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RE: [Social][Pasado] ¡¡CARACOLAS!! - Juan Sebastian - 16-05-2026
Música
Mi maravillosa teoría de la fruta del armadillo se dio de bruces contra la realidad… Algún día encontraría al usuario de esa formidable fruta y nos enfrentaríamos en un duelo para determinar quién ganaría, el mamífero que se enrolla o el reptil que se esconde… Por otro lado, Miyori, una vez observó cómo me transformaba en un enorme gyojin cangrejo, hizo gala de una increíble capacidad de deducción, logrando adivinar que, en efecto, mi fruta era la de la tortuga. Era evidente que a ella se le daba mejor el juego de las adivinanzas que a mí, aunque en mi defensa debía decir que ella lo tenía más sencillo después de haber visto mi cambio de forma. Mi pequeña acompañante, haciendo gala de su amabilidad, metió la mano en el agujero y, tras unos segundos de tensión, en los que se podía sentir como la tensión se podía cortar con un cuchillo, logró sacar de forma triunfante la ansiada caracola, el tesoro del mar, el regalo de la costa… Mis ojos se iluminaron con la luz de la luna que ya empezaba a brillar por el horizonte ante la ausencia del cálido sol de verano —¡HURRA!— Exclamé lleno de felicidad al ver la postura triunfante de Miyori. Sin pensarlo mucho, la levanté del suelo, agarrándola de las piernas y de la espalda, empezando a lanzarla hacia arriba para celebrar la victoria. Cuando caía en mis brazos, decía con un tono juguetón —YEEEEEE...— Para terminar lanzándola otra vez a los cielos al grito de —...CLAAAWWWW— Repetí esto cinco veces antes de dejarla de nuevo en el suelo. —Pesas poquito Miyo, tienes que comer más algas— Le advertí con los brazos en jarra, como un abuelo que se preocupa por lo que comen sus nietos. Comentó el parecido del color de la caracola al de su pelo, ambos de un radiante naranja que parecía brillar con vida propia —Ciertamente… Y por su tamaño bien podrías usarla de casco jajaja— Cogí la caracola con el permiso de Miyori y la coloqué al lado de mi cabeza —Hmmm… Yo es que soy cabezón…— La examiné ahora con más detenimiento, el color naranja de la concha se deslizaba a través de los pinchos de la misma, que habían sido suavizados por años y años de continuo oleaje. Sin dudas, era algo irrepetible, un trabajo que le costó años y años a un herrero tan curtido como el mar. —Mira lo que puedo hacer— Le avisé antes de colocarme el extremo más puntiagudo de la caracola en la boca. Entonces, soplé con fuerza por el orificio de la misma, logrando que multitud de burbujas salieran de la misma en dirección al mar, explotando en ráfagas al entrar en contacto con las gotas saladas que salpicaban las olas al romper en la costa. —Nunca pasa de moda jejeje— Expresé con una cara llena de satisfacción en mi rostro. Miyori me preguntó el porqué no podía nadar, realmente era algo que descubrí hace poco, mientras descansaba del entrenamiento en Isla del Kárate, cuando fui a nadar con Kuririn en uno de los estanques que se encuentran alrededor del dojo Al entrar al agua, simplemente me hundí, como si fuera una roca, de no ser porque mi amigo se encontraba allí junto a mí, me habría quedado horas en el fondo del estanque. —Realmente no entiendo muy bien por qué… Pero desde que adquirí la habilidad de convertirme en tortuga, simplemente me hundo como una roca en el mar— Tras una pequeña pausa, aclaré—Antes era un gran nadador— Mientras me rascaba debajo de la nariz con orgullo. La misión había terminado, pero qué clase de marine, no… ¿Qué clase de hombre sería si dejara a la persona que me ha ayudado aquí sola en la costa? Eso sería una vergüenza que quedaría marcada en mí de por vida, por lo que le pregunté a la muchacha —¿Por dónde vives? Te acompañaré a donde me digas— Con el pecho inflado de orgullo y, tras cruzar los brazos, añadí —Puedo volver a llevarte en el Tortumóvil si quieres jeje—. RE: [Social][Pasado] ¡¡CARACOLAS!! - Miyori Hoshino - 18-05-2026 Tan pronto como conseguí la caracola, me encontré con la mirada del Gyojin cangrejo cuyos ojos reflejaban una sorpresa cargada de emoción y unos semi-gritos de felicidad, definitivamente, era maravilloso poder compartir la dicha de otros. De pronto Juan se acercó en medio de aquel ambiente de euforia y con gran facilidad me cargó para después alzarme por los aires y lanzarme hacia arriba. Mi primera reacción fue cerrar los ojos, ahogando un pequeño chillido de sorpresa, sin embargo, al notar que el gesto se repetía una y otra vez, comprendí que no era más que una efusiva celebración por el hallazgo, y poco a poco, el miedo inicial se transformó en una risa llena de alegría dejándome llevar por el momento, y disfrutando de aquella espontánea celebración—- ¡Jajajaja, me alegra que te haga feliz! Mis pies tocaron nuevamente el suelo, y apenas recuperé el equilibrio cuando Juan comentó entre risas que yo pesaba muy poco y que debía comer más, incluso sugirió, con toda naturalidad, que podría alimentarme de algas, no pude evitar soltar pequeña carcajada ante aquella recomendación tan peculiar —-- Nunca he comido algas, jaja, ¿Saben bien? —- pregunté con genuina curiosidad, la sola idea me hizo imaginar que debían ser algo parecido a comer lechuga, pero mojada y salada. El pensamiento me resultó tan curioso que una sonrisa divertida estaba dibujada en mi rostro. Entregué la caracola a Juan, no sin antes prestar atención a su ocurrencia de utilizar aquel caparazón como si se tratara de un casco, tan solo imaginarlo con la caracola sobre su cabeza o la mía, me resultaba bastante gracioso. Observé aún divertida del cómo se colocaba la caracola junto a su propia cabeza para demostrarme que no podría ni siquiera intentar usarlo de esa forma, alegando que era demasiado cabezón, ante aquella demostración, simplemente negué suavemente con la cabeza. —- Es porque no están hechas para eso. Tras unos minutos en los que él examinó con detenimiento aquella caracola naranja, me pidió que estuviera muy atenta a lo que estaba a punto de hacer, mi curiosidad se despertó inmediato y toda mi atención se concentró en cada uno de sus movimientos, siendo una caracola como una trompeta, llevó uno de sus picos hasta la boca, e imaginé que de aquel caparazón emergería algún sonido hueco y profundo, como un eco marino resonando como olas, pero… lo que ocurrió fue algo que jamás habría podido anticipar. En lugar de un sonido, una ráfaga de burbujas brotó de la caracola y comenzó a ascender hacia la superficie, elevándose hasta perderse en el horizonte donde ya empezaba a imponerse un cielo casi nocturno, mis ojos se iluminaron al instante, llenándose de una emoción pura y sincera, como la de una niña pequeña contemplando una de las cosas más disfrutaba observar en el muelle o en la plaza, o hacer yo misma. —-¡¡Burbujas!!, ¡¿Cómo hiciste eso?! —- pregunté atropelladamente, tan rápido que apenas podía ordenar todas las dudas que surgían en mi mente. La emoción era evidente en mi voz y en mi mirada. —-¡¡¡No sabía que se podía hacer eso con las caracolas!! — Mis ojos siguieron el ascenso de las burbujas, sin duda, en algún momento… intentaré hacerlo. —- Sin duda… las frutas son algo realmente curioso…. —- dije en lo que la conversación tomaba el curso de las akumas, pensé en la increíble cantidad de cualidades que podía otorgar una simple fruta, y en lo extraño que resultaba que una de ellas pudiera llegar a tus manos casi por azar y terminar siendo devorada, ya fuera por decisión propia o por pura sorpresa, tal como fue en mi caso. Incliné la cabeza ligeramente, observandole con algo de preocupación… — ¿Extrañas… poder nadar? Ante la posibilidad de que me acompañara a casa, sentí un leve rubor de vergüenza al pensar en la distancia que eso implicaba, no quería incomodar —- Pues… vivo en la cima de la isla, precisamente… —- admití con cierta timidez —- en la zona más alta, creo que sí vamos a paso de tortuga nos tomaría toda la noche, ¿no? —-- Estaría feliz sí solo me escoltas hasta el negocio de mi familia, tenemos una pescadería en el puerto… —- y fue precisamente en ese instante cuando no me dí cuenta de la imprudencia de mis propias palabras, solo después caería en cuenta de lo peculiar que podía sonar invitar a un hombre-cangrejo hasta una pescadería. RE: [Social][Pasado] ¡¡CARACOLAS!! - Juan Sebastian - 20-05-2026 Resultaba que, por algún extraño motivo, Miyori nunca había comido algas, eso explicaba por qué era tan bajita. Para crecer fuerte hay que comer montones y montones de algas, todos los niños lo saben —¿A qué saben?— Le pregunté en respuesta para ganar tiempo mientras pensaba en una descripción precisa y elocuente que ella pudiese entender —Pues… Es como si hierves una lechuga para que se ponga blanda… Y luego… ¡La metieras un rato en el agua del mar!— La miré con una convicción absoluta, a cualquiera se le haría la boca agua tan solo de escucharlo —¡Algo así!— Sentencié al mismo tiempo que estiraba mi brazo izquierdo al frente y levantaba mi pulgar en señal de aprobación. Un día más llevando a los jovenzuelos por los caminos de una vida saludable, como deben hacer los héroes… Miyori mostró interés por mi forma de usar la caracola para hacer pompas. Su pregunta me habría extrañado hace unos meses, pero con Akira descubrí que era una habilidad que no todas las personas tenían. —Al parecer, es parte de la morfología de los cangrejos. hacemos pompitas con la boca, jejeje— Tras soplar un poco más y detenerme a ver cómo explotaban las burbujas, recalqué —Realmente no sirve para nada, pero… Es relajante— Mis padres me enseñaron desde pequeño que debía disfrutar las pequeñas cosas, quedarme con los pequeños detalles, siempre he pensado que se referían a este tipo de cosas. —¿Tú qué haces para relajarte, Miyo?— La conversación prosiguió con el tema de las akumas y la capacidad de nadar. Era algo en lo que intentaba no pensar demasiado, pero para este punto ya me había acostumbrado. —La verdad es que es algo que extraño… Pero las cosas como son, ser capaz de convertirme en tortuga es bastante útil… Me ha salvado de más de un apuro mientras cumplía mi deber— La vida de un marine era peligrosa, y si ponía en una balanza los beneficios de poder nadar y ser una formidable, dura, hermosa y, por qué no decirlo, atractiva tortuga… Me quedaba con ser una tortuga. El rumbo hacia nuestro destino estaba finalmente claro —¡A la pescadería de tus padres!— Exclamé con confianza, justo antes de comenzar la marcha para acompañar a la dulce señorita. —...— Mientras andaba, me di de bruces contra una violenta realidad. Me paré en seco, mirando fijamente a Miyori, mi rostro rojizo se volvió visiblemente más pálido, y unas palabras salieron frías de mi boca —Una… Pescadería— Juzgué severamente a Miyori con la mirada —Y hay cangrejo… ¡¿VERDAD?!— La tensión aumentó de golpe, como si fuese a explotar en cualquier momento, y entonces…—Puff…— Me desinflé en una sonora carcajada —JAJAJAJAJAJA— Y entonces me quité las lágrimas de risas de los ojos —Es broma, es broma. Estoy acostumbrado a verlo…— Mentiría si dijera que no era divertido meterme con ella. Una vez terminé de reírme, comenzamos el camino por la costa hacia el puerto —Mis padres también tenían un negocio en la isla de Samba donde me crié— Recordé con un deje de nostalgia desde mi infancia en aquella isla hasta los meses que pasé con María… —Teniendo en cuenta que dentro de poco iré al Grand Line, seguramente no vuelva en mucho tiempo jajaja— Mientras hablábamos, se podía empezar a observar el puerto de la isla. RE: [Social][Pasado] ¡¡CARACOLAS!! - Miyori Hoshino - 25-05-2026 —-- Ya veo, así que es algo que solo los cangrejos pueden hacer….--- mencioné con cierta resignación aunque en mi voz no había envidia sino una especie de admiración melancólica, aquella habilidad estaba muy lejos del alcance de alguien como yo, un simple ser humano incapaz de replicar algo tan peculiar como hermoso. —- Tal vez no sirva para nada pero aun así es precioso… —- comenté con tranquilidad, cautiva por aquella escena tan sencilla y extrañamente mágica hasta que hizo una pregunta respecto a que suelo hacer para relajarme y la respuesta apareció incluso antes de pensarla —- Tocar música. No hubo duda en mis palabras, mi voz era sincera y totalmente firme, como sí siempre estuviese lista para responder a ese tipo de interrogantes, mis ojos azules habían reflejos de un amor puro y profundo por la música. —--Toco toda clase de instrumentos, aunque mi favorito siempre será el violín —- confesé con una suavidad casi nostálgica como si tan solo pronunciarlo bastará para transportarme a los recuerdos de cuando aprendí a tocar música de todo tipo. —- Amo cantar, realmente lo hago pero no existe nada que se compare a la melodía de un violín. —- mis palabras salieron cargadas de una calidez difícil de ocultar, no podía parar cuando hablo de música. Ese era mi mundo, mi refugio. —--No hay mal que por bien no venga, ¿eh? —- Respondí respecto a lo que dijo sobre que convertirse en tortuga le ha servido en más de una ocasión. Me pregunto si en algún momento yo haré uso de la mía. Juan no pareció perturbarse por mi comentario sobre el negocio y eso bastó para que poco a poco me relajara mientras abandonamos aquel banco de arena oculto bajo el muelle, nuestros pasos eran tranquilos hasta que de repente él se detuvo en seco y mi atención cayó inmediatamente sobre su figura, entonces me miró seriamente, en ese instante comprendió por completo lo que significaba ir a una pescadería y al notar aquella expresión, la tensión recorrió mi cuerpo de inmediato, ¿Qué hago…?, ¿Qué hago…?, ¿Qué debería hacer?, La pregunta se repitió una y otra vez dentro de mi cabeza mientras mi rostro palidecía lentamente, seguramente lo había ofendido, la realización me golpeó con fuerza y un dolor incómodo se instaló en mi pecho al darme cuenta de lo imprudente que había sido. Tan pronto como fui consciente de mi falta y acepté mi falta de tacto, me preparé para disculparme por mis palabras, sin embargo, justo en el momento en que iba hablar, Juan comenzó a reír con una carcajada genuina y despreocupada, aquello me dejó completamente inmóvil mientras lo escuchaba repetir muchas veces que todo se trataba de una broma, parpadeé un par de veces sin comprender qué estaba ocurriendo, observándolo con evidente desconcierto mientras sus risas rompían toda la tensión—- ¿Ehh?.... Todo parecía ser una broma y también me dijo que estaba acostumbrado a ver crustáceos en venta, tal dato me hizo sentir incómoda, ¿Como sería ver a los de mi especie cortados en trozas y vendiéndose en el mercado?, eso removió algo dentro de mí. —-- Lo siento, aún así considero que no tuve tacto. —-- Mis manos apretaron los pliegues de mi vestido mientras bajaba la mirada totalmente avergonzada, realmente no quería que pensara mal de mí. —- Prometo tener más cuidado… —-- Y sin embargo, amaba comer cangrejo, ahora cada vez que vea un crustáceo no podré hacerlo más porque ahora aprecio mucho a Juan. —- ¿Tus padres también tenían un negocio de mariscos? —- pregunté algo asombrada tratando de imaginar eso, me parecía una locura y de igual manera intenté imaginarlo a él como un pequeño cangrejo, ¿sería como los que están en el mar?, ¿así de pequeños? —- Samba es un lugar muy hermoso, de hecho vengo de ahí, regresé a casa para irme de nuevo pero esta vez a la Grand Line, como tú, es triste tener que dejar el nido, ¿no? La plática con Juan parecía tan amena que no me di cuenta en absoluto en qué momento ya andábamos por el puerto, sobre la pasarela de madera, entre los negocios y navíos amarrados al muelle, con algunas antorchas iluminando el camino —- Dime Juan, ¿Qué es lo que más amás de ser Marine… y que es lo que más odias? RE: [Social][Pasado] ¡¡CARACOLAS!! - Juan Sebastian - 28-05-2026 Había un encanto especial en descubrir los pasatiempos de otras personas, era como asomarse con timidez a sus vidas, me ayudaba a entender por qué cada quien actuaba a su manera. No me sorprendió en absoluto escuchar la respuesta de Miyori, escuchar su melodioso canto en la costa era prueba más que suficiente para saber que la música era algo importante para ella. En ese sentido me recordaba bastante a Maki —Con una voz como la tuya no lo dudo… Seguro que le dedicas un montón de horas a la música— Miré por un momento al cielo estrellado, simulando estar pensando una gran idea al tiempo que me rascaba el mentón —Me tienes que invitar a algún concierto cuando te hagas famosa jejeje…— Le dije justo después de devolverle una mirada tan maliciosa como ridícula. Al parecer era una refinada violinista, podía imaginarme a mí mismo tocando algunos instrumentos, pero sin dudas era uno que se escapaba de mis capacidades. La pobre Miyo pareció sentirse mal por sacar el tema de la pescadería, por lo que recurrí a una táctica legendaria para hacer que se sintiese mejor. Alcé mi enorme mano por encima de su coronilla, haciendo que se proyectase una sombra que le tapaba de la luz de la luna, y la coloqué sobre su frágil cabeza, comenzando a darle palmaditas de ánimo como si de un cachorro se tratase —Ya pasho…Ya pasho…— Seguro que esto lograría que recobrase su ánimo, nunca me había fallado hasta ahora, después de todo. Mientras andábamos, una pregunta de Miyori hizo que me atragantase con mi propia saliva y empezase a toser con fuerza —*Cough* Cough JAJAJ Cough Jajaja Cough— Recobré la compostura y, tras aclararme la garganta, esclarecí el malentendido —Mis padres también tenían un negocio, pero era un taller. Cucharas, cuchillos, herramientas… Ese tipo de cosas jajaja— Fue algo realmente inesperado, aparte de ser muy buena con la música y una experta rastreadora de caracolas, era una gran comediante, aunque no estaba seguro de si había sido voluntaria o no, lo cual lo hacía aún más chistoso. De primeras me sorprendió enormemente saber que Miyori iría al Grand Line, pero tras pensarlo por un momento algo hizo click en mi cabeza —No me digas ¿Tú también vas a ese parque? Según han rumoreado algunos compañeros, mi división participará en el viaje— Tomé aire y soplé varias burbujas antes de continuar con lo que estaba diciendo —Sé que estaré de servicio y eso, pero quiero subir en la montaña rusa… —Personalmente, era verdad que había algo de tristeza en dejar el nido, pero hacía mucho tiempo que había reunido la determinación necesaria —Es triste… Pero en la vida siempre hay que mirar hacia adelante. Sin pausa pero sin prisa, mentalidad de tortuga…— —Lo mejor de ser marine… Hmmmm… Ver las caras de los niños cuando te ven pasar. Algunos te ven como si fueras un juguete de acción jajaja.— Sentía un ferviente orgullo por lo que era y por lo que hacía, cada vez que un niño me agradecía por algo se sentía como si todo el entrenamiento hubiese valido la pena.—Lo qué más odio es fregar el suelo.— Dije con sequedad mientras mi mirada se perdía en infinito —Y madrugar… Odio madrugar…— —Ahora te toca Miyo ¿Que es lo que más te gusta y lo que menos de tocar música?— Le pregunté mientras andábamos, sobre la madera y nos deteníamos frente a lo que parecía ser la pescadería de su familia. RE: [Social][Pasado] ¡¡CARACOLAS!! - Miyori Hoshino - 31-05-2026 Juan se mostró tranquilo a pesar de lo imprudente de mis palabras y aun así hizo un esfuerzo evidente por ayudarme a sentirme mejor, ese gesto me arrancó una pequeña risa, había algo en la sinceridad de sus acciones que me resultaba realmente reconfortante, era su forma de mantener el ambiente armonioso. Al parecer mi idea de que su familia también se dedicaba a la pesca era completamente errónea, tanto así que incluso logré despertar el sentido del humor del propio crustáceo, quien negó repetidas veces entre tos y risas de que sus padres fuera pescadores, al contrario, explicó que eran artesanos dedicados a la platería del hogar como cucharas, cuchillos, tenedores y otras piezas funcionales cuidadosamente elaboradas, tras aquella aclaración la vergüenza me invadió de inmediato. Poco a poco sentí cómo mi rostro se encendía hasta quedar tan rojo como un tomate, obligándome a usar el ala de mi sombrero como refugio improvisado para ocultar mi expresión, ese instante deseé que la tierra me tragara entera.. — ¡Perdón! —- balbuceé sin poder ocultar mi pena, tenía el grave defecto de tomar todo de forma literal, y al no tener suficientes detalles siempre termino confundiendo fácilmente el significado de las cosas. Posterior a esa confusión, y mientras nos hacíamos avanzar entre la multitud, Juan me preguntó sobre si tambien me dirigía al tan aclamado y famoso parque de atracciones, asegurando que era probable que su división estaba designado a ese destino, luego hizo soplar burbujas en la caracola a lo que instintivamente miré cómo ascendían al cielo para una a una irse desapareciendo en la altitud máxima que podían recorrer, mientras escuchaba sus deseos de poder montarse a la montaña rusa, de poder divertirse, y a pesar de lo duro que era dejar Blues; no tenía miedo de mirar hacia adelante, sin pausas, sin prisa, y cuando dijo mentalidad de tortuga una pequeña sonrisa escapó de mis labios. —- Tienes razón, cada viaje vale la pena afrontarlo, yo también voy hacia ese parque de diversiones, quizás podamos encontrarnos por ahí, sería divertido sin duda poder subirnos a esa montaña rusa jajaja. El gyojin cangrejo tortuga reveló su felicidad por ver a los niños admirando a sus héroes, a los hombres de la Marine, como si estuviesen viendo a sus héroes pasar frente a sus ojos, y eso me parece un detalle muy noble, alguien que mira por la seguridad y bienestar de los niños será siempre una persona digna de respeto, ahora bien, su desagrado por la limpieza de los suelos me arrancó de nuevo otra sonrisa agraciada, de solo imaginarlo enojado por fregar el suelo me parecía una escena graciosa de imaginar, como también el verle madrugar con ese rostro somnoliento. —- Todo el mundo odia madrugar, vamos, es parte de las responsabilidades de adultos, jajaja. Nuestra caminata terminó frente a la fachada de la tienda de mi familia, un establecimiento de madera con un letrero que llevaba el apellido “Hoshino”, el lugar no contaba con muchos ventanales, era una decisión intencional, procurabamos evitar que el sol golpeará directamente el interior, manteniendo así la frescura de los moluscos. — Lo que más me gusta de la música… —- dije entonces rompiendo el silencio con suavidad —- es que, además de ser maravillosa, es universal en todas las corrientes marítimas, en todo el mundo… a donde quiera que uno viaje, siempre existirá una melodía que escuchar. Ahora tenía que pensar en algo que no me gustase, aunque era algo difícil de escoger puesto que todo lo de la música me encanta, sin embargo, claramente había algo que no me gustaba —-- El irrespeto a los instrumentos, he conocido a músicos tratar a sus instrumentos como puras baratijas, tener un instrumento es como una extensión de ti mismo… si no atesoras a tu instrumento entonces tu música carece de sentimientos… eso creo. —- Gracias por acompañarme hasta aquí, siempre te recordaré Juan, el cangretortuga… —- dije con una enorme sonrisa de oreja a oreja, agradecida por su compañía que no solo fue hasta la pescadería, sino por todo el tiempo desde la costa hasta el muelle, en la búsqueda de su nueva caracola hasta este momento que debo ahora dejarlo marchar. —--- Ojalá el mundo tenga más Marines como tú y nos vemos del otro lado en la gran corriente, y sin duda espero verte algún día en algunos de mis recitales. RE: [Social][Pasado] ¡¡CARACOLAS!! - Juan Sebastian - 19-06-2026 No me cansaba de ver la vergüenza de Miyori ante los continuos malentendidos, era muy divertido ver cómo la pobre se ponía tan roja como yo y trataba de esconderse bajo su sombrero. Del mismo modo, saber que ella iría al parque, al igual que me alegraba mucho ante la idea de volverla a ver, hacía que mi cuerpo se inundase con la sensación del deber. Conocer más de cerca a los civiles que juré proteger siempre me hacía sentir la responsabilidad que cargaba como marine, debía capturar a la mayor cantidad de piratas posible por personas como ella. Escuchar cómo expresaba su amor por la música se sentía como una caricia en mis oídos. Miyo tenía una gran sensibilidad al pensar sobre otras personas, su filosofía sobre cómo las personas se conectaban por la música era preciosa, yo por mi lado era un bruto en ese sentido, ni lenguajes de señas podía hablar por culpa de mi pinza… Ella odiaba madrugar, por supuesto que lo hacía ¿A quién le gusta madrugar? Era sin dudas una de las peores cosas en este mundo… Pero si algo le parecía atroz era el maltrato de algunas personas a los instrumentos, mientras me lo explicaba yo asentí de forma serena, como manitas que era, también odiaba ver el maltrato a las herramientas y objetos que tanto esfuerzo ponía en fabricar o reparar. Tristemente llegó el momento del adiós —Gracias a ti por ayudarme, Miyo. Te debo una por esto— dije con una sincera sonrisa en mi rostro mientras sujetaba con orgullo la caracola en mi mano. Estaba seguro de que nos volveríamos a encontrar, por lo que no hubo tristeza alguna en mis palabras —Te lo pagaré algún día de vuelta, jeje—. Entonces, tras una torpe reverencia cordial, que era evidente que necesitaba algo de práctica, me despedí de mi nueva amiga —¡Estoy deseando escuchar más de tus canciones! ¡Nos vemos!— Con todo dicho, di la espalda a la tienda y puse rumbo al cuartel con un paso animado pero sin prisa —Qué encantador es conocer gente nueva…— dije para mí mismo antes de detenerme un momento. —¿Qué hora es?— le pregunté a un vecino que pasaba por allí. —La una y cuarto— me respondió secamente. La cuestión era evidente —Me van a regañar…—. Suspiré con desgana antes de volver a retomar el paso mientras tarareaba una canción para recobrar el ánimo —Bajo del mar… Bajo del mar… Vives contenta, siendo sirena, eres feliiiiz—
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