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[Pr Rel - Av. T3] - Cassius - Versión para impresión

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RE: [Pr Rel - Av. T3] - Cassius - Fuguwu - 23-01-2026

Eros convertido en su forma de topo salta diez metros en dirección al gigante, su pequeño cuerpo volando a ras del suelo en una trayectoria que parece ir directo hacia Cassius, sin embargo, es un amague el cual el gigante, dada su nula capacidad de seguir los movimientos de su rival, interpreta tal y como lo había planeado Eros. Los ojos rojos del gigante incapaces de seguir al topo se mantienen fijos en el espacio que ha quedado libre donde antes se encontraba Eros, sin embargo, sus músculos se tensaron preparados para recibir el ataque que Cassius cree es inevitable. Pero el ataque nunca llega. Eros cae con ambas patas delanteras frente a su cabeza y se zambulle. La tierra se abre ante él como agua, tragándose su cuerpo en una fracción de segundo. El topo desaparece bajo el suelo volcánico, hundiéndose más y más profundo hasta que no queda rastro visible de él en la superficie. Solo un agujero pequeño marca el punto donde se sumergió. Cassius parpadea. Sus ojos rojos barren el terreno, buscando al animal maldito que estaba ahí hace un segundo. Nada. El cuadrilátero está vacío. Solo polvo, rocas agrietadas por el combate y manchas de sangre secándose bajo el calor constante. El gigante da un paso hacia adelante, luego otro, su cabeza girando violentamente de un lado a otro mientras busca cualquier señal de movimiento – “¿DÓNDE ESTÁS?” – ruge Cassius, su voz rajándose por la frustración. Sus ojos escanean cada centímetro del terreno hasta que por fin da con un hueco pequeño en la tierra, del tamaño exacto para que un topo se meta dentro.
 
Tras unos instantes de procesar la información, la comprensión golpea a Cassius como un puñetazo en los testículos. El bastardo está bajo tierra. Se metió en el suelo como la alimaña que es, escondiéndose, huyendo del combate. La rabia explota en el pecho del gigante como lava hirviendo en sus venas. Esto es traición. Esto es cobardía. Aceptaste el duelo, peleaste como un guerrero, y ahora huyes como un gusano asqueroso que se esconde en la tierra cuando las cosas se ponen difíciles – “¡COBARDE!” – grita Cassius, escupiendo las palabras como veneno – “¡SALES AHORA O TE SACO A LA FUERZA!” –su rostro contorsionado en furia pura. Y empieza a golpear. Sus puños se estrellan contra el suelo con fuerza brutal, una y otra vez, como un gorila enloquecido golpeando la tierra. Boom. Boom. Boom. Cada impacto hace temblar el cuadrilátero, abriendo grietas en la superficie, levantando nubes de polvo gris. Las rocas se astillan bajo sus nudillos. La sangre de sus heridas en la espalda gotea al suelo con cada movimiento violento – “¡SALE DE AHÍ!” – ruge entre golpes – “¡DA LA CARA!” – Boom. Boom. Boom – “¡ALIMAÑA!” –la piel de los nudillos se empieza a enrojecer al golpear contra las rocas, pero no le importa. Solo importa sacar a ese maldito topo de su escondite y acabar con él. Cambia de posición, golpeando otro punto del cuadrilátero. Luego otro. Y otro. Busca desesperadamente cualquier señal de que sus golpes están alcanzando algo más que tierra vacía. Busca sentir ese crujido satisfactorio de huesos rompiéndose bajo sus puños. Pero no hay nada. Solo roca y tierra absorbiendo sus golpes sin revelar dónde está escondido su oponente.
 
Los minutos pasan. Cinco. Diez. Quince. Cassius no para. Golpea aquí y allá, terminando en el centro del cuadrilátero mirando al suelo desesperadamente. Grita insultos al suelo, exigiendo que el topo salga, prometiendo una muerte lenta y tortuosa. Veinte minutos pasan desde que Eros desapareció bajo tierra, y entonces el volcán ruge. El sonido es profundo y resonante, viajando desde las entrañas de la montaña hasta la superficie. El suelo tiembla, no con los golpes de Cassius sino con la fuerza de la tierra misma despertando otra vez. Cassius se detiene, levantando la cabeza hacia el volcán que se alza detrás de él. Humo negro explota de la cima en una columna masiva que se eleva hacia el cielo. El volcán de la hora hace honor a su nombre una vez más. La lava erupciona. Ríos de magma fresco y brillante explotan de las fisuras en la ladera, corriendo por los mismos canales que usaron hace una hora. La costra negra solidificada se derrite instantáneamente bajo el nuevo flujo ardiente. El calor se dispara otra vez, transformando el aire en una masa asfixiante que quema los pulmones. Los ríos de lava flanquean el cuadrilátero una vez más. Cassius se dispone a gritar por ultima vez, el honor de su pueblo le prohíbe seguir peleando por mas tiempo, el combate debe terminar aquí y ahora antes de que termine de hacer erupción el volcán tal y como reclaman las costumbres de los gigantes de Little Garden, so pena de muerte por no cumplirlas – “Sal de ahí, gusano” dice Cassius – “O limítate a ser olvidado como un cobarde.”
 

 
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RE: [Pr Rel - Av. T3] - Cassius - Eros Focalor - 23-01-2026

El amparo de lo subterráneo fue suficiente para que Eros se reposicionase, respirase y que sus heridas fuesen emparchadas habiéndose convertido nuevamente en humano para ello. Sin dudarlo volvió a su forma de topo recuperando la percepción hiper-sensorial de los estímulos físicos que lo rodeaban como la vibración de cada golpe que estaba dando Cassius, eso mismo revelaba su posición al enviar vibración bajo tierra. Podía sentirlo como un radar, como un sonar que delataba la posición del enemigo pero también pudo sentir la vibración emanando por debajo, y subiendo a la distancia ¿Era acaso el momento en el que el volcán debajo en claro su furia piroclástica? Sí, la temperatura en el ambiente comenzó a subir de vuelta y eso era precisamente lo que hizo que Eros decidiese que el momento de la ofensiva había llegado nuevamente: Estaba despuesto a sentenciar el combate.

Moviéndose bajo tierra a toda velocidad Eros avanzó primero cincuenta centímetros cómo un torpedo, un misil de intercepción que cortó la distancia ascendiendo como si nadase hacia la superficie del agua usando las garras de su forma completa para hacerse paso en un ascenso dramático hasta que finalmente brotó del suelo como la lava que brotaba del volcán con un salto adrenalínico desde los pies del gigante. Sus garras viajaron directamente hacia el mentón del mismo impactando con suma potencia en un ataque coordinado de ambas garras. Para su fortuna Cassius se había posicionado él mismo precisamente por debajo de su ubicación, pudiendo aprovechar su ascenso para emboscar al guerrero con su ataque al ascender desde abajo de la tierra a una velocidad vertiginosa.

Una vez hubo impactado, no se quedó hacía aprovechando la inercia del movimiento ascendente para levantar a Cassius del suelo por el empuje del impacto. Si caía en la lava no se lo perdonaría, porque era un guerrero digno, un guerrero que cómo alguien volcán que estaba haciendo erupción todavía tenía ferocidad que mostrar.

En simultaneo Eros se mantuvo ascendente como el cuerpo del gigante aturdido para dar finalmente un último golpe de la diestra al mentón del mismo. — Perdón, pero debo vivir... Tengo una tripulación entera que cuidar —Se disculpó el capitán de la Sepultura, disfrutando el combate con quien ahora veía cómo un igual desde el fondo de su corazón a medida que aterrizaba en el suelo, manteniendo la guardia en alta a la par que se desplazaba diez metros hacia la dirección contraria a la cueva, tomando distancia del gigante.

Sabe que el combate está sentenciado, pero debía ser precavido.

Ataud



RE: [Pr Rel - Av. T3] - Cassius - Fuguwu - 23-01-2026

Eros se mueve bajo tierra, Cassius incapaz de verle a pesar de estar encima de su posición. Cincuenta centímetros de distancia son recorridos a velocidad vertiginosa por el topo, su cuerpo cortando la tierra como un torpedo submarino. Las vibraciones de los golpes de Cassius le han revelado todo lo que necesita saber. Eros asciende, sus garras abren camino hacia la superficie, La temperatura sube alrededor de su cuerpo mientras el volcán despierta otra vez bajo sus pies. La tierra se abre justo a los pies de Cassius y el topo brota como lava escapando de una fisura, su pequeño cuerpo impulsado hacia arriba con fuerza brutal. Las garras están extendidas, ambas apuntando hacia el mismo objetivo. El mentón del gigante. Las dos garras conectan simultáneamente contra la mandíbula de Cassius con toda la fuerza que Eros puede concentrar en ese punto. El sonido es el de un golpe sordo de carne y hueso recibiendo un ataque que no vieron venir. La cabeza de Cassius se sacude violentamente hacia atrás, sus ojos rojos abriéndose completamente por la sorpresa y el dolor. Sus pies se despegan del suelo, todo su cuerpo masivo elevándose por el empuje del impacto ascendente. Tanto Eros como Cassius suben 6 metros en el aire, Eros llevándose a Cassius con él en ese momento suspendido donde la gravedad todavía no decide quién cae primero. Su diestra se cierra en un puño y vuela otra vez hacia el mentón del gigante, conectando con un golpe final que hace que la cabeza de Cassius se sacuda una vez más. Sangre explota de su boca, mezclándose con saliva en gotas rojas que empiezan a caer hacia el suelo muy abajo. Eros aterriza primero, sus patas tocando el suelo con suavidad controlada. Inmediatamente se desplaza diez metros hacia la dirección contraria a la cueva, poniendo distancia entre él y el gigante que cae igualmente casi al mismo tiempo.
 
Quince metros de gigante se estrellan contra el suelo del cuadrilátero con un impacto que hace temblar la tierra. El cuerpo masivo rebota una vez antes de quedar inmóvil, boca arriba, mirando al cielo donde el humo negro del volcán se eleva en columnas densas. Sus ojos rojos están abiertos, todavía consciente. Pero algo está roto dentro de él, y no es solo físico. Puede sentir cómo la fuerza abandona sus músculos, cómo cada intento de mover sus brazos resulta en temblores débiles que no llevan a nada. La sangre corre de su boca, manchando sus dientes en carmesí mientras trata de enfocar la vista en el topo que está a diez metros de distancia. Su maza. Perdió su maza al inicio del combate y ese fue su error fatal. Sin ella, sin esa extensión de su fuerza bruta, el insecto lo superó con velocidad y táctica. La rabia bulle en su pecho, pero ya no tiene combustible para alimentarla. Cassius intenta levantarse, sus brazos tiemblan bajo su propio peso mientras trata de empujar el suelo, de incorporarse aunque sea hasta las rodillas. Un gruñido emerge de su garganta, grave y entrecortado, mezclado con sangre que burbujea en sus labios. No se ha rendido, nunca se rinde, pero su cuerpo no responde. Sus músculos se contraen produciendo espasmos débiles que lo mantienen pegado al suelo. Entre la rabia, entre el dolor, entre la frustración de no poder moverse, aparece algo más: una sonrisa. No la sonrisa demente de antes, sino una de felicidad genuina. El bastardo no huyó. El humano-topo no escapó como un cobarde. Cassius extiende su brazo derecho hacia Eros, sus dedos cerrándose en el aire como si pudiera alcanzarlo desde donde está. La distancia es imposible. Ocho metros más la longitud de su brazo. No hay forma. Pero lo intenta de todas formas porque rendirse no está en su vocabulario, porque admitir la derrota es peor que morir intentándolo – “Tú...” – dice Cassius, su voz ronca y quebrada. Escupe sangre al suelo antes de continuar – “No eres... un insecto.” – su brazo cae al suelo con un golpe sordo. Los ojos rojos empiezan a perder foco, parpadeando lentamente mientras la consciencia amenaza con abandonarlo. El volcán ruge detrás de él, los ríos de lava iluminando el cuadrilátero con su brillo naranja y rojo.
 
El combate ha terminado.
 

 
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RE: [Pr Rel - Av. T3] - Cassius - Eros Focalor - 23-01-2026

El volcán de la hora manó nuevamente, el calor era insoportable pero Eros solo sintió los pasos del gigante intentando acercarse como podía. El combate estaba sentenciado, la implacable ofensiva del capitán había marcado la brecha entre los dos combatientes y, a medida que el otro se disponía a acercarse para llegar a aquel que le había dado todo con el máximo de los respetos, el topo relajaba su postura consciente de que esa no era la acometida de un guerrero sino el final de su espíritu de combate, su llegada finalmente al momento de dicha que traía consigo la resolución de la violencia liberada. El podía entenderlo, pues bajo su rostro inexpresivo y sus formas invariablemente cordiales latía el corazón de un guerrero que vivía por el enfrentamiento.

Volvió a su forma humana para para observar al gigante, y cuando éste estuvo cayendo Eros buscó con su puño el ajeno realizando un choque que simbolizaba algo que las palabras de los mortales quizás nunca llegarían a entender, un entendimiento más allá de especies, credos, costumbres o mares: El espiritu marcial. Realizó una reverencia, genuinamente agradecido por el combate y observó hacia ambos lados. De dejar al guerrero caído ahí, victima de sus hemorragias y sin un entierro estaría faltando a todo lo que él era. No iba a dejar que un espíritu con tanto fuego muriese sin más.


[Imagen: 1cbfac7a39b8615a457427ea1934f91c.jpg]


Con ambas manos sostuvo al gigante levantándolo por encima de su cabeza, y caminó con pasos tortuosos pero firmes hasta la cercanía de la cueva estando a cinco metros de distancia de la misma donde lo depositó con respeto como quien entregaba una ofrenda, sin bajar la guardia sabiendo que adentro posiblemente vivían todos sus familiares y aliados. Lo iba a devolver a casa, o al menos lo iba a resguardar la de la inclemente lava para que tuviese la chance de vivir, de crecer, de volver aún más fuerte ¿Y quien sabía? Quizás de tener una revancha.

- Ha sido un verdadero honor poder crecer con nuestro encuentro, Cassius

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RE: [Pr Rel - Av. T3] - Cassius - Fuguwu - 23-01-2026

El volcán deja de rugir. La erupción se detiene tan abruptamente como comenzó, dejando los ríos de lava frescos corriendo a los costados del cuadrilátero antes de empezar su lento proceso de solidificación otra vez. El calor baja gradualmente, el aire dejando de ser esa masa asfixiante. Cassius yace en el suelo, mirando al cielo con ojos rojos que luchan por mantener el foco, la sangre sigue corriendo de su boca. Puede sentir cómo la consciencia se desliza entre sus dedos como arena, amenazando con abandonarlo en cualquier momento, pero todavía está consciente. Ve al topo transformarse, el cuerpo diminuto se expande creciendo hasta tomar forma humana otra vez. Eros Focalor se para frente a él, ese humano de piel pálida y ojos ambarinos que lo desafió hace una eternidad. O tal vez fueron minutos. El tiempo ya no tiene significado cuando estás al borde de perder la consciencia. Cassius siente su propio brazo moverse, pesado como si estuviera hecho de piedra, levantándose del suelo con los últimos restos de fuerza que le quedan. Su puño se cierra débilmente, temblando en el aire, el puño de Eros choca contra el suyo en un lenguaje que no necesita palabras. Eros hace una reverencia. Cassius puede verlo desde su posición en el suelo, ese gesto de respeto que hace que algo cálido atraviese su pecho a pesar del dolor, a pesar de la derrota.
 
Las manos de Eros se deslizan bajo su cuerpo masivo, quince metros de músculo y hueso siendo alzados sobre la cabeza del humano. Cassius puede sentir cada paso tortuoso de Eros, el esfuerzo brutal que requiere mover ese peso, pero el humano no se detiene. No lo deja caer. Camina con pasos firmes, aunque temblorosos, llevándolo hacia la cueva, de vuelta a su casa. Cassius siente cuando Eros lo deposita en el suelo a cinco metros de la entrada de su cueva. El contacto con la tierra es suave, no hay burl ni desprecio. Las palabras de Eros llegan a los oídos del gigante de forma clara a pesar de su casi inconsciencia. Cassius parpadea lentamente, forzando sus ojos a enfocarse en el rostro de Eros que está parado frente a él con la guardia todavía alta. La pregunta brota de su garganta antes de que pueda detenerla, su voz ronca y quebrada pero cargada de algo que nunca pensó que sentiría hacia un humano – “Tu nombre...” – dice Cassius, cada palabra costándole un esfuerzo monumental – “¿Cómo... te llamas?” – el humano había gritado su nombre en medio del combate, pero Cassius le ignoró en aquella ocasión. No le importó en ese momento porque iba a aplastarlo como un insecto. Pero ahora necesita saberlo, necesita grabar ese nombre en su memoria antes de que la oscuridad lo alcance.
 
El combate ha terminado y por primera vez en su vida, Cassius ha perdido. Pero no se siente derrotado. Se siente... completo.
 

 
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RE: [Pr Rel - Av. T3] - Cassius - Eros Focalor - 23-01-2026

Eros retrocedió dispuesto a retirarse, era momento de dejar que el guerrero descansase y el también debía hacer lo mismo. Quedarse mas tiempo podría suponer enfrentar un río de lava si la marea ardiente crecía según los caprichos, y los designios del volcán. Dio un par de pasos alejándose del gigante hasta que finalmente pudo escuchar la pregunta del mismo, volteándose con una sonrisa serena en el rostro a la par que le dedicaba una reverencia de la cabeza al mismo. - Eros Focalor del South Blue, capitán de los piratas de la Sepultura. Sepulturero, amigo -Expresó presentándose en ese orden, y marcando todo lo que él consideraba relevante sobre su persona. Sí, ser amigo era uno de sus mayores orgullos.

Tenía que volver con su grupo, pero estos golpes recibidos, el daño que había infringido y sentido hacía sido como si un tapón de sangre en su espíritu se hubiese deshecho. El coagulo que mantenía su moral baja ya no estaba, y lo que estancaba su visión también se había ido con cada golpe que dio, con cada erupción del volcán. Pensando en su enemigo, en el ambiente, en la carrera que estaba corriendo con la Muerte, su aciaga amiga desde pequeño, tenía una resolución clara en mente.

Eros comenzó a andar con un paso raudo, saltando por encima de los parches de lava y las zonas sensibles del suelo para adentrarse nuevamente hacia la jungla. Tenía una tripulación que llevar hacia la gloria, y de el dependía su seguridad. Y su acceso al futuro. Eros nunca se olvidaría de la primera vez que conoció a un gigante, y pudo entender que quizás había una cultura que entendía su espíritu mejor que su propia raza

¿Quizás era un pequeño gigante? Eso explicaría muchas cosas de su alma guerrera.

A través de la jungla el pirata surcó al encuentro de sus amigos, hermanos, aliados.

Off



RE: [Pr Rel - Av. T3] - Cassius - PX-5 - 23-01-2026

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Aventura T3: Completada


Recompensas Narrador (Fuguwu)

— Puntos Mugiwara: 25

— Puntos de Rol: 30

— Berries: 90.000


Recompensas User (Eros)

— Puntos Mugiwara: 17

— Reputación: 15

— Atributos: 2

— Berries: 42.000

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