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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maki D. Zen'in - 18-01-2026 Merlot siempre era desordenada, deschavetada, loca, ida, pero era un placer estar en su compañía, a veces Maki soñaba, y las veces que lo hacía, era con el placer de la apacibilidad. Soñaba con un restaurante, donde Uker y Merlot atendían mesas junto a ella, un lugar lleno de alegrías y un sinfín de aventuras todas sin un peligro real más que el de quemarse al freír pescado. Pero… cuando despertaba de esos sueños era dulzor… un dulzor que se convertía en cenizas en su boca, uno que sabía que nunca sucedería. Esas mañanas despertaba con amargura, con dolor y con lágrimas en sus ojos, pues se daba cuenta que, a pesar de ser una maldita belicosa, añoraba muy dentro de si la paz y la quietud. Merlot de pronto había cambiado, la tarupida había entrado en modo actuación y se volvió de pronto la patrona. Que locura mas grande, Maki había pensado en su forma completa, una iguana de treinta centímetros en su cuello, pero el gasto de energía podría jugarle en contra en algún momento. Así que lo descarto casi de inmediato. La actuación de Merlot era impecable, solo le faltaba un nombre pomposo y de alta alcurnia, pero seguro la cagaba así que lo mejor era conservar su nombre original. Después de todo ya estaban cada una con una recompensa no menor. La miraba graciosa, afanosa y con delicadeza, ella actuaba medio sumisa y decidió “bajar un poco el Moño”, no verse tan altiva y arrogante como era siempre. Pero no podía evitar ser la mandona de siempre. La palmada en la cabeza casi hizo que agarrara del cuello a la muchacha pelirosa pero recordó que era ella la empleada… por lo cual se mordió la lengua y se apartó un poco… sus mejillas apretadas en forma de un beso le dolieron un poco y después que la sirena le soltó se sobo mientras miraba a un lado, no quería mostrarle ira a su mejor amiga. —Si mi señora, disculpe mi atrevimiento— Dijo inflando las mejillas aguantando el coraje. Las respuestas no llegaron, eso incomodo a Maki pues era algo que necesitaba saber… después de todo su plan original y el mejor era matarlos a todos incluidos a los que sirvan de contactos, de intermediarios, cazadores y si era posible a aquellos que les han vendido equipo a estos malditos hijos de fruta. Su ira comenzaba a aumentar, no podía soportarlo y como una olla a presión parecía que explotaría. Pero… poco a poco, bajo sus revoluciones… la canción si que le calmo, tratando de recordar la letra para su amiga. La información del hombre la descoloco… curarlos?... que? Que? Pero… que?... mierda, Maki no era estratega, pero lo primero que se le vino a la mente era que era una mentira… pero no, no parecía mentir, parecía ser sincero a menos que le engañasen también a él. Maki no podía creerlo, entonces ella balbuceo… quiso decir algo, mantener su papel de criada y cantante. Pero solo se le ocurrió —Mi señora perdóneme… pensé que compraría bestias tontas para regalarle al señor Merlot…— Dijo Maki agachando la cabeza mientras apretaba los ojos en señal de arrepentimiento, pero dentro… maldecía para que merlot no le pegase muy fuerte o podría reaccionar muy mal. Esperaba que al menos esta tontería pasara como un error de la barda y no de Merlot. Maldición… que fuera un contacto de los buenos, y que si el grupo de verdad era bueno… pero un detalle que tomaría en cuenta era lo de las escamas… que significara… solo le quedaba actuar que Merlot le castigase y ojalá ella continuara con la mentira, así probablemente ya llegarían a la ubicación. Y después… que corra la sangre.
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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maria Merlot - 18-01-2026 Narrador / María Merlot
………………………………………… Si mi señora, disculpe mi atrevimiento. María se hubiera reído, sino estuviera actuando su papel de patrona. Ver a su hermana sumisa le causo gracia, aunque sabía que luego se vengaría por la pequeña broma. ¿Cómo culparla? La rosadita vio la oportunidad de bromear un rato con la siempre dominante peliverde, no pudo dejarlo pasar. Asumiría las consecuencias de sus actos... después — … Buena chica — le recompenso con unas palabras de positivas, así solían hacer sus amos.
Pasos, canción, caminata.
La emoción de la canción iba quedando atrás, aunque la atesoraría por siempre en su corazón. Cuando salieran de esa misión, le pediría una y otra vez que la cantará para ella. Debía grabarla en su mente, y llevarla como banda sonora de su vida. La mirada ámbar de la joven subió a una rama lejana, con su aguda vista, pudo ver un nido, de tamaño normal considerando todo lo que en esa isla habitaba. La vida, le había demostrado que los matices existían, nada era negro o blanco, las escalas de grises eran reales. Cada uno tenía su propia historia que contar, los tres caminantes, tenían una verdad que gritar… pero la historia, solo estaría del lado del triunfador, sería su verdad, y no LA verdad, la que se clavaría triunfante ante el mundo.
Y por eso, cuando el contacto dijo lo que dijo, la semi sirena se petrifico por un segundo pero se recompuso con rapidez. Lo miro de arriba abajo deteniendo sus pasos, prestando atención a su versión. ¿Acaso ella había escuchado mal? ¿Había entendido todo mal durante la transmisión? ¿Había llevado a su Unnie a una… emboscada? Porque si ellos eran los buenos, y las tomaban como las malas… ¿Serian atacadas, no? Aunque en su expresión no se reflejó, el miedo en la joven pelirosada fue abriéndose paso, como una corriente eléctrica que la dejaba fría ante un escenario que dañara a su amada hermana, por culpa de su tonta cabeza hueca y desorientada. No…
No, no… No, no, no… Ella había escuchado bien, una cosa era entender direcciones al revés, que su brújula interna estuviera dañada, y otra no saber discernir entre… un comercio ilegal de animales indefensos ¿Verdad? Ella era comerciante, ella entendia de esas cosas... ¿no? La cara del chico, ahora muy visible por aquel gesto involuntario y tímido de rascar su cabeza; casi la hace volver a dudar pero no, se mantuvo firme; lo único que tenía, lo único que siempre fue suyo… era la locura cuerda de su mente, no iba a dejarse engañar por una cara bonita, no cuando ella veía la propia todos los días en el reflejo del mar. Con una inspiración profunda busco calmarse, aunque diera la impresión de que estaba hartándose del leve intercambio entre ambos… “subordinados”.
Mi señora perdóneme… pensé que compraría bestias tontas para regalarle al señor Merlot…
Las palabras de su Unnie, la hicieron cerrar los ojos. Como si meditara sus siguientes acciones. Al abrirlos, sus orbes ámbar fueron de uno a otro subordinado, entonces volvió a guardar su daga, en la cintura mientras se tomaba su tiempo para responder, con su diestra llevo su largo cabello hacia atrás de su oreja mientras con la cabeza negaba como si hubiera reproche contenido en una voz no dicha — … Padre tiene muchas aficiones a veces solo quiere mascotas, otras veces solo quiere salvar especies. Válida tu confusión, Trovadora — le resto importancia con el gesto de la mano a las palabras de Maki para luego dirigirse al hombre rubio — … si sigues evitando mi llegada a ÉL empezare a pensar que… no quieres nuestra compañía, y que no somos bienvenidas ¿Acaso es eso, Señor Sin Nombre? — le pregunto, con el suave matiz de voz que la caracterizaba tanto, una pregunta obvia considerando que hasta ese momento, solo las tenía caminando de aquí para allá, tapando rastros, y siendo impuntual — … Hmmmm… — musito cuando lo escucho decir “comprar pequeñas crías”, entonces, se cruzó de brazos e hizo un puchero encantador, la mujer era simplemente hermosa — … si deseara ser juzgada por un extraño Sin Nombre, simplemente me hubiera inscrito en un concurso de belleza, dónde obviamente ganaría ¿No lo crees, Trovadora? — dijo con un toque de diversión en sus palabras, luego su sonrisa se atenuo — … ¿Vas a hacer tu trabajo o tendremos que hacerlo nosotras? — le pregunto, directamente, entre una mezcla de amabilidad y molestia. Si ese hombre estaba jugando con ellas, era mejor descubrirlo rápido, quizás fuera el enemigo y a quien debían detener o matar por su crueldad animal.
María nunca se movió de su lugar, quedando a dos metros del hombre y a uno de Maki, ahí, esperando a que decidiera continuar con el camino, volvió a tomar su daga, tenerla en la mano la hacia sentirse segura… y ahora, más que nunca, quería sentirse así, porque si estaba equivocada y llevo a su hermana a una trampa… nunca se lo perdonaría a si misma. Y más aún porque habían unas palabras rondando su mente, una afirmación que parecía decir mas que lo evidente… y eso si le daba muy mala espina: ...comparten con el señor ese... peculiar gusto que tiene por las cosas con escamas...
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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Korg - 20-01-2026 Las palabras de las dos jóvenes muchachas no hicieron más que confundir al apuesto hombre que tenía la obligación de llevarlas hasta el campamento. La extraña trovadora mencionó algo acerca de comprar bestias tontas para un tal señor Merlot, mientras que la del pelo rosa respondió con algo que confundió más todavía al muchacho. Por si eso no fuera poco, la que parecía llevar la voz cantante de esa dupla (valga la ironía), parecía bastante interesada en llegar cuanto antes al campamento. El joven sonrió al escuchar aquel comentario sobre el concurso de belleza. - Discúlpenme, señoritas - se giró nuevamente, quitándose la capucha antes de hacer otra reverencia en señal de disculpa hacia ambas. El extraño comportamiento y la peculiar dinámica de las mujeres, sumadas a lo que éstas habían dicho, habían sumido a aquel rubio joven en un completo mar de dudas - Lamento no haberme presentado antes, pero las preguntas de su compañera me dejaron un poco descolocado, y no pensé que le molestara tanto que no me hubiera presentado - el joven había optado por confiar en lo que creía que era lo correcto, en parte para no sentirse culpable por el posible desenlace de todo - Mi nombre es Robert y, si bien es cierto que nos estamos demorando bastante en llegar, les ruego me crean cuando les digo que es por una buena razón - giró la cabeza nuevamente, mirando a sus espaldas - Como seguramente sepan, este lugar está habitado por numerosos peligros. Es por eso mismo que intento por todos los medios ocultar nuestro rastro, para así evitar en la medida de lo posible que cualquier bestia que pudiera verse atraída por el ruido pueda seguirnos. - miró de reojo a la peliverde - Estoy seguro de que su maravillosa trovadora podría dar buena cuenta de esos peligros, y posiblemente usted también, pero yo soy un simple herbolario - desvió levemente la mirada - Y me da miedo pensar que les podría pasar algo a las que posiblemente sean la única esperanza de esas inocentes crías - sonrió, antes de agacharse nuevamente en otra reverencia - Aun así, no tienen que preocuparse porque estamos a diez minutos del sitio - se giró nuevamente, esta vez sin volver a ponerse la capucha, y retomó su camino. Tal y como el hombre les había prometido, en diez minutos llegaron a lo que parecía la entrada del campamento de aquel grupo de cazadores. Pudieron reconocer que habían llegado a su destino porque desde cierta distancia se podía ver a dos hombres haciendo guardia junto a lo que parecía una improvisada barricada - No lo he dicho antes, pero muchísimas gracias por lo que estáis haciendo por esas pequeñas crías - el joven se dirigió a ellas antes de llegar junto a los guardias. Una vez llegaron al campamento, se despidió de las dos jóvenes antes de volver a perderse en la espesura. - ¡Venga Roberto, ten cuidado de que no te coma algún bicho! - se burló uno de los dos guardias. Esperó hasta que se aseguró de que el rubio estaba lo suficientemente lejos, antes de dirigirse a las dos hermosas mujeres - Espero que el amigo no os haya aburrido con sus mierdas - habló con un tono burlesco - Es sorprendente como no para de hablar de lo mucho que quiere a su mujer - el otro hombre asintió - Es más inocente que un crío. Es tan tonto que no sé qué habrá hecho para que semejante mujer se fijara en él - habló con un notable todo de molestia y celos - Ya te lo he dicho mil veces. La otra le pone los cuernos con el primero que pilla, y seguro que encima si la pilla invita al otro a cenar - respondió el otro - ¿Os podéis creer que el jefe le convenció de que viniera diciéndole que era para salvar a los pequeños de una enfermedad? - ambos se echaron a reir - Hablando del jefe. Seguro que estáis deseosas de cerrar el trato y llevaros ya la mercancía - hizo un leve gesto, abriéndose hacia un lado mientras señalaba hacia el interior con la palma abierta y su brazo estirado. Al separarse ambos guardias las dos mujeres pudieron ver mejor el interior del campamento. Era un sitio amplio, ubicado en un claro de unos sesenta metros de ancho por cuarenta y cinco de largo. Al lado izquierdo y haciendo de límite en gran parte de ese lado del campamento, había un enorme lago de agua brillante, en cuya superficie se podía ver reflejado el hermoso cielo, despejado como estaba ese día. Desde aquella posición, nadie que no tuviera una vista excepcional sería capaz de percatarse de los pequeños movimientos del agua, característicos de la actividad de los peces que parecían tener allí su hogar, aunque tendrían que acercarse hasta la orilla para poder apreciar la verdadera belleza del ecosistema. Regadas por aquel claro, podían ver cinco cabañas de diversos tamaños aunque de estructura bastante similar. Todas estaban hechas de madera proveniente de la propia selva que rodeaba el claro, y contaban con techos de hojas, también provenientes de la flora local. La cabaña más alejada era una que se encontraba al lado izquierdo, a la orilla del gran lago. Algo alejada de ésta pero aun así mucho más cerca que todas las demás, había una cabaña alargada, con una única puerta en su extremo izquierdo, junto a la cual había dos hombres haciendo guardia. Un improvisado camino de tierra llevaba a la cabaña más grande de todas, la cual además resultaba ser la única que estaba decorada minimamente. Entre aquella destacada cabaña y las dos jóvenes mujeres, había otras dos cabañas, las cuales tenían un aspecto algo más rudimentario. - El jefe estará en su cabaña - les dijo uno de ellos - No tiene pérdida. Es seguir el camino. - señaló el único camino que parecía haber en el campamento - Y llamar antes de entrar. No queréis interrumpirle si está ocupado. O bueno, tal vez sí - el segundo hombre le guiñó un ojo a la que hacía las veces de jefa. Ambas piratas podían sentir como alguien las observaba. De hecho, habían tenido esa sensación desde que habían llegado al campamento. Si bien había una treintena de cazadores que iban de un lado a otro del campamento, charlando o realizando diversos quehaceres, ninguno de ellos parecía mostrar especial atención en las dos chicas, más allá de algún hombre más joven que se sorprendía en una primera instancia de la deslumbrante belleza de la joven de pelo rosa
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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maki D. Zen'in - 22-01-2026 La maldita Merlot se pasaba con su papel de patrona la muy cabrona, altiva, desafiante y muy autoritaria… Maki apretó los dientes y pensaba en múltiples formas de torturarla después como cortarle el gas cuando se bañase o cambiarle la crema humectante por algún tinte… su piel se vería bien de color borgoña, cambiar su queso vegano por regular, doblar sus peinetas o podría cortarle todo el cabello en la noche, las posibilidades eran infinitas, también había descubierto que le gustaba escuchar muchas conversaciones ajenas, podría cambiarle su caracol y pintarlo del de ella para que se confunda la tonta y su aburrición sea máxima!. Maki a diferencia de la sirena era práctica, solo se fijaba en los detalles que podrían llevarla a finalizar una tarea de manera exitosa, deseaba llegar pronto, ignoraba animalejos, ratas, aves y otros indicios, solo se centraba en mirar a su guía, en la seguridad de merlot y en el follaje frente a si, incluso los movimientos que pudiera hacer alguno que pareciese de improviso en la jungla. No se podía negar que la Semi sirena era rápida en la inventiva, y como no si cada vez que Maki la contactaba por den den mushi, ella le contaba de algún loco fanclub o que había visto a alguno que otro uniformado guapo. Era el colmo, pero esta vez parecía que funcionaba., las palabras de ella se movieron con un amplio espectro de cosas que no podía seguirles, o eso creía, pues casi al final. —e… e… si… si así es mi señora, ganaría sin duda.— Dijo mientras comprendía las palabras de Merlot que convencían aparentemente al rubio. O eso creía. Sus palabras duras, sabía que significaban. Violencia. ¿Era hora?... Maki lo ansiaba con mucha pasión, sus armas ocultas traquetearon en silencio y se mojó los labios preparándose para quizás comenzar a partir columnas. Pero nuevamente debería esperar… la explicación del joven hizo que pusiera mucha, muchísima atención en lo que decía, sobre todo en la parte donde no dejan huellas, es que todos estaba en el mismo bando?... dios Merlot seguro escucho distraída y ella por tontería de la semi sirena apuñalaría en la cabeza… no le gustaba eso. Pero entonces el joven se presento y se digno a seguir sin pausa. Al Fin. Cuando finalmente llegaron al campamento, el muchacho se perdió nuevamente no sin antes agradecer por lo que supuestamente le haríamos a las criaturas, sanarlos… no, Maki quería liberarlas y que fueran con sus familias si es que aun existían, de echo si no existían, se encargaría personalmente a costa de su vida a cuidarlas o encargarlas en algún hogar que fuera bueno para ellos. ♫Hey!... no seas rudo con el muchacho grandísimo hijo de puta… es un tipo bueno que hace su trabajo… no un don nadie que se encarga de vigilar y disparar apenas ve algo que le caga las patas…♫ Dijo… pero en su mente. Por qué se recontra mordió la lengua para proseguir con su fachada de trovadora, de una debilucha que solo sabia cantar… o eso creía que veían en ella… después de todo los hombres se confiaban mucho cuando se enfrentaban a una mujer… —Si… tiene cara de boludo, seguro que la mujer se clava a todos en el pueblo… y?... ustedes ya le han echado el ojo?— Se rio falsamente Maki mientras imaginaba como degollaba al primero y al segundo le reventaba los testículos de una patada con sus punteras de acero. —Ve mi señora… aquí venden a lindas criaturas para su zoológico personal… ojalá sean fuertes y no vengan enfermas.— comenzo a caminar cuando el hombre hizo el ademan con la mano. El lago era hermoso, no podía creer que en este lugar existiera tanta muerte y destrucción, vidas rotas de sus hermanos menores, sufrimiento y cadenas… seguro que quien la viera detenidamente podría captar el enrojecimiento de su rostro o quizás escucharía el rechinar de sus dientes al no poder contener la furia en su interior. Enceguecida por una furia roja apenas prestaba atención a lo que hablaban los guardias y su mejor y eterna amiga. Analizando el lugar, parecía que la que tenia los guardias en el exterior era aquella que tenia a las criaturas presas, sino para que necesitarían guardias… Maki miro entonces a Merlot y con una gran reverencia le pidió —Mi señora, por que no va a ver a las criaturas, mientras elige, deleitare al señor del campamento con una que otra canción para amenizarle y así quizás pueda venderle mas barato que dice?...— Sus ojos se centraron en la construcción mas grande y tenia una idea aproximada de como lidiar con estos cobardes, matando a su líder seguro el resto huiría. Pero ella no dejaría que nadie escapase. También podría apresarlos o knockearlos… es lo que siempre hacia ella. pero cuando había animales o niños involucrados. No había perdón ni nadie que se interpusiera entre Maki y su hoja.
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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maria Merlot - 24-01-2026 Narrador / María Merlot
………………………………………………… ¿Equivocada? Esperaba que no… María era del tipo de persona que vivía el momento rodeada de los grillos de su cabeza, pocas personas lograban entenderla, y menos aun anclarla a la realidad, hacerla actuar “normal”… derribar la armadura que la había protegido por años de su asquerosa vida. Su mente, su único refugio, la mantuvo “cuerda” en la locura. Su comportamiento, errático podía pasar de un estado estrambótico a introspectivo, como frases llenas de palabras absurdas que escondían su interpretación de la realidad, aunque no lo pareciera, y mejor así, la semi sirena… era muy observadora e inteligente, a su forma, después de todo, cazar chismes no era tarea para alguien sin percepción de su entorno. ¿Y por qué lo comentaba? Porque al igual que su hermano, Jensen Valentine, la imponente valkiria besada por el sol, no la juzgaba, sino que veía más allá de su locura, aceptándola con sus defectos y debilidades, con sus anomalías y tonterías. Bajo esa premisa, la hermosa pelirrosada, sintió un tirón en su corazón, cuando pensó que se había equivocado con ese mercado ilícito de dinosaurios bebes; no quería llevar a su hermana, quien confió en ella, a una… emboscada; por eso se negaba a aceptarlo, confiaba en lo que escucho, en la retentiva de esas nimiedades que formaban parte de su idiosincrasia, después de todo, sino podía retener ese tipo de información random, como… como podría ser una Cazadora de Historias, y más aún… como podía ver de nuevo a su unnie a la cara.
e… e… si… si así es mi señora, ganaría sin duda
Apoderándose de su papel de Patrona, y con su pose espectacular pero despreocupada de alguien que esta acostumbrada a mandar y que se estaba hartando de un subordinado irritante, escucho la afirmación de la peliverde. Y por dentro, aunque tuvo un momento de duda, se erradico, ella confiaba en si misma. El carraspeo en la voz de Maki, la hizo sonreír por dentro… ¿Acaso no creía que ella ganaría el concurso de belleza? La mirada ámbar se posó sobre la verde, con un leve destello de cachorra bajo la lluvia que gritaba “¿Perdería?” ¿Acaso su hermana no la consideraba hermosa? Porque el mundo si lo hacía ¿pero una de las personas más importante (Maki) en este no?… Augh; aunque tendría sentido, alguien como ella… admiraría y suspiraría por la competencia, el poder y… las habilidades, cosas de las que María carecía, ella estába más cerca de ser un indefenso civil, que una temible pirata. ¿Debería cambiar eso? Bueno, no era el momento para debatirlo, debía intentar concentrarse en la misión.
Robert, se presentó al fin. Ella solo asintió como si estuviera mirando una mosca. El hombre se abrió, fue más expresivo, menos contenido. Sus formas suaves, calmadas… le recordaron a alguien. Un destello pelirrojo vino a su mente, pero se evaporo, porque aquel tenia algo que este no, además de cabello rojo, seguridad en si mismo, un cazador que sabe donde esta, y sabe hacia donde va. El hombre... era un herbolario, que temía por las crías… ese chico, con blanda forma de ser… ¿de verdad era un contrabandista? Si ella se había equivocado, entonces, no sería tan catastrófico… porque significaba que nadie estaba en peligro, y si lo que buscaban eran una cura, siempre podía traer al mejor doctor del mundo: Hyakinthos. Mientras veía la espalda de la trovadora, y mas adelante la del contacto “bueno”, María pensaba sobre que confuso era toda esa situación, pero aunque no era terca, continuaba confiando en lo que escucho. No lo he dicho antes, pero muchísimas gracias por lo que estáis haciendo por esas pequeñas crías
Esas palabras fueron directo a su corazón. Si algo caracterizaba a la mujer de antiguo cabello celeste, es que… le gustaba ayudar, le gustaba marcar la diferencia, evitar conflictos. Y ese agradecimiento de Robert, sonó a algo que ella diría. ¿Estaba siendo utilizado por gente mala? No lo sabía pero creía que sí, después de todo… ella sabía bien lo que escucho. Se acerco a él, sin tocarlo, pero llevando su boca al oído mientras veía a la lejanía a los tipos, como si le estuviera diciendo algo obseso al rubio — … a ti… por guiarnos al claro selvático de los sueños escamosos. Allá donde los condenados comprenderán que, entre pieles de sierpe, nos escamamos en solitario, pero nunca nos abandonamos — le dijo con la voz teñida de calidez, diferente a antes. ¿Su hermana habría escuchado? — … quizás, las escamas necesiten de un buen herbolario. No vayas tan lejos, Robert… — le pidió separándose de él y guiñándole uno de sus orbes ámbar con simpatía y complicidad, tal vez, lo había juzgado mal.
Dejando atrás al buen rubiecito, llegaron frente a los dos tipos. María, metida en su papel los miro de arriba abajo con aburrimiento mientras escuchaba la sarta de patrañas que vomitaban. Si su Unnie decidía romper el protocolo y arrancarles la tranquea para callarlos, ella aplaudiría con aceptación. Lamentablemente, fue la actuación de trovadora la que respondió, aunque para la ex celeste fue perceptible la tensión en el cuerpo de la mujer. Ese par no saldría inmune de tales comentarios, lo sabia, y vendría de la mano de la peliverde, apostaba cinco berrys a ello. Hablando del jefe. Seguro que estáis deseosas de cerrar el trato y llevaros ya la mercancía
Lo sabía, su esencia de Cazadora de Historias, nunca se equivocaría. Ella había escuchado bien, y nunca dudo de si misma. La trovadora se hizo cargo, María en su papel solo los miro con fastidio y su aura de diva, que no se rebajaba a ver a simples mortales. Por dentro, algo erupciono, y fue el chisme que dejaron caer los dos mastodontes. Si, chismes malintencionados, pero que le sirvió para recolectar información interesante:
Robert estaba casado.
Robert amaba a su mujer. Su esposa posiblemente le pone el cuerno. ÉL lo engaño con la historia de los dinos. María peino con su aguda mirada el lugar. Todo un campamento en el medio de la selva. Instintivamente su mirada fue al lago azul, y al brillo en su superficie. Cómo le gustaría lanzarse y chapotear. Los ojos sobre ella, no le sorprendieron, después de todo si algo sabia con seguridad, además de que estaba loca, es que su belleza estaba muy por encima del estándar… de belleza, no del normal, sino del de BELLEZA. Su mezcla inusual Humano x Sirena le dio lo mejor de los dos mundos, en materia de apariencia. María siguió a Maki, hasta el punto final.
Mi señora, por que no va a ver a las criaturas
La orden camuflajeada de su hermana, la capto con rapidez — … Hmmm No aguanto la emoción — coincidió con una sonrisa, siguiendo la dirección de la mirada de su compañera. ¿Hacía esa estructura debía ir?
Dejando a Maki atrás, y sabiéndose observada, iba a ser la distraccón que su nakama necesitaba. Entonces, camino como la diosa que era. Un paso tras otro, cada movimiento un imponente y fascinante vaivén como las olas inalcanzables del mar, que resaltaba su espectacular figura enfundada en aquel pantalón de cuero falso. Su cabello rosado iba y venía con ella, y sus labios mostraban una divina sonrisa. Su andar no era solo un movimiento físico, sino una danza cautivadora que dejaba una estela de admiración a su paso. La caminata la llevo al frente del lago, dónde con un movimiento lento de sus manos, desabrocho la capa, dejándola caer a sus pies mientras se abanicaba con fingido calor como si estuviera ajena al mundo. Luego se quito el bolso y el escudo, que se amontonaron a sus pies. Con una inclinación de su cabeza, el largo cabello rosado cayo en cascada hacia esa dirección mientras observaba la fuente de agua. Sin la capa, el corsé de María dejo al descubierto la nívea y perfecta piel de sus hombros, dónde resplandecían escamas de color celeste, que bajo el sol parecían ser de tornasol. Cuando volteo, como alguien que se siente observaba, vio a muchos mirándola, pero fingiendo seguir con sus quehaceres de malvados cazadores. Una sonrisa se apodero de sus labios — … Tu, ven aquí — señalo al mas cercano, un hombre de cabello claro, y un evidente sonrojo en sus mejillas. ¿Qué se estaría imaginando? Se acerco como un corderito — … Dígame, Señora — se puso a su disposición. María cruzo sus brazos, mientras lo veía de arriba abajo, luego le sonrió con su encanto de diva — … Mis cosas, llévalas — le ordeno, como la ama y señora que era. Sin esperar una aceptación, y sabiendo que el hombre lo haría. Empezó a caminar, bordeando al lago hasta detenerse entre este y la cabaña #1. Con una ultima mirada al agua, se giro y fue a esa casita, esperaba encontrar algo interesante, los bebes dinos quizás, aunque si Maki eliminaba primero al jefe, todo fluiría mas rápido, la mejor manera de acabar con la serpiente, es cortando su cabeza — … Sé un buen caballero, abre la puerta — le ordeno con esa voz de diva empalagosa y que no admite negativas, haciendo que el tipo random fuera el primero que entrara al recinto.
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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Jagan Natha - 24-01-2026 La madrugada encontraba a Jagan Natha despierto, meditando. No era una actividad que hiciera de diario, sino que era parte de sus hábitos como cazador, la madrugada inmediata a un día de caza iniciaba con meditación. Dentro de las cuevas de la tribu de gigantes, al pie del Volcán de las Horas, se encuentra un recinto donde aquellos que buscan llevar más allá las capacidades y limitaciones de su mente habitúan visitar. Un recinto prácticamente abandonado, pues solo uno de los gigantes de Little Garden le rinde honor, y estando en una isla deshabitada en el medio del laberinto de cuevas que es el refugio de la colonia de gigantes agresivos que habita la isla pocos visitantes llega a tener. Sin embargo, esto no es problema para Jagan Natha. Para Jagan, el refugio cumple con su cometido, ayuda en su función, sirve a un propósito mayor para lo que será un día de exploración y caza. El gigante medita prácticamente desnudo, pues el refugio se encuentra muy cerca de la pared del volcán que lleva directamente a una alberca de fuego líquido la cual nadie puede disfrutar, las paredes crean una especie de sauna natural sumamente agresivo el cual ha llegado a entrenar a Jagan otorgándole una capacidad especial para soportar las altas temperaturas que emanan del volcán. Luego de 30 minutos de meditación, se dispone a cumplir con la tarea del día. Su desayuno es ligero, o al menos lo es a los ojos de un gigante – dos huevos de pterodáctilo con tocino de tricératops acompañados de simple agua – pues la magnitud de la comida podría llegar a saciar a una familia numerosa. El atuendo que lleva al salir de la cueva, siendo las 5:30am, es el mismo que ha vestido desde hace más de 50 años cuando se ganó el apodo de “El Imparable”, guantes y botas de batalla cubren sus piernas y manos, pero esto no es lo que más resalta de todo su conjunto. Un traje color terracota cubre sus piernas, abdomen y pecho de forma tan entallada que se puede apreciar cada músculo de su descomunal cuerpo, en el cinturón del mismo se puede apreciar un bulto si se ve hacia la espalda de Jagan, mismo que es formado por el botiquín médico que carga consigo. Sus inconmensurables brazos completamente desnudos son tan anchos y macizos como cañones de guerra. Y a pesar de todo esto nada resalta como lo hace su cabeza, misma que parece estar conectada con el resto del cuerpo ignorando por completo la existencia de un cuello, pues los músculos de su trapecio son tan exagerados que generan la impresión de que no cuenta con uno. Su casco, el arma que mas valora, se sienta sobre su cabeza cubriendo la misma casi por completo, permitiendo ver únicamente sus ojos, nariz y boca. Han pasado varios días desde que diferentes miembros de su tribu han informado sobre avistamientos de invasores en su isla. Esto, a todas luces, es un acto imperdonable que pone en peligro el balance natural de la isla, ya había pasado antes, muchísimos años atrás como contaban las historias que pasaban de generación en generación de gigantes, y desde hace cientos de años la tribu de gigantes había decidido poner caza a quien se atreviera a poner en riesgo su estilo de vida. Sus primeros pasos lo llevaron hacia el oeste, alejándose del Volcán de las Horas. La dirección le llevaba a donde los informes de los otros gigantes apuntaban. El gigante caminó durante 45 minutos manteniendo un ritmo constante que le permitía cubrir aproximadamente 8 kilómetros. A su alrededor, la selva comenzaba su rutina diaria. Los gritos de los pterodáctilos resonaban sobre las copas de los árboles que se alzaban 40 metros por encima de su cabeza, y el rugido lejano de algún tiranosaurio marcaba territorio a varios kilómetros de distancia. Sonidos familiares para alguien que había nacido y crecido en esta isla prehistórica. El sol continuaba su ascenso. Para las 7:30 de la mañana, la temperatura había aumentado considerablemente, pero el gigante apenas lo notaba. A las 8:00 horas, habiendo recorrido aproximadamente 15 kilómetros desde el volcán, Jagan llegó a un arroyo de 8 metros de ancho. El agua cristalina fluía con suavidad, levantándose apenas 40 centímetros en su punto más profundo. El gigante cruzó sin dificultad, pero al alcanzar la orilla opuesta notó algo peculiar en el barro de la ribera. Huellas, pequeñas, midiendo aproximadamente 22 centímetros de largo. Dos pares diferentes, ambos cruzando en la misma dirección que las huellas de botas pesadas que había estado rastreando. Jagan observó el patrón de las pisadas. Uno de los pares mostraba un andar errático, zigzagueando ligeramente como si quien lo dejara tuviera problemas para mantener un curso recto. El otro par mantenía una línea más decidida y recta. Dos individuos, probablemente mujeres por el tamaño de las huellas. El gigante continuó su marcha avanzando con cautela. La densidad de la vegetación disminuía gradualmente, los árboles se espaciaban más entre sí. El gigante podía ver con mayor claridad hacia adelante, y su experiencia como explorador le decía que se aproximaba a un claro grande. Redujo su velocidad. A pesar de su peso de 1 tonelada y su altura de 18 metros, Jagan se movía con una cautela para generar el mínimo ruido posible. A las 9:55, a 300 metros de distancia, el gigante escuchó voces humanas. Eran múltiples, conversando en tonos casuales, despreocupados. El sonido provenía exactamente del oeste, en la dirección que había estado siguiendo durante las últimas cuatro horas y media. Eran las 10:00 de la mañana cuando Jagan Natha contempló el campamento por primera vez. El claro era extenso, midiendo aproximadamente 60 metros de ancho por 45 metros de largo. En el lado oeste, se extendía un gran lago de aguas brillantes que reflejaba el cielo despejado de la mañana. Dispersas por el claro había seis cabañas, todas hechas con madera extraída y techadas con hojas. Una cabaña se alzaba junto al lago, otra alargada mostraba dos guardias en su entrada, y una particularmente grande y decorada tenía un camino de tierra que conducía directamente a ella. Tres cabañas más pequeñas completaban el asentamiento. Jagan contó al menos treinta humanos moviéndose por el campamento. Algunos cargaban madera, otros conversaban casualmente, unos pocos preparaban comida cerca de una de las cabañas más pequeñas. Treinta plagas infectando su isla, alterando su equilibrio, poniendo en riesgo el estilo de vida que su tribu había protegido durante siglos. “¡ROOAAAAAAAARRRRRR!”
Jagan pego un grito que se escuchó por todos los alrededores, salió de detrás del árbol y comenzó a caminar directamente hacia el campamento. No había razón para ocultarse más. Un gigante de 18 metros de altura no puede pasar desapercibido, y Jagan no era de los que se escondían de su presa. Sus botas pesadas aplastaban la vegetación con cada paso. El suelo temblaba levemente bajo su peso masivo, transmitiendo vibraciones que cualquier criatura sensible podría detectar. A 150 metros del campamento, el primer humano lo vio. El grito del hombre cortó el aire matutino como un cuchillo. En cuestión de segundos, el campamento entero estalló en caos. Los humanos corrían en todas direcciones, algunos gritando órdenes, otros simplemente gritando de pánico puro. El gigante observó con expresión neutra cómo se refugiaban en las cabañas, cerrando puertas y ventanas tras ellos. En menos de un minuto, el claro que había estado lleno de actividad quedó vacío de invasores visibles. El gigante continuó caminando a paso firme y constante. Cada zancada lo acercaba más a la orilla este del campamento. Sus ojos pequeños, visibles a través de la apertura de su casco carmesí, escaneaban el área. Pudo observar desde su posición mientras avanzaba como una mano de un tamaño similar a la suya salía del lago y agarraba a una chica de pelo rosado para llevarla consigo de vuelta al fondo del mismo. No le importo. Cruzó la selva saliendo por el este del campamento entre la segunda cabaña desde la entrada y la más grande del campamento. El camino de tierra que llevaba a la cabaña principal se extendía ante él, con la figura de una joven sobre el camino cerca de la cabaña principal quien había quedado a 10 metros del gigante en línea recta. Era una mujer de pelo verde, musculosa, con cicatrices visibles incluso desde esa distancia. A diferencia de todos los demás que se habían refugiado en las cabañas, ella permanecía fuera, observándolo. Desde aquellos 10 metros que le separaban Jagan se dirigió a aquella humana con fiereza, su voz cargada de amenaza – “Humana insolente, te atreves a desafiar a Jagan El Imparable.” – dijo bajando la cabeza mirando en dirección a la humana, su cuerpo inclinado hacia adelante, su pierna derecha al frente y la izquierda – “Desaparece en este instante junto con el resto de tu tribu o muere.” – Jagan Natha permaneció inmóvil y en silencio, esperando la respuesta de la humana. No pronunció palabra alguna después de las intercambiadas. No era necesario. Su presencia transmitía todo lo que necesitaba comunicar. Jagan, El Imparable, había llegado.
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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maki D. Zen'in - 25-01-2026 La Merlot era estrafalaria de por sí, pero su actuación… sublime, como una condesa, una lady, una… Maldita Tenry… no, ella odiaba a esos estúpidos, esclavistas y señores de cadenas. Se creían amos del mundo por nacer en cunas de oro, reyes del mundo a los cuales todos debían rendir tributo… Maki decidió avanzar mientras su compañera distraía la idea original de liberar a las criaturas estaba en marcha, solo esperaba que no hubiera ninguno muy lastimado. Algo le decía que se encontraría de frente con el peligro, algo le punzaba en el espinazo, no era Merlot, era otro tipo de presentimiento, aunque esa puntada siempre la tenía cuando estaba con su Super Best Friend Forever, sino una cuando se levantó en la mañana, cuando se ejercitó, cuando se ducho, cuando camino hacia el encuentro con su amiga. Cuando encontraron al buen Robert. Pero pensó que era solamente la sombra de la muerte que rondaba sobre las pequeñas criaturas o en su defecto sobre los tontos cazadores de mierda. El oído de Maki era agudo si, podía detectar el canto de un pájaro e identificarlo eficazmente, era su mejor arma y el mayor hobby que tenía, por qué? Por que amaba el canto, las cuerdas danzar y la música flotar. En la algarabía del campamento distinguió muchas voces, coléricas, rezongonas, otras furiosas y alegres, pero lo que si estaba atenta era al linde del bosque, donde podría aparecer algún dinosaurio enloquecido, quizás buscando a sus crías, quizás buscando venganza o tal vez solo estando de paso. Uno de esos le hizo voltear la mirada, tensar sus músculos, prestar completa atención… era demasiado grande para ser uno del campamento. Pesado, pero detectaba cierto sigilo en ellos… un explorador? Un dino tímido?... que era?.. cerraba los ojos, ligeramente, con la esperanza de poder dilucidar que era mientras caminaba. El viento corrió raudo por el espejo de agua, la dulce fragancia del bosque le llegó y entonces supo que era un humanoide pues los animales huelen mucho mas intenso y no suelen ser tan inteligentes para acechar a tantos cazadores. Maki apretó los dientes. ¿Será el líder de estos patéticos pelafustanes? El grito le alerto… casi le dejo sorda, bajo su tren superior, flexiono piernas… Mierda… Merlot… estiro la palma hacia la niña atún y movió la cabeza negativamente. Sus labios hicieron la mímica… ♪Escóndete♪ Lo ultimo que deseaba era ver a su reina en peligro, no reina por que fuera su amante o algo parecido, sino porque consideraba a María Merlot merecedora de todas las atenciones del mundo, un rayo de luz, de sol y portadora de la fragancia del amor, la verdadera antítesis de Maki, rancia, violenta, impulsiva y cruel. Maki evaluó la posibilidad de mezclarse y huir, pero… su objetivo, este imbécil era acaso un asaltante? ¿Residente de la isla? ¿un enfermito o loco?... no tenia información. Se preparo. Todos huyeron como ratas y el claro quedo dominado por la inmensa figura terracota y ahí Maki con los dientes apretados y la sangre caliente nunca podría abandonar a las criaturas a su suerte, claro que no. Una mano gigantesca… sin previo aviso se llevo a su reina… Maki monto en Furia… —MEEERRRRLOOOOOTTTTT!!!!!— El lago se tragó a su amiga, aunque pudiera respirar bajo el agua, sintió que arrancaban parte de su corazón con esta acción. Su vista se cruzó con el gigante… ojos pequeños, casco grande, poca visualización debe tener, gran alcance… fuerza infinita. Maki no era de planear cosas, pero si se fijaba en detalles, en opciones, en su entorno… no era tonta, solo era impulsiva. —Imparable?... si te refieres a que no tienes erecciones no estoy aquí para comprobarlo Gigante estúpido.— Quiso provocarlo… pues nadie llama insolente a Maki la más insolente e irrespetuosa del mundo. —Tus grandes aptitudes y tu gran titulo no me interesa en absoluto y no, somos de la misma raza, pero no es mi “Tribu” si sabes a que te refieres con ese concepto.— Hablo Maki esperando que se moviera que atacase, pues tenia ideas y había escuchado que los gigantes tienen poca inteligencia, paciencia y gran alcance. Su mano se deslizo suavemente a su guitarra, sus músculos una vez mas tensos esperaban el embuste… después de todo. Nadie se acercaba a Maki por gusto. Cada ser en la tierra podía perfectamente encontrar algún motivo para patearle el culo o para odiarla sin motivo, era su costumbre lidiar con ello. No era nada nuevo. Desde que se quemó en el asesinato de su hermana, dejo de ser la niña consentida, la niña rica, los ojos de papa y la que todos protegían. Ahora era Maki la traidora esmeralda, Maki contra el mundo y que mejor prueba de ello que un gigantesco ser tan grande como un universo mismo apareciese a darle sermones y recomendaciones… su sangre hirvió, su mano se cerro sobre la empuñadura oculta de su guitarra a su espalda y la otra en la de su Tanto. Una recientemente adquirida de un material realmente bueno, aceptable y con una solides superior a la anterior que portaba… pego en el suelo con sus botas punteadas en acero y movió su mano sobre la Tsuka de la hoja de los mil recuerdos rotos, su guante rojo chillo con emoción. —Estoy en una misión que no puedo revelar… te sugiero que te vayas ahora o podrías resultar herido… no quisiera cargar con tu culo, el de criaturas inocentes y después tener que ir a salvar a mi amiga… donde… A DONDE LA LLEVARON!! DIMELO!!— Dijo Maki con los ojos casi inyectados en sangre. Con desesperación evidente en su voz, pero no en su cuerpo… su mano temblaba de ira, sus dientes crujían de frustración, pero su mente debía estar fría y con tino… su piel comenzó a tornarse poco a poco esmeralda, escamosa, y a cambiar poco a poco… sabia que era inevitable, que era hora de luchar. A menos que el gigante tuviera razones para irse o desistir de su invasión. —Eres rival de estos imbéciles que cazan dinosaurios?... si es así… tienes los días contados. No permitiré que hagan mas daño a criaturas salvajes y libres!!! ¡¡¡No MAS!!! MAKI NO LO PERMITIRA!!.— Fue su ultimo comentario. Pero no su ultima acción pues fijo sus ojos en el gigante… ojos que pronto se volvieron llamas, una fuerza que parecía emerger desde su interior… una que pensaba que no poseía… debía proteger a Merlot, debía ser mas fuerte, debía ser el escudo para ella y sus compañeros. Maki entonces supo que el gigante le atacaría, que iría por ella, el color verde esmeralda se revelo en su piel mientras tocaba el suelo y murmuraba su poder, un canto de energía y entonces emergió su cola…. Una cola larguísima su tamaño aumento y su nueva forma, una hibrida de lagarto, y humano, mas bien, de Iguana y furia. Sus ojos se encontraron, los de la iguana y los del gigante…
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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maria Merlot - 26-01-2026 Narrador / María Merlot
MUSIQUITA
…………………………………………………………….. «No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo.» María caminaba, con su andar fascinante, buscando llamar la atención de todos, hechizar a los cortos de inteligencia y esclavos de sus deseos. Cada paso, suave e hipnótico, buscaba evitar el enfoque en su hermana, después de todo, si los cazadores de aquel recinto se perdían en su apariencia hermosa, la otra podría pasar desapercibida… cortar la cabeza de la serpiente, y sacarlas de ahí intactas, junto a las crías de dinosaurios bebes. La joven de cabellera rosada, miro al cielo por un breve segundo: azul, despejado, le recordó al color natural de las hebras de su cabeza. Un día perfecto para estar chapoteando en el océano, un día perfecto para comenzar de nuevo. Desde que salieron del South Blue, todo había ido a peor, pero considerando que ella era una optimista innata, solo podía imaginar que en cualquier momento liberarían el lastre, y retomarían el vuelo.
«No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.» En su joven vida, había pasado por muchos eventos… no deseados. Sin embargo, nunca se rindió, y aquellos a los que había conocido hasta ahora, tampoco lo habían hecho. A su manera, cada uno continuaba su viaje en busca de lo que anhelaba su corazón. Con una mirada de reojo, vio a lo lejos a la valkiria besada por el sol. ¿No era ella prueba de esperanza y resiliencia? Su cuerpo contaba una historia cargada de quemaduras, nunca se la había preguntado, la verdad... es que iba más allá de su habitual cotilleo, porque hasta alguien como María entendía que habían historias que no podían forzarse. Algún día, la peliverde se abriría con ella, compartirían sus pasados, beberían bajo la luz de las estrellas y se reirían de los crueles giros del destino. Tal vez, ese día fuera hoy, cuando salieran de esa pequeña gran aventura. Pensarlo, hizo brillar los ojos ámbar de la mestiza, quien ya estaba ideando un plan para robar el whisky oculto en la bodega del Flush Royal.
«Aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños, porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque te quiero.» No debía perder el enfoque, debía concentrarse en la actividad que la había traído a ese lugar: Encontrar a los dinos bebes. Con un movimiento de su diestra, movió su larga cabellera rosada, dejando al descubierto la nívea piel de su hombro lleno de escamas azuladas: la capa, el bolso y el escudo, lo llevaba el tonto cazador, del cual provino un suspiro cuando la mujer realizó la acción anterior. María, solo pudo girar sus ojos, todos eran iguales, pero eso siempre, o la mayoría de las veces, le ayudo a sobrevivir, sin su bonita apariencia, quizás la hubieran matado hacía mucho tiempo…
“¡ROOAAAAAAAARRRRRR!”
El caos “normal” de ese campamento fue subyugado por el alarido de una bestia. El sonido retumbo en los oídos de la mestiza haciéndola detener sus pasos y buscar por instinto de dónde provino esa especie de rugido. Miro a su hermana a lo lejos, estaba bien, era lo único que le preocupaba realmente. El suelo empezó a retumbar, llámenla loca, pero juraba que se movía, como si fuera el epicentro de un sismo. Estuvo a punto de preguntarle al hombre si los temblores con rugidos eran habituales en esa parte de la isla, cuando el caos “anormal” se desato: gritos, pánico y acciones irracionales, nacidas del miedo a lo desconocido, o más bien, de lo conocido que los haría tartar.
«Porque existe el vino Merlot y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo, abrir las puertas, quitar los cerrojos, abandonar las murallas que te protegieron.» Un gigante, uno con malas pulgas invadió el campamento de frente y sin artilugios, en el lado mas cercano a su Unnie. Los ojos de María se abrieron como plato, ella conocía a dos gigantes, ambos de buen corazón y amables, pero ese… ese parecía que tenía un muy mal día, quizás una astilla clavada en el piesote, o una cita con una giganta que salió mal; un abanico de posibilidades, y una sola conclusión: Estaban jodidos — … Mi…erda — la voz llena de terror del hombre se superpuso al caos, le tiro sus cosas y salió corriendo, hacia quien sabe dónde. Sin dejar de mirar a su hermana, y dando un paso hacia atrás, acercándose más al borde del lago mientras se cruzaba el bolso y el escudo a su espalda, la capa la descarto, no había tiempo de podérsela ni guardarla.
Escóndete
Con su aguda vista, y su inútil habilidad de leer los labios, entendió la orden de su hermana. Tenia que alejarse, no podía estorbarle, no cuando esa cosa parecía enfocada en ella, y solo ella. Iba a dejarse caer al lago de espaldas, el agua (y las celdas) eran sus lugares seguros en el mundo, aunque… por un tonto impulso dio un paso hacia adelante, tal vez… ella… podría… hacer… algo… ayudar… no le termino de dar ni formar a la idea cuando algo la agarro por detrás, una mano grande y femenina, que la arrastro a las profundidades de esa fuente de ella, y no fue de una manera amistosa.
«Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos» El agua chocó con su piel, el deseo del chapuzón se cumplió sin previo aviso. El sudor de la caminata y la hemedad de la selva quedaron atrás mientras la superficie se iba alejando de su vista. Fue tan inesperado, esa mano como el gigante rojo, que María olvido que era una semi sirena, aguantando la respiración como una humana... medio para evitar ahogarse mientras con su cuerpo y piernas se intentaba mover para soltarse del agarre de lo que fuera que la tenía sujetada. Intento gritar que se ahogaba, que la soltarán pero si abría la boca se iba a morir mas rápido ¿No? No, no, no… ¡NO! Por supuesto que no, ella podía estar bajo el agua, ella podía respirar. Se iba a regañar mentalmente por ese momento de estupidez pero lo dejaría para luego, porque ahora con su boca mordió la manota con todas sus fuerzas haciendo que la sangre fluyera y por ende la soltaran; la joven semi sirena, tenía años sin probar la sangre de otros, se sintió… irreal y un recordatorio de la crueldad del mundo. Sus ojos ámbar miraron al causante de su recaída en la carne… fresca: otro monstruo gigante, aunque estaba vez claramente: una mujer. La vio sacudir la mano, su unnie le había dado una orden, no se iba a quedar ahí, así que se giro y nado, en zigzag, como un pececito huyendo de un depredador mas grande. Su velocidad aumentaba cuando estaba sumergida, no quería ni iba a descubrir cuan rápido era su compañera de estanque, así que, viendo a lo lejos, una especie de salida subacuática, se metió por ahí, no sabía a dónde la llevaría, pero por ahora necesitaba buscar la superficie, y esperar a que la Valkiria Besada por el Sol, le diera la señal para regresar… y mientras tanto, idearía un plan B, C, D, H y los que fueran necesarios porque ese sitio, no las vería caer…
«No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento, aún hay vida en tus sueño, porque no estas sola, porque yo te quiero.»
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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Jagan Natha - 26-01-2026 La mañana estaba en su plenitud, el sol iluminaba a los presentes – de los cuales solo quedaban dos bajo su manto de irradiación – proyectando las sombras de Jagan Natha y Maki D. Zen’in desde el este y hacia el oeste. La sobra de Jagan alcanza a cubrir hasta 25 metros debido a su altura y la posición del astro mayor, superponiéndose por completo a la sombra de la chica en un acto que profetizaba lo que estaba a punto de ocurrir con aquella invasora que osaba no aceptar el acto de clemencia del cazador gigante. Maki D. Zen’in, fiel a ella misma a pesar de las circunstancias, contestó a Jagan como ella solía hacer: provocándole. La insolencia y falta de respeto del tono de voz que uso para contestar al gigante no pasó desapercibida para el individuo de 18 metros que se postraba frente a ella a solo 10 metros de distancia, su cuerpo aun inclinado hacia adelante, su pierna derecha al frente y la izquierda. A Jagan le bastó simplemente oír el final de la primera frase de la mujer de las cicatrices para reconocer que tendría que demostrar con hechos, y no con palabras, que no estaba mintiendo. A lo lejos, en dirección noroeste, desde donde había salido Jagan esta madrugada, se podía escuchar al Volcán de las Horas hacer erupción, fiel a sí mismo de la misma forma en que lo eran también Maki y Jagan, cada quien a su forma. Jagan, tan acostumbrado al rugido horario del volcán, apenas le prestó atención al mismo. Gigante estúpido. Así había sido llamado por aquella invasora insolente. El resto de su discurso no lo llego a escuchar. Mientras Maki D. Zen’in intentaba aclarar al gigante que el resto de las personas que se habían escondido como cucarachas al prender la luz no eran parte de su tribu – cosa que le era indiferente a Jagan puesto que el consideraba a todos los invasores miembros de la misma tribu – y a la vez que llevaba su mano derecha hacia la empuñadura de su guitarra la cual reposaba plácidamente sobre su espalda, Jagan cargo contra ella con todo su ser, demostrando así porque se había ganado el apodo de ‘El Imparable’ otrora muchos años atrás. Tras ese momento en el cual necesitaba encontrar el balance perfecto, se movió a gran velocidad superando sus propios límites cubriendo los 10 metros que separaban a El Imparable cazador de su presa. Su cabeza, originalmente al frente dado el estado inclinado de su cuerpo hacia adelante en esa búsqueda de balance, iba de frente y baja, sus piernas se movían con la aceleración de una persona que es imparable. Maki D. Zen’in no tuvo oportunidad de reaccionar, su mano derecha sobre la empuñadura de su guitarra hacía que resaltara su codo derecho ligeramente al frente de su cuerpo, su mano izquierda la había llevado hacia su costado izquierdo en la búsqueda de un objeto que probablemente tuviera oculto entre sus ropas. Fue ese brazo derecho el que se llevó la fuerza inicial del impacto del ataque de Jagan Natha quien había tenido que aventarse contra el suelo para lograr impactar con su casco a quien se encontraba a menos de dos metros por encima de este. El brazo derecho de Maki D. Zen’in se fracturó en múltiples partes debido al impacto de una tonelada de masa y la fuerza descomunal que acarreaba la carrera de Jagan. Su guitarra salió despedida de su mano, su brazo cayó inerte a su costado derecho completamente inútil, destrozado, y la chica de las cicatrices salió despedida hacia atrás por el impacto 16 metros cayendo derribada en el borde del lago donde su compañera había desaparecido hacía unos segundos atrás, sus pies y manos sintiendo el relamer del agua de la orilla el cual era molesto en su mano derecha a pesar de ser tan suave como el arrullo de una madre a su hijo. La compañera de Maki, aquella mujer de cabello rosado que había desaparecido en el fondo del lago aprovechaba su condición metahumana para escapar de la zona luego del agarre de la mujer Wotan, claramente sobrepasada por la situación, esperanzada – como siempre solía hacer – en que su amiga de cabello verde le alcanzaría tan pronto encontrara la forma de escapar también de su infortunio. El Volcán de la Hora había dejado de rugir, pero el gigante apenas había iniciado a hacerlo, repitiendo su grito inicial antes de presentarse en el campamento luego de sentir como el ataque había surtido el efecto deseado. Si algo hacía feliz al cazador era confirmar que de verdad era imparable, una fuerza de la naturaleza más de la isla prehistórica donde habitaba, capaz de cumplir con el objetivo que se había planteado al iniciar el día. Sin embargo, Jagan Natha no era un salvaje sin capacidad de raciocinio a pesar del errado pensamiento colectivo sobre la limitada inteligencia de los de su raza. Tampoco era alguien que atacaba consecutivamente sin piedad; él, más que nadie, era plenamente consciente de sus capacidades destructivas y pudo ver en la cara de la joven de las cicatrices como el dolor conflictuaba con el resto de las emociones que sentía aquella joven guerrera. La gran mayoría de las veces el conocimiento, la capacidad de inteligencia más allá del promedio, era un arma de doble filo, y, como le solía ocurrir a Jagan cada que cazaba a los invasores que ponían pie en su isla, el remordimiento de sus actos al ver el dolor brotar en sus rivales le hacía detenerse por un momento a pensar, a no tomar una decisión precipitada, a otorgar una última oportunidad a aquellos desgraciados que tuvieron la mala fortuna de encontrarse con aquella calamidad conocida como El Imparable. Viendo a Maki D. Zen’in – de quien por supuesto desconocía por completo el nombre – derribada en el suelo a la orilla del lago con aquel brazo derecho destrozado le dirigió las últimas palabras que la joven escucharía brotar de la boca del gigante cazador – “Escapa, o acepta el destino mortal que recayó sobre ti al poner pie en mi isla, invasora.” – a la vez que lanzaba aquella guitarra que había caído al suelo tras su ataque hacia la joven peliverde quedando a un metro de ella cerca de su costado izquierdo. Su voz fue dura, cargada de amenaza, buscando amedrentarla si es que era posible amedrentar con palabras a alguien como Maki D. Zen’in quien quizás no tuviera la fuerza para imponerse ante las múltiples situaciones desesperadas en las que se ha encontrado y de las cuales ha logrado salir airosa, pero siempre había sido capaz de decidir sobre su propio destino, y hoy no sería la excepción.
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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maki D. Zen'in - 27-01-2026 El viento corría como gacelas asustadas, las liebres de sus pensamientos huían y deseaban salir desperdigadas junto con la lógica, pero ella no podía, no quería se reusaba a escuchar, si la terquedad fuera una criatura, esa se parecería a Maki Zen´in, siempre altanera, burlona, autodestructiva, cuando vio al gigante pensó en pelar, en ir contra todo lo establecido, no podía estar mas equivocada, no era un contrincante, era una muralla de acero de veinte metros el cual nadie con toda la fuerza de la que ella o los que conocía. Había hablado de más, había sido descuidada, había sido torpe, arrogante y estaba… demonios… el topetazo, la cabeza del monstruo le pego tan duro, rápido y fuerte que sintió que abandonaría este mundo como una desgraciada, una maldita que nadie necesitaba… recordó lo que tenía que decirle a Merlot, aquello que se supondría era de suma importancia… más que toda ese asunto de los reptiles, de su seguridad de todo… mierda… probablemente este en peligro… la única que confiaba en ella… debía decirle que estaba sola que el capitán se había ido que le había abandonada a su suerte, que se había llevado al Last Whisper… que estaba varada en una isla de mierda con monstruos de mierda… el recuerdo entonces mientras veía la mancha de acero terracota moverse le inundo el espíritu, quebrandose, rompiéndose en mil pedazos… su alma estaba fracturada desde antes de empezar el combate. Uno que ciertamente no estaba lista para ganar… —AAARrrrrrggghhh— El aullido de dolor fue tremendo, su codo fracturado, hecho pedazos su guitarra… maldición, la hoja dentro de ella resonó como un cascabel como mil notas cayendo como una lluvia inesperada de verano. Maki sintió que su corazón se destruía con cada centímetro que era elevada por el terreno… choco con un árbol con otro y reboto pesadamente contra el suelo rodando como la basura que era. Desamparada, destruida, derrotada. A la orilla del agua quedo tirada, con el agua besándole los pies, y la mano destruida.Quería llorar, pero sus lágrimas estaban secas… su boca solo lanzo una llamarada roja de sangre que mancho el suelo… su brazo inflamado como un globo que celebraba la ineptitud de la mujer… aquella que solo servía para cantar en bares de mala muerte. Debió quedarse ahí en Samba. Pero no, creyó que podría surcar los mares, ser tan temible como Mai su hermana, respetada como Owen, temida como Uker… tosió sangre… creyó tener dientes o pedazos de ellos en medio de la amalgama sanguinolenta de su boca, pero solo eran astillas, pedazos de piedras y tierra… escupió a un lado… quiso levantarse, pero como si sus piernas también estuvieran fracturadas volvió a caer… sus rodillas se golpearon fuerte contra el suelo. Resoplo, confundida, mareada ida… a merced de cualquiera que desease asesinarla… alzo la vista al cielo… quiso que algo pasara, que alguien le salvase… … … nadie… no nadie le salvaría, nadie iría por ella… se levantó con sus piernas temblando. Las palabras del gigante le pusieron en sintonía… sintió el golpe resonante y melódico de su guitarra… la guitarra que contenía todos sus recuerdos rotos… avanzo la mano para agarrarla, perderla era perder su vida. El abrazo como una madre abraza a un niño feo. Pero con esperanza, si estaba con ella nada estaba perdido… aguanto el dolor… quiso levantarse, pero una tercera vez cayo con una rodilla en el suelo. —Has… ga… nado…— Quiso decir algo más… su corazón fracturado… el agua se movió una vez más… sus pies se humedecieron y recordó entonces que ocurría… MERLOT!! La última de sus compañeras… sus ojos se abrieron de par en par como cuando se descubre una gran verdad… una verdad de muerte, sudor frio, relámpagos en su mente, la sensación de que su columna era arrancada le royo la moral… se agacho, sintió el dolor caliente del brazo y se colgó la guitarra a la espalda una vez más. Su respiración una vez más se volvió intensa… estaba… entrando en pánico… no le quedaban aliados, no le quedaba nada… las lagrimas quisieron desbordar una vez más… pero solo se contuvo cuando escucho un piar grande uno que solo ella reconocía. La gran ave de Wano, Rochallor salto sobre una roca, para llegar a la arena… como de costumbre le picoteo la cabeza, el brazo, la sangre… rasco la tierra y le lleno de polvo... era un ave malvada pero leal… Maki con dificultad se agarró de sus riendas y una vez más cayó al suelo… maldición ni caminar podía. Tan débil y frágil era… el terror comenzó a invadir su pensamiento, a salir de sus cabales… debía encontrar a Merlot… su amiga, si moría… se tiraría ella misma al maldito mar… subió a duras penas con grane esfuerzo en su ave y mirando atrás al gigante que le devolvió a la realidad le dedico una ultima mirada sombría… una mirada de aceptación, de resignación y de realidad. Rochallor, la polla ms leal del mundo se llevo entonces a su pequeña “Dueña” a donde sentía que estaba la otra… la niña atún… con ella, Rochallor sí que se portaba bien, le acariciaba y le apretujaba entre sus alas, solo con Maki era malvada. Por su parte ella sentía el corazón a explotar, a romperse en mil pedazos… no sabia donde lo llevaba Rochallor… la locura comenzó poco a poco a reptar por su mente, por su garganta… abrazaba con su brazo útil el cuello de Rochallor y de pronto… Paff…Cayo al suelo nuevamente rodando… y haciéndose aun mas pedazos… —MALDICION!!!!— De espaldas… boca arriba con el brazo sobre su rostro… ahora si… sus lagrimas fluyeron… danzaron por su rostro como lobos cazando conejos, a sus anchas campeando por el paraje desolado de su espíritu hecho pedazos. Ahí… yacio… Maki. La sin voluntad.
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