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RE: Ain’t No Sunshine | Aventura T2 [PA] - Massimo Dooti - 26-04-2026 El golpe a Dolly fue un latigazo en la sala. Massimo la vio volar, la vio caer, la vio rodar por el suelo hasta quedar inmóvil a unos metros. No supo si estaba inconsciente o muerta. No tuvo tiempo de comprobarlo porque King Bulk ya estaba frente a él, con los músculos hinchados y el traje hecho jirones. Massimo no retrocedió. Escuchó las palabras de King Bulk. Las amenazas. La forma en que hablaba de ellos como si fueran moscas molestas. Pero Massimo no respondió. No tenía nada que decir. Observó cómo el tipo soltaba a Dolly. La vio recibir ese golpe. La vio caer. No supo si la cría seguía viva, pero no podía comprobarlo ahora. King Bulk ya estaba en movimiento. Massimo sintió cómo la rabia empezaba a despertarse. Los músculos hinchados del buccaneer, la forma en que el traje se rasgaba, la piel oscura llena de venas... todo eso le recordaba a los capataces de la mina. Massimo dio un paso adelante. La madera crujió bajo su pie. La gabardina ya no estaba. Se había deshecho de ella hacía un rato, y ahora solo le cubría la camisa blanca, sudada, manchada de sangre. Los guantes negros, apretados. El fedora, calado hasta los ojos. Comenzó a orbitar alrededor de Bulk con calma. Sabía que no podía repetir un ataque como ese. Al menos, no ahora. Su mirada seguía clavada en el buccaneer mientras sopesaba sus opciones. Volver a golpearle era tentador, pero poco práctico, pues el musculoso cuerpo de su contrincante podía soportar otro de sus golpes. En singular. Pero, como una señal divina, algo llamó su atención. Un reflejo. La luz de los candiles del bar, reflejada en algo, apuntando directamente a su propio ojo. Una botella, todavía llena, a unos dos metros de su posición, junto a una mesa tirada. Una botella que, por intervención divina, había soportado la reyerta que había ocasionado Dooti hacía pocos minutos y aún contenía líquido en su interior. Algo pasó por su mente. Algo más práctico que simplemente darle un golpe en la cara. Frunció el ceño, endureció su cuerpo. Era hora de trabajar. No dudó ni un instante. Tan rápido como sus piernas se lo permitieron, agarró la botella y, haciendo acopio de toda la puntería que tenía, lanzó el objeto hacia el enorme pecho de King Bulk. De impactar, terminaría por rociarle en alcohol. -Espero que te guste el crianza. Porque esa botella lleva tu nombre, Mistah Bulk. -Dijo, con esa voz grave y plana. Impactara o no, en ese momento no era tan relevante. Porque sabía que, después de aquello, el siguiente golpe, como la botella, tenía el nombre de Dooti escrito. Pero antes de hacer nada, Dooti hizo algo impensable. -¡DOLLY! ¡DISPARA! ¡HAZ QUE ESTE CONCIERTO SEA INOLVIDABLE! -Gritó, desentendiéndose. Se giró hacia el buccaneer. Los puños apretados. Los nudillos sangrantes. La respiración controlada. El alcohol estaba ahí, empapando al gigante o empapando el suelo. Daba igual. Lo importante era que la cría entendiera la señal y aportara la chispa que él no podía dar.
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RE: Ain’t No Sunshine | Aventura T2 [PA] - Hasegawa Shin - 09-05-2026 Lo saboreaba en el aire, la pelea estaba prácticamente cerrada tras haberse deshecho de la cría, quien se encontraba inconsciente a su espalda y gracias a su altura y corpulencia, evitaba que el buccaneer enemigo pudiese confirmar su estado, por ello ninguna de las acciones que pretendía realizar se vio afectada por esa falta de información. Sólo debía acabar con él, recomponer al grupo acabando con los más débiles y reinsertar al mundo de los vivos al resto, por eso el final era tan previsible, como los últimos acordes en un jam que duró varios minutos. —¡Vas a pagar caro por lo que hiciste! —rugió el hombre, con su ego mancillado y el honor en el suelo. A penas y observó los movimientos ajenos, ignorante del objeto que eligió para lanzarle, pues King Bulk se había abalanzado contra su oponente bajo un férreo impulso de estrangularlo hasta que quede inconsciente con su sobresaliente fuerza, creyente de que así daría por finalizada la escandalosa noche que lo llevó a ver su bar destrozado por una batalla campal, sin embargo, y pese a todo lo que había ocurrido, la forma en que bajo su perspectiva actuaba como un líder, algo tan improbable como beneficioso para un solitario Dooti ocurrió. Primero, la explosión de un disparo.
Luego, el imponente cuerpo del hombre cayendo frente al intruso.
La botella no impactó en el objetivo, pero una bala perforó su espalda.
—¡AAAARGH! —el bramido de dolor fue exuberante, rellenando el Ripped Throat de manera mucho más efectiva que su música, y tras la inevitable caída, se desveló el misterio tras lo ocurrido. Uno de los hombres que Massimo había vencido recuperó por breves instantes la consciencia, se coló en la habitación donde King Bulk guardaba sus tesoros y se armó con una pistola de buen valor para desquitarse con el opresor buccaneer líder de los piratas Coloso. Al caer, no pudo divisar lo ocurrido, en un estado crítico habría imaginado que de alguna forma Dolly se recuperó y le atacó por la espalda, sin embargo, quien pudo tener un panorama perfecto y centrado de la situación fue Dooti, apreciando tras la caída de su enemigo la traición, y la sonrisa en el rostro del culpable al caer, muriendo como un hombre libre tras creer que acabó con quien le exprimía hasta el último gramo de sus esfuerzos por una paga mínima. La sangre empezó a brotar, Bulk entró en un estado crítico, aturdido, y la confianza que siempre despotricaba por todos lados se resumió a ruegos inconexos entre sí, adornados de quejidos que simbolizaban el dolor que estaba viviendo. —¡T-te pagaré lo que quieras! ¡Pero por favor...! —asumiéndose derrotado, no sabía qué más hacer por conservar la cabeza encima del cuello, y así se abría el destino para Massimo. King Bulk a un golpe, y la puerta detrás del escenario abierta, con una luz llamativa que invitaba a los más curiosos a rebuscar entre el dinero robado y los tesoros personales del capitán. Sin contar, por supuesto, el saxofón que reposó con tanto cariño antes de bajar a pelear.
Info de la aventura 5/6
RE: Ain’t No Sunshine | Aventura T2 [PA] - Massimo Dooti - 17-05-2026 Hasta aquí. Era el final. Dolly no respondió. El gesto de Massimo, duro e inmutable, se suavizó en horror. Si ella no disparaba, no podrían ganar. Ni siquiera la botella de alcohol había impactado en el objetivo. El final se cerraba sobre él como una tenaza. Todo lo que Dooti pudo hacer fue alzar la guardia y esperar, ya fuera para devolver el golpe o para huir de allí. Fue entonces cuando ocurrió el disparo. El rugido de dolor. El azar, caprichoso, decidió cambiar de bando. Dooti alzó la vista hacia su oponente. King Bulk cayó de espaldas. El suelo retumbó bajo su peso. Dooti, aún de rodillas, observó incrédulo el desenlace. Un tercero. Uno de los piratas. Por algún motivo que Dooti no alcanzaba a comprender, había disparado a su propio capitán por la espalda. Aquel héroe silencioso al que Dooti había apaleado momentos antes cayó inconsciente de nuevo, aún con el arma humeante en la mano. Con dificultad, Dooti se puso en pie. El cuerpo le pesaba. Las heridas le dolían. Pero se puso en pie. Se acercó con calma a King Bulk. El gigante yacía en el suelo, patético, rogando por su vida con una voz que ya no imponía. La ceja de Dooti se arqueó. Una mueca de desprecio, apenas perceptible. Antes de que Bulk pudiera decir nada más, Dooti hizo gala de su fuerte agarre. Los dedos de su mano izquierda se cerraron sobre el rostro de su enemigo. Apretó. El hueso crujió. La carne se deformó bajo la presión. Bulk calló. Su brazo se tensó. Los músculos, aún doloridos por el combate, respondieron. Dooti comenzó a alzar a King Bulk. Poco a poco. Centímetro a centímetro. Trescientos kilos de músculo, grasa y mala leche se elevaron en el aire como si no pesaran nada. Hasta que el rostro del pirata quedó frente al suyo. El gesto de Dooti era serio. Duro. Imperturbable. En sus ojos brillaba un destello de voluntad. La voluntad de alguien que había soportado un infierno durante años. Un infierno provocado por gente como su enemigo. La determinación de hacer lo que tenía que hacer. Nada más. Nada menos. -Mistah Bulk. No puedo decir que haya sido un placer. Dijo la frase sin pestañear. Se negaba a apartar la mirada. Su cuerpo respondía acorde, cada músculo en tensión, cada fibra preparada para lo que venía. -Pero, como regalo de despedida, le daré… Alzó su brazo hasta la altura de su cabeza. Los nudillos, ensangrentados, apuntaban directamente al rostro de su enemigo. -El mejor solo de su vida.
La velocidad fue brutal. Un gancho directo a la mandíbula. Sonó como un cañonazo a bocajarro. King Bulk se elevó unos centímetros en el aire mientras Dooti deshacía el agarre en su rostro. El tiempo pareció detenerse cuando alcanzó el punto más alto. Dooti giró la cadera. Lento. Medido. La diestra, preparada. La zurda, en reposo. Tomó una bocanada de aire. Larga y Profunda. Y entonces… -¡¡¡RAAAAAAAAAAAAAAAAAAGH!!! Giró la cadera de golpe. El brazo alzado descendió como un hacha. El antebrazo impactó en el rostro de Bulk. La carne se deformó como si fuera una toalla mojada bajo el peso de un martillo. -¡¡SWINGEST!!
Sintió resistencia. La masa de Bulk se negaba a ceder. Trescientos kilos que no querían volar. Dooti apretó los dientes. Un destello en sus ojos. Un gruñido de esfuerzo. Avanzó un paso. La madera astillada crujió bajo su bota. ¡¡¡LARIAT!!!
El último esfuerzo. Toda la fuerza de su cuerpo concentrada en ese movimiento. Lanzó a Bulk contra la pared de madera. La tabla, ya maltrecha, estalló en pedazos. Bulk atravesó el muro. La mitad de su cuerpo quedó en la calle. La otra mitad, dentro del bar. Trescientos kilos de pirata derrotado, partidos en dos por el impacto. El polvo de la madera destrozada se elevó en una nube densa y comenzó a asentarse lentamente. Dooti se reincorporó. Ajustó su fedora. Un gesto automático. Ya no temblaba. Ya no dudaba. Se giró hacia Dolly. La cría seguía en el suelo, inconsciente, medio enterrada entre los escombros. Dooti se agachó. La agarró por el vestido con una mano, con la delicadeza de quien levanta un gato dormido. La dejó sentada en una silla del bar. La única silla que había quedado en pie después de la batalla. La había levantado él mismo antes de que empezara todo, sin saber por qué. Ahora lo sabía. Dolly quedó allí, con la cabeza inclinada hacia un lado, la respiración apenas visible. Dooti la miró un momento. Luego se giró hacia el escenario. Caminó hasta el saxofón de Bulk. El metal dorado brillaba bajo la luz mortecina del bar. Lo cogió. Lo ojeó por cada ángulo. La campana, impecable. Las llaves, perfectamente engrasadas. La boquilla, limpia. Una mueca de aprobación se dibujó en sus labios. Se lo puso bajo el brazo. Con la mano libre, golpeó suavemente su fedora en dirección al cuerpo inerte de Bulk. Un gesto sarcástico. Una burla silenciosa. Un agradecimiento que no era tal. Recogió su gabardina del suelo. La tela estaba manchada de polvo y sangre. La arrojó sobre su hombro con un gesto cansado. Suspiró. Un suspiro largo, pesado, como el que suelta la gente que ha sobrevivido a algo que no debería haber sobrevivido. El siguiente paso era claro. La habitación llena de riquezas.
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RE: Ain’t No Sunshine | Aventura T2 [PA] - Hasegawa Shin - 18-05-2026 Bulk estaba derrotado desde antes incluso de haberse atrevido a iniciar ese combate, sin embargo, algo en su mente lo hacía tambalear ante la seductora idea de enfrentar lo que en principio, parecía un reto excesivo de cara a sus capacidades. Dooti y Dolly, los nombres responsables de llevarlo al límite, en conjunto del espíritu roto de su tripulación llena de gente envuelta en vidas patéticas y miserables, pues además de desconocidos y absolutamente irrelevantes para todos aquellos que no sean pobres diablos como el dúo que se empeñaba en reclamar lo que era suyo, no poseían ningún tipo de potencial ofensivo, o peligro real si de iniciar combates con gente competente se trataba. La prueba viviente eran los puños ensangrentados del único buccaneer en pie, y la escopeta humeante de la niña inconsciente. Sólo dos contra muchos, palabras que no dejaban de resonar en la mente de quien se hacía llamar a sí mismo un "rey". De ser así, la corona ya había caído. En ese contexto, y completamente confiado, Massimo hace gala de su exuberante fuerza, presionando el cráneo de King Bulk para levantarlo en el aire, dejando parte de su inmenso cuerpo suspendido debido a su gran altura, e incapacitándolo para hablar debido al dolor que le ocasionaba. Las facciones del hombre se deforman entre los dedos de su némesis, y sólo pudiendo ser otro testigo de las palabras que le dedica, se deja llevar por el lanzamiento y posterior golpe que le propina, atravesando una pared y recibiendo daños adicionales debido a los escombros que le caen encima, producto de los materiales viejos que conformaban la estructura del Ripped Throat. El combate ha concluido. Dolly reposa en la única silla sana del moribundo bar, uno lleno de licor en malas condiciones y comida que ni los perros se atreverían a olfatear. Ni siquiera en los bolsillos de los enemigos derrotados yacían materiales o pertenencias de valor, porque detrás de la puerta al fondo del escenario esperaba el verdadero botín, la explicación de vidas nefastas, cuerpos con enfermedades visibles o cercanos a estar en los huesos. Cuando los pasos del buccaneer se acercan a la sala de los tesoros, no sólo surge la cantidad de berries que les robaron más temprano ese día, sino también, el botín de billetes con los cuales King Bulk parecía financiar las fiestas de los ahora extintos y siempre desconocidos Piratas Coloso. Allí estaba el dinero, y también los sueños de sus integrantes, como si la humanidad o las emociones tampoco les pertenecieran a las personas noqueadas en las afueras de esa habitación. —Viles demonios... pagarán. —estando dentro del cuarto, rodeado de dinero y pertenencias tales como fotos familiares, relojes sin valor más que uno emocional, cartas de contenido personal y reminiscencias de ser algo en el mundo, Dooti no llega a escuchar las palabras de un herido King Bulk, quien se levanta lentamente y decide escapar de la escena, sabiendo que de otro modo era muy posible para él morir en ese lugar. Ante Massimo, el dinero robado, otro poco acumulado por el capitán de los Coloso, y sobre todo, sueños. Sueños que con suerte, tras esa noche finalmente despertarían.
Info de la Aventura 6/6
RE: Ain’t No Sunshine | Aventura T2 [PA] - Massimo Dooti - 18-05-2026 La puerta se abrió con un gemido. La madera, ya de por sí vieja, pareció quejarse al ceder ante el peso de su mano. Massimo entró. El dinero estaba allí. Montones de billetes apilados sin orden, monedas desparramadas sobre una mesa coja, bolsas de tela medio abiertas dejando ver el brillo del metal. Los berries que les habían robado esa mañana. Y más. Mucho más. El botín de años de saqueos, de fiestas pagadas con el sudor de otros, de vidas exprimidas hasta dejar solo los huesos. Massimo no sonrió. No puso ninguna expresión especial. Solo se quedó quieto en el umbral, con la mirada recorriendo el cuarto. -Jackpot… No era solo dinero. Había otras cosas. Fotos familiares apiladas en un rincón, como si fueran basura. Relojes baratos que no valían más que el recuerdo de sus dueños. Cartas dobladas, con letras temblorosas, escritas por manos que quizá ya no estaban entre los vivos. Todo amontonado. Todo despreciado. Todo lo que aquellos pobres diablos habían perdido mientras King Bulk se llenaba los bolsillos. Massimo se desprendió de la gabardina que llevaba sobre el hombro. La extendió en el suelo como una manta raída. Las mangas quedaron a los lados, el cuello hacia él. Un saco improvisado. Tocho. Pero útil. Comenzó a llenarla. Primero, el dinero. Los billetes, cogidos a puñados, sin contar. Las monedas, a puñados también. Todo al centro de la gabardina. Las bolsas de tela, enteras, sin vaciar. Todo al centro. Los bultos se acumulaban, formando un montículo que crecía segundo a segundo. Luego, las otras cosas. Las fotos familiares. Las cartas. Los relojes sin valor más que el emocional. Massimo no las miró. No leyó ninguna. Solo las cogió y las metió en la gabardina. No era su sitio decidir qué merecía quedarse y qué merecía ser abandonado. Eso lo harían los dueños. Si es que algún día aparecían. Cuando la gabardina no pudo contener más, Massimo ató las mangas sobre el montículo. Un nudo apretado, simple, que sujetaba todo aquel botín de sueños rotos. La gabardina se había convertido en un saco abultado, pesado, lleno de historias ajenas. Se la echó al hombro. La tela, ya de por sí desgastada, crujió bajo el peso. Massimo aguantó la carga. No se quejó. Miró hacia atrás, hacia la puerta. A través del marco, podía ver el bar destrozado, los cuerpos inconscientes de los piratas, Dolly reposando en la única silla que había quedado en pie. La voz llegó desde algún lugar. Lejana. Débil. Massimo no se giró. Escuchó los pasos tambaleantes, la respiración entrecortada, el ruido de alguien que se arrastraba hacia la salida. King Bulk huía. Massimo no fue tras él. No hizo falta. El tipo estaba acabado. Su imperio de cartón se había venido abajo con él dentro. No había nada más que hacer allí. Massimo salió de la habitación. El saxofón de Bulk seguía bajo su brazo, dorado y brillante bajo la luz mortecina del bar. La gabardina-saco le pesaba en el hombro. El botín robado le devolvía el peso de las horas. -Corre sanguijuela… La próxima vez… No será un solo. Será la banda al completo.
Llegó hasta donde estaba Dolly. La cría seguía inconsciente en la silla, con la cabeza inclinada hacia un lado, la respiración apenas visible. Se quedó mirándola un momento. Luego suspiró. Agarró el borde de la silla y la empujó. Las patas de madera chirriaron contra el suelo. Massimo caminó hacia la puerta de salida, arrastrando a Dolly con él. La silla se movía con dificultad, enganchándose en los escombros, pero él no paró. No miró atrás. El bar quedó a sus espaldas, destrozado, vacío, lleno de cuerpos inconscientes y sueños olvidados. Fuera, la noche seguía su curso. La luna, alta. El aire, frío. Massimo dejó la silla en la acera, junto a la puerta. Dolly seguía dormida. La miró un momento. Luego se ajustó el fedora con la mano libre y se perdió en la oscuridad de la calle. El saxofón dorado brillaba bajo la luna. La gabardina, convertida en saco, le golpeaba la cadera con cada paso. El peso del botín le recordaba que había ganado. Que había sobrevivido. Y en algún lugar, King Bulk huía. Roto. Derrotado. Solo. Massimo no pensó en él. No pensó en nada. Solo caminó. Hacia ningún sitio. Hacia todos. Con su carga a cuestas. Con su música nueva bajo el brazo. Con la noche por delante. -... Bueno… Ha sido bonito, pero las despedidas siempre llegan. So long…
![]() Samba…
RE: Ain’t No Sunshine | Aventura T2 [PA] - Sentomaru - 19-05-2026 ✓ Aventura T2: Completada Recompensas Narrador (Shin) — Puntos Mugiwara: 15 — Puntos de Rol: 20 — Berries: 30.000 Recompensas User (Massimo) — Puntos Mugiwara: 10 — Reputación: 20 — Berries: 20.000 |