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Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Versión para impresión

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RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Eros Focalor - 04-02-2026

Pudo sentir los movimientos sobre su cabeza, la vibración de los pasos sobre la nieve que caía de la nieve desde lo alto de la cueva momento a momento. Sintió movimiento, más no tres pares de pisadas, solo dos. Entonces una declaración de duelo entre Varo y Kiyoshi resonó por el túnel en un eco, dándole una noción de lo que estaba pasando arriba al topo. Si Varo decidía por voluntad propia un duelo con Kiyoshi, intervenir sería simplemente entorpecer los planes de ambos compañeros y sus resoluciones. Chasqueó la lengua con cierta molestia por dejarlos herirse entre ellos, era lo que más le dolía de éste entrenamiento.

No sintió los pasos de Uker, y tras la caída del arma no percibió que éste se moviese para ir a buscarla ¿Acaso tardaría en levantarse por la fuerza de sus impactos? Por la misma galería que cavó avanzando hasta ese punto, pegó un salto cual embestida apenas por encima del suelo que tocaban sus cuatro avanzando veinte metros con un salto rasante prácticamente horizontal impulsandose con sus cuatro patas para entonces moverse un metro hasta posicionarse un metro por detrás de la ubicación del espadachín y a un metro de profundidad,

Al emerger cambió de forma, ahora usaba su forma híbrida ganando un aumento de musculatura y masa. Con dos metros y medio de altura, brazos gruesos y sus largas garras apareció por la espalda del espadachín buscando pasar sus manos por debajo de las axilas de Uker de forma que retuviera el movimiento de sus hombros tirándolos para atrás. Uno de sus antebrazos se cruzó por encima del cuello de Uker, mientras que el otro ejercía compresión trasera dispuesto a retener el movimiento del espadachín y hacer una de las cosas que mejor sabía hacer: Estrangular.

El torso de Eros estaba pegado a la espalda del marcado, si bien éste era un entrenamiento el combate debía regirse con la misma crudeza que una batalla real en la cual pusiesen sus vidas en juego, y Eros no se contendría nunca.


Ataud



RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Varoganchin - 04-02-2026

El viento seguía soplando, pasando a través de mi pelaje hasta llegar a mi piel. El frío se sentía como cuchillas, las mismas que esperaba evitar en mis combates. Noté unos pulsos en el párpado inferior de mi ojo izquierdo. Tal vez se debiese a la emoción del duelo de tiradores que estaba a punto de tener lugar, o quizá fuera aquel dichoso apelativo que utilizaba Kiyoshi para referirse a mi. Sea como fuese, saber que estaba a punto de medirme a un tirador tan capaz como el doctor me hacía sentir lleno de emociones. Sentía ser uno de los héroes o villanos de las historias de cuatreros y cazarrecompensas que tanto había leído.

Relajé mis músculos. La electricidad dejó de correr por mi cuerpo. El físico tendría poco que ver en esto. Tan solo la capacidad para apuntar rápido, para ser preciso en el menor tiempo posible. Sabía que no tenía mucho que hacer contra Kiyoshi, pero debía fijarme en cada gesto, en cada pequeño movimiento. Si lograba saber cómo lo hacía él para ser tan certero en los combates, tal vez podría aplicar eso a mi propio estilo. Mi contrincante comenzó a preparar su arma. Yo imité sus movimientos, para cargar de nuevo mi rifle. Introduje el cartucho con cuidado. Eché el cerrojo. Amartillé el rifle. 

—No te preocupes. Yo también sé de la importancia de cuidar bien tu arma. No queremos ningún disparo en vacío.

Levanté mi rifle. No para llegar a apuntar a Kiyoshi, aún no. Inspiré profundo, mis ojos cerrados. El aire parecía helar mis pulmones, pero más lo hacía el pensamiento de tener que empuñar mi arma contra mi amigo. Miré hacia la bola de nieve que me había indicado el doctor. Ella sería el mediador en nuestro duelo, la encargada de dar el comienzo. Mi mano comenzó a temblar levemente. Deseé que mi compañero no se hubiera percatado, pues estaba decidido a dejar atrás al cobarde que habían conocido.

—Estoy de acuerdo, Kiyoshi —dije con simulada determinación—. Pienso dar lo mejor de mi. Espero que hagas lo mismo.

Los siguientes instantes parecían haber sido congelados por el clima. La bola de nieve parecía no decidirse a caer. La incertidumbre era tal que todo a mi alrededor podría haber desaparecido sin darme siquiera cuenta. Sabía que en un duelo, no hay opción para aquel que dispara en segundo lugar. Ser más rápido sería crucial, pero no podía adelantarme a la señal que daba inicio al duelo. La nieve, hasta ese momento suspendida, comenzó a caer. Levanté mi rifle, decidido. Busqué un objetivo grande, para que la posibilidad de errar mi disparo fuese menor. Tampoco quería herir de gravedad a Kiyoshi, aunque sabía que con sus capacidades como médico no le supondría ningún problema. 

Apreté el gatillo. Un estallido recorrió nuestro improvisado campo de entrenamiento. Mi disparo buscaba la pierna del doctor. Tras oírlo, salté en diagonal hacia atrás, unos 3 metros, para esquivar una posible réplica de Kiyoshi. Un calor inundó mi cuerpo. La emoción de mi primer duelo de tiradores. Aquel día, no solo era la primera vez que me medía a un espadachín, sino que también fue la primera vez contra alguien que usase un rifle. O al menos que lo supiese usar. 

—¡Vamos! Convirtámonos juntos en los más fuertes, amigo.



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RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Kiyoshi Maeda - 05-02-2026

Afortunadamente, Varo ha aceptado el duelo de tiradores que la ofrece Kiyoshi. Sin embargo, ¿sus palabras no esconden algo más? Propio de ser un tipo inteligente, como siempre lo halaga Eros, hizo conocer esta idea porque forma parte de su estrategia. Es sincero consigo mismo, en un enfrentamiento directo, al menos en la actualidad, solo provocaría que su compañero mink le parta la cabeza. El ofrecer esto para que se detenga en plena carrera con su electro activado fue un plan astuto, debemos darle ese punto. Si en algo flaquea el médico es en enfrentar a tipos con cualidades físicas que lo superan demasiado. — Por eso debo ser más listo.

No hay más palabras que decir, solo esperar que la bola de nieve caiga. Ambos tiradores apuntan en direcciones que no son al frente para que la señal indique también el momento de apuntado, y así sucede. Kiyoshi eleva su arma y apunta al pecho de su rival, disparando muy apenas antes que él, pudiendo llevarse así una muy ínfima victoria al menos en ese aspecto. Sin embargo, apenas jala el gatillo se lanza hacia adelante, prácticamente enfrentando la bala que sale disparada desde el rifle de Varo.

Kiyoshi demuestra valentía, gallardía, recibiendo el disparo sin temor alguno. Antes de esto es que la bala del pelinegro ya debió impactar en el peludo hombre. La peculiaridad es que la bala seleccionada por Kiyoshi, la cual estaba debidamente preparada en el rifle nuevo, era una lumínica. La misma estalla y molesta los sentidos de ambos combatientes, pues el propio médico no se salva de esto. Sin embargo, al ser quien tenía el plan ideado, esto no lo toma por sorpresa. Su movimiento y estrategia se basa conociendo perfectamente la ubicación de Varo, ayudado también por la perfecta memoria que posee.

Un sprint de cuatro metros, el cual busca llegar a la posición inicial de Varo, no fijándose del todo bien que el Mink también buscó retroceder tres metros más. Consideremos que, aunque Kiyoshi inició la carrera un poco antes, Varo es por mucho más rápido.

Jalar el gatillo y correr no es lo único que hizo Kiyoshi. El médico, conociendo su inferioridad y aceptándola, luego de disparar, una cantidad de 27 burbujas se creó desde su cuerpo y salieron todas disparadas hacia la figura del gran Varoganchin. Un bombardeo de las mismas no te genera daño, mas sí cansancio, y es a ello a lo que apunta Kiyoshi. Este es el motivo por el que corrió hacia el frente, deteniéndose en esos 3 metros que Varo recorrió tras disparar.

Funcione o no su táctica, Kiyoshi se muestra cansado, con aparentes gotas de sudor en el rostro y en gran parte de su cuerpo, pues hizo un esfuerzo tanto físico como mental. El estrés al que se somete es uno al que aún no se acostumbra, pero para eso mismo es que se encuentra entrenando, siendo él mismo quien eligió las duplas, no subestimando a Uker y situándolo de su lado, sino por conocer la fuerza tanto de Eros como de Varo, batiéndose en su contra cuando es una completa anomalía al pertenecer siempre al mismo bando.

Hoy, Kiyoshi se está poniendo a prueba.
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OFF ROL



RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Rackham Uker - 05-02-2026

La nieve tiene un sonido extraño.

Se mete en tu cabeza y chirría, molesta al oído, sobre todo si tus pies se hunden en ella con facilidad, como pasaba ahora. Crujiente y molesto, crujiente y molesto, esas palabras llenaron por completo la mente del cocinero, mientras ideaba una manera de conseguir algo que parecía imposible.

El sonido se detuvo, ambos tiradores pararon su charla y sus movimientos, el comienzo de su duelo estaba al caer, lo único que podía oírse era el viento entrando a la cueva y llenándolo todo de nieve, cada vez más y más. Cerró sus ojos, ocultando de sí mismo toda información que no fuera importante, inhalo y guardó el aire en sus pulmones, incluso el sonido de su propia respiración iba a molestarlo en aquello que esperaba conseguir. También cambió la mano que agarraba el arma, pues iba a necesitar toda la precisión en sus movimientos posible, incluso si luego el propio dolor le hacía soltar la katana de nuevo.

Unos segundos de silencio, eso bastaría, no debía moverse él. Sus ojos se abrieron y observaron la nieve que comenzaba a cubrir sus pies, imaginó a su objetivo moviéndose debajo, se preguntó cuantos centímetros de nieve lo separaban del suelo firme de la cueva, la velocidad de su oponente, su velocidad de reacción.

Hubo un aviso, luego de un par de segundos que se sintieron eternos, la recompensa de su espera. Ese sonido característico se hizo presente en un mísero instante, al mismo tiempo que la nieve que estaba viendo era invadida por más de esta misma que llegaba desde atrás. Su brazo izquierdo se movió hacia atrás, impulsado por su propio instinto, haciendo que su cuerpo le tuviera que seguir el ritmo para darse la vuelta. Ahí lo vio, la bestia en la que el capitán se había convertido, su brazo continuó su movimiento sin detenerse, provocando que la parte sin filo de la katana chocara con uno de los brazos extendidos del luchador, moviéndolo lo suficiente para cambiar un poco su dirección y que todo el movimiento ajeno se vea afectado. - Te tengo -.

En cuanto su espada terminó ese movimiento, su filo quedó apuntando a Eros, una posición desde la cual el pelinegro simplemente colocó toda su fuerza en dar un ataque más. La hoja se abalanzó con rapidez contra el cuerpo del hombre-topo, atravesándolo justo por debajo de sus costillas izquierdas. - Te devuelvo un poco de antes -. Sonrió, por fin habiendo podido ser de utilidad en el combate.

Libro de recetas



RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Eros Focalor - 06-02-2026

Los reflejos de Uker eran buenos, muy buenos y, ciertamente, infinitamente mejores que los del oriundo de Baterilla. Cierto era que el estilo de Eros consistía en castigar de forma imprudente a sus enemigos a costa de dejar de lado su propia integridad física pero ¿Que pasaría cuando alguien pudiese, cómo fue el caso del marcado, anticipar sus movimientos e interceptarlo?

Cuando Eros se disponía a realizar su jugada sintió el frío metal atravesando su abdomen por el lado izquierdo de torso insertandose entre sus costillas de forma que el filo pasase a través de su torso. Pese a la pared de músculo que comprendía su forma híbrida el cocinero había podido mandar terrible fileteada. Eros le gruñió en la cara a Uker, frente a frente, haciendo retumbar la cueva y a la par que guñía su mano se movió por debajo del brazo de Uker para sostener la muñeca que lo estaba perforando, y lejos de horrorizarse por sentir el arma contra los huesos de sus costillas Eros avanzó con el arma clavada para afianzarse más al agarre de la muñeca del espadachín con sus músculos de hierro.

El rostro de Eros mostraba una sonrisa plena, volviendo a su forma humana mientras retenía el movimiento del capitán. — ¡Me gusta como peleas Uker! ¡Bienvenido a los piratas de la sepultura! —Declaró Eros contento, y a los cuatro vientos mientras tosía sangre. Esperaba que el filo de la espada no hubiese tocado sus pulmón Entonces suspiró relajando sus músculos del torso, tranquilo, para luego enviar un poderoso golpe cruzado con el puño derecho hacia el rostro del marcado.

Castigaría con pasión el dolor que estaba sintiendo, porque la dicha era para ser compartida. Eros al fin tenía amigos con los cuales pelear usando todas sus fuerzas, con los cuales viajar y poder construir sus vidas. Ya no estaba solo, y por eso necesitaba volverse más fuerte, por lo que inmediatamente tras el primer golpe Eros se dispondría a mandar un segundo golpe ascendente a la boca del estómago de Uker, más que dispuesto a convertir eso en un duelo de puños lo cual se podía notar por cómo había moderado la fuerza de ese golpe consciente de que un golpe mal dado en esas circunstancias podría suponer una tragedia para todos.

Ataud



RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Varoganchin - 06-02-2026

En el fragor de un duelo, todo ocurre muy deprisa. Parece que fuese mi mantra, pero eso no lo hace menos cierto. En ocasiones, las piernas pueden llegar a ser más rápidas que otras sensaciones. Disparé y salté para apartarme de Kiyoshi, y no fue hasta ese momento en el que reparé que el doctor había sido más rápido que yo. Una explosión cubrió la zona. No, no era una explosión, pues mi cuerpo no ardía como cuando recibí aquel ataque en los cabos gemelos. Se trataba de un potente haz de luz, uno que me cegó y me hizo perder el sentido de la orientación por unos instantes. Había logrado impactarme antes que yo a él. Sin duda era un gran tirador y podía aprender muchas cosas de él. Por suerte, no sé si fue mi pelaje, o la resistencia adquirida durante las diferentes batallas que ya había librado, pero el daño que me había causado no fue grande.

Sin embargo, la jugada de nuestro doctor no había terminado, pues tras su disparo se lanzó hacia mi. Ya había sido testigo de su creatividad en combate, por lo que no podía permitirle dejarme sin recursos, sin escapatoria. Aún con mis atenuados reflejos, fui capaz de ver cómo se acercaba a mí, produciendo aquellas peligrosas burbujas que le permitía crear su fruta. Reaccioné rápido, salté de nuevo para retirarme de él unos 10 metros. Había perdido el duelo de tiradores, resultado que ya podía saber antes de que se diese nuestro encuentro. Sin embargo, nuestro entrenamiento simulaba ser un combate real. Uno donde las reglas no se limitan a disparar. Él lo sabía y por ello usaba su akuma no mi. Y en ese campo, yo no podía quedarme atrás.

—Maldición: Sekhmet

Tan rápido como mis habilidades me lo permitían, generé una de mis enfermedades para repartirla por toda mi zona de acción. Mi salto me había alejado algo de Kiyoshi, pero también me mantenía alejado de la zona en donde Eros y Uker tenían su enfrentamiento. Lo suficiente como para no ser capaz de alcanzarles con un disparo de mí rifle. Sin duda, Kiyoshi no podría escapar de mi ataque. Me asaltó una inmensa sensación de culpabilidad al haber infectado a uno de mis compañeros. Más aún, tratándose del que tenía una gran aversión a los gérmenes.

—Kiyoshi, yo... —dije con el rifle apoyado en mi hombro y mi otra mano rascando mi nuca, mi gesto de arrepentimiento —. Lo... Lo siento. No me dejaste otra alternativa.

Sí algo tenía claro, era que no quería dañar a mis compañeros. Pero más aún, quería evitar ir contra sus fobias o manos. Hacer algo que no solo los dañase por fuera, si no que lo hiciese por dentro. Entendía perfectamente a Kiyoshi, pues yo mismo también había sentido ese rechazo al contacto con otros por miedo a infectar me con algo. Malditas ironías me tenía el destino preparado.



INFO



RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Kiyoshi Maeda - 06-02-2026

Lo supuso, mas no quiso aceptarlo. Su habilidad con el poder del diablo no es suficiente para tomar por sorpresa a alguien con la capacidad física de Varo, por lo que en el rostro de Kiyoshi se percibe cierta frustración al ver que su plan fue inútil. Se muerde sutilmente el labio inferior bajo la mascarilla y se lamenta internamente. — Maldición… ¿Qué puedo hacer entonces? ¿Hay alguna respuesta para ser más fuerte? ¿Para ser un vencedor?

Por si fuera poco, el show no ha terminado. El mink, decidido a alzarse con la victoria, pone en ejecución su habilidad. De pronto, internamente comienza a sufrir dolor, el cual causa que se le revuelven las tripas. Casi que vomita, pero la mascarilla que usa le permite aguantar lo mejor posible. — Así que esto es lo que se siente al tener a Varo Ganchin de enemigo. — Como compañero es confiable, pero como adversario es terrorífico.

Sin embargo, Kiyoshi no ha perdido su tiempo durante estos meses. Se ha esforzado para pasar de un humilde y débil doctor a un pirata del cual sus compañeros puedan depender en situaciones de peligro. Mientras el Mink se disculpa y lamenta, preocupado por el estado del doctor, este último busca sacar fuerzas de cualquier zona de su cuerpo para seguir adelante y darlo todo. Ha dado con la respuesta de qué debe hacer, y es seguir el plan que trazó inicialmente. Cuando las cosas van mal, solo debes ceñirte a la estrategia, confiar en lo que has planificado y rezar para que todo salga bien.

A la vez que Varo habla, Kiyoshi, quien no ha soltado su rifle en ningún momento, apunta no al mink, sino al topo que ya ha recuperado su verdadera forma y está en un enfrentamiento con Uker. Este es un dos contra dos, no dos uno contra uno, y el hombre burbujas lo tiene más que claro. — Porque un debilucho como yo trabaja en equipo, eso lo tengo claro. — Ignora a Varo, jalando el gatillo y disparando una bala que se incrusta en el centro de la espalda de Eros, buscando apoyar a Uker en su dura labor de enfrentar a un tipo que posee una fuerza titánica.

La bala va sola, pues aquella peculiar burbuja la fue rodeando y explotó al momento del impacto, otorgando el mismo efecto que en un inicio, causándole un cansancio repentino que puede jugarle una mala pasada. — Vamos, Uker, ataca. — Recién tras disparar, sus ojos vuelven a fijarse en Varo. Busca hacer trabajar su cerebro para llegar a la respuesta de cómo enfrentarlo, mas ninguna solución viable llega hasta a él, generando en sí mismo un sentimiento pesimista que desea apartar, resultando imposible.

Cabe destacar que, como sigue con el mismo rifle normal, la bala disparada a Eros es una lumínica, la cual afectará los sentidos no solo del capitán, sino también del propio Uker. Esto es una lástima, pero bajo ningún motivo Kiyoshi podía ir a por su rifle y disparar otra bala. Varo simplemente lo hubiera impedido.

— Qué complicado es todo esto… A veces solo quiero volver a ser un doctor, pero… No, ahora soy un pirata, debo mantenerme en pie hasta el final. Cueste lo que cueste.

La distancia entre ambos tiradores sigue siendo de 10 metros.

OFF ROL



RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Rackham Uker - 07-02-2026

Podría haberse evitado algo así, podría haber quitado la espada del cuerpo ajeno para alejarse, podría haber separado las distancias y aprovechar esa molesta nieve para ver venir cualquier ataque. Pero no, su cabeza dolía, su sangre le quemaba por dentro, haciéndolo olvidar el frio que su cuerpo aún sentía, no quería facilitarse este combate, ya no se trataba de poner en riesgo su vida.

Ahora solo debía demostrarse que podía luchar junto a otras personas.

- Pues luchemos enton… -. El primer golpe llegó, directo en su mejilla izquierda. Si lo hubiera dejado hablar un poco más probablemente su lengua se hubiera partido por el choque con sus dientes, pero el golpe recibido dañó su rostro. No era fuerte, el capitán lo había golpeado con más fiereza en cuanto comenzó este entrenamiento, pero en su condición era peligroso continuar con un combate así. Un segundo golpe llegó, provocando que doble su cuerpo y dejando que gran parte de su saliva combinada con la sangre de su boca manchara la nieve debajo de ellos. - Te contuviste… -.

Fue ahí que el destello llegó, de la nada, como si una bomba hubiera explotado a espaldas del hombre-topo. Sus ojos le fallaron, casi no podía ver nada, pero no era necesario, Eros aún sostenía su brazo, él no soltaba el arma aún, podía saber donde se encontraba su oponente casi a la perfección. Alzó su puño y lo dirigió al cuerpo del usuario de la zoan, impactando su puño muy cerca de donde la hoja se hallaba cortando su carne. Era débil al golpear, no poseía esa fuerza monstruosa que muchos tenían, no podía resistir golpes de Eros sin que este tuviera que controlarse.

No era más que basura, y planeaba cambiar eso.

Pero por ahora, no había mucho más que pudiera hacer. No podía zafarse de un agarre con tanta fuerza, su cuerpo estaba demasiado debilitado como para poder dar otro golpe, no podía hacer otra cosa que no sea… esperar. - ¡¡Vamos Eros!! ¡¡Solo un poco más!! -. Si podía alargar esto tal vez Kiyoshi podría pensar en algo más, tal vez Eros cometería un error o Varo le daría la espalda a su propio oponente.

O tal vez no, tal vez la derrota estaba cerca para este par.

Libro de recetas



RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Eros Focalor - 09-02-2026

¿Se había contenido? Efectivamente, pues no mataría a su compañero. El momento del contrataque Eros parecería suceder en cámara lenta, era raro para Eros el poder intentar vaticinar un ataque que viniese a él más acostumbrado a recibirlos con pasión y éste no sería el caso contrario aunque pudiese verlo, pero la intervención de Kiyoshi fue suficiente para encandilarlo impidiendo que su defensa conectase recibiendo el golpe del marcado en el área baja de su costilla en su totalidad. En simultaneo, Eros aprovecharía el momento en que el puño del marcado conectaba contra él para lanzar un propio contraataque con la mano libre, una estocada cual sable para impactar con la punta de los dedos, al brazo de Uker que aún mantenía cautivo de su agarre, aplicando ésta vez toda su fuerza, dejando de lado cualquier tipo de mesura previamente expuesta mientras reía divertido por el combate rompiendo su fachada inexpresiva en el rostro de porcelana casi tan blancuzco como la nieve que ahora les tapaba los tobillos.

Entonces lo soltaría finalmente usando su forma completa para dejarse caer por el filo del arma, patinando el filo ensangrentado por su cambiante fisionomía para caer sobre la nieve procediendo a ingresar nuevamente por el túnel que había creado al emerger previamente para utilizar el recorrido de la galería que había cavado en un nuevo salto rasante hacia la posición de Kiyoshi. Utilizó sus garras para abrirse paso por la gélida nuevamente avanzando los metros suficientes para colocarse exactamente por debajo de la posición del inmóvil tirador que llevaba rato cómodo en su cuadrante. El primer salto lo llevó casi 20 metros por debajo de la nieve, habiendo usado un metro para sumergirse nuevamente en su agujero.

No hubo una señal, la nieve insonorizaba el ruido y el depredador subterráneo no estaba en ningún lado aparente tras un instante que pareció eterno, estaba listo para emerger en cualquier momento y seguir dando todo lo que tenía para enfrentar a quienes más quería.

Ataud



RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - Varoganchin - 09-02-2026

Gran error fue el mío al pensarme que por tratarse de un entrenamiento podría bajar la guardia. Mientras las palabras salían de mi boca, Kiyoshi no perdía el ritmo. Levantó su rifle, no hacía mi, sino hacia la zona en la que nuestros compañeros aún continuaban con su enfrentamiento. Cuando quise ser consciente de lo que ocurría, solo pude ver de nuevo un resplandor allí donde antes se alzaba nuestro capitán. No puedo fallarle. Debo demostrarle que yo también puedo ser útil en batalla. Cargué mi rifle. Apunté hacia mis propios compañeros. ¿Qué debía hacer? 

Estaba convencido a convertirme en un gran apoyo para mis compañeros y para ello debía fijarme en cómo sacaban provecho los demás en combate. MI estilo y el de Eros no tenían mucho en común, pero sabía que acabaría encontrando la manera de que juntos, nuestras habilidades se viesen potenciadas. A Uker no lo había visto luchar lo suficiente como para poder trazar ninguna estrategia con él ni para saber cómo saca partido a sus puntos fuertes. Kiyoshi sin embargo, era más conocido para mi, y el hecho de que ambos luchásemos combinando nuestras habilidades de akuma no mi con nuestros rifles me hacía creer que, sin duda, era él a quién más debía prestar atención. Pero, ¿cómo podía estar a su altura?

Las veces que había visto a Kiyoshi combatir, siempre parecía tener un plan preparado. Su mente parecía ir a otra velocidad; siempre con un objetivo fijado; derrotar al enemigo. Yo había podido ver cómo mis disparos no estaban causando apenas ningún daño a mis compañeros. ¿Tal vez debería centrarme en Uker? El parecía ya maltrecho, y podría ser fácil dejarlo fuera de combate. Sin embargo, no quería que alguno de mis ataques causara ningún daño de gravedad a mis compañeros. Quizá mi mejor opción era llamar la atención del médico de la tripulación. De este modo, Eros podría derrotar a Uker y así tendríamos un combate en superioridad contra el hueso duro de roer que era Kiyoshi. Estaba decidido.

Dejé fluir de nuevo la electricidad por mi cuerpo. La nieve había conseguido que mis piernas pareciesen aletargadas cuando corría, pero ahora no podía bajar el ritmo. Debía ser el más rápido. Corrí buscando la espalda de Kiyoshi. Apunté tan pronto como estuve situado a unos 6 metros de él, llevando la electricidad producida por mi pelaje hasta mis brazos, por el arma y finalmente hasta la bala. Disparé. Mi objetivo era una de las piernas de Kiyoshi. El pistolero también se habría visto limitado en su movimiento por la nieve. Si conseguía entorpecerlo aún más, quedaría a nuestro merced. 

—¡Vamos, Eros! Es hora de vencer 



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