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RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Choi Hae-won - 10-02-2026 —¿Has pensado en mí alguna vez? Antes de que nos volviéramos a encontrar, quiero decir.
—Por supuesto —La sonrisa de la dama es genuina, divertida y confiada—. Siempre me pregunté cuál había sido tu decisión final, y cómo habrías avanzado desde entonces.
Fue —y es— motivo de orgullo durante años. Siempre pensó dentro de sus razonamientos lógicos que ayudarlo había sido un medio indirecto para honrar a su hermana mayor, y recordarlo siempre le permitía recordarla con cariño, a ellos y su causa. Tampoco podría olvidarlo aunque quisiera, pero ese encuentro forma parte de recuerdos que ella considera tesoros de gran valor.
La sonrisa en su cara es, al final del día, una confirmación de la importancia que tuvo este chico en su vida. En aquel momento, no sabía su nombre y mucho menos tenía conciencia de su pasado. Ahora no es muy distinta la situación. No sabe si tiene padres. No sabe si alguna vez logró amar verdaderamente o si hay amigos que tuvo que dejar atrás. No conoce sus miedos más profundos ni sus muchas debilidades… Y, a la vez, conoce tanto de él y no es plenamente consciente de ello.
Verlo sonreír de esa manera, mostrándose auténtico aunque sea por unos momentos, le produce una real sensación de paz.
—Te recomiendo que busques pasta de menta y otras hierbas para complementar, como la hoja de eucalipto. Y bebe té de jengibre —No aparta la mirada de ese chico—. Tendrás otras opciones que te pueden ayudar a pasar el momento, para que el organismo no se acostumbre cien por ciento a la menta.
Además de que podría provocar adicciones que luego serían complejas de sacar.
—Esos mapas me los regaló mi maestro. Creo que lo conociste —La mirada de la joven se vuelve más suave al recordarlo—. Era el carpintero que «reparó» —Acentúa esas palabras con un par de comillas hechas con su mano derecha—, el barco de ese ser —La joven suspira con añoranza—. Partió de este mundo hace años. Se fue en paz y feliz… Y bueno, todo lo que me ha enseñado aún sigue perdurando en mi cabeza.
Ni él supo lo que pasó esa noche. Eso ha sido algo que Hae-won nunca ha contado. Teniendo en cuenta la situación actual y todo el peso simbólico que ello conlleva, prefiere que así se mantenga.
—Así que guarda bien esos mapas. Considéralo una ayuda de parte suya también, aunque nunca supo que pasó ese día —añade con un ademán de mano acompañando sus palabras—. No se lo he contado a nadie, ni pienso hacerlo. Desde ya lo aclaro.
Quieres mantener en privacidad su propia historia para que él mismo sea capaz de contarla, si es que algún día deseara hacerlo.
—Ahora me surgió una duda —La joven sonríe de lado al pensar en la ironía—... ¿Por qué ángel? Estaba vestida de negro ese día. Parecía más un dementor que una criatura sagrada.
RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Dimitri St. George - 03-03-2026 Las comillas que acentuaron lo relativo a la reparación me provocaron una breve risa. También, una punzada en el pecho. Me prohibí a mí mismo pensar en Pulmones Negros cuando decidí escapar. De igual modo, también me había prohibido volver a mentarle por su nombre de pila, porque era plenamente consciente del poder que todavía podía ejercer sobre mí. Por la misma razón, no pregunté más ni ahondé en la idea de que, tal vez, habían dañado de más el barco. No quería saber si estaba vivo, muerto o encerrado. Estaba mejor siendo un mero fantasma, como muchos otros de los que me acompañaban. —Porque actuaste como mi ángel de la guarda. —Volví a sentarme y me sacudí de mangas y brazos toda la arena que pude—. Al principio pensé que J… Pulmones Negros me había encontrado. —Maldije el impulso inconsciente. Chasqueé la lengua—. Y, sin embargo, me encontré con alguien que me dio las fuerzas necesarias y las herramientas para marcharme. La marea se presentaba oscura. Divagué entre el sinuoso vaivén del oleaje, con el aroma a sal adherido a la ropa y la brisa despeinando nuestros cabellos. Dejé que el silencio se asentara entre nosotros. Cerré los ojos e hice un repaso mental de cada sensación que me embriagaba: el cosquilleo de la arena, la ropa fría por la temperatura nocturna, la sensación de un soplo en el pecho. Nos envolvía la calma y yo me sentí más real que nunca. —Además, viéndote ahora, creo que te queda bastante bien el apodo. —Estiré la mano para darle un pequeño toque en la punta de la nariz—. Así que creo que voy a seguir llamándote ángel. No me molesté en ocultar la mirada burlona, cómplice en cierto sentido. Hae-won tenía ese tipo de belleza mística, etérea, que conjugaba con la luna y destacaba en la quietud de la noche. Aparté la mano y apoyé sendos codos en las rodillas. Por supuesto que asumía que ella no revelaría nada de lo que ocurrió entre nosotros. No tendría sentido que me hubiera ayudado a escapar y que ahora comprometiera mi nueva vida. Por no hablar del hecho de que, en efecto, era una ladrona. Sentí sobre el pecho la llave metálica que habitualmente colgaba de mi cuello. Un recuerdo absoluto de que la vida me pertenecía. —La verdad es que tras la capa eres incluso mejor de lo que hubiera podido imaginar. —Porque era humana, dulce y comprensiva. Y no negaré que aquello me asustaba un poco, pero en esos momentos primaba más la calidez—. Solo eras una cría y aún así lo arriesgaste todo por un desconocido. Eso habla muy bien de tu valentía y muy mal de tu instinto de supervivencia —reí—, pero lo agradezco. Aquí la gente me conoce más por St. George que por Dimitri. Cuando llegué a Baterilla intenté hacerme con ropa lo más decente posible y fingí ser un niño de familia repipi que había decidido irse de casa para descubrir el mundo por sí mismo. Empecé a trabajar en un bar de la zona y poco tiempo después me inscribí a la Marina. Sí, elegí ese apellido entre todos precisamente porque evocaba la imagen de niño bueno, de familia de bien, que no haría daño ni a una mosca. Resultaba increíble la cantidad de puertas que abría. Ni siquiera tenía que molestarme en inventar una historia. Me bastaba con dejar a la gente imaginar lo que quisiera cuando escuchaban aquel apodo. La vida te trata diferente sí además de atractivo pareces alguien importante, aunque no seas más que una rata callejera. —Así que la vida me ha tratado bien desde que llegué. —Encogí los hombros—. ¿Y a ti? ¿Cómo te han tratado estos años? Debió de darte un micro infarto al descubrir que tu joya robada estaba aquí. RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Choi Hae-won - 03-03-2026 —¿Y a ti? ¿Cómo te han tratado estos años? Debió de darte un micro infarto al descubrir que tu joya robada estaba aquí.
Oh, diantres. Esa frase se le quedaría pegada por bastante tiempo. No debe pensar de más. No. Puede. Pensar de más.
—Te digo yo que sí me dio un micro infarto. Sin embargo, ver tu expediente también me trajo alivio. Nunca pensé que volvería a encontrarte —Es más, ella hubiera jurado que jamás se volverían a ver—. Fue una grata sorpresa saber que te tendría como compañero de trabajo.
Además de ser un protegido ahora, por supuesto.
Hae-won medita bastante acerca de su vida posterior a ese escape. No pasaron muchas cosas importantes en su andar. No tuvo muchos amigos, y tampoco hubo demasiadas situaciones destacables aparte de… bueno, el consumo de la fruta del diablo.
—Yo tuve que trabajar mucho para limpiar mi apellido. Ya sabes, ser hija de criminales no es para nada bonito, y menos dentro de la marina —Lleva ambas palmas a la arena y recarga el peso del cuerpo sobre ellas. No deja de mirarlo—. Estudié carpintería por tres años, y a mis dieciocho entré al cuerpo de Marines ubicado en Roshwan. Allí conocí a quien hoy es mi mejor amiga: Dravenia —ríe—. Desde entonces me he enfocado prácticamente en trabajar. La vida ha sido positiva, aunque nunca dejé de buscar a Ji-won.
Cuando piensa en todo lo que ha vivido, se toma la libertad de filtrar recuerdos y mantener bajo llave algunas pocas cosas que aún siguen doliendo.
Sin embargo, es mucho más interesante buscar y entender todos y cada uno de los dichos de St. George. Ha sido fácil para él admitir que, antes de todo lo ocurrido, no tenía un apellido. Un hombre que nació en la simpleza y el anonimato, se convirtió en esclavo, escapó de las garras de la inhumanidad y se forjó un nombre. Es una historia digna de un protagonista de cuento con pasado trágico y futuro prometedor, pero incierto.
—Pero voy a decir algo —Hay ligera travesura en su mirar. Desvía la vista a la luna para no verlo—: el apellido te queda muy bien. Se oye tan adorable como tú~.
Y es todo lo que dirá al respecto. Eso le pasa por haberla llamado ángel.
RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Dimitri St. George - 03-03-2026 «Adorable». De todas las palabras del mundo para describirme tuvo que utilizar «adorable». Mentiría si dijera que supe cómo interpretarla, porque se habían referido a mí de muchas formas, pero nunca de esa. Me pregunté si aún con la vista fija en la luna, Hae-won notaría mis pupilas sobre su costado. Una inquietud creciente junto a un sinfín de preguntas. Sin tener claro si la travesura que despedía su tono merecía alguna respuesta o cuál sería la correcta. Un niño pequeño puede ser adorable, un gato, una escena enternecedora. No sentí que hubiera nada adorable en mí. Más concretamente, pensé que ese algo supuestamente adorable era, quizás, alguna fisura o debilidad que debiera ocultar y de la que aún no era consciente. La sensación me picó bajo la piel. —¿Qué quieres decir? —No hubo acritud en mi tono. Tampoco ingenuidad—. ¿Qué representa para ti alguien adorable? Puede que no fuera más que eso, una broma. Una de esas cosas que se dicen sin pensar demasiado y carecen de peso real. De ser así, parecería un estúpido al preguntar una evidencia. Cualquier otra persona es probable que hubiera seguido la broma, hubiera reído o pasado el comentario sin mayor importancia. Yo, sin embargo, me quedé anclado a él. —¿Qué ves en mí que pueda ser adorable? ¿Por qué esa palabra entre todas? En aquel momento no era capaz de comprender que la quemazón bajo la piel se debía a lo expuesto que me sentí, lo vulnerable. De pronto consciente de todo lo que había compartido en tan poco; de cuánto había llegado ella a ver de mí. Me asusté. Solo que no me di cuenta. La orilla quedaba cerca, así que me descalcé, me levanté y avancé lo justo para que el agua acariciara mis pies. Tomé una de las hojas de menta, más por distraer los pensamientos que por necesidad. La brisa marina fue una bofetada agradable. Esperé allí la respuesta, con la excusa perfecta para que no pudiera adivinar por mi semblante lo turbado que se encontraba mi pecho. RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Choi Hae-won - 03-03-2026 —Hmmmm…
Son preguntas concretas para respuestas abstractas. ¿Cómo le dices a alguien que tiene
algo que inspira o evoca esa palabra? Es verdad una cosa: St. George puede inspirar mucho más que eso no solo por su apariencia, sino por su aparente afabilidad y carácter. Es alguien de aspecto centrado.
Pero esas preguntas, ese enfoque particular en una sola palabra, le ha hecho pensar demasiado ¿Acaso nadie ha visto lo adorable que es? ¿Lo tierno al momento de oírle reír o cómo brillan sus ojos cuando alcanzan las estrellas?
Se pone en pie con tranquilidad, pero no se acerca. Puede entender que tal vez la seriedad en la pregunta exige también un poco de espacio personal y privacidad. No se acercaría si él no lo quisiera; si tiene en cuenta que no le importó ni un poco darle la espalda, aún cuando eso puede ser completamente descortés y poco caballeroso, entonces entiende que en verdad la pregunta nace de turbaciones oscilantes en una mente que aún no halla la paz verdadera.
Él aún tiene muchas cosas que sanar. No es cien por ciento libre, aún. Hay una cadena que todavía existe… y lo más triste de todo es que eso es algo normal, si se tiene en cuenta su anterior condición.
Quiera o no, eso le duele.
—¿Porque es la que mejor te queda, a mi juicio? —Sonríe, sin apartar la mirada de las estrellas—. Desde que te he visto, lo único que he querido hacer es darte un abrazo, porque eso me ha inspirado la esencia de tu persona, ¿sabes?
Eso, y el hecho de saberlo vivo y entero.
No dirá más. Hay muchísimas cosas que lo catalogan como adorable ante su mirada. Va más allá del aura, los tics, las maneras de expresarse que no se muestran pero existen. Hae-won es una ávida detectora de los detalles. Esos pequeños puntos y apartes que coronan al ser le permiten, de alguna manera, simplificar a una persona. Es una manera de ahorrar energía y no sobre pensar.
—Hay otras pequeñas cosillas que te hacen adorable, pero eso es algo más subjetivo y propio. Por eso, no creo que valga la pena decírtelo —Suspira, sin moverse del lugar. Desvía su mirada a los pequeños granos de arena mientras se cruza de brazos—. Tienes que pensar que no todos vemos adorables las mismas formas o comportamientos.
Además, son detalles que prefiere guardarse para ella misma. Levanta la mirada con suavidad y vuelve a sonreírle, aunque él no sea capaz de ver esas expresiones por la posición en la que está.
RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Dimitri St. George - 03-03-2026 —Desde que te he visto, lo único que he querido hacer es darte un abrazo, porque eso me ha inspirado la esencia de tu persona, ¿sabes? «Ah, menudo idiota…» Me giré sin esperar que me recibiera la misma sonrisa que llevaba contemplando toda la noche. Ver a Hae-won con los brazos cerrados sobre sí misma me hizo sentir que había algo terriblemente mal y roto en aquella escena. Nos separaban un puñado de pasos. Incluso si no era el caso, tuve la sensación —quizás por su postura— de que estaba helada. No habría sabido discernir si aquel frío le nacía de dentro o se debía a la temperatura que nos envolvía. Lo que sí tuve absolutamente claro fue que, pese a todo, de ella emanaba una calidez que iba más allá de lo evidente. Intangible. Una que, por razones que desconocía, me dedicaba a mí. —Lo siento, soy un idiota. Pocas situaciones me hacían sentir como si fuera nuevo en el mundo. Me despeiné el cabello, inquieto. Hae-won despertaba muchísimos más recuerdos de los que ella misma fuera capaz de imaginar. Yo no les prestaba atención, por eso mismo no los mentaré, pero estaban ahí: calientes y desbordantes como la sangre derramada de una herida abierta. Recorté la distancia que nos separaba con cierta prudencia. Si yo no sonreía en ese momento era, simplemente, por la amalgama de ideas y emociones que llevaba enredadas en la mente. Mi mano aterrizó con dulzura sobre la cabellera de plata. —Está bien. Tú eres mi ángel y yo soy adorable aunque ninguno de los dos terminemos de entender las razones del otro. —La sonrisa habitó mis ojos más que mis labios—. Creo que eso nos coloca en igualdad de condiciones. Probablemente, por lo que me había contado, Choi había perdido mucho, pero también tenía gente que le resultaba importante de verdad. No sé dónde encajaba yo o qué papel representaba en su vida, pero tenía claro que quería velar por ella. Esperaba aligerar, de algún modo, cualquier aflicción que tuviera. —Y si querías darme un abrazo, —La sonrisa se ensanchó en mis labios—, solo tenías que decirlo. Antes de que pudiera replicar, tiré de ella. El abrazo me resultó extraño. Era probablemente el primero que daba con auténtica honestidad desde hacía diez años. Choi era menuda y reconfortante. RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Choi Hae-won - 04-03-2026 Cuando el calor de un abrazo la alcanzó, ella no pudo replicarlo. Tampoco quiso separarse.
Se congela por un segundo, para luego corresponder el gesto con suavidad y mucho cariño. La sonrisa se dibuja con calma, al refugiarse en el pecho ajeno debido a la diferencia de alturas. Hay respeto verdadero en sus acciones; cariño sincero en el contacto y un sentido de deber concreto hacia él. Lo cuidaría, siempre que tuviera la fuerza para llegar hasta él. Cada vez que Dimitri extienda sus manos para tomar las de ella, haría todo lo que esté a su alcance para avanzar.
—Gracias por haber sobrevivido… por haber vivido —No importan las circunstancias—... Gracias por avanzar, reconstruirte y seguir adelante…
Cuando se separa, lo hace para contemplar con el brillo de sus ojos la inmensidad del cielo en los ojos ajenos ¿Por qué lo agradece? El motivo es simple: porque él es una esperanza que llegó a puerto, un barco que logró cruzar las tormentas más duras para alcanzar la vasta inmensidad del mar.
—No sabes lo orgullosa que estoy de ti. En verdad, espero poder tener el privilegio de admirar el continuo paso de tu camino, como una compañera —Una familia elegida, aunque sabe que eso tomará mucho tiempo—. Trabajaremos juntos a partir de ahora ¡Nos esperan muchas aventuras por delante! Y a través de ellas, aprenderemos a vivir cada día más.
Porque la fatalidad podría separarlos en algún momento, pero ella quiere sembrar en él la fortaleza necesaria para seguir adelante si algún día la vida los hace tomar caminos diferentes.
—Lleguemos al final del juego y alcancemos la inmensidad del mar como un equipo —Sonríe con suavidad mientras da dos pasitos hacia atrás—... ¿De acuerdo, soldado St. George?
Quiere ver qué tan lejos puede llegar. Quiere acompañarlo en ese proceso.
—Hmmm… Tampoco te sientas presionado. Solo diviértete y camina con seguridad la senda que tú mismo elegiste. Esa es la bendición que este pobre ángel puede darte~.
RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Dimitri St. George - 04-03-2026 La sentí resguardarse en mi pecho y algo me contrajo el estómago. Tuve la sensación de que aquel abrazo le pertenecía en realidad al par de niños que se conocieron siete años atrás. Habría resultado extraño que alguien nos encontrara en esa situación. Después de todo, nadie podría comprender el vínculo que nos unía. Me permití cerrar los ojos, impregnarme de su aroma mezclado con salitre y menta, mientras su voz me arrullaba. No creo que fuera consciente del modo en que desordenaba mis pensamientos. El instinto de huir antes de que pudiera hacerme daño era tan grande como el deseo de permanecer entre sus brazos durante el resto de la noche. De hecho, no fui yo quien puso distancia. No habría podido soltarla ni aunque quisiera, porque las costillas me oprimían el pecho a la vez que esos recuerdos a los que intentaba no dar voz se materializaban. No sé si los fantasmas existen, pero pensé que la sensación que experimentaba mi mente era similar a las historias que se contaban sobre los espíritus: había empezado difuso, más sensación que otra cosa, hasta materializar con absoluta nitidez los jardines de la gran mansión y la sonrisa de Rose bañada por la luz crepuscular del atardecer. Seguía conteniendo el aliento cuando Hae-won se separó. Solo entonces me di cuenta del repiqueteo incesante del corazón atrapado en el pecho. Le dediqué una sonrisa que, estoy convencido, debió de ser extraña. La gratitud era absolutamente honesta, a pesar del estado en el que me encontraba. —¿De acuerdo, soldado St. George? —De acuerdo, soldado Hae-won. Me sorprendió la calidez en mi propia voz, superpuesta al grito silente de mi mente. —Soy yo el que debería agradecerte todo, así que no te preocupes más por mí. No tengo intención de dejarme morir ni atrapar. —Me habría gustado despeinarle el cabello, pero contuve el impulso—. Ese es el verdadero motivo por el que ingresé a la Marina. Ahora me toca a mí ser el que cuide un poquito de ti. Hundí las manos en los bolsillos del pantalón. Tras Hae-won se divisaba a lo lejos la base de la militar. Supe que la División setenta y cinco iba a poner mi mundo del revés. O, como mínimo, ella. —Deberíamos regresar. Mañana nos van a vencer las ojeras. FIN
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