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[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Versión para impresión

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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Maki D. Zen'in - 24-07-2026

[personajeinvalido=3941]
Los juegos comprendió que eran eso. Solo juegos, se quitó la gran capa que llevaba como vestido para dejar a la luz su uniforme de combate, este era un deporte donde los deportistas destacaban. Aquellos que se mataban entrenado sus músculos, su velocidad su resistencia y aunque parecía raro. La precisión. Esto último hace muy poco tiempo se volvió deporte nacional en varios lugares del globo. Según entendía Maki. Pero le parecía algo increíble que pudieran medirse entre todos los habitantes del mundo. Cuando vio el coliseo, su mente divago, pensó en muchas cosas y entre ellas… una fantasía. Aquello que siempre movía sus sueños desde que era pequeña. Ser dueña y ama de su propio coliseo un coliseo que la Marina no pueda atrapar ni atacar. un coliseo móvil, uno donde los guerreros de todo el mundo pudieran medirse mediante… había tenido muchas ideas y desde Drum y cosas que pasaron cuando peleo con sus Nakamas. Comenzó a alumbrársele la ampolleta. Mokujins. Combate mediante Mokujins. Muñecos de madera autómatas controlados a la distancia con algún tipo de poder de alguna fruta del diablo. Que creara una especie de enlace mental con el guerrero. ¿Loco? Había cosas más locas en el mundo. Chicas que se convertían en iguanas, cebras, gente que se movía a la velocidad de la luz, hombres que controlaban el fuego o el hielo, por qué no una que creara un enlace con un objeto inanimado.

Cuando paso lo de la coqueta de Merlot vio varias reacciones adversas y si no hubiera estado completamente la puta de calva se habría arrancado los pelos. Vio como una chica con cara de perro se cruzaba de brazos. ¿Será la novia del tipo… Malvavisco?... sí, creía haberlo recordado pero su nombre. Aun nada. también vio como el panda rojo. Mierda como no lo había visto. El tipo que conoció en Little Garden que seguía a su hermana. Era un tipo muy guapo, pero parecía molesto. O al menos así lo leyó desde lejos Maki.

—Te lo dije… nos mataran en el cielo.— Se pasó las manos por la cara estirándosela lo más que pudo tratando de frotársela para despertar de una pesadilla y con sonido gutural… pudo escuchar otra vez al más traidor de los traidores de ciudad Traidora. El jodido Hyakinthos Traidoro primero y ultimo. Porque cuando vuelva al barco le cortará el pene y lo volverá Hyakinthas. Era otro que no cooperaba y aumentaba con energía la energía esquizofrénica de su hermana. Quien se volvía loca cuando había mucha gente alrededor. Miro al costado con las palmas sobre su nariz como una máscara para ocultar un poco su furia. Ahí estaba Uker con la hermosa Birkaniana. Rosa, resplandeciente, muy distinta a la sombría y depresiva de Maki. Suspiro largamente y se hecho atrás nuevamente en su asiento. Solo cuando por azar la vista de Cherry se cruzó con la suya Maki le dedico una hermosa sonrisa. Que se volvió un poco más amplia cuando se interpuso la de su hermana la caballota. Decidió dejar el tema de su ira para después. Cuando comenzó a llegar mas gente descalificada. Entre ellos un Mink, grande fuerte, con un aroma a macho cabrío que no se aguantaba.



Cuando salto a las gradas… pareció que buscaba problemas Maki no pudo evitar acariciar sus dagas, pues soltó una carcajada sonora, pero era por otro motivo. —Puede que tengas razón, desde aquí veo que no porta armas. Pero es nuestra culpa no cultivar el cuerpo… quizás.— Dijo sin reconocer al Felino que ciertamente la conocía de incidentes anteriores. —Conoces a la Musa?... es muy hábil no?... quisiera… luchar con ella. me da esa vibra de epicidad que no aguanta.— Dijo sin fijarse tanto en el felino. —Vamos… toma asiento ya que nos perdemos las pruebas… hey… si ese loco se fue… quien seria? Ni idea.— Comenzó la prueba de los tiradores y Maki no conocía mas que a Kiyoshi?... el felino le apoyaba igual. Melones, confiaba en ella y seguro haría una buena actuación, el Marine que estaba con ellos también participaría, ese que parecía un artista como ella. seria buena tiradora? No tenia pinta.

Maki alzo la mano a una vendedora y pidió cuatro cervezas… pago y la despidió. Se sentía comoda. Aunque derrotada. Comprendía que el mundo era tan grande que no podia ser la mejor. Aun así. Sintió que cada uno de los presentes, aunque eliminados podrían destruirla en segundos. Segunda cerveza y tomando algunos frutos del cuenco le esbozo una sonrisa al marine. No tenia nada contra ellos. Salvo que le toquen las trompas. Y parecía que este era un santuario. En este coliseo móvil que ella idearía necesitaría gente fuerte que mantuviera el orden?... nunca pensó en ello, solo en el caos de la batalla. Algún gremio fuerte? Podría reclutar para cumplir sus sueños un puñado de seres tan fuertes como los ángeles que les escoltaron aquí?... agrego mentalmente un ítem a su sueño.

Maki entonces escucho que le llamaban?... Bald… Girl?... claro era ella, los demás incluso los espectadores tenían pelo, se froto la calva cuando le escucho y dando un giro con la mano sobre ella apunto al Chocolatoso con dos dedos. Era… un poco mas grande que el Gigantón sandwichero?... parecía que sí, pero esta tenía un estilo diferente. Exclusivo… misterioso y esa forma de hablar. Maki entendía casi todo. Era un idioma extranjero, cosa que le enseñaban en la Marina… estúpida marina. Con su agudo oído escucho… ella llevo su mano a su oído privilegiado… su… numero?... era la primer persona que lo pedia?... Maki sintió algo… algo raro en la cara. Calor, ira?... no, que mierda era? Un hechizo? Una enfermedad?... mierda que era… bah deja de pensar Maki.

¿Como… como lo hacía? Maki entonces busco una de las cervezas arranco una de las etiquetas y mirando furtivamente al Gigante esculpido en chocolate, era increíble, cada musculo donde debía estar, cada brazo del tamaño de ella misma… miera el calor le aumentaba. Rápidamente escribió su numero en la etiqueta y… rebuscando en su bolsillo… encontró su coleta… la cinta con la que amarraba su cabello antes de ser calva… firmo el numero con un beso y amarro alrededor de la botella el papel. Llamo a la señorita nuevamente a la que le vendió la cerveza y dándole unos berris le pidió que la llevara. El camino hasta los cubículos era un poco largo pero la muchacha llego, miro al chocobro y lo llamo tímidamente para entregarle la cerveza, fría como el hielo, atada con una cinta con un fuerte aroma a almendras y madera tostada, al viento si se agitaba despedía un aroma exquisito a camomila y sándalo.

Maki no perdió de vista su recado… estaba satisfecha y algo… mierda… se agito el rostro con la palma desviando la vista finalmente del hombre de cacao.

Play Me!



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Moja - 25-07-2026

[personajeinvalido=3941]

Cuando el "Dirigente" terminó de soltar toda su parrafada desde la nube, haciendo el recuento final de los puntos tras la Prueba de Certeza, el veredicto cayó como un jarro de agua helada en el cubículo. O más bien, como una patada directa en el estómago.

El Equipo Tres quedaba en un amargo sexto puesto, empatado a ciento veinticinco puntos con los de la Sepultura. Fuera. Totalmente fuera de la fase de combates. La regla era clara: solo los equipos del segundo al quinto puesto tendrían su oportunidad en los enfrentamientos de dos contra dos para intentar alcanzar la final contra el Equipo Seis. Para Moja, aquello era un desastre en toda regla.

Apretó los dientes con tanta fuerza que le dio un ramalazo de dolor en la mandíbula. El pelaje negro de su cuello y espalda se le erizó por puro instinto de rabia reprimida. Habían empezado con el pie izquierdo por culpa de la descalificación de la pirata en la prueba de fuerza, y aunque él lo había dado todo en la carrera rozando los trescientos treinta y tres skylómetros y Kael había hecho un papelón de auténtico héroe aguantando el soplador, los números fríos no perdonaban. El sistema de puntos los dejaba en la cuneta. Un equipo de la Marina, eliminado en la primera ronda por culpa de rufianes y tramposos.

Escuchar al presentador hablar del tiempo de descanso, de los combates de dos contra dos y de que venía una banda de música del Mar Azul a tocar para la grada, solo le sirvió a Moja para acumular más bilis en la garganta. ¿Música? ¿Celebración? Él no había subido hasta Skypiea montado en la Knock Up Stream para ver a un grupo de titiriteros cantar mientras los piratas se repartían la gloria y las miradas del Emperador.

Moja se encajó la gorra blanca de la Marina hasta casi taparse los ojos amarillos. La debilidad extraña que había sentido hacía unos minutos por culpa del truco rastreo del tipo del sombrero aun persistía en su cuerpo. El trabajo en la pista había terminado. No había más que hacer allí abajo; quedarse a lamerse las heridas en el cubículo era propio de reclutas indisciplinados.

Se giró hacia Kael y Masami. No les soltó un discurso sobre el honor ni se puso a buscar culpables. No era su estilo. Sencillamente los miró a los dos, inclinó la cabeza un par de centímetros en un gesto marcial, seco pero cargado de respeto profesional por el esfuerzo compartido, y soltó con su voz grave y cortante:

-Gracias por vuestro esfuerzo.- dijo forzándose a sí mismo a decir aquellas palabras.

Sin esperar respuesta, dio media vuelta. De un salto ágil, sus botas militares salvaron la baranda de madera del cubículo Tres y cayeron sobre la tierra batida. Caminó a paso firme y rítmico, ignorando la polvareda, los puestos de comida especiada y el jaleo de la multitud alada que ya empezaba a agolparse para disfrutar del descanso. Subió los escalones de madera de las gradas, buscando con la mirada la silueta firme del Comandante Stroud y del resto de la División Sesenta para ocupar su lugar en silencio, como el soldado disciplinado que siempre había sido.

Información



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Kibai - 25-07-2026

— Conoces a la Musa?... es muy hábil no?... quisiera… luchar con ella. me da esa vibra de epicidad que no aguanta.

Kibai ladeo levemente la cabeza ante la pregunta, echando mano de su cantimplora, y dando un largo trago. Le parecía tan curioso estar bebiendo agua de un lugar tan bajo sus pies que lo prefería a cualquier otra cosa, al menos por el momento.

— Llamas así a Bai? Nos habíamos visto antes, aunque no sabía que era tan fuerte... — el mink se giró hacia la joven calva, entornando sus ojos a la vez que esbozaba una sonrisa un poco más salvaje de lo que le gustaría, dejando ver el brillo de los colmillos que se ocultaban debajo. — Supongo que tendrás que ponerte a la cola.

La prueba de precisión fue todo un espectáculo. Kiyoshi se lució sobremanera, y Bertram... desde cuando su compañero tenía poderes de una Akuma no mi? Nunca antes había demostrado algo así. Kibai tomó nota mentalmente por si en un futuro le tocaba hacer un entrenamiento contra él. No tenía ninguna gana de verse cegado de repente en medio de un combate.  La humink mono que, de algún modo totalmente milagroso, había sobrevivido hasta llegar a Skypiea, también fue eliminada, lo que fue contestado por el mink con un suave aplauso formal. No tenía ni idea de como aquella joven había conseguido llegar tan lejos pero allí estaba, así que puede que hubiese mejorado algo desde el incidente en los Cabos Gemelos.

En ese momento, El Dirigente anunció que la primera parte de los juegos había terminado, Kibai notó como la esperanza volvía a él. Pruebas de combate, y por encima en equipo? Aquello les venía genial a los marines de la División 60, habían pasado mucho tiempo combatiendo a oponentes en equipo, sin duda podrían hacerlo bien. Además, podrían recuperar a uno eliminado de cada grupo. Kiyoshi y Bai eran buenos guerreros, sin duda pero él también, o inlcuso la birkaniana de pelo rosa. Podrían hablar y decidir como organizarse para decidir quien...

— Los equipos que habéis quedado en segundo, tercer, cuarto y quinto lugar, deberéis coger a un representante de cada uno de vuestros equipos y notificármelo durante la hora de descanso!

Los puños cerrados por la emoción de Kibai se contrajeron aún más, aunque esta vez por la rabia, antes de echar el cuerpo hacia delante y bajar la cabeza, apoyando los antebrazos en las rodillas. Su equipo había quedado empatado en sexto lugar, de tal modo que todos habían resultado eliminados de los juegos. La participación del mink acababa allí.

La mandíbula de Kibai estaba a punto de desencajarse de lo tensionada que estaba. Acaso era todo lo que ba a poder demostrar allí? Haberse plantado delante de un  maldito ventilador con forma de concha de caracol durante unos segundos para ser eliminado y no volver a tener ninguna oportunidad de brillar? Aquello no era justo... Tanta anticipación, los riesgos que la División había corrido acometiendo la hazaña de abordar la corriente Knock Up Stream, la emoción al llegar a aquel lugar... Todo para nada.

Abatido, Kibai apoyó una de sus manos contra la sien. Se alegraba por sus compañeros, por supuesto. Stroud y Bertram harían un buen papel, y el capitán Enji también se había clasificado. Y en el equipo seis también estaba el otro comandante, Shin Hasegawa. Era muy factible que al menos uno de ellos fuese coronado como el campeón de los Juegos de SKypiea. Al menos, la Marina aún podría brillar.

Tras anunciar que habría un concierto previo a la segunda fase, el mink se echó hacia atrás en su asiento, girando la cabeza hacia la chica calva, que se había pedido nada menos que cuatro cervezas. Visto lo visto, dado que su participación ya había terminado definitivamente, podría decirse que finalmente estaba fuera de servicio.

— Dime que te sobra una de esas...

A medida que los participantes se iban retirando de la arena, Kibai dicidó levantarse e ir a saludar al resto de marines que no habian logrado clasificarse, palmeando la espalda de Kael, apretando el hombro de Moja con una expresión comprensiva y acariciando el brazo de Nyra cuando pasó por su lado con una expresión bastante sombría. El mink supuso que para ella no sería fácil seguir peleando y posiblemente contra un miembro de su propia División. Haciendo un gesto hacia alguno de los vendedores que estaban por allí, adquirió otros cuantos cuencos de los dátiles rellenos de frutos secos, pimienta y miel.

— Tenéis que probar esto, en serio, pienso copiarles la receta en cuanto volvamos al mar azul.

Con aquellas palabras y gestos alegres, el mink trataba tanto de quitarle hierro al asunto de que sus compañeros hubiesen sido eliminados como tratar de obviar por unos momentos la amargura que en su interior le seguía carcomiendo levemente. Tras haber dejado los cuencos encima de las gradas, regresó a su asiento inicial, buscando con la mirada al resto del equipo siete, haciéndoles un gesto con la mano.

— Bueno chicos, ha sido corto, pero divertido. Al menos uno de nosotros ha quedado en primera posición, enhorabuena Kiyoshi, has dejado el pabellón bien alto.

Tras ello, sonrió a Bai, aunque no se molestó en intentar hablar. Hacía tiempo que había comprendido que hasta que aprendiese el idioma de la joven alada, no tenía demasiado sentido haciendo un gesto reflejo al que había hecho ella cuando el mink había abandonado la arena, intercambiando miradas entre sus respectivas espadas. Girando un dedo en circulos indicándole que se verían más tarde fuera de la arena, el mink se sentó, echando un nuevo trago, antes de captar un olor terroso que le hizo girar la cabeza. No muy lejos, un humano de pelo azul estaba subiendo a las gradas.

— Vaya, mira por dónde... Casi ni te había reconocido con ese aspecto, Eros. Ha pasado mucho tiempo. Te has hecho bastante famoso en todo este tiempo, me alegro de habernos poder visto aquí, dónde los Custodios se preocupan de que no pase nada entre nosotros, la verdad.

Subiendo una pierna hasta apoyarla en el asiento de las gradas, Kibai se recostó contra el respaldo, pasando un brazo por el respaldo y dando un trago a su bebida. En la arena, todo parecía estar disponiendose para el concierto del periodo de descanso entre rondas. Ladeando la cabeza, el mink recordó a la joven de pelo naranja con su violín y al marine de las maracas, Masami, preguntándose si ellos participarían en el concierto como espontáneos.

La Caja de Pandora



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Kiyoshi Maeda - 25-07-2026

[personajeinvalido=4006]

El trabajo estaba hecho. Escuchó cierta queja de Varo Ganchin antes de animarlo, pero tuvo que dejar pasar lo primero para seguir de largo. No tiene sentido que haga perder el tiempo al resto de participantes. Logra llegar a su cubículo de regreso y hace un gesto de saludo con la mano a Bai. Alcanza a girarse para apreciar el desempeño de sus rivales. El dúo arquero, luego su compañero. Desde ahí, sinceramente, ninguno llama su atención. Todos demostraron desconocer cómo tomar un arma siquiera. De hecho, al no impresionarle, modifica su atención a… ¿su estómago? — Esto es… — Primero fija sus ojos en La Epidemia, lejos de él. Luego, se voltea para ver a la única compañera que queda en su cubículo, quien se aleja y establece una distancia mínima de seguridad. Para él, un médico profesional, los síntomas estaban a la vista. — Ha vuelto a hacer de las suyas. — Conoce al mink desde hace mucho, y ha entrenado con él. Esta sensación que invade su cuerpo la ha experimentado antes. No quita que vaya a darle una reprimenda luego.

Se acerca a Bai, a paso lento, pues no deja de impresionarle lo grande que es en comparación a él o a los compañeros que tiene, extendiendo sus manos ya enguantadas para ayudarla a tomar asiento en el piso y así repose. También extrae desde sus ropajes un pañuelo blanco que le presta por si lo necesita para toser. — Respira y descansa. — Desconoce si entenderá sus palabras, pero asume que al guiarla a tomar asiento, la idea podría llegar a su cabeza. Podría darle algún medicamento, pero, si realmente se trata de la habilidad de Varo Ganchin, nada de lo que le dé surtirá efecto. Solo le queda aguantar.

Aún con el malestar, sobando su estómago o cubriendo su boca, ya con el rifle puesto nuevamente en la espalda, escucha los resultados de la prueba. Tras ver a sus oponentes, lo supo, que él obtendría la victoria. Sin embargo, sí le sorprende el dato de que ha superado al Emperador. — Significa… que realmente he avanzado. — Por dentro, eso le llena de felicidad, por mucho que su rostro no lo demuestra. Eso sí, ambas manos se empuñan de emoción, como si su cuerpo, inconscientemente, quisiese celebrar el logro obtenido. En lo suyo, en lo que ha dedicado tantos años de esfuerzo, demostró ser el mejor. Y ese mérito nadie se lo puede quitar. Esta felicidad opaca y oculta la sorpresa de que Varo fue superado por dos personas más. Quizás en un futuro se dé cuenta de ello.

Desafortunadamente, las buenas noticias acaban. Su equipo queda descalificado, incluyendo los cuatro integrantes. Significa que los juegos han llegado hasta aquí para Kiyoshi. — Supongo que no era el momento de enfrentarme a Eros. — Kibai llega con ellos para un mensaje de despedida. — Tú puedes comunicarte con ella. Indícale que guarde reposo por un rato. Luego se sentirá mejor. — Por supuesto que se refiere al malestar de Bai producido por Varo Ganchin. Luego, procede a retirarse del cubículo, pues la instrucción es que regrese a las gradas. Eso sí, se detiene un último instante y se voltea hacia ellos. — Ya nos volveremos a ver, tontos.

Lo siguiente es buscar a sus compañeros más cercanos, Eros y Varo. Al segundo no tarda en darle un zape en la cabeza. — No creas que no me di cuenta de lo que hiciste, tonto. — Pronto esto pasa a segundo plano, pues hay algo más importante. — ¿Dijiste que alguien te atacó o solo lo inventaste? No podemos permitir que alguien se meta contigo. — Aunque eso ya podrán hablarlo luego, pues empuja la espalda de ambos compañeros para incitarlos a ir a la grada donde les espera Uker. Casualmente, el grupo de él sigue en competencia y, por las reglas dichas por el presentador, podría ser seleccionado de vuelta para participar. ¿Será que ocurre tal giro de los acontecimientos?

Ya habiendo hablado con Varo, solo restaba dedicarle unas palabras a su capitán. Aprovechando la diferencia de estatura, posa una mano sobre su cabeza. — Aún nos queda por mejorar. Sigamos avanzando. — Nadie dijo que este era el final del camino. Es solo una parada más en su largo viaje.

Apura los pasos para adelantarlo y así, desde el frente, voltearse un momento para hacerle señas con las manos. Primero, lo apunta y luego enseña cuatro dedos. Después, se apunta a sí mismo y enseña un solo dedo. No necesitamos ser genios para entender lo que quiere decir.

De camino a las gradas, son interrumpidos por Kibai, quien al fin reconoce a Eros y le ofrece un saludo. Quién diría que, después de tanto tiempo, sobrevivientes de la pelea contra el mutante sucio volverían a verse. — No seas tonto, Kibai. Esto no tiene que ver con custodios. — Espera a que Eros diga lo que tenga que decir, o solo haga silencio, y sigue con su camino.

A pesar de las multitudes, no cuenta identificar a Uker en las gradas, al cual saluda alzando la mano diestra. — ¿Qué haces todavía sentado? Tu equipo sigue en competencia. — Casualmente, a su lado está el tipo de antes, Barald. Recuerda su nombre principalmente porque llamó su atención en la prueba, y también en el camino hacia Shandora. — Supongo que sí tienes chance de ganar estos juegos como dijiste. Espero que no seas tan tonto como para haber bajado los brazos tan pronto.

Durante el periodo de descanso, ignorando totalmente el espectáculo musical porque ese tipo de cosas no son de su agrado debido al enorme ruido, ocupa tiempo en ir al baño para lavarse las manos. También hacer sus necesidades por culpa de la virulencia. Cuando ya está listo, se sienta tranquilo en la grada, quitando el rifle e su espalda y situándolo a su lado, apoyado en el asiento y siempre manteniendo la mano zurda en él. Desde ahora, no le queda más que observar. — Tienes a un tonto tripulante que superó al emperador. — Parece que le gustó ese dato, y se lo comenta a Eros.


Lávense las manos



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Heras - 26-07-2026

La verdad es que cuando el compañero Sangolao decidió que era su oportunidad de ir a la prueba de resistencia aun tenía mi energía a tope y no es que lo demostrara solo con mis porras. Con una sonrisa grande le di unas palmas de ánimo en la espalda. Él lucía como es más mayor de todos y sus palabras sobre las resistencias de los burros me llenaban de confianza. Tengo que admitir que no tuve la mejor presentación posible, todos iban y decían sus nombres y si eran piratas. La cruda verdad es que tras rebobinarlo me doy cuenta de que quizá debo hacer eso. Aunque no es relevante, aquí soy uno mas de muchos otros, ademas dudaba que pudieran recordarme, ya me había dado cuenta que muchos tienen la costumbre de olvidar.
 
Con fuertes aplausos quería contagiar de ánimos a mis compañeros.
 
—A la bin, a la ban, a la bin-bon-bang. —
— zhan, zhan, resis ti rá. —
—A la bin, a la ban, a la bin-bon-bang. —
— zhan, zhan, resis ti rá. —
—A la bin, a la ban, a la bin-bon-bang. —
— zhan, zhan, resis ti rá. —
 
El compañero equino hizo una excelente demostración de lo que es resistencia y trabajo honesto. De alguna manera me recordaba a la gente que había conocido en Karate. También ayuda mucho que su barbar me hace pensar que es como una especie de sensei. La maestra que me había enseñado las bases de las artes marciales de seguro lo aprobaría, el punto no solo entrenar la fuerza si no también entrenar los valores y alguien tranquilo como el de seguro me podría ayudar la siguiente lección.
 
Lo impresionante no fue solo todo lo que pudo aguantar, que de seguro es más de lo que yo habría podido aguantar. Es que se convirtió en una especie de estela de nieve. Creo que eso era algo que no había visto antes y ciertamente mi curiosidad podría tener eso para más adelante poder conversar con él. — ¿No creen que lo hizo genial? Yo pienso que lo hizo espectacular, grande señor sangolao. — Hasta ahora mi conclusión de que no habían eliminado a nadie me daba la idea de que estábamos mucho mejor que otros equipos y con un poco de suerte podríamos seguir avanzando todos juntos. Habían equipos que tenían elementos mejores que nosotros, como el tipo de la tenaza roja, seguramente era un problema y su uniforme decía era un Marine. De seguro que ellos tengan al tipo mas resistente de la isla es un problema para los demás piratas.
 
 —Este es un bulldozer andante. Quien va a ponerle un freno si viene por tu cabeza. Ademas de que cambia de forma. De seguro tiene otros trucos. — Mi pensamiento en voz alta con preocupación de enfrentarme a un tipo como él, tampoco era el único que me impresionó, solo que fue el que más lo hizo.
 
Cuando llegó nuestro compañero no pude dudar en recibirle con aplausos. — No te proecupes san, Tus pesuñas dejaron una marca en ellos y es lo mas importantes. Ademas de que los tres ninguno ha quedado eliminado, eso nos deja en mejor posición que otros que si perdieron gente en sus equipos. ¿No? — Era un tipo formidable, no quería que se sintiera achicopalado como me sentí yo tras mi desempeño, incluso me atrevo a pensar que mi desempeño no fue malo, solo que el de otros fue mucho mejor. Me habría encantado tanto poder aportar más puntos, pero era imposible dado los fieros competidores.
 
—No tienes nada que temer compañero Varo, estamos seguros de que con lo mejor que lo hagas te irá genial. — Quise brindarle ánimos y extendí mi puño una vez mas al Mink. Aunque era más que obvio que todos estaban evitando cualquier interacción que implicara una amistad. No los culpaba siendo un desconocido, al mismo tiempo siendo una persona con los rasgos nativos de aquí. Igual y piensan que soy una persona que sirve para el rey de aquí y solo he sido elegido para completar los equipos.
 
La verdad es que las actuaciones de los tiradores fueron estupendas. Aproveché para decirle al compañero, sacar a mi compañero den-den mushi para que comida un poco y bebiera un poco de aquel té que me había dado el compañero rocinante. Yo al ser una presencia tan calurosa y ardiente el siempre lo pasaba un poco difícil y la verdad desde que había llegado aquí al cielo. Lo mejor sería ocupar la mente pues el grupo más que trabajar con un equipo éramos individuos que hacían lo mejor que podían con lo que tenían dentro de sus herramientas.
 
Buff
Me senté ya que mi enorme polla ya tenía un poco agotado, yo normalmente era bueno con los compañeros nocturnos pero esta duración ya comenzaba a ser absurda, habían pasado las competencias y no me bajaba la dureza. Tras alimentar a mi den den mushi, que parecía muy agradecido y agotado tras tanto tiempo guardado en aquella maleta que me había regalado la voz del cielo.
 
¿Sería posible que esa mujer que se hacía llamar cielo estuviera aquí en el cielo?
 
La competencia de tiro fue sumamente increíble. Como los chicos tiradores eran excelentes, el de las burbujas, el marine con arco, Tezca esquivando y derrochando estilo como ningún otro. Ese siempre fue su fuerte. Todos hicieron un espectáculo y cada uno fue claro en dejar su nombre o su facción marcada en el corazón de la gente. Entendí que todos tienen una razón de peso más allá de ellos para seguir adelante. Sacudí mi cabeza de un lado al otro, sobre-pensar es algo que no le hace bien a un tipo tan guapo y negro como yo.
 
—Ya quisiera yo ser así de bueno con las armas. Pero siempre se me pierden las cosas A-jajaja. Deben tener sus trucos Yakinthos, pero yo no se de eso. La violencia y las armas no son lo mio.— No, si bien necesitaba distraerme un poco. La verdad mis energías habían estado hasta el tope todo el tiempo y gracias al excelente trabajo del dirigente. Me encanta ese tipo, ojala algún día tener el secreto para alcanzar llegar tan lejos. Ser el centro de atención de tantas personas y no competir a la mínima con el evento del cuales maestro. Necesitaba ser un poco más como él.
 
Comenzaba a sentir algo que nunca antes había percibido. Una admiración por un talento de deslumbrar. Aquí había muchos con las cualidades para llenar un coliseo, pero como él ningún otro. Aunque admito que el tipo de cabellos levantados tiene lo suyo y el marine que brilla también.
 
Sus ojos cambiaron, por un instante al ver que el hombre de cabellos rosados parecía reconocerlo. Falsa alarma. — Lo de antes pequeño Yakinthos solo tengo una cara muy común. Estaba tan emocionado por salir a volar que se me pasó, espero que tu amigo esté bien con el frío. En mi caso tuve que pasar por un desierto para llegar aquí. — No lo quise hacer sentir mal por no recordarme, no era lo que deseaba ahora mismo. Cambie ligeramente mi tamaño hasta estar a trece metros, eso era lo mínimo para ser un gigante y la verdad me había sentido bastante mal tras las actuaciones en la galería de tiro.
 
—Sí, también lo estoy comenzando a notar y mi denden también. Ya le dí agua pero aun tiene cara de sentirse mal. — Hice visible a mi pequeño compañero de aventuras. Esto no es muy bueno y yo que me consideraba saludable, pero desde que llegue tengo un mareo y ahora me siento peor.
 
—¿Antes dijiste que eras medico, puedes ayudarnos? O tu señor sangolao. — Hice todo mi esfuerzo por no quedar del todo atravesado pero era complicado siendo tan descomunal, tan colosal, tan voluminoso de dimensiones.
 
Lo impactante vino despues, cuando las voces del dirigente anunciaba que a pesar que no habíamos sido eliminados en ninguna competencia no habíamos logrado de ninguna manera llegar a la siguiente etapa. — Deben estar equivocados, entonces nuestra estrategia no fue la mejor. — Se sintió un poco decepcionado, la verdad es que me habría gustado seguir en la contienda.
 
Antes de sentirme peor por las nauseas que me ganan le presenté mi denden a todo el equipo que bien se ajusta a mi tamaño de manera inmediata. Ya que en estos momento estoy algo grande, de tamaño, no quería desmayarme y no saber a quien contactar y bueno el numero de un medico y de un maestro marcial como tengo la impresión de que es el amigo Mink no me molestaría tener el numero de todos.
 
—Señores me gustaría mucho tener su numero, o bueno tenga el mío es el  673-1394-4240 , por si mas adelante podemos tener contacto. O por si caigo enfermo creer que tengo con quien contar. JAJA. Señor Sangolao, quería preguntarle. ¿Usted sabe artes marciales? Yo es que vengo desde la isla Karate y allí entrené con una maestra muy buena y quería saber si antes de separar nuestros viajes podría repasar mis lecciones con usted.  — Tenía que soltarlo así sin vaselina o se iría y quien sabe dios cuando yo iba a volver a verlo.
 
—Igual si quieren que los lleve no me molestará que estén en mis hombros, así desde lo alto podrán ver a sus otros amigos y ya luego allí podrán seguir sus caminos. — Ofrecí, pero seguramente ellos no querrían nada de eso,


Tras un rato como que la mayoría de los síntomas se fueron pasando, igual y el mareo no se iba, tampoco la semejante erección que me acompaña y me cambia la manera de caminar. Debería haberme vestido de vaquero o algo así, seguro la disimularía mucho mejor. Lo interesante e increíble había terminado y bueno tras la dura competencia unirme a las gradas no me hacía mucha gracia. Estar allí con otros piratas y otros marines que seguro se traen ganas. Estoy seguro de que ir allí es un peligro, pero si mataran a alguien en esas gradas seguro se meterían en problemas. Son un montón de buscapleitos al final del día.
 
Yo es que el camino de la violencia no lo puedo seguir como mucha gente, igual para poder ser pacifico tiene que existir una manera en la que seas una amenaza y la gente pueda respetar tu versión llena de paz. En un campo de batalla campal difícilmente yo sería diferencial y las pruebas lo demostraron. Igual no podía quedarse afuera, así que ante la posible circunstancia en la que se pudiera ocurrir un problema decidí entrar.
 
Igual debía pensar lo que dijo el peludito Varo, parece que aquí soy un Mord y eso tiene una especie de peso. Ciertamente mi curiosidad de saber sobre eso aun estaba allí y no me soltaba en absoluto. Me gustaría ir a un centro y conocer un poco sobre esa historia. Ya que desde un inicio nunca he sabido que pertenezco y aquí parece ser el primer lugar para intentar averiguar.
 
Mis pasos gigantes hacen que pueda avanzar grandes distancias con una zancada y pueda seguir mi camino buscando llegar a una zona tranquila. Aunque teniendo en cuenta que venían los conciertos podría disfrutar de la música. Pensé en mi amiga muda Seraphine, siempre que hay música y hay baile recuerdo que ella me dijo que tomara clases de baile, pero igual mientras aprendía seguiría su camino disfrutando de sus pasos que no derrochan estilo.

Dance!


 
El entretenimiento se volvió impresionante cuando llegó la mujer de cabellos anaranjados a unirse al escenario. No la podía apoyar durante la competencia de tiro por que realmente quería que el compañero Huron ganara para seguir en la contienda.


 
— GRANDE MIYORI, FELICIDADES POR TU CLASIFICACION EN LA COMPETENCIA DE TIRO, DE BATERILLA PARA EL MUNDO. —
 
Mis manos a los lados de mi boca para hacer mi imponente voz de gigante llegasen un más lejos. Un poco de apoyo a aquella que se lo había ganado, tras eso seguir con palmas para mostrar admiración a la gran oportunidad musical que había coronado. No sabía nada de ella desde que papá me enseño a ciertos principios para navegar y me dio una de las pocas oportunidades para conseguir dinero y no ser un miserable muerto de hambre. Mira lo lejos que ha llegado, sin duda esa muchacha segura será una gran artista. Aunque me molestaba un poco que ella tuviera una tan buena oportunidad para brillar, pero su talento musical le jugaba a favor.
 
Entre las pausas de los artistas invitados quería ver a los lados por si alguien estaba cerca o había algún conocido que yo pudiera alcanzar a ver.
 
Jackson cantado P.Y.T



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Maki D. Zen'in - 26-07-2026

Bai… así que así se llamaba?... quizás lo recuerde en la siguiente, la alfombra parlante si que parecía conocerla y a ella misma, claro era marine, seguro que ambas tenían recompensa, y el seguro que se dedicaba a mirarlas todo el día para cazarlas o tocarse, quien sabe, según Maki estaba lleno de corruptos, degenerados y rancios toda la marina, desde el primero al ultimo de sus activos. —Así que vas tras ella… que no tienen mejores cosas que hacer en la marina? ¿Que se yo?... quizás asolar pueblos, cobrar impuestos con una espada en mano o tal vez incendiar alguna aldea?— Mientras bebía un poco más de su cerveza. Miraba a quien mas podía identificar de todo el plato.

Cuando anunciaron lo de los combates, no le causo nada internamente, ya se había presentado, había venido y podría continuar con su cruzada y misión de los dioses. darle alegría y furia a quien lo merecía… giro la botella suavemente mirando su interior y claro… —Para mi es como agua gatito, claro que tengo para ti. Ten una. están heladas y creo que la altura también pega más… seguro porque no estamos acostumbradas a este nivel de oxígeno… no te embriagues. Que no me gustaría verte como capa del emperador el otro año jejeje— Le miraba, pero no sabía dónde o cuando lo conoció ¿Será en esa casa de apuestas? ¿En alguna presentación de Maki? ¿Cuándo se robó ese bote de remos o cuando metió en ese barril de miel a esa monja hija de puta?... Maki se rascaba la barbilla tratando de recordarle, pero no sabía.

Había dejado de mirar a su hermana y al Hyakintonto por un momento, ya no le importaba la tontería de que les acabasen. Solo era una oportunidad mas para demostrar que podía vencer a quien sea que intente atacarles. Sencillamente dejo fluir sus asuntos mientras esperaba que el evento avanzase con normalidad. Fue entonces que recibió la llamada de ella. Una especie de llamada en conferencia o tripartita como sea que se llame, ella aseguraba que no había hecho nada. —Si no has hecho nada cariño por que putas cojones me llamas tan sumisa poniéndote el parche antes de la herida Sirena suelta… y tu o si tu eres el peor… Hyakintorpe por que no la controlas en lugar de alentarla, quieres que algún estúpido le corte y le olfatee la sangre para que nos rastree por todos lados? ¿Quieres eso?  Que un fetichista de patas nos siga a todos lados?, saben que… olvídenlo… Cuando vuelvan acá voy a vender tu culo de sirena y el tuyo te lo rebanare en trozos!!— Amenazo suavemente Maki a sus compañeras de tripulación. Dios, el dolor de cabeza comenzó a subirle poco a poco y la calva le comenzaba a arder, será el sol que le reflejaba todo?... mierda debería a ver traído bloqueador solar.

Con… cierto? DONA? Es la Dona hermana de Mara? Dios que alegría… Maki se levanto de inmediato para afinar la vista completamente, deseaba con todo el corazón tocar en el escenario, quería ir en corazón y alma hasta ella, susurrarle que su hermana estaba bien, que todo estaba donde debía estar y en los próximos días debería llegar. Trastabillo, dejo las cervezas ahí, tomo su guitarra y corrió escenario abajo, cuando vio que Melones…. Miyori… si, era Miyori avanzaba al escenario. ¿Era artista igual?... creyó que el Violín que portaba era un encargo. Maki… sintió que respiraba agua, que el destino le sonreía tan proféticamente como un dios hablándole a su sacerdote.

Play Me!



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Sigurd Haakon - 26-07-2026

[personajeinvalido=3941]
Outfit ---- Sigurd de Los Juegos

Uno por uno, los competidores de la Prueba de la Certeza van pasando. Desde los tiradores más especializados, con sus arcos y rifles, a meros aficionados desarmados que deben participar con el arma reglamentaria que les proporciona la organización. Bajo mi punto de vista, la actividad más dispareja de niveles que he visto hasta ahora. Aun así, se ha de valorar el esfuerzo de aquellos que dan el paso al frente. Yo sería incapaz de atinar con Yggdrasil a un objetivo tan lejano y tan pequeño. Mi estilo es el de arrasar con lo que se para delante de mí, no el de tener una precisión exquisita. Ni el mío ni el de Ubbe. Tal vez nos vendría muy bien un tirador en el barco para este tipo de situaciones... Aunque, a malas, el chocolatoso se te planta en la cara y te barre de un puñetazo. Y a mí me gusta lanzar rocas. O montañas, lo que quede más a mano.

Lo relevante es que es la última prueba, la que nos corona como campeones de la primera fase de los juegos y... Akira no es precisamente un tirador entrenado. Más bien todo lo contrario. Es el último en participar, justo después de dos bellezones que despiertan en mí algo profundamente candente que prefiero ignorar en pos de un buen desempeño en los juegos. Y Akira, a diferencia de su compañero, es más espectáculo que eficiencia. Hasta el momento, su actitud enérgica y excentricidad me han sido agradables y necesarias para soportar la presión. Pero todo tiene límites y ganar es ganar. No hay nada más importante que eso. O tal vez el dolor palpitante de mi cabeza y ese malestar estomacal que no se va me están poniendo de más mala leche de la que debería.
Una vez más, es Shin quien actúa como engranaje y corazón del equipo. Aunque es más blando de lo que soy yo con mis hombres, con los que me quedan consigue ponerlo en vereda y le exige participar adecuadamente. El soldado raso, aún rebelde pero consciente de la importancia de su papel, toma el arma y da su mejor versión. No gana, no destaca por su maestría con el arma de fuego. Pero queda lo suficientemente alto para darnos el éxito. -¡¡VAMOS, OSTIAS, SÍ SEÑOR!!- grito a pleno pulmón mientras me levanto del sitio. El anuncio de El Dirigente nos coloca en primer lugar. -¡¡HEMOS GANADO, JODER!!- Me acerco a Ryota y a Shin, animado, golpeando sus espaldas con fuerza, pero con ilusión y coraje. -¡¡TUS HUEVOS AHÍ, AKIRA!!- le señalo orgulloso mientras se acerca al cubículo, ganador, dejando atrás todo el show que había hecho previamente.
Pero esto no ha hecho más que empezar. Hemos superado la primera prueba, es cierto. Y esto nos deja en una gran ventaja para lo que se viene. Sin embargo, no somos merecedores del deseo todavía. Ahora queda la mejor parte. El anfitrión nos anuncia cómo van a seguir los juegos. Toca la semifinal, donde habrá un enfrentamiento múltiple entre los diferentes equipos que han quedado por debajo, y en la final les estaremos esperando con un representante. Será uno quien tenga que volver a la arena para darnos la gloria eterna.

Las tensiones comienzan. Algo en mí se enciende como un fuego inextinguible. Me es imposible disimular el éxtasis y la emoción mientras mi cara se deforma en una mueca tétrica de amor por la violencia, una sonrisa perversa de que, si bajo en la Gran Final, nadie se me escapa. El éxito está asegurado delante de un mundo atento a lo que sucede sobre las nubes. Pero, como es evidente, todos queremos rascar el oro, ser los héroes y protagonistas de este evento.
Antes de tomar una decisión, me doy la vuelta y, con un gesto regio de muñeca, desencajo a Yggdrasil del suelo, que ha marcado el terreno con una grieta profunda. La volteo en mi mano. Tan colosal en comparación con estos hombrecillos y tan ligera y manejable para mí. Mi rostro se refleja en su acero empobrecido y agrietado de tantas batallas. Mi sonrisa se relaja en algo más cercano, más íntimo y acorde a lo que pienso en esos momentos. -Bien...- susurro mientras exhalo aire con fuerza, templando mi carácter. Volteo hacia el equipo al completo. -No espero que la decisión sea unánime ni lo necesito, pero...- hago una pequeña pausa. En ella alzo la gigantesca hacha al cielo y la dejo descansar en el hombro. Por un segundo, los destellos del sol se reflejan sobre los filos, pero, al descender, se fusiona conmigo y proyecta una enorme sombra sobre todo el cubículo, como un presagio futuro. -... Propongo al hijo de la luz como nuestro representante en la prueba final.- Mi rostro es serio. Amable, pero serio. Ni siquiera yo estoy seguro de lo que estoy diciendo. Aun así, es la decisión que he tomado y me mantendré estoico con ella. -Evidentemente, todos queremos lucirnos y mostrar de lo que somos capaces. Pero este hombre nos ha traído un primer puesto y ha demostrado una actitud competitiva envidiable. Es lo más justo. Tiene mi beneplácito.- Un marine. Qué irónica es la vida. Pero, a diferencia de ellos, yo tengo la libertad de valorar a las personas por lo que demuestran y lo que son, no por la ropa que visten al levantarse de la cama. -Ahora bien...- Doy un par de pasos, lentos pero seguros. Encaro al comandante con la monstruosidad de mi envergadura, atrapándolo como un pez en una pecera bajo la sombra que proyecto. -Si fracasas, no habrá lugar en este mundo donde te puedas esconder de mí.- sonrío con burla. -No me decepciones...- Me doy la vuelta y comienzo a caminar hacia las gradas, no sin antes girar el rostro y lanzar una última mirada de complicidad y confianza. -Sé que no lo harás...-
Es obvio que no va a fallar. Es un guerrero, como yo. Ha nacido pequeño y escuálido, pero ha mostrado una voluntad y un poder asombrosos. La derrota le dolería más que cualquier hachazo que le pueda pegar después. Me gusta el muchacho. Que se concentre y lo dé todo. Estoy ansioso por ese deseo de Zaratsuki.

Como nos ordena El Dirigente, me voy a las gradas solo, sin esperar a nadie. De camino, me voy frotando el estómago, que aún me regurgita sin tregua. Paso entre la gente sin hacer mucho caso a nadie. Mi objetivo es claro: Odiseo. Este me espera en las primeras filas. Se le ve más animado, contagiado por el espíritu de los juegos y de ver participar a sus capitanes. Me río con él mientras hablamos con humor de mi pésima derrota contra Kael, aunque me anima dejando en claro que, a pesar de todo, he llegado a la final.
No tarda en dejarse ver Ubbe, que se abre paso entre una multitud que lo adora. -Mira a quién tenemos aquí...- Me alegro de verlo. Me levanto y extiendo el antebrazo para chocar con vigor. -¡¡VIVE CON HONOR...!!- Él se encarga de terminar el saludo como merece. Luego le doy un abrazo fraternal. Me separo ligeramente y le apoyo la mano en el hombro. -¡¿Pues tan mal no lo hemos hecho, no?! ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- Me río con complicidad y un poco de picardía burlesca. Me recompongo rápido para mirarlo con determinación y desafío. -¿Veré a tu equipo en la final, verdad?- Conozco la respuesta. Me gusta ver a mi hermano animado, pisándome los talones. No nos vamos a enfrentar en la arena, pero está claro que, si no gano yo, deseo que gane él.

Ahora solo queda esperar y charlar un poco sobre lo que nos hemos encontrado. Comentar la jugada y ver potenciales enemigos y rivales a futuro, al igual que formidables aliados. Una experiencia agradable mientras suena la música de fondo y se me pasa este puñetero malestar.

En efecto, cajita feliz



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Mizuki - 26-07-2026

Aquel individuo de dos metros treinta y cinco conocido en Shandora como Kiba, solo pudo suspirar al confirmar la sospecha de que su equipo, el equipo número cuatro (4) había quedado descalificado tras llegar a la fase de ponderación de puntos, un resultado esperable siendo que él mismo había concluido séptimo (7°) en la prueba del bastión y el señor Dólar no solo los había abandonado sino que además había corrido en la dirección contraria al dispositivo, volviendo nula cualquier puntuación que aquella velocidad extraordinaria hubiera podido darles. Y aun así el suspiro de Kiba no era triste ni decepcionado, excepto por su propio desempeño, sino que era un suspiro de aceptación sobre el destino y de liberación por no tener que estresarse respecto a cuál de los asombrosos participantes tendría que enfrentarse en las próximas pruebas.

O al menos hasta que se reveló que las próximas pruebas serían combates, entonces Kiba giró la cabeza para mirar al Dirigente y luego al campo de los juegos, ambos con enorme frustración infantil mientras apretaba sus dientes con tanta fuerza que probablemente de haber tenido entre ellos una rama o tronco pequeño los colmillos lo hubieran partido en pedazos, tal vez. Se tomó un momento para aceptar el hecho de que no podría disfrutar luchando contra tan titánicos oponentes ni enfrentarse a esos magníficos luchadores capaces de las previas proezas demostradas a lo largo y ancho de aquellas pruebas, inhalo una vez más y volvió a exhalar dejando salir sus frustraciones antes de regresar a su habitual sonrisa “de hombre de negocios”.

Ignorando sus propios sentimientos el hombre tiburón tigre se enfocó para poder dar la mejor bienvenida posible a Miyori Hoshino de regreso al cubículo por el tiempo que estarían allí -Me divertí pasando el tiempo con ustedes queridas compañeras del cubículo número cuatro.- declaró haciendo apenas y una leve reverencia con su cabeza mientras sonreía -Me alegro de que llegara a anotar mi número, ahora anotaré el suyo también señorita.- declaro con renovada alegría en su corazón, pues ver una persona tan alegre y que irradiaba inocencia a su propia manera, era algo revigorizante y esperanzador para el corazón de aquel Gyojin.

-Qué le vaya muy bien en el concierto señorita Miyori, me aseguraré de disfrutarlo con una sonrisa entre mis colmillos.- agregó como despedida antes de tomar su den den mushi y agendar el número de la peli naranja para evitar olvidarlo. En un momento así sería normal para el hombre de traje sacar un cigarrillo, soltar alguna frase del estilo “nos vemos en los mares sepulturero” dirigida a Eros Focalor, sin embargo Kiba no era esa clase de persona. -Señor Focalor, espero que usted tenga viajes llenos de prosperidad, seguridad y sobre todo, que los piratas de la sepultura puedan cumplir sus objetivos sin la necesidad de cruzar armas con ningún civil inocente… Pareces una muy buena persona para hacer algo de ese tipo, pero por eso mismo te deseo que nunca te encuentres en esa clase de tesitura.- agregó sonriendo, cambiando durante el último tramo de su deseo del habla formal al informal, probablemente como natural manifestación de la honesta preocupación por el bienestar del pirata y su gente.

Tras darse un momento para terminar de despedirse del pirata de la sepultura, Kiba se alejó camino a las gradas, una vez que no estuvo en vista de sus compañeros de equipo ni cerca para que lo escucharan, comenzó a toser, se abrió la corbata del traje y comenzó a limpiarse con un pañuelo las agallas cerca del cuello, tenía alguna clase de mucosidad espesa, al parecer estaba comenzando a enfermarse, nada sorprendente considerando los cambios climáticos entre una región y otra por los que había pasado. Luego de ir a comparar una toalla de recuerdo para ponerse en el cuello, comida y bebida en abundancia buscó algún buen lugar para sentarse, disfrutar el espectáculo y dejar que su cuerpo combatiera la infección sin mayor preocupación por el momento, excepto tal vez el hecho de que no pudo evitar caer en la tentación y se robó una paleta de uno de los puestos de dulces, simplemente para regalársela a una niña birkaniana que veía con envidia toda la comida que traía el hombre tiburón tigre.
 
Jump the shark



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Kevin Fojobs - 26-07-2026

Mientras los ánimos de Kevin hacia su compañera de equipo no cesaban, el malestar de Kevin no dejaba de aumentar. Con cada latido de su corazón, su pecho y su estómago recibía un pinchazo que se agravaba y acumulaba, que corroía su interior como si de un veneno se tratara. Y no, no se trataba de esta aleatoria enfermedad propiciada de manera espontánea. Se trataban de los remordimientos. Remordimientos que empezaban a carcomer al hijo de Link y Edin. Remordimientos de sólo pensar en que, había mentido a aquellas tres mujeres llenas de bondad y que, en un futuro, quizás debía darles caza si se encontraban en otro tipo de circunstancias. Y ellas, en todo momento… Lo único que le habían dado era atención, afecto, cariño y mensajes de apoyo.- S-si yo sigo a-así yo… - tragó saliva.

La prueba de Certeza siguió avanzando, sin que el oficinista pudiera prestar demasiado atención a los participantes debido a sus problemas internos. En cierto momento de los juegos, una voz familiar sacó de forma abrupta al hombre trajeado de su trance.- S-señorita Chikao… - musitó al presenciar que era ella quién se dirigía al intento fallido de empresario, pasando a preguntar como narices se usaba un arma.- E-encima no sabe ni utilizar un a-arma de fuego… ¿C-cómo alguien así va a ser m-mala persona? - suspiró, temblando como un chihuahua y sintiéndose aún peor si eso era posible.- V-verás tienes que q-quitarle primero el s-seguro y… - comenzó a comentarle en vano pues, en mitad de su explicación, la humink se dio por vencida en el intento de usar la pistola para la prueba pasando en su lugar a agarrar solamente el proyectil de esta, y lanzarlo hacia el cielo.- ¡PE-PE-PERO! - Kevin se llevó las manos a la cabeza, ¿en qué estaba pensando la pirata? No tenía ni idea pero, en cierto momento del ascenso de la bala, ésta cambió por completo de dirección, pasando a ir directa hacia el tocón.- ¿U-una Akuma no Mi? - se preguntó de manera instantánea, no sabiendo por supuesto cuál era al 100%, pero deduciendo que debía ser una del tipo Paramecia.

Para su desgracia, a pesar de su creativa maniobra y uso, la bala no consiguió darle a la mosca, causando que Kevin se revolviera sus pelos aprovechando que aún tenía ambas manos sobre su cabeza.- ¡Q-qué pena! - se lamentó en su interior. Los juegos no le importaban demasiado, pero quería que su equipo lo hiciera lo mejor posible.

Por su parte, la humink no parecía estar triste con el resultado, más bien, parecía que no le importaba lo más mínimo, yendo a celebrarlo incluso con la mestiza, María, quién declaró en que, una vez que todo terminara, deberían ir a buscar el tofú todos juntos. Y otro pinchazo más en la boca del estómago apareció irremediablemente. Para más inri, la mujer con la capacidad de transformarse en una cebra, afirmó que se empezaba a encontrar mal, haciendo alusión en que quizás se debía a las ganas que tenía de tomar tofú con ellos. ¿Por qué el mero pensamiento de compartir un tofú con su equpo le estaba quebrando tanto el alma al oficinista? Comenzó a llamar a lo que imaginó que debían ser sus compañeras de tripulación, contándole a uno de ellos que necesitaba que le curara para que pudiera divertirse con sus nuevos amigos.- ¿A-amigo..? - una bala recorrió de forma imaginaria al propio Kevin, impactando de lleno en él y terminando de fragmentar y romper todo lo que sus remordimientos estaban quebrando poco a poco. Sus ojos, sin terminar de llorar, comenzaron a aguarse, pudiéndose notar algo más resplandecientes de lo normal gracias al líquido de las lágrimas contenidas. No podía dar crédito a las palabras de la mestiza. No podía dar crédito que alguien como ella, que albergaba tanta luz, pudiera reconocer a alguien tan miserable y patético como Kevin. Podía notar como, en su hombro izquierdo, el pequeño Omi le daba palmaditas con su pezuñas a modo de consolación. Debía saber como se encontraba su buen amigo.

Aquellos pensamientos, se desvanecieron de manera fugaz, pero no de manera completa una vez que la prueba dio por finalizada. En ese momento, Kevin observó como fue un tal Kiyoshi Maeda el que salió como vencedor de la prueba. Un miembro de los Piratas de la Sepultura, si no recordaba mal. El resto de participantes también eran algunos notables criminales con recompensas por sus cabezas. Desafortunadamente, de entre todos ellos, la última de todas fue su compañera, al no conseguir darle siquiera a la mosca.-- ¡N-no te preocupes, señorita Chikao! ¡L-lo has hecho g-genial! ¿Q-qué fue eso? ¿E-el poder de una fruta del diablo? - preguntó interesado ante tal habilidad. Estaba convencido de que debía ser una akuma no mi, pero quería tener la confirmación de la humana con rasgos de mink mono.

Con la última prueba finalizada, el dirigente dio por terminada la primera ronda de los juegos, concluyendo con que, su equipo, ostentaba un fantástico segundo puesto.- N-ni tan mal! ¿N-no crees? - preguntó a Runin en especial, debido a su hincapié con que el oficinista debía aspirar a mucho a ser un eterno segundón. Había un fuego en su interior que aspiraba con ser la más fuerte, y eso él lo sabía. Alguien como ella podría ser capaz de lograr algo así. Pero él no.

El maestro de ceremonias prosiguió, explicando que, la segunda ronda, consistiría en combate doble entre los representantes de los equipo que quedaron de segundo a cuarto lugar, siendo la final contra el equipo 6, el equipo que ostentaba ahora mismo el primer puesto.- P-parece que va a estar la contienda d-disputada… - pensó, de sólo pensar en las posibles combinaciones de equipos que podía haber en aquel combate. Añadió también que ahora daría lugar al descanso y, sobre todo, que a mitad de este habría un gran concierto dado por una banda del Mar Azul, The Cupids. Una vez que terminó de hablar el hombre de la máscara, todos debían abandonar sus cubículos y dirigirse hacia las gradas. En ese momento, y antes de mover un solo pie, se paró frente a sus tres compañeras, intentando aunar todo el valor que podía en su interior-


- S-señoritas… P-por favor… N-necesito que me escuchéis un s-segundo… - llamó la atención de sus compañeras, mientras cogía su corbata y se la volvía a anudar alrededor del cuello de su camisa.- M-me lo he p-pasado muy bien con todas v-vosotras, n-no os conozco de nada, pero m-me habéis demostrado que sois las tres p-personas llenas de l-luz y b-bondad. - titubeaba más de lo normal, debido a la carga de sus palabras.- L-la m-mayor prueba de todo esto… E-es que le h-habéis caído g-genial al s-señorito Omi, ¿a-a que sí? - giró su cabeza hacia el pequeño hurón, quién asintió con firmeza y orgullo. Paso entonces, a mirar primero a Runin.- S-señorita Kitay usted, d-desborda una fuerza incomparable, y-y no hablo de s-sus músculos - Negó con la cabeza.- V-va en s-su corazón, e-el c-cual diría que es su mayor c-cualidad… N-no dejes que nadie ni nada s-se lo rompa. - añadió, mientras señalaba con su dedo izquierdo el pecho - manteniendo la mano a una distancia considerablemente alejada para evitar cualquier momento incómodo -, girando levemente sobre sí mismo para encarar a la mestiza a continuación.- S-señorita Merlot, u-usted… U-usted es alguien que brilla con l-luz propia. E-es un Sol que i-ilumina y d-da calor a todo l-lo que hay a su alrededor, y-y no es por su belleza, s-sino por su s-simpatía tan n-natural y g-genuina. - alabó las cualidades que había encontrado en la mujer de pelos rosados. Y finalmente, terminó girándose en dirección a Mahou Chikao.- Y-y en cuanto u-usted s-señorita Chikao… P-probablemente sea la p-persona más llena de o-optimismo, pura y e-entrañable que haya c-conocido en mucho tiempo. N-no deje que nadie corrompa su l-luz. - terminó de hablar con Mahou Chikao, pasando a darse la media vuelta, de forma que el oficinista pasó a darle las espaldas a sus compañeras. Su pecho y estómago seguía doliendo y quemando. Cada palabra que salía de su boca era veneno que corroía su alma.

- H-habéis sido m-muy buenas con un bueno para nada como y-yo, h-hasta el punto que h-he podido r-recordar lo q-que es el afecto y e-el calor de s-sentirse apoyado por a-alguien… - sus ojos volvieron a sentirse salados, a escocerles.- H-hasta el punto de r-recordar lo q-que era tener a u-un amigo y a-amiga… - los pensamientos de su difunto amigo Gideon, seguidos de las palabras de María que detonaron en el corazón y alma de Kevin, hicieron que se le escapara al hombre trajeado una lágrima por su ojos izquierdo, que recorrió todo su rostro hasta fundirse en sus labios, otorgándole un amargo sabor a sal. En ese momento, suspiró.- P-pero l-lamentablemente, d-debo irme… L-lo siento… N-no podré compartir c-con vosotras un plato de tofú… - Se puso cabizbajo, comenzando a morderse su labio inferior, y comenzando a caminar hasta las afueras de la ciudad.- A-alguien como yo no m-merece vuestra compañía. - pensó, mientras la distancia entre el hombrecillo y el resto de integrantes del equipo 9 aumentaba. No obstante, antes de alejarse lo suficiente, se dio la media vuelta, por última vez, inclinando su torso superior hacia sus compañeras.- ¡¡Muchas gracias por todo!! - exclamó, sin titubear por primera vez en mucho tiempo, volviendo a girar 180º sobre sí mismo para salir cuánto antes de Shandora. No quería estar más tiempo allí. No quería participar más en esos juegos. Y no quería pasar más tiempo con sus amigas. Pues, cuanto más tiempo pasaran juntos, más cariño y afecto tendría hacia ellas… Y cuánto más tiempo pasaran juntos, mayor sería el daño que recibirían cuando se enteraran de quién era realmente.- E-espero… Que nunca v-volvamos a vernos… - Y bajo ese pensamiento, mientras se adentraba en uno de los senderos que conectaba con la playa de inicio, Kevin se ahogaba en un mar de lágrimas ante la idea de volver a perder otra amistad. Pero a veces, la acción más óptima, era la que no hacía caso al corazón.

INFO



RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Ubbe - 26-07-2026

Entre los últimos vítores que dedicaba a los participantes de la Prueba de la Certeza tras gritarle a la Bald Girl, una figura logró abrirse paso entre el gentío hasta detenerse frente al enorme buccaneer. Era uno de los vendedores que recorrían el estadio, quien sostenía una botella de cerveza cuidadosamente adornada con una cinta.
-¿Para mí, baby?
El hombre asintió antes de explicarle que una joven le había pagado para entregársela personalmente. La curiosidad pudo más que cualquier otra cosa y Ubbe aceptó la botella con una delicadeza impropia de alguien de su tamaño. Al bajar la vista descubrió que, alrededor del cuello, alguien había escrito un número de Den Den Mushi sobre la etiqueta, rematándolo con la marca de un pequeño beso, y al verlo, durante unos segundos permaneció completamente inmóvil. Después, una sonrisa ladeada comenzó a dibujarse bajo sus gafas de sol.
- Heh... no pierdes el tiempo, ¿eh, baby?
Aquello le hizo gracia. Había saludado a aquella chica desde el cubículo por simple simpatía, ya que le gustaría conocerla más, y ahora se encontraba con una declaración tan directa como inesperada. Hacía falta bastante descaro para enviar algo así en mitad de unos juegos repletos de gente... y, tenía que admitirlo, ese tipo de confianza le resultaba tremendamente atractiva.
Con sumo cuidado, desató la cinta y retiró la etiqueta donde estaba escrito el número del Den Den Mushi junto al pequeño beso. La dobló con mimo, procurando no estropear ni una sola cifra, y la guardó en uno de los bolsillos interiores de su chaleco, donde sabía que permanecería a salvo.
La botella, en cambio, era otra historia.
Aprovechando un momento en el que la atención de todos seguía puesta sobre la arena, se inclinó ligeramente hacia Enji y le tendió la cerveza con una sonrisa de complicidad.
- Para ti, baby. Yo no suelo beber alcohol... mi cuerpo es un fucking templo.
Soltó una pequeña carcajada mientras le daba un par de palmadas en el hombro.

El dirigente empezó a anunciar el final de la prueba y reclamando la atención de participantes y espectadores para anunciar la clasificación final de esta primera parte de los juegos: los nombres comenzaron a sucederse hasta que, finalmente, llegó el turno del Equipo 5. Quinto puesto. Ciento cincuenta y cinco puntos.
Ubbe alzó ambos puños con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¡Let's go, baby!
No era una victoria, pero tampoco había nada de lo que avergonzarse, habían competido bien, habían sabido complementarse y, sobre todo, seguían en la lucha. En cuanto encontró a Tezca con la mirada, el enorme buccaneer se acercó hasta él y, sin molestarse en contener el entusiasmo, le dio un par de firmes palmadas en el hombro.
- ¡Good job, baby! Sabía que podíamos contar contigo
La felicitación era completamente sincera. Ubbe no era especialmente bueno ocultando lo que sentía, y mucho menos cuando se trataba de reconocer el esfuerzo de alguien, sin embargo, apenas hubo tiempo para seguir celebrando, ya que la voz del presentador volvió a elevarse, anunciando la siguiente disciplina.
La prueba de combate.
Aquellas dos palabras bastaron para que una sonrisa mucho más amplia apareciera bajo las gafas de sol del buccaneer.
Era justo lo que llevaba esperando desde que habían puesto un pie en aquellos juegos. Velocidad, Fuerza, Resistencia, Puntería... habían sido divertidas, sí, pero aquello era distinto, ya que por fin tendrían la oportunidad de hacer aquello para lo que realmente se había preparado durante toda su vida.
Mientras el resto de participantes comenzaban a comentar el anuncio entre ellos, Ubbe giró la cabeza hacia sus compañeros.
- Bueno, babies... ¿who is gonna fight? - La pregunta quedó unos segundos suspendida en el aire antes de que la conversación empezara a fluir de manera natural entre ellos. Todos parecían coincidir en una misma idea incluso antes de verbalizarla. Ubbe aunque tenia mucha confianza en sí mismo y quería pelear mas que nadie, tenía también mucha curiosidad en aquel apuesto pero estúpido marine peliblanco, asi que habia votado por que fuera el a pelear. Algo inesperado sucedió para el buccaneer ya que sus tres compañeros estuvieron de acuerdo en que esta prueba, iba a ser para Ubbe. 
Una sonrisa confiada volvió a dibujarse en su rostro.
- Si de verdad trusteais en mí...
Cerró la mano en un puño frente a su pecho.
- ...no pienso decepcionaros.
Y casi al instante, incapaz de contener la emoción, terminó riendo.
- ¡VOY A LLEVARNOS A ESA FINAL, BABY!
El brillo de sus ojos decía que no era una simple promesa. Estaba deseando que llegara el momento de saltar a la arena.

Con el representante del equipo ya decidido, los cuatro disponían todavía de un buen rato antes de que comenzara la siguiente prueba, asi que Ubbe aprovechó para despedirse momentáneamente de ellos y comenzar a recorrer las gradas del coliseo, saludando aquí y allá a varias de las caras que había ido conociendo durante los juegos. Resultaba curioso pensar que apenas unas horas antes todos aquellos rostros eran completos desconocidos y, ahora, tenía la sensación de no poder avanzar diez pasos sin cruzarse con alguien a quien dedicar un gesto o una sonrisa.
Fue entonces cuando distinguió la figura de un marine en concreto, y una sonrisa traviesa apareció inmediatamente bajo sus gafas de sol mientras desviaba el rumbo hacia él.
- ¡Eh, tú! ¡Marine!... ¡Juanchou! -exclamó con una carcajada, acordándose de mala manera del apodo que Enji le había soltado con toda la naturalidad del mundo durante la prueba anterior- Ya he visto que eres duro like a rock, baby... pero ¿Crees que aguantarías uno de mis golpes? ¡GAHAHAHA!
Aquello no era más que una provocación amistosa entre dos hombres que, tarde o temprano, sabían que acabarían midiéndose de alguna manera, y sin esperar demasiado más, continuó caminando entre las gradas, todavía riéndose para sí mismo. Poco después otra figura llamó su atención. La joven que le había arrebatado la victoria en la prueba de fuerza conversaba tranquilamente entre el resto de participantes, y Ubbe no pudo evitar acercarse con una expresión de sincera admiración, y con el nerviosismo que acarreaba hablar con gente tan atractiva. En ese sitio de verdad que le habían puesto en un aprieto; todo el mundo era guapísimo. 
- Hey, baby... todavía me cuesta creer que alguien tan guapa pueda pegar tan absurdamente fuerte.
Negó con la cabeza entre risas, llevándose una mano a la nuca.
- Me wineaste limpiamente... Pero no te acostumbres, ¿eh? ¡Next time quiero descubrir cuál de los dos puede pegar más fuerte de verdad en una pelea!
Le dedicó un pulgar hacia arriba antes de seguir su camino, todavía con una sonrisa dibujada en el rostro. Le gustaba la gente fuerte, y tanto Juan como Runnin parecían pertenecer a ese reducido grupo de personas con las que algún día merecería la pena cruzar los puños. Entonces, entre el incesante movimiento de participantes y espectadores, una melena imposible de confundir apareció al fondo, sentada junto a su hombre, Odiseo. 
La sonrisa de Ubbe volvió a ensancharse.
- ¡CAPTAIN!
Y esta vez sí, el enorme buccaneer acortó la distancia prácticamente a zancadas, levantando el brazo mucho antes de llegar hasta él para preparar aquel saludo que ambos parecían haber convertido ya en una costumbre.
Sin mediar una sola palabra más, ambos elevaron el brazo al mismo tiempo, dejando que sus antebrazos chocaran con fuerza en un saludo que ya parecía formar parte de ellos.
- ¡¡...MUERE CON GLORIA!!
La respuesta surgió prácticamente al instante, acompañada de una sonora carcajada antes de que ambos terminaran fundidos en un fuerte abrazo. No hacía falta explicar nada; después de todo lo vivido juntos, aquel simple intercambio bastaba para recordar quiénes eran y por qué seguían navegando bajo la misma bandera. Cuando finalmente se separó, Sigurd lanzó la pregunta que Ubbe esperaba escuchar.
"¿Veré a tu equipo en la final, verdad?"
El enorme buccaneer volvió a sonreír mientras se cruzaba de brazos.
- That's the plan, baby. Los chicos han decidido que sea yo quien salga a repartir some leña... así que procuraré no dejar mal al Team Five.
Su tono era desenfadado, pero en su mirada había una seguridad absoluta, no era arrogancia; simplemente confiaba en la fuerza que había construido durante toda una vida.
Entonces reparó en la figura que acompañaba al capitán.
- ¡Odiseo, baby! - Ubbe le chocó el puño, alegrándose de que el hombrecillo tuviera mejor cara tras la dramática llegada a la arena. A Ubbe tampoco le había dejado de doler todo aquello, pero su determinación le hacía verlo de la manera correcta; viviría y reiría por aquellos hombres que creyeron en el y se lanzaron al vacío. En ese momento pensó en que la tripulación se había quedado más pequeña con todo eso, y se giró hacia Sigurd. 
- Por cierto... creo que he conocido a alguien que te gustaría, le han llamado come abuelas GAHAHAHAH
La sonrisa volvió a dibujarse bajo las gafas de sol.
- Karma, o algo así. Va conmigo en el equipo, y parece tener un poco nuestro flow, ¡me ha caído good!
Se rascó la barbilla pensativo durante un instante antes de dejar escapar una pequeña risa. La conversación sobre Dharma quedó aparcada por un momento cuando la mirada de Ubbe volvió a posarse sobre Sigurd, y una sonrisa de orgullo apareció bajo sus gafas de sol al recordar la prueba de resistencia. Había visto cómo su capitán seguía aguantando cuando muchos otros ya se habían rendido, y aquello era exactamente el tipo de determinación que admiraba.
- Por cierto... good job ahí abajo, Captain. Menuda barbaridad de prueba, sabía que aguantarías, my man!
Asintió un par de veces, completamente convencido de sus propias palabras. Sin embargo, apenas un segundo después, una sonrisa mucho más pícara comenzó a dibujarse lentamente en su rostro.
- Auuunque... - Alzó el índice como si acabara de recordar un detalle de vital importancia - Si no recuerdo mal... tú quedaste tercero en la prueba de resistencia - Se llevó una mano al pecho con teatralidad, intentando contener una risa que ya se escapaba sola - Y yo hice un segundo puesto. ¿Qué está pasando, Captain? ¿Te estás haciendo viejo? ¡GAHAHAHAHA!
La carcajada resonó entre ambos mientras le daba un amistoso golpe con el dorso de la mano en el hombro.
- No te preocupes, baby. Alguien tiene que empezar a prepararse para coger el relevo... aunque todavía te queda cuerda para rato.
Su sonrisa seguía siendo la de siempre, no había una pizca de desafío real en aquellas palabras, solo la confianza que da el poder bromear con alguien a quien admiras profundamente, al final, las risas entre ambos terminaron apagándose poco a poco mientras el bullicio del estadio volvía a crecer a su alrededor. Participantes y espectadores aprovechaban aquel pequeño descanso para estirar las piernas, comentar las pruebas... o, simplemente, buscar algo que llevarse al estómago.
Ubbe se dio un par de palmadas sobre el abdomen.
- Bueno, Captain... voy a aprovechar para buscar algo de comer. Si sigo gastando energía a este ritmo, voy a dejar sin existencias a todos los puestos ¡GAHAHAHA!
Le dio un amistoso golpe en el hombro a Sigurd, otro a Odiseo antes de despedirse con un gesto de la mano y comenzó a abrirse paso entre la multitud en dirección a la zona donde varios vendedores seguían haciendo negocio. El olor a carne asada, pan recién hecho y especias inundaba el ambiente, haciendo que el estómago del buccaneer protestara con un sonoro rugido, sin embargo, apenas había recorrido unos metros cuando el sonido de varios instrumentos empezó a extenderse por toda la zona, y la curiosidad pudo más que el hambre.
Desvió el rumbo casi sin pensarlo y terminó acercándose hasta quedar entre los primeros espectadores, justo cuando las integrantes del grupo comenzaron a ocupar sus posiciones sobre el escenario.
Al principio simplemente observó con curiosidad... hasta que una sonrisa enorme iluminó su rostro.
Había reconocido inmediatamente a la pelinaranja de la prueba de precisión, la misma que le habia dado unas bolsitas de patatas un rato antes,  Sin perder un segundo, levantó ambos brazos por encima de su cabeza y comenzó a aplaudir con todas sus fuerzas.
- ¡¡Orange Girl!! ¡¡Let's go, baby!!
Entonces su mirada siguió recorriendo el escenario, y volvió a encontrarla, la Bald girl, ahora a los mandos de una increible guitarra eléctrica. Sin darse cuenta, llevó una mano hasta el bolsillo interior de su chaleco, notando bajo los dedos el pequeño papel con el número del Den Den Mushi. Una sonrisa ladeada apareció casi de inmediato - Heh...
No tardó ni un instante en empezar a animarla también, silbando con fuerza y levantando el pulgar hacia ella desde entre la multitud.
- ¡¡Vamos, Guitar Girl!! ¡Enséñales cómo se hace!
Durante los siguientes minutos, Ubbe fue, probablemente, el espectador más ruidoso de todo el estadio. Aplaudía al ritmo de la música, silbaba después de cada solo y no dudaba en corear cualquier momento en el que pudiera participar el público. Si aquellas chicas habían salido al escenario para levantar el ánimo de los presentes antes de la siguiente prueba, él estaba completamente dispuesto a ponérselo fácil. Al fin y al cabo, no todos los días coincidía en un mismo gente tan fucking awesome. 

HEY BABY