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Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3 - Versión para impresión

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RE: Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3 - Maki D. Zen'in - 25-04-2026

La sonrisa de Malkovich se borro cuando se dio cuenta que los dos disparos, que el fuego de su padre y que ni toda la infantería de malnacidos que pudieran reunir le detenía era el mas valiente que hubiera conocido… el fuego de sus armas, las quemaduras cuerpo a cuerpo como golpes de fuego a quemarropa no parecían hacerle nada, cuando el ancestral poder de los Minks continuaba en ejecución en el ímpetu del Guerrero felino la horda sintió que debían huir. Su urgencia por sobrevivir comenzó a ser prioridad. Los guardianes de Tom eran un poco más valientes, pero sentían que si se quedaban morirían. Tom por su parte vio como el felino se abalanzó sobre su hijo.

Su desenfunde fue veloz como el vuelo de un dragón… el movimiento abrumador. El electro del felino le daba un poder tan grande que sinceramente podría ser llamado un dios y nadie seria criticado por ello. Sin embargo, él era Malkovich, el dragón de Drum, desollador de animales y señor del fuego. Su arma cayo al suelo humeante ante el advenimiento del enemigo.

No sería derrotado.
No sería humillado
No se rendiría
No podría nadie cuestionarle

Era el heredero de una larga línea de soldados leales. Ahora era hora de demostrar que era el mas poderoso de aquel linaje. Veloz como un relámpago saco su arma, un nunchaco que salió disparado contra el arma de Kibai. Su técnica Getsui Zangeki
Se enfrento directamente a su golpe defensivo, Omoi shōheki III (Barrera pesada) El ataque igualmente pesado, durísimo del felino daña la defensa de Malkovich causando que retroceda impactado. El daño ínfimo. Entonces vio y sintió el zumbido de aquellas criaturas. No sabia si eran avispas normales o simplemente eran una extensión del cuerpo de Kibai. Pero no dejaría que le hicieran daño. Salto hacia atrás para realizar un disparo extendiendo su mano izquierda completamente. 

El disparo… fuego puro. Su rostro ira desenfrenada. —Quédate en tu lugar basura peluda!!— El disparo exploto en la cara de Kibai antes de que las avispas se le metieran en su rango de peligro. Su agilidad era poca pero las abejas eran lentas, sus ojos superiores, podían ver todo. Todo lo que el felino… para nada sigiloso le preparaba. Que? Pensaba que era ciego al ver a un montón de avispas lanzándose hacia el?... —Eres un novato en el combate verdad? Con discursos heroicos no podras vencerme… necesitas habilidad imbécil!!— Menciono mientras se lanzo como impulsado por un destino superior al de cualquiera se alejo unos metros de aquel que creía le detendrían. 

Su destino? Arrancarle la cabeza con dos disparos... la explosiones, la munición de fuego.

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RE: Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3 - Kibai - 30-04-2026

Kibai observó por el rabillo del ojo como la mano de Malkovich soltaba el revólver para volar hacia su cintura y agarrar los dos palos unidos por una cadena, seguramente con intención de defenderse. Sin embargo, no pensaba dejar que aquel maldito desgraciado se saliese con la suya. La hoja de Raimei, voló rauda y veloz, cortando la carne del joven antes de que pudiese interponer su arma.

La sangre del "Dragón" salpicaba la nieve por todos lados. Su aroma férreo inundaba las fosas nasales del mink, que notaba como su instinto depredador se acentuaba cada vez más. Agarrando a Raimei con fuerza, se lanzó de nuevo hacia su oponente, debilitado ya fuertemente con el veneno de sus avispas. Sin embargo antes de golpearlo, con una sonrisa, chasqueó de nuevo sus dedos.

— Veamos si el tan cacareado Dragón soporta el fuego cuando este entra dentro de sus venas...

El segundo conjunto de avispas, aún zumbado bien agarradas sobre las ropas de Malkovich, reaccionaron a su comando, inoculando el veneno, enviando una oleada infernal a cada fibra del cuerpo del joven, debilitando su capacidad innata para recibir golpes.

Casi al unísono, Kibai, gracias a la velocidad extra que le otorgaba el Electro, se abalanzó sobre su oponente, saltando a la vez que torsionaba el cuerpo para golpear con dos nuevos tajos, dirigidos contra el pecho ya rajado multiples veces de Malkovich.

¡¡¡GETSUI ZANGEKI!!!


Aterrizando de nuevo sobre sus pies, giró sobre si mismo, asestando otro tajo más en horizontal contra el rostro del joven, abriendo una raja sangrante en el puente de su nariz.

— Deberías haberte puesto una máscara como el desgraciado de Sohem...

Como colofón, Kibai asestó una fuerte patada contra el costado derecho de Malkovich, enviando una nueva descarga de electricidad a través del cuerpo de su oponente.

Sin embargo, aquello pareció ser demasiado para Malkovich, que casi a bocajarro, activó su arma, sin duda desesperado por como el combate había sido muy distinto a lo que esperaba. La explosión golpeó a ambos contendientes en una gran nube de fuego. Aún cuando sus leales avispas, situadas en su pecho se alzarón como un muro ante el, fueron carbonizdas en el acto, y las llamas envolvolvieron al mink en una oleada de calor abrasador.

Kibai salió despedido hacia atrás. El mundo se había convertido en un caleidoscopio de luces brillantes, y un pitido constante atronaba sus oídos. La visión se le emborronaba, y todo su uniforme soltaba volutas de humo, con varios agujeros en toda su superficie. Todo el claro parecía oler a piel quemada. Con un quejido, el mink se giró, notando la tirantez de las quemaduras en su piel, arrastrándose hacia la empuñadura de Raimei, la cual seguía tirada en el suelo, a apenas un metro de él. Agarrándola, usó la hoja para apoyarse en ella y ponerse de nuevo en pie.

— Ese cabrón me ha cocinado a la brasa...

Malkovich estaba tirado boca arriba, con sus dos armas aún humeantes caídas a ambos lados de su cuerpo. Acercándose lentamente a él, comprobó que no respiraba. Al parecer, el disparo de la munición explosiva a quemarropa había sido suficiente para robar el último hálito de vida de su cuerpo.

Apretando los dientes para contener el dolor, Kibai alzó a Raimei hacia Tom y el resto de bandidos que observaban, algunos boquiabiertos, el resultado de aquel épico combate.

— Vuestro dragón ha muerto. A pesar de sus tejemanejes, se enfrentó a mi de manera legítima, uno contra uno, él y yo. Ahora, sin vuestro líder, estáis perdidos. La única opción que tenéis es entregaros, y afrontar un juicio justo ante los Tribunales de la Justicia! Y tu, Tom... — La mirada del mink se dirigió directamente al anciano, que seguía apoyado en la misma roca desde la que había presenciado todo el combate. — Te lo advertí. Te advertí que debías entregarte y cesar en esta locura, y me ignoraste. Ahora, tienes la oportunidad de evitar que más gente sufra por tus maldades. Depón tus armas, ríndete, y podrás enterrar a tu hijo dignamente.


Kibai se encorvó de nuevo sobre si mismo, agarrándose le costado izquierdo, dónde un gran agujero requemado mostraba la firma del último disparo de Malkovich. A medida que la adrelanila continuaba abandonando su sistema, el dolor acumulado por tantas heridas le hacia estar a punto de desfallecer. El Electro ya había desaparecido de su piel, y sus piernas temblaban de una manera visible. Sin embargo, con un último esfuerzo, alzó la cabeza, adoptando una postura de guardia con Raimei, tratando de que la punta de la espada no se balancease a los lados.

— Pero si aún así, hay alguno de vosotros que desee ver sus malditos intestinos derramados en la nieve y como su sangre riega la hierba que crecerá debajo la próxima primavera, adelante, aquí os espero!!

La Caja de Pandora



RE: Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3 - Maki D. Zen'in - 03-05-2026

Inexplicablemente el Mink se había vuelto más rápido que Malkovich, aunque él contaba con una destreza de desenfunde movido por su destreza e insuperable por el Mink, de alguna forma el daño que le provoco le hizo retroceder. Desenfundando aquellos nunchacos sintió la parálisis de la antigua técnica de los soldados ferales. Su cerebro no comprendía que ocurría y Tom aunque paciente comenzaba a verse cada vez más nervioso. Con cada golpe a su hijo… los cortes horrendos. Quiso avanzar pero de pronto le estorbaron los tontos de sus propios hombres que parecían encolerizados por el daño sufrido a su líder.

Entonces sintió el veneno, las picaduras y el fuego en la sangre que le carcomía la mente, sus reflejos y su visión se nublo, sintió el estertor de la muerte y aunque tenía su arma cargada quiso disparar, pero algo le detuvo como si una mano invisible se le fuera en su contra. Tan poderosamente como la mano del destino. —ARRGGGGHHH HIJO DE TU FELINA MADRE!!— Grito tan adolorido que su cuerpo se entumeció con fuerza provocándole dolores tan grandes que no creía permanecer consciente.

Nuevamente sintió el acero, la sangre mancho todo el lugar y ya la nieve no era blanca sino rosácea… Tom apunto, pero vio la sonrisa orgullosa de su hijo que le detuvo. Su palma se adelantó… en ella no tenia ni el arma de madera ni su segundo revolver. Su señal… papa… o puedo. Se giro para darle un disparo, pero solo recibió otro corte en la nariz… no se explicaba como cada golpe no le permitía reaccionar adecuadamente estaba confuso… ido, distraído. Malditos minks de mierda. Era todo lo que le inundaba la mente. Su última patada lanzándolo lejos le hizo rodar por el suelo. Cansado agotado, sangrante. Primera vez que su rostro había recibido heridas.

Los disparos entonces pudieron provocarse… pero dios… estaba muy cerca, su munición… fuego puro… las llamas consumieron al dragón, envuelto en fuego se debatió y quiso caer rodar y aullar para no morir asfixiado. El aroma a carne quemada era terrible. Tom entonces apunto, pero… sus ojos… no… no… NO… su hijo yacía inmóvil.

Cayo de rodillas pensativo… estaba derrotado… no tenia un motivo por el cual vivir… se entregaría… pero entonces fue que la horda que ayudaba a la cacería de Minks se envalentono en lugar de perder el animo, eran muchos… uno de ellos agarro a Tom del brazo… —ARRIBA VIEJO DE MIERDA!!! MATEMOS A ESTE BASTARDO!!!— Los ojos de Tom eran apagados… pero en un segundo se iluminaron y con el fuego y el fulgor entonces se alzó… MORIRAS!!! El grito de todos los cazadores de pieles y del propio Tom se alzó por el claro… la amenaza de una nueva pelea quebró el velo del mediodía y atacando todos al unisonó y armados de palos, piedras y puños americanos comenzaron a golpear a Kibai, el valiente. La lluvia de golpes no paraba y la sangre, el sudor, la saliva y los insultos comenzaron a caerle como una verdadera lluvia de furia… Tom entonces se acerco finalmente… su rifle se alzo frente al felino.

Munición perforante. Dos de ellas. Cargadas y listas…

—Ahora pagaras por lo que hiciste maldito pedazo de abrigo con PATAS!!!— Tom con ojos vidriosos y con su dedo se precipito al gatillo y saboreo el momento. —Últimas palabras… o deseos… quieres ser bufandas o un abrigo?— Dijo uno de los soldados del dragón.

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RE: Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3 - Kibai - 05-05-2026

Aunque parecía en un inicio todo aquella gente eran una panda de cobardes que solo cazaban a presas indefensas del modo más deshonroso posible,  sus golpes escocían igual.

Sangrando por sus multiples heridas, Kibai desviaba con Raimei golpes a izquierda y derecha, aunque recibía más a medida que los quince hombres del Dragón se le continuaban abalanzando encima, en una mezcla de deseo de venganza por su líder caído y envalentonamiento por saber que el mink estaba grandemente debilitado por el combate sostenido contra Malkovich y el disparo por la espalda de Tom que había iniciado todo aquel desastre.

Por el rabillo del ojo, el mink captó como el anciano, que había caído de rodillas al ver a su hijo morir, se ponía en pie y se dirgía hacia él. Tras hacer retroceder a varios de los rufianes con un amplio barrido de Raimei, Kibai dio un salto hacia atrás, colocándose a unos cuatro metros de Tom, resollando profundamente de tal modo que grandes volutas de vaho se alzaban hacia un cielo ya deprovisto de nubes, pues el sol estaba alcanzando su cenit en el mediodía. El calor del astro bañó la piel tirante por las quemaduras de Kibai, provocándole un leve picor, pero también envolviéndolo en una suave luz que contrastaba con las sombras que aún persistían en el bosque circundante.

— Ahora pagaras por lo que hiciste maldito pedazo de abrigo con PATAS!!!—

La furia en la voz de Tom estaba mezclada con algo más, algo que Kibai conocía muy bien: el dolor por un ser querido al que no volvería a ver sonreír. El mink lanzó una mirada de comprensión hacia el anciano, que seguía caminado a su encuentro cargando una nueva ronda de munición en la recámara de su arma. Con la mano libre, y sin quitarle los ojos de encima al anciano, Kibai accedió a su Den Den Mushi, activándolo y dejandolo descolgado para que transmitiese todo lo que dijese a continuación en la frecuencia que usaba la División 60.

— Tu hijo ha sido el rival más duro al que me he enfrentado en un duelo, Tom, eso te lo aseguro. No mancilles su memoria continuando con lo que estás haciendo.

Ante la pulla final de uno de los hombres del Dragón, el mink ni siquiera apartó los ojos de Tom, que seguía rifle en mano. Con Raimei frente a sus ojos, listo para desviar cualquier disparo que viniese en su dirección, Kibai continuó hablando.

—  Mi nombre es Kibai, y aunque no era para nada lo que esperaba cuando caí al mar muy lejos de aquí, mi camino me ha conducido a lo que soy: un soldado de la Marina y un fiel servidor de la Justicia. Como lo fuiste tú una vez Tom! Ahora, por alguna razón que desconozco, la vida te ha llevado a esta senda de crimen y muerte. Y a buen seguro pensabas que sería una vida mejor, más facil, y más adinerada. Pero mira a tu espalda. Esta vida ha acabado por arrancarte lo único realmente importante que tenías. Pregúntate esto: Realmente ha merecido la pena todo lo que has hecho? Ha merecido la pena toda la miseria, todo el hambre, toda la muerte que has traído a esta isla, solo para acabar haciendo lo peor que puede pasarle a un padre? Enterrando a su hijo?

Un pequeño nudo se alojó en la garganta de Kibai, que tomó aliento y alzó el tono hasta convertirse en un rugido.

— QUE LO MIRES, TOM!! SI TU HIJO HUBIESE TENIDO UN PADRE QUE LE INFUDIESE VALORES CORRECTOS DE RECTITUD Y MORAL, HOY SERÍA UN MARINE DEL QUE PODRÍAS PRESUMIR DESDE AQUÍ A LA RED LINE!! QUIEN SABE A DÓNDE HABRÍA LLEGADO! PERO POR TU MAL JUICIO, AHORA ESTÁ MUERTO!

Subitamente embargado por la emoción, Kibai adoptó una nueva postura de guardia con Raimei, con la muñeca en una posición suelta y la punta casi rozando el suelo cubierto de nieve machada de sangre.

— Me diste de comer, me diste un techo, compartimos un desayuno estupendo, Tom. No me obligues a combatir contra ti también, no quiero hacerlo, pero tampoco voy a dejar que me mates, ni que sigáis con vuestros asesinatos a sangre fria. La Marina ya está al tanto de lo que hacéis, ahora es cuestión de si quieréis enderezar la vida o acabarla aquí mismo...

Trazando una línea con la punta de Raimei en la nieve, Kibai clavó la mirada en los ojos de Tom con gran intensidad, cmo si quisiese inculcar aquella idea directamente a su cerebro.

— La decisión, como suele decirse en estos casos, es solo tuya. Rendíos, y os prometo no solo un juicio justo, sino que se tendrá en cuenta que os habéis entregado como algo en vuestro favor cuando se dicte la sentencia. Todo aquel que deje sus armas y cruce al otro lado de esta línea, podrá optar, con el tiempo, por una nueva vida más justa, y os aseguro que mucho más plena.

La Caja de Pandora



RE: Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3 - Maki D. Zen'in - 11-05-2026

Algunos de los maleantes caían entre carcajadas con cada golpe que entre montones le propinaban al valiente leopardo. Su espada, poderosa templada en valentía y furia no le servía ante tantos ataques entre todas direcciones. El placer corría en sus gargantas mientras lanzaban alaridos de gozo y regocijo con cada golpe puñetazo y corte que le propinaban. No querían matrlo, solo disfrutar cada segundo… Alfombra!!! No botas… que tal un abrigo!! Jajajajja tangas!! Haremos millones de berris… Gritaban entre ellos con cada golpe y humillación… pero. Entonces uno cayo al suelo, empujado por Tom y su gran bota.

El rostro del viejo era terrible de mirar y varios de los rufianes cayeron al suelo nuevamente con la maestría bélica del Mink. Pero Tom se preparó apunto y con el cañón en la cara del enemigo aquel que juraría esclavizar y volver un despojo de piel bueno para nada, planeaba cortarle los tendones de manos y pies, la lengua y dejarlo seco solo dándole un sorbo de agua cada tres días. Todo eso pasaba por la mente del Viejo… porque no intervino en alguno de los embustes. Solo un tiro… solo un tiro que nunca se decidió disparar.

Escucho atentamente mientras no le sacaba el cañón de la cara… cada palabra le pedía a gritos que disparara y acabara con la vida del Marine, al mencionar la marina… mierda, era verdad había pasado años dorados luchando codo a codo con sus camaradas… pero… todos estaban muertos salo uno. Stronheimer, los demás. Víctimas de su valentía, también menciono su cruda vida. —Tu tu... no… no sabes nada… nada… tu.. tu… — Las palabras vibraron en su garganta con desesperación por salir para apuñalar el corazón del propio Tom y la garganta de Kibai. Cuando le grito miro el cuerpo del Dragon rojo muerto. Ahí, pero… con el rostro… en paz. Sonriente…

—Amenazas vacías señor, aunque les fueran aviso, nunca llegarán a tiempo en medio de la nieve jajjaja llegaran con los deshielos, solo ahí encontraran el cadáver de este maldito mar…— El hombre cayo muerto por un disparo que le voló medio rostro… los cazadores de pieles se volvieron a Tom… su rifle se recargo en un segundo. Volvió a apuntar a Kibai… —NO SABES NADA!!! NADIE SABE NADA… ESE NIÑO ES EL RECUERDO DE MI ESPOSA, LO EDUQUE, LE ENSEÑE A CAZAR A LUCHAR A SER UN LIDER, LO DI TODO POR EL!!! AHORA… AHORA NO VALE DE NADA TODO ESTO!!! Y TU GATO DE MIERDA MORIRAS AQUÍ Y AHORA!!!— LA furia inflamo sus ojos y la destrucción surgió de sus dedos… acaricio el gatillo que rugió.

Un disparo resonó en el ambiente tan veloz, tan ruidoso y tan malvado que no podía creerse de donde vino… Una mano cercenada por el disparo… un aullido de dolor, un anuncio de una muerte anunciada. Era el fin y esta era la lección mas dura de todas. JAMAS RENDIRSE…

Tom aulló de dolor… su rifle cayo al suelo junto con sus dedos destruidos y pedazos de su mano hecha pedazos… VAMOS ATAQUEN!!! DESTRUYAN A ESTOS IMBECILES!!! ADELANTE!!! MARINES!!! Stronheimer había llegado por el ruido del ultimo disparo, llevaba varias horas siguiendo al viejo y a Kibai. —HAAAAARRRRRGGGGG DESGRACIADO!!! ELIAS MALDITO TRAIDOR!!!— Grito con la garganta desgarrada intentando huir… pero los marines, los compañeros que habían traído a Kibai hasta esta apartada zona habían vuelto sobre sus pasos Elías no era tonto, pero al fin después de varias vidas sacrificadas había descubierto que pasaba… —SOLADOS PELEEN SOLDADO KIBAI NO DEHE DE PELEAR AUN HAY ESCORIA A SU ALREDEDOR ATAQUE!!! SE LO ORDENO AHORA!!!— LA orden no solo fue recibida por Kibai, sino por todos los marines que inundaban la zona acabando uno a uno con los malditos cazadores de pieles. Disparos, espadazos, gritos y muerte por todos lados. Los cazadores de pieles no se rendian, eran duros igualmente pero poco a poco caían bajo los embustes de los defensores de la ley solo un segundo… Tom corriendo por el camino donde habían bajado… solo Kibai lo seguía, se agarraba la mano con desesperación… jadeaba sangraba y sudaba… alejándose del claro… Stronheimer se ocupaba de atacar con ira y disparaba con aun más precisión que Tom y poco a poco reducían a los últimos resilientes…

Tom cayo sobre una roca agotado mental, espiritual y físicamente. Jadeando se dio vuelta y sollozaba como un niño… —Maldición… solo quería darle todo lo que quería… actúe mal?... he? Desgraciado… me vengare… no hoy… pero si mañana… desgraciado montón de pelos…— Escupió en el suelo. Y se rindió a su suerte por ahora.

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RE: Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3 - Kibai - 11-05-2026

Con las últimas palabras de Tom, Kibai se dispuso a vender cara su piel, nunca mejor dicho. Había visto disparar a aquel hombre anteriormente, y desde luego, era preciso, pero él también. El mink apretó los dientes, tratando de invocar de nuevo la celeridad extra del Electro mientras se preparaba para pelear.

Las palabras de Kibai parecieron por fin surtir efecto en el anciano, que miró hacia el cadáver de su hijo, quizás comprendiendo al fin que todo lo que había hecho mal en su vida había acabado por volverse contra él. Sin embargo, el dolor era demasiado grande, y el mink comprendió que nada haría razonar al viejo Tom en ese momento, más cuando uno de los bandidos, con más entusiasmo que sesera, lo atosigó una vez más.

—Amenazas vacías señor, aunque les fueran aviso, nunca llegarán a tiempo en medio de la nieve jajjaja llegaran con los deshielos, solo ahí encontraran el cadáver de este maldito mar…

El disparo de Tom resonó como un trueno en el bosque circundante. La bala, sin duda de algún tipo de munición especial, había atravesado el cráneo del hombre como si fuese de papel, haciendolo explotar como una fruta madura, esparciendo sangre, trozos de hueso y sesos por la nieve ya rosada por la sangre de Malkovich.

Un silencio pesado cayó sobre el lugar. El resto de los rufianes se miraban indecisos, incapaces de saber como reaccionar ante la muerte de uno de los suyos a manos del anciano. Este, con una calma inusitada, accionó el cerrojo del rigle, dejando caer el casquillo con un tintineo agudo.

—NO SABES NADA!!! NADIE SABE NADA… ESE NIÑO ES EL RECUERDO DE MI ESPOSA, LO EDUQUE, LE ENSEÑE A CAZAR A LUCHAR A SER UN LIDER, LO DI TODO POR EL!!! AHORA… AHORA NO VALE DE NADA TODO ESTO!!! Y TU GATO DE MIERDA MORIRAS AQUÍ Y AHORA!!!

Claramente el dolor había acabado por privar de la razón a Tom. Kibai, lamentándose en su interior, empuñó a Raimei con ambas manos, aguardando el disparo que le daría la ventaja. Aunque Tom le alcanzase, el mink confiaba en que su velocidad le permitiese acortar la distancia suficiente para acabar aquello de un corte preciso.

Sin embargo, de repente una enorme algarabía invadió el claro dónde se encontraban. Un fortísimo disparo estalló sobre el rifle de Tom, que se echó hacia atrás dejando caer el arma humeante e inutilizada, agarrándose el muñón dónde antes había estado su mano izquierda

— VAMOS ATAQUEN!!! DESTRUYAN A ESTOS IMBECILES!!! ADELANTE!!! MARINES!!!

La voz del Sargento Strongheimer invadió el claro, junto con la misma tropa que había acompañado a Kibai hasta el pueblo cercano. Con una coordinación bastante decente para tratarse de una tropa genérica, los marines se habían colocado alrededor del claro, emboscando eficientemente a la tropa de secuaces de Malkovich. Ni corto ni perezoso, Kibai sacó fuerzas de flaqueza y se lanzó contra el adversario más cercano, aquel que había empuñado las dos dagas y había aparecido en primer lugar en el claro. El hombre trató de levantar sus armas en un intento inútil de defensa, pero Raimei trazó un arco horizontal perfecto, cortando su cráneo a la altura del puente de la nariz. El cadáver cayó al suelo nevado, ofreciendo una casi quirúrgica visión transversal de su cerebro.

No obstante, antes de encarar al siguiente oponente, Kibai captó por el rabillo del ojo como el anciano se escapaba por el mismo sendero por dónde habían llegado al claro. Quizás con la desesperación de la huida, o la combinación del trauma de la muerte de su hijo y el shock de la repentina amputación que acababa de sufrir, el anciano quería alcanzar el único sitio que consideraba un refugio seguro, su casa.

— No llegará tan lejos... — pensó Kibai viendo el gran rastro de sangre que estaba dejando a su paso.

Deshaciendose de otro enemigo que había confundido su introspección con cansancio o aturdimiento, el mink se giró hacia Strongheim.

— Sargento, aseguren la zona. Yo me encargo de Tom!

Sin pararse a escuchar una respuesta, Kibai, a pesar del dolor de las quemaduras, salió corriendo en pos del anciano. No le fue demasiado dificil de seguir su ritmo. El mink era rápido, cada zancada de sus patas cubría tranquilamente un cincuenta por ciento más que la de cualquier humano, y aunque ya el sol del mediodía brillaba en todo su esplendor y hacía brillar la snagre que iba dejando Tom sobre la nieve como una gigantesca flecha indicando la dirección en la que este se movía, Kibai podría haberlo encontrado hasta con los ojos cerrados, dado el penetrante aroma de su sangre que flotaba en el aire.

Tras unos minutos de persecución, el mink llegó a la zona de la encrucijada por dónde habían pasado aquella mañana al salir de la casa del anciano. Tom, apoyado contra una roca, luchaba por mantenerse consciente a pesar de la pérdida de sangre, y miraba hacia Kibai con los ojos vidriosos por el dolor y lágrimas que se negaban a caer del todo.

—Maldición… solo quería darle todo lo que quería… actúe mal?... he? Desgraciado… me vengare… no hoy… pero si mañana… desgraciado montón de pelos…

Kibai refrenó su carrera, envainando a Raimei. Respirando pesadamente, recogió un buen puñado de nieve y agarrando el muñón del anciano, clavó la carne sangrente en la nieve, indifernete a los gruñidos de dolor del anciano. No era una solución total, pero al menos el frío haría que sangrase más despacio.

— Quizas ese fue el problema, Tom. Creíste que darle todo lo que quería era lo que debías hacer como padre. Y cuando tenermos a gente bajo nuestra responsabilidad, parte de nuesto deber consiste en saber decirles que no, en hacerles ver que están haciendo algo mal, y hacer que aprendan la lección una vez se hayan equivocado. No dudo que tuvieses buenas intenciones con tu hijo, pero es posible que esas buenas intenciones cegasen tu juicio con respecto a él.

Tras comprobar que el sangrado del muñón del anciano se había reducido, Kibai se incorporó de nuevo frente a él

— Tom Radagast, por la autoridad que me confiere la Marina, quedas arrestado por los delitos de asesinato, robo, conspiración y traición. Se te conducirá a un lugar adecuado para tratar tus heridas y serás puesto a disposición de la Justicia hasta que se determine qué pena debes de cumplir por tus actos. Como prometí en el claro, tendrás derecho a un juicio justo.

El mink vaciló levemente antes de mirar a los ojos al anciano y continuar.

— Y te garantizo que enterraré a tu hijo cerca de tu casa. Si alguna vez recobras tu libertad, podrás ir a visitar su tumba. Es una promesa.

Sacando su Den Den Mushi, Kibai marcó la frecuencia de la Marina con el número del sargento Strongheimer.

— Sargento Stronheimer, aquí Kibai. Tengo a Tom, me dirijo de vuelta a Bighorn para que alguien trate sus heridas. Necesito que alguien recoja el cadáver de Malkovich Radagast y lo lleven de vuelta al pueblo para que sea enterrado de la manera oportuna.

Ajeno a las protestas cada vez menos vehementes del anciano, Kibai se echó el brazo sano de Tom por encima del hombro y emprendió el camino de regreso a Bighorn. Aunque habían conseguido resolver el misterio de los asesinatos en los bosques, al mink le pesaba que toda aquella tragedia había sido iniciada, por desgracia, a causa de algo tan simple, tan puro, ya  la vez tan peligroso, como el amor de un padre hacia su hijo.

La Caja de Pandora



RE: Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3 - PX-5 - 12-05-2026

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Aventura TX: Completada

Recompensas Narrador (Maki D. Zen'in)

— Puntos Mugiwara: 25

— Puntos de Rol: 30

— Berries: 90.000


Recompensas User (Kibai)

— Puntos Mugiwara: 17

— Reputación: 30

— Atributos: 2

— Berries: 60.000

STAFF DE NAKAMA NO MI