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Una luz errática. [PR.RL. - T2] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7) +---- Foro: Baterilla (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=298) +----- Foro: Faro de Baquella (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=300) +----- Tema: Una luz errática. [PR.RL. - T2] (/showthread.php?tid=3037) Páginas:
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RE: Una luz errática. [PR.RL. - T2] - Owen Yang - 28-01-2026 -Antes que caigas y empeores esa pierna más de lo que ya está, déjame ayudarte. No queremos mas desgracias en lo que respecta-
![]() -S-sí, señor...usted...¿Usted quién es?-
Había cierta preocupación en el muchacho que, solo con darle un mínimo vistazo, denotaba ser alguien lo bastante joven para ser considerado un adulto y lo bastante mayor para ser simplemente un niño, por lo que parecía que, incluso, la coincidencia en edades con la primogénita de la familia Yoake hacía que las probabilidades se volviesen, automáticamente, certezas. Utilizando la muleta como ancla, ahora, Kisuke aprovechaba el leve impulso del inmenso dedo azul para poder evitar derrumbarse finalmente al suelo en clara debilidad de una pierna que debía estar fuertemente perjudicada. En cuanto las palabras del gigante azul salieron de su boca, hubo una conexión visual que pareció poner fuertemente incómodo al muchachito que estaba totalmente vendado: "Umaru, te presento a quien tu hija consideró que su vida valía para protegerle". ![]() -...-
"Kisuke Urioka, te presento al hombre que le enseñó los valores de la chica que dio la vida por ti".
![]() -¡S-SEÑOR YOAKE! ¡LO SIENTO TANTO! ¡YO...YO SOL-
¡PLAF!
El sonido de las ropas, tanto de Umaru como del propio Kisuke, chasquearon. Él se abalanzó hacia él a una velocidad que ninguno de los presentes, ni el gigante azul, fueron capaces de detectar. Caminó unos tres metros lentamente, hasta casi desaparecer de la vista de todos. Fue un estallido de rapidez, algo tan fugaz como impresionante, fundiéndose en un abrazo en el cual aquel pelimarrón de coleta, aquel que horas atrás fingió una valentía de la cual su cuerpo flaqueaba horrores, dejó que el adolorido y vendado chico se fundiera en un cálido abrazo con él -Tranquilo. Yo soy el que tiene que perdonarte por permitir que te sientas así.- había tregua en sus palabras, paz, en una tensión que inicialmente había aparecido para incomodar a todos los presentes. El muchacho, por muy jovial que sea, se notaba fervientemente adolorido por lo acontecido y más por su romance adolescente, por lo que sus lágrimas, incesantes, empapaban el hombro del guardián del faro mientras que la guardiana, en cambio, mantenía ambas manos en su rostro, siendo la más afectada ante todas las interacciones y el motivo esencial del porqué Umaru, desde los albores del comienzo, se comportó con una rigidez muy impropia de sí mismo. Kazan, con aquella tan marcada pipa, anunció lo evidente: "No te martirices por lo ocurrido", pero todos, allí, parecían estar queriendo contenerse mutuamente, mientras que el anciano, al contrario de todos, sentía alivio de que aquel caos, finalmente, pudiese tener una resolución positiva para su propio empleo -Fiuf.- secó el sudor de su frente, limpiando uno de los cristales de sus lentes con su suéter fino, tejido y decorado -Al menos el faro puede volver a funcionar con normalidad. Hombre azul, toma esto.- Comentó el anciano, mientras le entregaba una pequeña bolsa que tintineaba. Efectivamente, resultaban ser berries -Los más tontos del pueblo me habían dado dinero, y esto- aparte de la bolsa, entregaba un estuche metálico para puros, uno que se veía de una calidad excelsa y que contenía cigarros hechos a mano de una calidad totalmente fina y artesanal -para que extorsione a esta familia, pero creo que con tu trabajo fue suficiente.- esperando a que el gigante azul lo acepte, parecía que el viejito sí tenía una chispa de empatía después de todo -Y no puedo aceptar un no por respuesta. Si no lo aceptas, deberé tirarlo, ¡Esto me lo dieron para que los extorsione con dinero y cosas! ¡Imagínate si ven el faro con normalidad y a mi con los puros o comprándome cosas! Madre mía...quiero vivir un día en paz...-. La sugerencia del gigante azul fue sensata, en cuanto comenzaron a despegarse del abrazo: "Sé arreglar faros, más no piernas" -Sí...me...he pasado un poco.- comentó el muchacho que, realizando un pequeño quejido de dolor, veía como Umaru tomaba su brazo para pasarlo por detrás de su cuello, siendo él quien fuese a darle un apoyo extra y evitase el enorme cansancio que la muleta podría provocar -Si no les molesta, Kazan, Kisuke.- comentó aquel sujeto de barba incipiente y con falta de recorte de varios días -Me gustaría que ambos me acompañasen a un lugar.- y, volteando con esa mirada que mezclaba pereza pero chispa desde que su corazón hallaba paz, volteó a ver a su esposa -Sería maravilloso que...pudiesen verse una vez más, ¿No?- la voz de la mujer, finalmente aunque acongojada, apareció luego de horas sin siquiera pronunciar palabra alguna. Incluso sus palabras salieron de manera algo forzosa, como si hubiese llevado días sin emitir sonido más allá de los gemidos de tristeza que su corazón expulsaba. ![]() -Le pusimos Hikari porque su nombre significa luz, y resplandor.-
Habían pasado nada, cinco minutos, hasta que pudieron aproximarse justo a los metros límite del acantilado del propio faro de Baquella, donde allí yacía lo que claramente podía divisarse: Una tumba ornamentada, decorada, como si alguien hubiese tomado mucho esmero en colocarle flores frescas y un pequeño elemento tallado en una madera, una señal de una marca que deberían visitar siempre que tengan la oportunidad. Como si aquel pequeño sector dedicado a los restos de la muchachita tuviesen el objetivo de darle vida propia, la carta (Que se había arrugado un poco producto del apretón que Umaru le había hecho anteriormente) fue colocada a su lado, teniéndola en el recuerdo de aquel instante donde ella, muy probablemente, había sido la mujer más feliz del mundo solo con saber que su amor vendría a verle una nueva vez luego de vaya a saber cuánto tiempo. En el sector yacían todos los presentes, incluido el anciano que, pese a estar viejo, se mostró bastante conmovido por toda la situación. Pudiendo sentir el romper de las olas y la voz femenina que finalmente se hacía presente, podía notarse mucho más radiante al ver la verdadera razón del porqué ella había luchado aquella noche: Un chico de muy buen corazón, alguien por quien podría valer la pena morir. Ella, pese a tener lágrimas en sus ojos a punto de brotar y deslizarse por sus mejillas, miraba el monumento en nombre de su hija -Me hace muy feliz saber que ella nos dejó para salvarte, Kisuke.- el chico, sostenido aún por la muleta pero con la ayuda parcial de Kazan y de Umaru para que deje de hacer tanto esfuerzo, volteó automáticamente escuchó esas palabras, sonrojándose inmediatamente -¿E-en serio? Yo...lo siento tanto...- él seguía sintiéndose tan apenado que sus labios se apretaban al igual que su rostro, la tristeza no parecía tener final con él todavía -Aquel día- Umaru parecía simplemente haber quedado silente por primera vez en todo lo que llevaban de día, solo observando y respirando con profundidad, pudiendo sentir cómo las cadenas de su corazón abandonaban todo mal -ella tomó una decisión. Tú fuiste su decisión.- comentó, para luego voltear a ver al gigante azul, sonriéndole con amabilidad mientras cerraba los ojos -¿No es así, señor Kazan? ¿Marea Azul? A mi sí me gusta su apodo.- comentó ella, mirando a su marido, demostrando quién era de verdad quién mandaba en ese faro -¿En serio? ¿Pero no es mejor su nombre, y ya?- comentó con algo de incredulidad, teniendo una pequeña discusión muy simpática entre ambos -¡Oh no! Déjame decirte una cosa, ex-sargento,- ¿Sargento? Eso era un rango militar. Kisuke no dudó en voltear para verle, mientras la expresión de Umaru, automáticamente, se tensó mientras esa mirada vaga desaparecía -¡! ¡MI VIDA, SHHH!- se puso automáticamente rojo, porque...sí, efectivamente, Kisuke había sido sargento de la marina durante bastante tiempo de su vida. Había alcanzado el rango de contramaestre, pero él mismo decidió bajarse del cargo debido a que había comenzado con su característica vida familiar, hasta que, finalmente, "rompió filas", y decidió optar por una vida mucho más tranquila -¿Acaso en tus tiempos de Marine los apodos no lo eran todo? ¿Cómo te gustaba que te llamaran? ¿Te lo recuerdo?- Umaru, totalmente colorado, empezaba a sacudir las manos delante de sí mismo, abanicando el aire para intentar callar a alguien que siempre tuvo más poder que él -¡NO LO DIGAS!- Y ella, pícara, dejando ver toda una faceta que era totalmente lo opuesto a la vulnerabilidad de antes, prosiguió mientras miraba directamente hacia esos orbes negros y profundos de Kazan -¿"Puño justiciero"? ¡Ja! ¡Era tan cliché que el día que ligaste conmigo me llenó de ternura cuando te conocí!- ahora le señalaba, viendo cómo comenzaba a salir humo del rostro totalmente colorado del característico ex-marine retirado. -Kazan, muchísimas gracias.- una vez que las bromas se habían detenido y todos habían tomado su momento para reír, Umaru volvió a tomar un poco las riendas del evento -Espero que, adonde vayas, sigas liberando de las cadenas a las personas,- y, creando un fuerte contacto visual, con la tumba de su hija a su derecha, concluyó. -Porque tú podrás romper las cadenas que no se ven. Las que se ven, solo necesitan fuerza, las que no, necesitan alma y valentía. Rompe el océano, transforma el dolor en amor, y sigue inundándolo todo con esa fiereza tuya, Marea Azul.-
Porque parecía que él se había puesto de acuerdo con su mujer. No es que ella tuviese el control absoluto de él, ni nada.
Con su brazo estirado y puño pequeño, lo colocó delante de él, esperando poder chocar ese "mar azul" contra el "puño justiciero" y cerrar, así, un ciclo de dolor de tantos que faltan por cerrar.
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RE: Una luz errática. [PR.RL. - T2] - Kazan - 28-01-2026 La revelación cayó como piedra en agua tranquila, no era algo que Kazan tuviera siempre en cuenta, el hecho de poder llevarse bien con gente que bueno, a la que se enfrenta. Kazan procesó la información en silencio, Contramaestre. Ex-Marine. Puño Justiciero.-Ga-ha-ha-ha-ha.- La risa resonó sin crueldad, genuinamente divertida. -Contramaestre convertido en protector de faros. El océano tiene sentido del humor retorcido. De cuidar los mares de piratas a cuidar para que no se choquen en la costa que proteges.- Miró a Umaru con ojos entrecerrados que brillaban con algo parecido a respeto y hermandad. -Y Puño Justiciero... ga-ha-ha... he conocido peores apodos, hermano. Al menos el tuyo aspiraba a algo noble y seguiramente sirvió para proteger a muchos, no me cabe duda que eres y eras un marine respetable.- El anciano se acercó entonces ya mas tranuilo y cuidadoso para darle una apropaida recompensa al gigante. Kazan los observó con expresión evaluadora antes de aceptarlos lentamente, con una medio sonrisa en sus labios. -Esto- levantó la bolsa de berries, -va para fondos revolucionarios. Financiará próxima liberación, la revolución no es gratis.- Abrió el estuche de puros, examinando calidad artesanal con apreciación genuina. -Pero estos... estos son para noches donde necesite recordar que cosas buenas todavía existen en este mundo podrido. No es que la revolución necesite muchos puros- Guardó ambos cuidadosamente. -Por las profundidades, anciano. Tu conciencia culpable acaba de salvar vidas que nunca conocerás. Puedes estar tranquilo, hiciste lo que pudiste.- Cuando llegaron ante la tumba de Hikari, Kazan se arrodilló lentamente. El memorial estaba cuidado con esmero que hablaba de un gran amor. Su mano ascendió al collar de cuentas, tocando cada esfera con reverencia ritual. "Su elección salvo mas de una vida." -Otra cuenta para mi collar, pequeña luz- murmuró en un susurro-Que tu sacrificio no sea en vano.- Se incorporó cuando Umaru habló y sus palabras llegaron muy fondo de su ser, mas que cualquier arma habia conseguido penetrar. Kazan tocó uno de sus cuernos, gesto inconsciente mientras procesaba todo lo que habia pasado. -Por las profundidades, Umaru Yoake...- su voz vibró. -Esas son palabras que cargaré tanto como este collar. Las atesorare y las cuidare- El puño extendido esperabay Kazan lo recibió. Y por primera vez en toda la aventura, sonrió, una sonrisa genuina que transformaba completamente su rostro terrorífico en algo algo ams calido o al menos todo lo calido que pudiera ser unos colmillos apareciendo Extenderia pues su dedo gigante contra el puño. -Puño Justiciero- declaró -contra Marea Azul.- Parecía que el tiempo se paró en ese instante -Que el océano te proteja, hermano en dolor. Y que la luz de Hikari nunca se apague mientras tú respires. Es mas, que la luz de Hikari siempre bañe este faro y este pueblo.- Se incorporó completamente. -Hace siete años me preguntaron si un arma podía encontrar paz verdadera, puesto que habia sido diseñada para matar- dijo finalmente, fumando pipa. -Hoy... todavía no tengo respuesta completa.- echaria todo el humo acumulado -Pero sé que un arma puede ayudar a otros a encontrar la suya. Y quizás...- tocó su collar, -quizás eso sea suficiente.- Comenzó a descender la colina lentamente, cada paso era una despedida para cada uno de ellos. El sol descendía tiñendo cielo de naranja y púrpura. Detrás de él, el faro comenzaba a encenderse, preparándose para su labor nocturna. -Por las profundidades...- murmuró para sí mismo, sonrisa persistiendo mientras humo de pipa se enroscaba alrededor de sus cuernos. -Cinco días en Baquella pero que cinco dias-
Resumen
RE: Una luz errática. [PR.RL. - T2] - PX-5 - 28-01-2026 ✓ Aventura T2: Completada Recompensas Narrador (Owen Yang) — Puntos Mugiwara: 15 — Puntos de Rol: 20 — Berries: 30.000 Recompensas User (Kazan) — Puntos Mugiwara: 10 — Reputación: 20 — Atributos: - — Berries: 30.000
Nota
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