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[Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Versión para impresión

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RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Gwendolyn - 06-02-2026

Owen es especial, incluso si no tuviese aquella habilidad le parecería especial de todas maneras, pero supuso que no es el momento de explicarlo. Simplemente escuchó lo que tiene que decir, suena a buenas intenciones en un sitio incorrecto, en una respuesta que la tranquilizó a medias. Calma un ardor que sube por el cuerpo, pero provoca más inquietudes. — Un diamante — no conoce uno, no ha tocado una piedra como esa según ella, aun así las conoce por su valor — Entiendo… a medias — porque una vez más se sintió con un opuesto, como si fuesen la luna y el sol. — No lo rompas mucho o sino ¿Con quién me casaré después?

Bromeó avanzando sin rumbo, es escuchar a la gente en un ambiente que no le gusta. El aroma del tabaco arrugó su nariz, mientras la explicación llega. Se cruzó inicialmente de brazos, pensando en lo que le dice, para luego acercar su mano a su propio mentón — Es un poco difícil lo que me pides — es la primera oración que sale de sus labios, para luego sonreír con suavidad — Pero puedo hacerlo.

No es intentarlo, es una afirmación, como ese día del encuentro. Una seguridad que parece salida de la nada, pero que ahí está — ¿Puedo hacer un poco de trampa? Una ayuda, pequeña, diría más bien un movimiento táctico — explicó con suavidad, abriendo sus ojos sin necesitarlo. Quizás es un truco sucio, pero nadie le ha dicho cuáles reglas son y cuáles no, por lo tanto ¿No puede poner una?

Antes de sentarse y acomodarse, simplemente inició un teatro, digno de una artista como ella ¿No?

—¡¿EH?!

Hizo un ademán de hablarle a Sohem, no es un grito muy fuerte, pero sí una impresión que no debería estar ahí.

—¿Que les gane con los ojos cerrados? — No puede ver al resto, pero seguro ha llamado la atención. Quiso causar una reacción, una pista para iniciar, incluso si es tirar bencina a un futuro incendio, no le importó. Mejor eso a no tener ni una chispa — Bueno, seguro será fácil ¿Te he dicho que soy muy buena en esto?   — se acomodó esperando que el resto se agite, como si hubiese sembrado discordia.

[Imagen: sTukvE4K_o.png]

—Como si Dios me hubiese bendecido, haha.

—Espero tengan una buena tarde de juegos a todos — se giró a aquel que ha causado un sonido, no tiene rostro o imagen. No vio lo que debería, aun así no hizo nada más que tomar una bocanada de aire y concentrarse.

Es sentir como siempre, por lo tanto ¿Qué tan difícil debería ser? Acercó su mano a la mesa, sintiendo la textura, una que cambió cuando se encontró con las cartas. Una vez las encontró las levantó, como si pudiera verlas, pero no hay nada más que el negro de siempre.

Además ¿Cómo se juega a eso?  ¿Tiene una mano ganadora? Sudó ligeramente, notando como cada persona hace lo suyo, un golpe, un suspiro, acomodarse en asiento, es casi imperceptible, pero ¿Qué significa?

—Hoy me siento con suerte.

No para ganar, sino para ver por primera vez.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ  Ya gané? (? 



RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Owen Yang - 06-02-2026


Owen había sido abrumado por primera vez en todo lo que llevaba en su travesía. Sí, múltiples veces había demostrado cierta frustración e impotencia, era lógico luego de semejante afronta donde su vida estuvo en peligro no una, ni dos, ni tres, sino incontables veces. De hecho, abrir el periódico automáticamente muestra su cara como alguien deseoso de capturar "vivo o muerto". Había consumido algo llamado "fruta del diablo" para obtener ventaja sobre los demás, para "ser especial", por más que Gwen, por activa y por pasiva, le había dicho que ya lo era.

Pese a los grandes problemas que había tenido con Jin Onizuka (Sin más dilación, si estaban en esta situación, en buenísima parte, fue porque él lo había iniciado todo en primer lugar), por primera vez en todo lo que lo había conocido, estaba siendo fuertemente sensato.

 [...]Si hubiera sido un enemigo, habrías perdido mucho más que eso, ¿para qué? ¿Defender a alguien que ya sabe hacerlo según tus propias palabras? —

[Imagen: f83b7c132f9a4f5d468d7d04e792c45f.jpg]
-Supongo.-

Se mostró mosqueado, porque pese a que la reprimenda del mafioso no fue tan severa como la de Sohem, se había forzado a no decir "llevas razón", porque utilizó sus propias palabras, como lo ocurrido en Isla del Karate, en su contra, haciendo que entre-cerrara los ojos, aún, con esa expresión de labios apretujados y molestia mientras mantenía sus orbes celeste brillante hacia adelante, sin cesar de caminar con su sujeto a su derecha. Deseaba no querer prestarle atención y, debido al gran ruido y opulencia del casino, podía resultar un poco más complicado. Sin embargo, había una realidad: El hombre de ojos gris-celestinos dejaba en claro que Owen, aunque quisiese negarlo, se había "ablandado" desde que había conocido a la mujer que consideraba la única en su vida. Sus ojos miraban las maquinitas, los ruidos, el repiqueteo y tintineo de berrys y fichas que volaban por doquier al igual que las personas que parecían estar disfrutando su ludopatía sin control, pero los oídos del chico estaban fuertemente puestos en todas y cada una de las palabras que Onizuka le dedicaba, como si le costase ver a los ojos por la vergüenza de no querer admitir que, en buena parte, estaba dando en la tecla -Todo a mi alrededor se vuelve ciego porque...temo...no sé,- ¿Iba a decirlo? Su mano derecha bloqueó su visión momentáneamente, ese gesto que repetía cuando se agobiaba, frotándose el entrecejo con el pulgar e índice un par de veces -temo que la maten antes de que pueda lograr cambiar este mundo de mierda, tío.- sintió un pequeño estremecimiento al utilizar esa manera coloquial, no olvidando el escarmiento que recibió minutos atrás. La mirada del chico se veía entre agobiada y frustrada -Hay mucha gente mala allí fuera, demasiada, tú eres una.-.

Curiosa acusación, ¿Acaso Owen no era malo también? ¿Acaso él no le había quitado algo que a alguien le había costado un horror conseguir? ¿Acaso no se había robado, en un segundo y sin que se pueda dar cuenta, un vaso con berrys en monedas a un ludópata que se encontraba distraído viendo los carruseles con figuritas moverse? En el bolsillo del mismo sentido podía escucharse el repiqueteo de las moneditas, ¡SHIK-SHIK! a cada paso que daba, aunque el otro estuviese con los sentidos apagados. Proseguiría con la conversación o con su idea un poquito después, porque aquí había algo a lo cual enfocarse directa y completamente: Encontrar a Sohem entre la multitud de personas sin utilizar los cinco sentidos...sino, el sexto, porque es lo que el pelirrojo había entendido.

El mafioso explicaba sus modus operandi, tenían sentido: Promesas de victoria ante las maquinitas, detectar el funcionamiento de las mismas, sus posibles ambivalencias y que nunca dependía de lo que sacaras. Los ojos celeste brillante del chico volaban en múltiples direcciones, especialmente las señaladas por el más alto de ambos masculinos que parecía que le mostraba un "city tour de sociópatas" al ver el cómo los instintos más primarios de los presentes se liberaban, con todos los problemas que los mismos podían conllevarle.

—Una de ellas es sencilla; no tienes que mirar los números, ni los dibujos, sino usar esto con lógica. Puedes usar la diestra todavía, así que pon la mano en la palanca. —

[Imagen: 54494bdf52fff613d3f8204fd4b6e4f5.jpg]
-Escúchame, pero igual hay parte de aleatoriedad en todo esto de forma muy basta. No creo que tengan lógica.-

Elevaba la mirada mientras se acomodaba y dejaba llevar por el movimiento del mafioso que, ayudándole a colocar su mano no-hábil y sin yeso, pudo notar un posible cambio de sonido en la misma; En Owen parecía uno totalmente normal, de los infinitos que podría hacer en los mecanismos de la misma, ¿Acaso algo cambiaba? Aprovechó para sentarse mientras nuevamente veía los carruseles, esos tan marcados, luminosos y destructores totales de los reguladores de cortisol y que finiquitaban en inyecciones directas de dopamina y estímulos coloridos. En otras dimensiones, existía un espejo negro que, a través de ciertos botones, podías acceder a los mismos estímulos creados por otras personas y, con el dedo, pasar de estímulo a estímulo para reventar tus niveles de atención. Escuchó el ritmo, miró las luces, prestaba atención a aquello que el pelirrojo jamás había hecho: Detenerse. Si lo había dicho Sohem de manera más agresiva, se lo decía Jin de manera más pausada, pero la idea era la misma. Mira tu entorno, enfócate -Entiendo.- y el pelirrojo, pese a que parecía un desastre, estaba tan firmemente aferrado a su cometido final (El lugar trascender en este mundo y hacer trascender al amor de su vida por encima de él) que su rostro y mirada cambiaron. Fue, probablemente, el "entiendo" más genuino que había dicho en demasiado tiempo, demostrando esa fuerte capacidad de hiperfoco que, muchas veces, tenía.

En el proceso de introducción de la moneda y el bajar de la palanca del chico, los carruseles giraron. No había obtenido un máximo resultado ni una ganancia que fuese a hacerles encontrar a Sohem, para nada, pero Jin sí había acertado con su teoría -...- la sorpresa del chico fue tal en el momento que su fuerte sentido del oído escuchó los pitiditos de la máquina y el tintineo de los berrys sobre el metal que se quedó con sus ojos abiertos de par en par -Momento.- balbuceó, mientras escuchaba su protocolo de "ocho derrotas seguidas" -Me diste una idea.- volteó, lo tenía a su lado, elevando un poco la vista por la diferencia de altura mientras movía ese brazo momificado derecho -¿Será que Sohem quiere que hagamos algo así, pero con las personas?- preguntó, era una teoría, ¿Cómo sino lo encontrarían al enmascarado entre tanto bullicio? Sí, ese pelo rosa chicle lo verías a cien mil kilómetros, pero tardarían horas hasta toparse con ambos dos. Era innegable que había cierto sentimiento de impaciencia en el pelirrojo debido a la ausencia de Gwen -...sigh.- pero el mafioso se lo dejó bien claro: Concéntrate. Ya no por ti, sino, por ella.

Mientras le miraba ir hacia otra máquina y buscaba probar su punto, Owen proseguía intentando analizar un poco la situación.

[Imagen: d5a207107a4d32fc5b824b28c86ceecf.jpg]
-¿Será que las personas también tienen ritmo, luces, sonidos de derrota internos, cosas así?-

Sonaba a una idea descabellada, pero esta máquina la había hecho una persona para realizar ciertas representaciones sobre eventos que, por ejemplo, Jin parecía dominar completamente. El banquito era giratorio en sí mismo, por lo que giró la cintura hacia la izquierda, buscando mirarle mientras tenía la maquinita a su derecha -Lo que me estás diciendo es que las máquinas tienen su propio ritmo interno, y muchas personas dan pistas de si es buen momento apostar en ellas o no, ¿O me equivoco?- volviendo a girar, llevó su mano derecha al mentón, frotándolo mientras fruncía el entre-cejo -Tendría que aprender a detectar quién es el que está ganando y quién el que está perdiendo.- su acotación la dijo en voz alta, la suficiente como para poder ser escuchaba por el hombre de cicatriz en la frente -Es decir,- prosiguió, volviendo a dirigirle la mirada -Hay algunos que son muy evidentes, como el gilipollas que estaba distraído y que le robé- ¡SHIK!, casi de la nada, salió el vasito repleto de berrys que se robó dos minutos atrás -esto. Pero las veces que he jugado a las cartas...- una idea empezó a aflorar en su interior -...la idea era...- inclinó su espalda, su expresión empezó a tornarse llena de sospecha -...hacer de cuenta que no tenías nada,- frunció el ceño, observando a quienes apostaban en las tragaperras con total normalidad -aunque por dentro te estuvieses retorciendo por tener una mano insta ganadora.- y, así, volvió a mirarle -¿Me entiendes a lo que voy?-.

¿Acaso el truco estaba en "ver sin ver" literalmente hablando? ¿Ver aquello que el rostro desea ocultar?

Defuse the bomb:



RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Sohem - 11-02-2026

Pareció comprender lo que le dije de Owen, aunque claramente mostró preocupación por él en el momento y sus palabras no caían en saco roto conmigo. Sabía que si lo presionaba demasiado podría quebrarle, y aunque pensase en recuperar esa fractura - física y metafórica - aplicando más calor y mas golpes - físicos y metafóricos - tenía que tener cuidado de no destruir la pieza en el proceso. Eso estaba claro.

Entonces, ya en la mesa, mientras nos entregaban las fichas y yo pagaba por ellas para poder entrar en la partida, la chica tuvo una idea divertida, y sonreí de medio lado desde mi posición por detrás de ella — ¡Qué juguetona está ama! — dije siguiéndole el juego — Cerrar los ojos para no ver las expresiones de los demás es demasiado pícaro hasta para usted — dije, aun más alto que ella para que se escuchase bien lo que planeaba — Pero así no podrá ver los números que tiene, así que yo se los diré al oído — añadí agachándome y apoyándome con mi mano en su hombro acercando la boca a su oreja.

— Bien pensado. No importa que no sepas jugar, yo si. Te iré diciendo lo que tienes que hacer con las cartas pero... tú no tienes que centrarte en eso. Quiero que intentes averiguar quién está mintiendo — susurré al oído de la chica ciega. El plan era fácil, ella tenía que sentir si la engañaban o tenían intenciones de "acabar" con ella en esta partida, y su tapadera sería que yo jugaría la partida por ella.
Entonces el crupier repartió las cartas. Las de Gwendolyn fueron un tres y un cuatro de corazones. Tendríamos que igualar la apuesta en la mesa y esperar el flop para saber si podíamos empezar a pensar en una escalera, o algo más humilde — Vamos a apostar. Di que vas y arroja la ficha que tienes más a la derecha, frente a ti. Después de que el crupier termine el flop, los demás empezarán a pensar en sus jugadas. Ve preparándote — le susurré sin moverme de la posición, mirando a los presentes uno por uno y esperando por ver sus reacciones.





Resumen

Haki

Entrenamiento

Inventario

Una disculpa



RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Onizuka Jin - 11-02-2026

Su mente viajó a un solo individuo al ver a Owen. Mierda, lo extrañaba. ¿Quizás debería llamarlo cuando volviera a estar a solas? ¿Qué tanto estaría haciendo en ese momento? Si estaba llegando tan lejos tenía también sus propias motivaciones. Las palabras de Owen le hicieron recordar al individuo. Sus manos fueron a sus bolsillos, sin dar demasiados detalles. 

 
—Siento que has olvidado tu propio objetivo inicial por una sola persona. Eso te vuelve débil.

La mirada no era dura, buscaba esta vez una ligera compensión o, más bien, quizás tener un poco de compasión hacia ese joven muchacho. —Si de verdad no solo la amas, sino también te ama a ti, ella también debería apoyar tus objetivos. Así es como se supone que se gana la confianza. Uno no tiene que darlo todo por el otro, ambos tienen que dar su pequeño grano de arena. — Aunque comprendía aquella impulsividad. Había tenido esa misma experiencia. Era consciente que para el mundo podría no ser una buena persona, solo era uno más del montón que daba su opinión en voz alta. —Owen, creo que no eres la persona más indicada para hablar de bondad precisamente, tú y yo lo sabemos bien. — Tampoco era quién para revelar su historial, ahora mismo no era relevante. —Lo que sé es que si quieres proteger a la persona que más te importa, no lo vuelvas tan evidente. No haces solo que se vuelva tu punto débil, sino también objetivo de peligros mucho mayores. ¿Acaso es lo que buscas con Gwendolyn? ¿Crees que si eso no hubiera sido un enfrentamiento Gwendolyn no habría sido asesinada solo para que te rindieras? — Apretó los labios, elevando su diestra hasta su cabello, peinándolo hacia atrás con una pasada rápida. —No soy quién para darte este tipo de consejos, pero vuelve a ser el de antes. A veces olvidar a una persona es dar un paso adelante a volverte más fuerte. Un paso atrás para dar otro delante. — ¿Por qué diantres hacía ahora de padre? Bah, que hiciera lo que le diera la gana. A fin de cuentas, solo era un muchacho aprendiendo a madurar. 

Era agradable ver que, pese a todo, el muchacho parecía más enfocado. ¿Quizás las palabras de Sohem habían llegado mejor a él? ¿O sencillamente el que él mismo le hubiera tratado de ayudar a su forma? Sus motivaciones eran propias, por supuesto. Mejor, eso significaba que se tomaba las cosas en serio. Apartó su mano, dándole el espacio al joven para que, esta vez, fuera él quien se encargara de hacer lo que hasta entonces le había explicado. 

-Me diste una idea- 


El arqueo de su ceja mostró curiosidad, por supuesto. Seguía sin creerse que él tuviera que estar frente a una máquina como esa para tener que sacar unos asquerosos Berries. Hubiera preferido estar en la zona de cartas, pero no iba a cuestionar a su nuevo Jefe. Sin embargo, las palabras de Owen cobraban sentido. Sus ojos, afilados, volvieron a analizar el entorno, ahora con más firmeza. Razón no le podía faltar. Si ese Haki era para “ver sin ver”, como bien había dicho, significaba que había algo más allá que una simple máquina y los mecanismos. Por mucho que él conociera algunos trucos no era sinónimo de victoria absoluta, o conseguir el objetivo por el que estaban allí. 

—Es una buena teoría.

Tomó una moneda, introduciéndola en la máquina en la que se encontraba. Igual que hizo con el contrario, se centró en el frente, enfocado en la iluminación, los sonidos, calculando el tiempo. Su diestra se acomodó en la palanca, sopesando en silencio las palabras del más joven. Le resultaría complicado desactivar todos los sentidos a los que estaba habituado. 

¡TING!

La mano de Jin se movió instantáneamente, bajando la palanca. La rueda siguió su curso. Un 7. Dos... Triple de 7. Gran premio. Había elegido el momento y máquina perfectas. La enorme montaña de Berries no dejó de caer del aparato. Descendió, recogiéndolas, en silencio, revisando su entorno. Si había un momento hostil o con más emociones era especialmente ese momento de grandes victorias. Pudo percibirlas, las miradas. No como algo distinto, sino con el resto de los sentidos a los que ya estaba habituado a percibirlos; estado de alerta, percepción, atención... Desconectar algo que solía tener activo casi las 24h iba a ser difícil incluso para él. El aire era denso, pero seguía sin poder percibirlo de forma concreta. 

Introdujo una segunda moneda. Todavía quedaba más para ganar el dinero estipulado y tenían que aprovechar su tiempo al máximo. Ahora la atención regresó al menor mientras le hablaba, con la diestra todavía en la palanca a la vez que la zurda iba ordenando el resto de los berries en un pequeño saco a su lado. —Las emociones en los casinos suelen ser muy volátiles. Como ahora mismo. — habló ahora en voz baja, procurando que solo Owen le escuchara. —Mira ahora. Alguien tiene el gran premio, y puedes sentir envidia, tensión... Puede que sí tengas razón y lo que busque Sohem sea que “veamos” esas intenciones “sin verlos”. — Bajó la palanca, ahora sí, con una derrota completa. No había tenido “suerte” en esa tanda. Tampoco lo había calculado bien, lo hizo a propósito. Pudo sentir la hostilidad descender, calmarse un poco. —Habrá que ir con cuidado. — Volvió a introducir la moneda con la zurda, sus ojos enfocándose de nuevo, tratando de prestar atención a su entorno y la propia máquina frente a él. Otro triple 7. Mierda, acertó sin querer. Las monedas llenaron de nuevo todo el aparato, tomándose un pequeño respiro para retomar las monedas una vez más e ir contándolas. Al menos ahora parecían acercarse poco a poco al medio millón de Berries. De quinientos en quinientos. Sus ojos voltearon a mirar. Podía sentir el aire más pesado después de la segunda gran victoria. No podía permitirse tener más tan seguidos. 

Cerró los ojos, colocando las monedas, tratando de enfocarse en su entorno, habiendo ahora interiorizado las palabras del pelirrojo. Ver sin ver. ¿Cómo diablos iba a bajar la guardia? Estaba demasiado habituado a mantenerla alerta en todo momento. No podía hacerlo, todavía se le dificultaba. Se sentía demasiado la hostilidad, pero solo podía ver negrura cuando terminaba de acomodar los últimos Berries en el saco.

Cajita de Tabaco




RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Owen Yang - 12-02-2026

Por primera vez, Owen estaba siendo escuchado por alguien más que no sea la mujer que había elegido. Sí, el vínculo que tenían ambos era maravilloso y sí, Kiyoshi también había escuchado sus dramas personales y conflictos internos. Sin embargo, esta vez era muy, muy diferente: Si alguien podía señalar al verdadero responsable de la existencia del pelirrojo y Gwen en una aventura que les había provocado casi la muerte en varias ocasiones (Al menos en el muchacho) era, sin duda, Jin Onizuka. ¿Porqué? Simple: Si él nunca habría ordenado perseguir a Uker y Maki el chico explosivo, sin ninguna duda, se habría quedado en Isla del Karate formando la vida y la familia que jamás pudo tener.

Pero, como siempre en su vida, parece que el destino tiene razones que ni la propia razón entenderá.

Había algo que era lícito en las palabras de Jin: Vuelve a ser el de antes. Owen se quedó mirándole, contrariado, expresando una mueca de confusión mientras sentía sus cabellos frotarse y sacudirse. Muchas de sus palabras tenían un peso excepcional, porque de notaba que aquel sujeto sabía perfectamente cómo explotar los puntos débiles de las personas con vínculos fuertes, como si ser querido o amado fuese una debilidad y no una fortaleza. Porque el corazón del muchacho, así Sohem le hubiese arrancado el brazo de cuajo y no solo quebrado, sabe que, en todos los escenarios habidos y por haber en la multiplicidad de universos distintos en los que ambos pudiesen coincidir.

Habría hecho exactamente lo mismo otra vez.

Todo lo que Owen hizo fue, mientras las lucecitas de colores y el tintineo de las máquinas y los berrys se agolpaban en ese inmenso descontrol de sensaciones, contestar solo una cosa de manera mucho más personal.

[Imagen: ef62eab961f11c855f0c94cb55788973.jpg]
-Me molesta admitirlo, pero tienes razón en la enorme mayoría de las cosas que dices, excepto una sola cosa:-

Y su expresión, que le miraba con curiosidad y honestidad, cambió.

[Imagen: 6jacOoO.png]
-No puedo volver a ser el mismo Owen que era antes. Soy mejor, y debo serlo aún más.-

Y, demostrando esa abrumadora determinación inquebrantable que hace que la llama de su espíritu se empequeñezca, más nunca se apague, continuó -Probablemente es el mensaje que quería darme el Maestro antes.- ¿Maestro? Se le había escapado de forma completamente accidental. Primero, había podido probar cosas con sus nuevos poderes que nunca había podido hacer antes. Había tenido un enfrentamiento para medir "qué tan lejos estaba" de la verdadera fuerza (sin éxito, obvio), y ahora estaba siendo capaz de poder desarrollar un sexto sentido. Fue como si su cabeza, y sus ideas, se acomodaran a que decirle simplemente "Sohem", ya que, luego de la intensidad que había demostrado antes, llamarle por su nombre aún le generaba mucha incomodidad, ¿Era su manera de respetarle? Owen solo había tenido una sola persona que reconocía como quien le había enseñado casi todo: Alastor Morningstar. Pensó en él de manera fugaz, muy, casi como si fuese una estrella fugaz.

Jin validó la posible teoría de Owen, haciendo que, automáticamente, empezase a prestarle detenida atención a dos cosas: Primero, verle jugar para poder entender de qué manera las máquinas tragaperras "tenían ritmo propio" y, la segunda, ver cómo, ahora, surgían las verdaderas certezas -¡WO! ¡COÑO! ¡MIRA ESO!- empezó a ver la cascada de berrys que caían justo a los pies del mafioso que llamaba poderosísimamente la atención, más aún con el estrepitoso escándalo que provocaba su victoria descomunal. No solo era el tintineo de las moneditas una atrás de la otra, sino, la propia máquina que le señalizaba como ganador absoluto de ello y, por consiguiente, despertaba cientos de miradas de los más ludópatas (Como Owen) que parecía que sus pupilas se habían vuelto símbolos de la moneda local -¡¿CÓMO CARAJOS LO HICISTE?!- se lo había explicado, sí, pero el verlo resultaba muy espectacular -Espera, voy.- y, haciendo exactamente el mismo proceso que el propio sujeto de ojos celeste-grisáceo, usó su mano habilitada para tomar una monedita e introducirla en la ranura. El proceso era torpe y lento, sí, el pelirrojo carecía de buena habilidad ambidiestra, por lo que su agilidad se veía mermada y un poco entorpecida por el pedazo de yeso colgante en todo el brazo izquierdo.

En el instante que la palanquita fue accionada y los carruseles empezaban a girar -¡!- los sentidos de Owen despertaron de golpe, con Jin, a su lado, que aún seguía intentando juntar la inmensidad de monedas que caían a borbotones. El ritmo del pelirrojo, como le había explicado el mafioso, no había sido el correcto, haciendo que apareciera "Limón, la cara de un piratita con sombrero de paja, cereza", resultando en ninguna combinación -...espera.- pero algo despertó su atención más allá de la rápida intención de seguir los consejos del hombretón en el cual se encontraban, juntos, intentando aprender a "ver sin ver".

-¿Sabes?- vio los carruseles inconexos, mientras el mafioso recolectaba las monedas e introducía una segunda moneda. Quiso seguir hablando, pero parece que ambos estaban percibiendo lo mismo y pudo notarlo en su expresividad. Esa mirada analítica, la misma que le había dedicado al chico varias veces atrás, pero que esconde cientos de pensamientos y decisiones que, seguramente, en su cabeza tome en segundos -En Isla Tamanegi utilizábamos un término con quien me enseñó todo lo que sé.- contestó en cuanto notó aquello que, de la misma manera, Owen sentía -Le decíamos "me vibra la cola".- mantenía su vista clavada en la maquinita delante de su nariz, sin siquiera inmutarse. No hacía falta voltearse para saber que había gente respirándoles en la nuca, ni ojos en la espalda para poder observar la envidia. Incluso, los humanos comunes, tienen ese "sexto sentido" sobre el augurio y lo que ocurre a su alrededor -En tu curro te habrá pasado trescientas quintillones de veces. Si me ha pasado a mi, a ti ni me imagino, eres más viejo que yo.- como todo muchacho joven, resultaba un poco impertinente con las edades de los demás -Esa sensación de que hay intenciones raras, malas o simplemente que alguien te está fichando. Cuando nosotros lo hacíamos, decíamos "ahí va un pichón".-.

Jin volvía a introducir una moneda, otra vez volvía a acertar. Otra vez el escándalo estaba presente. Eran destellos. Uno detrás de otro, muy difíciles de apreciar, pero aparecían como si fueran piquetes de mosquito en su piel -Más de uno debe estar pensando en reventarnos la cabeza en cuanto pongamos un pie afuera del casino.- y no estaba muy alejado. Sintió una hostilidad, de esas cuando ves a alguien aproximarse a golpearte y este lo hace evidente. Sintió envidia, de esas miradas que solo buscan el desagrado. Sintió un destello de tristeza, de alguien que parecía querer tener la suerte que estaba teniendo el mafioso.

Empezó a respirar con mucha profundidad, de esas que hacen que tu pecho se infle y desinfle. Sus ojos se cerraron solos. Otra vez, las sensaciones aparecían, esporádicas, instantáneas, pero ahí estaban.

[Imagen: euYe5ah.png]
-Nos ven como pichones. Tienen intenciones de quedarse con todo lo que tenemos. Siento...que no son gran cosa, no sé porqué, tampoco.-

Cuando abrió sus ojos, esa inmersión desapareció por completo -Jin.- sonó respetuoso, serio, frunciendo el ceño hacia adelante y mirando hacia los carruseles detenidos, especialmente enfocando la vista en el dibujito del limón -¿Tienes algo por lo que valga la pena morir?- ¿Qué más daba hacer preguntas a esta altura? Ya estaban en "la contienda interminable" -Algo, alguien. Alguien o algo que sea tu Gwen.- hablaba con sinceridad, incluso, quería ver si aún podía percibir a las personas enloquecidas manteniendo la cabeza ocupada en una conversación profunda -Lo poco que he visto de ti es tu trabajo y tus cosas. Aquel día en el casino ibas muy confiado, sigues actuando con demasiada confianza,- volteó, clavando sus orbes celestes en él -¿Porqué? ¿A qué le temes tanto que no puedes mostrarte vulnerable como yo lo hago?- jamás el Owen antiguo diría algo así, pero sí, uno mermado y condicionado por la existencia del amor de su vida -Si el Maestro- otra vez lo dijo de forma accidental -decide matarme por que Gwen consiga cambiar este mundo, no me tiembla el pulso en lo más mínimo. Al fin y al cabo ella tiene mi apellido, continuaré con ella para siempre.- muy meloso y romántico, sí, pero quería dejar implícito el hecho -¿Hay alguien o algo por lo que estés dispuesto a morir en este preciso segundo, Jin?-.

Defuse the bomb:



RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Gwendolyn - 12-02-2026

¿Cómo se juega sin ver niguna carta? ¿Es el azar lo que prima o eso llamado probabilidad? Porque la gente habla de la suerte, mientras otros reclaman que es lo que uno se buscó. — Jugaremos así entonces — carraspeó con suavidad, aclarándose la garganta, en un movimiento que seguro crea confusión en la gente. Es un espectáculo que nadie pidió, que ha llegado solo para entretener a quien ninguno de los presentes puede ver.

Tomó las cartas con cuidado, las levantó como si supiera qué está haciendo, cuando en realidad ¿Cómo son las cartas siquiera? Tienen números y signos, pero en cada juego significan algo distinto. Una larga explicación de Owen se lo ha dicho, pero es imposible que pueda jugarlo nunca.

¿Quién está mintiendo? Apretó los labios, porque ¿Se puede ganar mintiendo en un juego? Le pareció divertido, porque es ser detectives, en una escena sin crimen — Oh, ya veo. — no, en realidad nada puede observar. Han sido muchas palabras, pero intentó sacar lo importante. Apostar con la ficha más a la derecha.

Su mano se deslizó y buscó el objeto. Avanzó a la derecha, esperándose encontrar algo más, pero al parecer esa es la ficha más a la derecha — ¿Qué es el flop? — habló despacio luego de un carraspeó, intentando esconder su ignorancia para el resto.

Arrojó el objeto adelante y sonrió, confiada, como si ya hubiese ganado. Aunque en realidad no ha entendido nada de lo que ocurre ¡La ignorancia es una bendición a veces! — Voy, espero que estén listos para perder, estimados — en realidad podrían perder ellos, aun así se centró en las reacciones de los demás. Son suspiros y movimientos involuntarios, la mayoría está incómodos, hasta que lo pudo escuchar, es una sensación extraña que ha provocado ella misma ¿Es esa sensación o algo más?

Que alguien apostara con seguridad la sacó de sus pensamientos, regresándola a esa situación que la mantiene mintiendo sin parar. Escuchó sus palabras y se preguntó entonces ¿Es verdad o no?

—¡Así que veo más gente que se siente con suerte! ¿Qué hacemos? ¿Apostamos más? — se volteó a Sohem esperando que le diga algo, sin saber qué se hace en estos casos, además el dinero ni es suyo ¿De dónde ha aparecido? 

Se volteó al resto, aun así no vio nada. Sigue todo oscuro, por mucho que intente ver algo más, permaneció en el mismo sitio — ¿Cómo sabré que estoy viendo sin ver? — es una frase que sale de la nada, que seguro la hace ver más extraña para el resto. — Ya sabes… para alguien que nunca ha visto nada como eso en su vida.

Ni nunca.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ  Y ahora? (? 



RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Sohem - 18-02-2026

— El flop es cuando el crupier enseña las tres primeras cartas en la mesa — dije respondiendo a su pregunta y emití mi Kenbunshoku para cubrir toda la mesa. El crupier descubrió las tres cartas. Un tres de tréboles, un ocho de picas y un nueve de corazones. Sentí el miedo y la decepción de dos de ellos, eran cartas malas... como las nuestras. Sólo teníamos para hacer una pareja, y había alguien con una sensación de seguridad que obviamente indicaba que tenía algo mejor. Quizá dobles parejas, o trio y pareja... era estúpido ponerse a pensar en ello. Los miré de arriba a abajo identificando de donde provenían exactamente esas sensaciones, y si, había dos mentirosos — Di que vas y apuesta de nuevo la misma ficha — le dije a Gwen en su oído.

Las apuestas se sucedieron con normalidad, todos continuaron la ronda esperando la cuarta carta en la mesa, el turn, que llegó inmediatamente después revelando un cinco de corazones. No era buena carta. Aunque la quinta carta fuese un seis de corazones, nos seguiría faltando o un dos o un siete para poder hacer una escalera. Era una mano inútil y sólo podíamos aspirar a tener aquella pareja de treses — ¿Cuántas personas sientes en la mesa? — pregunté serio. Eran cinco jugadores en total, además del crupier y de mi mismo. Uno de ellos dejaba las cartas destapadas mientras negaba con la cabeza. Abandonaba la ronda. Otro apostaba de nuevo igualando la ficha, mentía. Y otras dos apuestas más a cada cual más segura que la anterior. Alguien con fe y alguien con una certeza. El último subió la apuesta al doble, y era el mayor farol de la historia.

Gwendolyn tenía que sentir a aquellos dos mentirosos y el numero total de personas, era el inicio de todo aquello. Primero sentirlas, después las vería — Entiendo, entiendo — dije fingiendo que hablaba con Gwendolyn y lanzando las fichas por ella, doblando al apuesta que había puesto el último de ellos, tirándome un farol aun más grande — Yo sólo sigo órdenes — les dije a los presentes, sonriendo arrugando mi cara y la cicatriz de mi rostro con aquella visible deformidad, en una mueca desagradable, volviendo a colocarme en posición junto al oído de Gwendolyn mientras, de los cuatro participantes, sólo el que la certeza y el más mentiroso igualaron nuestra apuesta. Pasamos de turno y el crupier se dispuso a sacar la quinta y última carta en mesa.
— El crupier ha sacado el turn, la cuarta carta, y ahora va a sacar el river, que es la última carta. Después de eso valoraremos con más calma. Tienes que concentrarte y decirme quién miente y en qué dirección — susurré al oído de mi acompañante tratando de explicar lo que pasaba y lo que esperaba de ella.




Resumen

Haki

Entrenamiento

Inventario



RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Onizuka Jin - 18-02-2026

Terminó de organizar al fin las monedas en el saco, observando calmadamente el aparato frente a él. Pese a las victorias todavía no había sido suficiente. Quedaba mucho por delante, demasiado quizás. Ni siquiera lo miró directamente mientras sus dedos pulgar e índice acomodaban otra moneda en el aparato, haciéndolo funcionar una vez más. Solo estaba concentrado, tenían un largo camino por delante. 

—Dudo que te estés volviendo mejor, solo más débil. 

No era crueldad, pese a lo frío y neutro que sonó, era sinceridad directa y sin adornos. —Si te hubieras vuelto más fuerte, no te habrías alterado solo porque alguien se acerca a tu querida Gwendolyn. — No podía decir lo mismo de sí mismo cuando pensó que pudo haber perdido a alguien, pero incluso bajo las peligrosas circunstancias, se había sabido mover sin mostrar la misma debilidad que el propio pelirrojo. Le provocó escalofríos el recuerdo del evento donde lo creyó secuestrado, incluso muerto. Bajó la palanca en el instante que escuchó el sonido, haciendo alusión, una vez más, de su capacidad y teoría que había pronunciado. Una vez más, un triple 7, como si fuera una rueda de la fortuna. Habría resultado sospechoso, de no ser porque ya llevaba dos derrotas de cuatro. El aluvión de monedas comenzó a llenarle los pies. Tuvo que pedir un segundo saco. Descendió su torso, organizando la lluvia de monedas una vez más. 

—Estoy de acuerdo con que él quiso decirte que te volvieras mejor, pero no a base de emociones.

Contaba las monedas a medida que seguía manteniendo una conversación con el muchacho. No se le daban bien los menores (aunque no es que el joven fuera menor de edad, en comparación le parecía un niño), pero tampoco estaba acostumbrado en dar consejos, aunque sí escuchar. No por nada su oído era afilado, no por nada la información alcanzaba siempre al varón yakuza. Llegó a ignorar la pregunta que previamente había sido respondida con la explicación por sus victorias, tratando de no hacer un mundo de ello. El motivo era que no buscaba un protagonismo innecesario, más cuando ya había varias miradas a su alrededor fijas en el varón. —Es una expresión de lo más curiosa, desde luego. — sus palabras eran sinceras, no recordaba semejante expresión, aunque lejos de lo que conocía de su propia infancia y dentro de su clan y pasado, no había prestado demasiada atención a lo que lugareños de otras islas tuvieran que decir lejos de los negocios. Su explicación era clara además, tomando otra moneda, contemplándola e incluso jugueteando con ella entre sus dedos. 

—Estás en lo correcto, lo que describes es mi día a día, incluso durante el sueño. — con la moneda dio un toque en la máquina, todavía sin introducirla, con los ojos fijos en los tres sietes que estaban todavía en la pantalla. —Por un par de victorias no van a reventarte la cara, no al menos en estas maquinitas de mierda. — Volteó un momento para mirar al joven sin expresividad, con la misma mirada calmada. —Eso ocurre más en juegos de cartas, donde las trampas son más sencillas. Puedes, si quieres, incluso comprar al propio Crupier del casino si quisiera, siempre habría razones más plausibles. En estos aparatos las personas tienen mucho más asumido que después de un montón de victorias acaban habiendo derrotas y valida más la aleatoriedad. Lo que sí hay ahora mismo es pura envidia, pero eso no quita que no haya hostilidad.

Su mirada regresó de vuelta a los tres sietes, descendiendo la mirada hacia el orificio de la moneda, donde iba a acomodarla. —Pueden vernos como pichones o como les dé la gana, pero sí es cierto que puede existir un peligro de amenaza por querer premios. Seguramente en cuanto salgamos, pero no lo harán aquí dentro. Las personas son muy predecibles. — Introdujo la moneda, momento en que la ruleta comenzó a girar una vez más. —Y no te preocupes, son insignificantes. Cuando no tienes nada que perder, el resto no importa nada. — Elevó su mano, colocándolo sobre la palanca, atento una vez más al sonido, las luces que brillaban alrededor de la tragaperras. Lo escuchó llamarlo por su nombre y no le contestó, pero sí prestaba atención. La pregunta le provocó extrañeza. —¿Que me valga la pena a mí? — No había tenido nada en cuenta o, al menos, no pensaba que hablara del asunto que tocó poco después. 

-Alguien o algo que sea tu Gwen. -

Bajó la palanca. No por acierto, no por sonido, tampoco por las luces. De hecho el carrusel mostró tres dibujos totalmente distintos, mostrando que acababa de perder. Sin embargo no parecía importarle. Sus ojos se quedaron fijos en la pantalla, escuchando más palabras de Owen, viajando en sus propios recuerdos. La palanca no la había siquiera llegado a soltar, solo la mantuvo abajo, en un largo silencio, más de lo que hubiera predicho él mismo. 

-¿Porqué? ¿A qué le temes tanto que no puedes mostrarte vulnerable como yo lo hago?-

Maldito idiota insolente... Su mano finalmente soltó la palanca. No fue despacio, solo lo soltó, como quien tira y tensa de una cuerda, y la suelta. La palanca se sacudió, vibrando hasta retomar su posición. Su rostro se ensombreció. 

—No le temo a nada.

Una gran mentira, quizás su expresión ya hablaba por él más de lo que tenía previsto, no le importaba. Ahora mismo solo no sabía qué decir. Lo primero que se le apareció por la mente fue aquel que extrañaba en los meses que estaban transcurriendo. Su cabello rubio cayendo en forma de cascada, esos ojos azules, aquella sonrisa única, su forma de ser, el cuerpo que no hacía más que llamarlo como un lienzo único en todo el mundo con semejante perfección, la forma en la que su pecho parecía latir de otra forma que no recordaba haber latido por nadie. Alguien por quien casi estuvo a punto de dar su propia vida. Su rostro se iluminaba con la lluvia de luces de la tragaperras que estaba frente a él. Luego la imagen de una sonrisa femenina, piel tan pálida como la propia, ojos violetas, su cabello bicolor, mayormente blanco, aquella actitud tan viva que quería mantener. Los labios de Jin se apretaron entre sí, el puño se cerraba con fuerza. ¿Cuánto tiempo había quedado en silencio? Más del que debía, y ni él pudo contarlo. 

—Déjame darte un consejo, de hombre a niño.

Porque sí, seguía siendo un maldito niño para él. Descendió su cuerpo, tomando una de las monedas que acomodó en la tragaperras del joven, para así acercarse más, evitando que el sonido de su voz se hiciera de escuchar lejos de ellos dos. El tono de su voz se volvió más lento, serio, casi en una silenciosa amenaza característica en él. No se equivoquen, no era de forma voluntaria, ahora mismo los muros en su mente estaban lo más altos posible y su estado de alerta en un pico máximo. —Incluso si lo hubiera, no te lo diría a ti. — Allí estaba, aquella voz única en el hombre que podía hacer temblar a muchos de los hombres que habían trabajado bajo sus órdenes, siendo capaz de agacharles la cabeza. No lo iba a dejar sin una respuesta de todos modos. No había identidades, no los manifestaría en ninguna circunstancia, menos en un lugar donde había posibles oídos o a saber qué o quién más. —Solo te diré que si no lo sabes, es por algo. Piénsalo. Si no hubiera sabido de Gwendolyn, ella no habría terminado drogada. Si se me notara que tuviera a algo o alguien como Gwendolyn, Sohem lo habría aprovechado, mi jefe lo habría aprovechado, mis enemigos lo habrían aprovechado. — él mismo introdujo la moneda en la tragaperras de Owen, él mismo tomó la palanca ajena, sin pedir permiso, sus labios cerca de su oído, bajando incluso más la voz. —Ahora mismo no estaría en pie si me dedicara a declarar mis vulnerabilidades. A diferencia de ti, conservo lo que me importa bajo llave, incluso si tiene que ser bajo una máscara que me haga ver como un monstruo. Incluso si tengo que dañar lo que me importa para mantenerlo a salvo. Eso, jovencito, se llama seguridad. Tú darías tu vida, lo dices como si fuera algo que tuviera un gran valor, pero para donde estoy, eso es lo menos relevante. — Bajó la palanca, el momento justo, de modo que ahora la tragaperras donde se encontraba Owen sacó un triple 7. Las monedas comenzaron a caer bajo los pies del joven al momento que Jin apartaba su mano despacio.

—Si hay algo que sé de sobra, Owen, es que hacerte sufrir es más fácil que salvar quien te importa.

Apartó su rostro del oído ajeno, cruzándose de brazos, con los ojos todavía clavados en el joven. —Piénsalo. Antes de ir a por ti, irán a por ella primero. ¿La imaginas? Hazte una pequeña idea, ponte en mi lugar por un momento. Imagina que eres yo, y sigues exponiendo a Gwendolyn. Para dentro de apenas segundos ya están yendo detrás de ella. Si no saben del Akuma se terminaría revelando porque tendría que defenderse a la fuerza, y por lo que vi y conozco por el momento, es su único método de defensa inconsciente al punto que cuando peleamos con el Jefe, lo usó sin pensar y nos debilitó y fortaleció al enemigo. Luego, la tendrían en cautiverio y te caería la amenaza de aparecer o su muerte. Viéndote, irías de cabeza sin pensar en las consecuencias, sin pensar que es una trampa. — Descruzó los brazos, volviendo la mirada a la máquina, esta vez sin hacer nada. Él mismo se había visto en esa situación meses atrás. Rebuscó su bolsillo, sacando su cajita de metal, abriéndola, exponiendo el tabaco que tenía perfectamente ordenado, retirando un cigarrillo y colocándolo entre sus labios. 

—Ahora piensa en este escenario.

Retiró el mechero, encendiendo el cigarrillo y dando una larga calada, recordando la segunda situación en la que aquel rubio se vio envuelto. —Ahora ya no solo eres tú, sino una autoridad superior que puede ordenarte dañar a Gwendolyn. Tienes que demostrarle que no tienes nada con ella, porque si lo descubre, ella no solo morirá, sino que te verás forzado a matarla. No tienes otra opción, o la matan ellos, o la matas tú. ¿Qué harías? Son cosas que tengo que pensar en mi día a día. ¿Sigues creyendo que no debo mostrarme como siempre lo hago? ¿Incluso si consigo que la persona que pueda importarme me odie de por vida? — Expulsó el humo de sus labios, en un largo suspiro. Los ojos se volvieron a su alrededor. Algo se sintió extraño. No era la sensación de antes, que se seguía manteniendo. Era diferente. ¿Un aura? Arqueó una ceja, ahora confundido. Cerró los ojos, quizás el recuerdo solo le estaba haciendo ver cosas, pero de la nada parecía incluso percibir emociones, no de la forma que acostumbraba, no, más bien de otra forma, una que no comprendía. Cerró los ojos, solo viendo de nuevo aquellas extrañas figuras en su propia oscuridad. Sacudió la cabeza, y volvió a abrir los ojos, para volver a ver nada. Juraría que, por un momento, había podido ver a las personas con una extraña aura, cada uno con colores distintos, cada uno con formas distintas. Lo achacó al estrés de recordar y verse envuelto en ese tipo de situación. —En mi caso, no tengo ni el derecho de demostrar ni un solo ápice de debilidad o emociones ante nadie, ni amigos ni enemigos. En tu caso, solo eres un niñito mimado que no sabe nada de la vida, no la valora, ni mucho menos sabe lo que es vivir.

Cajita de Tabaco




RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Gwendolyn - 19-02-2026

Siempre ha sido calmada, pero esto es difícil. Quizás nunca fue la eterna primavera que pensó, sino más bien el frío está bien para ella. Se sintió en medio de la tormenta, porque necesita descubrir algo ¡Algo que no sabe que es! A diferencia de otra gente, el mundo es desconocido y el Haki parece un secreto que jamás debió conocer.

—Huh, bueno, apostaré de nuevo. Sí, por qué no — fingió que sabe lo que debe hacer o lo que está haciendo ¿No son las apariencias lo más importante en un inicio? Lástima que no puede verlas. Un suspiro salió de su interior antes de escuchar la consulta, una que la distrajo. Se sintió tonta, porque en realidad ha estado intentando sentir sin saber a cuántos deben considerar. Hubo un silencio de su parte, escuchando detalles, la respiración de uno, el tamborileo de los dedos de la mesa de otro, aquel que entrega las cartas y se muestra como el anfitrión.

No dejó de contar, aunque la inseguridad la atacó por un segundo ¿El sonido es de otra persona o alguien que simplemente pasó ahí? — ¿Nos cuento a nosotros? ¿Siete? Ya sabes, el tipo que da las cartas y tú también están aquí — aunque Sohem no esté sentado, está junto a ella, por lo tanto supuso que hay que considerarlo ¡Seguro es a quien más sienta llegado el momento! Es difícil sentir a seis personas a la vez, por un segundo sintió que la cabeza le estallaría por hacer tantas cosas. Pero ha notado movimientos y sonidos de todos los presentes desde el inicio.

Supuso que el juego tiene un fin y esa es la última carta ¿Van ganando o no? Porque hasta ahora no le ha dicho qué tal van, simplemente indicaciones para que pretenda jugar — Está bien, el ganador está entre nosotros ¿No? Uno menos ¡Te oí suspirando! Debiste quedarte, amigo.

Le prestó atención a lo que han dicho, hasta al hombre que dobló la apuesta. Suena seguro, incluso más que ella — … Yo soy la que más miente — tapó sus labios al decir eso, con un tono bajo, esperando que solo el hombre dueño de un banco pueda oír — ¿Te sirve esa respuesta? — se rió con suavidad, en un legítimo signo de diversión.

—¿Qué pasa si lo llego a saber y no veo nada? ¿Me hace más especial? —

Esa es la pregunta, cómo saber qué no es un golpe de suerte o que lo ha logrado descubrir por otro sentido.

Seguro cuando lo pueda ver, lo va a reconocer.

—De todas maneras lo lograré y diré que es fácil.

No hay otro camino o respuesta.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Qué tal ahora ? (? Papá ya llegamos? (??? 



RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Owen Yang - 19-02-2026

El mafioso tenía una insistencia atroz con respecto a la debilidad de Owen por los apegos. Sí, él había vivido en aquella etapa y el planteamiento de Jin era completamente realista y planteable: No tener vínculos te asegura carecer de debilidades, ya que todo el daño puede y debe recaer en uno mismo. Sin embargo, el pelirrojo no reconocía a la chica como una debilidad, al contrario, como una fortaleza, ¿Porqué? Si él había escalado en poder, inteligencia y se había vuelto alguien muchísimo más noble dentro de los cánones sociales, ciertamente, fue gracias a su guía. Él siempre había sido reconocido como un fenómeno (En el mal sentido), un paria y, por sobre todas las cosas, un chico que viviría poco y moriría muerto a balazos en un callejón por una venta de droga que se complicó. Si la vida le había dado un nuevo giro y sentido, objetivamente, había sido gracias a que Gwen le demostró, con paciencia y cariño, que él era valioso, muy.

Sus ojos celeste brillante, desde que profesó su pregunta, se mantenían en el sujeto de ojos gris-celestinos, oscilando su mirada hacia aquella cicatriz frontal tan evidente y que, en algún momento de su vida, el más joven de los dos amenazó con profundizar en esa herida. El sujeto fue un poco más allá y comentó que, con las máquinas tragamonedas, ciertamente, no habían tanto problema como podría haberlo jugando a las cartas -Tiene sentido.- que fue lo único que contestó el muchacho, ya que, efectivamente, en cuanto "empiezan a olerse cosas raras" en una mesa empiezan a aparecer las intimidaciones, ¿Acaso esa gente también "ve sin ver"?

Si fue llamativa la reacción de Jin en el instante que buscó una equivalencia de Gwen, pero con él. Decidió quedarse quieto, estático, bajando la palanca de su maquinita de forma abrupta y fallando en el proceso que él mismo comentó que había que respetar -...- y su reacción, incluso, luego de decir que "no le temía a nada", fue automática: Cerró uno de sus ojos y buscó no pensar, evitar ese ruido mental del que Owen tenía en abrumadora profundidad, pensando en cientos de cosas a la vez. Quería...probar algo, a ver si era posible.

—No le temo a nada.
[Imagen: TGqXnjf.png]
-Se nota que está mintiendo. Pero...puedo...sentir culpa, ¿Añoranza? ¿Rabia? ¿Qué esconde este tío?-

Otra vez, pero no fue un destello, sino, una ráfaga: Todos los presentes habían cambiado su aspecto y todo alrededor se había ensombrecido muy, muy ligeramente, haciendo que llamasen la atención como luces y destellos multicolores. Algunos resultaban ser azul cálido, otros gris. Algunos se sacudían erráticamente como electricidad, otros se mezclaban con el aire como si fuesen vapor. Jin tenía lo segundo, fueron tres segundos hasta desaparecer en un degradado que normalizó la vista, pero su silueta se volvió granate oscuro, como la sangre cuando se oxigena. Parecía que, por primera vez en todo lo que se conocían, Owen había llegado a incomodarle, incluso, queriendo aconsejarle. El chico, mientras lo escuchaba, empezó a respetar el patrón que el mafioso comentaba: El sonido de las luces, los ruidos internos de la máquina, el accionar correcto de la palanca y, justo antes de colocar él la moneda, el cuerpo del alto sujeto a su lado se aproximó, haciendo que el tono grave de su voz apareciese para querer intimidarle casi de la misma manera que lo había hecho en su primer encuentro tiempo atrás. El pelirrojo le miraba, atento, pero sus palabras no llegaban a penetrarle, incluso cuando buscaban generarle un fuerte estado de ansiedad e inseguridad provocadas por culpa de que la muchachita, ciertamente, tenía capacidades de sobra para defenderse...más no quería ni podía controlarse, habiéndolo demostrado en más de una ocasión y, como señalaba el del aura granate: "Ayudó al enemigo y no a nosotros".

Owen seguía con su ojo izquierdo cerrado, casi como si ese ritual le ayudase un poco a poder concentrarse mejor, incluso con la fuerte distracción que suponía el susto que Jin quería provocarle. Notó, debido a su actitud derrotista durante una décima de segundo atrás, que había mentido. Sintió cómo su presencia transmitía ansiedad y miedo, ¿Y ahora le estaba dando un discurso de cómo quien le ayudó a sentirse útil era su debilidad? Por el único motivo que deseó ser fuerte, ciertamente, fue por ella -...tal vez...culpa...- no es que le estaba ignorando, es que estaba utilizando el cómo se había puesto tan intimidatorio y a la defensiva por una pregunta tan sencilla como elemental, ¿Cuál es tu debilidad? Una sonrisa se escapó del pelirrojo mientras él seguía y los berrys, que hacía rato no paraban de repiquetear en sus zapatillas, volaban en direcciones aleatorias, provocando que algunos de los presentes se acercasen tímidamente a agarrar alguna moneda producto del rebote de la goma del material de las mismas.

—En mi caso, no tengo ni el derecho de demostrar ni un solo ápice de debilidad o emociones ante nadie, ni amigos ni enemigos. En tu caso, solo eres un niñito mimado que no sabe nada de la vida, no la valora, ni mucho menos sabe lo que es vivir.

[Imagen: XDjrbaD.png]
-¿Extrañas a alguien, tío?-

Estaba empezando a ser habitual la sensación. Así como cuando uno "es un pichón" y "le vibra la cola", Owen estaba empezando a ser relativamente capaz de sentir el resonar de sus emociones. La añoranza es un sentimiento fuerte, noble, que siempre evoca el extrañar "tiempos mejores", personas o situaciones que en los momentos adecuados y lugares indicados, marcaban una diferencia en la vida de uno -Me has lanzado un discurso en el que parecía que te estabas proyectando muy fuerte.- pescó una monedita de las que rebotaron y cayeron cerca de la encimera donde se encontraban todos los botones para delimitar los rangos de apuesta con su mano derecha. Procedió a hacerle caso a lo que Jin le había comentado y probó una cosa nueva: subdividir su atención. Ver si era capaz de poder estar atento a los pitidos y ruidos internos de la máquina a su lado mientras sus ojos se enfocaban en la presencia imponente de un mafioso que tenía un sentimiento muy latente de forma repentina -Estrés.- dijo, mirándole fijamente, buscando el contacto visual -Hablas con una normalidad y naturalidad que no te crees ni tú.- no es que lo estuviese desafiando, sino, que estaba aprovechando para practicar y ver "qué-hay-más-allá" de un corazón que decide esconderse. Palpitó, como un radar, el humo carmesí oscuro de su cuerpo hasta desaparecer otra vez, como un pulsar -¿Será que todo lo que me estás diciendo eres tú, proyectando tu inseguridad?- preguntaba con determinación, ya que él no reconocía para nada a Gwen como una debilidad -¿O es que...has tenido que dejar atrás algo de lo cual no sabes cómo está, ni dónde, ni si puedes protegerle como yo puedo hacerlo por ella, así como ella lo hace conmigo?-.

[Imagen: 8Ii7NYF.png]
-Conmigo las mentiras no funcionan. Puedo ver cómo te sientes, y se siente igual a extrañar a alguien.-

Se acomodó en la sillita y accionó la palanca hacia abajo, ¡No había obtenido el premio gordo, pero sí uno anterior a este! ¡Tres simbolitos de piratita con sombrero de paja! Los berrys empezaban a caer a borbotones y empezaba a generarse una montañita que, pese a ser alguien terriblemente ludópata como Owen lo es, había una fuerte curiosidad por descubrir todas estas sensaciones nuevas. Mirándole fíjamente, prosiguió -Puedes ser vulnerable, colega, ¿Qué te pasa?- preguntó, confundido -¿Te molesta que te esté sermoneando alguien más joven que tú? ¿O menos experimentado? ¿O que "haya arriesgado menos"?- empezó a hacer comillas con su mano derecha, la enyesada imposible -¿Tuviste que abandonarla en una de las islas del Grand Line? ¿Porqué no vuelves a buscarla?- ahora las preguntas llovían para el mafioso, pero Owen no desaprovechaba ni un solo segundo de poder estudiarle y poder sentir, aunque Owen desconocía por total completo que los caminos hacia el Grand Line "eran viajes de ida".

Defuse the bomb: