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RE: [Social/Pasado] Zafarrancho en el huerto - Alana Sahiba - 04-01-2026 Bang. Bang. Bang. No, no, no, no. Durante un segundo entero mi cerebro se negó a procesar lo que estaban viendo mis ojos. El sonido de los disparos todavía rebotaba en el aire cuando vi cómo su cuerpo tardaba en caer. Tardaba. Demasiado. Y luego… cayó. Era peor actor que yo. ¡Y es decir! Pues a la vista estaba que mi forma de actuar no era la mejor. No había sido un sonido desconocido para mí pero esta vez sonó más sordo, acompañado de un pitido desagradable. ¿Quizás por la cercanía física con la que había pasado? ¿Tal vez porque el destinatario de esos tres disparos había sido un amigo? ¿Han era un amigo? Cuando le conocí, era una idea que me costaba imaginar pero al compartir tanto tiempo juntos y además una tripulación, ¿cómo no iba a ser una realidad? — … —abrí la boca, pero no salió sonido alguno. Y entonces los vi. Los agujeros. La sangre. El mundo se me vino abajo—. HAAAAAAN —grité con una voz que no sabía que podía alcanzar ese volumen—. NO, NO, NO, NO, NO. Corrí. Corrí como si mis piernas diminutas fueran a partirse, como si el aire me quemara los pulmones. Me lancé hacia él sin pensar en el anciano, en la escopeta, en nada. Solo en él. Sabía que algo así no le causaría tanto mal como mi cuerpo instintivamente había querido creer. No era algo tan lógico como un pensamiento, sino un mero sentimiento. Sin recordar la realidad de su condición física, me arrodillé a su lado y me abalancé sobre su pecho, manchándome las manos de rojo. Y entonces lo vi: su guiño. Claro. Tenía que actuar tan bien como lo había hecho hasta ahora. — ¡NO! ¡NO TE ATREVAS! —le sacudí el pecho con mis puños pequeños, inútiles ante esa situación tan inesperada—. ¡NO TE ATREVAS A MORIRTE AHORA! ¡ERES UN IMBÉCIL, TE DIJE QUE NO LO HICIERAS! ¡NO SIN DECIRME ANTES QUE ME QUIERES! Las lágrimas me caían a chorros. Feas. Sonoras. Dramáticas. Pero sobre todo falsas. De esas que no se pueden disimular ni aunque quieras. De esas que te preguntas si efectivamente una persona puede llegar a llorar tanto sin deshidratarse antes—. ¡ABRE LOS OJOS! —le agarré la cara con ambas manos y le di dos bofetones, pues ante este tipo de situaciones es importante no quedarse dormido (como si él fuese a hacerlo)—. ¡ABRE LOS MALDITOS OJOS! Lo miré de arriba abajo, respirando entrecortado, el pecho subiéndome y bajándome como si yo fuera la que acababa de recibir los disparos. Lo estaba haciendo bien, ¿eh?— …no… —negué con la cabeza—. No. Tú no. No por… —miré el saco de verduras a un lado y solté una carcajada rota, histérica—. ¡POR UNAS JODIDAS LECHUGAS! Me giré entonces hacia el anciano, con los ojos inyectados en lágrimas y rabia—. ¡MÍRALO! —le grité, señalándolo—. ¡MÍRALO BIEN! Me puse en pie de un salto, temblando entera, encarando al maldito viejo—. ¿ESTÁS CONTENTO? ¿EH? ¿YA TE SIENTES MUY HONORABLE? ¡HAS MATADO A UN HOMBRE QUE NO SABÍA NI QUITAR EL SEGURO DE UNA PISTOLA! ¡ESE ES SU GRAN HONOR! ¡MATAR A UN POBRE TONTO! Volví a caer de rodillas junto a Han, abrazándolo por el torso como si pudiera recomponerlo a base de fuerza y dramatismo—. Dijiste que tuviera fe… —sollocé forzadamente—. ¡DIJISTE QUE TUVIERA FE! Hundí la cara en su pecho ensangrentado. Me estaba dejando la garganta en esa exagerada actuación pero todo sea por el espectáculo, nuestra supervivencia y la comida—. ¡NO PUEDES IRTE! —grité al cielo—. ¡NO TE LO PERMITO! Levanté la cabeza de golpe, esta vez sí, mirando al cielo, como si le estuviese maldiciendo por querer llevárselo tan pronto—. ¡AÚN ME DEBES UNA COMIDA DECENTE! ¡Y UNA CANCIÓN! ¡Y… Y…! —me atraganté con mis propias palabras, o más bien llegó un punto en el que no supe ya ni cómo seguir dramatizando— …y… —la voz se me quebró—. Y no he terminado de llamarte idiota todas las veces que te lo mereces… Me quedé quieta unos segundos, temblando, como si de verdad acabara de perderlo. Luego reaccioné de golpe, llevándome una mano al pecho—. ¡NO! —me sequé las lágrimas con el dorso de la mano—. No. No voy a rendirme. Y entonces me incliné sobre él, muy cerca de su oído, exageradamente conspiradora—. Muy bien hecho amigo. Creo que salimos de esta con las verduras. Lo zarandeé un poco más, como si quisiera reanimarlo o más bien evitar que cayera inconsciente—. ¡RESPIRA! ¡RESPIRA, MALDITA SEA! Luego me giré otra vez al anciano pero sin apartarme aún de Han, chillándole:— ¡ALÉJESE! ¡ALÉJESE DE ÉL! ¡SI DA UN PASO MÁS LE JURO QUE… QUE…! No sabía qué iba a hacerle, pero sonaba convincente. Volví a Han, lloriqueando de nuevo, esta vez todavía más exagerada, teatral hasta la médula—. No me dejes sola con las verduras… —hipé en medio de tanto monólogo y llanto sobre todo—. ¡NO SÉ COCINAR ESTO! Me aferré a él con fuerza, arrastrándome un poco hacia atrás, como si intentara llevármelo conmigo—. Vamos… —susurré, ya más bajo, entre lágrimas—. Vamos, idiota. No te mueras. No ahora. Y mientras lloraba, mientras gritaba, mientras montaba el espectáculo más dramático de toda Whiskey Peak… mis manos, temblorosas pero hábiles, ya estaban tirando de él para sacarlo de allí. Porque si algo sabía hacer bien, además de dramatizar, era huir con estilo, pues en una mano llevaba a Han y en la otra el saco de verdura. Solo me quedaba tener fe en que el anciano no se percatara del segundo hecho. RE: [Social/Pasado] Zafarrancho en el huerto - Han - 05-01-2026 Vale que mi actuación era mala, era innegable, pero la de mi compañera Alana era todavía peor si cabe: Un tono exagerado, un volumen desagradable y una gesticulación totalmente sobreactuada, estaba claro que ella no era la artista. No se me malinterprete, agradecía un montón que intentara ayudarme, pero solo un idiota se tragaría ese numerito absurdo. "¿Por qué habla tanto?" Pensaba mientras intentaba contener la risa todo lo posible, cuanto mas hablaba y mas estupideces decía, mas complicado se hacía guardar las formas de muerto. El hombre miró sospechoso de un engaño, se rascaba la cabeza con la culata del revolver mientras nos miraba, parecía que su cerebro estaba tardando en procesar, seguro que si se prestaba atención podían escucharse los engranajes de su cerebro chirriando y moviéndose al triple de su capacidad. Mientras tanto, de manera disimulada, Alana tiraba del saco de verduras y de mi, era sorprendente la fuerza que tenía para su tamaño, la triplicaba en tamaño o mas, y cargaba conmigo como si fuera de papel, un papel muy grande y aparatoso, pero ligero. Con disimulo entre abría un ojo de cuando en cuando para ver como el señor no nos disparaba, viendo su expresión cada vez mas enrarecida, como si el sistema de su mente le diese error, algo no le encajaba. No es que fuese complicado hacerme reír, la verdad es que mi sentido del humor era bastante amplio, pero el humor absurdo era el que lograba sacarme siempre una carcajada de las costillas. Toda aquella escena, sin sentido, sin siquiera parecer real, evocaba me despertaba la risa floja, al principio una muy disimulada, pero después comencé a reír a carcajadas mientras Alana me arrastraba por el suelo. -Jjajaja, Maldita sea Alana, no podías actuar pero, ¿verdad? Jajajajajaja.- Me agarré el estómago mientras las balas ya habían salido de mi cuerpo, tintineando entre si dentro de mi kimono. Me levanté con dificultad, no por el dolor, sino por la risotada y me sequé las lágrimas de los ojos mientras el señor nos miraba atónito, incrédulo, estupefacto de ver a los muertos andar.-La próxima vez intenta no exagerar tanto, que me entra la risa y no puedo seguir muerto así.- Finalmente el agricultor sacudió la cabeza de lado a lado para entrar en la cordura, no sabía como era posible sobrevivir como si nada a tres disparos, pero no le importaba, lo importante es que se había dado cuenta d que Alana se estaba llevando el saco, faltando a su palabra. -Eh un momento, par de estafadores.- Frunció el ceño mientras cargaba de nuevo el revolver, empezaría a disparar de nuevo y esta vez no pararía de hacerlo hasta que dejase de levantarme, o se le terminase la munición. No quería comprobar que ocurría en ese momento, así que me di la vuelta y avisé a Alana. -Corre maldita sea. Corre por tu vida.- Comencé a correr, rezando porque a mi compañera tontatta le resultara mas complicado acertarle por su tamaño, al igual que rezaba porque la mujer no hubiera soltado la bolsa de verduras. BANG BANG BANG. El hombre seguía disparando, no cesó hasta que corrimos durante un kilómetro y medio, ya se oscurecía incluso; por suerte se le acabó la munición antes de matarnos. Cuando al fin dejó de perseguirnos me detuve con mi amiga, asegurándonos de que el otro estaba bien, yo me había llevado mas disparos, pero como los demás, simplemente la bala salió del cuerpo mientras las heridas se cerraban. "Bueno, ya se que las balas normales no me matan, lo añadiré a la lista" En parte aquello me tranquilizaba, pensar que matarme era más difícil hacía que me despreocupase de muchos peligros a mi alrededor, además de que empezaba a encontrar una utilidad para mi en la tripulación para cuando nos metiésemos en problema: Si yo recibo el golpe y me curo no hay repercusiones para mis compañeros. Así sería, me convertiría en el muro que protegerá a sus seres querido. Sin importar cuan fuerte fuera el golpe, me mantendría en pie. Al menos logramos sacar algo beneficioso para los demás aquel día, logramos hacernos con casi un huerto entero para siete personas, con eso podríamos comer durante nuestro tiempo allí y, si lo conservábamos bien, podríamos alimentarnos durante el viaje por mar un tiempo. Zhang cada vez se movía mejor por las aguas, lo que hacía que no nos perdiésemos tanto, con ese tiempo reducido que se conservara bastaría. Alana había conseguido salirse con la suya, me había llevado por el mal camino y tuvimos que pagar el precio. -Querida Alana, tenemos que hablar de tu mala conducta y que seas tan mala compañía.- Le dije mientras caminábamos, ya mas tranquilos, hacia nuestra embarcación en los puertos de los pies de la isla. |