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[Pasado] [+18] Tiros al aire | Priv. - Versión para impresión

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RE: [Pasado] [+18] Tiros al aire | Priv. - Yuuki - 23-03-2026

Yuuki sonreía ante las palabras del peliblanco, dejando atrás el rencor que los definía como opuestos y enemigos. En ese instante, se entregaba al puro placer, permitiendo que él se deleitara tanto como ella. La excitación la embargaba con solo mirarlo, con sentir sus manos recorriendo cada centímetro de su piel suave y cálida. Con su cabello rosado enmarcando su rostro delicado, sus ojos brillaban con una mezcla de desafío y deseo. Era un deleite tener a tal espécimen frente a ella, y su mente no podía evitar divagar en todas las posibilidades que ofrecía un hombre como él. Estos pensamientos la excitaban, evidente en la forma en que su respiración se aceleraba y sus movimientos se volvían más provocativos sobre las sábanas en las que ambos yacían desnudos.

Cuando él expuso sus pechos, Yuuki arqueó la espalda con gracia, brindándole un acceso más cómodo a sus montes, perfectamente formados, que parecían desear su atención. Al sentir las manos de él sobre su piel, un escalofrío de placer la recorrió, especialmente cuando él tiraba suavemente de sus pezones, jugando con ella a su antojo. Aunque sus manos ansiaban apretarse, se contuvo y, en su lugar, presionó con firmeza las yemas de sus dedos sobre la carne esculpida de la espalda del peliblanco, como si transmitiera su deseo a través de ese contacto.

Shin no se detuvo en sus pechos; levantó las piernas de Yuuki, retirando su ropa interior con una facilidad que hablaba de la urgencia entre ambos. Ella, cómplice en ese juego de pasión, movía su cuerpo para facilitar su acción, dejando sus piernas abiertas en una invitación seductora, exhibiendo su figura esbelta y curvilínea en ese instante fugaz de locura. Una sonrisa de aceptación se dibujó en su rostro al ver la masculinidad de él posarse sobre su monte púbico. Sus caderas, delicadamente contorneadas, temblaban con cada roce. Deseaba hablar, manifestar sus pensamientos, pero el silencio se convertiría en su cómplice. Con los labios apretados, sus manos se aferraron a sus propias alas, dejándose llevar mientras él deslizaba el largo de su miembro por encima desu punto sensible, provocando una serie de emociones y sensaciones que la llevaban al borde de la locura.

Yuuki, sumida en la vorágine de placer, decidió tomar el control de aquel momento. Con un movimiento ágil, entrelazó sus piernas alrededor de la cintura de Shin, atrayéndolo más cerca de su cuerpo. La calidez de su piel se fundió con la de él, y un escalofrío de anticipación recorrió su columna vertebral desde su cabeza hasta su entrepierna como si se tratara de una cascada que caía. Sus ojos, llenos de deseo, se encontraron con los de él, y en ese instante, el mundo exterior se desvaneció.

Con una sonrisa traviesa, comenzó a moverse lentamente, marcando el ritmo con movimientos sensuales que desafiaban su autocontrol. Cada contoneo de sus caderas era una invitación, un juego entre el deseo y la necesidad que se hacía más evidente conforme los dos continuaban. La forma en que su piel brillaba por la luz tenue de la habitación acentuaba cada curva, cada centímetro de su cuerpo, dejando que él la mirara mientras ella esperaba con una mezcla de admiración y anhelo.

Y así, mientras sus manos exploraban la musculosa espalda de Shin, su mano derecha se atrevió a deslizarse hacia su pecho, sintiendo el latido acelerado de su corazón. La conexión entre ellos era palpable, un hilo de electricidad que crecía más intenso con cada roce. Ella disfrutaba de la influencia que podía llegar a tener sobre él, de la forma en que su simple presencia podía hacer que se olvidara de todo lo demás.

Entonces, la birkaniana decidió llevarlo al límite. Con un movimiento furtivo, los dedos de la mano izquierda se deslizaron hacia su entrepierna, queriendo provocar una reacción inmediata en él. Su sonrisa se amplió al sentir nuevamente toda la extensión contraria; generando con esto algo sorpresa, que la animó a seguir explorando. Sus caricias eran suaves y firmes, un contraste que hacía que cada toque se sintiera realmente único y especial.

El ambiente se llenó de susurros y gemidos de la mujer, ininteligibles. Cada sonido resonando en la habitación como un eco de su creciente intimidad. La tensión entre ellos era casi tangible, y Yuuki sabía que estaba a punto de desatar una tormenta de pasión que ambos llevaban dentro. Una risa suave escapó de sus labios mientras se levantaba un poco hacia él, susurrando palabras seductoras que encendieron aún más el fuego entre ellos.

—No te resistas, —le dijo, sus ojos chispeantes de deseo. —Déjame llevarte a donde nunca has estado. Ciertamente.

Con un movimiento decisivo, lo empujó suavemente hacia atrás, tomando el control total de la escena. Su cuerpo se movía con gracia y confianza, y mientras lo hacía, sabía que este encuentro no solo les cambiaría a ellos, sino que también dejaría huellas indelebles en sus almas.

Y acomodándose sobre él, poniendo ambas piernas a cada lado y dejando todo el peso de su cuerpo sobre la cadera masculina, levantó el asta de Shin con la mano derecha y la presionó ligeramente desde la punta, mientras que con la izquierda abría los pliegues de su flor para que él pudiera verla mejor. Luego de ello, simplemente guió aquella vara de placer dentro suyo, consumiéndola lentamente mientras el peso de la pelirrosa se encargaba del resto. Un gemido de placer se le escapó y cuando ya no hubo necesidad de usar sus manos para aquello, las usó para apoyarse directamente en el pecho de Shin, inclinando su torso al frente un poco y luego moviendo sus caderas usando el apoyo que él le daba. Se podían notar cómo ella continuaba conteniendo algunos gemidos, pero también alternaba su respiración y presionaba sus labios para no molestarlo con lo que ella consideraba ruidos innecesarios.


RE: [Pasado] [+18] Tiros al aire | Priv. - Hasegawa Shin - 04-05-2026

La intensidad de encuentros así de íntimos conseguía arrancarlo del mundo interior que tanto oprimía a su corazón, a un punto donde ya no debía distinguir si le hacía bien o mal, sólo se dejaba llevar y los resultados convergían en lo que sea que tuviesen que ser. La mirada de Yuuki conectaba con sus ojos, reflejando en el cerúleo de las iris del albino ese placer latente que le mostraba la expresión contraria, manteniendo un porte dominante que pretendía, no se borrase con ninguno de los trucos que ella pudiese estar guardándose.

Ese shock de sensaciones, de novedad, lo mantenía adicto. No necesitaba profundizar en emociones más complejas, sólo divertirse, chocar con otras personalidades y aprender a descubrir nuevos puntos de placer que aprovechar, volviéndolo un ritual espontáneo y casual conjunto, donde sólo quienes estuviesen dispuestos a vivir esa efimeridad pudiesen habitar el mismo espacio que él.

Permitió el fluir de esa energía, anestesiando heridas y el vacío de vínculos perdidos, llenándolo de una conexión que debido a la naturaleza del sexo, se difuminaba entre la intensidad y la pasión del momento. Una vulnerabilidad que se abre, dándole permiso al otro para obrar como desee... siempre le pareció curiosa esa sensación, como un deporte extremo, o navegar en medio de tormentas sin certezas de que el navío aguantará. La adrenalina de entregarse a medias.

Volvió a tocarlo, incluso desde esa posición no frenaba su impulso de seguir explorando, y eso le hizo sonreír con una pequeña expresión de sorpresa adornando el resto de su rostro. Claro que se lo permitió, cada caricia en el largo de su intimidad pronunciaba la expectación que pretendía construir, y habiendo bajado la guardia levemente, fue víctima de sus palabras y la consiguiente acción tras ellas. —Más te vale cumplir. —contestó, desafiante, y entonces fue empujado hacia la cama, perdiendo levemente el control de la situación en el momento que ella decidió colocarse arriba.

No dejaba de sorprenderlo, y eso le resultaba entretenido.

No perdió detalle a sus muslos, a la forma en que se acomodó y extendió la vista a su interior, hasta el eventual descenso a la locura del placer, tomando la iniciativa con sus caderas, apoyándose en su pecho y decidiendo contener los gemidos que aquel cruce entre pieles le producían. Shin la sujetó de su zona favorita en la anatomía femenina, dejando pasar los segundos ante cada nuevo movimiento enmarcado por su curvilínea figura, y pasado un rato en donde sólo las respiraciones entrecortadas llenaban el silencio, Hasegawa decidió levantar el torso, sentándose aún con Yuuki encima suyo y mirándola a los ojos.

—Te mueves bien. —confirmó, abrazándola a la altura de la zona lumbar, presionándola contra su torso. —Pero no sabes lo frustrante que es verte luchar contra tus propias reacciones. ¿Qué más da si te escuchan? —se relame, saboreando esas palabras, y aprovechando la posición y la fuerza que podía hacer desde ahí, empezó a mover su propia cintura, embistiendo hacia el interior de la pelirrosa mientras se acomodaba al ritmo de sus movimientos.

Aumentó súbitamente el placer que sentía, los ruidos lujuriosos y el impacto entre ambos. A ese ritmo, dolería al día siguiente, con el detalle de que remontaría a recuerdos bastante agradables, en donde esperaba, los sonidos de su voz llenasen los momentos donde el silencio pudiese consumirlo. Shin comenzó a hacerse un festín con la piel ajena, mordiendo sus senos, dejando los dientes marcados entre ambos, succionando y generando marcas que no se le borrarían con facilidad. Trazaba su pequeño mapa del tesoro, el orgullo de dejarle recuerdos en su propio cuerpo.