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[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Versión para impresión

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Shinju Kagayaku - 30-01-2026

La dupla montada decidió lanzarse a por mi a la celeridad que el hombre caballo podía permitirse con sus alas, con sus puños envueltos en fuego. Dejé de verlos en cuanto se movieron pues sin duda el corcel era rápido, pero los sentía. Sentía sus movimientos. Estaban dirigiéndose hacia mi, para darme un impacto... ¡en el corazón!. Mi Busoshoku se reunió en ese punto para proteger la zona del impacto pero Shindo hizo efecto sin tener que pedirlo, al tenerlo activado previamente, reduciendo grotescamente la diferencia de poder de aquel golpe que se efectuaba, con unos guantes de metal.
Aun así, consiguió romper esa barrera electromagnética e impactar en la zona que había protegido de ante mano, y fue un golpe del que no sentí más allá de una caricia, un leve contacto. ¿Eso era todo? ¿Esa era su idea de una jugada inicial maestra? Eran patéticos. Probablemente me había preocupado por demás al activar el Busoshoku, empezaba a dudar que pudieran hacerme un daño significativo o un dolor suficiente como para ser disfrutado.


— Daikōzui — y la viruta de hierro de mi Kōkaku salió de su interior para empezar a danzar a mi alrededor con calma y elegancia mientras aquel oni minúsculo lanzaba hacia mi una mano de humo grisáceo bastante grande, permitiéndole que envolviera mi torso con ella y palpando su humo mientras le observaba alejarse a lomos de aquel centauro de cuatro alas después del impacto infructuoso que me había dado.
El capitán de aquel grupo de don nadies pronunciaba amenazas vacías, diciendo que usaría mi cráneo como una taza y mis trenzas como una esponja. Vulgar y sin gracia, un pirata más del montón con ínfulas de grandeza que no llegaba a absolutamente nada. Un perro rabioso que ladraba desde el otro lado de la reja de la casa de su amo. Se sentía seguro montando aquel caballo raudo. Se sentía con el control porque me había agarrado... Pero no sabía que acababa de perder el combate conmigo.

— He dicho que podemos empezar cuando queráis-uhm — dije mirándoles con mi único ojo, agarrado por aquel humo y relajado completamente — ¡RAIDA! — grité, comandando a mi ave que graznó con fuerza y se alzó perdiéndose en las nubes, volando abandonando el campo de batalla y preparándose, como toda ave de presa, para descender y cobrarse una víctima. La letalidad de las aves Fuza era algo conocido para cualquier cazador de bestias que se precie, o domador en el mejor de los casos, pero Raida no era un ave Fuza normal. Era la enorme reina de una gran colonia de ellas que encontré un par de décadas atrás y a la que dominé después de matar a todas sus hermanas y crías. Y con el pasar de los años, se había hecho más grande, y más poderosa que entonces. No estaban peleando contra un oponente cualquiera. Estaban peleando contra Shinju Kagayaku, La Catástrofe, y su temible Fuza de batalla Raida, la Sombra Púrpura. Y nuestra combinación a diferencia de la suya sí que era letal.

Las virutas de hierro que danzaban a mi alrededor cubrían el área por más de cien metros y sentenciaban el principio del fin para estos imbéciles, demostrándome que esto no iba a ser un reto para mi al punto de poder permitirme emitir mi Kenbunshoku a una tan corta distancia como sólo diez metros de mi. No merecían más.
Iban a morir ahora.




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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Ashura - 30-01-2026

Mi mano lejos de quedarse agarrándole volvió conmigo humeando en mi costado izquierdo con su tamaño enorme mientras Quetzalli se alejaba. El golpe no había tenido efecto. Lo suponía, nadie estaba tan seguro y parado como si le hubieran metido un palo por el culo sin un plan. Ante una palabra que no logré entender, pequeñas motas salieron disparadas del botijo que cargaba en su espalda, danzando sobre el ambiente en un vértice hipnótico que nos envolvió ennegreciendo el ambiente, como si la noche hubiera llegado. 

- ESTA VEZ SÍ QUE SÍ CHURRITA ¡PODERES TILIQUIPITINETICOS! -

Todavía no consideraba el combate por empezado… Bien, esto no había empezado, por una vez le estaba midiendo, ese arma era un objetivo y esta vez debía cumplirlo. Llamó a su pájaro a los cielos, mientras aquellas motas se esparcían por el ambiente.

- Hmm - Divagué efímeramente. Para ganar a aquel hombre necesitaba un ejército. Pero los hombres que se habían unido a mi se habían marchado. “Solo Ashura”...
-¿Es el momento? Sííí déjame decirlo contigo -
- ¡DESPLIEGUE! -
- ¡DESPLIEGUE! -

Gritamos Nicolás y yo a la par mientras empezaba a emitir pulsaciones constantes de humo que tomaban mi forma. Una, dos, tres… El humo que salía de mi cuerpo se moldeaba a mi imagen y semejanza mientras que yo, como su comandante, las mandaba hacia él nada más tomaban su forma completa, la última de ellas salió de mi brazo agarrando el humo que lo cubría y se lanzó también al ataque, dejando nuevamente mi brazo completamente al descubierto.

80 copias mías, un ejército que había nacido desde mi cuerpo para enfrentarlo.

Estaba peleando contra Ashura, La Catástrofe, y su temible fuerza de combate “Los Piratas Mushoku", el ejército gris. Y nuestra combinación a diferencia de la suya era peculiar...

Mis clones se lanzaron en combinación hacia él, los 80 juntos. Tenía una idea del tipo de peleador que era… Ahora sí, empezaba el combate. Observé como le asediaba mi fuerza de ataque improvisada a 13 metros de él subido sobre “El Quetzalli”. Tanto el como nosotros nos estábamos midiendo y era el momento de empezar a poner ritmo a esto. 

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Bartolomeow Flint - 30-01-2026

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El temblor de mis piernas empezaba a disminuir mientras observaba la situación, aunque no veía los movimientos de los atacantes, pude escuchar al capitán Shinju hablar, el cual parecía estar mofándose de estos. También pude escuchar como decía una palabra y de la calabaza que portaba empezó a salir una nube de algo parecido a unas partículas metálicas.

Cuando la nube empezó a cubrir todo el terreno a mi vista, volví a ver al pegaso y su jinete, el cual estaba unido al capitán Shinju con una nube de humo, la cual poco a poco fue volviendo hacía su creador, el cual de repente empezó a emitir grandes cantidades de humo, creando unas varias figuras de humo con su misma apariencia. "Este tipo-don... esta creando un ejercito de humo-don..." Pensé mientras lo observaba con mucha atención, no quería perderme nada, tenía la sensación que podría aprender mucho de esta batalla. De repente, el grito del shichibukai calvo llamo mi atención, esté gritó el nombre de su feroz ave fuza y esta después de pegar un fuerte graznido salió volando hacía el cielo. "Que bonita es-don... Ojalá tener alguna así algún día-don..." Me dije viendo la grandeza y majestuosidad del ave cogiendo el vuelo.

Cuando la ave desapareció entre las grandes nubes que se estaban creando en el cielo, deje de mirar el cielo y me volví a centrar en el enfrentamiento que había en medio de aquella plaza, donde ahora un enorme ejercito de figuras de humo se dirigía hacía el gran capitán Shinju el cual seguía impasible e imperturbable frente aquellos tipos, cosa que no me extrañaba, puesto que el capitán tenía la fama de haber estado en centenares de peleas y batallas campales.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Korg - 31-01-2026

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Todo pasó demasiado rápido. Parecía como si de repente se hubiera levantado una neblina. Me fijé mejor, parecía más como una nube de polvo, pero tampoco era polvo como tal, si no pequeños trozos metálicos que giraban lentamente en sentido antihorario. Pensé por un momento en alcanzar uno de esos trozos para tratar de analizarlo un poco, pero aquella situación parecía lo suficientemente peliaguda como para que descartar esa idea fuera la mejor opción.

Comencé a correr, tratando de pasar lo más desapercibido posible, mientras el tipo con el triple de trenzas que ojos seguía tan tranquilo, casi como si estuviera sentado en el sofá tomándose un buen cola cao nocturno. Acercarme no era la mejor idea, ni mucho menos, pero lo único que buscaba era un sitio donde poder resguardarme de aquella oscura nube que auguraba una inminente tormenta. Encontré refugio junto a una de las numerosas cajas de madera que había por el puerto, las cuales habían utilizado los hombres que Ashura había traído a modo de asientos y mesas. Una vez alcancé aquella caja, extendí el rango de mi Kenbunshoku hasta los veinticinco metros, para así estar al tanto de todo lo que pudiera tramar el del parche. Desde mi nueva posición pude ver cómo aquel enorme y majestuoso ave desaparecía de mi vista como una centella púrpura. Me sorprendió innegablemente, pero más me sorprendió que Ashura comenzó a desplegar copias de humo de sí mismo, las cuales avanzaban hacia el Shichibukai con bélicas intenciones, supongo. Había visto a Ashura hacer muchas cosas con sus poderes, como hacer calaveras enormes, cúpulas, o simplemente propulsarse para llegar antes a machetear a alguien, pero hacer copias de sí mismo era algo completamente nuevo.

Me rasqué, nervioso, la cicatriz de mi mano izquierda, a la vez observaba como aquel ejército de réplicas humeantes se abalanzaba contra el señor de poco pelo, quien se encontraba a veinticinco metros de mi persona.

Desenfundé mi pistola con la mano izquierda, levantándola y apuntando a la cabeza de aquel enorme tipo. Contuve la respiración mientras mi mirada estaba fija en aquel hombre a través de la mira de mi arma. Estaba relativamente tranquilo, pues aquella caja de medio metro de alto junto a la que me había apostado cubría por completo mi flanco izquierdo.


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Tenoch Titlan - 31-01-2026

Golpee a mi enemigo y tome distancia, esperando que con mi nueva y flameante tecnica este se viera afectado, pero no se fue asi, Fruncí el ceño, algo que no era haki habia amortiguado mi golpe.

Suspire, si puedo tocarlo puedo vencerlo, pero primero tendría que averiguar que era aquello que lo protege, no era un escudo ni una armadura, de eso estoy seguro, pues sabia que lo habia golpeado en el pecho, seguro era un usuario de una fruta rara como la mía, la del capitan… la de Rapax…

El hombre feo y con trenzas que era nuestro objetivo pronuncio unas palabras y pude ver, gracias a mis finos ojos como algo empezó a danzar alrededor de él. Mi haki me alerto del movimiento de mi capitan. ¡Despliegue! Retumbo en mis oídos y pude ver asombrado como uno, dos, tres, cuatro…Mierda eran demasiados demonios del humo, no pude evitar sonreír, el capitan no me habia dejado solo en esto y estaba muy agradecido con él por aquello.

Vi con agrado como los clones de mi capitan se abalanzaron sobre nuestro objetivo, aquel hombre feo de trenzas era una imagen fascinante, hice girar mi hombre derecho y luego mi hombre izquierdo de manera circular, sabia, que era un mal habito, pero no lo iba a cambiar ahora en medio de una pelea.

Aproveché el momento y le dije a Ashura. – Estas demente, en definitiva, eres el demonio del humo, que despliegue más hermoso, no perdamos el momentum.

Era evidente que para ganar esta pelea tendríamos que hacer uso de todas nuestras fuerzas y facultades, mi mente volvio a recordar a la Santa Muerte, podia sentir como esta no me habia soltado en ningún momento y a pesar de haber perdido a 2 de mis compañeros, seguíamos enfrentándonos a aquello que teníamos delante de nosotros… Teniamos que ganar íbamos a ganar, pues tenia que honrar la promesa que le hice a Gaeru y a mi…rival… bueno tio quizás es el adjetivo correcto, Umaga, debía encontrar a su sucesor y entrenarlo.
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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Shinju Kagayaku - 31-01-2026

Aquella mano de humo se retiró, acobardada ante la idea de tratar de tocarme.
En su lugar, una palabra comandada por el raquítico oni comenzó a hacer copias de si mismo en forma de humo hasta que tomaron el aspecto perfecto de su creador, alcanzando el número de ochenta y lanzándose todas a por mi, haciéndome que sonriese ante el despliegue de ingenio. Habría sido un buen subordinado si no se hubiera atrevido a conquistar mis tierras, pero ya era tarde.
Con las partículas de Daikozui bailando por el ambiente, indistintamente del sentido de giro que tuviesen pues abarcaban como una cúpula todo el terreno en cien metros a la redonda, decidí comenzar con una fuerza suficiente como para dejar en claro a todos estos mequetrefes que no tenían nada que hacer contra mi, y que la rendición era su única mínima posibilidad de sobrevivir. Sólo los fuertes aguantarían tras esto, y sólo ellos podrían entender cuán diferentes eran nuestras fuerzas en ese momento y así asumir mi victoria — Bakuretsu — fue el comando de mis labios, parando por un segundo las partículas en el aire y haciendo que se reagrupasen unas con otras entre si a una velocidad asombrosa estirándose y convirtiéndose en pinchos, picos, filos, estacas... un sin fin de materiales puntiagudos y mortales que se expandían de la suspensión en el aire hacia el suelo, sembrando todo el área de ochenta metros en un reguero de agujas enormes que buscaban perforar a los enemigos, indistintamente de lo grandes o pequeños que fuera, de si se cubrían con sus armas o con el terreno del ambiente. Bakuretsu era una gran erupción moral que ayudaba a limpiar el campo de batalla de los débiles asquerosos que tanto repudiaba.

Los clones de humo de aquel atrevido capitán pirata de medio pelo estallaron al impacto de mis estacas de hierro y la sangre bañó el campo de batalla... tras lo cual, Raida descendió del cielo atacando a alguien que estaba fuera del área de acción de mi técnica. ¿Alguien que intentaba huir? Para eso tenía a aquella ave de guerra. Era un problema menor e insignificante que seguro que mi querida montura podría resolver sin problema. Para ese momento las estacas de hierro desaparecían volviéndose aquellas virutas danzantes en el aire de nuevo.

Entonces comencé a caminar hacia ellos, haciendo un gesto envolvente con la mano derecha hacia mi, atrayendo en mi dirección a todas las masas de metal a excepción de las virutas de acero que se encontrasen en el área de mi control electromagnético. Todas las armas, utensilios o secretos que portasen aquellos idiotas serían arrancados de su contacto para pasar a estar bajo mi control.
— ¡Hagegegege! — reí aplaudiendo lentamente mientras me dirigía a ellos, arrastrando la parte más lejana de Kurozansai por el camino que recorría — ¿De verdad pensábais que unos piratas de segunda como vosotros tenían algo que hacer contra mi-uhm? — pregunté mientras las armas robadas danzaban a mi alrederor... dos pares de guantes, tres katanas, un tanto, una daga minúscula, otra de tamaño normal, un rifle, una pistola, unas perneras y un... ¿micrófono? — Rendíos ahora y suplicadme entrar en mi tripulación y sólo mataré al más débil de vosotros — me detuve a trece metros desde el punto en el que había empezado a andar, haciendo que todas las armas cayesen justo frente a mi — ¿O alguien está dispuesto a darme una pelea mínimamente interesante, ¡PANDA DE DEBILUCHOS!? — dije, gritando al final mostrando la molestia en mi rostro por tener que toparme con rivales mediocres y débiles a estas alturas del camino.

¿Cómo diablos habían conseguido derrotar a Ugama así? Me hervía la sangre de imaginar que ese idiota se había confiado.




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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Korg - 31-01-2026

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Me encontraba rascándome la cicatriz de mi palma izquierda con los dedos de esa misma mano, cuando sentí la sombra de la muerte sobre mí. Aquel tipo enorme pero que seguía sin ser tan grande como el otro tipo de los cuernos iba a hacer algo gordo. Algo gordo de lo que no me iba a poder librar. ¿Sería este era el final del tontatta amante de las cartitas? Todo auguraba a ello, a decir verdad. Si no hubiéramos tenido que pelear primero contra el horrible tipo que se transformaba en adorable chihuahua, seguramente las cosas serían bastante diferentes, pero no siempre llueve a gusto de todos. De hecho, diría que solo llueve a gusto de unos pocos (a esos a los que les gusta que llueva cuando sea, supongo).

En aquella situación seguramente necesitara de un milagro (o puede que dos) para no estirar la pata, pero tampoco había tiempo para buscar la gracia de un ángel. Tenía asumido que no podía hacer nada para librarme de esa situación, pero eso no significaba que me fuera a quedar de brazos cruzados.

Había algo que sí que podía hacer: Causarle todo el daño posible a aquel tipo y allanarle el camino a Ashura para que le macheteara sin piedad ninguna hasta que se convirtiera en carne picada.

Sin perder un instante, desenfundé las dos pistolas que portaba a ambos lados de mi cintura, valiéndome para ello de mi excelso juego de manos. Aprovechando ese desenfundado, apunté con ambas armas a sus ojos, apretando el gatillo tan pronto lo tuve a tiro.

Seguramente alguien diría que está feo eso de dispararle a alguien a los ojos, pero más feo era aquel señor que tenía enfrente y no iba yo quejándome por ahí. Las balas volaron hacia sus ojos, impactando ambas a la vez, la de la pistola que empuñaba con mi diestra en su ojo izquierdo y la que portaba en mi zurda en el parche que cubría su otro ojo, si es que había algo ahí. El impacto fue devastador, haciendo que una gran cantidad de sangre comenzara a emanar de su único ojo.

No me cabían dudas de que un balazo así no sería suficiente como para dejarle como mi antiguo vecino Casimiro, pero sí que serviría para que viera todo negro por un rato.

Sabiendo que no podía hacer más en aquella situación, sonreí, dispuesto a abrazar mi destino y esperando poder reunirme con mis pequeños allá donde fuera. Cerré los ojos, recordando a todos ellos, desde la encantadora Susan hasta el pequeño Willow. En mi cabeza resonaban sus característicos ladridos y se sucedían bonitos recuerdos. Cómo Mask, Cindy y Rufus perseguían a Brush, que les había robado un palo, o también el gran Tiny tumbado al lado de la chimenea junto a Foxy, Heather y Buzz convirtiéndose en una curiosa amalgama de cabezas y patas que salían de una misma bola de pelo.

Los recuerdos se desvanecieron súbitamente cuando una de las metálicas estacas atravesó mi cráneo en perpendicular al suelo, perforando mi cerebro y continuando por el resto del cuerpo, dejándome ensartado.


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Tenoch Titlan - 31-01-2026

Mi haki de Observación medio seguía activo a 15 metros, podia sentir tanto la presencia de aquel hombre de trenzas feo y la de Ñorgo. Este me advirtió del movimiento que nuestro enemigo iba a ejecutar, es decir el ataque que el pelado nos lanzaría encima y la respuesta de Ñorgo ante eso, fue miedo el cual pude sentir pues este estaba en el rango de acción de mi haki.

Un instinto de fraternidad invadió todo mi ser, debía salvarlo, debía devolverle el favor de hace unas horas atras cuando él intercepto a Umaga, asi que sin perder ni un instante de mi tiempo cambie a mi forma completa  y con un violento batir de mis alas, Sali al vuelo hacia Ñorgo, con Ashura aun sobre mí lomo y lo atrape con mi boca, en menos de lo que dura un parpadeo, sin importarme en lo más minimo lo que fuera a hacer, no me detuve y seguí volando esquivando todo lo que aquel hombre nos lanzó, esas estacas formadas por vaya a sacar quien que, no paraban de caer, pero gracias a mi buenos ojos, note que habia un punto en donde estas no caían, ya me habia movido 55 metros desde mi posición inicial, pero sabia que no era suficiente, asi que realice un salto de 30 metros quedando a un total de 85 metros desde donde partí.

Miré a aquel hombre y solté a Ñorgo quien cayó al suelo frente a mí y dije para que mis 2 compañeros me escucharan. – Disculpa que te haya engullido Ñorgo, pero era eso o nos moríamos todos, seguimos vivos… sigamos muchachos. Al decir eso, un instinto animal se apodero de mí y me pare en mis dos patas traseras mientras relinchaba, luego cai una vez mas sobre mis cuatro patas y mirando fijamente a nuestro feo enemigo, mi pata delantera derecha golpeo el piso dos veces y yo resople para luego decir. –  Hey tú, el de las trenzas mal amarradas, cuando quieras podemos empezar.

Mi respiración estaba controlada, estaba aliviado de que hayamos podido salir de ese momento vivos, la Santa muerte seguía allí guiando mis pasos, cuidándome, no solo a mí, sino tambien a mis compañeros, por favor... que esto se mantenga así, le pedi con fervor. No nos sueltes Santa Muerte, confio en ti.
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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Ashura - 01-02-2026

Tras mi despliegue. El ambiente se enturbó. Las virutas se detuvieron durante un segundo. Un segundo eterno, mi haki chilló como un sexto sentido, que junto al raro movimiento de las motas que danzaban junto a nosotros se detuvieron.

Quise avisar a Quetzalli, pero él fue más rápido que yo. Como de costumbre. El viento sonó con fiereza en mi oído como si relinchara en la presencia de su amo. La parte semi humana que seguía dando forma al centauro desapareció y en un momento se convirtió completamente en un equino completo, con cabellos blancos.

Oí el rugido de los aires mientras salíamos disparados.

- SUPERSUPERESPACIOOOOOOOOOOOOO  -

De un instante a otro habíamos desaparecido de al lado de aquel hombre a una velocidad demencial mientras me giraba para ver como las motas que nos rodeaban se habían convertido en diversas formas que caían con fuerza contra el suelo haciendo que retumbara.

Quetzalli habló. No puede evitar pensar lo extraño que era que un caballo hablase.

- Buen trabajo - Solo supe responder desde su lomo, preocupado por la increíble potencia que había demostrado con un solo movimiento, mientras que Quetzalli se ponía de manos y me obligaba a agarrarme de sus crines para no caerme de su montura. La imagen fue desoladora, un oni montando un caballo de blanca pureza con alas sobre su lomo, levantándose a dos manos enfrentando una lluvia de metales que había convertido el campo de batalla en algo muy parecido a un campo santo. Mi asombro no terminó ahí. Pues noté como mis armas empezaban a desprenderse de mi. La hoja del luto, mi tanto, La Daña Almirantes y los guantes de Rapax que se escaparon de entre mis dedos. Todas se escaparon de mi poder mientras veía cómo escapaban en dirección a aquel hombre y danzaban a su alrededor mientras hablaba, sin inmutarse de que mi ejército le seguía atacando, pero no le entendí, estábamos muy lejos y los metales retumbando contra el suelo en su impacto no facilitaban la tarea. Me crucé de brazos - Este hijo de puta… - susurré - Sabe lo que hace, sí. Sin mi espada estoy vendido - dije de manera completamente honesta a mis compañeros mientras miraba en la lejanía al tipo - Ahhh… - Suspiré - Hoy sí que me estoy divirtiendo - dije asintiendo y observando mis espadas en la lejanía.

- Teníamos que haber traido La Vara de la Enseñan

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Bartolomeow Flint - 01-02-2026

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"Que hará el Capitán Shinju frente a este ejercito-don..." Pensé mientras seguía atento a todo lo que pudiese ver de aquella batalla. Antes de que el ejercito de cuernudos de humos llegasen a él, pude escuchar como este pronunciaba una palabra, no entendí bien del todo la palabra, pero de repente la nube de partículas metálicas que habían en el cielo empezaron a juntarse convirtiéndose en estacas, filos, picos y pinchos, para después lanzarse tanto contra los clones como contra el pegaso y el tipo de cuernos, e incluso contra el ser diminuto que volvía a poder ver a ciertos metros de donde lo había visto por primera vez.

- ¿Quién narices se me acaba de lanzar encima-don? ¡Eso ha dolido-don...! - Exclamé cuando noté como algo se estampaba con fuerza contra mi pecho. - Auucch-don... ¿Acaso eres tu Raida-don...? Porqué me atacas maldita ave-don... - Exclamó mientras aprieto mi puño derecho y lanzó un puñetazo con toda mis fuerzas contra la masa de plumas violetas que ocupaban todo mi rango visual. No tenía claro si era el ave fuza o no, pero esta era de aquel mismo color y las dimensiones más o menos eran las mismas.

Después de golpear al ave, me quedé plantado en el mismo lugar, no tenía miedo de aquel ave, era grandioso y majestuoso, pero no iba a arrugarme ni conseguir que diese un paso atrás, si tenía que luchar por mi libertad lo haría y si debía que poner mi vida en juego no iba a dudar en hacerlo. Estaba cansado de ser un esclavo o algo parecido, ya era hora de empezar a escribir mi verdadera historia. - Maldita ave, si quieres pelear, aquí me tienes-don - Exclamé mientras gesticulaba animándola a que me volviese a atacar.

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