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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - Hyákinthos - 02-04-2026 El silbido que corta el aire alerta al médico. Desde el pasillo “1”, miró a su alrededor, a través de las estanterías y de los múltiples objetos que reposaban sobre estas, pero no alcanzó a ver nada extraño, llegó a pensar que solo fue obra del viento, algo que no le sorprendería considerando el clima de la isla, así que decidió ignorar sus instintos y seguir en búsqueda de algo que no estaba seguro de que podía tratarse.
—Estoy seguro de que podemos encontrar algo entre tantas cosas, solo…debemos darnos el tiempo de buscar —. Le respondió a Maki, con un tono que rozaba en la frustración de estar buscando una aguja en un pajar…una aguja que no siquiera sabía como se veía. —Si tan solo pudiéramos transportar algunas cajas al barco sin llamar la atención—. El médico lo dijo en serio, de verdad que se planteó la idea de llevar una de esas pesadas cajas en sus hombros; sin embargo, antes de que pudiera formular cualquier idea, otro ruido lo distrajo.
La pesadez de aquel sonido hizo que el médico se crispara. Sus sentidos quedaron alertas y, por inercia, colocó el diario sobre una de las estanterías solo para tener el espacio de ajustar mejor sus guantes de combate, a fin de cuentas, con la tranquilidad rota de una manera tan abrupta, comprobaba que no estaban solos.
—¿A dónde te metiste? —El médico siguió el sonido sin rechistar, poco importándole ahora el ser discreto, pues sabiéndose descubierto, no quedaba más nada por hacer. —Maki, no te quedes atrás, debemos seguir a…quien sea que esté aquí, seguro puede decirnos algo —. A medida que hablaba avanzaba por el pasillo hasta que llegó a una puerta en el suelo, una trampilla que, para su conveniencia, no estaba del todo cerrada.
—Qué interesante —. El médico sonrío y, sin pensarlo dos veces, dejándose guiar por la curiosidad más que por la razón, abrió del todo la puertecilla y decidió entrar. —¡Hey, chica lagarto, sígueme! —Habló cuando ya estaba dentro del túnel, bajando las escaleras con rapidez para no perder al responsable de haber abierto aquella ventana de oportunidad.
A medida que avanzaba y que el túnel se iba ensanchando, el pelirrosa empezó a disminuir la velocidad para observar mejor a su alrededor, un comportamiento que siguió igual incluso cuando llegó al final del túnel, en donde dejó de usar las escaleras para volver a caminar con normalidad y relativa lentitud. Ni siquiera se había percatado de si Maki lo estaba siguiendo o no, estaba más concentrado en encontrar a desconocidos que a aliados.
Luego de algunos minutos de una caminata en la que el médico decidió sacar del cinturón de su pantalón una daga, que luego sostuvo, con fuerza, en su mano derecha; el hombre pudo visualizar la “luz”: un laboratorio o, al menos, una sala bastante parecida a uno.
—Quien diría que tenían todo esto en un lugar tan pequeño —. Habló en voz alta para llamar aun más la atención de los investigadores que, evidentemente, ya habían notado su presencia. —Jmmm…ustedes no parecen soldados ni guardias ¿Por qué se ponen tan a la defensiva? Eso no es necesario, soy un simple médico, alguien de ciencias y nada más…no tengo intención alguna de pelear —. El pelirrosa se paseó por el lugar sin quitarle la vista de encima a los hombres y, de paso, jugueteando con la daga que ahora llevaba en sus manos, aunque sin distraerse demasiado en ello…una sabia decisión, pues fue capaz de notar cuando uno de los sujetos volcó un recipiente sobre el suelo, algo que hizo al médico arrugar su nariz al sentir una molestia en esta, aunque no pudiera percibir un olor demasiado evidente. Eso fue suficiente para alarmarlo.
—¿De verdad eso era necesario? Tsk…Podíamos hablar ¿Saben? Conocí a un par de sus compañeros en una isla de dinosaurios y creí que aquí podría saber más de lo que ellos investigaban…parecía interesante, pero…supongo que ustedes no quieren hablar —. El médico no era un idiota, aunque aparentara serlo, sabía bien que esos hombres, supieran o no pelear, quizá contaban con equipos avanzados para defenderse, además de toda una serie de químicos que podían jugar en su contra, así que decidió actuar rápido.
Moviéndose tres metros hacia su izquierda, aun con el puñal en mano, se situó justo al lado del hombre que había regado la sustancia química en el suelo, lo tomó de la nuca, con su mano izquierda, y lo hizo agacharse hasta que su rostro quedara cerca del frasco que había volcado.
—No creo que hayas hecho esto sin motivo, así que, si se trata de un veneno o algo similar, más te vale a ti o a alguno de tus compañeros que proporcionen el antídoto antes de que te haga beber del poco líquido que aún no se ha evaporado —. En la mano derecha aun sostenía el puñal, el cual levantó frente al resto de los hombres. Ellos tenían armas, sí…pero por las posturas de todos podía deducir que poco o nada sabían sobre combate.
—Y los que no piensen buscar el antídoto… ¿Por qué no me cuentan que están haciendo en este lugar? Vamos, de colega a colega…es simple curiosidad. No querrán obligarme a robar sus notas, sería una pena tener que actuar como un bully que le roba la tarea a otros —. El médico sonrió de manera inocente, algo que acompañaba bien aquel rostro andrógino que cargaba una belleza difícil de ignorar, aun cuando sus palabras y acciones pudieran contradecir su expresión de “ingenuidad”. —Es que en verdad me interesa todo este tema de las drogas y…no me miren así, sé que están investigando sobre sustancias capaces de alterar el metabolismo de las especies…quiero saber que tan lejos pueden llegar.
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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 07-04-2026 Era como moverse en un campo de espíritus malignos, sombras acechantes y muerte inminente, Maki se puso nerviosa, quiso gritarles a los espíritus, pero el miedo casi que le paralizaba los muscul… los… he… se sentía adormecida… como sin fuerzas. Algo apagada. Pero que demonios ella no le temía a los demonios, fantasmas ni a nada sobrenatural, su vista apenas podía seguir con la vista a los desgraciados que se movían… quería decirle algo a Hyakinthasdasfsda coasmdeo como ese llamaba?... su mente comenzó a divagar… a olvidar cosas, sus ojos se sentían cansados y su mente le costaba enlazar una neurona con ora para hacer ese clic simplísimo capaz de crear una idea. —no creo… que podamos… rayos que pesades… no creo podamos llevar eficazmente nada al barco, pero intentemos después…— Respondió con ojos cansados. Podía distinguir… distinguir… demonios… no podía darse cuenta de gran cosa, anaqueles vacíos, con su marca de que algo estuvo ahí. Cajas vacías, y armarios abiertos de par en par. Nada sacado rápidamente… —Bubblegum… no hay nada, pero… nada… fue sacado apurado… parece que empacaron… joder… que mareada y cansada…— Dijo masajeándose el cuello, se apoyó en una mesa… esta crujió y se desplazó chirreando bajo el peso de la mujer quemada. —Solo inspeccionaba el lugar…— Bostezó pesadamente sin poder evitarlo —Si, vamos por esa… sabandija… adelante— Comenzó a caminar detrás de Hyak pero no con tanta premura. Maki no puede pensar bien, se sacude la cabeza y desea desenvainar sus armas, alguna de las numerosas espadas que porta. Pero parece que le cuesta adaptarse a lo que parece ser algún tipo de ¿Gas?... alzo la vista a Cherry y el parecía normal o eso creía. Lo veía como siempre, hermoso, radiante y listo para ser adorado como un adonis. Tal como lo haría Merlot. No… no era gas. Mierda. ¿Sueño? No tampoco, ya las pastillas no le hacían efecto, y desde que estaba con las muchachas no se drogaba… tanto. Algo es extraño… el suelo, parece más rasgado, más gastado y… una trampilla, El doctor lo descubrió rápidamente. Aunque las señales eran claras, no lo detecto de inmediato. Maki se agacha como puede. Se moja los labios, mierda cuanta sed tiene, la trampilla parece no tan oculta, el aroma a viejo hospitalizado le pego duro en la nariz… Fuchi… le dolió la nariz cuando esta se abrió y pudo descender… asintió con la cabeza a Hyak. —Iré primero cariño… vamos con cuidado… rayos…— Tambaleo un poco su paso mientras desenvaino su Tanto. Se acomodo la guitarra al hombro y comenzó a bajar. Detrás de Hyak… en realidad el doctor era en estos momentos más sagaz que Maki y se había adelantado para agarrar a quien escapaba o creían que escapaba. Al bajar se dio cuenta que había un túnel mas espacioso de lo que pensaba… que seria? El origen y el destino era inciertos… —Por donde vamos?... mierda que mareada…— dijo mientras caminaba por el pasillo, atenta a cualquier cosa en su interior, podría haber una emboscada, podría ser un lugar abandonado o podrían encontrarse con una horda de malditos zombis. Maki al emerger por el otro lado, puede ver un nuevo almacén… —pero que… creo que hemos llegado al fondo de este asunto… mira… hay nerds!— Dijo con una media sonrisa y escucho atentamente o tanto como podía las palabras a los ¿Nerds? Maki se rio grande y fuerte, muy a pesar de su adormilamiento… sin ganas apenas. Por que por primera vez veía a Cherrybubblegum actuar con una violencia impropia de él. Pero seguro era por que el doctor carnicero capitán subrogante era un apasionadísimo de todas esas movidas nerds, solo que él era mucho más guapo que cualquiera de estos peleles. Maki quiso ir a partir cabezas, pero no los veía como un verdadero reto. —Conocimos a sus… amigos… un par de Nerds como ustedes que supongo… … … perdón… no me siento bien… … … buscamos a un tonto que los asesino. Este… doctor no es un jodido nerd como ustedes. Parte columnas al desayuno… hablen y volverán con sus esposas nerds y sus hijos nerds a pasear a su perrito nerd… rápido. No tenemos todo el día.— Maki entonces ahora si, toca la empuñadura de su espada, la hoja de los mil recuerdos rotos y esta comienza a emerger. Cada centímetro que sale de su vaina que es el cuerpo de su guitarra comienza a golpear como uniendo pedazo a pedazo cada parte una con otra con fuerza magnética desconocida. La melodía que surge de esos golpes de acero con acero son pura sinfonía, una canción sin letra, solo con pasión son y don. Su espada ya ensamblada y con la Tanto en la izquierda apunta a los Científicos… no medio palabras, solo una mueca de crueldad, sadismo y una que sin duda hablaba en serio. El vapor del vial roto le llego a las fosas y arrugo la nariz… mierda, ojalá no le hubieran envenenado… … … otra vez. Movió la espada circularmente para acercarse un poco mas a su compañero. —Vamos… o este cerdo será el primero en morir… hablen!!— su vista perdida, cansada se centro en el grupo… solo eran civiles. Nada que temer.
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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - Moja - 08-04-2026 Durante unos instantes que parecen dilatarse más de lo natural, ninguno de los investigadores responde de inmediato a las amenazas ni a las preguntas. Sus miradas se cruzan entre ellos con una rapidez nerviosa, como si intentaran comunicarse sin palabras, evaluando la situación con la frialdad propia de quienes llevan demasiado tiempo operando bajo presión constante. El aire en el segundo almacén se siente más cargado que en el anterior, más denso, como si cada respiración arrastrara consigo partículas invisibles que pesan sobre la mente y los músculos. El hombre sujeto por Hyakinthos apenas logra mantener el equilibrio mientras sus compañeros observan la escena con tensión contenida. Algunos retroceden apenas medio paso, otros intentan ganar tiempo moviendo discretamente documentos o cerrando recipientes abiertos, pero ninguno parece dispuesto a rendirse sin intentar al menos una última jugada. No son combatientes entrenados, pero tampoco parecen improvisar del todo sus movimientos. Existe una coordinación torpe, casi desesperada, que sugiere que han sido instruidos para reaccionar en situaciones como aquella. Uno de ellos, situado ligeramente detrás del resto, introduce su mano con cautela dentro del bolsillo interior de su bata, procurando ocultar el gesto tras el cuerpo de otro compañero que se desplaza deliberadamente para bloquear parcialmente la visión. Sus dedos encuentran un pequeño objeto rectangular, negro, de bordes lisos, con un único botón circular que emite un leve parpadeo rojizo. El dispositivo resulta inquietantemente familiar en su diseño, recordando inevitablemente al mecanismo utilizado anteriormente en la isla prehistórica, aquel que había desencadenado el comportamiento anormal de las criaturas. El pulgar presiona el botón. El sonido que emite el aparato no es fuerte ni especialmente llamativo, apenas un clic seco seguido de una vibración imperceptible que se propaga en una frecuencia demasiado baja para ser identificada de inmediato. Sin embargo, el efecto no tarda en manifestarse. En el mismo instante en que el dispositivo se activa, una sensación profunda comienza a recorrer el cuerpo de Maki desde el interior, como si una corriente invisible hubiese encontrado de pronto un camino directo hacia su sistema nervioso. El leve mareo que ya experimentaba deja de ser una molestia pasajera para transformarse en algo mucho más intenso, una presión creciente que parece expandirse por sus músculos con una rapidez inquietante. Su respiración se vuelve irregular, primero más profunda, luego más pesada, como si cada inhalación requiriera un esfuerzo adicional. El latido de su corazón comienza a resonar con una fuerza desproporcionada dentro de su pecho, marcando un ritmo acelerado que se transmite a través de sus extremidades. Sus dedos se tensan alrededor de la empuñadura de la espada, la presión aumentando de forma involuntaria hasta hacer crujir los guantes bajo la fuerza creciente de su agarre. El calor que antes parecía ausente en su cuerpo debido al frío de la isla comienza a manifestarse de forma repentina, una sensación abrasadora que se expande desde su torso hacia su cuello y mandíbula. Sus pensamientos empiezan a fragmentarse. La dificultad para concentrarse se intensifica hasta convertirse en una lucha constante por mantener una idea coherente durante más de un instante. Las palabras pronunciadas a su alrededor parecen distorsionarse, perdiendo significado mientras su mente intenta aferrarse a algo sólido en medio de una tormenta sensorial que crece con rapidez alarmante. La fatiga desaparece de forma abrupta. En su lugar surge una energía cruda, violenta, que no se siente natural ni controlada, sino impuesta desde lo más profundo de su sistema biológico. Los músculos de sus piernas y brazos reaccionan antes incluso de que pueda comprender lo que está ocurriendo, tensándose con una intensidad que supera su estado habitual, como si su cuerpo hubiera sido forzado a liberar reservas ocultas sin ningún tipo de regulación. Su visión se estrecha. Los detalles del entorno pierden nitidez mientras ciertos elementos se vuelven excesivamente claros: el movimiento de los investigadores, el sonido de la respiración ajena, el leve temblor en las manos del hombre retenido por Hyakinthos. Todo aquello que representa una posible amenaza comienza a destacar sobre el resto de estímulos, convirtiéndose en puntos de enfoque inevitables. El calor continúa aumentando. Una sensación punzante recorre la base de su cráneo mientras su mandíbula se tensa hasta el punto de hacer rechinar los dientes. El pulso golpea en sus sienes con tal intensidad que cada latido parece resonar en su oído interno como un tambor de guerra. La emoción que emerge no es miedo. Es furia. Una furia instintiva, primaria, que no surge de un pensamiento consciente sino de un impulso profundo, animal, que exige acción inmediata. El entorno deja de percibirse como un espacio de análisis o decisión y pasa a convertirse en un escenario donde cada movimiento potencialmente hostil exige una respuesta inmediata y desproporcionada. El aire parece más denso, más pesado, cargado con una tensión eléctrica que recorre cada fibra muscular de su cuerpo. La empuñadura de la espada cruje bajo la presión de sus dedos mientras su postura cambia casi sin intervención consciente, adoptando una posición más baja, más preparada, como si su propio cuerpo hubiera decidido anticiparse a cualquier amenaza sin esperar órdenes de la mente racional. La transición no es elegante ni controlada. Es abrupta. El leve temblor inicial en sus manos se convierte en una vibración constante que recorre sus brazos, un exceso de energía que busca liberarse de inmediato. Su respiración se vuelve más profunda, más irregular, expulsando vapor visible en el aire frío del almacén mientras sus sentidos parecen intensificarse de manera desproporcionada. Los investigadores perciben el cambio incluso antes de comprenderlo. La tensión en la habitación se multiplica cuando la presencia de Maki deja de sentirse simplemente amenazante para convertirse en algo mucho más impredecible, más cercano a una fuerza desatada que a una combatiente racional. El dispositivo aún parpadea en la mano del científico que lo activó. Un pequeño punto rojo latiendo en sincronía con el caos que acaba de desencadenar.
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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 16-04-2026 La resistencia pasiva de los investigadores en otras circunstancias serian obviadas por Maki, quizás solo patearía a un par y los ahuyentaría con palabras de desprecio y cobardía. O tal vez repartiría un par de puñetazos a uno de ellos para amedrentarlos. Tenía sus métodos y esos métodos casi nunca incluían matar a gente que no sentía eran de corazón negro. Pero el día de hoy las cosas parecía que se torcerían. Se inclinarían al caos. Maki sentía su cabeza cada vez más abombada, más ida, más pesada. Puede ver como ninguno parece ceder… se sentía rara pero no más que otras veces… tenía resistencia a las drogas, pero parecía que estaba infectada con algo más fuerte, algo desconocido. Mas potente de lo que consumía habitualmente. Entonces su agudo oído lo sintió, así el mismo sonido que sintió en Little Garden. Solo que ahora se le metió en la cabeza de manera inexplicable. Como una señal o una bandera parecía un fuego creciente difícil de controlar, Maki se agarró la cabeza y solo quiso una cosa. Matar. Su fuerza comienza a ser demasiada para contenerla dentro, su piel comienza a cambiar, verde, escamosa, horrenda. Su forma zoan comienza emerger junto a su corazón palpitante como el fulgor de mil llamas. Un rugido emerge de su garganta junto a una gran altura, dos metros y medio de garras, cola, dientes e ira es el resultado final —ROOOAAAAARRR— Su furia esmeralda, sus espadas brillan contrastadas contra la luz artificial del laboratorio. Los cuerpos de los doctores e ingenieros lucen apetitosos de pronto. Todo su cuerpo se transforma en una sinfonía dispar y caótica de dolor y locura, puro caos y rencor comienza a rellenar aquellos vacíos que parecen ser pensamientos lógicos hasta cubrirlos solo de crueldad y destrucción. Nada más cabe en su mente. Sus sentidos se entremezclan con algo que siempre temía, se volvía dominada por el salvaje lado de su fruta. Siempre tenía el temor de que algún día la maldita Lagartija en la que se transformaba se volvería la dueña de la mente de la peliverde… rosada. Era uno de sus miedos creer que un día se convertiría en esta aberración y no podría volver atrás. Esas pesadillas se volvían realidad y llegaban a un plano tan crudo que le dolía. Pero nada podía hacer. Su voluntad quebrada era nada contra la furia de las drogas que corrían por su torrente. Una droga que no sabía, pero sospechaba que tenía dentro. Su postura se vuelve animal, cruda y simple, como la de una depredadora, una cazadora primal que se coló entre los laboratorios. Como si un dinosaurio se volviera parte de la coteneidad de un mundo moderno los rugidos los movimientos. La furia. De pronto los soltó todo y no se dejo nada, absolutamente nada para si sus garras empuñando sus espadas tocaron el suelo y su cola dio un vaivén tirando todas las cosas alrededor. Tubos, muebles, jeringas y multitud de tonterías cayeron convirtiéndose en venenos que se desperdigaron y se volvieron nada en el ambiente. Unas hediondas y toxicas y otras solo explotaron suavemente. Maki entonces estalla ferozmente y descontrolada golpea con un puñetazo devastador contra una puerta que sale disparada contra el muro haciéndose pedazos. Algunos científicos desatan el conflicto interno entre huir y pelear, pero nadie resiste. No mucho. Maki como un relámpago esmeralda salta contra los desgraciados. Su espada danza entre la carne y la ropa blanca, solo queda entre ella y la pared contigua carne devastada y sangre moviéndose en el aire. Brazos. Cabezas, torsos rasgados y perforados. Sus espadas cortan desgarran y mutilan. Girando y cortando devastadoramente convirtiendo a los hombres en una amalgama de gritos, terror y horror. Maki rugía con desenfreno. Mordió a uno de los científicos en el cuello. La sangre cayo por su garganta y lo disfruto. Con el colgando de sus fauces salto sobre otro para aplastarlo con su enorme pie engarrado. Su cola como un látigo golpeo a un tercero que alzo un bisturí afilado y a otro que alzo un extintor. Ambos fueron lanados contra el muro contiguo, uno atravesó una ventana en medio de una lluvia de vidrios rotos sangre y gritos. El otro reboto contra una pared recreando una abolladura contra el yeso cartón. Con furia y un rugido de felicidad imposible la lagartide escupió al científico muerto entre sus fauces para despedazar a otro con dos cortes descomunales con sus espadas. Solo se detuvo cuando las hojas se trabaron contra los huesos de la pelvis y de la columna de uno regordete. Varios otros quisieron escapar, pero solo es estorbaban unos a otros en su huida descoordinada. Clavo la espada contra un científico tan fuerte y sin compasión que su corazón casi salió por el otro lado al clavarse a la pared. Soltando esa espada agarro la cabeza de otro que huía mientras su cola seguía derribando a los demás. Solo basto que lo deseara para que ese cráneo entre sus garras explorara como una sandia al golpearse contra su rodilla llena de duras escamas. La sangre y las vísceras comenzaban a bañarla, a adornarle con su furia desatada. Poco a poco fueron cayendo uno a uno los científicos. Y Maki o lo que quedaba de ella noto un aparato palpitando en el suelo… el sensor o el emisor. En su mente reducida a bestialidad no sabia la diferencia entre un aparato tecnológico avanzado y una roca. Un nuevo rugido… volvió a tomar la espada… giro su rostro escamado… iracundo y lleno de colmillos sangrientos… un siseo como de un animal herido se torció hacia… un objetivo rosa. Un vapor caliente y furioso salió de su boca llena de marfil teñido de rojo… —HYAKKKKKKIIIINNNTTTTHOOSSSS— Su empuñadura se apretó mas y rodeada de muerte sus ojos dorados se volvieron deseosos de mas muerte?
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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - Hyákinthos - 17-04-2026 El médico intentaba concentrarse en su amenaza, en sostener al hombre con fuerza suficiente sobre aquel líquido que ya se había evaporado casi del todo; sin embargo, algo lo incomodaba: La actitud de Maki.
El pelirrosa podía ser despistado y tener mala memoria; sin embargo, una vez una persona lograba colarse en su mente y hacerse un lugar, era muy difícil removerlo, por ello, ahora que la chica iguana había conseguido su espacio, no solo recordaba su nombre y su cara, sino también su personalidad y la actual…aunque juguetona y burlona, como la recordaba, tenía algo que distaba de ser como siempre.
Le pareció más lenta, boba, casi como si estuviera más dormida que despierta o, en otras palabras, era como si algo la hubiera drogado…aunque ya había visto a la chica bajo los efectos de sustancias de dudosa procedencia y tenía bastante resistencia, entonces… ¿Acaso antes de salir se había metido algo tan fuerte que la orillaba a actuar así? Quería pensar que no o es que… ¿Algo en el laboratorio la había infectado?
Su agarre se intensificó sobre el brazo del científico que aún se negaba a hablar, algo que habría hecho que, en otras circunstancias, el médico ya hubiera restregado su rostro sobre los vidrios rotos, pero ahora, parecía importarle poco lo que pudiera decirle, estaba más concentrado en su propia compañera. Alzó la vista, la miró y sus ojos dorados cuestionaron a la muchacha sin decir nada, pero…ella ya no parecía ella misma.
¿Qué había pasado?
Hyak jaló al científico que había agarrado a un inicio y lo llevó con él hacia el lado derecho de una mesa que estaba en la habitación, alejados ambos de Maki. Miró al hombre, pero este solo temblaba y no parecía decir nada, mientras que, el médico, asombrado, vio la transformación salvaje de Maki, esa forma híbrida que había visto otras tantas veces, pero que, ahora, parecía gritar “peligro” … ¿Qué cambió?
—¡Hey, Maki! —El hombre intentó llamar su atención, pero todo parecía en vano y eso fue suficiente para hacerlo cambiar de perspectiva…no tuvo que pensar mucho más en el comportamiento de Maki y en todas las pistas que su actitud había dejado casi desde que entraron al almacén: Ella estaba actuando como los dinosaurios. —Alguien te drogó con…
¿Con qué cosa exactamente? Aún no tenía claro cual era el compuesto que provocaba ese comportamiento agresivo y un evidente aumento de la fuerza. Le interesaba…al menos esto lo hacía entender que la sustancia podía ser utilizada en humanos.
Observó, embelesado, como la mujer destrozaba a aquellos pobres hombres. Estaba fascinado, si eso podía hacer un poco de aquella droga, solo podía imaginar de lo que sería capaz si es que podía estabilizarla para que el afectado no perdiera el control y, en cambio, usara la agresividad y fuerza a su favor, pero con inteligencia.
—¿Cómo lo hacen? Dímelo… ¿Qué compuestos utilizan para crear esta droga? Al menos dame una pista —. Le preguntó al hombre, que aun tenía sostenido en sus brazos, en voz baja, intentando no llamar la atención de Maki; sin embargo, no obtuvo una respuesta inmediata y, además, los científicos empezaban a “acabarse” y eso solo significaba que quedarían menos víctimas en la habitación.
—Tsk… ¡Oye, MAKI! ¡Contrólate! —El médico hizo a un lado al científico, haciendo que se estrellara con el escritorio que estaba a su derecha, lo que hizo que la cabeza del hombre se golpeara con ello y quedara inconsciente o muerto…el médico no podía detenerse a averiguarlo en ese momento, aunque, ciertamente, se lamentaría si el hombre moría, a fin de cuentas, necesitaba respuestas, pero…ahora tenía una preocupación más importante.
Sus irises doradas se encontraron con las de Maki y ahí notó la furia, para nada contenida, en sus ojos, además, como cereza sobre el pastel, un siseo le siguió a esa mirada, uno que terminó en escuchar su propio nombre viniendo de la voz de la mujer…una que distaba de aquella con la que solía hablarle con normalidad.
—Je…Supongo que me quieres hacer lo mismo que a esos pobres desgraciados —. Pronunció mientras caminaba hacia la izquierda de Maki, con pasos acelerados y sin quitar su vista de encima, para que, al final, sus pies se aceleraran y lo que comenzó como una caminata casual terminó en una carrera para cerrar los 6 metros que lo separaban de Maki y situarse justo a la espalda de ella. No dejaría que lo atacara.
No dijo nada, pero su agilidad lo ayudó a posicionarse de manera que pudiera sostener, desde la espalda de Maki, ambas muñecas de la chica, no de manera delicada, si no usando la fuerza suficiente para que esta no pudiera zafarse de buenas a primeras.
—Tu misma lo dijiste, no soy como ellos ¡Contrólate, ahora! Debemos salir de aquí —. Sí, ahora era tiempo de salir, aunque no hubiera encontrado nada de lo que pensaba, pero no podían hacerlo mientras su compañera estuviera descontrolada…de todos modos… ¿Cómo podía calmarla? Recordaba que, en esa otra isla prehistórica, cuyo nombre no podía recordar, la única forma de lidiar con los dinosaurios fue con esa energía extraña que había emitido la chica que ahora estaba drogada, pero…dudaba mucho que él pudiera hacer algo como eso.
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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - PX-4 - 20-04-2026 NUEVO NARRADOR: MARIA MERLOT.
Podéis seguir con la aventura. RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - Maria Merlot - 23-04-2026
INFORMACIÓN
¿Y si recapitulamos? ¡Los sucesos de esa noche están siendo extraordinariamente misteriosos! ¿Qué ha sucedido? ¡Disparos, médicos, bitácoras, dardos, almacén, y mucha nieve! Tal vez no en ese orden, pero en esencia ha sucedido así. El Reino de Drum alberga historias por descubrir, y secretos por revelar. ¿Qué significaba lo vivido hasta ahora? El preludio de algo que quizás no termine aquí, o termina… con la muerte del dúo rosado.
Sangre, vísceras y dos médicos menos. Maki D. Zennin había sido controlada por sus impulsos, eso pensaría un observador externo, lo cierto es que estaba bajo los efectos de una “sustancia”, que si analizaban bien, no era la primera vez que tenían la oportunidad de experimentar, de estar atrapadas en una situación con una trama similar y un desenlace sangriento… ¿sucedería igual aquí? ¿o tendremos un final feliz? Gritos.
Silencio. El frio llamado de la muerte. HYAKKKKKKIIIINNNTTTTHOOSSSS Resuena la femenina voz por el almacén. ¿Un llamado de auxilio? ¿Una muestra del involuntario accionar? No lo sabemos pero aquel hermoso espécimen de hombre de largas hebras rosadas y dorados ojos llenos de cinismo, no dejo que la masacre continuara... porque detuvo a la infractora con una agilidad sin igual, y una delicadeza no pronunciada, que hasta a él mismo asustaría por no ser acorde a su "forma de ser", o si lo era, pero con aquellos que representaban un beneficio a sus intereses. El silencio fue total por unos segundos, hasta muchos pasos se escucharon a lo lejos, más “invitados se acercaban”…
Exterior.
Misma hora. La nieve continuaba cayendo en el exterior, la ciudad vivía otra noche más de su habitualidad. Una figura abrigada se internaba entre las blancas dunas de invierno, pasando desapercibido por propios y extraños. El rostro oculto detrás de una máscara, impedía descifrar sus gestos e intenciones, pero en su interior reburbujeaba su objetivo. La intrigante "persona" sabía bien que es lo que buscaba y a quienes “debía encontrar”. Cada vez estaban más cerca, cada paso que daban en el Paraíso los llevaba a descubrir el enredo que hacía meses comenzó por una tragedia inesperada, una que llevo a esa persona a prometerse algo, y repetírselo como mantra hasta lograrlo “… los mataré, con sufrimiento, con placer. ¡Morirán! Así deba morir yo también”.
GATITA MIAU
RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 29-04-2026 La droga inoculada era poderosa como para hacer que el cuerpo de Maki sucumbiera a sus deseos de enloquecer. La muerte y la destrucción de gran parte del entorno, la muerte despiadada de los científicos y su trabajo fue cosa de segundos. Todos estaban heridos de muerte y un par confirmadísimos hechos jirones. El tornado de espadas, escamas y acero era algo difícil de apreciar en su belleza de ejecución, pero pocos podían contar la historia de que habían sobrevivido a él. Como un bólido sanguinolento se lanzó con ansias y satisfacción para despedazar a los científicos, algunos de ellos eran padres de familia, hermanos, esposos. Otros eran verdaderos bastardos, para Maki solo eran carne en su camino o eso podía ver con la realidad alterada y la sangre corriendo a mil como el fuego se come a la hierva seca. Maki quería parar muy en el fondo. No era amante de matar y despedazar a bastardos que no se podían defender y estos eran un montón de ellos El doctor era un jodido genio, era la persona mas lista que Maki conociera y aunque se encontraba en este momento atrapada en una especie de túnel visión sangrienta. Sin duda podía tener atisbos de razonamientos cubiertos por mucha ira, destrucción y dolor. Esta vez no podía controlarse. Sus pesadillas se hacían realidad. Dominada por el salvaje cerebro de su transformación. Aun así. Aun así… Mierda… Se sentía bien sentía que su cabeza al final se volvía clara y simple con un solo deseo. Supervivencia. Era peligrosísima esta droga, capaz de aumentar los sentimientos más básicos de aquel que la consumía. Maki se sentía veloz, fuerte e imparable. Recién era asidua a la medicina y no era experta pero aun así no podría haber imaginado las implicancias del tipo de droga. Algo muy peligroso. La cola de la criatura se movía erráticamente de un lado a otro. Golpeando cosas, cuerpos y tirando frascos por todos lados. Los vapores y líquidos se mezclaban y la iguana de dos metros sesenta apenas podía ver cegada por ellos. olfateo y arrugo la nariz…retrocediendo aminorada por los líquidos. Entonces su vista se fijo en el carnicero de la mano muerta. El carnicero de los cerezos. Rugió como un verdadero animal y bajo su centro de gravedad para atacar… no…. mierda… debía resistirse. Su movimiento cegador y veloz como un relámpago rosa. Maki dominada por su bestia interior no pudo hacer nada que someterse al ataque de su amigo. Era fuerte. Tremendamente fuerte y su agarre tremendo para una humana normal. Pero… ella no lo era. La cola de Maki entonces se movió hacia… Hakinthos, era una bestia astuta y cruel. Su cola se arremolino alrededor del cuello de Hyakinthos… quería matarlo. Su apriete tremendo. NO…. CON TROLA TE!!! La ira de Maki aumentaba, pero su cola no se terminaba de cerrar alrededor del cuello de Cherry. Uno de sus compañeros, su único amigo junto con Merlot y Thrym. Debía resistir asfixiar de muerte a su compañero. Su salvador. Su dios. Pero. Tenia… debía hacerlo… se resistió mientras el carnicero le dominaba. La sangre le comenzó a sangrar, su ojo derecho y un rugido de dolor emergió gutural de su garganta resistiéndose los dientes y colmillos… mierda como le dolían. Efectos secundarios o era su voluntad tratando de resistirse?. Mierda no podía. De pronto escucho a una cantidad de gente, un bullicio como un tropel interminable que se comenzaba a escuchar por los pasillos. Maki entonces sucumbió a su locura, pero estaba atrapada pero no indefensa. Su cola, su mejor baza… entonces se volvió desquiciada. Su tamaño de pronto se redujo... su katana cayó al suelo, pero no perdió el agarre de su tanto. Su forma. Una pequeña iguana, pero tan peligrosa como un mono con navaja. Se remeció un poco agarrada de las manitas por Hyakinthos… pero eso no la detuvo el movimiento fue veloz. Girando sobre si misma lanza un golpe contra Hyakintos. El golpe poderoso… letal. —DANZA ESCAMOSA: PARA ELISA!!— Obligando a que le soltase… y ya en el suelo, la pequeña criatura feroz desenfundo su daga y entonces cuando se sacudió la cabeza vio aparecer algo horrendo… una especie de guardias. Un chillido fue suficiente para lanzarse contra las batas y las armas de los enemigos. Salto sobre todos ellos y usando sus armas giro sobre si misma como un nuevo tifón… su cola, su tanto y su daga. Con todo eso corto, mutilo y derribo a la horda. Sangre carne y pedazos de ropa salió disparada. En todas direcciones. Ahora… resoplando y con furia a flor de piel. Armada y aun mas poderosa que antes. Maki chiquita toda vede toda iguanienta. Se enfrentará a su Doctor de la muerte. El carnicero de los cerezos. —Essssto.. esss mio ssssiiii— Maki primero eso si lo ignoro y comenzo a hacer surgir sus pensamientos más básicos y animales. Buscando y despojando a los guardias y científicos de sus pertenencias… —Berris… berris… me encantan los berris— Dijo con ojos codiciosos como si fuera un pequeño dragón.
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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - Hyákinthos - 03-05-2026 Hyak podía hacerse el estúpido y debilucho la mayoría del tiempo, pero en su mente tenía claro que no era débil, por el contrario…entrenaba casi a diario, se mantenía en buena forma, sabía bien que su fuerza podía llegar a ser abrumadora para cualquier persona común y corriente y…sí…ahí estaba la clave… ¿Desde cuándo Maki era común y corriente? Para empezar… ¡ERA UNA MALDITA IGUANA! ¿A cuántas personas conocía que pudieran transformarse en un animal? No a muchos…no…de hecho, no podía recordar a ninguno.
Habría chasqueado la lengua si pudiera, pero no, no podía. Tuvo que limitarse a morder con fuerza el interior de los labios, tanto que empezaba a romper su carne. Esta vez, aunque fue impulsado por su mala maña, lo cierto es que la mordedura era para evitar ¿Gritar? ¿Si quiera podía hacerlo? No, claro que no podría, no mientras su cuello estuviera aprisionado por la cola de iguana de su compañera de tripulación.
No podía reclamarle, no podía quitársela de encima. Su agarre era tan potente, o más, que él de él…pero…si la soltaba…No, no podía soltarla. Apretó aún más sus dientes, sintió el sabor de la sangre y, en ese momento, sus ojos entreabiertos divisaron los charcos de sangre y carne que bañaban los pisos del laboratorio. Él podría terminar así si flaqueaba. Maki no estaba en sus cinco sentidos. Definitivamente, tenía que resistir más…solo un poco más.
Y vaya que creyó que podía hacerlo, pero las cosas siempre tienden a torcerse en el último minuto ¿No es así?
Si pudiera hablar, de su boca saldría un sonido de sorpresa, pero ahora, lo único que pudo hacer fue abrir sus ojos como luna llena al sentir que estaba sosteniendo bracitos…No…patitas. No tuvo que demorar mucho para entender lo que ocurría y; sin embargo, eso no le sirvió de nada, pues lo siguiente que tuvo frente a sus ojos fue el brillo de un arma que lo hizo soltar a la mujer/iguana tal como alguien soltaría un cuenco de agua caliente: rápido, sin demora.
Ojalá las cosas hubieran terminado ahí, pero no.
Aunque soltó a la iguana, lo cierto es que el arma alcanzó a cortar su ropa, justo sobre su pecho. En ese momento deseó haber cargado una vestimenta más gruesa porque, a pesar de lo acolchado del abrigo, el tanto fue capaz de llegar tan hondo que el médico sintió el ardor de una herida de la que empezaba a brotar sangre que manchaba su ropa. ¡GENIAL! Tendría que botar más de sus prendas…a este paso tendría que contratar secuestrar a un sastre para que le confeccionara ropa nueva cada semana.
Retrocedió un par de pasos. Soltó un quejido bajo y, de repente, se dio cuenta de que por fin podía respirar: Él había soltado a Maki y ella lo había soltado a él. No sin antes dejarle un pequeño recuerdo en su pecho, claro.
El médico se inclinó sobre sus rodillas, vio la sangre salir, pero en lugar de centrarse en detener la hemorragia, prefirió tomar una gran bocanada de aire. No, no es que no se preocupara por su herida, es que no era tan profunda como para ser una prioridad, por el contrario…detener a Maki escalaba en lo alto de su lista de prioridades en ese momento.
¿Qué podía hacer?
Vio la danza sangrienta que se desenvolvía con crudeza delante de él… ¿Y qué hacía mientras tanto? Nada.
No le importaban esas personas. No era un héroe ni pretendía serlo.
Vio la distracción de aquella horda de dementes como una oportunidad… ¿Pero para qué? No pensaba escapar, más que nada porque no sabría como regresar por su cuenta al barco, además…Era Maki quien debía protegerlo… ¡No podía dejarla así! No podía perder en esas circunstancias a un activo tan valioso.
Berries.
Escuchó la palabra salir varias veces de la boca de la pequeña iguana.
Berries…
Eso la distraía.
Sí, que se quedara con el botín, a él no le importaba, además…así podría buscar una manera de calmarla…pero… ¿Cómo?
Miró a su alrededor. Solo había sangre, tubos de ensayo rotos, probetas, pipetas…cualquier cosa que se encontraría en un laboratorio y, de repente, algo captó su atención.
En una esquina, justo en un sitio que aún no había sido alcanzado por los daños, se encontraba, intacta, aunque algo salpicada de sangre, una pecera…una bastante grande. No estaba muy lejos de Maki, así que…solo le quedaba una cosa por hacer: Intentar calmarla con agua fría.
En silencio caminó hasta la pecera, en donde descubrió, al acercarse, que los peces parecían marinos y no de agua dulce; sin embargo, no asoció aquello con nada en particular. Solo tomó la pecera en sus manos y, con cuidado, caminó hacia donde Maki chiquita parecía embelesada con las monedas de los desdichados que se habían topado con ella.
Cuando estuvo cerca, tanto que pisó un charco de sangre fresca que venía justo de uno de los tipos que Maki acababa de matar, el médico, sin pensar en los pescados en el interior, vertió el agua sobre la iguana y, luego, dejó caer la pecera. Esta se quebró, rodeando a la iguanita de vidrios rotos, mientras que el médico dio un salto para quedar a siete metros de Maki.
—¡Hey! ¡Despierta! Debemos irnos de aquí ¿Sabes? ¡Es suficiente! No encontramos nada y dudo que lo hagamos en medio de este caos ¡Escúchame! ¡Sé que aún queda algo de razón en ti! ¡Agh! Ya sé, podría darte más de esos berries si vienes conmigo —. Una verdad a medias, porque en cuanto llegaran al barco, el médico pretendía tomar muestras de la sangre de Maki solo para comprobar que clase de droga es la que había entrado en su sistema y, por supuesto empezar a estudiarla para saber como mejorarla…Estaba seguro de que haría un mejor trabajo que cualquiera de esos científicos insulsos de ese laboratorio.
Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - Maria Merlot - 04-05-2026 La puesta en escena de aquel lugar resultaba grotesca. La mujer de cabellera verde dio rienda suelta a su locura dejando muerte y destrucción a su paso, sin importarle si uno de ellos era un aliado. La sangre salpico las paredes, el suelo se llenó de charcos del vital líquido. Uno tras otro caían a merced de la furia de una portadora de Akuma No Mi.
La voz de la dama verde se dejo escuchar por el recinto, luego de golpear al hombre de aspecto divino. Declaraciones sin sentido nacidas de la droga que recorría su cuerpo y exteriorizaba lo peor de ella, el lado crudo y animal sin raciocinio, alargando las ssss como la esencia de la zoan que la había elegido en esa vida. La reacción del de hebras rosadas no tardo en llegar, palabras que buscaban inyectar la lógica a la cabeza perdida de su nakama. Sin embargo, si la diplomacia no funcionaba, decidió actuar bañándola sin contemplación con el agua de una pecera cercana, dejando a sus habitantes saltando en el suelo a la espera de la muerte cruel de mano de un ser divino que poco le importaban aquellos conejillos de indias escamosos. Ya sé, podría darte más de esos berries si vienes conmigo…
La negociación vino con el suspiro de aquel que escuchaba tras la puerta viendo el espectáculo desde la distancia. Había llegado tarde, todo estaba destruido y los que podían darle respuestas muertos a mano de la mujer iguana. Los había visto en los Wanteds del periódico, dos piratas buscados y con recompensas sustanciosas por sus cabezas… le intrigaba algo, más allá de la manía de meterse en sus planes ¿Por qué los que surcaban los mares bajo un estandarte pirata querían encontrar “eso”? ¿Acaso sabían lo de los experimentos en Little Garden? ¿Habían venido a Drum por los laboratorios? ¿Irán a Arabasta para… No, ellos solo estaban en el lugar incorrecto, en el momento incorrecto, sin embargo, ayudarlos ahora, significaba que más adelante podría usarlos como carne de cañón. Si, estaba decidido…
Por la ranura de la puerta, con sigilo, metió la punta de la cerbatana, en su interior un sedante. Estaba a menos de 15 metros, un tiro certero haría hacia la peligrosa mujer de verde, que estaba distraída escuchando (o atacando) al hablante. Soplo con fuerza, el proyectil salió disparado surcando el aire y llegando con precisión a su objetivo. Sin esperar la efectividad de su disparo, hizo inmediatamente otro, esta vez dirigido al pelirrosado. No iba a arriesgarse, ambos debían caer antes de que él siquiera se presentara...
GATITA MIAU
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