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RE: Wild Child [Priv. Miyori - Pasado] - Eros Focalor - 27-03-2026 Eros seguía trabajando mientras la escuchaba con atención, hasta que finalmente tuvo que detenerse por un momento para dirigir la mirada hacia ella. Pensativo y ahondando en las palabras que ella estaba vociferando, ladeó la cabeza hacia un lado sorprendido por la profundidad y la inteligencia emocional con la que ella estaba hablando. Quizás más empática que él en muchos aspectos, por lo pronto mucho más abierta a la interpretación. — Eres muy inteligente, me sorprende que puedas internalizar tan bien las cosas... A mi me cuesta un poco más, quizás por que en mi casa no hay mucho espacio para emoción más allá del deber —Aclaró risueño para volver a la faena. Con ahínco lijaba los bordes astillados, soplando para remover el polvillo de la madera para pasar el dedo. No tenía barniz, pero dado el clima tropical de Baterilla tampoco se podía trabajar la madera en intemperie con barniz esperando que secase bien a la larga. — Mmm la verdad no busco a mi madre, si se ha ido es por algo ¿Sabes? Quizás no quiere que la encontremos y hay que respetar sus deseos —Había algo de resignación en su tono, como si esto hubiese sido algo a lo que él llegó despues de mucho análisis. La siguiente pregunta no obstante, lo hizo abrir sus ojos dorados de par en par casi desdibujando las ojeras en sus parpados por un momento para negar con vehemencia. — Por suerte nunca me he topado con uno, no se que haría en caso de hacerlo sabes... Las personas no me dan miedo, no importa quien sea o sus intenciones, pero los fantasmas... No soy tan valiente cuando se trata de ellos ¡Por que no puedo golpearlos! —Explicó el motivo de su miedo. Poco se hablaba de que el sepulturero había tenido que pelear desde joven para proteger las tumbas de piratas, bandidos y personas que buscaban robar las posesiones preciadas de los que no estaban ¡Pero no podría pelear contra un fantasma nunca! Quizás, a futuro, eso cambiaría pero de momento su único miedo eran los espíritus Suspiró rascando su nuca. — Pero si no he visto uno nunca, y eso que me he criado entre criptas y cementerios, entonces no te preocupes porque seguramente no hay tal cosa como fantasmas... Si alguien te quiere asustar con un fantasma, dile que iré a golpearlo ¿Si? —No permitiría que nadie abusase de la credulidad de la joven, aunque él también era bastante crédulo todo sea dicho. — Y estoy muy de acuerdo, para mi la muerte no es triste, es inevitable. La perdida, y el extrañar son partes esenciales supongo de recordar con cariño a quienes hemos perdido pero no es solo la muerte lo que nos hace "perder" a alguien. Las decisiones que tomamos, las mudanzas, los trabajos, las peleas entre nosotros... Hay muchas formas de perder una persona, la muerte solamente es un proceso más del ciclo de la vida. Inevitable, por suerte —Pues la inmortalidad como bien había expresado, para él sería un calvario. — Preocuparnos si significa que algo nos importa mucho, pero todos los excesos son malos. Hay que buscar un punto sano para todo, para ocuparnos, para preocuparnos y saber reconocer um... Cuando algo ya no es sano —Posó la diestra bajo su mentón meditabundo ¿Era tan fácil? RE: Wild Child [Priv. Miyori - Pasado] - Miyori Hoshino - 30-03-2026 Mi corazón se puso muy feliz, el tío Eros dice que soy muy inteligente, pero creo que solo dije lo que dice mi papi a veces. Yo miraba al señor no tan señor lijar la superficie de la madera de aquella lápida, mientras me comía otro sándwich de chocolate. Sí, me quedaron muy ricos. Cuando lo escuché decir que su mamá quizá no quería ser encontrada, sentí una tristeza en mi pecho. Entonces miré el cielo azul, amplio y libre, al contemplarlo pensé que tal vez el cielo sí sabe dónde está, porque el cielo lo ve todo. Me quedé mirándolo un buen rato, imaginando los secretos que guardaba en sus días y en sus noches. ¿Cómo será la mamá de Tío Eros? — ¿Los fantasmas son malos? … — Pregunté con curiosidad, me sorprendía que Tío Eros le tuviese miedo a los fantasmas, ¿No era lo mismo que ver personas muertas?. —- Yo creo que solo buscan hacer amigos. Entonces el tío Eros me hizo una promesa, que si alguien venía a hablarme de fantasmas, él mismo iría a golpearlos. Yo me reí un poquito, porque lo imaginé haciéndolo, y me dio risa pensar cómo los golpearía, pero también me parece chistoso imaginar que huye de fantasmas. Lo miré con una sonrisa de suma felicidad ante su promesa — ¡Sí! Morir no debería ser triste, pero nunca pensé que se pudiera perder a alguien de tantas maneras, no entiendo cómo se puede perder a alguien por trabajar, si en mi casa todos trabajan y mis hermanos pelean mucho entre ellos, y aun así seguimos juntos. Supongo… que hay cosas que todavía no puedo comprender del todo. Me levanté del suelo, sacudiendo un poquito la falda de mi vestido en la parte de atrás para quitar la tierra. Me sentía contenta y con más energía, ya estaba lista para ayudar y ser shepultera. — ¿Qué es lo que más te gusta de ser shepultero?... —- pregunté en lo que me acercaba más a Tío Eros, imaginando que su respuesta quizás sea reparar las lápidas como hizo con la de mami, Tío Eros era un carpintero pero de tumbas. Aunque no sabía del todo que era ser shepultero — ¿Qué cosas hacen los shepulteros?, ¿Qué es lo primero que debo aprender? Me puse de cuclillas un poco, observando todos los materiales que tenía Tío Eros en su cinturón, y yo tenía en el bolsillo de mi vestido el metro que me regaló, ¿Yo también debería tener un cinturón como él?, papá usa uno también. — ¿Tío Eros tiene hijos?, ¿También son shepulteros? Podría tener más amigos shepulteros. RE: Wild Child [Priv. Miyori - Pasado] - Eros Focalor - 30-03-2026 Eros negó con la cabeza. — No son malos, no. No todos. No todas las personas son malas, pero algunas. Es el mismo criterio sabes, solamente que de las personas uno se puede defender pero contra algo que no puedes tocar... Mal vas —Explicó a la par que iba juntando las herramientas que había dejado esparcidas de acá para allá. El cinturón y las herramientas parecían llamarle la atención a la pequeña, por lo que Eros se desajustó el mismo desplegándolo en el suelo frente a ella para que lo pueda observar. Entendía que algunas cosas podían ser peligrosas si las manipulaba una niña, pero confiaba en el criterio de la misma y la enseñanza de su padre; además no había para él mejor forma de aprender que con la experiencia ¿O algo así? La exposición a los elementos de los que uno aprender eran vitales. Posó la diestra bajo su mentón, pensativo. — Pues la verdad no se si me gusta, mejor dicho no todo de ello me gusta... Hay que leer mucho, eso siempre me ha costado. Mi padre sabe de anatomía que es el estudio de los cuerpos, hay que saber de carpintería, hay que saber cavar fosas, hay que tener fuerza para llevar ataúdes aunque nunca los llevamos solos... En realidad hay muchas partes involucradas en el oficio, en mi caso no tuve otra opción ya que nací hijo de un sepulturero, nieto de un sepulturero y así... Hasta llegar a quien fundó mi familia —Le explicó consciente de que la verdad, toda la explicación podía ser un incordio; al menos para él lo era, a veces ¿Pero que era lo que sí le gustaba? Por que pese a su verborragia no había respondido, en realidad, nada. — Me gusta pensar que le damos paz no solo a los que se han ido, sino a los que quedaron aquí... Y me nace naturalmente querer cuidar, preservar... —Era el impulso mas primitivo en su vida despues de todo, ¿Altruismo y entrega desinteresada, o producto del abandono? A veces era dificil saber en qué punto uno no condicionaba sus propias heridas. La pregunta de Miyori, al final, lo hizo arquear una ceja curioso. — Soy demasiado joven para tener hijos, he cumplido dieciséis años hace no mucho... Aun me falta mucho que aprender antes de formar mi propia familia, eventualmente si me gustaria tener una familia quizás numerosa donde siempre haya lugar para alguien más en la mesa, o quizás haya más risas que en la casa donde vivo ahora... Pero la verdad es que no conozco a casi nadie además de mi familia, clientes... La gente de los aserraderos... —No eran precisamente amigos, tampoco le avergonzaba. Algunas personas estaban formadas para servir, él era uno de ellos. — Así que de momento no hay muchos más sepultureros que yo conozca RE: Wild Child [Priv. Miyori - Pasado] - Miyori Hoshino - 31-03-2026 Mis ojos observaron con atención cada uno de los instrumentos que había en aquel cinturón desplegado frente a mí. Reconocí varias herramientas que tenía estrictamente prohibido tocar, de hecho, la mayoría de los objetos que conformaban aquel cinturón estaban fuera de mis manos. Hice una pequeña mueca en forma de puchero, un gesto de leve descontento, pero aun así respeté cada una de las reglas. Mis ojos azules miraban cada cierto momento a Tío Eros al escucharle hablar, comprendía algunas cosas que me explicaba sobre los fantasmas, sobre que no son malos, pero si no son malos, ¿porque querría golpearlos?, yo pienso que todos somos buenos en el interior, excepto el gato de la señora Raquel, es malo por dentro y por fuera. Extendí mi mano hacia las pinzas que estaban en un extremo cerca del señor no tan señor, eran pesadas en la parte de metal, ¿Es metal?, pero tampoco pesaba tanto como para que mi mano no pudiera sostenerlo, jugué con ellas a abrirlas y cerrarlas mientras escuchaba a Tío Eros hablar. Pero también me llamaba la atención el mini hacha, me pregunto, ¿Tío Eros podría jugar a la puntería conmigo después de arreglar tumbas?. De pronto me sentí mareada al escuchar sobre todas las tareas que realizan los Shepulteros, leer no era el problema, porque me gusta mucho leer, pero tenía que estudiar sobre anato…anatopiña, y también ser carpintero, aunque soy hija de un carpintero, podría saltarme ese estudio. ¿Cavar?, ¿Fuerza para cargar Atayudes?, No siento que tenga tanta fuerza en mis bracitos, tendría que entrenar. Si, entrenar mucho y estudiar mucho. ---- ¡Debes ser muy inteligente! Tío Eros, y tambien muy amable porque cuidas a las personas, eso es bueno, eres una persona buena. Al parecer Tío Eros venía de una familia de puros Shepulteros, es como un legado, eso me parece genial. Pero me parecía extraño que Tío Eros no tuviera hijos, después de todo se mira más grande que yo, y mis hermanos tienen muchas novias, mi hermano mayor ya tuvo una niña, aunque aún es muy pequeña para jugar conmigo. Mi hermano mayor es igual de alto que Tío Eros. —- Seguramente Tío Eros algún día tendrá su propia familia, una familia feliz donde siempre rían todo el tiempo. —- Yo de grande me gustaría tener una casita con jardín, con rosas blancas, un castillo de madera en el patio que alcance el cielo… y jamás crecer para nunca, jamás, jamás, pero jamás, ¡Casarme!, odio a los niños, molestan todo el tiempo. — Dije mientras mis dedos jugaban con el mango del martillo, me gustaba hablar de mi sueños y de ese hogar divertido que suelo imaginar, y a su vez me molesta la idea de que crecer significa casarse, y no quiero. —- En mi casita solo habría música…Tío Eros, yo amo mucho la música, es como si el mundo ya no fuera gris. — ¿Te gusta la música Tío Eros? RE: Wild Child [Priv. Miyori - Pasado] - Eros Focalor - 02-06-2026 Rascó su mentón mientras la escuchaba, su rostro no mostraba emoción alguna pero cada palabra de la pequeña calaba hondo en las posibilidades para el sepulturero. Imaginar una familia, o a él como un adulto que criase una vida era algo impensado. En su mente imaginaba ¿Estaría su padre cerca de ésta familia? ¿Volvería su madre? Idealmente pensaba en una gran comunidad, pero la naturaleza pragmática y meditabunda del muchacho lo hacía virar hacia una realidad mas aciaga. Despues de todo, los sepultureros son personas solitarias. › ¿Música? Buena pregunta... No recuerdo mucha música, en mi casa no hay nunca Lo que más le sonaba eran los órganos y la música de los funerales, bajo esa vara podía decir que efectivamente le gustaba ¿Pero la idea de tener música todos los días cerca? En cierto punto le hizo preguntarse por qué nunca había aprendido a tocar el piano, cantar o bailar. Sabía recitar elegías, y de tanto en tanto había escuchado a su madre cantar por la casa pero cuando ella se fue, las musas de la inspiración se fueron con ella. En los sepulcros, las criptas y los nichos fúnebres había poco espacio para nada más que la solemnidad del silencio. › ¿Qué instrumento te gusta? Imagino que en tu castillo con un bello jardín habrá mucha música, y seguramente más artes... Admiro a la gente creativa, yo soy más simple y lógico supongo... Pero si, es bonita imagino Ladeó la cabeza pensativo, acomodando las herramientas nuevamente en su cinturón para finalmente haber juntado todos los objetos que había usado para la ceremonia y posterior mantenimiento de las lápidas del cementerio. › Yo creo que mi casa soñada... Tendrá risas, y siempre habrá algo entretenido para hacer o aprender... No se cómo será, ni donde será, cómo será el jardín o si tendrá uno pero cuando me vaya de la casa de mis padres sin duda será a algun lugar divertido ¿Pero que era divertido para él? Leer, entrenar, practicar los ritos fúnebres, diseñar ataúdes... Cómo todo adolescente. Entonces, rascó su nuca con relativos nervios ¡Nada de eso sería posible si su padre no aprobaba que dejase de ser un aprendiz! Su aprendiz. Primero debía volverse un sepulturero hecho, y derecho. › Creo que debería ir yendo en breve o mi padre me regañará de vuelta... ¿Quieres que te acompañe con tu padre antes? Esperaré a que termines de saludar a tu madre el tiempo que quieras, eso si RE: Wild Child [Priv. Miyori - Pasado] - Miyori Hoshino - 03-06-2026 Mis manos dejaron de jugar con las pinzas cuando el tío Eros dijo que en su casa no había música, ¿cómo puede existir una casa sin música?, eso debía ser muy triste, me quedé mirándolo fijamente por unos segundos, tal vez por eso siempre usa ropa oscura y parece un poquito triste, aunque no lo estuviera de verdad. Quería preguntarle más cosas pero entonces me preguntó qué era lo que más me gustaba de la música y mis ojos brillaron enseguida, casi olvidándome de aquella confesión de un hogar sin melodías. —-- ¡El Violín! —- respondí muy emocionada mientras juntaba mis manos frente a mí, añorando un deseo que no suelo decirle a nadie. —- ¡Mi sueño más grande es aprender a tocar el violín! —- me puse de pie y apoyé las manos en mi cintura para parecer más grande, y cerré mis ojos como si presumiera de mis sueños. —-- También quiero conocer muchos instrumentos, pero es el violín el que más me gusta, y algún día me convertiré en una gran artista, ¡Seré famosa! —--¡En mi casita va a haber música todos los días! —- dije muy emocionada al confesarlo — No sé si también habrá arte o baile, pero música sí, muuuuuchísima música. —- giré sobre mí misma hasta marearme un poquito y después volví a juntar los pies, sonreí imaginando lo bonita que sería mi casa cuando fuera grande, llena de canciones y sonidos felices. Ya no pude seguir jugando con las herramientas porque el tío Eros ya las estaba guardando otra vez en su cinturón, pero no me molestó, ya había visto las que más llamaban mi atención. Escuché más sobre su casa de ensueño y sonaba muy bonita, una casa llena de risas, juegos y cosas nuevas por aprender, solo imaginar un lugar así me hizo sentir feliz también —- ¿Y puedo visitar al tío Eros cuando tenga su casa? — pregunté con emoción —- yo también puedo invitarte a mi castillo y puedo… puedo, ¡tocar música para ti! —- sonreí muy orgullosa de mi idea porque me parecía que no hay mejor regalo que una canción. Parecía que el tío Eros ya tenía que irse por lo que no podía seguir hablando conmigo por más tiempo, eso me puso un poquito triste tanto que bajé la mirada un momento con un ligero puchero, quería jugar un poco más, pero cuando dijo que su papá podía regañarlo, me preocupé, porque yo sé que cuando un papá se enoja puede dar mucho miedo, y no quería eso le pasará al tío Eros. Negué con la cabeza en seguida ante su propuesta de acompañarme hasta donde se encontraba mi papá y familia. —- Está bien, puedo ir sola… no quiero que te regañen. —-- Después me acerqué otra vez a la tumba de mamá y bajé un poquito la cabeza para hacer una pequeña oración a mami, siempre le pedía lo mismo, que donde fuera que estuviera… fuera feliz, y también le pedía perdón porque por mi culpa se había ido. Al terminar tomé mis cosas otra vez y di un pequeño salto desde la orilla de la tumba hasta el caminito de tierra, ya no me dolía la rodilla ni tampoco me sentía más triste de estar aquí, y eso me hizo sonreír de nuevo porque después de todo había sido divertido venir al cementerio y hacer un nuevo amigo. —-- ¡Yo también me voy! ¡Y ya sabes, tienes que enseñarme a ser shepultera pronto! —- dije con una gran sonrisa mientras empezaba a caminar hacia la salida del cementerio, antes de irme por completo, volteé una última vez hacia atrás y alcé la mano para despedirme desde lejos del chico de las shepulturas. —- ¡Espero que puedas encontrar a tu mami pronto! —-grité desde lejos al recordar algo que me parecía muy importante — ¡Adiós, Tío Eros! ¡También vendré mañana! —- Declaré con confianza antes de seguir corriendo por el camino de tierra y algunos árboles en los laterales, estaba convencida de que volvería a verlo al día siguiente… pero me equivoqué. Esa fue la última vez que vi al tío Eros. RE: Wild Child [Priv. Miyori - Pasado] - Eros Focalor - 13-06-2026 › Por supuesto que podrás visitarme cuando quieras, para eso existen las puertas, para que la gente llegue. Aclararía en respuesta a las ideas de Miyori con una tenue sonrisa en el rostro, Eros podía no ser un experto en socializar pero ante todo era honesto con sus palabras. Al menos su madre se había ocupado de enseñarle que la hospitalidad, y consideración era tan fuertes como una espada. › Y con gusto iré a tu castillo… Nunca he estado en uno a decir verdad, imagino que serán como iglesias grandes con mejor iluminación. Para entonces espero haberme reencontrado con mi madre, sería lindo Por un momento pensó en su padre, sabía que no tenía tiempo para distraerse mucho porque los deberes de la familia venían primero. Pero soñar no costaba nada, por un rato estaba bien pensar en que podrían alcanzar el objetivo que fuese porque para eso han inventado los sueños, diría él ¿Quizás cuando su entrenamiento terminase él sería libre para jugar y hacer amigos? Se preguntó bajando la mirada, meditabundo, antes de devolver su atención a la pequeña que parecía despedirse de su madre. El amor trascendía la muerte, porque también trascendía la vida. Ese pensamiento lo hizo tranquilizar mientras se preparaba para marchar del cementerio también. Sus tareas habían acabado hace rato, debía empezar a alejarse tímidamente hacia lo cotidiano, dejar atrás el mundo fantástico. No tuvo corazón para decirle a la pequeña que no estaría allí mañana, que era estadísticamente improbable que se volviesen en vida dadas sus obligaciones, astronómicamente improbable. En cambio decidió callar, observó la ilusión en el rostro ajeno y posó la diestra bajo su mentón meditabundo antes de asentir con la cabeza. Tampoco quería mentirle, entonces se decantó por ser una tercera opción: Ser ambiguo. › Por supuesto, la próxima vez que nos veamos te enseñaré la labor de los Sepultureros y tú podrías enseñarme cómo tocas el violín a cambio. Es un trato justo. Asintió con la cabeza, giró sobre sus talones y se dispuso a marcharse por el camino empedrado hacia la ruta que llevaba a su pueblo. Dudó por un momento, pero cuando se giró para insistir en acompañar a Miyori, la anaranjada ya corría cual saeta a toda velocidad junto con el crepúsculo. › Vaya que tiene energía Comentó al aire finalmente a la par que se alejaba risueño, pese a que su rostro fúnebre y poco expresivo no lo hiciesen evidente, por las calles de Baquella, feliz de haber sido invitado a ese almuerzo familiar en el cementerio. RE: Wild Child [Priv. Miyori - Pasado] - Miyori Hoshino - 13-06-2026 80 Otoño año 16
Baquella, Cementerio
Mis días en Baquella siempre serán los recuerdos que más atesore puesto que fue el lugar que vio nacer muchas facetas de mí y donde mi corazón se forjó con bondad, honestidad, igualdad y el respeto hacia todos los seres sin importar quiénes sea, nunca he creído en el bien o el mal en absoluto, ni en un mundo dividido entre blanco y negro, creo que son las acciones de cada uno las que terminan definiendo tu destino, ya sea hacia la ruina o hacia el éxito. Y esa forma de pensar la he desarrollado gracias a todas las personas que de una u otra manera me han compartido un poco de sí mismas, de sus ideales, de su forma de pensar, de ser auténticas, todas ellas me ayudaron a abrir los ojos a un mundo que aún sigo descubriendo, y espero… haber dejado también algo de mí en sus corazones y en sus recuerdos, fue gracias a cada una de ellos que con sus palabras han transformando un sueño que alguna vez consideré tonto e inalcanzable en una posibilidad real, ¿Acaso no debía agradecerle al hacerlo realidad? —-- Ha sido divertido, he aprendido mucho en Baquella… —- dije con una voz tenue y suave mientras permanecía frente a la lápida de mi difunta madre, deposité sobre la piedra unos hermosos narcisos blancos, poco después la brisa acarició sus pétalos como también agitó algunos de mis mechones anaranjados en su recorrido, supuse que era una despedida apropiada por lo que esbocé una sonrisa cargada de dulzura al contemplar el nombre de aquella mujer a la que nunca llegué a conocer, y sin embargo… Gracias a las fotografías que conservaba, su rostro seguía vivo en mi memoria y me gustaba pensar que de alguna manera velaba por mí desde lo alto, una vez alguien me dijo que al recordar a los que amamos serían eternos. Y yo le creí. —--- Pero ahora debo salir de mi hogar si deseo conocer más sobre la música… —- Guarde silencio por un instante al recordar a mi difunto maestro, el hombre quien depositó en mí hasta la última parte de sus conocimientos para convertirme en su obra final, su última alumna. —-- La música es capaz de sanar corazones, espero poder hacer algo bueno con la mía algún día. Mi mirada se alzó hacia el cielo al contemplar las nubes que se desplazaban lentamente, hasta el momento todo indicaba que sería una mañana bastante tranquila, un día perfecto para emprender mi viaje hacia las islas de Samba, no podía dejar de preguntarme qué clase de personas llegaría a conocer en ese lugar, los tipos de instrumentos que descubriría, y las hermosas melodías que seguramente encontraría en ellas un tesoro invaluable. Al descender la mirada mis ojos azules recorrieron el lugar en busca de algo o mejor dicho de una persona, lo cierto es que estaba esperando encontrarme con alguien que conocí en este mismo lugar muchos años atrás, a un joven de aspecto lúgubre y quizás algo somnoliento, era precisamente un sepulturero que me acompañó una tarde en una conversación tan amena como absurda, en ese entonces tenía supongo seis años por lo que algunos recuerdos se han vuelto algo difusos aunque todavía distingo en mi memoria su apariencia como si fueran sombras entre mis recuerdos, incluso me parece gracioso recordar cómo terminé llamándolo “tío” a pesar de que no compartíamos ningún lazo de sangre, cada vez que lo recuerdo una pequeña sonrisa se dibuja en mis labios… aunque ahora que lo pienso… ¿por qué nunca me corrigió? Me pregunto sí al volver a verme después de tantos años aún sería capaz de reconocer en mí aquella niña de seis años. —- Bueno, supongo que no está… quería despedirme de él… —- murmuré dejando escapar un leve suspiro ahora que volvía la mirada hacia la lápida de mi madre y le sonreí con una resignación suave, casi tranquila, después me puse en pie y sacudí el césped que se había adherido a mi vestido blanco, coloqué mi sombrero sobre la cabeza —- Debo irme ahora… o perderé el barco. Tomé el estuche de mi violín azul, Amphitrite, el regalo más hermoso que me había dado mi padre y lo sujeté con firmeza, con la cabeza en alto emprendí el camino hacia el muelle, era el momento de cumplir promesas.
Miyori 19 años
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