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RE: La danza del acero [AV. T1- Presente Absoluto] - Kibai - 19-02-2026 La risa del Capataz fue un sonido desagradable, una mezcla de gárgaras de sangre y un desprecio que ya no tenía base en la fuerza, sino en la pura demencia del que se sabe acorralado. Escupió un denso coágulo carmesí que manchó sus barbas rubias y, con un temblor que delataba la gravedad de sus heridas, rebuscó entre los harapos sucios de su torso. De un bolsillo interno extrajo un pequeño Den Den Mushi de caparazón marrón, cuyas facciones imitaban la mirada hosca y descuidada de su dueño. —¿Infierno? No tienes ni idea... —masculló el gigante, pulsando el caracol con dedos torpes y sangrientos—. ¡Escuchadme, atajo de holgazanes! ¡Venid todos al muelle del río, ahora mismo! ¡Tenemos un pollo de alas negras al que hay que desplumar y cocinar a fuego lento! ¡Traed los ganchos de carga y no dejéis que escape! El silencio que siguió al grito del Capataz solo fue roto por el estático del caracol. Alek, suspendido en el aire, podía ver cómo el pequeño animal cambiaba su expresión, adoptando un rictus de pánico puro que no encajaba con la bravuconería del estibador. —¡¿Jefe?! ¡Olvida esa estupidez ahora mismo! —la voz que surgió del Den Den Mushi era aguda, distorsionada por el miedo y el ruido de fondo de gritos y disparos lejanos—. ¡La Marina! ¡Han aparecido en el sector de las hogueras de la nada! ¡Están bloqueando las salidas y deteniendo a todo el que respire! ¡Si te ven allí te colgarán! ¡Lárgate si puedes, nosotros estamos huyendo hacia la selva! El "Gotcha" final del caracol al colgar resonó en la barcaza como una sentencia. El Capataz se quedó con los ojos como platos, la mandíbula caída y el brazo que sostenía el Den Den Mushi flácido a su costado. El panorama había cambiado drásticamente: el desmadre de Samba estaba siendo sofocado por el orden implacable de la Marina. El gigantón levantó la vista hacia Alek, y por primera vez, la furia fue sustituida por una frialdad pragmática. —Parece que tienes suerte, bicho raro. La justicia ha decidido arruinar la fiesta antes de que pudiera arrancarte las plumas —dijo el hombre, apretando los dientes mientras la sangre seguía manando de su hombro—. Pero no te equivoques... me he quedado con tu cara. En esta isla el río siempre vuelve a su cauce, y la próxima vez que nos veamos, no habráuniformes que te salven. Como acto final de pura desesperación y despecho, el Capataz realizó un movimiento brusco. Clavó su pesado espadón en la madera de la plataforma con un golpe seco para liberar sus manos. Acto seguido, agarró el machete de caña con ambas manos, tensando los músculos de su espalda hasta que las heridas volvieron a abrirse, y lo lanzó con toda su potencia hacia la posición de Alek en el aire. El acero giró violentamente, buscando al menos marcar al Lunarian antes de la retirada. Sin detenerse un segundo a comprobar si el proyectil había alcanzado su objetivo, el Capataz arrancó su espadón del suelo con un gruñido de esfuerzo, se giró y tomó las de Villadiego. Saltó del muelle destrozado y se abrió paso a empujones entre la multitud, perdiéndose entre el gentío. A lo lejos, el resplandor de las hogueras empezaba a verse salpicado por los destellos azules y blancos de los uniformes de la Marina.
La caja de Pandora
RE: La danza del acero [AV. T1- Presente Absoluto] - Alek - 20-02-2026 La espada, casi como si tuviera vida propia, siseo según avanzaba hasta encontrar la carne. Hasta hacer brotar la sangre. Hasta crear otra nueva brecha en el cuerpo de aquella mole. No hubo réplica, no hubo movimiento. Lo único que pudo escuchar al principio era una risa ahogada en sangre propia. Alek termino de dibujar el movimiento de su ataque en el aire esperando una contramedida, como luchador que era, pero aquel hombre tenía otros planes. De entre sus ropas, teñidas por carmesí y alcohol, sacaría un caracol que intentaba imitar sus facciones. El lunarian escuchó atento las palabras transmitidas por la llamada. - Vaya... Me imaginaba que eras un cobarde por un seis contra uno, pero no tanto... - Una sonrisa ladina se dibujó sobre el rostro del moreno, quien seguía empuñando su arma con consistencia por si necesitaba usarla. Estaba llamando refuerzos, querían traerlo de vuelta al suelo para un combate más parejo. En la mente del peliblanco, y en el orgullo de luchador, había una vocecilla que le susurraba que si eran como los primeros cinco los podía despachar en un santiamén. - A... - Sus palabras se cortaron al escuchar la respuesta, por un momento sonrió, porque iba a seguir con su combate personal. Por el otro lado sabía lo que significaba que la Marina hubiese aparecido podía significar dos cosas, que aquel trabajador se largase con sus compañeros o que seguirían su batalla, pero vendrían los de azul a interrumpirlos. - Tch - Chasqueó la lengua visiblemente molesto por la noticia. El moreno también entendía lo que significaba que la marina apareciese, un montón de soldaditos harían acto presencia, los suficientes como para volverlo a encerrar en un lugar oscuro y frío, y ya no quería volver a eso. - Recuerda mis alas entonces, porque en la noche que pienses que estás tranquilo, yo estaré ahí, acechándote... - Su mirada se volvió más fría mientras respondía la amenaza con otra amenaza. Clavó la espada en la madera frente así para lanzar el machete a duras penas contra el lunarian, que con un simple barrido de su katana, la desvió hacia el mar, donde se hundiría. Su mirada seguiría al capataz, intentando huir cobardemente tras recuperar su propio espadón, y perdiéndose entre la gente, probablemente hacia la selva que habían mencionado anteriormente por el caracol. - No eres capaz de respaldar tus palabras, cobarde - Diría retomando la verticalidad y descendiendo hacia el suelo del muelle, quedando los cadáveres a sus pies. Su voz se desarrollaba con normalidad, pero entre tanto caos, fuego, gente y marines, parecía un susurro. La punta de su arma tocó el suelo y la usó como un apoyo para hincar rodilla y ver si podía rescatar algo útil entre los restos de los cinco cuerpos abiertos como peces. Un arma, dinero, algún den den mushi lo que fuese y llevárselo para venderlo. Al menos sacaría algo más provechoso de aquel combate, más que un tajo en el hombro al menos. Se irguió una vez más y se daría cuenta de que estaba siendo observado de lejos. Un marine, o varios, se le había quedado mirando desde lejos, entre el gentío y las llamas, con el arma en la mano, sangre tiñendo su ropa y armas y el conjunto de cuerpos que yacían a sus pies. Alek confrontó la mirada, ya tenía su botín, su ejercicio diario, enfrentarse a tantos marines sería un suicidio y no sacaría nada de provecho de allí. El moreno clavó su espada en uno de los cadáveres y este se convertiría en polvo una vez más, como el tablón de madera. El fino azúcar en el que se había convertido se filtraba entre los huecos de la madera hasta acabar sobre el mar y seguir hundiéndose. Tras su partida, al alejarse un par de metros, el cuerpo aparecería bajo el muelle si es que lo buscaban, pues un cuerpo sin vida dejaría de flotar. Desplegó sus alas, lentas y amenazadoras, para tras un breve instante de tensión, alzar el vuelo y perderse en la noche con el único cometido, de esconderse durante un tiempo.
Cositas
RE: La danza del acero [AV. T1- Presente Absoluto] - Kibai - 22-02-2026 El eco del machete hundiéndose en las aguas turbias del río Samba fue el punto final al diálogo de acero que Alek había mantenido con los locales. La barcaza, ahora poco más que un amasijo de tablas astilladas y recuerdos de una fiesta que terminó en tragedia, continuó su deriva silenciosa alejándose del resplandor de las hogueras. El Capataz había desaparecido entre la frondosidad de la selva como una rata que conoce bien sus túneles, dejando tras de sí el rastro de su propia cobardía y una amenaza que Alek guardó en su memoria como un compromiso de sangre para el futuro.
Alek descendió con la parsimonia de un depredador que ya no tiene prisa. Sus pies tocaron la madera ensangrentada, moviéndose entre los cinco cadáveres que yacían como fardos de caña olvidados. Con la frialdad de quien ha visto el infierno y ha regresado para contarlo, hincó la rodilla. Sus dedos, aún calientes por la adrenalina, rebuscaron entre las ropas raídas y los cinturones de los estibadores.
Con un movimiento fluido, Alek desplegó sus alas azabaches. Proyectando una luz espectral sobre los marines antes de que el pirata se impulsara hacia el cielo nocturno. El batir de sus alas fue un golpe seco contra el aire húmedo de Samba. En cuestión de segundos, la figura del Lunarian se convirtió en una mancha negra contra las estrellas, perdiéndose en la inmensidad de la Selva Anozama.
El estruendo de los tambores, que hasta hace unos momentos dictaba el pulso cardíaco de Samba, se extinguió de golpe, sustituido por el silbido metálico de los silbatos de la Marina y el estallido seco de disparos al aire. Lo que era un trance de danza y fuego se transformó en una estampida de pánico. Los mantos blancos y azules de los soldados se desplegaron con una disciplina gélida, barriendo los puestos de comida y derribando las hogueras a patadas. Las chispas, que antes bailaban hacia el cielo, ahora se arrastraban por el barro, extinguiéndose bajo las botas reglamentarias de los oficiales que gritaban órdenes de arresto contra cualquiera que opusiera resistencia.
El Bar en el Río y las zonas bajas, antes vibrantes de vida y alcohol, quedaron sumergidos en un silencio sepulcral, solo roto por el llanto de los detenidos y el entrechocar de las esposas de madera. El olor a melaza fermentada fue asfixiado por el hedor acre del azufre y la pólvora. Mientras los marines establecían un perímetro rígido, confiscando barriles y despejando los muelles, la "Justicia" del Gobierno Mundial se asentaba sobre el Reino de Samba como una pesada losa de mármol. La libertad de la noche había terminado; ahora, bajo la luz fría de las linternas de los barcos de guerra, la isla empezaba a entender que el precio de su desmadre sería una vigilancia que no olvidaría fácilmente la sombra que acababa de cruzar sus cielos.
La caja de Pandora
RE: La danza del acero [AV. T1- Presente Absoluto] - PX-5 - 23-02-2026 ✓ Aventura T1: Completada Recompensas Narrador (Kibai) — Puntos Mugiwara: 6 — Puntos de Rol: 10 — Berries: 15.000 Recompensas User (Alek) — Puntos Mugiwara: 5 — Reputación: 15 — Atributos: — Berries: 10.000 |