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[Aventura T4] Raptor Rampage - Versión para impresión

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RE: [Aventura T4] Raptor Rampage - Alana Sahiba - 04-02-2026

El frío que emanaba de Zhang se filtraba incluso a través del polvo suspendido, volviendo el aire más denso, más cortante. Temí que alguien que no fuese el propio Zhang, Silencio o yo llegase a percatarse de ese descenso en las temperaturas, que le llamase la atención y eso les llevase a alzar la vista, buscando encontrar cualquier cambio en el clima, en una dirección para nada conveniente en cuanto a nuestro equipo se refiere; y dado que parecía ser que aquella pareja se acercaba más y más en la dirección hacia la cual nos habíamos puesto a salvo en un inicio (solo que ellos avanzaban en vertical y no en horizontal), solo podía llegar a pensar en que estábamos en peligro (si es que esas nuevas personas venían con intereses bélicos y no con intereses turísticos, ¿serían viajeros despistados, exploradores, simples excéntricos…?). La idea me tensaría los hombros pero no era algo en lo que yo me pudiese permitir pararme a pensar.

¿Cómo se estaría sintiendo Zhang en ese momento? Quise mirarle pero el foco de mi atención ya no estaba en él, sino en algo bastante más interesante.
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El viento cambió de rumbo una vez más. En el suelo había hojas grandes, rotas por la estampida. No dije nada más tras señalar que me quedaría atenta. No hacía falta. El silencio volvió a ocupar su lugar con facilidad, como si la selva agradeciera que nadie la interrumpiera. Temía que tan solo una vibración vaga, ajena, pudiera despertar otra gran estampida o algo aún peor, algo que causase una separación perpetua, aunque con Han en el equipo eso era complicado. Sin Lan, Kay, Mahou y Bai, todo se sentía muy vacío. Parecía ser más fácil poder encontrar a Han, sin embargo encontrar a las chicas estaría más complicado y tan solo nos quedaría tener fe.

Me permití pensar en el calor de Lan y en cómo quererla a veces era mejor desde la distancia. Al recordar el frío de Zhang, también pensé en Kay. Pensé en que, dentro de las características tan peculiares, viajar en el hombro de Zhang siempre era mejor. Al ser un mink recubierto de pelo, esconderse bajo sus capas de ropa junto a Silencio y sintiendo su vello acariciando mi piel, escondida y protegida de todo mal del exterior, daba una sensación de confort mejor. Era casi como estar en casa. Al final uno no se metía de lleno en un incendio pero sí patina sobre un río helado. Era una buena idea refugiarme en su ropa, pues nunca se sabe quién puede llegar de frente a golpear a Zhang ni si mis puños como factor sorpresa podrían ayudarnos.

Me llevé una mano al cabello casi sin darme cuenta, desenredando un mechón que se había quedado atrapado entre polvo y sudor seco en mi frente. El gesto era automático, casi un tic, uno de esos hábitos que aparecen cuando la mente necesita quedarse en el momento presente. Después mis dedos bajaron entonces hasta el collar que llevaba al cuello. Lo sostuve un instante entre el pulgar y el índice, notando el peso familiar del colgante contra la piel. Mi madre solía decir que mientras lo llevase puesto, siempre sabría volver. No importaba a dónde. No importaba cuán lejos. Pensé en ello después de pensar en la tripulación.

Me apoyé con cuidado en una rama cercana, marcándola con los dedos como punto de referencia. Estábamos todos dispersos y cualquier rastro, por pequeño que fuese, podía marcar la diferencia más adelante. El Den Den Mushi seguía apagado en mi mano. No vibró. Aun así, lo apreté con más fuerza de la necesaria, como si el gesto pudiera provocar una llamada. Tal vez de Lan. Tal vez de Han. Tal vez de alguien que confirmase que aquello no iba a romperse del todo y que nos reencontraríamos al final del camino pero… era todo tan extraño. Llega un navío a Little Garden. Estampida. Nos separamos. Desconocidos se acercan a nuestra ubicación, como si ignorasen el desastre de los triceratops.

Cerré los ojos un segundo, como si simplemente estuviera afinando el oído o concentrándome mejor. Le había prometido a Zhang que me quedaría atenta y cumpliría con mi cometido, aunque fuese en riguroso silencio y nadie pudiera ver cómo. El ruido del Den Den me alertó.— Puru puru puru —era Han. Que alivio volver a escuchar su voz aunque sus noticias no fuesen tan buenas—. Parece que no estarán solos. Ten cuidado y mantente escondido, en silencio.

Deslicé la mirada por el entorno, repasando mentalmente cada punto visible: los árboles, el juego irregular de luces entre hojas, el polvo aún suspendido tras la estampida, alerta por el aviso de Han. Nada fuera de lugar. Nada que gritase peligro inmediato. Aun así, la sensación persistía. En un momento incliné la cabeza, como si con ese gesto pudiese escuchar más y mejor. Atenta. Preparada.

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RE: [Aventura T4] Raptor Rampage - Zhang Guolao - 05-02-2026

Las voces resonaban en la cabeza de Zhang, quien movía sus largas orejas guiado por un instinto primitivo. La curiosidad era una planta que nunca dejaba de crecer en el corazón de aquel monje; y aunque a veces el cuerpo pedía descanso, escuchar las historias de otros mares siempre había sido del agrado de aquel burro. Esa noche tendría una buena historia que contarles a sus nakamas.

Zhang se encontraba flotando en medio de aquel aire helado que nublaba la vista de todos, excepto la suya. Se había aprovechado del poder de su fruta para pasar desapercibido y, de ese modo, lograr estar cerca de aquellos “invitados”. Envuelto en aquella niebla blanca, el burro se escondió cerca de uno de los árboles del lugar y, sin retomar su forma física, permaneció oculto a unos quince metros de ambas personas, con grandes morrales... ¿Marines?, ¿Cazadores?, ¿Banqueros?.

Y a pesar de su esfuerzo, no logro responder sus dudas, pues a pesar de no verse afectado por su poder, su vista era una mierda. Solo lograba observar siluetas de colores y, si entrecerraba su único ojo, poco a poco distinguía nuevos matices. Se trataba de una mujer por su tamaño y de un ser grande y verde. No tuvo mucho tiempo para analizarlos, pues prefirió ocultarse mejor entre las hojas mientras el efecto de su fruta comenzaba a dispersarse en el aire.

Aquellas dos voces eran tan diferentes y, a la vez, tan particulares, que hacían erizar su pelaje. Zhang se encontraba emocionado; no todos los días eran así de interesantes, y menos en esa selva perdida. El burro soltó un pequeño soplo al aire; ya no se esforzaba por verlos, sino en mantenerse oculto mientras la conversación le seguía resultando interesante.

De pronto, algo cambió en el ambiente. El sonido fue realmente asqueroso, y Zhang hizo una pequeña mueca de desagrado. El hombre verde parecía una persona muy vanidosa y enferma; y la mujer, parecia ser una de esas mandonas... Hmmmm. ¿Qué tan fuerte sería aquella pareja?, era una pregunta no necesitaba responder, pues prefería mantenerse oculto. Evitar conflictos era casi siempre la mejor alternativa.

Silencio, por su parte, se encontraba más tranquilo y, unido a la curiosidad, sacaba su pequeña cabeza bañada en escarcha blanca para ver qué había a su alrededor. Zhang acarició un poco a su amigo mientras le indicaba con la mano que guardara silencio… Aquella no era una tarea fácil, pues el mono no estaría callado mucho tiempo.

Las dos personas se pusieron en marcha, y Zhang optó por mantener la distancia. Algo raro estaba sucediendo y necesitaba saber de qué se trataba; además, hasta no encontrarse con sus nakamas, tendría que asegurarse de que esos hombres no hicieran nada malo. La información era poder, y el viejo errante lo tenía claro. Zhang voló detrás de ellos, manteniendo los quince metros de distancia e intentando permanecer escondido entre las hojas.

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RE: [Aventura T4] Raptor Rampage - Tobias Murray - 08-02-2026

Los Piratas De La Mano Vacía parecían colapsados por la compleja situación. Tras el avistamiento de aquel cochambroso barco, la arrolladora estampida y, por un lado, la curiosa pareja de visitantes, y por el otro, el rumor de lo que parecía una multitud sincronizada en la lejanía, se había generado tal tensión en aquellos tres variopintos compañeros, que parecían desorientados, incapaces de decidir el siguiente paso. Se limitaron a esperar a ver que acontecía, cautos, pacientes. En general, actuar sin pensar suele ser contraproducente, pero no actuar también puede ser peligroso. Eso sí, mejor no hacer nada si no se tiene un plan, el cual nadie parecía estar buscando. El cielo cada vez estaba más encapotado, cargando de humedad el ambiente, la cual podía olerse, pero aquellas grises nubes no se atrevían a soltar ni una sola gota de agua. La isla parecía dormida, solo los intrusos alteraban la peculiar y atípica calma del lugar. Parecía que el entorno se estaba limitando a hacer de espectador para aquella esporádica obra de teatro que solo haría un pase, un acontecimiento único, como todos los del mundo real.

Para Han, la espera se estaba haciendo eterna. Estando solo, el tiempo parecía más relajado de lo habitual. Aún así los segundos pasaban y aquellos acompasados y firmes pasos, seguían aumentando el volumen, incorporándose también al canto militar, lo que parecían machetazos sobre la vegetación. Para suerte del muchacho, tras un minuto siguiendo el movimiento de aquel concierto bien ensayado, no parecía que fuera a su encuentro, suerte que no fue capaz de gozar por su impaciencia. Estaba demasiado nervioso como para asimilar que aquel jaleo estaba bastante lejos de él, a casi cien metros, a punto de entrar al claro casi por el lado opuesto al que Han había aterrizado minutos atrás. Si el circular claro de cien metros de diámetro fuese la esfera de un reloj, el pirata habría aterrizado a las cuatro y la multitud iba a acceder al descampado entre las ocho y las nueve, siendo las doce el norte. No tener a sus compañeros cerca lo estaba martirizando. Desde su escondite, podía ver el claro desierto, también el camino que había dejado la estampida, por el que esperaba ver aparecer a sus amigos. La impaciencia lo forzó a volver a coger su Den Den Mushi.

A casi quinientos metros al sureste del escondite de Han, su par de compañeros contemplaban  cautos desde las alturas, ocultos en el centro una densa esfera parcial de helada niebla, a la pareja que había invadido su escenario pocos minutos atrás. Belty había calentado ya el agua y echado en esta unas hierbas mientras todavía hervía. Nalgarejo seguía tumbado con el vientre contra el suelo mientras estiraba hacia atrás su espalda, tensando sus abdominales. El dolor no iba a abandonarlo, de momento. Pasados un par de minutos, la joven de cabellos azulados sirvió la infusión en un bote negro con un rayo dibuado, lo tapó y se lo entregó a su compañero. – Espera a que se enfríe, las proteínas están hirviendo todavía. – Hacía bien es advertirle, la obsesión que tenía Máximo con cualquier cosa que estuviera inflada con proteínas era tal, que hubiera sido capaz de engullir directamente aquel recipiente. Aún habiendo escuchado el consejo de Belty, el gyojin asió sin dudar el bote, lo destapó y engulló su contenido de un trago. Por suerte para el temerario culturista, la gélida niebla que los rodeaba enfrió bastante rápido el brebaje, lo suficiente para no escaldar su estómago. – No hay nada mejor que un buen batido de proteínas para recomponerse. ¡Qué maravilla! – Nalgarejo dio un salto con jolgorio, poniendo a prueba sus abdominales. Seguía creyendo que su lesión residía ahí. Realizó varios estiramientos muy dinámicos y trotó un poco en círculos. – ¡Estoy al cien por cien! El milagro de las proteínas. Vamos o nos caerá una buena. – Tanto Belty como Nalgarejo se disponían a cargar de nuevo esas desproporcionadas mochilas. – No solo hemos escogido el camino largo, además teníamos que llevar todo el equipamiento del escuadrón… La próxima vez te meteré esa bocaza tuya en tu prop… – Un característico y muy reconocible sonido interrumpió la frase de la muchacha. – Puru puru puru… – Ambos se miraron asustados. – Mierda… El pesado del Teniente. Han debido llegar al lugar. – Sus gestos fueron idénticos, tratando de alcanzar sus respectivos  Den Den Mushi, para darse cuenta al segundo que ninguno de los dos estaba sonando. –  ¡Gatcha! – Sonó tenue pero claro, por encima de su mirada, en dirección hacia el camino que debían recorrer.

Nalgarejo lanzó su brazo derecho hacia atrás, extendiendo solo los dedos índice y corazón. Acto seguido, dio dos veloces zancadas al frente, comenzó a girar su tronco en sentido antihorario dibujando un semicírculo con su mano y se detuvo en seco, apuntando con ambos dedos hacia el corazón de esa fría neblina. El sudor de su cuerpo se canalizó sobre su piel, reuniendo la cantidad suficiente para formar un proyectil ligero que salió disparado a gran velocidad, guiado por el improvisado cañón. – ¡Uchimizu! – Aquel pequeño cúmulo de agua avanzó sin impedimentos hasta desvanecerse a escasos centímetros del pecho de Zhang. La columna de viento que arrastró aquella bala líquida, creó un túnel en la niebla conectando las miradas del mink y el gyojin. – Me falta velocidad… ¡Malditos sensuales y voluminosos músculos! – Su lamento fue opacado por su narcisismo. – ¿Quién eres y qué haces en esta isla? ¿Nos estabas espiando, caballo lanudo? – Nalgarejo irguió su cuerpo sin dejar de apuntar a Zhang con sus dedos. Belty adoptó una posición defensiva, sin mediar palabra, sin moverse de su posición. La tensión se había partido.

Han pudo escuchar la respuesta de su compañera Alana, así como dejó de escuchar los pasos de aquella multitud. Habían llegado al claro, pero no alcanzaba a verlos, solo a escuchar los gritos de un hombre. Parecía enfadado, pero el mensaje era inteligible para el muchacho de larga y oscura melena.



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RE: [Aventura T4] Raptor Rampage - Zhang Guolao - 12-02-2026

Es extraño cómo la mente divaga en los momentos menos adecuados, y para aquel burro torpe y despistado, un pensamiento recorrió su mente por un instante que parecía eterno. Tragó saliva, mientras su mirada continuaba fija en aquel cielo oscuro... 

Hacía muchas lunas, el cuerpo de Zhang había perdido la capacidad de sentir... El calor... El frío... Y ahora, mientras acariciaba la cabeza de su pequeño amigo, lamentaba haber comido aquel fruto del diablo, que pese a darle tanto, le había quitado parte de la vida misma. 

Su pelaje gris se erizó por instinto. Aquella isla prehistórica había despertado su instinto animal, que sumado a sus años de navegar por el mundo, le advertían a aquel burro que aquella tarde el cielo lloraría a cántaros, y como un pronóstico de lo inevitable, el viejo corazón del burro se arrugó por un instante. 

Aquella corazonada le dolió en el pecho. Por lo que Zhang llevó una de sus manos a su cuerpo y respiró lentamente intentando calmar su instinto... Silencio, quien le entendía más que cualquier otro ser en el mundo, se aferró con fuerza alertado por la velocidad de los latidos del Mink. 

"Puru puru puru…" El sonido de aquel Den den mushi fue el causante de aquel encuentro inevitable. Y antes de que Zhang lograra presentarse, aquel hombre le atacó desde la distancia, creando un túnel de viento en medio de la niebla helada, y tras un instante, se cerró casi de inmediato. —Ehhhh, jovencito, ten más cuidado! que puedes sacarle un ojo a alguien —murmuró Zhang tranquilo, con aquella voz suave que parecía no inmutarse con nada. 

Ya no era necesario ocultarse, por lo que aquel burro optó por materializarse en el aire, y gracias a su peso, cayó con fuerza sobre el suelo levantando la tierra que cedía ante su fuerza. Zhang Guolao permaneció inmóvil, ahora a la vista de la pareja, y observó al gyojin por un segundo, y luego movió su ojo hacia la mujer, intentando estudiarlos.

—Mi nombre es Zhang Guolao jovencitos —se presentó, y luego de ello hizo una pequeña reverencia a los presentes. —Soy un viajero errante y médico. Y lo que hago en esta isla es... — Zhang no tenía intención alguna de mentirles, pero el gigantesco cuerpo del Gyojin hizo que olvidara su discurso por completo. —Hasta a mí me dolería si los tuviera así de grandes —murmuró Zhang mientras observaba los abdominales del Gyojin—. Te ves muy fuerte, ¿quieres hacer vencidas? — Zhang, dio un paso al frente comenzando a recortar el camino. 

Y aunque aquella tarde el destino de aquel burro cambiaría para siempre, por ahora solo estaba curioso por conocer mejor a la pareja de extraños. —Actualmente vivo en esta isla, y sí los estaba espiando, porque me dio curiosidad—era cierto y se encogió en brazos, en parte—. ¿Ustedes qué buscan en este lugar?. dijo el burro, —Silencio —dijo el burro, y a su costado apareció su pequeño amigo saludando—. Hace tiempo no veía rostros nuevos. — Las palabras del burro eran sinceras, y a pesar del caos, decidió compartir algo de su experiencia. -Si quieres puedo ayudarte con eso, los burros somos buenos cargando cosas. - Zhang señalo el morral del hombre, por el momento no sentía hostilidad, por lo que intentaría entender que estaba pasando. 


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RE: [Aventura T4] Raptor Rampage - Tobias Murray - 17-02-2026

El frío parecía haber congelado el tiempo. Esos  tres segundos que tardó Zhang en responder se hicieron eternos para el burro. El mink se materializó por completo y cayó a plomo contra el suelo, levantando ligeramente el polvo del camino que había generado la estampida. Se presentó con su nombre de forma muy educada, incluso les brindó una reverencia a aquel par. Su discurso de presentación se vio interrumpido por la impactante imagen de Nalgarejo, la cual distrajo al mink. Su comentario ruborizó al gyojin y a su vez se sorprendió por el despreocupado comentario. – Necesitaríamos una mesa para poder machacarte. – Nalgarejo parecía algo más relajado, el mink no le parecía una amenaza. Belty no parecía tan convencida y se mantenía alerta. Tras afirmar que vivía en aquella isla y mostrar a Silencio, Zhang se ofreció para ayudar a la pareja a cargar con sus bultos. – Puru puru puru. Puru puru puru. –  El Den Den Mushi de Belty comenzó a sonar y ésta lo descolgó sin dudar. – Gatcha. –

– ¡¿DÓNDE DEMONIOS ESTÁIS?! ¡LLEVO DOS MINUTOS ESPERANDO! – El hombre al otro lado de la llamada parecía realmente furioso. – ¡SABÍA QUE NO LLEGARÍAIS A TIEMPO! ¡SOIS UN PAR DE INÚTILES! – La joven de cabellos azulados cerraba el ojo derecho y dibujaba una mueca debido al exceso de volumen proveniente del caracol. – Estamos a un minuto. No se… – La voz al otro lado no dejó terminar su frase. – ¡ESTÁIS ACABADOS! – La llamada se cortó. – Aaagh… Menudo gilipollas. Me adelanto que yo llevo el combustible. Si te mata este asno, al menos no tendrás que aguantar más al Teniente. No tardes. – Belty se cargó su mochila y salió corriendo hacia el camino que recorrían. En el momento que pasó al lado de Zhang, Alana aprovechó para saltar sobre su pesada carga y así poder llegar antes donde se escondía Han. El mink se acercó hasta Nalgarejo con la intención de agarrar su pesada mochila, hecho que pareció atacar al orgullo del gyojin. – No será necesario, puedo solo perfec… Auch… – El musculoso hombre pez dibujó una mueca en su rostro mientras se encorvaba debido a un pinchazo en el estómago. Todavía sufría de su indigestión. Sin mediar palabra, el mink asió la carga para llevarla a su espalda antes de reanudar la marcha.

– Muchas gracias por su ayuda. No estoy en mi mejor momento. Creo que la edad me está empezando a jugar malas pasadas. – El gyojin parecía ofuscado. – ¿Qué otra explicación puede haber? Solo el tiempo puede derrotar a este cuerpazo. – Ese enfado se transformó en orgullo, el narcisismo era uno de los talones de Aquiles de aquel tipo. Otro era la gula sumada a su mal olfato, peligrosa combinación. En la avanzadilla, Belty y Alana estaban a unos doscientos metros del claro. La chica peliazul se movía derrochando agilidad, sorteando los obstáculos del terreno sin problemas. Sabía que su superior ya estaba enfadado y que cada segundo que se demorara solo haría que aumentar su ira. Alana seguía oculta dentro de la gran mochila, esperando estar lo suficientemente cerca de su amigo Han e ir a su encuentro.

El muchacho de larga y negra melena, seguía cobijado entre los arbustos. Por un lado, le tentaba a salir y ver quienes estaban montado ese jaleo en el claro, pero su miedo agarró a la curiosidad por el cuello y la asfixió hasta la muerte. Esos gritos lo ponían nervioso, no poder entender el mensaje lo carcomía por dentro, pero estaba paralizado. La idea de exponerse a un peligro le erizaba el vello, así que se limitó a seguir esperando a que sus compañeros fueran a su encuentro. La selva comenzó a agitarse, y no por el viento. Los gritos de aquel energúmeno habían cesado, pero eso no calmó el ambiente. Ya no era aquel grupo situado en el claro quien generaba esos sonidos.

Un tipo canoso se alzaba frente a un grupo de cincuenta personas uniformadas y dispuestas en rectángulo, formando cinco filas de diez individuos armados cada una. Detrás del batallón había una moto aparcada. El hombre de pelo cano llevaba una mochila a su espalda que parecía un depósito, conectado mediante un tubo a un cañón sostenido por las manos del que parecía al mando. – ¡ESCUCHAD IMBÉCILES, COMIENZA LA OPERACIÓN JURASIK PARK! – Una mal disimulada risa se deslizó entre las tropas. – ¡¿QUÉ TE PARECE TAN GRACIOSO SOLDADO?! – El tercer soldado de la segunda fila empezando por la izquierda, dio un firme paso lateral hacia su derecha. – ¡Nada señor! ¡Me parece un nombre fantástico e ingenioso para la operación, señor! – El Teniente cogió su pistola en un abrir y cerrar de ojos, para apretar su gatillo apuntando al pecho del soldado que acababa de hablar. El disparo sonó seco, espantando a una bandada de pájaros que reposaban en un árbol cercano. El militar cayó de espaldas al suelo, inmóvil. – ¡A VER, TÚ! – Señaló al soldado que estaba justo detrás del que acababa de abatir. El joven estaba en shock por lo que acababa de acontecer. El compañero que tenía justo detrás lo agarró de los hombros y lo empujó hacia su derecha. – Espabila, el Teniente te ha preguntado a ti. – El chico se tambaleó antes de volver a ponerse firme, pero los temblores seguían incordiándole. Se armó de valor. – ¡Señor! ¡Tendría que haber comenzado su respuesta con la palabra señor! ¡Señor! – Hizo una pausa de un dos segundos. – ¡Señor! ¡Nada señor! ¡Me parece un nombre fantástico e ingenioso para la operación, señor! ¡Señor! ¡Así tendría que haberlo dicho, señor! – El tipo de pelo blanco volvió a disparar, pero no al soldado que acababa de hablar, sino al que había empujado a éste. – ¡CORRECTO SOLDADO! ¡VUELVA A SU POSICIÓN! – El cuerpo del hombre al que acababa de disparar se desplomó. – ¡TÚ! – Señaló al soldado que encabezaba la cuarta fila. – ¡¿QUÉ IMPERDONABLE ERROR ACABA DE COMETER ESE ENERGÚMENO?! – El soldado al que había preguntado dio un paso al frente. – ¡Señor! ¡Referirse a usted como Teniente, cuando todos sabemos que es usted Coronel, señor! – El Teniente sonrió. – ¡CORRECTO SOLDADO! ¡VUELVA A SU POSICIÓN! –Tomó aire antes de seguir. – ¡NO VOY A REPETIRLO! ¡COMIENZA LA OPERACIÓN JURASIK PARK! – Contradiciéndose, repitió sus palabras antes de guardar su pistola y comenzar a caminar hacia el límite del claro, agarrando firmemente la incendiaria arma. Sin llegar a entrar en la espesa flora que los rodeaba, el Teniente apuntó con el cañón en dirección a los frondosos árboles. Una gigantesca llamarada fue engullida por la vegetación, para ser regurgitada hacia el cielo, quedando parcialmente pegada a las ramas y follaje más secos. El hombre siguió lanzando bolas de fuego hacia el interior de la jungla, provocando ligeros incendios que fueron prosperando lentamente. 

Aquel despiadado hombre era el infame Teniente Fridus Frollos, el cual estaba convencido de que era Coronel. Vivía su propia realidad, en la cual solo tenía una persona por encima de él en la cadena de mando y era así porque él lo permitía, prefiriendo no tener la máxima responsabilidad sobre su ejército. Un completo chalado sin escrúpulos, el cual estaba desestabilizando esa curiosa calma que gobernaba, temporalmente, al caos de esa hostil isla. Las criaturas más cercanas al forzado incendio, que se expandía sin prisa, comenzaban a alborotarse y a huir hacia zonas más seguras, como era ese claro en el que se encontraba aquel pedacito de ese misterioso ejército.


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RE: [Aventura T4] Raptor Rampage - Zhang Guolao - 21-02-2026

Zhang se acercó un poco a la pareja y, por un segundo, sintió un leve dolor en las rodillas; su cuerpo no era el mismo de antes y aquel aterrizaje era mejor no repetirlo pronto. El burro soltó un pequeño rebuzno tras la presentación y golpeó el suelo con su pezuña derecha.

—¡hi-oooh, hi-oooh!, podríamos intentarlo, jovencito. El último que enfrenté no opina lo mismo ¡hiaaa, hiaaa! —dijo Zhang, riéndose del comentario del hombre.

La mujer, por otro lado, se mantenía distante y alerta ante los movimientos del burro, lo que daba a entender que no eran visitantes comunes. El sonido del caracol permitió que Zhang atara un par de cabos sueltos. Aquel hombre tras la vocina, parecía realmente enojado, y sus palabras eran tan soeces y burdas que provocaron en Zhang un desprecio instantáneo.

La mujer desapareció entre los árboles tras pronunciar unas palabras que resonaron en la mente de Zhang: "¿Combustible?, ¿Teniente?". Sin pensarlo, las repitió en voz alta. Claramente formaban parte de alguna organización. Todo parecía confuso y debía averiguar pronto qué estaba sucediendo; y como si le leyese la mente, la pequeña Alana saltó al morral de la chica para poder investigar.

Zhang Guolao tomó la carga, tambaleándose un poco por el peso... Pero a pesar de intentar ocultarlo, el dolor en su abdomen hizo que Nalgarejo soltara una mueca de dolor. 

—Veo que necesitas Raíz de Loro, jovencito. Cuando lleguemos puedo prepararte una infusión; no por nada soy el mejor médico errante de la zona —añadió Zhang, dándole un pequeño golpe en la espalda al Gyojin antes de comenzar la marcha.

Aunque el burro parecía sentirse cómodo junto a Nalgarejo, sus intenciones eran otras. Necesitaba acercarse a sus compañeros y descubrir qué tramaban esas "tropas".—Ese teniente suena como un reverendo hijo de puta —dijo el burro sin pensarlo, mientras comenzaba a avanzar a gran velocidad, intentando cortar el paso de la mujer.

Los disparos no tardaron en sonar y las agudas orejas de Zhang los percibieron al instante. Sus nakamas permanecían desaparecidos y era su deber encontrarlos, por lo que el burro apresuró aún más la marcha.

—¿Qué está pasando? ¿Qué es eso? —le preguntó al Gyojin a su costado. 

Aún se encontraban distantes y la vieja vista del burro no le permitía notar el incendio de inmediato. Sin embargo, con el paso de los minutos, la humareda creció hasta alertar al viejo asno. El pecho de Zhang se apretó al instante y decidió frenar en seco... 
—¿Qué carajos están haciendo en esta isla? —sentenció. El tiempo de hablar se había terminado; Zhang no permitiría que dañaran aquel lugar.


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RE: [Aventura T4] Raptor Rampage - PX-4 - 11-03-2026

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TEMA: CERRADO

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