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Give the people what they want. | Pasado social. Kazan - Versión para impresión

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RE: Give the people what they want. | Pasado social. Kazan - Tezca Norova - 20-02-2026

El wotan frente a mi contaba con sabidura, eso no lo podía dudar, era un placer escucharlo hablar: Tanto que me sentía atraído a pagar por las palabras que soltaba y que probablemente utilizaría para convencer a mis siguientes clientes. Noté su pipa, el humo ¿Qué tanto podría durar el tabaco? ¿Cuántos cigarros caben en esa gran pipa? Tomé las monedas que me entregaba, relativamente más de lo que costaba la roca y tomaba aquella azul mientras hablaba del mar, oh, el mar, reconocía ese amor por el azul lugar que toma y da como ningún otro. — Solo conozco un tipo de tabaco, mi amigo, si tienes alguna otra recomendación: Recuerda a tu viejo mercader la próxima vez que compres ¿Me entiendes? Conozco la diferencia bien, seré lo que el cliente me pida que sea al precio adecuado: Espero haber sido un sueño para ti esta vez.  Hasta entonces, querido cliente.—
 
Al notar su despedida simplemente me incliné con formalidad, llevando una mano al pecho en un gesto casi ceremonioso, como si aquel intercambio hubiese sido más que una simple transacción. Sonreí con una emoción apenas contenida, una chispa brillante que seguramente delataba más entusiasmo del que sería prudente mostrar ante un cliente. Sin embargo, había algo en ese encuentro que se sentía distinto, menos mecánico, menos rutinario y mucho más satisfactorio.
 
Lo observé alejarse, Aunque se tratara de un cliente, no podía evitar anhelar nuestro siguiente encuentro. No era únicamente por el negocio; era la expectativa, la tensión implícita, la promesa de que la próxima vez el juego podría tornarse más interesante e incluso quería saber que era lo que apostaríamos la próxima vez ¿un millón de berries? ¿la vida?
 
Dejé escapar una exhalación suave cuando finalmente desapareció de mi vista, bajando la mirada hacia la mesa donde los dados aún reposaban. Los tomé entre los dedos y los hice rodar con suavidad, escuchando el sonido seco y familiar contra la superficie. Tal vez debería encontrar mejores dados. Unos más equilibrados. O quizá más impredecibles ¿Peor calidad podría darnos un rato mucho más divertido?
 
Después de todo, si el destino iba a decidir algo entre nosotros, prefería que lo hiciera con la belleza de lo impredecible.