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RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Kovashi Shimatsu - 18-09-2023 Fue de forma completamente natural, sin pensarlo mucho. Kovashi le daría una palmada en la zona alta de la espalda. Para ello tuvo que levantar un poco el brazo, porque el mink le duplicaba en tamaño, pero daba igual, merecía la pena. — Sabias palabras, amigo panda. — Ya eran amigos. Ofrecer como objetivo principal de su ruta el ir a conseguir alcohol para Kovashi, era sin duda una forma de ganarse su corazoncito. Se quitó de un manotazo aquel plumas hortera, también sus gafas chillonas, quedando con una camisa interior blanca básica y unos pantalones largos para acompañar. Hoy, hacía buen día, la ropa le sobraba al Shimatsu. Asomaban sus tatuajes casi por todas partes cuando no portaba abrigo o algo semejante.
— ¡Eso es como decir, que en un sistema pirata, los revolucionarios son co-dependientes! — Se elevó una voz. — Claro, es que es eso lo que estoy diciendo. No puede existir uno sin el otro, por mucho que uno de los bandos esté organizado y el otro simplemente sea puro anarquismo, sin querer serlo. — Eran las voces de Lux y Lix, dos hermanos que viajaban con los revolucionarios desde la isla Dawn. Por orden directa de Kovashi, ambos se dedicaban a mantener limpio el barco, de esta forma podrían viajar con ellos hasta que el propio Kovashi decidiera que ya era suficiente. Le temían, el temor era un gran amigo controlador. Visualmente eran graciosos, dos hombres barbudos, de metro ochenta, músculos resplandecientes de bajo de aquel abundante bello. Los dos tenían gorra de camionero, vestían un mono azul, fumaban un puro ... Lo único que les diferenciaba es que Lux lucía botas rojas y su hermano gemelo unas verdes. Kovashi los conocía porque estaban siempre hablando de política, uno era más próximo a un sistema anarquico que sustentaba sus ideas en un reinicio sistémico y el otro sin embargo abrazaba el ideal revolucionario como la única solución posible al sistema esclavista en el que el mundo estaba completamente sometido. — Chicos, nos acercamos a la isla. — En realidad el barco estaba ya tocando la madera del muelle. — Dejad de habar sobre estos temas, aunque sea un rato. — Los hermanos llegaron hasta Kovashi. Cuál chiste, también los dos se cruzaron de brazos al mismo tiempo. — Nosotros no dejamos nunca de hablar de estos temas, Kovashi. — Mi hermano tiene razón. No vamos a comenzar hoy. — La ceja del espadachín se elevó. — Es un tema caduco, lo hablamos ayer ... — Los tres tuvieron una pequeña visión, como sucedía en los dibujitos animados chinos. — Ya, bueno ... — Los revolucionarios son necesarios, el mundo necesita una revolución. Los piratas no son un enemigo, pero son un estorbo y el sistema de clases que tanto criticas es el que ha establecido unas bases sobre la que avanza la sociedad. ¿Es injusto? claro que lo es, las leyes religiosas también lo son, pero sin ellas hoy no tendríamos las bases del mundo moderno. Ya hemos hablado de esto. — Los hermanos agacharon ligeramente la cabeza. Kovashi portaba una oratoria poderosa, sobre todo sobre temas políticos, adoraba el tema, aun así, cuando uno no hablaba de otra cosa, se tornaba una pesadez. Casi como si fueran un muñeco controlado por control remoto, ambos hermanos dieron la vuelta igual y se marcharon mascullando ideas. — ¡Esperad! — Levantó la mano. — Lux o tu hermano, tenéis que guardarme el atún. Solo tenéis que cortarlo por la mitad, quitarle las aletas y la cabeza. Pero no las tiréis, se puede hacer un buen caldo. — Resignados, no se resistieron. Tomaron el temible pez, el cual ya descansaba al haberse quedado sin oxigeno, sobre sus hombros. Lo llevarían a una planta más abajo. Por suerte el barco en el que estaban estaba equipado con equipo de pesca, con ella un cuarto de hielo, donde dejar los peces y conservarlos bien. Con tantas cosas sucediendo al mismo tiempo, uno se perdía los detalles. Los “detalles” eran que un tipo había salido de un barril que el atún golpeó, desvelando que estaba escondido. Su cuerpo se transformaba y el tipo no tardó en dar explicaciones, de manera aparentemente honesta. Kovashi, brazos en jarra, se acercó hasta él. En comparativa, era más alto, marcando un semblante de sombra que le pasaba por encima, cubriendo incluso la propia del muchacho. — Yo me llamo Kovashi, capitán y líder de este grupito. — Se autoproclamó. — Tú también eres usuario de habilidades del diablo. — Mostró su colmillo derecho al terminar su última palabra, enseñando una de sus peculiares sonrisas. — ¿Y tienes dinero? para ser revolucionario se pide una cuota que hay que pagar al capitán nada más entrar. — Colocó su diestra extendida hacia el chico, dejando la mano a varios centímetros de su cara. — Cien mil berries es la tarifa premium para chicos que no han tenido el curso previo. Aprovecha, es un buen precio. Hai, nomimono no daikin wa anata ga haratte kudasai. Arawarete kurete arigatō. — Esto último lo diría de forma más silenciosa, lo relacionado a su lengua natal. Todo aquello era mentira, pero si podía sacarse algún dinerillo ... El barco al fin atractó donde debía. Se escuchaban sonidos en el lateral, la madera empezaba a fallar. — No me jodas que esto se hunde. — Eso parecía. — El atún ... — Suspiró. Lo acababa de pescar, le dolía perder semejante ejemplar. El agua comenzó a entrar en la nave, aquella madera vieja se rompía con facilidad, ya lo había dicho la gyojin en el viaje, que el barco no duaría demasiado, con suerte acabaría el viaje hasta Logue Town. Oye, algo es algo. Cita:Karma positivo: Oratoria imperturbable RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Khruner - 18-09-2023 Estábamos en la nave, el panda empezó a subir las velitas del barco, Kova seguía sin darme lo mío, algo me tenía muy hambriento, y si yo tengo mucha hambre, me pondría como un animal, la chica, con ella me estaba ocurriendo algo parecido a lo que me pasó con el panda unos días atrás, será que… . Creo que tendría que ir a hablar con ella y averiguar más sobre sí, la conozco o no, cuando me dirija hacia ella, el barco empezó a moverse de lado a lado, Kova estaba supercontenta parecía que algo le había pescado, y parecía ser grande, -Bien!- una sonrisa extensa se me formo en mi rostro feo. Un atún salió por el borde del barco, y saltó hacia adentro salpicando esa agua, salida del mar, salpicándonos a todos en nuestras caras, haciendo que junto al rayo de sol, se formase un precioso y aclamado arcoíris, -Dios que bonito-, un olor puro y duro a mar, era un atún, pero no uno cualquiera, era uno gigante, mmm me lo voy a comer, me iba acercando hacia el atún, pasito a pasito, hasta que mi hermano puso su pie encima del atún, - como que no me vas a dar?-, Y me hizo una mirada que había entendido de que no, mi barriga empezó a sonar, tengo mucha hambre, el panda y la chica hablaron de hacer grupos ella venía con nosotros dos y el panda, con quien va el panda?, -haber se que no soy muy listo, pero si somos 4 y 3 van juntos 1 se queda solo, ¿no?-. Los tres pasaron un poco de mi pregunta, pero también he de decir que estaba muy acostumbrado a eso, la gente pensaba que por ser analfabeta no sabía contar, lo que ellos no saben es que con la ayuda de los deditos uno cuenta, y muy bien, Kova ya quería beber más y se la bebió, en un sorbo todo lo de la petaca, el panda le dijo que podrían ir a una licorería, comor??, y mi hermano le dio una palmada en la espalda, es posible, que estos dos se están poniendo de un mismo bando? qué grande. Empezaron a salir personas de barril y de otros sitios, dos hermanitos y otro muchacho que se ve que había comido, una fruta del diablo, y lo mejor de todo era que mi hermano se hacía pasar por el capitán, y le pedía un montón de barriles y una barbaridad de cosas, -Andeve!, chacho no le times al niño-, estaba bien timar a la gente mala, pero a un chiquillo no, además me caía bien quería derrocar a todos los marines, y eso me molo, -Por mí si únete-, sea lo que sea esto, porque no sé si éramos una banda o simplemente unos sinvergüenzas que teníamos algo en común. -Por cierto soy Khruner- le extendí mi mano hacia el niño con la cara extraña, el barco ya tocó el muelle y con ello sonidos raros, el agua empezó a entrar, los niños, estos se habían metido adentro del barco para poner bien el atún que Kova había pescado, -No el atún!-, mi barriga rugía más fuerte, - Y los niños también-, sinceramente cuando tengo hambre, se me nublaba las razones, y las cosas, pero lo más importante era salvar a los niños que ya habían entrado en el barco para ir cortando el pescado. Entre al barco, y empecé a buscar como loco, el agua sonaba muy fuerte, - niños!!, Atún!- pero pensándolo bien, -Solo niños!- el atún ya está muerto, anda que si me llega a responder, madre mía los pelos se pusieron de escarpia, solo de pensarlo, abrí la tercera puerta a la derecha y ahí estaban a punto de cortar el atún, -niños!!!, no!- grité con una voz bastante fuerte, los niños soltaron el cuchillo, -Niños el barco se hunde salir ya!, de aquí, ¡Correr!- los niños salieron corriendo, yo cogí el atún, con sonrisa de oreja a oreja y atún en hombro fui salí por la puerta hacia la cubierta, -Ya estamos todos!- dije mirando a todo el mundo, dándole un besote a mi atún.
Resumen
karma Positivo
RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Derya Tyhr - 18-09-2023 Parecía que finalmente su idea de juntar a Kovashi con Don Bambú no iba a salir tan mal, ya se habían puesto de acuerdo con hacer unas paradas al bar y a comprar alcohol también, para el viaje. Aquel hombre bebía como si estuviera constantemente deshidratado, no dosificaba en absoluto. Igual lo más eficiente sería aprender a hacer cerveza o algo así, porque sino les acabaría saliendo por un ojo de la cara. Derya posaba cruzada de brazos sobre su pecho, con una sonrisa llena de orgullo.
Una sonrisa que enseguida se tornaría en un gesto desagradable al ver como conseguía pescar un enorme atún. Giró el rostro para no ver directamente el sufrimiento de aquel pobre animal al ahogarse sin agua. Pero la verdad es que el pescado estaba liando un caos bien grande en la cubierta del barco. Era tan grande que con sus aletazos estaba tirando todo lo que encontraba por el suelo. Aquello era lo que le faltaba al barco para terminar de empezar a romperse. El navió no era demasiado grande, no estaba preparado para soportar el peso de dos minks enormes y cuatro humanos más, además de todo con lo que estaba cargando y de que la madera era ya vieja. Derya se lo había avisado, menos mal que ocurría ahora y no en mitad del mar, porque allí a bordo había tres usuarios de frutas demoníacas, como tuviera que dedicarse a salvarlos a todos no iba a dar a basto, seguro que alguno se le hundía. El caso es que de uno de los barriles que se cayeron al suelo apareció de repente un muchacho. Parecía confundido, tímido y algo perdido. ¿Cómo había ido a parar allí? Igual se refugió en aquel barril cuando salieron huyendo de Dawn, o quizás se coló en otro momento. A cualquier otra persona le parecería sospechoso, pero no a Derya. Escuchó sus explicaciones y pudo notar la sinceridad en sus palabras, la misma honestidad con la que ella también hablaba. Enseguida confió en él. Le tendió una mano, para ayudarle a salir del barco que pronto cedería. Iba a hablar ella, a darle completamente la bienvenida de forma calurosa y amable, pero Kovashi se le adelantó. Giró el rostro para verle mientras le daba aquel discurso. Nada más terminó, apartó con su diestra la mano de Kovashi, que la había alzado para pedirle dinero al pobre chiquillo. — No le hagas caso, ¡no es el capitán! — Kovashi no dejaba de repetir aquello, pues una mentira por mucho que la repitas no se convierte en verdad. — Realmente aún no lo es nadie. — Aquello sí era verdad. Se giró de nuevo hacia aquel pelirrojo que acababa de presentarse como Enma. — Yo soy Derya, y creo que has tenido mucha suerte, Enma. ¡Somos revolucionarios! — Igual aquello no era algo que debería ir gritando en cualquier sitio, pero no le imporataba, estaba contenta. — Así que otro usuario de fruta... Al final seré la única que pueda nadar. — Sonrió. Cada palabra de la gyojin sonaba tan cálida y amable. — Venga, chicos, todos en marcha que hay que comprar cositas. — Dio unas palmadas, buscando centrar la atención, aquel grupo necesitaba un poco de organización, y encima ahora eran uno más, porque sí, para Derya ya formaba parte del grupo. Así de abierta era ella. — Kovashi y Don, id a por el alcohol y a por carne y pescado, ya que Kovashi es un gran cocinero, sabrá elegir bien las carnes. — De repente apareció Khruner, que había entrado al barco y acababa de volver a salir, con el atún entre las manos. — Y tú y Enma podéis venir conmigo. Vamos a comprar verduritas y fruta, que tambien hay que cuidarse un poco. Y buscaremos donde venden Den Den Mushis, ahora necesitaremos cinco. — Sentenció, terminando la frase mirando al pelirrojo. — Si todos estamos conformes, salimos ya. Dejad lo de ir al bar para lo último, así cuando hayamos terminado las compras nos reunimos todos allí para beber algo. — Derya era una tía a la que le gustaba organizarse, eso estaba claro. Además, al ser la navegante sentía como un extra de responsabilidad. — Bueno, y también tendríamos que buscar un barco nuevo... Pero en ese tema somos unos expertos ya. — Y volvió a sonreír de oreja a oreja. RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Max D. Bambú - 18-09-2023 El contacto de la mano de Kovashi con su espalda le dio un escalofrío, pues no se esperaba aquel gesto de amistad por parte del peliblanco. Por unos segundos se quedó inmóvil, aparentando estar perfectamente y concentrando su atención en la parte de su espalda que el peliblanco había tocado, a ver si le había apuñalado. Pero no, no notaba nada, además hacía tiempo ya que los cuchillos normales no atravesaban su piel, era como si estuviera hecha de acero. Decidió que el gesto de su compañero era genuino y lo aceptó con prudente optimismo. No le gustaba estar enfrentado con él. Pensó en su era adecuado hacer un comentario equivalente, pero de pronto sucedieron una secuencia de cosas que distraerían al panda. Primero tuvo lugar una conversación interesante sobre el ideal y las aspiraciones revolucionarias y también sobre su posición respecto a los piratas. Era un tema complejo, en efecto. Don Bambú opinaba que los piratas que robaban y saqueaban a los más pobres eran deleznables, pero podía convivir con la idea de piratas que se dedicasen a atacar a los marines, al gobierno o a los nobles. Sin embargo el mundo estaba lleno de grises y era imposible juzgar a un pirata con precisión sin conocer absolutamente todos los detalles de su vida. No eran enemigos, pero sí un estorbo. Cruzarse con un barco pirata implicaría o ignorarlos o tratar de manera neutral con ellos, pero nunca auxiliarlos en tareas que pudieran llevar a la perdición de personas inocentes. De todas formas el debate sucedió tan rápido que no hubo lugar a intervención alguna. Se llevaron el atún al interior del barco para prepararlo y entonces tuvo lugar la aparición de un muchacho que se estaba materializando delante de ellos componiéndose su cuerpo de una sustancia extraña, como si fuera polvo negro. Claramente era un usuario de fruta del diablo, pero de un tipo que no había visto nunca. Se llamaba Enma y quería ser revolucionario. Mirándole de arriba abajo, el panda concluyó que el chaval no tenía ni media torta, pero parecía confiar en su habilidad especial. Kovashi aprovechó inmediatamente la situación para exigirle una cuota de entrada. Ah, sí, eso ya era más normal. —No le hagas caso. Los revolucionarios se juegan la vida chico, pero si quieres venirte aquí no te va a parar nadie. —Le informó el panda. —¿Tienes dinero para comprarte un den den? —No le importaba pagárselo él, pero si el joven tenía sus fondos no le quitaría el privilegio de pagarse sus propias cosas.
El barco parecía estar hundiéndose. Por suerte el panda ya había saltado al puerto, pero se quedó observando a ver si salían todos. Así fue, siendo Khruner el último de todos con un pescado sobre sus hombros. Era el atún gigante y parecía muy contento consigo mismo. —No te los comas todo, eh. Que es para todos. —El panda sospechaba que Khruner se lo iba a comer entero, pero no podía hacer nada, porque iba a ir con Kovashi. —Derya, si el chaval no tiene para el caracol, págaselo y ya te doy yo luego el dinero. —Ofreció el panda. Se quedó con las cosas que había que comprar y se encaminó hacia la salida del puerto, suponiendo que Kovashi le seguiría. Loguetown era grande, seguro que había bares por todas partes. Las ciudades grandes eran así. RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Enma - 18-09-2023 Enma había sido descubierto. Frente a él, un hombre de cabellos blanco que tapaba incluso la sombra del joven; un oso de tres metros de altura que parecía más agradable de lo que aparentaba su apariencia; una gyojin de dos metros que simulaba ejercer un poco como la "líder" del grupo; y otro oso todavía más alto que el anterior que, seguramente, rondara los cuatro metros de altura. ¿Estaba Enma en el barco de los gigantes y no lo sabía? ¿A dónde iba a parar? Pero lo cierto es que, más allá de las primeras impresiones que hubiera podido tener, todo parecía apuntar que la conversación y desenlace podría resultar más que favorable para Enma, que se levantó del suelo gracias a la ayuda de la Gyojin, quien no dudó en tenderle una mano.
Pero lo cierto es que no sabía qué responder o a quién atender. Primero, el chico de cabellos blancos, de nombre Kovashi y decía ser el capitán de la tripulación —jamás lo hubiera pensado—, le había pedido una elevada cantidad de dinero por unirse a su tripulación que, sí, era revolucionaria. Las habilidades sociales de Enma no le permitían discernir entre la verdad y la ironía, sumado a su incapacidad innata de pronunciar algo que no pensara o sintiera; o sea, una mentira. — Mmm... agradezco la oferta pero... la verdad es que no dispongo de tal cantidad de dinero... — Decía mientras se palpaba los bolsillos en busca de algo. — ¿Puedo pagaros con información? — Preguntó mientras alzaba sus dedos, que poco a poco se descomponían para convertirse en pequeños cuervos. Pero varias personas reaccionaron ante ese comentario que, aparentemente, era irónico, una habilidad que se escapaba de las competencias de Enma. Tanto el oso... vamos a decir, más pequeño, de nombre Khruner, como la Gyojin, Derya, salieron en defensa del pequeño cuervo para advertirle que no era necesario pagar la oferta y que la entrada era libre. — Ah... me quedo más tranquilo entonces... tendría que matar y saquear a muchos marines para conseguir esa cantidad... — Murmuró mientras intentaba mantener el equilibrio por los bruscos movimientos que estaba haciendo el barco.
Después de ese primer momento, todo se relajó de una manera que Enma nunca había esperado. Todas las personas allí presentes, incluido el oso más grande, cuyo nombre parecía ser Don —por descarte—, acogieron rápidamente a Enma y no dudaron en invitarlo a unirse a esa tripulación de revolucionarios, todavía sin capitán o capitana. ¿No era la Gyojin? De hecho, incluso llegaron a considerarlo parte a la hora de formar los grupos y le ofrecieron comprarle un Den Den Mushi. Bastante necesario para la comunicación en grupo, aunque Enma no acababa de entender este punto, ya que él podría ser el nexo de comunicación entre todos. ¿Por qué no aprovecharlo? — Lo cierto es que... no tengo mucho dinero, pero igual... ¿podría robar uno? — Preguntaba mientras miraba a su cuervo. Sin embargo, su pregunta fue cortada por grandes estruendos que azotaron el barco en varias direcciones. Se ve que aquel atún había causado más estragos de lo previsto y, en cuestión de segundos, su medio de transporte comenzó a llenarse de agua por las partes más bajas. En uno de los volteos bruscos del barco, Enma comenzó a flotar para dirigirse hacia tierra firma, transformando parte de su cuerpo en unas alas que le permitieran mantenerse en suspensión. Como usuario de una akuma, sería problemático que cayese al agua... así que menos mal que, por lo menos, su poder le permite volar. Entre otras cosas. — Entonces... voy con vosotros... gracias... — Decía mientras se recomponía, física y psicológicamente, y de manera literal, mientras caminaba despacio hacia Derya. Enma estaba feliz. ¿Había encontrado un nuevo hogar? RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Kovashi Shimatsu - 18-09-2023 Escuchó decir algo a Khruner, pero no le presentó atención. Por alguna razón estaba buscando a unos niños, Kovashi no entendía muchas veces las cosas que hacía y ya fue hace tiempo cuando decidió que de vez en cuando ignorar al oso pardo no era una mala idea para seguir cuerdo. En seguida saltó Derya, justo un segundo antes de que el espadachín se fijara en lo que florecía del hombro del pequeño muchacho. Indudablemente, era una fruta del diablo. Nuestro querido protagonista no tenía una buena imagen de las frutas, ni indagar en ellas le interesaba especialmente. Hasta detestaba la suya. Cuando todos le destaparon la mentira, Kovashi bajó la mano, decepcionado. No esperaba respuesta positiva por parte de ellos, ya sabía que él y los demás cojeaban de pies diferentes respecto a como veían el mundo y a como debía uno actuar en consecuencia. No les culpaba, pero habían ciertas actitudes que le crispaban mucho.
— Vale vale, mujer, lo que tú digas. — Daría la espalda a todos, preparandose para saltar del barco. Derya daba indicaciones a diestra y siniestra, igual no era mala idea que ella cargara con el peso de una banda, Kovashi no estaba muy por la labor. Y es que apenas se conocían de una semana, con Khruner la relación era de familia, pero muchas veces se le hacía cargante, Derya estuvo a punto de ser un amorío, pero pasó lo que le pasa siempre con las mujeres ... Y Bambú ... Bueno, le era difícil de aguantar, pues portaban personalidades bastante opuestas en muchos aspectos. Como no, la guinda llegó. Se ofreció no solo a destapar la mentira, era el que faltaba, sino a pagarle lo que el muchacho pelirrojo necesitara. Que tirria de hombre. — Ya me faltaba a mí algo. — Susurró con desgana mientras se colocaba su mochila, ya preparada cerca de allí. Uno de los gemelos la dejó antes de irse por el atún. Dentro de lo que cabe, si tenía algún subdito, Kovashi era capaz de ser bastante atento. Con la mochila colgada de un hombro, saltó del barco. Al caer sobre el muelle este tembló levemente. — La ciudad del alfa y el omega, ya claro. — Dijo irónico por la poca calidad de las cosas que era capaz de alcanzar con la vista. Ahora bien, la fama del alcohol en Logue Town no era baladí . — Deja que se lo coma todo, no entra en razón cuando se trata de peces. Luego llorará cuando no pueda hacer nada de comer. — Se adelantó a Panda, alcanzando el primer puesto cerca del muelle (a pocos metros de donde atracaron). — Puto Caló. — Escupió. Se daría la vuelta para ver al resto, contemplando como el barco se hundía. Por suerte lo importante lo tenía encima. O en su mochila o sobre su cuerpo, como las tres katanas. Dos en la cintura derecha y otra en su espalda. RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Khruner - 19-09-2023 Ahí estaba yo, con el atún en el hombro de oreja a oreja, Kova sería el primero en saltar y salir de ese barco que se hundía cada vez un poquito más, según iba entrando el agua en el barco. Los grupos se formaban de la siguiente forma, el panda con mi hermano, y el chaval nuevo, con la chica y conmigo. Supuestamente, unos iban a por las bebidas y comidas, y nosotros iríamos a por no sé, aunque me gustaría ir a por una lanza nueva, pues la mía ya estaba un poco obsoleta. -A mí me apetece ir a por una lanza nueva que necesito-, no sé cuanto puede costar, pero con todo lo que tengo yo creo que podría comprarme una buena. El chico nuevo no tenía ni un berrie, y necesitaba comprar cosas, el panda se presta comprar lo que sea, - que generoso que eres no chacho-, si tanto dinero tenía que regalase algo no?. La otra chica no sé a donde quería ir, pero ya era hora de que ella y yo nos quedemos a “solas”, si el chico nuevo también viene, pero como si no estuviese. -Oye, perdona cómo es tu nombre?-, refiriéndose a la chica, pues lo único que recuerdo es que no puedo comérmela, pero mi cabeza me empezaba a doler, me estaba pasando los mismos que hace unos días, - donde tenemos que ir, y que tenemos que comprar?-, el pescado estaba haciendo ya, un olor, algo fuerte, me gustaría comérmelo, Kova me dice que me lo coma, aunque es con retintín, y Bambú, directamente ya me ha dicho que no me lo coma. -Me parece bien que me digáis eso, ¿pero nadie lo quiere coger, eh?-, si no fuera por mí este atún habría sido cazado por la cara y se hubiera hundido en el mar. Baje del barco con el atún mire al dúo que venía conmigo y les guiñe el ojo, - nos vamos?, o qué?-, ya era hora de iniciar la compra para el último momento, antes de irnos a la gran aventura. RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Derya Tyhr - 22-09-2023 Era increíble como todos parecían haber acogido a aquel chaval pequeñito y pelirrojo como uno más de la familia en cuestión de segundos. Ahora se conocerían un poco más, mientras hacían los quehaceres, pero era verdad que no sabían nada de él. Aunque ya sus primeras reacciones le cayeron en gracia a Derya, quién soltó una risita cuando escuchó que se barajaba robgar el den den. Don Bambú se ofreció para pagarlo él también. — No te preocupes, si pagamos dos y robamos uno tampoco pasa nada. — Todos parecían contentos. Kovashi no tanto, Derya empezaba a conocerle y seguro que aquella situación tan idílica y amable le estaría dando arcadas mentales, le hizo gracia esa imagen.
— Pues ale, arreando. — Los grupos ya estaban divididos, solo quedaba echar a andar. Le dio un pequeño codazo a Kovashi en el costado. — ¡Nos vemos en un rato! — Luego empezó a alejarse con paso ligero, esperando que tanto Enma como Khruner la siguieran. — ¡Derya! Desde luego... — De vez en cuando Khruner le preguntaba su nombre. En cualquier otro momento se pensaría que se estaba cachondeando de ella, pero no, era real que el oso sufría de algunas pérdidas de memoria, así que en parte no le importaba tener que recordársela, pero por otro lado también era un poco coñazo. El grupo de tres comenzaría a adentrarse en las calles de Loguetown. Derya parecía que era la que lideraba, pero la verdad es que ella no se conocía la ciudad tan bien como para saber dónde estaban las tiendas que buscaban exactamente. Pero eso tampoco era un obstáculo, podían tomarse un tiempo para explorar tranquilamente mientras se hacían a la gran ciudad, o preguntar a algún majo transeúnte. — ¿Y de dónde vienes? ¿Cuándo te has colado en nuestro barco? — Le preguntó a Enma, buscando conocerle un poco mejor. Además, tenía genuina curiosidad por aquel chaval. RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Max D. Bambú - 22-09-2023 Finalmente el grupo se dividió en dos. El panda iría con Kovashi a un bar y a por suministros cárnicos y Derya, Enma y Khruner irían juntos a hacer otras compras diferentes y a por suministros vegetales. Una vez todos estuvieron fuera de la embarcación que se estaba hundiendo en pleno puerto, el panda decidió iniciar la marcha con la certeza de que el peliblanco estaría con él. A su paso por el puerto, un señor bajito, ya entrado en años y con canas se aproximó a ellos muy nervioso y con el rostro enrojecido. —¡Oiga! ¡No se pueden dejar barcos en ese estado tan deplorable en medio del puerto! ¿Usted sabe lo que cuesta eliminar los restos después? ¡Tendrán que abonar los gastos requeridos! —La voz chillona del anciano le resultó muy desagradable al panda. El anciano era tan bajito que a penas le llegaba a la rodilla al mink. Al fijarse bien en el viejo, observó que llevaba un pin de la marina. Debía de ser un fan o algo. —No es nuestro barco. —Dijo sin inmutarse. No le daba ninguna pena la gente que llevaba la marina tan cerca de su corazón. —¿No ves que es un barco de la marina? Pásale la factura a ellos. Nosotros no somos de esa calaña. —Y sin decir más continuó su camino. El anciano pretendió seguirle, pero las piernas no le respondieron porque estaba temblando. —Pero qué... —Y se giró hacia Kovashi para intentar la misma maniobra, pero con esa cara de asesino en serie que me llevaba el peliblanco no se atrevió siquiera a iniciar la conversación y salió por patas. El panda ni miró atrás.
Al salir de la zona del puerto, la presencia de edificios se hizo más prominente. Empezaron siendo tiendas variopintas, generalmente relacionadas con el pescado, pero pronto se transformaron en centros turísticos, tiendas de souvernirs y demás parafernalia para enganchar a los bobos que iban a ver Loguetown por la historia que tenía. La verdad es que Don Bambú podría ser uno de esos bobos perfectamente, pero ya se sabía un poco cómo funcionaba la gran ciudad con su historia. Era como ir a ver el museo de Mozart en Viena: lo único que encontrarías allí sería una serie de habitaciones muertas mientras la voz peor interpretada de la historia del doblaje en español castellano te decía que Mozart había compuesto en 1782 nosequé de un rapto. La casa de Haydn en cambio... Finalmente, tras una serie de intrascendentes edificios dedicados al turismo, llegaron a través de un callejón a una zona más residencial. Los comercios allí se dedicaban más a la vida cotidiana y, por supuesto, a los vicios. El prostíbulo, sin duda para desgracia del peliblanco, estaba cerrado, pero al lado del mismo había un bar con pinta de tener olor a viejo. Ahí servirían sin lugar a dudas licores fuertes y puede que hasta dos tipos de cerveza diferentes. —¿Ahí? —Preguntó el panda girándose a su compañero. RE: La gran ciudad [Presente relativo] - Enma - 23-09-2023 Se había establecido un ambiente agradable, amigable. Familiar, incluso. Enma había logrado encajar y sentirse cómodo en un grupo de personas de los más ‘variopintas’, diferentes. Pero él tampoco es que fuese una persona de lo más normal o normativa, sino que su apariencia (principalmente por su exceso de vendajes en algunas ocasiones) o su sombría actitud podían resultar un tanto lúgubres, tediosas y, en algunas ocasiones, intimidantes. La conversación fluía, aunque algunas veces Enma sentía que no guardaban coherencia. Pero tampoco quería juzgar en su primera toma de contacto. ¡Para nada! Aunque sí que era raro que uno de ellos, Khruner, el oso menos grande, no se acordara del nombre de la chica-gyojin, Derya. Por si sucediese lo mismo con él también, decidió aclararlo y ayudar en la situación. – Mi nombre es Enma, por cierto... – Dijo mientras miraba a Khruner. – Por si... tampoco te acuerdas... – Murmuró segundos después. Quería encajar sin resultar desagradable, así que intentó ser receptivo y afectuoso, guardando la honestidad que siempre le caracteriza. Y es que Enma es incapaz de mentir.
Siguiendo las directrices de Derya, los grupos se dividieron. Kovashi y Don por un lado, y Khruner y ella con Enma. Así, aunque inicialmente sin un objetivo en mente, bajaron las escaleras hacia el muelle como paso previo a la entrada en la ciudad. Antes de ello, no podemos olvidar que habían estado hablando sobre comprar un Den Den Mushi, lo que el pelirrojo tomó como una manera de introducirse en esta nueva familia que, de forma inesperada, se había encontrado en medio del mar. Literalmente. – Un Den Den... Mushi... Estaría bien, la verdad... – Dijo mientras miraba hacia Derya, con un tono ciertamente agradecido y agradable. Acto seguido, continuaron su camino hasta entrar en la ciudad de Loguetown y perderse entre sus numerosas calles. Seguramente, a estas alturas, Kovashi y Don estuvieran compartiendo algún que otro licor.
Con cada paso, Enma giraba su cabeza de lado a otro para observar la ciudad y la variedad de tiendas que tenía, buscando entre la multitud alguna librería en la que pudiese leer más sobre medicina. En ese momento, Derya interrumpe –en el buen sentido de la palabra– sus pensamientos para indagar un poco más en la vida del pelirrojo, conocerse, saber cuál es su historia. Tiene sentido, pues iban a ser, como él lo entendía, una familia. – Pues... lo cierto es que ha sido casualidad... – Suspira. – Durante los últimos años he ido viviendo de barco en barco... colándome y robando algo de comida... – Se detiene para colocarse la tirita de la frente. – Escapé de casa hace muchos años y... me entrenó un ex-revolucionario... – Hacía varias paradas porque, por momentos, pensaba que estaba dando demasiada información. – Y, bueno... tampoco quiero aburriros... – Sentenció, dudando sobre si podría ser rechazado por el exceso de explicaciones que estaba dando. – El caso es que el destino... quiso que estuviera aquí... – Elevó la mirada hacia el cielo, pensando en si Lillian podría haber tenido algo que ver.
El fantasma de la revolución, ahora reencarnado en cuervo, todavía está dando sus primeros pasos. Firmes, lentos también, pero ahora acompañado. |