![]() |
|
[P.R.] Un encuentro durante la investigación - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227) +---- Foro: Corriente Rakusei (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=148) +----- Foro: Little Garden [Segunda isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=152) +----- Tema: [P.R.] Un encuentro durante la investigación (/showthread.php?tid=2997) Páginas:
1
2
|
RE: [P.R.] Un encuentro durante la investigación - Bertram Gaufrid - 02-04-2026 El joven arquero se mantiene tranquilo, manteniendo bajo control el impulso de lanzar una flecha a la pirata que tiene al lado, primero porque no cree tener los medios para poder mantenerla inmovilizada hasta poder llegar a una isla con un cuartel donde poder dejarla a cargo de la base y que ellos se encarguen de su traslado a Impel Down mientras el contramaestre sigue con su camino tranquilamente, pero eso implica poder contenerla hasta llegar a dicha base, y en estos momentos el pelirrojo no tiene la capacidad de asegurar que no vaya a escaparse o atacarles mientras viajan. Además tiene que asegurar poder reducirla, y por el momento no tiene tanta seguridad en poder lidiar con alguien que pudo acercarse a él con tanta facilidad sin siquiera ser vista. El joven tiene mucho que entrenar y muchas cosas que hacer para arriesgarse a morir en ese lugar, pues visto lo visto lo más probable es que si lo intenta la joven lo mate antes de que pueda reaccionar. Es mientras están hablando sobre la muchacha que el joven marine ve casi como a su hermana adoptiva, porque le recuerda muchísimo a ella, que un cobarde dispara una flecha desde el bosque a la pirata que parece conocerla, quien en un veloz movimiento mueve el arquero a cubierto mientras el cobarde se esconde. La pirata empieza a reírse por algo que dijo Bertram que seguramente le hizo gracia, puede que debido a que ella conoce a la mujer que busca y parece ser que el que ella le declarara su marido fue lo que provocó que Maki se ría así. Fue en ese momento que la flecha atraviesa a la pirata haciendo que sienta un dolor que le impide pelear, además ir contra un tirador en mitad de un bosque es un suicidio, puede esconderse y atacar sin que lo veas y cambiar de posición discretamente para poder seguir acribillando a su objetivo sin ser detectado, y menos cuando es más veloz de lo que su objetivo puede percibir. Si Bertram contara con alguna forma de detectar las amenazas como Sohem en el ataque a Maki y compañía podría ubicarlo y contraatacar él a distancia, pero de momento eso está fuera de sus capacidades, y buscar al atacante es secundario, mientras estén a cubierto lo primero es tratar la herida, pues a pesar de que eso le facilitaría a Bertram el arrestarla sus principios le impiden aprovecharse de alguien herido y no ayudarles. El joven se acerca a observar la herida, siendo enorme debido al desmesurado tamaño de la flecha, podría seguir también al desgraciado, pero eso será más adelante, mientras el hombre escapa el joven pelirrojo observa la herida, un disparo casi fatal al pasar relativamente cerca de varias zonas vitales, pero por lo que ve de la joven y de la ubicación de la flecha no parece ser el caso. Arrancar la flecha no suele ser recomendable, pero no podrá moverse con ella clavada y Bertram no tiene tantos conocimientos médicos como para tratarla ni cree conveniente cargarla con la flecha clavada, podría provocar un daño mayor si la flecha se mueve tal como está. La pirata le ofrece una daga y le pide que encienda el cigarrillo, por lo que Bertram saca la caja de cerillas que tomó del bolsillo de Flora cuando le ayudó con su pipa y encendió el cigarrillo de Maki antes de rasgar la camiseta con la daga, comprobar la herida bien y decir -Haré lo que pueda con mis conocimientos básicos sobre accidentes de caza, siendo este uno de los más comunes, una flecha perdida, aunque en este caso no lo es. De normal no sacaría la flecha y buscaría que venga el médico a atenderte ya que la propia flecha evita que te desangres, pero en este caso al tener que moverte te quitaré la flecha para evitar daños internos y te taponaré las salidas para evitar que te desangres. Una vez lo haga si cuentas con un médico en la isla búscalo lo antes posible, sir.- El joven saca una especie de bolsa con lo que parece ser una pasta o ungüento, y lo deja a un lado antes de inclinar a la pirata hacia delante para partir la punta de la flecha y preparar la pasta que sacó junto a un trozo de tela. Una vez parte la flecha coloca el trapo con la pasta y luego toma un trapo mayor para tirar de él y mantener la presión antes de decir -Esto va a doler y molestar, pero aguanta hasta que termine y luego puedes ir a buscar tu médico o entregarte y te tratamos como prisionera, sir. Toma, muerde esto.- Tras eso le da un trozo de madera a la pirata y espera a que muerda antes de sacar la parte más larga de la flecha de su cuerpo y tapar al poco tiempo la herida de la misma manera que la otra salida, usando el otro trozo de tela para atar fuertemente presionando ambos parches para que no se suelten y dice -Listo, esto debería darte algo de tiempo, y agradece que te esté ayudando en lugar de aprovecharme de tu herida para arrestarte. Y no, aun no pude interrogar a ese sujeto, estaba reuniendo algunas cosas y luego iba a ello, sir.- RE: [P.R.] Un encuentro durante la investigación - Maki D. Zen'in - 11-04-2026 La cortesía del Marine sorprende a Maki, le sorprende de sobremanera. No le había intentado capturar. Ni amedrentar. Ni nada de eso. Incluso civiles se comportaban como basuras con ella. primero por que tenia pinta de ser la reina de las gamberras y segundo por que era horrenda como un pan tostado caído al barro. Nunca tenían tacto, nunca le preguntaban que sentía o como se sentía. Sus sentimientos al ser una aberración de la naturaleza siempre caían en segundos planos o simplemente la gente creía que no existían en su corazón. Un corazón que la gente olvidaba que era tal cual el de una mujer común y corriente. Incluso más apasionado. Estuvo a punto de mencionar su amabilidad y agradecer que fuera tan bueno con ella. cuando solo pensaba muy en el fondo en arrancarle la cabeza pelirroja. Ahora bien. Estaba el asunto de Merlot. El Atún quizás había visto algo en él. Seguro que se lo tiraría. La pregunta no era si lo haría. O si podría, sino cuando. Eso a Maki le divertía. Mas aun cuando era tan guapo y correcto. Pero ella si tenia ese poder. Sin duda. Estos pelafustanes malvivientes siempre confunden a Maki con una especie de cazadora de tontos. Muchas veces al verla dan por hecho de que es una villana tremenda y que o tiene recompensa o es algún tipo de criminal organizada. Bueno si… ósea tiene una recompensa, pero no precisamente por ser mala o malvada. Bueno también lo es, es malvada pero no cruel. La gran flecha era poderosa, tremendamente precisa, si no fuera que era tremendamente ágil, Maki estaría muerta en este momento si no fuera porque sus instintos le gritaban todo el tiempo que se moviera, que se cuidara que fuera cauta. La flecha era algo alucinante, casi como el madero de una escoba. La punta por suerte no parecía envenenada. Había pocos cazadores de este tipo que no envenenaban sus flechas y se valían solo de su puntería magistral para matar rápidamente a sus objetivos. El movimiento era arriesgado, herida, el armado, ella indefensa. Si merlot le eligió no era un hombre cruel ni malvado, seguro era de corazón puro y amante de la justicia. No tenía motivos para causarle daños o eso recordaba ella pues no le recordaba desde el incidente de Little Garden aunque se lo repitieran una y otra vez. Aun así. Ella desde que conoció a sus verdaderos amigos, Bubblegum el carnicero y el Atún, La palabra. Bajaba la guardia más de lo que podría soportar su versión más letal. AUN ASI. Confiaría en él. La daga brillo como una tenue luz de plata sobre el mar de su piel ajada por el destino olvidado donde perdió todo lo que amaba, pero apretó los dientes y sintió como desgarraban su camiseta. —Si… solo se amable, conozco un gran médico, él se ocupará después, solo… solo no dejes que las bestias me atrapen con esta cosa en el pecho… adelante… soy una niña fuerte— Dijo al final con una voz más suave rogando, era dura de temple, pero no estaba loca, no amaba el dolor. Era valiente, pero en verdad tenía miedo. Miedo de que por una vez en la vida su amiga se equivocara del color verdadero de una persona y no volver a ver a quienes la querían en verdad. De morir degollada, lanada a una zanja de mierda en un paraíso natural. Olvidada y desechada. La yerba le redujo inmediatamente el dolor, era potente la mierda que fumaba y siempre llevaba un poco consigo. Esta vez no era la excepción y disfrutaba compartirlo con quien necesitaba algo de alegría y desconexión. Amaba cuando le inundaba ese sentimiento de abandono de su propio cuerpo, como se desconectaba de sus propios nervios y consciencia. Alejándose cada vez más de cualquier sentimiento terrenal. Sentía… sentía que en esos momentos estaba cada vez más cerca de los dioses y sus cielos inmortales. Sentía que era una con la divinidad, pero… la realidad era que era tremenda drogadicta. No tenía conocimientos médicos, esto estaba claro, sin embargo, era un experto en primeros auxilios. Es decir. No mejoraría, pero sin duda no moriría. La flecha de partió, ella chillo de dolor y contuvo el sentimiento de querer morder a quien el acero hacia si mismo para comenzar a tratarle, aunque no era verdaderamente un tratamiento, sino más bien una especie de parche. Casi partió la pequeña madera que le dio entre los dientes. Era un agujero importante. —Esto me dejara una cicatriz? Odio las cicatrices… carajo…— Bromeo. Cuando al fin la madera se retiró, sintió un pequeño alivio inmediato. Igualmente, tenía la herida. Se toco y presiono y sintió como su naturaleza Zoan comenzaba a curar rápidamente la herida. No era instantáneo, no era inmediato, pero no moriría. Era increíble el poder de las frutas y aunque le habían dicho desde siempre que mantuviera esa habilidad en secreto. Ella cada vez que podía hacía gala de su posesión. —JA… entregarme?... como si hubiera hecho algo malo… eres uno de esos que cree ciegamente toda esa mierda que les cuentan desde el otro lado del mar un grupo de viejos rancios sentados en sus tronos dorados?... no soy quien, para evangelizarte, pero… me conformare con saber que no eres uno de esos monos estúpidos que solo atacan matan y violan por que pueden.— Menciono algo molesta sin tener motivo o quizás lo tenía por qué su hermana se había fijado en él y no quería que se hubiera equivocado de hombre. Aunque tal vez… solo tal vez. solo estaba jugando con el y esperaba la luna llena para comérselo hasta los huesos. —Me quedare con el cartel… no me gusta que le andes enseñando a todo tipo que te cruces el rostro de Unnie.— Menciono antes de levantarse y esperar que no se resistiera a perder el cartel… —Si en verdad la buscas para buenas intenciones… te bastara con que el recuerdo de su rostro viva en tu mente… … … en estos momentos no sé dónde está, pero no creo que quisieras acompañarme a buscarla… mis compañeros de tripulación no son tan amistosos con los Marines. Menos si uno tan guapo me acompaña.— Quiso sonreír medio amablemente pero el dolor de la herida le devolvió a la realidad. RE: [P.R.] Un encuentro durante la investigación - Bertram Gaufrid - 02-06-2026 El arquero se encuentra en una situación complicada y con un estado de ánimo complicado, pues por un lado sabe que debe arrestar a la pirata que tiene en frente por sus crímenes y por evitar que siga cometiendo otros delitos, sin embargo es consciente de que en ese momento no tiene medios para vencerla, y menos aún para mantenerla bajo control hasta llegar a un cuartel donde entregarla, pues el joven pelirrojo se niega por completo a matar si puede evitarlo. El joven arquero estaba conteniendo el impulso de simplemente lanzarse a una pelea suicida, pues quedó más que claro con el anterior movimiento que es incapaz de seguir la velocidad de la pirata y eso haría que en caso de que ella lo atacara no pudiera defenderse y quedara completamente expuesto a un ataque que de seguro le haría más daño del que puede tolerar de momento. A esa situación se une el hecho de que parece conocer a una pirata, la única, que por el momento está a salvo del arquero quien se ve incapaz de hacerle cualquier tipo de daño, pues a pesar de saber que debe arrestarla en su mente no es más que una pobre muchacha que acabó en el camino equivocado por sucesos de la vida fuera de su control.
Lo que termina de hacer la situación un auténtico infierno repleto de encrucijadas y dilemas que hacen que el arquero tenga que hacer malabares con sus obligaciones, ideales y emociones para intentar mantener la cordura es el hecho de que la persona que les ha atacado es el compañero del cobarde que está ahora mismo encerrado en el barco del joven marine y el asesino de la Lunarian, que si bien inició hostil hacia el cazador de la marina luego buscó la forma de redimirse, estando dispuesta a cambiar el curso de su vida y encaminarla a algo de provecho y honrado. Ese acto cobarde, atacándola por la espalda como si no importara arrebatarle la vida únicamente por no entregarle fácilmente lo que quiere hace que el arquero sienta auténtico desprecio hacia ese sujeto y sus compañeros. La pirata está herida con cierta seriedad en su hombro, una herida de flecha bastante seria por su tamaño, aunque afortunadamente no pilla ninguna zona vital por lo que su vida en sí no corre un riesgo inmediato, salvo por infección y mala cicatrización si no acude a un médico. El joven aplica unos primeros auxilios que recuerda de cuando su abuelo le enseñaba a vivir en el bosque y a sacar todo provecho del mismo, y sobre todo, a como evitar morir por heridas y mantenerlas bajo control lo bastante para llegar a visitar un médico. Mientras el pelirrojo la trata nota como un cambio radical en su comportamiento, como si la agresividad y violencia que parecía mostrar antes han desaparecido, ahora parece una niña indefensa y asustada. Tras comentar que conoce un buen médico y en el momento de empezar el tratamiento la peliverde casi parte la madera con un mordisco y un grito ahogado, antes de preguntar si le dejaría cicatriz. El joven arquero mira con detenimiento y dice -Si simplemente lo dejas cerrarse tal cual lo más probable es que sí, pues lo que hice fue simplemente taponar la herida y evitar que te desangres, la herida sigue ahí y esos trapos solo hacen de tapa para que la sangre no salga de tu cuerpo, sir. Si el médico que conoces es capaz puede que evite una cicatriz, pero eso ya está totalmente fuera de mis capacidades.- Tras las palabras sobre no arrestarla la pirata parece tomarlo como una burla, y menciona algo que hace que el marine tenga que reunir toda su capacidad de control sobre sus emociones para no mostrar un cambio externo, por mucho que internamente esté enfurecido pues no, Bertram no sigue ciegamente lo que dicen los nobles ni los tenryubitos si puede evitarlo, para él la justicia es ayudar a quien lo necesite, no imponer la voluntad de un grupo de necios ególatras que casi le cuestan a él la vida. Y sobre todo, lo que más le molestó fue lo último, nadie debería hacer esas cosas ni deberían tener el poder de hacerlo por lo que el joven se rasca tras la cabeza y dice -No sé con que clase de gente te has cruzado hasta ahora, pero mi objetivo es ayudar y proteger a quien pueda, desprecio cualquier acto de maldad y por ello es que no mato si puedo evitarlo, sir. Sin embargo tampoco ignoro a la gente que decide ignorar las leyes delante de mí, lo cual no aplica a sujetos diciendo alguien hizo esto.- Cuando la pirata le saca el cartel y menciona lo de que no le gusta que la vaya enseñando a cualquier tipo que se cruce muestra que la conocida de Maria no sabe nada de él, no conoce su forma de ser ni su propia forma de actuar. El joven escucha lo que ella tiene a decir y responde -Eres la primera a la que pregunto por ella, más que nada porque me acordé de lo que me comentó ella sobre su Unnie. Por desgracia los carteles son de acceso público por lo que va a ser difícil que no la vean. Descuida, no tengo impulsos suicidas, e ir yo solo junto a una banda pirata y con una compañera de ellos heridas es gritar que quiero morir, sir. Ya hice lo que pude por ti, ahora solo ten cuidado que la sangre atraerá depredadores y trata de alcanzar el médico cuanto antes, sir.- Tras eso el arquero se levanta, se ajusta el arco en el hombro y comienza a caminar hacia donde escucha los pasos del hombre, buscando un indicio de su aspecto o algo que le permita identificarlo a futuro, manteniendo sus sentidos atentos por si ocurre algo inesperado. |