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RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Fuguwu - 17-02-2026 El crupier de la ruleta, un hombre de unos cuarenta años con chaleco negro y corbatín blanco, recibe el cheque de manos de Uker y, sin decir nada, coloca las fichas correspondientes sobre el negro y hace girar la ruleta con un movimiento de muñeca que podría llegar a poner a bailar a una peonza. La bola rueda, salta, rebota contra las paredes metálicas del cilindro con ese sonido seco y metálico que todo el mundo reconoce, y finalmente cae. Veinte (Negro). La reacción de la pequeña multitud alrededor de la ruleta llega de forma inmediata. Las diez personas que rodean la ruleta en ese momento estallan en celebración, algunas porque también apostaron al negro, otras simplemente porque el ambiente del casino se alimenta de victorias ajenas. Un hombre de mediana edad con sombrero de copa y abrigo de piel levanta su copa hacia Kiyoshi desde el otro lado de la mesa. Una mujer de vestido rojo granate sonríe ampliamente y aplaude dos veces. Otro jugador, más joven, de no más de veinticinco años y con una cicatriz que le cruza la ceja izquierda, se acerca directamente a Uker y le palmea el hombro diciendo – “¡Primera tirada y ya gana! Vaya suerte. ¿Qué toman? Invito la ronda.” – el barman detrás de la barra de caoba se prepara para recibir la orden de bebidas mientras llena vasos de cristal con whisky oscuro que refleja la luz de los candelabros como si fuera ámbar. El crupier arrastra las fichas perdedoras hacia el borde de la mesa con un rastrillo de madera, apila las ganancias de Kiyoshi en una torre perfecta de fichas negras y doradas, y se prepara para la siguiente ronda. En el extremo sur del salón, junto al piano de cola, Pegasus sigue tocando. Sus dedos se deslizan sobre las teclas sin esfuerzo aparente, cambiando la melodía de jazz a un lofi más tranquilo que se funde con el murmullo del casino sin competir contra él. Es un hombre de cabello plateado largo cayendo hasta sus hombros como cascada metálica, rostro que podría tener cualquier edad entre treinta y cincuenta dependiendo del ángulo de observación y la luz que lo ilumina, vistiendo un traje rojo profundo que parece más apropiado para una persona excéntrica que para el propietario de un casino. Sobre el piano descansa un Den Den Mushi el cual se despierta, pero no suena. Pegasus, sin dejar de tocar, sostiene la melodía con la mano izquierda mientras con la derecha contesta el aparato sin romper el ritmo. La conversación dura menos de diez segundos. Quien sea que esté del otro lado es de pocas palabras. Pegasus asiente una vez, cuelga, y sin dejar de tocar gira la cabeza hacia la ruleta. Su mirada se posa directamente sobre Kiyoshi y Uker durante tres segundos completos, sonríe, y devuelve la vista al piano y continúa tocando como si nada hubiera pasado. El crupier, por su parte, ya está listo para la siguiente tirada. Las escaleras suben en espiral con peldaños de madera oscura que no crujen bajo el peso de Varo. El mink sube pegado a la pared, con el hatillo de armas ajustado a la espalda de forma que no golpee contra nada, y Eros justo detrás de él moviéndose con la cautela de quien sabe que el sigilo no es su fuerte pero confía en su compañero. La escalera desemboca directamente en el lateral de babor del salón principal, a pocos metros del arco que separa la zona de billar del resto del casino. Desde aquí la música del piano llega clara, el murmullo de conversaciones se vuelve inteligible, y el calor seco que sube desde el suelo es inmediato y agradable comparado con el pasillo de servicio que acaban de dejar atrás. Apenas Varo asoma la cabeza al salón, un mesero de delantal blanco y chaleco negro se acerca con una bandeja en la mano izquierda. No pregunta quiénes son ni qué hacen ahí. Simplemente les extiende la bandeja con dos copas de vino tinto ya servidas y una sonrisa. Desde su posición, Varo y Eros tienen vista directa hacia el centro del salón. La ruleta está a unos doce metros de distancia, rodeada por un grupo de aproximadamente diez personas que todavía celebran algo que ellos desconocen. Entre ellas, perfectamente visibles, Kiyoshi de pie con su capa negra de bordados orientales y Uker un paso detrás de él con la postura rígida de quien lleva toda la noche fingiendo ser otra persona. Frente a ellos, una torre de fichas negras y doradas descansa sobre el fieltro verde de la mesa.
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Pegasus
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RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Eros Focalor - 17-02-2026 El avance a través de los caminos del personal del servicio no dejo mucho que desear para ellos, la ejecución de las técnicas sigilosas de infiltración por parte del explorador fueron lo suficientemente diestras para compensar la torpeza del capitán que lo intentaba acompañar sin ponerle demasiada voluntad a sus propios intentos por mantener un nivel de sigilo. Sabía que si se esforzaba por no meter la pata, terminaría metiendo la pata más fuerte que si actuase con naturalidad, y eso hizo finalmente avanzando con paso firme hasta que sintió el sonido de las maquinas, el ruido de las bolas saltando en las mesas de ruleta de numero a numero, tarima divisora por tarima divisora. Apenas notó el nivel de opulencia, la adrenalina de las apuestas, y vio la apariencia de los clientes el capitán de los Sepultura se maravilló abriendo sus ojos ambarinos de par en par, casi como un niño en una juguetería. En parte entendía porque a Varo le entusiasmaba tanto apostar, la emoción primitiva de no saber si estabas a punto de perderlo todo en cierto punto le recordaba a la emoción del combate. Llevó su mirada hacia su camarada, y entendió que él había llegado a su campo de batalla. — Bien Varo, mantengamos la distancia pero quiero que todos estemos a tiro de vista... —Entonces fue abordado por alguien ofreciendo una copa, que aceptó tímidamente con un asentir de su cabeza antes de darse una bofetada en la frente para mantener la compostura. Debía portarse igual de neutral que el resto de clientes habituales, como si esto no fuese la gran cosa. Escuchó el jubilo de la mesa de ruleta, tomando un trago de su vino mientras notaba que quienes estaban en una buena racha parecían ser Uker y Kiyoshi. Suspiró aliviado, se habían podido infiltrar más que bien haciendo alarde de las diferentes habilidades de los tripulantes. Lo mejor, se dijo, sería hacerles saber que habían llegado sin problema. Procuró andar alrededor de esa mesa con una distancia de aproximadamente dos metros, fingiendo ser un simple curioso que buscaba que juego probar o que deseaba ver cuanto estaban ganando el par solo para estar en su rango visual unos momentos. Entonces se decantó por una de las mesas cercanas: Dados. Ese juego lo conocía, era igual a lo que se jugaba en las tabernas despues de todo. Aunque con menos apuñalados, esperaba. — Buenas noches a todos, espero no les moleste si me uno a la partida —Saludó al llegar a la mesa, al resto de jugadores y al croupier pues ante todo era un hombre educado pese a pirata. — Me gustaría apostar 5.000 berries al número alto, y 500 extra de propina para el croupier —Asumió que se estilaba dejar propina en ambientes donde la gente gustaba de ostentar su plata, ser generoso era parte de su naturaleza y se dijo que, si podía hacer un poco más amena la jornada de los pobres asalariados, mejor.
Ataud
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Varoganchin - 17-02-2026 Cada escalón me traía un nuevo sonido. Un paso. La música de un piano llegó hasta a mi. Otro paso. Las celebraciones de la gente. Ya casi me podía ver jugando a los dado. No, tal vez a las cartas. Continué subiendo. Sabía que no debíamos estar allí, sin embargo, no nos podíamos detener. Los piratas no cumplían las normas. Además, no todo en esta vida iba a ser sufrir. Era hora de divertirse.
Escuché las palabras de Eros, aunque mi atención estaba ya fijada en las jugadas que debía hacer a las cartas. ¿Jugarían póker en este casino? Esperaba que sí, ese día me sentía afortunado. Tal vez jugarían Blackjack. Sí, estaba seguro. Ese era un juego mucho más apropiado para un casino. Asomé la cabeza tras subir el último escalón. El ruido de las monedas chocando entre ellas me llamaba. Esa sería mi noche. Sin embargo, no pude ver el casino en plenitud, pues tan pronto como llegamos arriba un hombre parecía esperarnos con una bandeja y dos copas de vino. Mi pulso se aceleró. ¿Nos habrían detectado tan pronto? Eros tomó una de las copas, cortés. Yo alargué la mano con cautela, dubitativo. No entendía cómo nos podían estar ofreciendo bebida tan pronto, pero tampoco quería destacar rechazando el ofrecimiento. Tomé la copa por el tallo. Hice unos giros con ella, simulando lo que tantas veces había visto hacer al Jefe Reena. Ni por asomo sabía lo que estaba haciendo, pero era un gesto que siempre me había parecido que le hacía ver sofisticado. Avancé un par de pasos. Llevé la copa hacia mis labios. Sin embargo, antes de que la copa tocase mi boca, oí una nueva celebración en una mesa cercana; apuesta ganada. Miré por encima a los jugadores que rodeaban la mesa. Pude ver a Kiyoshi y Uker integrados entre el gentío ¿De qué tipo de juego se trataría? Me asomé con disimulo, quería mantener la compostura. Era la ruleta. No era mi juego favorito, pero sin duda estaba dando premios. Recordé al viejo Stanson cuando hablaba de las casas de apuestas que había visitado. «Cuando la ruleta está calentita, hay que darle cariño», decía. Me acerqué sin dudarlo. Me situé al costado de Kiyoshi y Uker, pero mi mente ya no estaba en ellos. Metí la mano a mi bolsillo y palpé el dinero que llevaba encima. Los últimos sucesos me habían dejado escaso de fondos. Pero aquella era mi noche, sabía que iba a ganar. —¡5000 berries al rojo! —dije con decisión mientras lanzaba el dinero a la mesa. Aquello era casi todo lo que tenía, pero, ¿quién iba a desaprovechar una oportunidad así. hacía meses que mis ansias de apostar se habían visto bloqueadas por la reticencia de mis compañeros a jugarse dinero. Yo necesitaba aquello. Además, mis habilidades como jugador me harían ganar. Seguro. Note el sudor surgiendo en mi frente. Estaba deseando ver girar la ruleta. Esta vez sí que ganaría. Me haría con un a buena fortuna. Podría comprarme un rifle nuevo, algún que otro libro interesante. Todo a mi alrededor parecía haber desaparecido. Incluso aquella bella melodía de piano había pasado a un segundo plano, como si solo fuese un eco lejano. Solo estábamos la ruleta y yo. —Arg, por favor. ¿Quiere lanzar la dichosa pelotita? —gruñí con un suave golpe sobre la mesa. No sabía dónde se habían metido mis compañeros. ¿Cuánto hacía que me había separado de Eros? Como fuese, seguro que estarían agradecidos cuando volviese con una gran montaña de dinero. Aquella era una noche de suerte. La noche de los Sepultura. Era, sin duda, mi noche.
INFO
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Kiyoshi Maeda - 17-02-2026 Por dentro, disfruta la victoria. Consiente es que Uker será el hombre perjudicado en caso de que queden en números rojos, pero ni una expresión se nota en su rostro, ni un cambio, ni una señal de que se siente glorioso tras obtener el primer triunfo. No menciona palabra, mas sí gira el cuello levemente para ver de soslayo todas las felicitaciones que recaen sobre ellos, aunque debería ser más que nada en Kiyoshi, quien fue el que tomó la decisión. Y menos mal que el contacto físico en el hombro lo hacen con el cocinero, porque si fuese con él… todo habría explotado. Lo habría mandado a lavarse las manos antes de tocarlo de la forma menos respetuosa posible. — Acepta la invitación. — Ordena a Uker, para que vaya a por los tragos. — Y limpia los vasos. — Aunque el enmascarado lo conoce de tanto, que decirle esto debe estar totalmente de más. Aun así, le preocupa el hecho de ponerse a beber debido a su debilidad al alcohol, pero entiende que es un mal necesario a la hora de socializar con el resto. Para cuando el vaso se posa entre sus largos dedos, bebe lentamente y solo un poco del contenido, casi como si solo quisiese humedecer sus labios. — Buen servidio. — Un pequeño halago no viene mal. Si desea plantarse como alguien de poder, hacer ver que su opinión positiva importa es clave. Un nuevo ademan es el que realiza con la mano derecha, siendo movimientos circulares hacia la mesa, indicándole a Uker que apueste nuevamente 5.000 berries. — Esta vez jugaré pares. — Ejerce intercambio visual con el crupier, esperando a que realice la jugada. Ya sea el resultado positivo o negativo para el dúo pirata, será la última apuesta que hará, al menos por ahora. Pasados los segundos, aleja sus pasos de la zona de la ruleta. De soslayo se percata de la presencia de Eros y Varo dentro del casino, mas no tiene ningún intercambio gestual, corporal o vocal con ellos. Finge que no existen en este mundo que él quiere protagonizar secundado por Uker. Aquel que sí existe y llama su atención es el hombre cuya ropa desentona o, dependiendo del punto de vista, más destaca entre todos los presentes. El encargado de deleitar a todos con su música en el piano ahora recibe la visita de Kiyoshi, quien frena sus pasos a la izquierda del varón, a un metro de distancia. Su cuerpo está perfilado hacia el que está sentado, situándose perpendicular al instrumento musical. — Tráele un vaso a este tonto músico. La melodía es buena. — Una nueva instrucción a su acompañante, y raro que le diga tonto a Pegasus para luego halagar su música. Kiyoshi siendo Kiyoshi; nunca cambia. — ¿Cómo funciona la elección de música? ¿El dueño realiza la selección o tienes libertad para tocar lo que gustes. — A sus oídos, debido a la corta distancia que hay con otro salón, escucha lo que deben ser bolas de billar, actividad conocida por él. Puede que luego vaya, aunque no posee tanta habilidad en ello. — ¿Y el código de vestimenta? Luces más o menos tonto que el resto, según convenga. — Rápido, ¿dónde está el vaso? — Apura a Uker. Kiyoshi sigue sin beber de nuevo de su vaso, capaz eso llame la atención de alguien, o capaz no. — Si es posible, toca algo más alegre. Aquí en Drum es todo tan frío. — Ya de por sí él es un hombre algo bajoneado, sin muchos ánimos para muchas cosas. No lo dice siempre, pero la música sirve para relajarle. Es lo que le ha ayudado durante tantas noches de insomnio desde la muerte de sus padres, y ha sido una ayuda que ha desaparecido desde que decidió volverse pirata. Ahora, por un momento, desea recuperar eso. Sentirse como en casa.
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RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Rackham Uker - 18-02-2026 El resultado de la apuesta los tomó como ganadores, algo que podría haber hecho sonreír al cocinero, pero su expresión se mantuvo serena, pues sabía que sería muy difícil sacar algo de dinero de esa manera. 5 mil no era una gran cantidad, Y si debían apostar de 5 mil en 5 mil perdían toda su capacidad de conseguir dinero rápido. De otra forma, si apostaran cantidades más grandes, la capacidad de perder más de lo que tenían era más peligrosa. Simplemente se mantuvo calmado, no estaban ahí por el dinero, por mucho que les hiciera mucha falta. Una mano que se apoyó en su hombro lo hizo girar la cabeza un poco. Un joven, parecía tener su edad, parecía feliz por el éxito ajeno, incluso les invitaba bebidas. ¿Quería ser bueno? Algo le decía que nadie aquí iba a disfrutar de la ganancia ajena, pero no pudo seguir juzgando posibles intenciones del desconocido, pues Kiyoshi marcó una orden, por lo que su cabeza asintió y sus piernas avanzaron. Tuvo que limpiar los vasos, tal y como el misofóbico había pedido, asegurándose de que estén limpios antes de que el encargado pueda servir las bebidas. No tarda mucho en estar junto al médico de nuevo, ofreciéndole un vaso directamente en sus manos, pues él no tomaba nada por culpa de la máscara, y de su actuación muda. Lo vio llevar el cristal a sus labios con el rabillo del ojo, preguntando si era buena idea que él aceptara alcohol de manera tan despreocupada, pero eligió confiar en su compañero por el momento. Una nueva orden llegó, sus manos se movieron con rapidez y nuevamente había otro cheque en la mesa, dejado ahí para asentar el pago de otra apuesta por parte del Maeda. Mientras el crupier hacía girar la ruleta, escucha una voz familiar, la voz de Varo, pero su mirada se mantuvo enfocada en recoger la pila de fichas que habían ganado anteriormente. No debía dejar que alguien sospeche que se conocían, por lo que no hubo alguna clase de gesto hacia el mink para hacerle saber que lo había visto. Luego, otra voz conocida, ahora la de su capitán, apostando también. 5 mil berries cada uno, pares, número alto y rojo. ¿Cuáles eran las posibilidades de ganar algo? Echó una mirada rápida aún oculta por la máscara al tapiz que mostraba los números y los colores. De los números altos, solo 4 de los 18 eran pares rojos, una posibilidad demasiado bajapara su gusto, pero tentadora a la vez. Ahora empezaba a comprender porqué había tanta gente con problemas con las apuestas, y comenzaba a darle algo de asco. Mientras la canica metálica gira, su mirada se dirige a los alrededores, queriendo captar algo más. Era increíble lo mucho que ayudaba la máscara, aunque el no poder mover la cabeza lo hacía más difícil que si no la tuviera puesta. En su pequeña investigación visual, se encontró con los ojos del pianista, parecía observarlos, sonreír. ¿Los había visto ganar antes? No sería buena idea levantar mucho interés, pero tal vez podrían aprovechar para hablar con gente importante si ese era el caso. Al parecer su compañero tuvo una idea similar, pues no esperó mucho más después de que el resultado de la apuesta se anunciara para retirarse de la mesa, dejándole al “guardaespaldas” poco tiempo para recoger las fichas ganadoras o asumir la derrota. Escuchó una nueva orden en cuanto pudo acercarse de nuevo, asintió y se retiró un instante, yendo en busca de las bebidas, repitiendo el mismo proceso de limpiar los vasos, como antes lo había hecho. En su camino de vuelta, tuvo una visión más clara de la zona contigua, ahí donde algunas personas jugaban al billar. Sabía jugarlo, era un tipo de diversión sin apuestas, tal vez podrían conseguir una charla con alguien importante o información sobre el lugar, no pensaba que fuera mala idea pasarse luego. Por fin llegó junto a su “jefe”, extendiendo el vaso hacia el hombre en el piano con el mismo cuidado que antes había usado para dar su bebida a Kiyoshi, pero esta vez simplemente esperó a que el otro la acepte, pues podría rechazarlo o estar en medio de una canción. En cuanto pudo, ya sea que la bebida fuera rechazada o aceptada, dio pasos atrás para volver a quedar detrás del médico, dejando que este hable. Parecía dominar bien las charlas de ese tipo, pese a su incapacidad para no insultar a los demás ni bien los ve, pero eso era algo a lo que se había acostumbrado bastante, a veces haciéndosele extraño que alguien tome a mal ese comentario.
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RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Fuguwu - 19-02-2026 La mesa de dados tiene seis jugadores esta noche. Eros se incorpora como el séptimo. El croupier es una mujer de unos treinta y cinco años con el cabello recogido en un moño apretado y chaleco negro sin una arruga. Recibe los 5,000 berries y los 500 de propina con una inclinación de cabeza. Los otros jugadores murmuran aprobación. Uno de ellos levanta su copa hacia Eros en gesto de bienvenida. La propina va directa a un pequeño recipiente de cristal junto a la bandeja de fichas. El croupier lanza los dados. Dos cubos blancos de bordes perfectos ruedan sobre el tapete verde y se detienen. Dos y tres. Cinco en total. Luego lanza los suyos. Cinco y dos. Siete. La casa gana. El croupier arrastra las fichas de Eros hacia el borde de la mesa con el rastrillo y las apila junto a las demás pérdidas de la ronda. No hay celebración. Tampoco lamento. Un mesero se acerca desde la izquierda con una bandeja vacía. Es joven. No debe tener más de veinte años. Lleva el mismo delantal blanco y chaleco negro que el resto del personal de servicio. Se detiene a medio metro de Eros y señala la copa de vino que todavía tiene en la mano – “¿Desea otra copa, caballero?” – pregunta de forma cortés, a pesar de que la copa sigue prácticamente llena. Es política del casino atender a todos los apostadores como si fueran de la realeza, particularmente si han perdido una apuesta, para mantenerles enganchados al juego. En la otra mesa, la ruleta ya está girando de nuevo. La bola rebota y rebota. Salta entre las divisiones metálicas con ese sonido tan reconocido por todos los que han estado en cualquier casino antes. Pasan 10 segundos de emoción contenida hasta que la ruleta se detiene en… el 3 rojo. El crupier anuncia el resultado. Las fichas de Kiyoshi son arrastradas hacia el montón de pérdidas. Las de Varo se duplican. La torre de fichas negras y doradas se apila frente al mink. La atención de las diez personas alrededor de la mesa cambia de golpe, dejando de mirar a Kiyoshi para ahora mirar a Varo. El hombre del sombrero de copa levanta su vaso hacia él. La mujer del vestido rojo granate aplaude dos veces. Un tipo de unos cincuenta con barba canosa y anillo de oro en el meñique se acerca y palmea la mesa junto a las fichas de Varo – “¡Dos victorias seguidas en esta mesa! La suerte está de tu lado, peludo amigo.” – el barman ya está sirviendo otra ronda sin que nadie la pida. El crupier espera. Las manos sobre el rastrillo. Listo para la siguiente tirada cuando alguien decida apostar. Por su parte, Pegasus no levanta la vista del piano. Sus dedos continúan deslizándose sobre las teclas con la misma tranquilidad de toda la noche. La melodía es lenta. Casi melancólica. No tiene prisa. Kiyoshi está de pie a un metro de distancia. Uker detrás con el vaso en la mano extendido hacia el pianista. Pegasus no lo toma. Tampoco lo rechaza. Simplemente sigue tocando. Tres minutos completos pasan así. La pieza llega a su final con un acorde sostenido que se desvanece en el aire como humo. Solo entonces Pegasus levanta las manos del teclado. Gira la cabeza hacia Kiyoshi y sonríe de forma ancha y autocomplaciente. La sonrisa de alguien que sabe que tiene toda la atención y disfruta cada segundo de ello. Toma el vaso de manos de Uker con un gesto elegante. Lo levanta hacia Kiyoshi en brindis. Espera a que el doctor levante el suyo. Cuando lo hace. Pegasus choca ambos vasos con un sonido cristalino y bebe un trago largo, para luego bajar el vaso y contestarle a Kiyoshi – “Maximilian Pegasus. Dueño de este maravilloso establecimiento de caricatura.” – con voz que enmascara su edad, al igual que su rostro. Se pone de pie, sus 1.85 metros sobrepasan a los poco más de 2 metros de Kiyoshi gracias a la plataforma elevada 30 centímetros por encima del suelo en la que se encuentra parado junto al piano – “Doctor Maeda, me han informado de su grata presencia mis hombres de la entrada. Un placer gozar de su presencia.” – sus ojos se mueven de Kiyoshi a Uker para luego preguntar – “Dígame, doctor. ¿Viene usted acompañado esta noche? Además de su atento mayordomo, el señor Uker Rackham, por supuesto.” – sonríe nuevamente hacia ambos, su atención fija en su respuesta.
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RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Eros Focalor - 19-02-2026 La suerte no estaba de su lado, Eros se rascó la frente quizás un poco más fuerte de lo que debería pues se estaba sintiendo observado y relativamente ansioso pero la adrenalina de la apuesta hacía que algo le dijese en su oído "¿Y si despues de esto ganas?" Recuperaría lo perdido sin más, consideraba bajo ese criterio que sería una buena idea. La gente no parecía afectada por perder dinero, y él no sería la excepción. Observó la llegada del trabajador ofreciendo otra copa, quizás era una mala idea por su poca tolerancia al alcohol pero las malas ideas nunca habían detenido al capitán que terminó el escaso contenido de su copa vacía para posarla sobre la bandeja del trabajador recibiendo la otra con un asentir agradecido de la cabeza entonces levantando dos dedos. — Vamos por la segunda estimado caballero, la suerte no le sonríe a los cobardes Teehehehehe hic —Le dio hipo cortando su risa de cuajo, pues el bebedor novato de Baterilla ya se estaba poniendo a tono no solo con la apuesta sino también con la bebida delatado por el rubor de sus mejillas. Eros podía beber todos los días, pero eso no lo hacía inmune a sus efectos. Decidió nuevamente apostar a una buena tirada, una tirada alta; de fallar se retiraría pues vergüenza le daría tener que ir pidiendo plata a futuro para reparar la Black Widow si es que lo perdía todo contra una casa de apuestas. Era capaz, sí, pero eso no hacía menos deshonroso el asunto. Mientras la apuesta se desenvolvía frente a él, su mirada buscaba a sus compañeros para asegurarse que todo estuviese bien. En la zona del piano pudo ver a Kiyoshi charlando con un hombre elegante como el resto de trabajadores, nada que le llamase la atención pues parecía haber amenidad en la charla. Estaría atento, aunque sabía que el médico podía manejar todos los pies de la sociabilidad mucho mejor que él en ese entorno ¿Qué podría salir mal? El ebrio sentía que la gente empezaba a mirarlo ¿Lo estaban mirando mal acaso? ¿Desentonaba demasiado? Decidió hacer caso omiso a su sentimiento tomando otro trago de su copa mientras esperaba que la dama de la fortuna le sonriese.
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RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Kiyoshi Maeda - 19-02-2026 Se mantiene quieto, estoico y paciente mientras el músico termina de deleitarlos con su pieza. Una leve mirada hacia Uker transmite lo suficiente para que entienda que su deber es esperar, y termina por confirmarse cuando Pegasus acepta el vaso una vez ya tiene las manos desocupadas. Kiyoshi alza su propio trago y delicado acepta el brindis, no queriendo que ambos vasos se toquen demasiado. No está seguro de si su compañero desinfectó el que le entregó al otro tipo, por lo que no se arriesga a sustraer algún germen que no fue debidamente eliminado. — Conque el dueño. Mis preguntas fueron tontas, entonces. Es usted quien coloca las reglas aquí. — Lamentablemente, Kiyoshi es tomado por la guardia baja. Por mucho que su rostro intenta mantenerse inexpresivo, una de sus cejas cede en un leve tic que seguramente no escape a la visión ajena. Han sido descubiertos, pero no solo por lo que Pegasus dice, sino porque el médico tiene una pequeña peculiaridad que dependiendo del contexto puede marcar un antes y un después en el transcurso de una historia: no miente. Sosteniendo el vaso con su mano zurda, estira la diestra hacia Uker y luego hacia una silla que se encuentra cerca. Un ligero movimiento con el índice le ordena que la traiga para así tomar asiento. Eso sí, apunta a que sea colocada sobre la plataforma para que así ambos tipos a priori importantes compartieran el mismo nivel. Aparte, considera innecesario invitar al propio Pegasus a tomar asiento, esperando a que lo haga por su cuenta. Para cuando el asiento llegue, Kiyoshi simplemente se sentará de brazos cruzados y la pierna derecha sobre la izquierda. — No todos podemos entrar por la puerta principal. Lamentablemente no he terminado de educar a todos los tontos que tengo conmigo. — Implícitamente admite que hay más de su grupo dentro del casino y que han debido entrar de una forma distinta a la normal. ¿Acaso tuvo una posibilidad de decir otra cosa? Procede a tomar nuevamente un trago de su vaso, apenas va a la mitad. Si se embriaga, será un auténtico problema. — Este es un tonto casino, señor Pegasus, así que supongo que podríamos jugar bajo sus reglas, ¿no le parece? — Por muy tenso que esté, no se muestra agresivo ni a la defensiva. Por el momento, el contrario no ha mostrado amagues de querer hacerle algo, y si los ha hecho, Kiyoshi no se ha percatado. Además, confía en el hecho de tener a Uker cerca. Podría decirse que confía más en el espadachín de lo que el propio marcado confía en sí mismo. Aun así, espera que mantenga una distancia prudente para no adoptar un comportamiento amenazante en contra del dueño de casa. Tras soltar un ligero suspiro y bajar la pierna para quedar bien sentado, suelta su propuesta. — ¿Qué tal una apuesta? Después de todo, solo hemos venido aquí a jugar. — Por este mismo motivo es que no tiene su arma consigo. No han venido aquí a pelear. Pero si les buscan pelea, conociendo a sus compañeros, ninguno dudará. Sobre todo el topo protector. — Puede elegir el juego. Hasta el momento, solo participé en la tonta ruleta. Puede ser ella u otro. Por cada victoria que obtenga, ganaré dinero. Por cada victoria suya, revelaré la identidad de un acompañante que no es Uker. — El juego no lo propone al azar. Intenta situar la atención en aquellos acompañantes desconocidos o fuera de escena para así apartar a Uker, cuya identidad ya ha sido reconocida —pues él mismo les reveló su nombre—, del foco. Si servirá o no depende de Pegasus. Se termina el vaso de alcohol y lo entrega a Uker. — Por supuesto, si tiene otra idea, estoy dispuesto a escuchar. No soy un apostador nato, pero respeto el sitio al que visito. Un casino es un casino, me guste o no.
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RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Rackham Uker - 19-02-2026 Así que el pianista no era otro que el dueño de este lugar. Podría haberlo sorprendido, pero a su mente solo llegó aquel momento en el que ese hombre de traje rojo los observó y sonrió. Si antes no le parecía alarmante, ahora debía estar claro que debía conocer algo sobre ellos, pero por suerte esa información le fue revelada antes de que Kiyoshi puede volver a tomar la palabra. No se inmutó al escuchar su nombre, no hubo un movimiento de cabeza ni de hombros, tampoco relajó su postura o soltó un suspiro. ¿Lo conocía en verdad? Era cierto que su nombre fue anotado en la entrada, pero tal vez no era más que un pequeño truco para probarlos. Estar usando una máscara podría significar levantar muchas sospechas, es verdad, pero tal vez tenía razón esta vez. Asintió ante el gesto de Kiyoshi. Se giró y buscó con la mirada una silla cercana, consiguiendo una a un par de pasos y llevándola sin problemas hasta la plataforma indicada. Antes de que el médico se sentara, ocupó los materiales de limpieza para dar un buen repaso al asiento que este iba a ocupar unos segundos después, así no podría criticarlo luego. En cuanto la conversación entre ambos hombres comenzó, el cocinero no hizo más que mantener su posición recta y quedarse un paso detrás de Kiyoshi, como había hecho toda la noche. ¿Dónde estaban ahora Varo y Eros? Sabía por el resultado de la apuesta que al menos Varo había conseguido ganar, pero tanto Kiyoshi como Eros habían perdido en la apuesta. Al menos Kiyoshi contaba con la victoria anterior, con la que había quedado 0:0 con el casino, pero rogaba a todos los cielos que los otros dos no quisieran seguir gastando el poco dinero que tenían. De pronto Kiyoshi quiso lanzarse a la boca del lobo, y él no iba a detenerlo. No le parecía la jugada más inteligente retar al dueño del casino a una apuesta, mucho menos si pensaba en que seguramente no cumpliría su palabra, pero la otra posibilidad era simplemente seguir jugando o ser atrapado por la seguridad. En cualquier caso, si no tenían problemas con piratas en ese lugar, seguirían jugando, si su presencia era un problema llegaría la seguridad, cualquier camino llevaba a las misma dos variantes, a excepción de la propuesta del Maeda. Si Pegasus aceptaba, a la vez que cumplía su palabra al perder, se mantendrían a salvo y se llevarían dinero. Arriesgado, tal vez tanto como esa última apuesta en la ruleta. Toma el vaso que Kiyoshi le extiende, manteniéndolo en su mano mientras ambos esperan una respuesta por parte del hombre de prendas rojas. ¿Debían luchar para escapar? Tal vez les permitían marcharse sin más, pero no creía posible que alguien que es dueño de un casino se vaya a perder la oportunidad de conseguir todo el dinero que le traía entregar a una tripulación pirata. Esperaba que la honestidad de Kiyoshi sea notada por el contrario, pues no había tenido problemas en decirle que efectivamente se habían metido sin permiso, si no que también declaró que no estaban solos. Si le creía en eso, podría creerle cuando dijo que solo estaban en el casino para jugar, ¿verdad? ¿Verdad?
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RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Varoganchin - 20-02-2026 Lis sonidos de la sala se vieron opacados por el latir de mi corazón en los oídos. Como siempre, era excitante. El riesgo a perderlo todo era grande, pero ya se sabe, quién no arriesga, no gana. Y yo esa noche me sentía con suerte. El crupier anunció el fin del tiempo para apostar. Mi corazón se aceleró. El rebotar de aquella bola metálica me hacía sentirme como un funambulista haciendo equilibrios. Un bote. 18, par y rojo, lo sabía. Un nuevo salto. 22, par y negro. No, por favor. Otra vez no. Cada rebote me hacia sentir como si saltase a la comba junto a un acantilado. Vivo, pero en riesgo. Los números se sucedían haciéndome cambiar entre la ruina y la dicha. Un último rebote. La ruleta continuaba girando. La bola ya asentada. Al fin, todos podíamos ver dónde había parado la suerte
—Lo sabía! —dije alzando la voz—. Hoy es mi día de suerte. Venid con papá, bonitas —continué mientras el crupier me repartía las fichas de mis ganancias —. Viste eso Er... ¿Eros? No sabía dónde se había metido el capitán. Tampoco me importaba demasiado, pues esa era mi noche, la noche en que me convertiría en rico. La gente aplaudía y vitoreaba no gran jugada. Saludé con el ala de mi sombrero a la mujer del vestido más allá. ¿Estaría coqueteando conmigo? Todo era posible, aquella era mi noche. Estaba claro; no había hecho nada más que comenzar. Solo los necios dejarían escapar una oportunidad como esa. ¿Acaso era yo un necio? Por supuesto que no. Agarré la mitad de mi montón y lo dejé caer a un lado. Una a una. Las fichas golpeaban entre si. Qué sensación más fantástica. —5000 de nuevo. Está vez, al par. Coloqué mi apuesta sobre el tapete, con la actitud de quien sabe que su éxito es solo cuestión de tiempo. Debía aprovechar la oportunidad y asaltar la banca, hablando en sentido figurado. Pero con mi escasez de fondos tardaría una eternidad. Tras mi apuesta ganada, en mi bolsillo no tendría mucho más de 11.000 berries. Por mucho que quisiera doblarme... Tardaría una eternidad en poder hacerme rico. Si acaso pudiera encontrar fondos para apostar más fuerte... Miré a la gente a mí alrededor. La mujer parecía de alto standing. El hombre que había golpeado la mesa junto a mí para felicitarme también parecía bien avenido. Sin embargo, dudaba que cualquiera de ellos tuviese intención de prestarme dinero. Además, ir pidiendo dinero nos delataría. Allí solo entraba gente de nivel, como nos había comentado Kiyoshi. Eso era. El doctor era de buena familia. Seguro que el tendría cantidades ingentes de dinero. No le importaría dejarme un poco. Al final, yo no podía perder. Él recuperaría su dinero y yo conseguiría buenos fondos para la tripulación. Y para unos cuantos libros. Comencé a mirar por toda la sala, mientras el crupier hacia su tirada. No necesitaba verlo. La suerte estaba de mi lado. Pero si que necesitaba a Kiyoshi y su fortuna. Revisé y lo vi sentado junto al hombre que tocaba el piano. Me propuse a acercarme a él, ero tras un par de pasos recordé el hatillo con nuestras armas que había dejado apoyado contra la mesa. Menos mal que me acordé. Si acaso llegó a perderlas, seguro que Kiyoshi utilizaría toda la fortuna que iba a ganar para reponerlas. Me giré hacia la mesa, tomé las armas sobre mi hombro y ceñí mi sombrero a modo de despedida, justo a tiempo de oír el resultado de la apuesta.
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