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RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 12-05-2026 Tu primo te mira y por primera vez en sus ojos no hay odio, porque no importa si la orden viene de ti, la va a seguir ¡Porque lo habría hecho de todas maneras! — ¡No tienes por qué decírmelo! — desenfunda su arma, a diferencia de ti no tiene una fruta que le de poderes, su poder viene del esfuerzo y la perseverancia — Veré que pasó allá, cualquier cosa gritas — porque no tienen un llamado especial entre primos que se quieren mucho. Un apodo que no le gusta y un insulto, eso es lo que se dedican, como si fuese suficiente. Tu ataque acierta y tu comentario habría hecho reír a Samantha si no fuese porque claramente tiene que seguir cantando, mientras se mueve sobre una tabla a medio hacer que un hombre humilde debe llamar barco. Pues no lo es ¡Y con esa explosión es peor! Se sacude, se mece como la peor de las tormentas. No hay forma de que se quede sobre la superficie, esos tacones ya no deben ser tan bonitos ahora ¿No? Cae al agua, suena un chapoteo mientras el rio la arrastra con fuerza ¿Qué tan profundo será el caudal? ¿Qué tan lejos se la llevará? No puedes saber o intentarlo ¡Qué problema Shin! ¿Qué harás ahora? Moshi moshi…
¿De verdad puedo volverme marine? ¿El también estará allí? ¿Puedo ir a la grand line si tomo el barco contigo? ¿Por qué crees que Samantha ha dejado más billetes de los necesarios en la mañana? —¿Tengo que ir a preparar las cosas? ¿T-Tan temprano? Pero si estamos desayunando... ![]() —¡Shin! — reconoces la voz, ha respondido a tu llamado. Estaba en un puesto lejano, siendo una empleada más de Samantha, quien no ha querido reunirlos, porque es perder a un juguete divertido ¡Que le mueva la cola a otro! — Iremos por ahí ¡Abre el camino para mí! — apunta una calle, muy larga que se extiende hasta perderse entre los árboles del más allá. — Yo la cargo. Más bien se tira al agua sin pensarlo, esperando que cumplas con tu parte del contrato que aun no firmas. Tienes que abrirles paso, mientras Ruri se hunde para salir a la superficie con alguien agarrado. No necesitas luz para saber que tira de Samantha a la orilla, mientras un par de personas peligrosas se les acerca. Quizás de ser otra persona se habría asustado, pero solo basta un puñetazo y una patada para deshacerse de ellos ¡Qué suerte que la chiquilla tiene tanta fuerza! Peores cosas ha pasado Ruri. Quizás qué habría pasado de no aparecer ¿No? Puedes ver como Ruri carga a Samantha como un saco de papas, echándosela al hombro con muy poco cuidado. No importa que sea su mecenas de este viaje, no tiene tiempo para eso -Además que tampoco es que sea tan delicada- — ¡Confío en ti! — como si fuese a iniciar una carrera se pone en posición, va a avanzar, mientras la marea de gente se acerca a ustedes, dejando a los civiles atrás. Seguro se han esperado que fuese más fácil ¡Que la conmoción lograra algo! Pero nada, te has centrado en tu objetivo. Hay mucha gente, tanta que tal vez te parezca más de lo que podrías tratar. ¿Pero te rendirás? Aún no tienes tu premio y la justicia te llama, grita por tu nombre. Mientras el coro comienza la cuenta atrás. Tres
Dos Uno ¿Qué harás ahora?
Información de la aventura 6/10
RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 12-05-2026 No esperaba semejante potencia, quizás su fuerza había crecido más de lo que pensaba, especialmente considerando la cantidad de energía que parecía poder manifestar y la enorme cadencia de ataques en un corto periodo de tiempo a los que tenía acceso, pero la forma en que Samantha cayó hacia el agua por la inercia que desató la explosión lumínica fue un pequeño llamado de atención que no le pasó inadvertido. ¿Cómo la sacaría del agua? Excelente pregunta, ya había probado los riesgos de aquella acumulación de líquido sumergiéndolo en su combate contra Curok, y aunque conocía esa debilidad, el hecho de confiarse alrededor de ella le pasó factura, error que pretendía no volver a cometer. Por ello esperaba que Samantha no fuese una usuaria de fruta, y al menos haya tenido clases de nadar en su vida para poderse manejar mientras se encargaba de todos los peligros que la rodeaban. El espectáculo se estaba poniendo intenso, casi tanto que algunos empezaban a sospechar que quizás, y sólo quizás, los que se acercan no son parte puntual del show. Después le pediría disculpas a la pelirrosa, de momento primaba sacarla de allí, la intensidad enemiga era mayor a la prevista. Y entonces escucha una voz familiar, alguien que no esperaba ver ahí después de todo lo que pasó, y temía no poder contactar por lo que sea. Ruri había aparecido, y por lo que aparentaba, su destino fue unirse al cuerpo marine que él mismo también representaba, ¿qué manera de alegrarlo era esta? Shin no pudo contener su sonrisa orgullosa —¡Me alegra verte viva, enana! ¡Espero que esas varias comidas por día te hayan dado más fuerza! —su sonrisa era digna de enmarcar, y no pudo hacer otra cosa más que acatar la sugerencia de su pequeña hija adoptiva. ¿Era ese un instinto paternal emergente? Oh no, Shin Hasegawa. —¡Copiado! —envuelto en la energía que lo caracterizaba, luces doradas adornando cada movimiento en preciosas estelas, y una velocidad abismal, recorrió una distancia total de veinticinco metros hasta ponerse frente a la inmensa cantidad de personas que buscaban a Samantha con tanta insistencia. Hasegawa se paró delante de ellos a diez metros, autoritario, y a una velocidad vertiginosa levantó la diestra, extendiendo los dedos índice y corazón mientras una pequeña partícula de luz se presentaba en sus dedos. —...y entonces, Shin abrió los mares... —recitó, con una sonrisa de lo más confiada antes de desplegar el daño colosal con un empuje que magnificaba el efecto causado contra una gran parte de los presentes. Veía los cuerpos volar uno atrás del otro, esta vez sin ninguna explosión, pues pudo concentrar todo ese poder en un punto minúsculo prácticamente invisible para todos los presentes. —¡Hōkōdan!
Expresó en secuencia, sumando el dedo corazón al índice y pulgar extendidos, disparando una esfera de luz perforante que gracias a lo estrecha de la calle pudo acabar con los pocos sujetos restantes tras la primera ofensiva, observando atentamente si habían otros rondando por la zona mientras su fruta del diablo fungía de sol provisional en la oscuridad de la noche. —¡Vamos, Ruri! ¡Ahora o nunca! —sin perder la transformación en logia, recorre hacia adelante en la calle los catorce metros restantes que le quedan con una rapidez fuera de ese mundo, sabiendo que ante cualquier emergencia y si no hay nadie más adelante, puede volver de esa manera abrupta cuando lo desee. Especialmente tras el dominio que esquivar cientos de cuerpos inconscientes requería, consiguiéndolo de manera impresionante.
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RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 13-05-2026 Son muchos brillos y luces los que aparecen ¡Bien hecho! Has logrado hacer espacio para que tus compañeras avancen. Ruri no mira atrás, avanza en línea recta confiando en que no le darás. — ¡Vamos! — eres más rápido que ella, por lo tanto aunque te deje atrás, seguro las puedes alcanzar. Avanzan por la calle, por las casas y las mismas comienzan a perderse, hasta que finalmente solo hay árboles a su alrededor. Si existe algún enviado por Samantha, seguro ha quedado atrás y si se fija en el montón de cuerpos que dejaste en la ciudad… pues seguro desiste de intentarlo también.
Ruri finalmente deja a la mujer que ya no trae sus lentes en el suelo de manera lenta y cuidadosa, mientras acomoda su respiración. — Me había dicho Samantha que algo podía pasar — la observas estrujar su ropa muy fuerte, sacando el agua que trae — No pensé que nos encontraríamos tan pronto. — una risa tonta sale de sus labios, demostrando su poca inteligencia, pero lo feliz que la hace verte una vez más. —No salió como esperaba… — finalmente habla Samantha, sentándose. Aunque ha caído al mar su maquillaje no parece haberse corrido. Pero su ropa si está empapada — Pero podría haber sido peor — estira su cuerpo, se queja del frío y el estar mojada, para luego llevar una de sus manos a su escote. Busca algo ahí, es el tesoro prometido… en un sitio algo comprometedor que seguramente nunca buscarías.— Ahí está tu pago. Se levanta y te ofrece el objeto. Está sellado y parece plástico, así que el interior se encuentra intacto, aunque algo tibio por donde estuvo hace un momento — Espero que haya valido la pena — tanto esfuerzo y misterio se decanta en una carta para ti. Escrita a puño y letra por un hombre que no recuerdas tan bien. Shin, si te entregan esto es que morí. Es raro escribir algo así, siendo que sigo vivo y no tengo intenciones de morir aun. No sé cuál será la razón de mi yo del futuro para perecer sin venganza, pero espero que haya valido la pena para algo mi partida. O que al menos hayas podido acabar con los malos, como cuando eras enano junto a mi hijo. No puedo decirte quién está planeando todo esto, porque no usan sus nombres, no son tan tontos como tú. Siempre rezguardan sus apellidos y son cuidadosos en que no los descubran, pero sí sé que son cuatro familias las involucradas. Tú perteneces a una de ellas. Los más importantes se hacen llamar como las estaciones. Deberías buscar a Fuyu. Es nuevo y está por llegar, aunque no lo veo muy de acuerdo a lo que hizo su antecesor. Hajime es todo lo que te puedo confesar. Suerte.
No hay nada más que una firma con su hanko personal. No lo conocías, pero por ese detalle puedes suponer que era algo importante para él. Es su último suspiro antes de desaparecer. Ya no queda nada de él. Se ha ido, por mucho que puedas crees que sigue por ahí, ya no está. —¿Y bien? ¿Algo interesante? — Ruri te mira expectante, como si ahí tuvieses un mapa del tesoro o la respuesta a muchas preguntas, pero lamentablemente no es así. —Lo que sea a mi no me metan, suficiente tengo. Muy probablemente tenga que cambiar de nombre… otra vez e irme a otra corriente — se acomoda los lentes y tirita por el frío, pero está mejor. Además se siente segura con la compañía de ambos. — Oí que la casa del viejo estaba por acá, pero a saber en dónde. Quizás alguien lo conoció. Y sepa en donde está el tesoro, si es que lo hay, claro. ¿Tesoro o maldición? Quizás son ambos.
Información de la aventura 7/10
RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 16-05-2026 Sus ojos cerúleos emitían un brillo particular, único, moviéndose de un lado a otro mientras intentaba distinguir mediante la luz que generaba nuevas amenazas en los alrededores, avanzando lo suficiente a un ritmo exageradamente acelerado antes de tomar la decisión de volver sobre su propia transición, manteniendo una sonrisa relajada y confiada en todo momento. Gesto que cuando regresó, podía ser visto por las dos chicas escapando del centro. Saber que sus ataques fueron suficientes para derrotar a la enorme cantidad de enemigos que se cruzaron contra ellos lo reconfortó, más considerando el ahorro energético que supuso la estrategia utilizada, reencontrándose entonces con el flameante dúo por el cual se vio envuelto en aquel combate. Manteniendo su concentración y estado físico elemental, empezó a moverse al ritmo de Ruri cargando a Samantha, sin cesar en las diversas variaciones de sitios que observaba tratando de buscar señales de alguna nueva emboscada. No fue hasta que se decidió que se alejaron lo suficiente que finalmente se detuvieron, siendo Ruri la primera en hablar mientras intentaba recuperar el aliento. Hasegawa desactivó su fruta del diablo, sin mostrar signos de cansancio evidentes más allá de pequeñas gotas de sudor frío cayendo por su mentón, ocultando gestos que sirviesen como pista, y prestó atención al estado de ambas, cerciorándose de que realmente están bien. —Yo no creí que te volvería a ver tras la misión en Baterilla, enana. —se acercó para resolverle el cabello, sonando igual que siempre y dedicándole una sonrisa genuina, bastante alegre. Claro que se refería a perseguir el bendito ferry, reducir a escombros la red de esclavismo en Kutsukku y con ello cruzar la Reverse Mountain, aunque él nunca llegó a presenciar esa proeza. Por otro lado, las palabras de la cantante no le trajeron tanta alegría, señalándola casi de inmediato cuando dio a entender que podría haber salido peor. —¡A la próxima quizás sea buena idea no hacer un concierto si hay gente que pretende matarte! —exclamó, dejando notar su indignación, pero terminó calmando la sensación tan pronto como ella introdujo el flameante premio que guardaba... desde su escote. Digno de una femme fatale. Suspiró, sujetando la carta tibia mientras intentaba asumir que aquello era lo típico en Samantha. Un último vistazo prudente y sutil a sus alrededores lo separó de comenzar la lectura, y casi de inmediato entendió gran parte del contexto. Minato parecía verdaderamente muerto, y hablaba casi que en clave de una aparente guerra entre cuatro familias, donde estaba involucrado el clan Hasegawa. ¿Su boda pactada tendría algo que ver? Considerando que sería con una importante miembro de los Hiroshi, podía llegar a teorizar sobre una unión de fuerzas políticas para paliar esos asuntos, ¿pero entonces por qué ir contra la pelirrosa? Algunas cosas le sonaban con fuerza en la cabeza, y si la persona que buscaba Issei era el mismo que enfrentó en Baterilla, entonces le debía algunas explicaciones, y quizás, información relevante para prepararse mejor de cara al futuro. Decide cerrar el objeto y guardarlo en el interior de su uniforme, percantándose entonces de que ambas parecían estar muertas de frío. Responde primero a Ruri —De momento no, hay que centrarse en llegar a algún lugar seguro. —indicó, centrándose luego en Samantha. —Sigamos caminando, mientras tanto... ¿sabes si Minato se hizo llamar Yamato alguna vez? —cuestionó, observando de reojo a la chica y avanzando —¿Tú recuerdas algo, Ruri? —rebuscó algo de información mientras caminaba a la par de ambas tratando de que sus cuerpos no se enfríen. En caso de que la respuesta sea positiva, tendría que volver a buscar a Issei, y obligarlo a que le diga todo lo que sabe. Con su velocidad y distancia a recorrer, no le suponía ningún problema.
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RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 17-05-2026 —Yo pensé que me quedaría allá también, pero apareció Samantha y me trajo en un barco — se apunta a sí misma y saca desde su ropa una pañoleta azul. La puedes reconocer, porque tú mismo también la usas o al menos lo hiciste en algún momento — No podía ser marine porque solo los mejores hijos pueden ir ahí y bueno, yo no soy mejor en nada, jeje — se ríe con algo de pena, mientras se soba la nuca, porque sabe lo que es o al menos se lo han dicho tantas veces que ha terminado por creérselo — Pero logré hacer todo sin problemas ¿Qué tal? — posa como si fuese tu hermana menor buscando aprobación, porque así es. Un simple bien hecho bastaría para que le salga una cola y la mueva como un metrónomo — Ahora no tendrás que mantenerme más.
El regaño a Samantha la hace reír por lo bajo, mientras saca los lentes para colocárselos en un movimiento suave — Prometí que lo haría a gente importante. Yo cumplo siempre con mi palabra, estimado Shin — no te dice a quién le ha hecho la promesa, pero por sus palabras y su convicción… no debió ser una persona cualquiera. Ambas asienten ante tu comentario, porque efectivamente necesitan un poco de calor. Es otoño pero hace frío por la noche, incluso escuchar el sonido que producen los dientes de la más alta al chocar entre ellos. —Un lugar seguro sería una casita perdida de la mano de Dios a esta altura. Me voy a morir de frío — Samantha se voltea y levanta una ceja, porque tu pregunta la toma por sorpresa. No dice mucho, hasta que finalmente se rie, como si le hubieses contado un chiste muy bueno ¡El mejor de todos! — ¿Cómo? — se lleva la mano al vientre, mientras se sigue riendo — ¿Crees que era tan vago que cambió UNA letra de su nombre al cambiar su identidad? Su risa suena fuerte y podría llamar la atención de los captores, pero están algo lejos para escucharla… además de hacerlo, suena a que está enloqueciendo. ![]() —Puede ser—
Es lo único que aclara antes de limpiarse las lágrimas de lo que le produce pensar en esa situación. Siempre se veía cansado y gastando el mínimo de sus energías. Un último recuerdo de un hombre que recordará de vez en cuando. —Mi papá lo llamó así cuando se encontraron… — es Ruri quien habla ésta vez, llevándose una mano a un ojo que tampoco está. — No entendí lo que pasó, solo sé que bueno, mi… padre me llevó a donde me encontraste, dijo que así podría pagar las deudas que tenía, pero no logró ganar mucho — por eso has encontrado a Ruri en ese estado. Un padre perdedor es lo único necesario para seguir empeorando la vida de sus hijos en busca del beneficio propio — Y luego de un rato Minato lo mató, por venganza dijo. Pensé que había oido mal su nombre por, ya sabes… todo. La miras abrazarse con suavidad, la chica del parche se ve algo tensa al recordar lo sucedido. Ser traicionada por quien debería cuidarte desde el momento que naciste ¡Una lástima! Nunca lo sabrás, pero el padre de Ruri no veía valor en ella, un juguete que tirar. ![]() —Minato me curó las heridas para que no me muriera, diciendo que me necesitaba para algo, que si lo lograba podría cambiar mi vida. No creo que se refiriera a esto... creo. ¿Estaba todo planeado por él o no? Una casualidad o un plan que ha salido mal desde el inicio. —Ah, miren ahí, un refugio. Si no me logro calentar en unos minutos se me caerá la piel con el frío — se queja Samantha, mientras avanza haciendo ruido con los zapatos al tener agua en ellos — Vamos príncipe azul, sírvele a las damas que tienes aquí — abre la puerta del sitio abandonado, seguramente si alguien vivió ahí… ya no está más, con lo lleno de polvo que está todo alrededor. Al centro hay una hoguera que en algún invierno pasado se prendió, incluso existen un par de leños viejos que prenderán de manera espectacular de intentarlo. Samantha es la primera en pasar, en quitarse parte de la ropa, quedando con parte de ella, pero al menos tiene menos peso. —¿Cómo murió?—
Dime Shin, cómo le dirás al mundo que murió. En vano dirían algunos, o tal vez si cumplió su misión.
Información de la aventura 8/10
RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 19-05-2026 Lo positivo de haberse alejado del gentío hostil, era poder compartir un momento relajado junto a Ruri, detalle que sirvió para poder ponerse al día con sus últimas aventuras mientras él se preparaba de cara a lo que sería la misión que finalizó en Kutsukku, antes de seguir avanzando hacia los Cabos Gemelos. Recibió con sorpresa la presencia de aquel pañuelo azul, mismo que portaba orgullosamente en ese preciso instante, y una sonrisa de oreja a oreja no tardó en aparecer, respondiendo casi de inmediato al entusiasmo que la chica mostraba. —¡Felicidades Ruri! Si algún día tienes un problema, no dudes en contactarme. Yo me haré cargo de todo lo que te ponga en peligro. —se señaló, víctima de un instinto protector que detectó pocos segundos después. Una risilla se escapó de entre sus labios. —Aunque... supongo que si conseguiste que te reclutaran, es porque demostraste ser capaz. ¡Nada! Me tocará confiar en que sabrás defenderte. —entonces se acercó súbitamente al oído de la chica, susurrándole sólo a ella —Si necesitas dinero, es el momento de pedirlo. —y como si nada, volvió a su posición original. A pesar de que preferiría mantener la conversación en un tono agradable, le tocaba rebuscar algo de información adicional sobre el infame Minato, dejando atrás la ayuda económica adicional para Ruri, después de todo lo que vivió, prácticamente sentía una inmensa sobreprotección hacia ella. Detalles que sólo se profundizarían mientras ambas iban respondiendo a su duda. Siguen avanzando, y mientras Hasegawa todavía muestra sutiles señales de estar en estado de alerta, observando hacia los lados, detrás y adelante, incluso hacia arriba, escucha a Samantha tener su pequeño instante de risas cada vez más alocadas. Es previo a la más sonora de todas ellas que dirige su mirada cerúlea en su dirección, confirmando lo que temía y también llegando a ver las lágrimas que trata de limpiarse. Habría dicho algo, pero creyó que no encontraría consuelo para las memorias que seguramente atravesaban su mente. Fue Ruri quien tomó la palabra, colocando una de sus manos sobre el parche, como si tratase de proteger una herida expuesta al rojo vivo. Sus dedos se mueven levemente en una fuerte tensión de sólo imaginar lo que habrá experimentado, encerrada allí en una situación verdaderamente horrorosa. Ningún adjetivo alcanzaba para describir la crueldad que atravesó su cuerpo, y las cicatrices de su mente, imaginó que el caso de Samantha sería algo similar considerando su reacción. La tensión se rompe al encontrar un refugio provisional, donde después del esfuerzo físico quizás podrían reponer energías y volver a ponerse en movimiento, detalle que no alcanzó para eliminar los pensamientos del albino, repasando la información y la necesidad de volver con Issei. Después de todo, y según la carta, Minato, o Yamato, ya no sabía cómo llamarle, había muerto en Baterilla, y es tras establecerse todos dentro de aquel interior que Samantha se atreve a preguntar cómo murió. Shin se mantiene de pie, repasando los hechos, intentando unir cabos sueltos y calmando la urgencia de ir a toda marcha junto a su primo, en su defecto centra sus pensamientos en las memorias que aquella misión junto a Ruri le dejaron, y decide contar la verdad. —¡Lo derroté, por supuesto! —afirmó, alzando el puño a la altura de su pecho —Aunque la suerte jugó de mi lado. Es posible que me haya terminado venciendo si seguíamos ese ritmo, pero la finca terminó explotando. —suspiró, negando con la cabeza. —Desde entonces enfrenté enemigos más poderosos, y desarrollé nuevas habilidades. Si hubiésemos peleado en estas condiciones, Minato no habría tenido oportunidad. —su sonrisa confiada lo afirma con una simpleza que puede asustar. No parece mentir al respecto. —No será suficiente, de todas formas. Si pretendo cambiar el mundo, debo eliminar todas las posibilidades que permitan a personas como Minato obrar con libertad. —afirmó, una respuesta más directa a los relatos que contaron minutos atrás. —Cantarás muchas canciones sobre mí, Sammy. Y tú, Ruri, vas a desear no haberme tenido nunca como tu superior. —intentó aligerar la carga de los comentarios respecto a Minato con los puntos fuertes de ambas mientras seguía recuperando energía. De momento no creyó que fuese necesario utilizar elementos médicos para estabilizarse, con su aguante actual podía dominar cualquier tipo de situación. —Hasta entonces... ¿me ayudas con el fuego, Ruri? Nunca hice este tipo de trabajos antes... —nacido en cuna de oro, tenía hordas de mayordomos dispuestos a dar la vida por él, ¿cómo no crecer con tanto ego de esa forma? Además de ser un absoluto prodigio. Prefería mantener el ánimo alto, estabilizar la temperatura de las dos y pensar sobre esa guerra familiar. Una vez estuviesen a salvo buscaría a Issei, quizás en donde descansaba Minato habrían más respuestas. El collar bajo su uniforme daba la sensación de arder.
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RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 22-05-2026 Capaz de resistir un golpe y seguir adelante. Con una vida llena de bajos, no deseó dejar de subir. Tus halagos a Ruri le traen calor a un rostro que está frío por las fechas. Pocas veces la halagan y que lo hagas tu la llena de orgullo, seguramente por eso infla el pecho y levanta el mentón.
¿Alguna vez quisiste un hermano menor? Quizás si fue así, aquí está. Tu respuesta sobre derrotarlo llama la atención a ambas de distintas maneras. Ruri se sorprende, mientras Samantha te mira de reojo, han reaccionado a tus palabras, una llena de emoción, otra no puedes descifrar qué siente en este momento, pero quizás en algún momento lo sepas. —¡Ya voy! Para tu suerte soy buena en esto — aunque no puede ver muy bien, los ojos se acostumbran a la penumbra del lugar. Solo tarda unos minutos en encontrar una piedra, con la cual hace un gesto de haber encontrado lo que buscaba — En casa también teníamos una así, pero la mía estaba más usada y rota por un lado. Y era mas dura, me dolió cuando mi papá me lo tiró un día, jaja — la mira como puede, pero puedes observar como pasa las manos sobre el objeto, para luego sacar de su bolsillo una cuchilla pequeña — Deberías aprender a hacerlo, te será de utilidad… en algún momento — te mira de reojo y entonces frunce ligeramente el ceño — O no. Es incierto con quién estarás en un futuro o en que lío nuevo te vas a meter. —Solo tengo que hacer saltar las chispas. Con lo vieja que está la madera seguro prende rápido — son varios golpes entre los dos objetos, hasta que finalmente saltan chispas. Unas que se acomodan entre un poco de fuego — ¿Y qué harás ahora? — te comenta antes de soplar con suavidad las llamas, unas que parecen que en cualquier momento van a extinguirse. Finalmente se acerca Samantha al fuego y estira sus manos. —Lo oí una vez decir que tenía una casa en esta isla. Estaba muy borracho así que no le presté atención, pero tal vez es cierto — habla de posibilidades, porque ni ella está muy segura, no se conocían lo suficiente. Colegas por una razón que desconoces — Tal vez podrías partir por ahí si te faltan pistas, no lo sé. Samantha y Ruri sueltan un sonido de satisfacción casi al unísono al sentir el calor sobre la piel, mientras el lugar muestra su verdadero rostro. Un hogar corriente ¿Quién habrá vivido ahí? Quizás si te fijas podrás descubrirlo ¡O tal vez será para una próxima vez! Si no me preguntas, no podré responder. —Yo mañana me iré. Para nunca volver.
Información de la aventura 9/10
RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 23-05-2026 Su cuna de oro tenía algunas ventajas y otras tantas cuestiones que se convertían más en problemas que posibles aptitudes básicas, y conocimientos basados en mancharse las manos nunca estuvieron destinados a alguien como él. Quizás bajo esa filosofía, Ruri llevaba toda la razón, debía aprender cuanto antes métodos de supervivencia considerando las aventuras que tenían por delante, aunque pese a todo tenía cierta noción. El arte de ser un prodigio en la mayoría de cosas que se propone. Observó de cerca lo que hacía, y prácticamente guardó cada detalle en su memoria, mostrándose un brillo particular en sus ojos cerúleos, emocionado por lo que la chica hacía y prácticamente aplaudiéndole en una forma de completa validación. Siempre existían sombras densas alrededor de ella, a veces lo dejaba entrever en comentarios prácticamente inocentes que eran aligerados con risillas capaces de desviar la atención, sin embargo, Hasegawa nunca olvidaría el estado en el que estaba el día que consiguió sacarla de ese infierno. —¡Fantástico! Si algún día me quedo varado en medio de la nada, ya no me moriré de frío. ¡Bien hecho! —en términos generales, no era alguien demasiado halagador con las demás personas, sin embargo, Ruri era como una pequeña debilidad. Su vida había sido difícil, y pese a todo consiguió levantarse y según lo visto en su actualidad, lograr ser funcional, admiraba esos esfuerzos, y estaba decidido a reconocerlo. Considerando lo que sabía de ella, intuyó que era algo que quizás le faltó. La pregunta era amplia, y Shin contestaría antes de que las llamas se amplíen y ganen el calor suficiente para que Samantha se acerque. —Hace poco más de una estación, fui ascendido a Sargento en la marina, y con ello pasé a ser responsable de mi División. También, salí en el periódico como representante de la Setentaicinco. —pequeños brillos salen de su rostro, como si no hubiese modestia alguna en contar esos datos breves. Lo cierto es que el ego le puede. —Voy a centrarme en conocerlos, y dirigir la División como se debe. Al estar yo al mando, será de la mejor manera. —claro que se iba a echar flores, creyéndose tan poderoso como responsable, y en plenas facultades para ejercer el puesto de líder. En ese preciso instante se colocó junto a Ruri, ambos soplando para hacer crecer las llamas y el calor. Finalmente Samantha se suma a la ecuación. Las palabras de la mujer lo hacen indagar con más detalle la choza vieja en donde se encuentran, algo descuidada y de apariencia dejada —No puede ser... —susurró, incrédulo, entonces ignorando levemente que ella se iba a ir, se puso de pie, observando todo con sumo cuidado —Dime que no tuvimos la gracia divina de haber terminado en la casa de Minato... —tenía ligeros motivos para creerlo, especialmente la cercanía con el lugar donde le dijo a Issei que iban a quedar. Tendría sentido elegir algo que estuviese de paso para él, especialmente por lo perezoso que parecía ser como norma general. —No puedo decir que vaya a extrañarte, Sammy. —estando de espaldas a ella, gira levemente el rostro, dejándolo de perfil a perspectiva de ambas chicas. —Pero si quieres serme útil una última vez, ¿me ayudas a registrar este lugar? Tú también, Ruri, aunque no dejaré que te vayas con Sammy. —con una sonrisa en el rostro, se pone manos a la obra. Intenta registrarlo todo, cualquier cajón a la vista, alguna habitación oculta, subsuelos. Con el máximo detalle posible sus ojos cerúleos buscan señales de que allí vivió Minato, y de ser el caso, alguna pista final que lo ayude a gestionar mejor aquel asunto.
Let there be light
RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 03-06-2026 Le cuentas tus hazañas a ambas y lo escuchan. Son reacciones distintas, Ruri se sorprende, hasta te aplaude, porque te has ganado su admiración y Samantha rie por lo bajo, como si fueses un niño contándole lo que has hecho en la escuela. Está bien así ¿No? Se siente cálido, como el fuego, como una reunión en familiar o un amable abrazo. Pero no es ninguna de las anteriores. —Deberías, si. Seguro te necesitan Shin — explica Ruri estirando sus manos a las llamas. No hace nada más que soltar sonidos de satisfacción — Espero que llegues muy lejos, así luego me das un ascenso cuando seas el jefe de los jefes — se ríe y burla, es una broma que podría no llegar a ser broma si llegas muy lejos ¿Quién no quiere una mano para subir un escalón? Un peldaño, porque sabes que el resto lo subirá a base de esfuerzo. Samantha te mira cuando comentas lo del hogar y se rie — ¿De verdad te crees que tienes tanta suerte? — se mira las uñas, como si hiciera un ademán de… no hacer nada. No tiene ganas de ponerse a ser detective, así que te mira y eso es todo lo que hará por ti — Bueno, mira por aquí y por allá, seguro encuentras algo, si es ropa seca que me quede, mejor. Si veo algo que me interese, me lo voy a quedar. No podrías saber si es algo bueno o no. Pero ¿Qué podría haber dentro de este lugar para pelearse con ella? —No me iré con Samantha, me dijo que me traía acá y luego yo tenía que volar — explica Ruri, como si alguien le hubiese pedido una explicación. No ha ocurrido, no va a pasar tampoco, pero ahí está. Hablando demás — Veamos, si fuese un señor sin ganas de nada ¿Dónde dejaría un tesoro o algo importante? — sus manos van a su cintura, para luego mirar a su alrededor, pero no ve nada. No es que sea inteligente o tenga una capacidad especial de algo ¡Pero seguro eso lo sabes bien! — Iré a ese cuartito. Y tu irás a otro, supongo. No hay mucho polvo donde has ido. No tanto como antes, incluso… te podría parecer extraña toda la situación. Te diré las cosas que hay ¿Está bien? Presta atención. ¡Jaja, me encontraste! Espero no hayas tardado. Bajo la cama hay algo que te parece extraño. En realidad te parece curioso en dónde está, porque no está en una esquina, sino al medio. Si te causa curiosidad la puedes mover y hay una escotilla ¿Aquí? Sí... curioso, todo comienza a tener un poco de sentido. Al bajar encontrarás un cuarto más. Son cosas viejas de Minato. Hay fotografías de él... posando con gente. Es una reunión cálida, también hay una con tu padre, en donde ambos se ven tensos y finalmente una con tu madre, en donde lo vez sonreír legítimamente. ¡Ah! Pero no estamos aquí por esto, concéntrate. En el medio, aparece una mesa con un libro dentro. Si lo ojeas notarás que tiene unos extraños Kanjis que no puedes leer, porque pareciera estar en un código que no conoces. Sería bueno que te lo llevaras para una futura aventura ¿No? Seguro te sirve en algún momento. El armario, que podría tener ropa para las chicas, aunque son Yukatas y un par de cosas de hombre. Cajas cerradas, con recuerdos y objetos sin importancia. y... uhm... Un cofre pequeño. Tiene un candado que podrías romper ¡Con un golpe fuerte si! Dale duro. Seguro te haz hecho expectativas con él. Pero dentro no hay nada de importancia. Parece ser que el dueño quiso jugarte una jugarreta ¡Jaja! Nadie se llevó lo que había ahí y si existió algo, quien lo sacó lo hizo usando una llave. No hay registros de golpes, así que fue por las buenas, no como tú, mi estimado amigo. ¡Suerte la próxima vez Shin! Aunque si has prestado atención a la habitación… podrás ver lo importante. No te rindas y lo encontrarás, solo vuelve atrás y toca el lugar adecuado. Un golpecito por aquí, por allá y aparecerá. —¡No encontré nada! — —Yo tampoco — Seguro Samantha ni lo intentó, para qué mentir. No lo va a hacer tampoco, porque no te quiere tanto. Si vuelves con ellas, seguro descubrirás un trozo más de ellas. De lo pobre que fue Ruri en su infancia, de que su caracter ha sido forjado a base de golpes, sin embargo ¿No se hacen de esa manera las armas? Samantha te cuenta un poco de ella… solo un poco. Te habla de sus hermanas, de su padre, de que está cansada de trabajar para la marina y que se irá a una isla tropical a pasar el tiempo que le queda. ¡Ups! Algo de eso no te lo debió decir, pero deberás adivinar qué fue lo que se le salió. —Vigila que no pase nada en la noche, ya mañana descansas. Las doncellas necesitamos el sueño de belleza — en realidad deben reponerse un poco del frío chapuzón que casi las envía al más allá. Todo es paz.
Están feliz, cálidos. Todo está bien. … … … … ... ... ... ![]() ... ...
Para tí.
Lástima que ya no podrás preguntar qué pasó. Se acabó.
Información de la aventura 10/10
RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 05-06-2026 Con una sonrisa de oreja a oreja, y manteniendo una serenidad atípica dadas las circunstancias, Shin escucha las palabras de Ruri, tan cantarinas como siempre que la ve, al menos desde que consiguió rescatarla del severo y mortal Minato. Lastimosamente para ella, la opinión de Hasegawa se orientaba a ser prácticamente sobreprotector, siguiendo matices claros vinculados a su filosofía. —No puedo hacer eso, Ruri. ~ —le confirmó, dándole suaves palmadas en la cabeza, como a una hermana pequeña, sonriéndole mientras cierra los ojos. —Si te pusiera en un cargo para el que no estás lista, no me lo perdonaría nunca. —es débil al aprecio que le tiene, y eso ablanda su manera de decirle las cosas —¡Así que hazte fuerte! En este mundo tan salvaje, es lo que te abrirá puertas. —concluyó, omitiendo que en la vida hay varios tipos de fortaleza. Encontrar la propia es parte de ser alguien apto a ojos del albino. A medida que sus ideas iban conectando puntos, y pensó en que podrían estar sobre el antiguo hogar de aquel viejo bastardo, Samantha le hizo saber con creces que quizás pecaba de risueño, o en su defecto, confiaba demasiado en la buena fortuna, pero a Shin no le importó demasiado, únicamente se centró en quien sí mostraba entusiasmo por ayudarlo, nuevamente cayendo ese peso sobre los hombros de Ruri, y escuchó lo que tenía para decir, dedicándole una sonrisa levemente neutral a la pelirrosa, como dándole a entender que la escuchó. —¡Entonces volveremos a vernos pronto! ~ —contestó, asintiendo varias veces con un entusiasmo visible, entrando entonces en la etapa de la división, donde la chica abarcó un cuarto y Hasegawa se dirigió al otro que quedaba libre. Examinó cada rincón con sumo cuidado, incluso tratando de buscar compuertas secretas, como las típicas novelas ligeras de misterio que ha leído alguna vez, pero... nada. Ni tan siquiera dentro del cofre donde todas las pistas apuntaban a la existencia de algo, sencillamente parecía que presencias previas a la llegada del grupo hubiesen vaciado de pistas importantes la zona, algo que no le extrañaría para nada considerando la ausencia de mucho polvo únicamente en ese sector de la casa. Shin suspiró, desistiendo de seguir perdiendo el tiempo. Quizás Samantha tenía razón, y su corazonada estaba errada, así que sin más se volteó, alistándose para salir de la habitación y llevarse la ropa seca que encontró en los armarios. Sin embargo, justo cuando iba a sujetar esas prendas, se quedó observando de reojo la cama, sus ojos cerúleos brillando con expectación. De manera súbita, se fijó debajo de la susodicha, encontrándose en el centro una escotilla. Automáticamente sonrió, aún sin saber si allí encontraría información o todo seguiría vacío —Bingo. —era su pequeña victoria personal, porque para él sumaba puntos en el apartado de detective dentro de su inventario de estadísticas mental, acercándose a la misma tras correr la cama y abriéndola sin demasiado esfuerzo. Al descender el corto camino hacia el subsuelo, hizo uso de su fruta del Diablo para iluminar la habitación secreta, percatándose de que efectivamente, allí se encontraban pertenencias de Minato. Otro punto para sus corazonadas detectivescas, sonriendo y dándose palmaditas en el torso de manera orgullosa. Observó las fotos. Esa extraña rivalidad silenciosa típica del clan entre Ichiro y el azabache, también las sonrisas que compartía junto a Kiyoko, sin poder detectar del todo las fechas de esas imágenes, haciéndose difuso para su cabeza. Decidió guardarlas, en algún momento podría encarar a su padre sobre aquel tema, aferrándose a las mismas en el interior de su chaqueta marine. Pero al final, en el centro, halló el elemento más disonante con el resto de detalles. Un libro, el cual tras breves segundos de examinación sujetó para observarlo con mayor detalle, ojeando el interior, rebuscando entre sus páginas y dando con un código en kanjis que no llegaba a reconocer. Confundido, suspiró con algo de desgana y también lo guardó, asegurándose de no dejarse nada más allí antes de marcharse y volver con el resto. Al volver con las chicas, ninguna parecía haber encontrado algo, y Hasegawa decidió que las mantendría fuera de aquel asunto por mera seguridad. Especialmente teniendo en cuenta a Ruri —Parece que al final tenías razón, Samy. Nada de nada. —con una sonrisa, finiquitó el tema. Pero no fue tras todos los relatos de planes futuros que le contaron, que por acto de magia el albino pareció rescatar un detalle de entre todo lo que su mente había procesado —¡Por cierto! En la habitación donde fui hay un par de yukatas secos. Quizás deberían cambiarse antes de dormir. ~ —porque por supuesto, si iban a usarlo de vigía, se las tenía que cobrar con una pequeña maldad. Lo siento, Ruri. Así terminaría aquella velada, con un extraño sabor agridulce de victoria, misterios vinculados a la eterna disputa entre familias y clanes, y claro, la incertidumbre de lo que habrá sucedido con Issei.
Let there be light
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