguantaron el peso de los párpados, del hipnotismo que creaba su boca cuando descendía y volvía a subir sobre mi cuerpo el cual devoraba sin cesar escuchaba como se deleitaba, lamiendo y chupando, usando sus labios, lengua para rozarlos contra mis tetas, mis pezones. Su peso, su presencia ocupaban demasiado de mi espacio personal como para fingir que no me estaba afectando. Me dejó respirando hondo, sintiendo un dolor que crecía y me causaba gran frustración. Me descolocaba el como lo hacía, el placer que me daba, aunque pensé que algún castigo me iba a ganar por haberla abofeteado, algún dolor… pero eso nunca llegó, de hecho seguía haciendo cosas ricas y cuando se separó fue para ponerse más loca o igual de loca, preguntándome ¿qué quería de ella? Y me dijo ZORRA DE MIERDA. Abrí los ojos cuando la escuché, pero antes de decirle algo, subió para comerme la boca. Oh… Vaya… Ah… Así… no… Uhm… Bueno, sí… soy una zorra, puedo ser su zorra… la verdad no suena tan mal. Pensaba mientras estaba sintiendo la intimidad de sus labios que estaban mojados, humedecían los míos. Y aunque me encontraba en la niebla, como pude me di vuelta, enfrentándome nuevamente a la mujer insistente e intensa de un peligroso deseo que en cualquier momento iba a aceptar disfrutar. La llevé a la cama, subiéndome sobre sus muslos. —¿A-ah? ¿Las mujeres no… ¿solo aman?… Entonces esto lo podemos seguir haciendo…— no alcancé a completar la idea, sentí de nuevo su boca comiendo mis pechos y por cada sensación mis dedos se anclaban contra la sábana, pero estaba aprendiendo algo nuevo que no sabía, aunque no debería creerle a esta mujer vagabunda, suena bonito que una mujer esté hecha para amar… pero eso también significa que podía odiar, sin embargo, no la odiaba, ¿por qué la odiaría si me tiene haciendo sentir tantas cosas a la vez? Ya era libre y no tenía que ponerme más reglas. Tras sus últimas palabras quedé completamente loca. Si seguía hablando de amor y del corazón ya me tenía para ella, ya no importaba, ya era suya. Su mano se hizo dueña de mis muslos, para moverme, atraerme hacia ella y con su otra mano me hizo mirar al cielo —Uhmm— en la posición que estaba mientras sus manos pasaban sobre los labios, me quejaba. Luego fui envuelta en sus brazos, tratada de cierta forma con calidez vi su rostro con una sonrisa que me hizo llenar mucho más que cualquier dedo o lengua que pudiese meter dentro de mi boca o dentro de… lo que la otra mujer busca. Mis nervios seguían allí, intactos, pero los ojos llorosos no formaron lágrimas, brillaban por la libertad y de las ganas que la mujer le estaba provocando —¡¿Tuya?!— pregunte atontada, con las mejillas rojas. La mujer hablaba suave mientras pedía lo suyo —Oh.. si, soy tuya, ¿no quieres que me vaya? ¿Quieres que tu zorrita se quede? Uhm… ¿matarme? Puedes hacerlo, hazlo, quiero me mates ahora mismo, si si hazme adicta, por favor— murmure como idiota, mientras volvía a ser comida por la boca, mis pechos podían seguir aguantando de sus caricias, pero de repente su otra mano entró en mi, sus dedos se sentían como si ocupaban todo de mí y querían arrancarme el corazón. Mi cuerpo se apretó por dentro de mi vagina mientras mojaba los dedos ajenos y quien seguía pidiendo más y más —Si, lo que tú digas, lo haré porque… Me haces tan mal…— de repente sonreí con tanto placer que mis palabras salían con naturalidad —Muy mal.—. Mi mano bajó acariciando el brazo de ella hasta sentir su mano y sus dedos… luego la acerque hasta su intimidad, su vagina, sus labios hinchados, mis dedos se encontraron con un charco de fluidos, haciendo que su piel y la entrada fuese tan suave… Que decidí meter uno de mis dedos hasta el fondo y moverlo para acariciar su carne tan apretada como la mía. Bese sus labios y aunque me tenía a un lado sufriendo de su penetración, saque su mano de mi y vi sus dedos bañados de mi virginidad —Ay… te queda bien, como anillo jisjisjis— sonreí y usé mi cuerpo para ponerme sobre ella, separando sus las suyas, y las entrelacé para que mi vagina quedara pegada sobre la suya, las dos mojadas compartiendo fluidos era algo que estaba deseando. Me erguí un poco, casi sentada sobre ella, mire como estábamos unidas —Encajamos ¿no te parece rico?— le digo mientras muevo suavemente las caderas, pero con mucha timidez mientras mis manos acarician sus costillas y suben hasta sus pechos, agarrándolos con suavidad hasta con tal fuerza que daban ganas de sacárselas. Mis labios descendieron, imitando lo que ella me había hecho antes, dejando besos lentos, exploratorio para comerle los pezones, comía uno y luego otro, los chupaba hasta tirarlos y soltarlos. Después mordía con suavidad alrededor de sus pechos y me encantaba tanto su cuerpo lleno de marcas que la encontraba más hermosa. Subo el rostro hasta la muchacha de pelo verde, mi cabello rubio cae sobre su rostro y sin filtro alguno suelto lo que la otra estaba esperando. —Te amo— le susurro cerca de su boca esas palabras que no cuestan mucho decir cuando se esta en pleno… extasis… pero no había nadie más a quien se lo habia dicho. La tenía allí pero sin aun besarla, solo me quedaba quieta, observándola y una de mis manos sube para agarrarla de la mandíbula, apretando sus suaves y blandas mejillas, sin tanta fuerza. RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Maki D. Zen'in - 19-02-2026 Miel dulce y a su alcance, el aroma a sexo que despedía la monja era desquiciante y llenaba sus narices de la humedad de su sexo, se saboreaba con su piel, mordía su carne suavemente y sus manos no podían dejar de recorrerla para explorarla a profundidad… —¿Disfrutas que consuma tu carne?... ¿Te gusta como lo hago? ¿Como te devoro?... Vamos dime…— El interior de su boca era ansiedad, disfrute y respondía a la lengua de Maki, sus manos en ese segundo agarraban sus tetas con fuerza, agarraba su culo como la zarpa de un animal salvaje deseoso de destrozarle de verla sangrar y morir. Ella le respondió mientras le cabalgo suavemente, sentía sus muslos sobre los propios y comenzaba a sentir un calor delicioso en ellos, en su pelvis, en sus pechos y su vagina, al trastabillar sobre la cama, se sintió algo, asustada… ¿Qué? Maki Zen´in Asustada?... quizás era otro sentimiento, pero ella no sabia que era. Era inexperta en el ámbito de amar mujeres, pensó siempre en hacerles el amor, pero siempre creyó que lo haría con aquellas feas, con rostros como ladrillos y músculos de piedra como los hombres, ella… era suave, delicada, suculenta, la monja comenzaba a jugar con su mente a convencerla de que quizás, Maki podría hacer esto más de una vez. Volvió a comerle las tetas, sus pezones tenían el sabor del final de una carrera, de un invierno terminado, de un sol abrazador descansando en el horizonte, deseaba más de ella, más de su carnosa suavidad y lo conseguiría pues Maki siempre hacia lo que putas ganas le daba. Por la razón o la fuerza. Era violenta, descarada y una verdadera zorra, pero esta vez, frente a ella, tenia un sentimiento de miedo o inseguridad. No sabia como actuar con ella, solo sabía que debía hacerle el amor tan duro que jamás se olvidase de ella. Sus gemidos ahogados eran deliciosos, delicados y le enloquecían, la temperatura de la situación, su cercanía le convertían en una lumbre verdadera, Maki sentía que sus ojos, su lengua y todos sus sentidos estaban a merced de la aparición de ella eran esclavos de sus deseos aunque no los expresaba, Maki podía sentir las cadenas de su lujuria caer sobre su mente y su espíritu prisionero de sus labios carnosos gimientes eran suficiente para que nunca más saliera de su interior. Sus dedos, se movían como un tamborileo lujurioso, rápidamente, explorando las paredes vaginales interiores, calculando la humedad, su electricidad y su consistencia y era delicioso. —Bien… zorra mía, ahora te matare, pero renacerás, volverás a sentir que naces por que tocare y me meteré en tu interior tan adentro que sintieras que tienes nuevos rincones que nadie ha visitado— Apenas terminar la ultima frase se agarro el cuello de la mujer y la hundió contra la almohada vieja roñosa y olvidada, con tres dedos comenzó a penetrar la vagina vulnerable, inocente, pero ansiosa de ella, una y otra vez extraía gemidos como una maquina hidráulica queriendo acabar con un trabajo, la expresión de Maki demostraban esfuerzo, sus dientes relucientes, lo más hermoso de ella, pues su piel ajada por el fuego eran horrendas. Su masturbación se movía más rápido y más intenso mientras movía sus dedos en el interior y de pronto poco a poco decidió comer desde la fuente, comenzó besando su cuello, lamio su teta derecha y con la mano aplasto con fuerza la izquierda. Tanto como para que sienta que no estaba jugando con matarla, deseaba comerle el coño, pero los planes eran otros. Estaba muy mojada, tanto que los dedos de ella frotándose en la vagina de Maki le arranco un placer intenso, profundo… un… maldición un orgasmo tan pronto?... apenas le había tocado esta falsa monja, frunció el ceño y comenzó a con el pulgar masajear el ano de la muchacha, mientras movía sus dedos en el interior, tan suavemente, pero con firmeza que pronto los líquidos fluyendo de su interior empaparían las sábanas, estaba apretada, tan apretada como una chica asustada, al menos Maki también lo estaba, aunque usaba mucho su sexo, parecía que esta fuera una de las primeras veces que la penetraban… ahogo un aullido en su garganta, uno que murió con dulzura… los jadeos comenzaron a emerger y finalmente poniéndose de lado. Abrió sus quemadas piernas. Y ella se metió entre las de ella… el movimiento, jugoso, resbaladizo, Maki se tomo uno de sus pechos y con su lengua comenzó a lamerlo mientras movía su pelvis con un ritmo intenso. Entonces ella se levanto sin perder el movimiento, un movimiento delicioso, uno que estimulaba sus labios, su clítoris, con salvaje humedad, una que nunca había sentido con un hombre, quizás por que se combinaban ambos fluidos, Maki solo alzo los brazos sobre su cabeza para desgarrar con furia las sabanas sobre su cabeza. Para gritar de placer, para jadear con cada movimiento y frote de su sexo con el del ella. Sus manos y sus caricias con su lengua, con sus sentimientos y sentidos era cosa que le arrancaba apenas al tacto… de pronto su cabello como una cascada cayo sobre el de ella, su aroma era fresco, dulce, delicioso, eso le excito más, haciéndola sentir como dueña del corazón de la chica. Dorada, hermosa, con ojos como pozos lunares sin fondo, tan hondos que Maki parecía que no podía escapar. Te amo… Te amo… Te amo… Te amo… Una palabra poderosa, pero sin significado si se dice a cada momento. Esta vez era una que se pronunciaba en medio de un éxtasis delicioso, mientras sus vaginas se besaban con pasión, mientras sus labios se separaban por un susurro, mientras sus pechos jugaban a ocupar el mismo espacio… —Yo… yo… también te amo… pero… … … no puedo amarte… mi misión es más grande que el amor… mas grande que… … … mas grande que el mundo, mas grande que todo el placer y la piedad que pueda reunir, mi misión es fuego, maldad y desolación…— Seguía moviéndose tan rico que Maki deseaba quedarse así para siempre, un suspiro más, un jadeo más, un quejido ahogado con una voz ronca como un animal herido se escapo de su garganta… mierda… una vez más derrotada, acabada. Maki con la frente perlada por el sudor y con el pecho subiendo y bajando como un volcán a punto de explotar miro a los ojos de la diosa sobre ella y no le costo nada pedirle un deseo. —Siéntate en mi cara, necesito comerte con mi boca, deseo meter mi lengua dentro de ti tan hondo que saboreare tu corazón… vamos… súbete… asfíxiame con tu vagina… rápido…— Maki movía sus manos a su sexo para tocarse, esperaba que ella se subiera a su rostro y así ella dominando la cabalgata podría tocarse libremente todos esos lugares que deseaba y que en soledad exploraba cuando necesitaba sudar. RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Lana - 23-02-2026 ¿Disfrutaba? Sí, si que lo hacía, pero también estaba completamente confundida porque ella parecía un pendulo que explotaba a cada rato y se desahogaba conmigo, primero estaba enojada, después triste, la verdad es que llegué a un punto de indiferencia en la que no quería entenderla, no quería ni siquiera preguntarle, porque, después de todo lo que hacía me podía gustar, me podía sentir llena, podía ver como la mujer con el cuerpo lleno de marcas me agarraba del culo para desvanecerme por sus dedos y sí, estaba a punto de morirme con ellos dentro y quería que ella disfrutara de mi al penetrarla, es lo que estaba aprendiendo, estaba copiando su forma de tocarme para tocarla. La pelipasto me tomó del cuello, hundiéndome contra la almohada asquerosa y me hizo recordar que odiaba estar en esta habitación y no me gustaba que me agarrara así. Su peso hacia presión contra mi, sus dedos volvieron a penetrarme y maldición, me gustaba —Miau… Ay— Quería gritar, pero me ahogaba al estar agarrada, solo escuchaba cada movimiento de sus dedos impactar dentro de mi y mis fluidos. Haciéndome sacar la lengua por el placer, me estaba dejando empapada y creo que tambíén las sabanas. La deseaba, la encontraba hermosa, me encantaba sus movimientos, su cara de pervertida con sus mejillas calientes, habían muchas cosas de ella que me provocaba por dentro un enorme ardor que no sé cómo podía apagarlo, y el tenerla a ella dentro no ayudaba. Las dos gemíamos, me encantaba poder escucharla y también podía notar el sonido de su boca comiéndose mis tetas y el como sus dedos se empapaban al entrar y yo solo quería morirme pronto! No solo estaba emocionándome por el amor, sino que me estaba emputeciendo, me estaba recordando a lo que antes me había hecho daño. Salí de ella, para ponerme encima y aun así le dije que la amaba. Moví mis caderas con suavidad mientras estaba sentada sobre su vagina, se besaban sus labios y rozaban nuestros clitoris, todo era placer, no importaba el movimiento, si era rápido o lento, era algo de lo que no tenía escapatoria. Sin pensarlo, pasé mis uñas por encima de su piel, por su espalda y se las enterré, la rasguñé, no se cuanto. —¿Me amas pero no puedes amarme? ¿Para que me pides amor?… Asi que el arbusto tiene sueños— Dije de forma irónica mientras seguía moviéndome en ella y pensaba en cuanto odiaba los sueños de los demás, porque no tenía los míos, me habían quitado y secuestrado tantas veces que no tenía tiempo para saber qué hacer. —¿Mi corazón? Espera… espera. ¡No! No voy a darte más de lo que ya te he dado— Dije con un tono de voz más elevado, diferente a como le estaba hablando al principio, era lo normal. Pero ahora era porque estaba molesta, ¿por qué? Llevé mi mano a mi cuello y empecé a sentir el dolor, por lo que me salí de encima del cuerpo de la hermosa mujer… Me coloqué a un lado de la cama, con las manos agarradas de las sabanas aguantando lo emputecida que estaba. —No vamos a seguir. Necesito otra cosa, necesito… necesito…— Ya no sabía si estaba molesta, enojada… Uy como deseaba que todo fuese más claro. Me coloqué a un lado, dándole la espalda, por primera vez estaba pensando antes de actuar y es que estaba muy cansada para seguir… cansada por dentro. —No me pienso quedar aquí, no me gusta, es muy horrible la casa, no es el lugar que me imaginaba hacer esto.— Me quejaba, no solo era verdad, sino que no era el lugar que esperaba y habíamos escalado demasiado, hablando de cosas serias con una desconocida era… diferente. No podía volver a traicionarme de esa forma… —No podemos confiar en el amor… el amor se lo lleva todo.— Me deslicé por las sabanas con mi cuerpo desnudo, sudado, agotado, mi corazón estaba bombeando sangre como nunca antes, me llegaba a tapar hasta los oídos y la respiración esperaba que volviera a la normalidad, porque igual la escuchaba, no quería ver la cara de la muchacha, no sabía si me iba a agarrar o decir algo, no quería saber. Pude sentarme en la cama y me levanté lentamente para poder llegar a la ropa que antes me había quitado. —Me tengo que ir… pero no sé donde, ¿si?— mordí mi labio inferior y no sabía por qué le decía eso, como si quisiera que me acompañara. —No es necesario que vengas, tú tienes tus cosas, lamento haberme acercado, no creí que acabaría así— No lo lamentaba, pero íbamos muy rápido y no entendía lo que ella quería, no parecía que quisiera esto. Con mis manos delicadas tomé una camisa y empecé a colocármela. RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Maki D. Zen'in - 03-03-2026 Solo le importaba pasarla bien, nada de enrollarse demasiado, tocar cuerpos ajenos, mamar, chupar, restregarse, agarrar penetrar, era todo lo que le importaba en los momentos que la lujuria le dominaba, amaba besar, amaba amar y que la amaran, sus manos se lanzaban contra la diosa en la cama, apestosa, abandonada. Sus dedos, sus ojos metidos en su sexo, moviéndose como un pulpo ansioso, deseando meterse dentro de ella completamente, con llegar a su alma, su lengua danzaba en el interior de su boca, ansiosa, deseando probarla un poco más, deseando saborear la miel que producía con su cuerpo, los fluidos alrededor de sus dedos, de las carnes de ambas, era delicioso, el aroma a sexo también era tremendo, Los gemidos inundaron la habitación, los quejidos los movimientos, la sensación de viscosidad entre ambos sexos frotándose comiéndose las tetas una a la otra, era excitante, tanto o más que estar con un hombre… el efecto de la droga robada del tren ya se había disipado hace poco, no era su gusto las chicas, pero algo en ella le empujaba desde hace un rato le pedía y le decía. Aunque no con sus palabras, sino con su sensualidad, con su semblante y su presencia. que la tomara, la tomara como nunca nadie lo había echo. El movimiento de sus aceitados por el sudor y la lubricación por excitación era delicioso, un deslizamiento entre ello, sus partes más privadas se rosaban como lenguas jugueteando casi penetrándose en sus espíritus, sus almas danzando convirtiéndose en una sinfonía de pasión que se elevaba por este horrendo lugar lleno de suciedad, polvo y abandono. Pero tenia algo especial, algo sucio, prohibido, algo que quizás no debía hacerse ahí. Eso le prendía el alma, el corazón, la mente y el sexo. Los rasguños como un mapa volvieron marcarle mientras se resbalaban sus labios y sus lenguas, y sus clítoris se frotaban entre su. Sus tetas también intentaban invadir el espacio de la otra con fuerza, provocando un doloroso placer que hacia gemir de improviso a Maki… su vista se afilo entonces cuando ella le hablo. Cuando le pregunto de amor. —Amo… este momento, tu no?…— La trajo hacia si para besarle el cuello y hacer que su lengua recorriera desde la oreja izquierda hasta su pezón derecho pasando por toda la piel que podía saborear, sus labios, su lengua jugueteo con su dureza mientras sus dedos nuevamente se impregnaban de la rubia. Cuando le pidió beber desde la fuente pareció cambiar… —Hey… a do… adónde vas… oye…— ella comenzó a huir de Maki, de su … … … mierda… ella se echó a atrás con la mano y su brazo paso por detrás de su cuello… suspiro un poco… —Y tu porque te enojas carajo!!!... creí que te gustaba mi…— Volvió a reconocer quien era. Era Maki el monstruo que había olvidó habitaba dentro y sobre ella. —Si… vete… ya no quiero que estas aquí… solo… vete. De todas formas, todos… lo hacen… vete a tú maldita jaula a hacer lo que esos imbéciles deseen.— Resoplo mientras se incorporó. Para quedar frente a ella mientras se vestía nuevamente. Su camisa se movió, deslizándose sobre su hermosa y blanca piel… Maki se sentó en el borde de la cama, con las piernas abiertas, se echó atrás y sus pirando. Le miro, como deleitándose mientras se vestía. Mientras escapaba de Maki, mientras ella dejaba que se le fuera entre los dedos, con la cabeza hacia atrás, con la vista pegada en el techo de ese mohoso, rancio y lleno de ajaduras producidas por el tiempo. Rayos… estaba en ruinas esta mierda. Apenas se mantenía en pie, tenia razón… —Yo… … yo… no quería hacerte enojar, solo quería divertirme, ser yo por una vez. no quiero que me aten y me exhiban como un jodido trofeo, no quiero que con quien siento placer me posea… vaya… vaya mierda… — Entonces se echó hacia atrás con los pies colgando sobre la cama balanceando sus horribles piernas quemadas, de pronto mirando el techo, devastada, rechazada una vez más… una melodía comenzó a salir desde su garganta, desde el fondo de su alma, sus manos se alzaron y comenzaron a dibujar en el aire como si fueran pinceles, pintando una obra de arte, su voz cada vez mas grande, mas vibrante, mas intensa. Sus notas comenzaron a ser evidentes llenas de sentimiento, de caos, paz, de fuerza... sin temor a... la gente afuera comenzaba a notar que había gente nuevamente entro de la casa... sabiendo que era una casa abandonada no falto mucho para que una de ellas avisara a las autoridades. Pero Maki continuaba con su canción, lo único bello que tenia era. su voz y su autenticidad. Esto era ella. Ni mas ni menos, no podía obligarla a que se quedase pero si podía decirle lo que sentía en este momento. Con su voz. RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Lana - 08-03-2026 Si no me importara tanto la desconocida con la que me estaba montando, seguiríamos teniendo sexo, satisfaciéndonos para obtener el placer y olvidar tanta mierda, podíamos seguir fingiendo que había algo especial, ese especial era el clímax cuando la mujer de brazos fuertes me agarraba para hacer lo que quisiera. La verdad es que me gustaba su presencia, su tacto y su calor como mujer dominante. El cuerpo ajeno se acercaba más al mío, sus manos recorrían mis muslos, el culo redondo, y también me gustaba ver de reojo su tremendo y firme culaso que tiene, que ni siquiera cabían en mis manos cuando se los agarraba de lo grandes que son. Mi rostro cada vez se volvía más lascivo por cada vez que saltaba sobre sus dedos que penetraban tan adentro y… mierda… me sacaba gemidos. Pero cómo se podía detener si mientras sobamos los cuerpos estos hacen sonar los fluidos, el sudor, todo liquido que esta encima, por donde sea parecía que cada parte se chupaba y besaba por si sola, las tetas sobre una de la otra, las ajenas eran mucho más grandes, asfixiantes, muy sensuales, y luego los culos chapoteando entre ellos sin parar… uno encima del otro, tocándose los clitoris y dependiendo de la posición también se sentía el ano y las vaginas juntas al mismo tiempo. Los cuerpos encajaban, se resbalaban entre los fluidos que no paraban de salir de las vaginas excitadas, tanto era que sentía que por dentro las dos quedaríamos hinchadas de tanto liquido y la hermosa mujer me lamía, me dejaba atontonada como si me hubiese golpeado con mucha más fuerza, estaba perdida, perdía el control… sí, ella me hacía perder el control. Pero al menos… al menos ella habló de sus sueños y así pude… salir. Como decía… si no me empezara a importar… o gustar esta tipa desconocida y estúpida… podría Satisfacer todos sus deseos. De verdad podía seguir, el sexo, aunque solo roces y toqueteos me no me importaba demasiado… Yo era una caliente de mierda, creía que cualquiera podría desearme, pero cansaba ser deseada, no lo quería… quería otra cosa. ¿Ser querida? La escuché moverse de la cama para estar cerca, pero le di la espalda. No quería escucharla, pero sus palabras entraban igual como filo en mis oídos, se le notaba enojada. —Sí, estoy enojada… cansada... Pero tienes razón, no podemos… Dime, termina la frase, ¿creiste te gustaba tu que…?— La mujer bonita daba la impresión de que no sabía ni un carajo de lo que decía, ni siquiera parecía estar segura de por qué tiene sexo conmigo, aquí, ahora. A todos nos gusta el sexo, nada de lo que decía tenía sentido. Resoplé mi cabello alborotado que estaba molestando la cara, pero más que nada fue por todo lo que ella decía sobre no ser poseída, porque ahora sentía que lo hacía conmigo. Tampoco quería volver a la iglesia y si volvía sería por algo inevitable. Cuando terminé de colocarme la camisa me di vuelta para mirarla y mierda… ahí estaba con su cuerpo rico, sentada, y empezó a cantar. Mierda mierda… no, no puede hacer eso, que tonta es… Su boca y su forma de cantar me excitaba, me calentaba, sobre todo si ahora ella estaba ahí tan a la vista… Ella estaba a mitad de su canción cuando mis manos no pudieron soportarlo mas. Mis mejillas se ruborizaron y pensé que… si ya habíamos hecho cosas sucias… no le importaría si…comienzo a tocar mis tetas con las manos, apretujarlas ay se me resbalan un poco las manos por el sudor que sigue en el cuerpo aceitoso. Las tetas estaban firmes y grandes con los pezones rosaditos levantados. Las palabras de ella, entre filosas y ahora angelicales me confundían tanto que mi cuerpo solo quería sentir de nuevo los dedos dentro. No aguantaba más, Maki me tenía como una sucia. Me toqué la entrepierna, percatándome que seguía con los fluidos mezclados. Al tener ese aceite natural, metí un solo dedo dentro de mi mientras que una mano apretaba un pecho… de tanto mover el dedo dentro de las carnes apretadas, es que las piernas comenzaron a tiritar, por dentro se apretaba más y más, parecía tambien que me iba a mear, mi lengua salia de mi boca como un animal, tanto que se caía la saliva sobre el cuerpo y el suelo. Cuando reina del caos dejó de cantar seguí tocándome. Jadeaba como la zorra que ella decía que era y con la verguenza y el dedo dentro mio, los gemidos se volvieron más fuertes. De repente lagrimas se asomaron en los celestes ojitos, estaba a punto de morir… Seguí así, sin quitarle la mirada a la hermosa mujer y de repente… el cuerpo se estremeció con un calor inmenso que me destruía, el corazón explotó como fuegos artificiales, mi rostro lujurioso estaba lleno de felicidad por ser la primera vez en sentir tanto, por dentro y por fuera. Cansada y avergonzada de mis propios sentimientos, me tapé con la ultima ropa que había, di unos pasos hacia atrás, bastante torpe, hasta chocar con la pared. Me quedé ahí, no me fuí. —Yo… Mmm… Me sentía… no sé por qué lo hice… No podemos seguir haciendo esto— No podía discutirle nada, tenía razón, y aunque me gustaba lo que sucedía, no era algo que se sintiera… correcto. ¿Acaso la estaba rechazando? |