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[Aventura T2 - P. Relativo] - Nadie piensa en los niños. - Versión para impresión

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RE: [Aventura T2 - P. Relativo] - Nadie piensa en los niños. - Ryota Miyamoto - 06-02-2026


La caída fue solo el preludio de algo más grande. El cuerpo de la morena se reincorporó con ímpetu, sin importarle el ínfimo peso del hombre a su espalda. Quien trataba con todas sus fuerzas de restarle hasta el último aliento de sus pulmones.

La ofensiva no se hizo esperar, y el puño de la mujer dibujó un violento arco en el aire que continuó su trayectoria de forma perfecta hasta el rostro del iracundo Chad. El puño presionó con fuerza contra el rostro del hombre y su agarre se deshizo de inmediato.

Apenas se pudo escuchar el eco de sus pies chocando contra suelo a espaldas de la morena. Volvía a quedarse en ese mundo en donde no existía nada, nada más que dolor, sabor a sangre y la agónica ausencia del sonido. “No… aún no… tengo… tengo…” Balbuceó con una violenta expresión sumida en el hinchazón de los golpes, su ojo hinchado, sus dientes rotos, la sangre escurriendo. Era difícil pensar que incluso siguiera con vida.

“¡MALDITO GORDO BUENO PARA NADA!”

De repente, una melodiosa voz en su cabeza apareció. Los moribundos ojos de Chad brillaron en un tono verde intenso. Era ella, la mujer que amaba, incluso desde el más allá, se esforzaba por llegar a él.

“¡MATA A ESA PUTA DE UNA BUENA VEZ! ¡Y TRAEME MI JAMÓN!”

Entre la vida y la muerte, Chad alucinó con lo que más le hubiera gustado escuchar… la presencia de su amada y solo por eso, su cuerpo tan solo reaccionó para hacer lo que ella le pidió.

No se midieron palabras, no hubo un aviso, tan solo invirtió su cuerpo nuevamente, colocó su cabeza contra el suelo y la rotación invadió su ser. Un trompo humano desató su furia y se disparó como si de un rayo se tratase hacia la mujer de cabellos negros a toda velocidad.

“¡Buto kaiten!”

Los últimos frutos de la ira se usaron en ese ataque y tras el choque agónico; el cuerpo de la mujer salió volando en diagonal hacia una de las paredes. El impacto fue desmesurado y doloroso, todo el recinto retumbó ante el dolor de la morena, pero no por empatía, sino por un fallo estructural que se generó debido a la colisión.

Si, cuando el cuerpo de Runin cayó al suelo deslizándose por la pared, toda la bodega, se derrumbo sobre ellos. 


La luz se apagó bajo un manto de oscuridad, y las paredes cedieron junto al techo. Todo se desplomó, sepultando los pecados de quienes habían luchado aquel día. Por suerte, la descendiente de amazonas fue lo bastante resistente para abrirse paso entre los escombros, completamente adolorida y cargando el peso de la batalla.

Por desgracia, Chad no obtendría el mismo resultado. Su cuerpo ahora se encontraba entre los cimientos de lo que antes fue su refugio.

Al final de la violencia, solo queda el sabor amargo de quienes sobreviven. Por suerte, debajo de los escombros, la caja de provisiones consiguió aguantar, si Runin las buscaba encontraría que los jamones, los vino, todo, aún permanecía allí y también el semidestruido tocador de Verónica con hermosas joyas y una carta.

Era decisión de Runin abrirla, podría tirarla, dejarla allí, pero su contenido, quizás explicaría el motivo detrás de tan inexplicable robo.

“Lamento informarle que le quedan pocos meses de vida, su enfermedad no posee una cura actual y me temo que, con la medicina de la isla, nos es imposible tratarla.

Por favor, permanezca en cama el tiempo que pueda y disfrute de las cosas que le gustan.
Dr. Blue Constans.”


La vida de Verónica se extinguía y, como un último grito de anarquía frente a la dureza de su existencia, decidió hacer lo que quería, exigir aquello que deseaba y agradecer internamente, segundo a segundo, por el hombre que, tras leer aquella carta, se declaró el enemigo número uno del mundo, para regalarle a su amada los últimos momentos que merecía.

¿Es acaso el bienestar y la felicidad de unos más importante que el de otros? ¿Las circunstancias infligen a la moralidad? Quién sabe, pero aun en su desfachatez y pecado, Chad y Veronica, no se atrevieron a quitarle la vida a nadie.

La verdadera villana de la historia había ganado y las joyas, alimentos, y alabanzas de los niños, serian su recompensa.

INFO



RE: [Aventura T2 - P. Relativo] - Nadie piensa en los niños. - Runin D. Kitay - 08-02-2026


El impacto resuena con firmeza contra el enguantado puño de la fémina. La súbita ligereza en su espalda permite que su anatomía se destense durante un momento: el tiempo suficiente para toser y volver a percibir el aire irrumpir en sus pulmones, con la desesperación visceral de quien ha estado a punto de perderlo todo. ¿Es suficiente o continuarán combatiendo uno contra el otro hasta que el día culmine y de rienda suelta al anochecer? ¿Hasta que la rigidez se haga presente y un nuevo cuerpo adorne al que aún reposa sobre el desarreglado y descomunal lecho?

¡En guardia! Debe enderezar el cuerpo, levantar el rostro y continuar con el ataque hasta que sus puños sangren y la energía remita; hasta que la victoria sea arrancada de manos indignas de portarla. El pecho asciende y desciende sin control, las bocanadas de aire se escuchan vehementes y las fosas nasales intentan tomar el control aún cuando su inexperto cuerpo se resiente. Runin ha experimentado diferentes tipos de dolor a través de los años, mas la incomodidad que arde en los pulmones producto de la asfixia es una nueva vivencia que prefiere no volver a conocer.

Es entonces cuando intenta girar el cuerpo hacia su contrincante; entiende que darle la espalda equivale a poner una diana en el centro de ella con palabras remarcadas que dictan “atácame” o, peor aún, “mátame”.  Precisamente por ello Chad no pierde el tiempo. No lo hace al invertir su cuerpo ni al exclamar su técnica; lo único que hace es tomarla por sorpresa al propinarle un golpe al que la fémina le es imposible reaccionar, en realidad, ni siquiera lo ve llegar. Lo único que percibe es un abrupto vacío en su estómago al ser despedida de su posición inicial, a velocidad absurda. No logra detenerse; ni siquiera comprende lo que ha sucedido sino hasta después, cuando su cuerpo impacta contra la estructura de la desmejorada bodega.

Duele.

Cada rincón de su cuerpo duele. Los músculos arden, la sangre brota y la respiración se quiebra al mezclarse con el polvo, mismo que se eleva como una fina neblina mortífera que termina por inundar el ambiente. Por un instante, el animoso deseo de permanecer arropada bajo la lluvia de metal, el manto de tapices y los cimientos derruidos se convierten en un consuelo azucarado.

Al menos hasta que la lógica y el dolor se imponen haciendo que recuerde que debe ponerse de pie, incorporarse y buscar a aquel hombre que se ha atrevido a combatir con tanta violencia y venganza. Demostrar que una caída no es derrota, y que sus objetivos son más loables que el de una pareja de bandidos que no temen atacar a ancianos y niños, despojándolos de sus alimentos, de su esperanza. ¡No!

Los brazos empiezan a moverse, tirando de la suciedad, el polvo, el metal y los cimientos. Asciende a través de ellos, lanza lo que puede llegar a encontrarse a su alrededor y se asquea al notar el hermoso color que alguna vez fue rosa y ahora parece roído y apagado. Todo ha caído. El cielo se abre y con ello algunos rayos del atardecer se filtran. El primer paso arde como si estuviera navegando en mares de lava, el segundo le ruega que merece un descanso, el tercero se desespera al no encontrar a su enemigo, el cierto se detiene notando la aplastada cama en la que debe reposar Verónica, el quinto se siente lívido al entender que Chad debe estar enterrado al igual que ella.

¿Debe confiarse ante un pensamiento tan inocente?

No. No puede hacerlo. No cuando sus pasos la conducen hacia el lugar que intuye fue el escenario de su anterior arremetida. El cuerpo cae hacia la resquebrajada superficie y las manos enguantadas escarban lanzando hacia un costado las láminas y el material de construcción. Debe llevarle al menos cinco minutos salir de su estupor para entender que se encuentra buscando a Chad en vez de a los suministros a los que debería darle importancia. Se detiene en el acto, de cualquier manera el primer objetivo es hallado, lo sabe cuando la punta de sus guantes se humedece por la sangre del bandido.

Sangre y polvo.

Polvo y muerte.

Al destapar el rostro pálido entiende que ha vencido. ¿Por qué le sabe a derrota? No ha sido ella misma quien ha terminado con el ataque, no, ha sido el mismo Chad quien le ha dado fin a su propia existencia. Su rostro magullado, producto de los golpes de la fémina, demuestran una determinación que se ha extinto. Casi me matas, cariño. Cualquier resquicio de coraje desaparece, se ha acabado, y el peso de todo lo que han dicho y han visto empiezan a hacer mella en su consciente.

La fémina se detiene lo suficiente como para cerrar los ojos y permanecer así. Respirando, notando la pesadez en cada una de sus extremidades, sintiendo agonía en la espalda, ahí donde el hombre ha impactado. El sabor a hierro en sus labios se torna permanente y, después de largos minutos de liberación interna, suspira; decidiendo su próximo movimiento.

Deja el cuerpo atrás concentrándose en buscar aquello por lo que ha luchado y vencido. ¡Las cajas de suministros! Abre una, una risa emerge al notar que los alimentos están intactos, aunque algunos se encuentran maltratados y con polvo, está bien, pueden lavarse. Cierra la boca un momento, reír ha dolido de forma absurda. Continúa buscando y escarbando, dejando las cajas listas para poder ser movidas y transportadas después. Es ahí cuando encuentra algo más grande y de madera un poco más resistente.

Un pequeño tocador.

La curiosidad y el deseo de llevar algo más a la iglesia provoca que busque despejarlo, al hacerlo abre el cajón. Ni siquiera lo piensa, guarda las joyas con rapidez y es cuando una carta cae al suelo. Está por pisarla, pero ¿Y si tiene alguna otra ubicación en la que guarden más suministros? Curiosa se agacha, un sonido amargo de incomodidad escapa, aún así aguanta, sentándose en la superficie.


"Lamento informarle que le quedan pocos meses de vida, su enfermedad no posee una cura actual y me temo que, con la medicina de la isla, nos es imposible tratarla."

Oh… El ínfimo sentimiento de victoria que podría haber experimentado en algún momento termina por desaparecer al ver la hermosa cursiva reflejando una desagradable verdad.

—Creo que me adelanté a los hechos. ¿No es así, cariño? —Sentencia a la solitud de una tarde que empieza a convertirse en noche. Está exhausta, débil, magullada. Aún así guarda la carta y vuelve a ponerse de pie. Sus débiles pasos se dirigen hacia donde debe estar Verónica, empieza a sacar los escombros que están sobre ella y libera su cuerpo carente de vida. Después hace lo mismo con Chad, solo que a él lo arrastra hasta cargarlo y dejarlo sobre al cuerpo de su amada.


—Será una larga, larga noche… —Murmura. Lo sabe cuando busca materiales en las cercanías para prender una pequeña fogata; ignorando a los hombres que aún se encuentran inconscientes en el patio. Lo entiende al buscar una botella de vino y tomarse el tiempo de abrirla, al sentarse a la orilla de la cama que acurruca a los amantes, al ver la noche pasar frente a sus ojos.



La primera noche siempre es la más difícil. ¿No?

Piensa observando la oscuridad del cielo antes de beber un largo trago de vino. ¿Desde cuándo le parece más amargo que dulce? ¿Menos tentador que necesario? La mandíbula se tensa, la expresión vacila y una lágrima recorre su rostro. Ella ha sido la causante. Cada hecho ostenta una consecuencia, tanto para ella como para ellos. Ese pensamiento se mantiene latente en la mente de la fémina, aunque no hace nada por retirarse, no, alguna vez se prometió acompañar a aquellos a los que la vida les ha sido arrebatada, sin importar el causante de ese hecho.

Verónica y Chad en realidad no requieren esa compañía para pasar su primera noche después de haber perdido la vida. Aún así, Runin decide velarlos, en silencio, bebiendo y cantando con voz entrecortada alguna melodía aprendida desde infante.

Empatía. Empatía. ¿Para qué existe algo tan opresivo? ¿Cuál es su verdadero uso? ¿De qué manera influye en las personas?

"Disfrute de las cosas que le gustan."

¿Esa era la manera en la que Chad y Verónica disfrutaban de las cosas que les gustaban? No lo entiende… Una pequeña fracción de su mente desea haber averiguado algo así, pero, como siempre, sus instintos son los primeros en actuar. ¿No? En algún punto piensa en pedir algo de ayuda con los suministros pero mientras más avanza la noche hasta hacerse el día, se da cuenta que debe hacer eso sola. No duerme, no come, solo bebe y piensa hasta que las estrellas se hacen bruma y las brumas el primer rayo de sol.



—Sé que no pude haber sido una buena compañía, pero al menos su primera noche no la pasaron solos. ¿No?

Una última sonrisa ligera aparece en los labios de la fémina antes de buscar algún transporte en el que llevar los alimentos. No piensa ingresar directamente en la iglesia porque los ancianos se preocuparían, tampoco piensa en buscar a Ryota porque no desea responder preguntas, ni asustarlo.

Durante ese par de días, Runin Kitay decide desaparecer, no sin antes lograr su objetivo de llevar los suministros a la iglesia. En ocasiones debe hacerse cargo del daño por sí misma: El de su cuerpo, su mente, su alma. El mal sabor no desaparece durante un par de días más. Incluso el sabor se intensifica cuando los ancianos, presurosos, le piden aceptar una pequeña recompensa por su ayuda.

Verónica y Chad.

El amor… Qué intrincado y peculiar concepto. ¿Algún día logrará comprenderlo? ¿Sentirlo? ¿Vivirlo? Quizá cuando deje de escapar del mismo y empiece a notar lo que sucede a su alrededor.

Chad y Verónica.

El “amor” empieza a tomar más nombres, y cada historia parece más irreal que la anterior. Ejemplos horribles. Piensa, esta vez no con repulsión sino más bien con… consideración.


Bolsa de Estrellitas



RE: [Aventura T2 - P. Relativo] - Nadie piensa en los niños. - PX-2 - 08-02-2026

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Aventura TX: Completada

Recompensas Narrador (Ryota)

— Puntos Mugiwara: 15

— Puntos de Rol: 20

— Berries: 30k


Recompensas User (Runin)

— Puntos Mugiwara: 10

— Reputación: 20

— Berries: 20k + 10k bono robo (tocador) + 12k Karmas = 42k

STAFF DE NAKAMA NO MI
Notas de la moderacion