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Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Versión para impresión

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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Eros Focalor - 03-05-2026

Para cuando Fígaro intenta darse cuenta ya es lo suficientemente tarde, carece de todo tipo posible de reflejos y por primera vez en su extensa carrera delictiva se ha cruzado con alguien lo suficientemente valiente, desesperado o desalmado como para dispararle primero. Incapaz de prever que la bala contraria era quizás más rápida que la propia intención el mismo recibió el impacto de la misma volando hacia sus espaldas con tal potencia que su impacto contra la pared fue rotundo. Sintió su espalda golpeándose contra los ladrillos, el calor de la explosión que lo recibió de frente ¡Se le había adelantado a su propia triquiñuela! El mundo giraba en su cabeza, cayendo inmediatamente tras el impacto al suelo con las rodillas y las armas empuñadas.

Gruñó volviendo a orientarse, unos escasos segundos pasaron hasta que se pudo dar cuenta de lo que estaba sucediendo ¡Estaba siendo robado!

Los secuaces del médico aterrados por lo que pasaba se hicieron hacia un lado, milagrosamente todos habían terminado fuera del impacto a diferencia del sofá que ahora yacía destruido y partido en dos por la violencia de los disparos.

› ¡No se queden ahí! ¡Denle! ¡Atrápenlo!

La voz de Jack sonó casi como una suplica rasgada. Tanto las damas de compañia como los secuaces se miraron entre ellos nerviosos ¿Como enfrentarse a quien con un disparo había dejado de esa manera al tirano que se había apoltronado a costa de todos en esa taberna? Se escuchó ruido proveniente del interior. Cristales rotos, la banda había parado hace rato ¿Pero por que?

Al bajar Kiyoshi notaría que ahí se estaba formando una trifulca, los secuaces de Jack estaban siendo golpeados entre otros por el tabernero y la mujer que aun borracha repartía patadas a diestra y siniestra. Un grupo que no fue subyugado por los locales avanzó por las escaleras tratando de cortarle el paso a Kiyoshi mientras Figaro ahora repuesto saltaba, y prácticamente se arrastraba cojeando para dispararle desde altura por las aperturas de las barandas de madera de la escalera donde Kiyoshi había saltado.

› ¡Ladrón de mierda! ¡Te has ganado la enemistad de todo Jaya!

Exageraba, por supuesto, pero no lo sabía. A sus espaldas, llamas y frente a sí más de lo mismo. Poco a poco el humo blanco del barniz de la madera se elevaba así como las chispas de la polvora, fuego comenzaba a brotar en el bar


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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Kiyoshi Maeda - 04-05-2026

El cofre está en sus manos, aquel cuyo interior tiene la planta que necesita para salvar la vida de su capitán, para traerlo de regreso con él y sus compañeros. Este impulso anímico es lo que le motiva a avanzar, a arriesgarse y darlo todo. En el pasado, habría contratado a alguien para que se ensucie las manos en su lugar. Hoy, es él mismo quien camina hacia delante sin dudar, porque si sigue mostrando debilidad y no enseña crecimiento, llegará el momento en que el mundo simplemente termine por devorarlo. Y nadie quiere eso, ¿verdad? Mientras baja por la escalera, pues luego del salto y haber caído en un escalón, aún hay unos tres que debe bajar de manera normal. Es aquí donde, al estar más enfocado en llevarse el botín y escapar, dando la espalda al enemigo principal de esta aventura, defenderse es imposible. El ataque llega en su espalda, resultando en heridas que deberá tratar a futuro, mas no ahora. No puede seguir como si nada, experimentando un pequeño mareo cuando baja el último escalón y llega a la primera planta. La técnica activa en sus ojos ha desaparecido producto de este malestar, pero intenta enfocar la vista para así ver a todo el grupo que antes cantaba y bailaba listo y dispuesto para enfrentarse a él.

— Fui un tonto si creí que podría huir de manera tan sencilla. — Sorprendentemente, no se está exaltando, sino que lo asume con mucha calma. Voltea ligeramente el cuello y, sumado al olor y el humo que surge, se percata del incendio que se crea tanto en la escalera que acaba de descender como en la segunda planta. ¿Acaso los matones de Fígaro y sus mujeres drogadas se quedarán allá arriba? Pues no es solo la munición explosiva usada por él la que impactó en la madera, sino que también ahora las propias llamas creadas por el disparo del propio Fígaro. En fin, eso no es problema suyo. — Esto es por ti, así que lo haré a tu estilo. — Para empezar, se encuentra a un lado de la barra, recordando que estaba en el noroeste si veías desde la entrada. Al ser la misma larga, para atender a varios clientes, se extiende hacia donde se encuentra Kiyoshi. Coloca sobre la misma el cofre y lo empuja con su fuerza, deslizándose el mismo hasta quedar cerca de la muchacha que no estaba bien, pero que él cortésmente le invitó un trago. Espera que no haga nada con su botín. En cuanto al cantinero, desconoce si también está del lado de Fígaro, en la horda frente a él, o no.

Como ya podemos intuir, Kiyoshi no toma su rifle, sino que se acomoda bien los guantes, pues no quiere tocar a borrachos con su piel. Por mucho que, desde el comienzo de esta historia, hayamos conocido al médico como un tipo debiluche, lo cierto es que, aunque no se compare con gente como Eros o Uker, está muy por encima de tipos normales, y es algo que se ha metido en la cabeza no sin mucha dificultad.

Y empieza el espectáculo.

Uno a uno, Kiyoshi comienza a golpearlos, a puño limpio nunca mejor dicho. Todos parecen subestimarlo al verlo delgaducho, pero hoy en día, esto es más que nada por la ropa que usa. Lo cierto es que ha avanzado físicamente con el paso de los meses. Uno a uno comienza a derribar a todo borracho que se le para en frente, olvidándose momentáneamente de la presencia de Fígaro Jack en la segunda planta en llamas. ¿Será este placer que recorre su cuerpo al golpear personas lo que motiva siempre a Eros a cagarse a piñas, como se diría vulgarmente? Quizás sería buena idea preguntarle, pero capaz piensa que es una manera de desafiarlo y, si analizamos a individuos como Onizuka Jin, la verdad es que ese escenario no es muy alentador.

Llega el momento en donde Kiyoshi empieza a cansarse, y con el escenario de que se mantiene un número de enemigos, se mueve siete metros hacia la izquierda, quedando en la retaguardia de la muchacha ebria mencionada hace rato. Desde esta posición toma el rifle en su espalda y, con la munición explosiva aún cargada, dispara al suelo debajo de los enemigos que siguen en pie, buscando derrotarlos con las llamas que se prenden ahora sobre la primera planta. Realmente parece que esta cantina se está transformando en un infierno. Cabe aclarar que el disparo impacta siete metros más allá, considerando el área de cinco metros que afecta la munición, actualmente Kiyoshi no es herido por su propio disparo.

Parece que así, la horda frente a él es derrotada.

Procede a toser, producto de su asma, el humo no ayuda. Afortunadamente lleva su clásica mascarilla, aunque no es milagrosa. Pronto la tos podría afectarle más, así que es hora de resolver todo como corresponde.

— ¡Tonto! — Interpela a Fígaro. — Toma mi trato o déjalo. Me enfrentas o me dejas ir. — El rifle apunta hacia las escaleras, por lo que si el otro se muestra, Kiyoshi podría disparar. Claro, todo depende de las intenciones que demuestre el contrario.

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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Eros Focalor - 06-05-2026

Uno a uno comenzaban a caer los energúmenos que seguían el son y ton del veterano, el mismo corría se mantenía tosiendo pues las llamas a sus espaldas amenazaban con engullirlo todo.

› ¡Muevan el culo! ¡Los cofres! ¡Los tesoros!!

El caos se había apoderado tanto de la primera planta como de la segunda. En el bar ya eran pocos los leales a Figaro, el calor se elevaba al techo del establecimiento junto con el humo que ascendía por la madera quemada. Las llamas comenzaban a teñir con un pulsante ardor el ambiente mientras que empezaban a salir despedidos por la puerta delantera todos quienes podían evacuar. Por su parte el médico de barba blanca corrió hasta las escaleras bajando por las mismas en la persecución de Kiyoshi.

› ¡Estás demente Sepultura!!

Mordió su labio con amargura, sabía que negociar con él era una locura y sería dar el brazo a torcer ¿Y si lo dejaba ir para avisarle a los Datenshi? Para eso debía sobrevivir, si moría no podía gozar de sus tesoros... Pero había algo más. Entre las llamas, en ese momento, en su posición elevada. Elevó las pistolas, y con una carcajada se dispuso que si el fulgor de su sangre seguía ardiendo cobraría todo: La vida, la muerte, los tesoros y la gloria.

— ¡Tonto! — Interpela a Fígaro. — Toma mi trato o...

› ¡Hasta aquí llegaron las negociaciones!!

Aclaró disparando dos tiros en simultaneo en dirección al médico, cortando de cuajo sus palabras con el zumbido de los tiros.

› ¡Mi taberna! ¡Se quema!!

Los gritos ahogados entre tos del tabernero se podían escuchar a medida que todos evacuaban como podían, estallando más de un cristal del establecimiento por mesas arrojadas en pos de salir lo antes posible por la estampida humana que iba dejando caos a su paso. No obstante, nadie más que la mujer ebria y el cantinero parecían reparar en la salida lateral a un costado de la barra por la cual reticentemente parecían retirarse heridos por la trifulca.

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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Kiyoshi Maeda - 07-05-2026

Lo intentó, mas no sirvió. Un intento de llegar a un punto en común, de hacer un trato entre dos médicos que podían verse beneficiados del otro. Pero no. Fígaro Jack ha decidido que todo debe decidirse por la fuerza, por la potencia y velocidad de sus disparos. Rápidamente, el médico aliado de los Daten Shi usa sus pistolas dobles para atacar. Ambas apuntan hacia el pecho de Kiyoshi, casi que rozándose la una contra la otra para impactar en el mismo punto. Sin embargo, está subestimando al médico de los Sepultura. Este, siempre fijo en esa escalera, es capaz de ver perfectamente la ofensiva que se le viene encima entre medio de sus palabras. Apuntando desde el comienzo, también jala el gatillo, y nuevamente con una bala cubierta por una partícula de jabón.

Kiyoshi quiere irse con su premio, pero Fígaro debe irse limpio. Al final, ese es el trato que deberá primar.

Anteriormente, Kiyoshi se llevó la primera victoria por disparar antes, por tomar ventaja en la toma de decisiones. Ahí no se vio realmente la capacidad de ambos como tiradores, pero ahora la situación es diferente. La bala de nuestro apático protagonista supera y destrona totalmente las dos del rival, impidiendo que cualquier rastro de ambas llegue a su cuerpo. Sin embargo, Jack no se la lleva barata. Se atrevió a atacar y mostrar su fiereza, pues fiereza es lo que recibe de vuelta. Aquella bala ostentosa de Kiyoshi se clava en su pecho, siendo un nuevo disparo que le acompleja. Afortunadamente, no tiene un nuevo tiro en la frente. Hay que ser positivo en esta vida.

Como dato curioso, en la frente de Fígaro aún se le ve tostada la piel producto de la quemadura ocasionada por el primer ataque. Es hasta chistosa de ver, pero Kiyoshi no ríe, nunca lo hace. Tampoco es que este infierno en vida es el contexto adecuado para soltar una carcajada. Y buen momento es para mencionar el infierno, pues esta última bala usada por el médico también fue una explosiva, por lo que ahora hay más llamas que se expanden por la taberna. Pobre tabernero, pues ve su negocio potencialmente reducido a cenizas. Bueno, culpa de él por prestarle la segunda planta a un tipo tan peculiar como Fígaro Jack.

Tras el choque de disparos en el que se declara vencedor, Kiyoshi no pierde el tiempo. Sitúa su rifle bajo el brazo, específicamente sujetado en la axila, y debajo del mismo coloca el cuerpo de la mujer borracha que está a su costado. Sí, porque no se ha olvidado de ella. ¿Acaso quiere premio doble? La verdad es que no, solo sucede que sus valores no le permiten dejar ahí a alguien que considera inocente y que podría perder la vida por su culpa. El brazo zurdo mencionado se cierra en jarra, cargando arma y cuerpo con él, demostrando la fuerza física superior a la de un humano común y corriente que posee Kiyoshi actualmente. En cuanto al cofre, se lo echa al hombro derecho, sujetándolo con la mano respectiva para que no se le caiga. Una vez todo listo y dispuesto, que no debe tomarle más de un par de segundos, Kiyoshi corre en línea recta por el ala oeste del bar —siempre viéndolo desde la perspectiva inicial, cuando entras al lugar—, para así acercarse a la puerta y escapar, retomando la huida planeada e interrumpida anteriormente por la horda de bailarines borrachos.

En caso de llegar al exterior, y omitiendo el caso de que gente del exterior se acerque a la taberna por motivo de curiosidad debido al incendio, en vez de seguir de largo y permitir que le disparen en la espalda como antes, doblará hacia su izquierda, refugiándose con la pared, también asegurándose de no poder ser visto por ninguna ventana. Ahí suelta el cuerpo de la fémina y sujeta bien su rifle, aunque más que pensar en disparar hacia el interior — lo que no quita que esté atento a posibles salidas de individuos que quieran atacarlo y él deba defenderse—, abre el cofre para buscar específicamente la planta que quiere. No necesita mucho, solo lo necesario. Sabe perfectamente cómo es, pues la estudió lo suficiente en el libro del que sacó la información. — ¿Dónde estás? Maldición, ¿dónde estás? —

¿Qué sucederá? El infierno podría quemarlo pronto, pero, al menos, ya no se encuentra en el epicentro. Kiyoshi sigue dándolo todo con tal de dar la cura para su capitán.

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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Eros Focalor - 07-05-2026

El humo del incendio ascendía fervientemente como una especie de pared blanquecina y sofocante, la visión en el segundo piso era cada vez peor y el oxigeno escaseaba. El calor era abrasador, y si bien las llamas parecían estar tomándose su tiempo en quemar los sillones, la madera del suelo e inclusive llegando a tocar el techo cuando Fígaro perdió de vista a Kiyoshi lo mismo fue cierto para todos en la taberna en lo que a él respecta ¿Ese era el final acaso? ¿Iba a morir?

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Por otro lado cuando Kiyoshi hubo exitosamente llegado al exterior podría escuchar el ruido de los pocos cristales que aun se mantenían en pie en el segundo piso estallando al unísono cuando una conflagración se liberaba por la entrada repentina de oxígeno al fuego resultando en una exploción.

Se podía oír tambien la tos de los que lograron salir al exterior, la vasta mayoría de transeúntes y piratas que intentan apagar el incendio se encuentran en el frente del establecimiento. El tabernero Gyojin observa de brazos cruzados como su bar se quema, rascando sus bigotes de bagre en completo silencio. Sus ojos vidriosos no le permiten llorar reteniendo las lágrimas, sus brazos cruzados.

La mujer contempla la escena a su lado, buscando entre sus pertenencias un cigarro armado más no encuentra fuego para encenderlo. Dejó sus cerillas adentro. Suspira casi resignada, quitándose el cigarro de los labios para posarlo sobre el arco de su oreja derecha.

Kiyoshi al abrir el cofre encontraría una variedad de hierbas con fuertes aromas, el olor de las mismas recordaba a antisépticos pues eran en su basta mayoría todas ellas medicinales ¿Pero cual era la indicada? Con conocimientos de flora silvestre podría reconocerla, más no había un explorador tan versado en ese incendio.

› ¿Tienes lo que buscabas forastero?

Pregunta la mujer acercándose al médico. Se la ve sobria, o al menos más sobria por la adrenalina que momentos atrás, con hollín en el rostro y marcas de combate en el cuerpo. Con el ojo médico de Kiyoshi era simple notar que la sangre que la cubría era, en su totalidad, ajena.

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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Kiyoshi Maeda - 07-05-2026

Primer objetivo cumplido. Kiyoshi se las arregla para llegar al exterior de la cantina sin otro par de balazos en la espalda, pues los primeros que recibió en su intento de huida de la segunda planta siguen doliéndole, y seguramente experimentará la molestia durante par de días más. En el exterior del recinto, hay varios individuos presentes, pero mas que centrar su atención en el médico, coordinan sus energías para intentar apagar el incendio, o al menos controlarlo. Tengamos en cuenta que la segunda planta se encuentra hecha un desastre, y ni hablemos de que las mujeres drogadas por Fígaro ni se han visto bajar. ¿Será que el pirata de los Sepultura, sin quererlo, ha causado un día con varias muertes? No era su objetivo, pero sí salvar a su capitán, por lo que es capaz de aceptar que haya ciertos sacrificios.

Lo negativo de todo es que, por más que revuelve las cosas dentro del cofre, no da con lo que quiere, sumiéndolo en una pequeña crisis nerviosa que le provoca más sudor del normal, el cual cae desde su frente hasta el piso. Parece que este detalle es apreciado por la chica que sacó en brazos, quien después de mucho tiempo, al fin deja conocer su voz. Más que poder socializar en un momento de crisis, le permite tener un cable a tierra para abandonar ese mundo mental en donde está encerrando y recordar que no puede enfocarse demasiado en una sola cosa. — Vaya, parece que al fin despiertas. — Desvía la mirada hacia ella un momento, percatándose de la sangre que mancha su cuerpo. — Debiste despertar antes y alejarte de la pelea. Puedo limpiar tu ropa si así lo necesitas. — Pues siente cierta culpa de que haber sido el autor de la suciedad ajena. Ella no participó en la pelea en su contra, por lo que no ignora su situación como si nada. Con el resto sí, pues si se queman allá dentro, será su problema. Se pusieron en su camino, aliados de Fígaro Jack.

— Busco una planta, se llama “Lágrimas de Virgen”. Es lo que vine a buscar de ese tipo. — Mientras le habla, sigue buscando, ya menos desesperado que en un principio. Ni siquiera se ha tomado el tiempo de desinfectarlo, pero, al menos, los guantes que siempre porta ayudan a que su piel no se vea comprometida con la posible inmundicia que pueda tener. — Dijo que aquí había, pero no soy capaz de dar con ella. — Se le pasa por la cabeza que quizás el nerviosismo y la tensión le estén impidiendo encontrar lo que desea, pero no da con una respuesta para eso.

Solo queda una alternativa y, considerando que ya accedió a participar en este infierno, tiene todo el sentido del mundo. Estira su cuerpo tras cerrar el cofre y sujeta bien su rifle. Parece que lo usará de nuevo. — Supongo que no me queda más remedio que obligarlo a que me entregue la planta. Si debo regresar a mi tonto barco sin ella, prefiero perder la vida aquí. — Porque eso significaría volver y solo ver cómo su capitán se sume en un sueño eterno que seguramente solo lo conduzca a la muerte. ¿No es acaso el mayor símbolo de lealtad de un subcapitán a su capitán el compartir tan terrible destino? — Quédate aquí. — Le comenta a la chica, pareciendo que ya se han hecho amigos. Curioso.

Concentrado y mentalizado, atento al incendio y a los enemigos que puedan surgir. Un par de besos le bastan y sobran para pararse fuera de la puerta de la cantina, pudiendo mirar hacia el interior, o al menos lo que las llamas le permitan. — ¡Fígaro! Dame la tonta planta o no saldrás en una pieza de aquí. —
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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Eros Focalor - 09-05-2026

Andando como un alma llevada por el diablo alrededor de la taberna, y su cuerpo lleno de quemaduras Figaro sonríe prominentemente cuando escucha la voz desafiante de Kiyoshi buscándolo ¿Acaso no sabía cuando rendirse? ¡Si ya tenía lo que buscaba! Pero él aun no lo sabía, y él podría aprovecharse de eso. Con un andar casi incapaz de disimular la cojera y con sus pistolas en alto en silencio se hizo presente por uno de los laterales. Kiyoshi estaba mirando para adentro por lo que su atención no estaría fija en él, lo tenía a tiro y era el momento perfecto. Ahora le mostraría lo que pasaba cuando alguien le faltaba el respeto a un aliado de los Datenshi.

Avanzó por el callejón lo más que pudo hasta que asomó por uno de los costados de la entrada del bar. El sonido de las detonaciones surgieron por el flanco izquierdo de Kiyoshi, estaban a aproximadamente seis metros cuando las balas volaron hacia el médico de los Sepultura.

› ¡Te vas a morir con la planta bajo las narices!

Exclamó el forajido, sabiendo que tan solo le quedaba un tiro de cada pistola ¿Cuánto más aguantaría este recien llegado a Jaya? Ahora que él bar ardía ¿Era esto una metáfora para la estabilidad que se había construido tras años en la isla de piratas? Sentía su cuerpo fallándola, las quemaduras hacían mella en su psique. Estaba quebrándose, pero no podía dar en brazo a torcer así tuviese que dar la vida.

Mientras los tiradores zanjaban sus diferencias, comerciantes de bares cercanos, transeuntes, piratas y gente que habia escapado del bar comenzó a juntar esfuerzos con el tabernero entre otras caras conocidas por el médico para lanzar tanto agua como arena hacia el fuego. El pedazo de madera quemada que alguna vez fue un bar poco a poco dejar de arder por los esfuerzos conjuntos, gente desmayada en la calle, sofocada, el calor abrasador y el humo ascendiendo hacia el cielo de Jaya marca que un Sepultura ha pasado por aquí.

¿Aquí morirá?

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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Kiyoshi Maeda - 09-05-2026

El último disparo.

Tal como Kiyoshi demuestra ser terco, no queriendo marcharse hasta dar por seguro que obtendrá la planta, Fígaro Jack enseña hasta el último momento que nadie se mete con él, que él es el mejor médico de esta isla y que ningún recién llegado podrá serrucharle el piso. Sin embargo, parece que hoy, después de mucho tiempo, se ha topado con un tonto más tonto que él.

Por sorpresa, debido a su salida de la taberna haciendo uso de su ventana, toma ligeramente desprevenido a Kiyoshi, quien para cuando gira su cuello e intenta voltear su cuerpo para quedar frente a él, las balas ya van hacia su cuerpo. Ambas impactan su pecho, mas no le provocan nada, ni siquiera la mirada cambia en su rostro. No, aguarda un momento. Sí cambia. La expresión de desprecio que se le ve ahora indica la decepción que siente de quien se ha alzado como su rival en esta misión de recolección. Esos ojos despreciativos se ven más que nunca, a pesar de ya poseer esas lentillas de burbujas, sobre todo desde los ojos de Fígaro, quien ve de cara a la misma muerte.

Los dos disparos no bastan para impresionarlo, pues incluso apenas estas le llegan, él apunta y dispara también hacia el pecho de Fígaro. Para los ojos del aliado de los Daten Shi, solo viaja una estrella fugaz que escapa del cañón de aquel prominente rifle. No puede ver nada, pues sus sentidos no están tan trabajados como el de los Sepultura. Tal como pasó en la segunda planta, su cuerpo sale despedido un total de 28 metros hacia atrás, rodeado de fuego producto de la bala que explota. Un cuerpo incendiado que ningún muro detiene debido a que está en plena calle, paralelo a los edificios. Quizás algún pobre hombre quiera sujetarlo antes de que viaje tal distancia, pero se arriesgará a quemarse.

Lo que no saben, o no sabrán hasta acercarse a comprobarlo, es que ese tipo está muerto. Este último disparo de Kiyoshi ha acabado por quitarle la vida. Un tipo que sembró terror, que jugó con los recursos del resto e incluso eliminó a aquellos que no consideraron correcto el pagarle las millonadas cantidades que siempre pedía para entregar sus medicamentos. Para Kiyoshi, un médico que se rehúsa a salvar pacientes, no es un médico, sino que es solo un tonto con conocimientos que desaprovecha su cerebro.

Un maldito que no tiene ética.

Además, hoy, en este momento, en esta época con Eros inconsciente, él se alza como capitán de los Piratas de la Sepultura. Se toma muy en serio este papel, y aquí, rodeado de individuos que recorren las calles de Jaya, decide mandar un mensaje.

— Sepan algo tontos. Fígaro Jack jamás fue oponente para nosotros, los Piratas de la Sepultura. Hemos llegado a Jaya y no tenemos ninguna intención de caer aquí. Pasaremos por encima de cualquiera que ose ponerse en nuestro camino, y seguiremos con nuestro viaje. Yo, Kiyoshi Maeda, se los aseguro.

Ante la vista de todo el mundo, de todas las orejas bien puestas en su acción de escuchar, el pirata más limpio del mundo manda un mensaje. Su tripulación no fue creada para ser abusada por aquellos que se consideran poderosos. Fue creada para conseguir sus objetivos y enseñarle al mundo la fuerza que tienen cuatro tipos que partieron desde el South Blue.

Jaya es una isla gobernada de piratas, así que no puede haber mejor lugar para dar este mensaje. Los Daten Shi o quienes quieran, acaban de encontrar un grupo que no se dejará intimidar.

No ahora, ni nunca.

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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Eros Focalor - 09-05-2026

Tras disparar el maldito oriundo del South Blue seguía en pie, pese a lo eficiente de sus disparos, pese a lo violenta de su acometida. Lo había dado todo, estaba quemado, cansado, humillado en su propio territorio. Tras disparar a su oponente si bien un hombre en sus cabales huiría, la mente del canoso había caído en un espiral descendente hacia la máxima de las locuras. La adrenalina de la violencia, la voluntad de vivir y hacer lo que fuese necesario para ello, la vertiginosa sensación de sentirse libre y vivo.

No tuvo tiempo de reaccionar. Un destello. A veces la vida puede ser una saeta. Sería ridículo pensar que Fígaro Jack tendría la capacidad de siquiera parpadear antes de sentir el impacto contra su cuerpo ¿Era la puntería? ¿El arma? ¿La fruta del diablo? El dolor era insoportable, como si todo su ser fuese atravesado por una fuerza imparable.

De golpe con sus casi dos metros de altura, se sentía liviano como un ave. Voló por los aires hasta que finalmente atravesó las paredes de la taberna que, por la temperatura de las llamas se derrumbó colapsando sobre si misma. Una nube de polvo cubrió toda la calle, el humo se elevaba hacia el cielo como si una fogata gigante hubiese sido extinta de golpe. Decenas terminaron heridos por los escombros que volaron, brasas aun encendidas, pedazos de madera ardiendo.

El caos se apoderó, y en poco tiempo los ciudadanos de las vecindades se movilizaron como patrullas civiles de rescate buscando poner fin a una noche caótica. La tiranía de Fígaro había sido detenida, Kiyoshi estaba vivo pese a todo y, si bien había una perdida material...

› Esta taberna era todo lo que me ataba a Jaya...

Exclamó el tabernero acercándose al médico herido de los Sepultura, traía consigo una toalla empapada que entre ambas manos extendía en dirección al mismo no solo para que se limpiase el rostro de los restos del incendio, sino también como un gesto simbólico de agradecimiento. Era todo lo que le quedaba para ofrecer, Kiyoshi notaría además que la mujer de antes se había desvanecido tras el caos del derrumbe. Cómo si hubiese desaparecido.

› No obstante hemos incautado casi todo lo de los cofres de Fígaro Jack, esperamos que eso sea suficiente para compensar un poco de lo perdido... Un tirano menos en el mundo y tú conseguiste lo que buscabas

Suspiró, melancolía en su mirada. Su ceño se mostraba rígido, contemplativo ¿Habría represalias ahora? Conocía la naturaleza de Mock Town como la palma de su mano, esperaba que cuando todo ardiese el ya estuviese tomándose unos tragos en Shabaody.



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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - Kiyoshi Maeda - 10-05-2026

La pelea oficialmente ha terminado. El escenario es un caos, pues las llamas generan un humo que se extiende hacia los cielos. Muchas personas se acercan a intentar controlar el siniestro para que no se expanda demasiado y se lleve consigo otras edificaciones, afectando no solo al pobre cantinero que ha perdido su negocio, sino que también a la vida normal dentro de Mock Town. Un conflicto mayor podía afectar negocios y al sistema económico de la isla. Nadie muestra intenciones de colocarse en contra de Kiyoshi por mucho que esté herido y cansado. Aun así, el médico sabe que no puede quedarse mucho tiempo, pues si se acercan los famosos Daten Shi, pelear en la condición actual podría darle una derrota más que asegurada. — Pero no importa. Soy fuerte. — Y esa última frase se la repite una y otra vez dentro de su cabeza. Es la primera vez que actúa sin sus compañeros, sin su protección y apoyo. Poco a poco, paso a paso, le enseña a su propia mente que es capaz de lograr grandes cosas si se lo propone, que aquel debilucho del South Blue quedó allá mismo, en un pasado que debe pisotear con tal de poner los ojos en su futuro.

A su lado se presenta aquel que le dio la información al ingresar a la taberna, el dueño de la misma. Le es incómodo a Kiyoshi verlo, pues consiente es de que gran parte de la culpa de que solo quedan ruinas del negocio es suya. Aparta la mirada, no queriendo intercambiarla con la de él. — Lo lamento. Necesitaba la tonta planta, debe estar en algún lugar del cofre. — Al menos hay buenas noticias también para el contrario, pues asegura poder quedarse con gran parte del botín de Fígaro Jack guardaba en la segunda planta. Parece que con eso podrá remediar un poco tanta pérdida que acaba de sufrir.

— Si necesitas ayuda en algo, puedes encontrarme a mí o a mis tontos compañeros en la playa. No pareces estar aliado a ese tipo, así que me pesa dejarte en esta situación. — Pero no hay vuelta atrás. El tiempo no puede retroceder, pues si pudiese, ya habría regresado al día, al instante mismo antes de que sus padres fueran asesinados. Lamentablemente, las pérdidas, los errores y las derrotas quedan para siempre en la historia. Depende de uno mismo poder pasar página, conseguir aprendizaje y ser más fuerte. — Ya nos veremos, tonto.

Ya fija su atención en el cofre y en… ¿Dónde diablos está la chica de antes? Kiyoshi mira en varias direcciones, pero su figura no encuentra. — ¿Quién diablos era? — No tiene tiempo para pensar en eso, pero sí le queda la duda. Deposita como antes el rifle en su espalda, bien sujeto por una correa. Procede a levantar el cofre que debe tener dentro la planta que busca, sumado a distintos objetos que no solo representan dinero o poder adquisitivo, sino que también utilidad. — Seguramente Varo se divertirá revisando todo esto. Debe haber más de algo que pueda regalarle. Aunque lo más importante es… — El tallo de la Lágrima de la Virgen, ni más ni menos.

Comienza a caminar en dirección a la costa, específicamente hacia su barco, dejando atrás el incendio cuya autoría se entrega a sí mismo. Mientras se retira, piensa en los días que se le avecinan. Crear la medicina para que Eros despierte se llevará la totalidad de sus horas, pues no piensa descansar hasta conseguir que su tonto capitán abra los ojos y vuelva a trabajar. Cuando él pueda sustituirlo en la labor de capitanear, ya podrá tomarse unos días de vacaciones. Ya van semanas con demasiado estrés tanto físico como mental, por lo que meterse horas a su baño de burbujas es lo mínimo que requerirá.

— Y si no despiertas después de todo lo que he tenido que hacer por ti… Bueno, se viene bala. — Seamos sinceros, mejor muerto que siendo una carga. Seguramente Eros preferiría morir y ser dignamente enterrado que quedar perpetuo en una cama dentro del barco.

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