![]() |
|
Piratas Rākṣhasa | Presente R. - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7) +---- Foro: Reino de Samba (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=314) +----- Foro: Reino Samba (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=316) +----- Tema: Piratas Rākṣhasa | Presente R. (/showthread.php?tid=3014) Páginas:
1
2
|
RE: Piratas Rākṣhasa | Presente R. - Dharma - 05-02-2026 La multitud de personalidades que se habían reunido en esta taberna era sin lugar a duda única y especial a su manera. Dharma se encontraba bastante relajado y en confianza de quienes serian sus compañeros y aliados por un buen tiempo, si bien había a quien tenia que conocer de mejor manera, confiaba enteramente en las palabras sinceras de cada uno y aun en sus métodos de socialización. Entendía que no todos podían llevar una conversación seria de forma simple y sin complejidades, quizá el nerviosismo les llegaba o incluso un poco el temor a equivocarse, también podría ser simple distracción, pero realmente no estaba para criticarlos, sino para observarlos de una manera muy tranquila. La pose del espadachín era la misma recargando su gran cuerpo en la barra del lugar, mientras observaba con atención lo que sucedía, no tenia ningún dilema en lo que pudiera ocurrir, todo parecía ir muy tranquilo.
| Creo que por ahora son todos... | Expresaba hacia Sanemi pero dando entender a los demás que a esta reunión no se pretendía la llegada de nadie más. | Es una niña inquieta, pero tiene un futuro prometedor jahjah... | Decía sonriendo levemente refiriéndose a Satsuki, mientras a la vez podía observar gracias a sus grandes reflejos como aquella señorita que Tensui había presentado hacia unos movimientos muy elegantes solo para tomar la copa que había pedido Dharma, la cual realmente no tenia alcohol, por ende la que había tomado seguramente era la de Sanemi, al parecer no era el mejor día para socializar de su aliado peliblanco. | Confió en lo que dices Tensui... y si tenemos un grupo peculiar, pero quiero que sepan que desde este momento pueden contar conmigo aun para lo mas complejo... | La voz de Dharma era de un tono que se podía escuchar en media taberna, sin embargo en este momento a pesar de representar siempre fuerza o sed de batalla, se encontraba tranquilo, se podía decir que estaba siendo amigable a su manera, aunque aun no desarrollaba total confianza pues no conocía del todo a Melly. A la cual solo le dirigía una suave sonrisa, dándose cuenta de la jugarreta que ella misma se había liado al tomar la bebida de Sanemi, era algo gracioso, simple y de cierta forma le daba un toque amistoso a todo lo que sucedía. | Sobre ese medico... espero poder conocerlo pronto creo que con él nos faltaría muy poco para zarpar de aquí, sin embargo también he decirles que tengo unos asuntos pendientes en este Reino... no se preocupen no parece ser nada peligroso. | El pelinegro indicaba una situación personal, esperando que cada uno dijera si tenia algún pendiente o necesitaba ayuda con algo, igual sino tenían intenciones de exponer más de sus vidas no habría problema, pero por ahora se encontraban en un lugar publico, bastante seguro y sus cabezas aun no tenían un precio como tal, si bien Dharma podría ser un rumor rondando por ahí dada su reciente fama, aun no era alguien que se le pudiera identificar de forma inmediata o sencilla. RE: Piratas Rākṣhasa | Presente R. - Sanemi Toge - 08-02-2026 El cuadro cada vez se iba haciendo más raro. La única razón por la cual Sanemi no estaba ya encarando a Satsuki, con todo y sus faltas de respeto, era por el simple hecho de que Dharma la consideró para la tripulación y entendía que eso no lo puede tirar por la borda. El hecho de se refiriera a ella como alguien con un futuro prometedor era suficiente basa para disminuir sus revoluciones. No le caía ni bien ni mal, no quería juzgarla desde muy temprano, pero su presentación ha sido, por mucho, la peor carta jugada, hasta ahora.
Estaban llamando algo la atención. Los ojos de los clientes y quienes atendían ya se comenzaban a centrar en ellos de vez en cuando. Sanemi se calmó y retiró la mano de la chica para que no lo siguiera tocando, puesto que eso solo aumentaría su deseo de reaccionar. Contó mentalmente hasta cuatro, por primera vez el tic que no sabía donde empezó le estaba dando un cable a tierra para poder tranquilizarse un poco y bajar las revoluciones. Todos comenzaban a hablar y fue Tensui quien mencionaba cosas más interesantes que el resto y, prácticamente, estaba metiendo las manos al fuego por Melly.
Sanemi no mencionó palabra alguna, dejaría que sea Dharma quien lleve la situación de todo, después de todo estaba fungiendo las funciones del líder. Rakshasa, se formó en el lugar menos pensado. Hasta el momento nadie sabía quienes era y de lo que son capaces de hacer. El peliblanco se acomodó en su asiento para escuchar con atención, contrario a lo que puede manifestar con sus acciones, siempre escucha a los demás y se concentra en lo que debe hacer. Seguramente los demás podrían interpretar su silencio como que no tenía la necesidad de seguir diciendo nada. Lo importante de toda esa figura era la reunión de los personajes.
RE: Piratas Rākṣhasa | Presente R. - Satsuki Kaminari - 11-02-2026 Satsuki no era de las personas que esperan a que los problemas llegaran, ella misma se encargaba de crearlos. Aunque, en esta ocasión, la desventaja proporcional de individuos era superior a su aburrimiento. Terminó de limpiar el aura del gruñón y se dedicó a escuchar la conversación, mirando su bebida como si fuese la cosa más interesante del mundo, intentando ordenar sus ideas. Bien, estaba en Samba, ese era un hecho. Había olvidado que ahí es donde se reuniría con su viejo conocido, pero la fortuna —siempre tan pícara— la llevó a cumplir su designio. Sin embargo, no era como lo imaginó de niña. No había caras conocidas las que la rodeaban; simplemente se sentía… frío.
Si la intuición no le fallaba, este encuentro era una especie de reclutamiento, lo que significaba que el hombre que había conocido de niña finalmente consiguió su cometido y ella podía ser parte de su tripulación. El labio inferior le tembló levemente y repitió su mantra en silencio. Henri, Egliette, Harpie, Auggie, Wendell… la lista era larga, pero se negaba a soltar los nombres, como si su vida dependiera de esos fantasmas del pasado. Odiaba el silencio. Ese vacío acústico sólo servía para atraer pensamientos. Los pensamientos atraían culpas, y todo culminaba en manchas oscuras en su brillante aura.
—Bueno… ¿y ahora qué? —musitó con un hilo de voz.
Tampoco es que tuviese otro destino en mente, pero no podían quedarse ahí para siempre, ¿o sí? Aún le parecía surrealista la idea de estar viviendo justo ese momento. Siempre lo soñó de niña, pero la realidad era mucho más extraña de lo que alguna vez imaginó. Gente peculiar, un destino hilarante, una vida menos precaria que la que siempre había llevado; no habría motivos para quejarse, pero… ¿podía prometer que no se arrepentiría de esto más adelante? Esa duda la perseguiría desde ese instante, cambiando su personalidad para con el resto de la susodicha tripulación.
RE: Piratas Rākṣhasa | Presente R. - Tensui Marlin - 18-02-2026 —Dharma, ven conmigo. Te llevaré al lugar donde Melly y yo nos quedamos. — No esperé una respuesta inmediata. Me limité a girar sobre mis talones y dar el primer paso hacia la salida del bar, confiando en que me seguiría. En ese ambiente cargado de humo, alcohol y voces elevadas, permanecer más tiempo del necesario era una mala idea, especialmente ahora, porque él estaba en la isla. Solo pensar en eso me tensó los hombros sin que pudiera evitarlo, había pasado demasiado tiempo desde la última vez que nos habíamos visto. Demasiadas cosas habían ocurrido, demasiadas heridas, visibles e invisibles, que aún no habían terminado de cerrar y aunque no lo admitiría en voz alta, sabía que su llegada lo cambiaría todo, al final de cuentas el mismo lo habría prometido. Avancé entre las mesas, esquivando clientes ebrios, miradas curiosas y algún que otro borracho que apenas lograba mantenerse en pie. El bullicio del local comenzaba a resultarme insoportable, no por el ruido en sí, sino por lo que ocultaba, información, rumores, problemas. Demasiadas orejas. —Hay que salir de aquí rápido —murmuré, sin mirar atrás —No es buen lugar para quedarse ahora. — Empujé la puerta del bar y el aire nocturno me golpeó el rostro de inmediato, más frío, más limpio, más real y entonces respiré hondo. La calle estaba iluminada por faroles irregulares, algunos parpadeando, otros apenas resistiendo el paso del tiempo. La brisa traía consigo el olor salado del mar, mezclado con madera húmeda y pescado fresco. Samba nunca dormía del todo, pero en esa zona, a esas horas, el movimiento era más discreto. Esperé a que Dharma saliera antes de continuar. —No es un local muy ostentoso —expliqué mientras comenzábamos a caminar —Pero es una gran posada. Sin tanto lío como ese bar.— Metí las manos en los bolsillos de mi abrigo. —Pocas habitaciones, pocos clientes, y la dueña sabe cuándo no hacer preguntas. Eso vale más que cualquier lujo. — Avanzamos por callejones estrechos, alejándonos poco a poco del centro. A cada paso, el ruido quedaba atrás. Las risas, las discusiones, la música desafinada, todo se iba diluyendo hasta convertirse en un murmullo lejano. Ese era exactamente el objetivo. Necesitaba un lugar donde mi capitán pudiera bajar la guardia, aunque fuera por unas horas, donde no tuviera que preocuparse por traidores, cazadores o marines entrometidos. Un sitio donde pudiera respirar. Llegamos finalmente a una calle más amplia, flanqueada por edificios antiguos de madera oscura. Al fondo, una lámpara colgante iluminaba un cartel sencillo, apenas decorado. Una posada modesta, sin nombres llamativos, sin símbolos extravagantes y sobre todo sin promesas exageradas, solo descanso. Me detuve frente a la entrada. —Aquí es —dije. Empujé la puerta con suavidad y el tintinear de una campanilla anunció nuestra llegada. El interior era cálido, con mesas limpias, paredes adornadas con mapas viejos y un aroma constante a té y pan recién horneado, un contraste total con el bar. Observé el lugar por costumbre, revisando cada rincón con la mirada, escaleras, pasillos, ventanas, salidas, todo en orden. Solo entonces me relajé un poco. —Mientras estemos aquí —añadí, girándome hacia Dharma —Puedes estar tranquilo.— Hice una breve pausa. —Si alguien intenta acercarse sin invitación, lo sabré antes de que cruce la puerta. — Entonces me hundí en el suelo así mismo como había aparecido al principio, Dharma solo tenia que registrarse y le darían una habitación, yo en cambio me iría hablar con la dueña para encargarle que nadie moleste a Dharma ni sus invitados, pues eran gente importante para mí. RE: Piratas Rākṣhasa | Presente R. - PX-4 - 24-02-2026 Protocolo: Moderación
Estado: Activado
--------------------
Bip-Bip
Pacifista Activado
TEMA CERRADO
|