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[Pasado] Pececitos y migajas - Versión para impresión

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RE: [Pasado] Pececitos y migajas - Seraphine Soyer - 14-04-2026

Escuchó sus palabras e hizo un pequeño mohín, mirando lo dibujado y después al chico de ojos azules, justo cuando parecía haber encontrado a alguien con una peculiaridad como ella, el chico no parecía mostrarse muy interesado en aquello, ocasionando que se mordiese el interior de su mejilla, sin saber muy bien cómo sentirse al respecto, que estuviese buscando cobijo en una posible amistad que pudiese tener con un recién conocido y algo menor que ella, sintiéndose algo patética, a lo que inclinó un poco su cuerpo hacia un lado, llevando una mano a su cabello, colocándolo detrás de su oreja, suspirando.

¿Ver el sol violeta?

Parpadeó, con el ceño fruncido, y levantó un poco su vista, para ver en efecto que así era, asintiendo, recién pareciendo darse cuenta de cómo veía el sol, no era su color natural, por alguna razón, aquello le cayó encima como si alguien le hubiese lanzado un avión encima. A veces, le costaba darse cuenta de que su manera de interpretar la realidad, sus emociones y demás no era la misma forma que los demás, algo que la preocupó un poco, ya que su padre le susurraba varias veces a su madre que quería hacerle un par de pruebas respecto a su rareza, mientras su madre lo fulminaba con la mirada, recordando que veía problemas en todos lados en vez de concentrarse en las buenas cosas.

Tal vez era lo que ella estaba haciendo ahora mismo; controló su necesidad de rechinar con los dientes.

—¿Perro?— La sorpresa se dibujó en su rostro, mirándolo directo a los ojos. —Es una forma de dar… ¿Cariño? ¿Seguridad? ¿Intentar hacerte sentir mejor?— Hubo una pequeña expresión de pánico en su rostro, que no duró demasiado; justo cuando quería hacer algo bueno, le salía lo contrario. —Mis padres lo hacen mucho conmigo o sus padres con otros niños— Se encogió de hombros. —Nunca se sabe, puedes parecer seguro de estar hablando conmigo, pero en el interior, quizás estés nervioso, pero te creo.

No iba a ponerse a desconfiar de él, aunque su aparente nerviosidad le hacía levantar sus cejas.

—Mhm— De pronto, agarró aquella mano con fuerza, buscando pegarle un poco a su lado. —Claro, y yo te protejo de este lado— Sus ojos se iluminaron, no teniendo la intención de dejar ese papel a él solo. —Trabajo en equipo, hay que protegerse mutuamente— Sonrió, cerrando sus ojos. —¿Qué cosas te gustan?— Buscó sacarle un poco de información, conocerlo. —¿Algún pasatiempo?

Vio como un dúo, una niña cargaba, con cierta dificultad a un chico, en forma de caballito, quién lloraba al tener ambas rodillas rasgadas y miró a Tiburcio, ¿ella podría hacer lo mismo? Entrecerró sus ojos, imaginando aquello.



RE: [Pasado] Pececitos y migajas - Tenoch Titlan - 17-04-2026

Fine me explico que sus padres solían palmarle la cabeza para recalcar que habia hecho algo bien, para mí, era el trato que se le daba a una mascota, pero no puedo yo decirle a un adulto como criar a sus hijos.

Mientras caminábamos por el muelle sentí como Fine me apretó con fuerza la mano tirándome hacia ella, diciendome que, si la ola venia por su lado ella me protegería a mí, cosa que me hizo sonreír lo que no vi venir fueron sus preguntas ¿Qué cosas me gustaban?, ¿Qué pasa tiempo tenía?

Yo me detuve en seco ante aquellas preguntas, no podia decirle nada, no debía decirle nada, suspiré y en ese momento me percate que fine me estaba mirando con los ojos entrecerrados, parecía estar sopesando algo, yo en un acto de desconcierto arquee las cejas y le dije. - ¿Estas bien? ¿Te pasa algo? . Espere a que me respondiera y luego de esto voltee hacia los lados y vi un banco lo suficientemente grande como para que los dos pudiéramos sentarnos. Asi que con la mano de fine aun tomada por la mía, caminé hasta el banco y le dije. – Ven siéntate, te contaré algo.

Tome asiento a su lado, aun con su mano sostenida, no sé porque no la soltaba, pero sentía cierta tranquilidad, era raro, pero decidí mantenerlo así. Despues de unos minutos en silencio me volteé a mirarla y con una voz firme, que no era propia de un niño de 14 años le dije. – Fine, me encataria poder contarte muchas cosas, responder a tus preguntas, pero no puedo, lo tengo totalmente prohibido, es así como me criaron y es así como debo vivir, le prometí a alguien, antes de encontrarte, que sería discreto y debo serlo, lo siento mucho.  Me volvi a quedar callado otro par de minutos y luego de un suspiro lastimero volvi a hablarle. – Me caes bien, es raro, pues solo tenemos unas horas conociéndonos, pero me es muy agradable charlar contigo, más allá de que los dos tengamos…¿Astigmatismo? , bueno lo que sea... En fin, si no quieres seguir charlando conmigo, porque no te puedo contar mucho o casi nada lo entendería, pero por favor…no te molestes conmigo. La mire directo a sus ojos rojos y luego agache la cabeza, en una clara señal de derrota.



RE: [Pasado] Pececitos y migajas - Seraphine Soyer - 22-04-2026

Asintió y sonrió.

Por alguna razón, al lado de Tenoch creía que sus rarezas eran más resaltadas o el joven no tenía demasiados problemas en echárselos a la cara, al punto de que estaba preocupándose un poco si de verdad le estaba cayendo bien por las maneras que el pelinegro parecía esquivar sus preguntas, y debía admitir que se estaba cansando un poco al intentar mantener una conversación con él, encontrándose una barrera, no pudo evitar inflar un poco sus mejillas, creyendo que con el movimiento de su cabeza hubiese bastado para responder a su pregunta de que se encontraba bien.

No hizo nada, se dejó mover y arrugó su nariz, siguiéndolo, cortando un poco sus pasos para no desestabilizar su caminar, la diferencia de tamaño le jugaba un poco en contra al dar pasos más grandes, si estiraba un pie a su caminar normal ya se veía dejando al híbrido atrás, no tardó demasiado en sentarse, enderezando su postura y con la mano libre, peinó unos cuantos mechones hacia atrás, colocándolos detrás de su oreja, soltando un pequeño suspiro, sintiendo la calidez del sol sobre su piel, lo malo, es que la luz solar, la hacía parecer hecha de mármol por culpa de su palidez, pero para Seraphine le importaba más aquel calor que se esparcía por su interior, dándole vida, no por nada tenía una curiosa resistencia al calor, gustandole el mover su cuerpo durante las intensas horas de calor, sintiendo en esos momentos, que sus bailes, eran mejores, el ardor de sus músculos, el sudor viajando por su cuerpo, mientras batallaba consigo misma para superarse, era curioso cómo podía invocar esa sensación aunque estuviese quieta.

A veces parecía que sus neuronas solo apuntaban a una cosa: El baile.

¿Discreto, prohibido?

Lo miró con una ceja alzada, confusa, soltó su mano, acomodándose en su asiento, apoyando sus pies en la banca y apoyó un poco su pecho contra las rodillas, quedando silenciosa durante unos segundos. —Esa promesa es estúpida— Soltó un suspiro, sacudiendo su cabeza y señaló el suelo. —¿Puedes sentarte ahí?— Sacó una pequeña peineta, nueva. —Y es una promesa que frustra mucho para hacer amigos— Infló sus mejillas. —Así que empezarás a contarme las cosas que sí puedo saber, ya que ahora no sé muy bien cómo seguir la conversación, pero me puedes preguntar muchas a mí si quieres— Sonrió, su rostro iluminando, estando de mejor humor. —Pero, mientras hablamos, déjame peinarte— Le sacó la lengua. —Y es daltonismo; astigmatismo es otra cosa.



RE: [Pasado] Pececitos y migajas - Tenoch Titlan - 28-04-2026

Mi cabeza seguía baja cuando Fine me dijo que la promesa que le habia hecho a mi santo padre, era estúpida, suspire y negué con la cabeza, quizás sí, pero era nuestra manera de vivir y yo no conocia nada más, asi que solo me quedaba aceptarlo.

Me pidio que me sentara en el suelo, yo subi la cabeza extrañado, asentí y le hice caso, sentando en el suelo delante de ella, Fine sostenía una peineta y queria peinarme, a mi me parecio muy comico todo esto, por lo que no pude negarme.

Volvio a enfatizar en que la promesa dificultaba el hecho de hacer amigos y siendo sinceros, se suponía que no debía tenerlos, al menos no por ahora, pero pareció entender mi situación pues me dijo que le comentara todo aquello que si podia decirle o que, si no, la bombardeara a preguntas, luego volvio a corregirme sobre el nombre de su enfermedad, porque yo estoy muy sano.

Ya en el piso y con fine peinándome el cabello, le dije. – Gracias por no irte, aunque si quieres hacerlo, no tendré problema. Con respecto a que puedo contarte…. Déjame pensar.  Me quedé callado un segundo y proseguí. – Bueno, entreno mucho, para no caer en detalles, digamos que voy al gimnasio muy seguido, demasiado diria yo, unas 6 veces por semana 10 horas al día. Puedo levantar una cantidad de peso un poco absurda para mis 14 años, detente un segundo, por favor. Me levante, tome la banca por el medio con fine aun sentada y con el más minimo esfuerzo la alce y la volvi a poner en su lugar, me volvi a sentar en el mismo sitio y proseguí con mi charla. – Si quieres puedes seguir peinándome, tambien me gusta la musica, específicamente la de un señor llamado Pedro infante, canta canciones muy lindas, otro que me gusta mucho es Javier Solis, ¿a ti que te gusta hacer?



RE: [Pasado] Pececitos y migajas - Seraphine Soyer - 30-04-2026

Al ver que aceptaba, Seraphine sonrió y no tardó demasiado en ponerse manos a la obra, siendo aquello algo que deseó hace mucho tiempo, es decir, tener una amiga con quien hacer diferentes peinados, Tiburcio no tenía el mismo género de la otra persona en su imaginación, pero aquello no le importó demasiado; mientras pudiese hacer algo de su lista de cosas que quería hacer con amigos, la skypean estaba más que encantada, encontrando aquello, por alguna razón, tranquilizador y sentía que el joven híbrido era alguien que no podía quedarse por mucho tiempo quieto, así que no tardó demasiado en quitarle cualquier nudo que pudiese tener.

Hasta que sus siguientes palabras le hicieron alzar una ceja y, sin aviso alguno, lo agarró de la oreja, buscando tirar con toda la fuerza que pudo reunir, siendo demasiada poca en un patético intento de regaño. —Tibu— Lo llamó, con un apodo recién inventado. —No te pediré que te vayas a ninguna parte, es divertido hablar contigo, así que deja eso— Le sacó la lengua. —Mejor aprovecha este momento para conocernos mejor, tener experiencias como cualquier otro joven normal, porque con esa promesa, no puedo evitar pensar que tuviste una vida algo solitaria— Le soltó la oreja y con su dedo índice tocó la mejilla, un par de veces. —Así que si ese es el caso, prefería que utilizases este momento para divertirte y sentirte algo más cálido, ¿vale? Ahora estate quieto y veré si puedo volverte lo más cercano a Rapunzel.

Se concentró con su trabajo, hasta quedar más o menos satisfecha con el resultado, creando algo más o menos decente; mientras escuchaba con atención, asintiendo, apartó la peineta y casi su corazón se cae contra el suelo al no esperar aquello, aferrándose a la banca, con una expresión de sorpresa. —Eh— Parpadeó, enseñando su dedo pulgar. —Bien hecho— No supo qué decir. —¿Aparte de entrenar, haces algo más?— Se fijó en los músculos del chico y le acercó la peineta. —¿Quieres probar tú también? Pero, por favor, no me arranques la cabeza— Tragó algo de saliva, nerviosa, y se sentó en el suelo. —No conozco a ninguno de esos cantantes— Sacudió su cabeza.

—Bailar, es algo que adoro con toda mi alma— Uh, oh, el pobre joven invocó un enorme brillo en sus ojos, dándole rienda suelta a un montón de palabras. —Es algo que heredé de mi madre, espero que un día de estos pueda compartir el escenario con ella— Hizo puños con sus manos. —Si me imagino un motivo para vivir, una vida satisfactoria, tiene que contener sí o sí, bailes, una vez me tuve que llevar un yeso en mi pierna izquierda y mi madre dice que mi mal humor por no poder danzar se podría sentir hasta la luna.