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Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Versión para impresión

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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 12-02-2026

Cada conjetura del doctor de la muerte parecía magia y astucia, Maki escuchaba absorta intentado aprender todo lo que fuera para poder ser más eficaz con todo lo que hacía, sabía que en algún momento todo esto le seria de utilidad. Se fijo en cada palabra, cada termino y cada movimiento de examinación. Y eso lo recordaría para más adelante poder hacer lo mismo si fuera necesario para salvar o tratar a quien sea. Si bien amaba causar dolor a los tontos que la subestimaban, le causaba una pena inmensa el ver el sufrimiento ajeno. Esta vez no erala excepción así que su actitud burlona y apática casi había desaparecido. Centrada y seria deseaba salvar a cuanto animal pudiera.

Ella pudo ver cómo se ponía en guardia del doctor —Estas mucho mas despierto y dispuesto que la ultima vez que nos vimos… me alegro por ti Bubblegum— Le dijo en una especie de susurro acaramelado mientras se levantaba a diferencia de Cherry, de una forma mucho mas relajada y dispuesta a averiguar que pasaba antes de repartir tortazos. En parte por la apariencia de los recién llegados, sin embargo, solo era en apariencia pues nunca bajaba la guardia.

La mentira de que no eran piratas y con una jugosa recompensa le divirtió y estuvo a punto de reírse, pero solo les dedico una amplia sonrisa sin mostrar sus dientes… —Ho… claro esas cosas no las hacen los Piratas… esos son solo locos sin un objetivo, o mas bien con el objetivo de irse al infierno lo más rápido posible, nosotras… nosotros ejem… no. claro. Claro que no.— Ella solo se detuvo para quedar al lado contrario de donde estaba Bubblegum. No de manera amenazante, con las manos detrás de si, y con un pie bailarín sobre su taco. Algo coqueta y vulnerable. Cherry llevaba la conversación con maestría, era directo y conciso, también woa… muy convincente.

Al sacar el frasco de menta o cocaína, Maki no sabía, deseaba intentar caminar otro poco, descubrir lo que sea que ronde el bosque. Su paso se detuvo en el aire, elevado y antes de posarlo nuevamente llevo su mano a su guitarra. A uno de sus mangos, no, no su mango regular, sino el de su tsuka. La de su amada Hoja de los mil recuerdos rotos, pues uno de los hombres pareció muy molesto y con ganas de probar que era el que mandaba. Maki arrugo el rostro y se preparó. —Hijo de puta!!— Exclamo al ver que se ponía sus guantes de batalla. Muy hondo en su mente deseaba esto. Deseaba que se le opusieran de alguna forma.

El ataque de ambos era sorprendentemente rápido, pero estaba preparada una sonrisa se dibujó instantánea y su espada surgió, el desenvaine ocurrió rápido y letal, pero cada pedazo de espada salía del cuerpo de la guitarra se ensamblaba y producía una armónica música, como un golpeteo metálico y sonoro, pero sobre todo al son de la furia de Maki la voz esmeralda… todo mientras un brillo verde, escamoso resplandeciente le inundo en un momento. Su Akuma también salió a la luz y como si se tratase del mismo maldito espíritu de la venganza de los dinosaurios del maldito Little Garden se encarnará en ella rugió para recibir al enemigo. Alta verde, armada… garras, cola, fauces… lista para pelear. Con su espada, la hoja de los mil recuerdos rotos en la derecha y su tanto revelado, sacado de su espalda en la izquierda.

El Explorador se lanzo contra ella y Maki le espero, su distancia era fácil de predecir, ella no dijo anda en ese momento, pero cuando le vio sobre ella indefensa, fácil de golpear, pero era en apariencia pues cuando vio la distancia justa Maki grito —JA… DANZA ESCAMOSA: TORREON DE ESCAMAS!!— El golpe defensivo fue inesperado para su adversario, adelantándose y sorprendiéndolo provocándole un golpe en su cabeza justo antes de dar el golpe. Adelantándose con violencia… Maki sonrió, no sintió el golpe del enemigo y vio cómo se tambaleo… y entonces saco sus armas cruel y vil no permitirá que este imbécil le atacase sin dialogar. Ya estaba harta…. Sus espadas rugieron en sus manos sus piernas inferiores se posiciona firme y atenta, con fuerza lanza una doble estocada al frente y baja con sus armas apuntando a las piernas —Danza Escamosa: Haz Lunar Esmeralda
—
Con gran fuerza conjura un arco de media luna hacia arriba contra el oponente provocando un corte hasta la cabeza el enemigo retrocedió apenas por el impacto, pero Maki no se sentía satisfecha… con fuerza entonces se lanzó nuevamente con velocidad esta vez, tenía la suficiente velocidad para acabar con el combate… su carrera fue un rayo, toco el suelo con la yema de sus dedos y voló rasante y mortal —Danza Escamosa: Corte de la Flor Roja!!!— Su katana se movió hacia al frente cortando al enemigo y una vez sintió el golpe movió hacia el lado contrario su tanto como cortando con una tijera… el enemigo salió dañado brutalmente y Maki convertida en una criatura llena de furia salto hacia atrás usando su gran fuerza y tamaño casi tres metros resquebrajando la tierra y posando su mano en el suelo como acechando comenzó a buscar con la mirada a Bubblegum, deseando seguir luchando. Pero parecía que ya había terminado todo, al menos con este hombre.

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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Hyákinthos - 17-02-2026

—¿Podrías hablarme luego de cómo fue la última vez que nos vimos? —Lo decía muy en serio, pues no tenía idea de lo que la chica de cabellos verdes estaba hablando, así que le tendría que servir como ese espejo al pasado para poder ubicarse, aunque, tal vez, no debió pensar tanto en ello, pues, aunque siguió hablándole a los animalistas para intentar sacarles algo de información, su mente divagó por más tiempo del debido en las palabras de Maki y, tal vez fue eso, lo que no lo hizo analizar el comportamiento de los dos sujetos.

Sí, notó que el tipo más alto se colocó unos guantes de combate, después de todo, estaba más cerca de él y, técnicamente, habría podido detenerlo, pero algo más lo hizo quedarse exactamente en el mismo lugar en donde estaba.

No había forma de que la hubiera visto venir.

El acero de una bala entró en su hombro izquierdo y lo hizo morderse con fuerza el interior de la boca para evitar gritar por el repentino dolor que significó el recibir una bala; sin embargo, a pesar de todo, tenía que reaccionar con rapidez y lo sabía, después de todo, alguien que había sido “criado” con piratas, estaba “acostumbrado” a enfrentamientos repentinos, aunque hacía bastante tiempo que no estaba en uno.

No esperó más que un par de segundos desde el momento de recibir el disparo hasta reaccionar a él, para moverse unos cinco metros hacia su izquierda y dar un salto de al menos dos metros por encima de uno de los dinosaurios agonizantes. Si esos tipos eran unos fanáticos, estaba seguro de que no lo atacarían si usaba a los animales como escudo; sin embargo, no pensaba en quedarse ahí.

Esta vez no saltó por sobre el dinosaurio que decidió que usaba como escudo, si no que corrió desde atrás, unos cuatro metros más hasta posicionarse justo detrás del tipo regordete que antes le había disparado y ahí fue cuando aprovechó para devolverle el golpe.

El haber corrido le había dado el impulso suficiente para saltar tan alto como para dar una patada directo en la parte de atrás de la cabeza de aquel extraño sujeto. Sabía que no había manera de que este lo viera venir, así como sabía que era un golpe lo bastante fuerte como para dejarlo al menos con una sensación extraña en el cuerpo, aunque no tendría tiempo para analizarlo. Debía alejarse antes de que el otro pudiera reaccionar.

Se alejó un metro del tipo después de haberle dado aquel golpe, asegurándose de quedar aún de espaldas a él y, de paso, posicionándose de modo que estuviera al menos a un costado del otro tipo, a unos seis metros, no quería perderlo de vista, solo por si acaso, aunque, ni siquiera tenía que mirar hacia el otro lado para saber, por el ruido del combate que ocurría a su costado, que Maki seguro tenía todo bajo control, aun así…no podía confiarse esta vez, por lo que miró de reojo hacia un lado mientras se ajustaba sus guantes de combate y volvía a morderse el interior de la boca para no pensar tanto en el dolor de su hombro.

Léeme, por favor



RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Moja - 18-02-2026

El cuerpo de Garruk sale despedido tras el último corte de Maki como si la jungla misma lo hubiera escupido. La fuerza combinada de sus estocadas y aquel corte rasante lo arrastra varios metros, arrancando tierra y hojas bajo su espalda hasta que su cuerpo impacta contra el tronco de un árbol grueso. La corteza se resquebraja, una lluvia de astillas cae alrededor de él y durante un instante todo parece quedarse en silencio, como si incluso la isla estuviera evaluando si aquel fanático ha llegado a su límite. Su pecho sube y baja con violencia. La sangre se mezcla con el sudor y la tierra, empapando la tela de su chaqueta llena de parches. Sus guantes de combate, todavía ajustados a sus manos, tiemblan apenas mientras sus dedos se contraen. Está maltrecho, sin duda. El golpe en la cabeza lo ha dejado aturdido y los cortes arden con una intensidad que nubla la vista. Pero hay algo en sus ojos que no se ha apagado. No es odio. Es convicción.

Con un gruñido bajo, Garruk apoya una rodilla en el suelo y se obliga a levantarse. Cada movimiento parece costarle el doble de esfuerzo, pero aun así lo hace. Su mirada se fija en la figura imponente de Maki, transformada, verde y monstruosa, como una encarnación salvaje de la propia isla. Le escupe sangre a un lado y sonríe con los dientes teñidos de rojo.

-No… voy… a dejar… que los toques…-

Sus músculos comienzan a tensarse de una forma distinta. No es el movimiento caótico de antes; ahora hay intención, hay técnica. Sus brazos se contraen, los tendones marcándose bajo la piel mientras sus hombros crujen al girar. Su respiración se vuelve corta y concentrada, como si comprimiera toda la fuerza que le queda en un único punto. En un arranque brutal se impulsa hacia adelante, la tierra estallando bajo sus pies.

-¡MOTTO CHIKARA O III!-

El grito se mezcla con el rugido de la jungla mientras su puño derecho, endurecido por el guante de combate, avanza con una potencia distinta a la anterior. No busca intercambiar golpes. No busca medir fuerzas. Ese impacto concentra todo lo que le queda, proyectando una fuerza superior a la de sus movimientos habituales, un único golpe devastador dirigido directo al torso de Maki, intentando atravesar su defensa a base de pura determinación.

Mientras tanto, al otro lado del claro, Brunn no corre con la misma suerte. La patada de Hyakinthos impacta en la parte posterior de su cabeza con una violencia que le hace perder completamente el equilibrio. Su cuerpo pesado se desploma hacia adelante, varios recipientes de muestra salen disparados de su chaleco, cayendo varios metros más allá. Su visión se llena de destellos blancos y un pitido agudo invade sus oídos. Durante un segundo eterno, no entiende dónde está ni qué ocurrió.

Pero el fanatismo, igual que en su compañero, es un combustible peligroso. Con esfuerzo torpe rueda sobre sí mismo, tosiendo, sintiendo la sangre caliente descender por su nuca. Sus dedos aún aprietan el gatillo de su rifle. Sus ojos, desorbitados y húmedos, buscan a Hyakinthos con una mezcla de miedo y furia.

-¡No… no los usarás como escudo!- escupe entre dientes.

Su respiración se acelera mientras alza el arma con ambas manos esta vez, estabilizando el temblor de sus brazos. Ya no dispara al azar. Ahora apunta. Sus pupilas se afinan, su postura se ajusta, y durante una fracción de segundo todo su cuerpo parece alinearse con el objetivo.

-¡Subayai Te III!-

El disparo rompe el aire con una velocidad distinta, más limpia, más precisa. No es un tiro desesperado como antes, sino un tiro ejecutado con puntería afinada, igual de veloz como certero, dirigido hacia Hyakinthos con la intención clara de perforar, de detener, de acabar con la amenaza antes de que vuelva a acercarse.

El claro vuelve a llenarse de estruendos, rugidos y el olor metálico de la sangre. Los dinosaurios enfermos se agitan alrededor, atrapados en medio de una batalla que no comprenden, mientras la jungla observa impasible cómo humanos y bestias se desangran bajo su sombra milenaria.

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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 22-02-2026

Maki comenzaba a meterse en la mente el nombre del doctor, poco a poco se le hacia mas y mas familiar, poco a poco comenzaba a recordar el nombre del doctor, pero ahora la situación no daba para análisis, debía si o si… hacer pedazos a este par de tontos… o por lo menos… calmarlos. Eran rápidos en la furia, ojalá sean rápidos en la paz… … … que demonios… a matar a estos imprudentes… la furia, el fulgor del corazón de Maki se enalteció y su sonrisa comenzó a emerger, deseaba esto desde mucho tiempo, deseaba zurcir a puñetazos a quien sea.
 
El disparo fue determinante en las acciones posteriores, Maki había golpeado al enemigo, se había defendido exitosamente y atacado con brutalidad, era sanguinaria y brutal, no se contenía y esperaba que fuera suficiente para acabar con los hombres que repentinamente les coartaban la ayuda a los animales, indefensos, el golpe y los cortes brutales, Maki no perdía la concentración, siempre atenta siempre alerta, la lucha había comenzado y no se termina hasta que la derrota se presenta, la música habito en su mente, en sus reflejos, en sus tendones, hechos para la guerra aunque sus dotes y su naturaleza le gritase que no debía pelear de esta forma… la cola de Maki se mecía de un lado a otro, convertida en una criatura que asemejaba estar mas ligada a la naturaleza de Little Garden que a los hombres vio como hundido en la naturaleza el enemigo se levantaba… era resistente como un demonio.
 
Sus palabras no le importaban… ya había sido atacada y no se detendría… rugió bajo su centro de gravedad y le espero… la contra, su furia se contenía rugiendo en la garganta como un gato con garras, escamas y muy mala hostia.
 
Su segundo ataque se muestra ante ella como una ultima afrenta, una que se disponía a acabar con este combate, Maki reconoció las heridas, reconoció que estaba en las últimas, era algo fácil de ver, los cortes, los golpes, el desgarro, la furia con que golpeaba ella era inusual… ignoro a su enemigo abalanzándose contra ella.
 
—El puede usar los escudos que desee… YO SOY SU ESCUDO, SU GUARDIANA!!!!— Saltó al mismo tiempo que tomo su arma apuntando al doctor de cabellos rosa y mientras el animalista de los puños se lanzaba por ella. Adelantando la hoja de los mil recuerdos rotos, tocando una melodía en el viento lanzo su ataque —DOCTOR!!! ACABEMOS CON ESTO!!!— El salto de Maki fue potenciado por su tren inferior musculoso como una criatura salvaje, un verdadero bólido, dispuesto a matar. En el ultimo momento giro sobre si misma a velocidad abrumadora y el corte salió disparado contra el enemigo de Cherry, apuntando a su arma directamente para intentar hacerla pedazos. El corte contundente, pesado, con toda su furia… al terminar dicho ataque, cambio el agarre de su hoja, la tanto y con amas espadas entrelazadas en defensa esperaba que Bubblegum actuara contra el seguro desorientado luchador cuerpo a cuerpo. El golpe brutal, un giro completo movido por todo su poder cinético… pero eso no era todo. Con una potencia adicional, después de la espada que destruyo el arma enemiga, Maki sigue el giro para golpear con la cola el cuerpo del enemigo como un látigo de escamas de acero que seguro le haría preguntarse por que mierda no estaba en este momento en su casa tomando café y viendo telenovelas.
 
La monstruosa reptil quedo en medio de todos con sus armas en alto, su cola danzante y sus fauces humeantes…ella no dialogaba, ella peleaba.

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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Hyákinthos - 25-02-2026

No hay tiempo para las distracciones.

Permaneció quieto y atento, en su lugar, desde que se alejó un metro del tipo del rifle. Su posición le permitía vigilar tanto al hombre al que ya había golpeado como al que estaba peleando con Maki, por eso logró visualizar el instante en que el regordete del arma se giró con más esfuerzo del necesario y, fue ahí cuando pensó en atacarlo de nuevo antes de que pudiera apretar el gatillo, necesitaba aprovechar aquel momento de desorientación para hacer algo, pero…su compañera se había adelantado.

Su grito, de algún modo, logró conmoverlo. No estaba acostumbrado a ser defendido de esa manera, pero tampoco se quejaba…Definitivamente, aprendería el nombre de la chica iguana, pero no ahora…ahora debía ayudarla también, debía deshacerse de la molestia que suponían aquellos sujetos, por eso, cuando vio que ella atacó directo al tipo del rifle, el médico supo enseguida cuál sería su papel.

Tiempo de cambiar de objetivos.

Hyak había notado con claridad el momento en que el más flaco se dispuso a atacar a Maki, también notó como ella lo ignoró para poder lanzarse contra el otro sujeto, por eso, aprovechando ese segundo en el que el más flaco estaría aún ocupado realizando un ataque que no llegaría a su blanco, el médico corrió hasta quedar frente a frente con el sujeto, en ningún momento apartó la mirada del hombre delgado, prestó atención a cada movimiento, por lo que le fue fácil, relativamente, evitar cualquier golpe que pudiera haberle dado y, por el contrario, reaccionó lo bastante rápido para contraatacar.

De verdad que habría preferido negociar, pero le obligaban a usar la violencia.

Su puño derecho, cerrado con fuerza y protegido con sus guantes de combate, se dirigió específicamente al centro del pecho. No fue un golpe suave, en este aplicó bastante fuerza o, al menos, lo que él creyó suficiente para romper un par de huesos y dejar al hombre sin aire o, por lo menos, inconsciente y, luego de eso, aprovechó el momento para hacerse a un lado y dejar que el cuerpo cayera al suelo, aunque no sin antes mover su mano para quitarle del cuello aquel silbato que llevaba colgado…tenía curiosidad de que cosa era, tal vez tendría algún uso interesante.

Escuchó el cuerpo caer inconsciente luego del golpe y del pequeño robo, momento en que aprovechó para agacharse y alzarlo para esconderse detrás de este…de ese modo, si el otro tenía algún otro truco bajo la manga, pensaría dos veces antes de atacarlo, a fin de cuentas, dudaba mucho que quisiera hacerle daño a su amigo y más cuando solo estaban a unos cinco metros…a esa distancia una bala podía hacer bastante daño.

—Maki ¿Cierto? …Pregúntale al gordito si quiere continuar con este sin sentido o si aceptará decirnos lo que sabe de los dinosaurios…si es que el cerebro le sirve y aún puede entendernos después de esa gentil patada de antes —. Mientras hablaba, se aseguraba de mantener delante suyo, el cuerpo inconsciente del tipo alto. Un escudo humano no le venía para nada mal.

Léeme, por favor



RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Moja - 26-02-2026

El golpe de Hyakinthos llega en el momento exacto en que Garruk aún proyectaba hacia adelante toda la fuerza acumulada en su técnica, y esa fracción de segundo, esa mínima grieta en su ofensiva resulta suficiente para quebrar lo que quedaba de su impulso. El puño del médico impacta de lleno en el centro de su pecho con una contundencia seca, brutal, que no solo detiene su avance, sino que parece hundirle el aire en los pulmones como si le hubieran arrancado la respiración con una mano invisible. Se escucha algo crujir, no con el estallido dramático de un hueso que se parte por completo, sino con ese sonido sordo y preocupante que anuncia que el cuerpo ha sido llevado más allá de su límite.

Los ojos de Garruk se abren desmesuradamente y su boca queda entreabierta en un gesto mudo, intentando aspirar un oxígeno que no llega. Sus piernas, que hasta hace un instante lo impulsaban con furia ciega, pierden firmeza y su cuerpo se tambalea hacia atrás, pesado, torpe, desprovisto de la violencia que lo había sostenido hasta entonces. El silbato que colgaba de su cuello desaparece en manos ajenas sin que siquiera lo perciba, demasiado concentrado en el dolor que le quema el pecho y en esa sensación asfixiante de vacío.

Cae de rodillas primero, las manos buscando apoyo en la tierra húmeda del claro, y luego su torso se inclina hacia un lado. No está inconsciente del todo, pero sí casi sin fuerzas, atrapado en esa frontera humillante entre la voluntad de levantarse y la incapacidad física de hacerlo. Su mirada, turbia pero aún encendida por la obstinación, se arrastra hasta buscar a Brunn, como si en su compañero encontrara la última posibilidad de sostener aquello que se les escapa entre los dedos.

-Brunn…- logra articular con dificultad, la voz ronca, rota. -No… no dejes que… los toquen… ellos… ellos no entienden…-

Hay en su tono algo que ya no es furia sino súplica, una petición que nace más del miedo que del orgullo. Sus dedos se clavan en la tierra, pero el cuerpo no responde. La jungla parece inclinarse sobre él, pesada, indiferente, mientras el combate alrededor se decanta con una claridad dolorosa.

Al otro lado del claro, Brunn presencia la escena como si el tiempo se hubiera ralentizado de forma cruel. Primero ve el destello verde del corte de Maki impactando contra su fusil, el metal reventando bajo la fuerza del golpe, piezas y fragmentos saltando por el aire como insectos heridos. Siente el vacío inmediato en las manos, el peso que desaparece, la certeza de que su herramienta, su seguridad, su manera de imponer distancia, ha sido reducida a chatarra en un solo movimiento. Luego, casi en el mismo latido, observa cómo Garruk es abatido por el médico, cómo su cuerpo se dobla y cae, cómo esa figura que siempre le había parecido inquebrantable ahora apenas logra mantenerse consciente.

La respiración de Brunn se vuelve errática, sus pupilas tiemblan y por primera vez desde que comenzó el enfrentamiento la convicción absoluta se resquebraja. Ya no está mirando a dos intrusos que amenazan a sus “amigos”, sino a dos combatientes que han demostrado una superioridad que no puede negar. Sus manos, vacías de armas, se crispan sobre el chaleco repleto de frascos y pequeños instrumentos.

-Garruk…- murmura, la voz quebrada por algo más cercano al pánico que a la ira. -No… no… esto no era… así no debía ser…-

Su mirada salta de Maki, imponente y monstruosa, a Hyakinthos, que utiliza el cuerpo de su compañero como escudo humano con una frialdad calculada. La escena lo golpea con una verdad insoportable: están superados. Y, aun así, el impulso de hacer algo, cualquier cosa, le impide rendirse de inmediato.

Con manos temblorosas comienza a rebuscar dentro de su chaleco, apartando frascos de líquidos, vendas, pequeños utensilios metálicos. Sus dedos se cierran en torno a algo oculto entre los bolsillos internos, un objeto que no llega a mostrarse del todo. Su respiración se acelera mientras lo aferra con fuerza, los ojos húmedos clavados en los piratas.

-¡Yo… yo solo quería salvarlos!- grita, una mezcla de desesperación y rabia latiendo en cada palabra. -¡No tenían que venir aquí! ¡No tenían que… hacer esto!-

Por un instante parece dispuesto a sacar aquello que sostiene, a usarlo en un último intento, un recurso desesperado nacido más del miedo que de la estrategia. Pero al mismo tiempo, sus hombros caen ligeramente, el peso de la derrota insinuándose en su postura.

-Basta…- añade con voz más baja, casi rota. -Basta… ya…-

No queda claro si el objeto que aprieta en su chaleco es un último ataque listo para ejecutarse o simplemente el reflejo nervioso de alguien que no sabe cómo rendirse sin intentar una última cosa. La jungla guarda silencio, expectante, mientras la decisión pende de un hilo invisible, suspendida entre la violencia y la rendición, entre el fanatismo y la aceptación amarga de que, esta vez, no han sido lo bastante fuertes para imponer su verdad.

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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 01-03-2026

Maki había leído el momento, quizás algo tarde, porque Bubblegum ya estaba herido, sus errores le volvían fuerte cada combate y este no era diferente… muévete rápido MAS RAPIDO MAS!!!, la velocidad era insuficiente, necesitaba más… ser más rápida que nadie, golpear más fuerte que nadie y más hábil que nadie. Maki se exigía más y más cada día y nada era suficiente. El corte fue contundente, la espada resonó como un millar de flautas y cuando impacto resonó la melodía del acero rompiendo acero. Era como el crujir de un volcán, una furia temible que solo rivalizaba con el crujido de sus dientes amenazantes como una bestia feroz que osaba cerrar sus dientes sobre la carne débil de los hombres.

Era una táctica básica, cambiar objetivos, adaptarse, ir más allá y buscar la debilidad en la estrategia enemiga, esta vez parecía que había funcionado y esta vez había aprendido que los tiradores eran unos desgraciados, cuanto los odiaba, cuanto los detestaba por ahí campeando, buscando la muerte sigilosa a distancia sin verle la cara a la muerte cuando estaba cerca. El final de su golpe hizo que se diera cuenta que estaban en medio ventaja, pero no se confiaba, ya le habían engañado muchas veces, le habían mostrado verdades engañosas, trucos y no caería en ellos nunca más.

No parecía que quisieran negociar, solo parecían embargados por la locura, locura que… que era lo que habían dicho? Proteger? Na, Maki no creería. Ahora con el arma hecha pedazos hablarían el idioma de la verdad —UNO MENOS AHORA DONDE ESTA EL…— Se volteo para enfrentar al otro rival… El Doctor Chicloso parecía que había entendido a la perfección el combate. Era de fiar como siempre, incluso utilizaba el cuerpo del enemigo como escudo. Otro derrotado. Era favorable, pero Maki sentía que aún tenía la piel hirviendo y la sangre corriendo a mil.

He?... preguntarle?... Maki ve como el hombre mete su mano al chaleco, con algo de dificultad… su mente le dispara una alarma. Esto pone nerviosa a la tostada con patas por lo que veloz tanto como puede, se acerca con toda su velocidad al hombre y usando sus armas, la estela esmeralda queda detrás de si para con una estocada doble herir su mano para hacer que deje lo que sea que tiene… —Danza Escamosa: Doble colmillo!!!!— El objeto su objetivo, ella es demasiado rápida. Y entonces procede. —Pregun… sí señor… Preguntare— Maki obedece al Doctor muerte, pero parece que medio tergiversado… y guardando la Tanto, como un destello toma las ropas de Brunn… UNO… un golpe seco con la mano empuñada agarrando su katana. —Quieres… continuar…— La sangre estallo, el golpe directo a la cara. La nariz reventada, Maki se mordió el labio, golpear carne era su satisfacción… —… con la pelea… o el dialogo…— El segundo movimiento, con el enemigo contrariado con el dolor, con el golpe, mete la mano desarmada dentro del bolsillo… —YA BASTA... no quiero matarlos, no son más que exploradores, no son guerreros, me doy cuenta, Doctor... DOCTOR!! esta cajita parece importante... me ayuda a ver que mierda, este tipo parece aun contar con mucho espíritu de pelea.— Dijo siseando moviendo su cola de reptil siseando como un lagarto verdadero, parece que Little Garden estaba empezando a afectarle a Maki, lanzo el objeto al aire, esperaba que el doctor lo atrapase y sin piedad… alzo su puño nuevamente para atacar. El golpe esta vez de derecha a izquierda cruzando el brazo sobre su propio torso junto a un sonoro grito… —HYAAAAAAA!!!— Un golpe de revés poderoso, los frascos, las vendas, todo lo que traía en su chaleco resonó moviéndose entre sueños desorientados… sin piedad ni olvido, Maki era difícil de controlar desde hace un tiempo.

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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Hyákinthos - 02-03-2026

No podía entenderlo.

¿Por qué habían reaccionado de esa manera ante su presencia?

Siempre creyó que su aspecto inspiraba más confianza que la que los dos fanáticos de los dinosaurios pusieron sobre él con solo verlo...¿Se veía tan pirata? Si era así, consideraría seriamente cambiar de estilo.

Suspiró, sin moverse de su lugar, mientras observaba que el hombre al que acababa de golpear no estaba tan inconsciente como creyó, aunque parecía ya no representar un peligro, aun así, no se podía dar el lujo de apartar la vista de él, a fin de cuentas, después de ver sus reacciones anteriores, quien sabe que se traían entre manos.

—¿Qué es lo que no entendemos? Pueden decirnos... Ya les dijimos que no somos piratas —. Mintió de nuevo, pero… ¿Qué más daba? El par de hombres no tenían porque enterarse de la verdad, además, por ahora, sus intenciones con los dinosaurios era entender lo que los enfermaba, no capturarlos para la venta…aunque el pelirrosa creía que eso sería un muy buen negocio. —Es verdad que soy médico y la chica lagarto está aprendiendo. Solo queríamos analizar la enfermedad de los dinosaurios —. Volvía a intentar razonar, a pesar de que seguía usando la posición de Garruk frente a él como un escudo humano.

Mientras hablaba, amarró el hilo roto del collar que le quitó al animalista y, cuando notó que estaba bien sujeto, se colocó el silbato en el cuello, para luego alzar su mirada y notar como Maki tenía entre la espada y la pared al hombre más bajito y regordete.

—¿Son necesarios tantos golpes? Necesitamos que estén conscientes para interrogarlos —. No es que tuviera problemas con matar, pero ambos hombres parecían tener al menos cierta idea de lo que estaba ocurriendo y si fueron hasta allá para averiguarlo y se metieron en una pelea por los dinosaurios, ahora no se iría del lugar sin satisfacer su curiosidad científica. —Tu lo has dicho, parecen más exploradores que guerreros y la verdad tampoco quiero seguir peleando…aquí no podría ir con un manicurista para que me arregle las uñas si se me rompen —. Jugueteó con el silbato que ahora colgaba de su cuello, a pesar de sus palabras, no hacía un intento físico por detener a Maki, aunque si le prestaba atención a su compañera, por eso sus reflejos reaccionaron a tiempo cuando escuchó sobre una “cajita importante”.

Sin necesidad de levantarse, alzó su brazo y atrapó en el aire aquella “cajita” que su compañera le aventó y, cuando la tuvo entre sus manos, observó el aparato y, sin mayor análisis, pudo darse cuenta de que era una especie de control remoto…la pregunta era… ¿Qué es lo que activaba? El médico frunció el ceño y rogó que, después de los tremendos golpes que la chica iguana le dio a aquel hombre, este no estuviera muerto ni inconsciente porque si era así, no tendría respuestas de nada.

—¿Una bomba? —Preguntó en voz alta, lo suficiente para que cualquiera que estuviera cerca lo escuchara. —Aunque lo dudo mucho, porque si aman tanto a estas criaturas no querrán hacerlas explotar…entonces… ¿Para qué es esto? —El médico movió la mano derecha —pues la izquierda aún estaba resentida por aquella bala que lo había rozado antes—, la que sostenía el mando, para mostrar la cajita en el aire, exponiéndola a la vista de los presentes y luego, bajó la mirada para centrarse en Garruk, al mismo tiempo que sus dientes mordían, sin querer, sus propios labios, una mala maña a la que recurría cada vez que estaba pensando, profundamente, en algo.

—Oye… ¿Tu no tendrás alguna cosa similar en tu chaqueta? —Ahora el pelirrosa si que se levantó del suelo, no sin antes haber metido el control remoto en su bolsillo derecho, se acercó al sujeto flaco y, con su brazo no herido, lo sujetó con firmeza de su brazo izquierdo, para quitarle la chaqueta con cuidado, no porque se preocupara por el otro hombre, si no porque, con la adrenalina de la pelea bajando, ahora si sentía más el dolor del balazo y, aunque no quería demostrarlo, cada vez se le hacía más difícil mantener la cara de póker.

Cuando logró quitarle, por fin, aquella chaqueta con parches, soltó al hombre y se alejó de él unos 30 centímetros y se encargó de sostener la prenda de ropa con su mano sana, lo que le facilitó moverla como si intentara que de ella cayera algo que pudiera ayudarlos a descifrar lo que ocurría.

Por favor, léeme



RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Moja - 03-03-2026

Durante un instante que parece suspendido fuera del tiempo, todo queda contenido en el pequeño gesto casi insignificante de Brunn al hundir la mano en su chaleco, incluso después de recibir los golpes, incluso con la sangre escurriéndole desde la nariz y la visión nublada por el dolor. Sus dedos, torpes pero obstinados, no buscan un arma convencional ni un frasco curativo, sino algo mucho más pequeño y, precisamente por ello, más peligroso. Cuando Maki lo hiere en la mano intentando forzarlo a soltar lo que sujeta, cuando el impacto sacude los frascos y vendas en su pecho, ya es demasiado tarde para impedir lo esencial, porque el pulgar del animalista ya ha presionado el botón antes de que el objeto salga despedido y describa un arco en el aire hacia las manos de Hyakinthos.

La pequeña caja negra, anodina en apariencia, con un botón rojo hundido y un led que parpadea con insistencia, no explota ni emite humo alguno, pero sí libera algo más sutil y más inquietante. Un zumbido apenas perceptible atraviesa el claro, una vibración grave que parece deslizarse por el suelo y trepar por los troncos de los árboles, expandiéndose más allá del círculo inmediato de combate. No es un sonido que los humanos perciban con claridad; es más bien una presión en los oídos, una sensación incómoda que roza el límite de lo audible, como si el aire hubiera cambiado de densidad en cuestión de segundos.

Los dinosaurios enfermos, que hasta ese momento yacían jadeantes, temblorosos, agotados por la fiebre y el dolor, reaccionan casi al unísono. Primero es un espasmo colectivo, una sacudida que recorre sus cuerpos como una descarga eléctrica invisible, luego un silencio tenso en el que sus respiraciones se detienen por una fracción inquietante de segundo. Después, sus ojos, antes velados por el sufrimiento, se abren de par en par y las pupilas se contraen hasta quedar rodeadas por un rojo intenso que parece haberse encendido desde dentro.

La transformación no es gradual, es abrupta y aterradora. Los músculos que parecían incapaces de sostener su propio peso se tensan con una energía renovada, casi antinatural, como si la enfermedad hubiera dejado de debilitarlos para empujarlos a un estado extremo de agresividad. Las venas oscuras que recorrían su piel laten con mayor intensidad, marcándose bajo las escamas y el cuero grueso, mientras un coro de rugidos estalla en el claro con una fuerza que sacude las hojas de los árboles y hace vibrar el suelo bajo los pies de todos.

No son cinco ni seis; son alrededor de veinte criaturas de distintas razas, desde triceraptors con los cuernos manchados de tierra hasta velociraptores que se mueven con una velocidad inquietante, pasando por enormes carnívoros cuyas mandíbulas chasquean con hambre renovada. Sus movimientos ya no son torpes ni erráticos, sino coordinados por un impulso común que roza lo instintivo y lo inducido al mismo tiempo. No hay miedo en ellos ahora, no hay búsqueda de refugio; hay una furia pura, dirigida, como si una orden silenciosa hubiera sido impresa en sus cerebros enfermos.

Uno de los grandes herbívoros embiste sin previo aviso, arrancando de cuajo un árbol joven en su trayectoria y lanzándolo hacia donde se encuentran los piratas, mientras dos raptores se deslizan por los flancos con una velocidad que desmiente cualquier signo previo de debilidad. Un carnívoro mayor alza la cabeza y deja escapar un rugido tan profundo que parece provenir de las entrañas mismas de Little Garden, y acto seguido carga con las fauces abiertas, los dientes reluciendo bajo la luz filtrada del dosel.

El claro, que hace apenas instantes era escenario de un enfrentamiento humano, se convierte en un infierno prehistórico donde la enfermedad ya no se manifiesta como decadencia sino como catalizador de violencia. Los dinosaurios no distinguen entre enemigos ideológicos ni comprenden las palabras que se cruzaron antes; solo perciben movimiento, calor, presencia, y reaccionan atacando a los piratas con una determinación feroz, como si cada latido de sus corazones enfermos exigiera sangre para seguir latiendo.

Brunn, aún tambaleante, alza la vista con una mezcla de dolor y satisfacción amarga mientras el led del dispositivo continúa parpadeando en el bolsillo de Hyakinthos, y en su expresión se dibuja la confirmación de que aquello no era una bomba ni un simple truco desesperado, sino el verdadero as bajo la manga que habían guardado desde el principio. Garruk, medio arrodillado y sin aire, observa la escena con ojos empañados pero encendidos por una fe torcida, como si, incluso al borde del colapso, creyera que la naturaleza, o aquello en lo que la han convertido, terminará por hacer el trabajo que ellos ya no pudieron completar con sus propias manos.

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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 04-03-2026

Los golpes de Bubblegum si que eran de temer, quizá pulir más su técnica podría ser algo letal, siempre Maki creyó que era algo delicado, pero había demostrado que su mejora era notable, le sonrió sin que la viera. Comenzaba a sentir que eran cada vez mas cercana junto con el Atún. —Sssssi… somos solo practicantes de medicina, queremos comprender que le sucede a estas criaturas… malditos lunáticos…— Dijo Maki mientras guardo su tanto finalmente y evaluaba si deshacía su transformación, sus aparentes enemigos aun parecían con ganas de luchar, poseídos… espera. Quizás estos también estaban siendo atacados por algún tipo de virus, algo… —Cuidado doctor… quizás hay algo en el ambiente que este afectando a las criaturas y a este par de tontos.— Llevo su mano al cuello para subirse una especie de mascara para cubrir medio rostro hasta la nariz.

Una bomba?. Puede que sean tan estúpidos? Se había encontrado siempre con gente tonta irracional, estúpidos, tontos, abogados y otro tanto mas de indeseables, así que nada le sorprendía a estas alturas. Aun así, se calmó, no, no era una bomba por que si lo fuera ya estarían en pedazos. Maki se irguió en toda su altura y se rasco la cabeza no entendiendo nada, miraba a los hombres heridos y casi derrotados y sentía que algo más había detrás de todo esto. Fue entonces que sintió algo, su oído era agudo, agudísimo. Se toco el huesillo del oído frotándoselo por la molestia, no captaba bien que era pero lo siente, como una especie de señal.

El horror entonces apareció en el rostro de Maki, las criaturas hace un segundo enfermas de cojones se levantaban ahora como poseídas por un embrujo, un sortilegio satánico y sangriento, los colmillos, las garras, las fauces y el veneno se alzaron contra el par, Maki apretó los dientes con ferocidad ante el alzamiento de las criaturas. Y miro al doctor, estaba herido, pero suponía que podía escapar. —Bubblegum… creo que es hora de irnos… mira esas cosas, ya no nos quieren cerca, convertidos en… espera tu indeseable. Vienes conmigo— Atajo al gordo desde las ropas, corrió rápidamente hacia Hyak, no podía usar la violencia contra estas criaturas inocentes y sabía que el doctor podría hacerlo si su vida corría peligro, así que le insto a huir. Su espada resonó en su funda, el cuerpo de la guitarra que atesoraba… su cola, sus garras y todo su cuerpo estaba preparado para una lucha salvaje, la cacería y el desastre… en la carrera toma de las ropas al otro hombre inconsciente y se lo hecha al hombro, sus agarres. Tremendos.  Uno no podría zafarse del agarre, el otro no estaba demasiado débil para ello.

—VAMOS NOS LLEVAMOS A ESTE PAR DE TONTOS!!! Y LLEGAREMOS AL FINAL DE TODO… MIERDA.!!— Maki se frenó al ver como desde los aires salió disparado un tremendo árbol que les corto el paso… Maki se acercó al costado de Hyak… tenía que protegerlo. Los malditos carnívoros comenzaban a avanzar amenazantes como un festival de colmillos y garras.

Maki miro a los animales las fauces, al doctor… mierda lo había metido en problemas. No!! quería que saliera herido que no… no NOOOO, mierda!!! POR QUE TODO LE SALE MAL A LA ESTÚPIDA MAKI

!!!!!ROOOOOOAAAARRRRRR!!!!!

El rugido de Maki salió disparado como una onda de fuerza tan poderosa que nadie alrededor seria indiferente, nunca lo hacía, pero en situaciones limite no podía dejar que sus seres queridos resultasen heridos. Y tampoco podría dañar a estas criaturas… instantáneamente estas cayeron al suelo, todas alrededor cayeron al suelo desmayadas y con ojos blancos, intentando resistirse al Haki de Maki. Ella sudando profusamente, con el cuerpo cortado, respirando agitada… no podía más y le desgastaba demasiado todo esto…. Finalmente cayo de rodillas… jadeando… pero no cayo del todo… cuando toco con una rodilla… mierda Bubblegum… se habrá visto afectado?.

Play Me! ♪