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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Kibai - 16-08-2026 [personajeinvalido=3941] Formulario rellenado Aquí. Kibai echó una mirada de recojo hacia su morral. Allí, acumulados de manera repentina y haciendo un peso muy extraño de cargar (aunque totalmente llevable) estaban los cuatro millones que había pedido prestados, pesara lo que le pesase, al banco Goldreich. Con Nyra a su lado, el mink saltó a la arena. <Br> — Nyra, por favor, no te apartes de mi, y sobre todo, pase lo que pase, no intentes intervenir, deja que ese individuo haga lo que quiera hacer. Con un solo gesto, Kibai se deshizo de su abrigo, dejándolo caer en los brazos de Nyra, con el símbolo de la JUSTICIA bien visible boca arriba. Sacando las garras con un crujido sordo, se arrancó la camisa, dejando a la vista el poderoso tórax que ocultaba debajo. Después, con un suave *click* soltó su cinturón de cuál colgaban Arashi y Raimei. — Nyra, guárdame esto, solo por si acaso, quieres?. Son muy importantes para mí. — dijo Kibai sin quitar la vista de encima a la persona que aguardaba en el centro de la arena. Como gesto de buena voluntad, dejó salir a otras cincuenta avispas de su cuerpo. Ya que iba a abandonarlas, cómo mínimo esperaba que la mayoría fuesen libres y viviesen la mayor cantidad de tiempo posible. Saludos. Deseo eliminar la Akuma no Mi que reside en mi cuerpo, por favor. — dijo antes de dejar caer el morral con el dinero dentro. — Proceda. Kibai extendió los brazos a ambos lados, procurando relajarse todo lo posible. Aquello, fuese cómo fuese el procedimiento, iba a doler...
La Caja de Pandora
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Nyra Kuroshiro - 16-08-2026 [personajeinvalido=3941] En las gradas
―¡No pasa nada! ―le devolví el apretón de manos a Jin al tiempo que amplié mi sonrisa, buscando hacerlo sentir mejor―. Todos hemos visto lo fuerte que era tu oponente, y pudiste resistirlo muy, muy bien. Estoy segura de que todos se han quedado con la idea de que cualquiera de los cuatro podría haber sido el ganador con las circunstancias adecuadas~. Volví a enlazar las manos a la espalda y la respuesta de Kibai no se hizo esperar. Mi cola se movió un poquito de un lado a otro un par de veces, feliz de poder ayudar. Cuando pienso demasiado, o no quiero pensar, volcarme en los demás siempre me hace sentir mejor, y pocas oportunidades las hay tan buenas como esta. En cuanto me dio la señal, salté tras él a la arena y caminamos juntos la distancia que nos separa del resto de solicitantes. En la arena
La arena se siente caliente bajo mis botas cuando camino junto a Kibai. Con la espalda aún más recta que de costumbre, procuro transmitir una postura de tranquilo orgullo y honor mientras se me asocia con la Marina. Mientras avanzamos, observo aún de lejos al resto mientras me lamento de no poder dar palabras de aliento a Miyori, ya que podría verse bastante mal ante los ojos de todos cuanto visten azul y blanco. En parte… puede ser bueno. Me sigue asustando un poco la idea de que Uker me reconozca aquí, un lugar en el que es imposible que podamos hablar con sinceridad y tranquilidad. Y, sin embargo… observo anonadada cómo Bertram se acerca a ella, aquella pelirrosa, una pirata, ante los ojos de todos. No puedo evitar inquietarme cada vez que la veo, pero tampoco ignorar el hecho de que antes fue ella quien se acercó a mi compañero, pero esta vez es un marine quien ha ido a buscarla para hablarle, y no parece haber ningún tipo de actitud hostil. Más bien, casi me atrevería a decir que todo lo contrario. Si él lo hace… ¿no puedo yo también? Sé que me matarían si lo hiciera de manera tan evidente, pero si lo hago de forma discreta, al menos hacia los que están en las gradas… Pero Kibai podría oírme. Sí, pero Kibai ya ha visto a Bertram hacer algo parecido. ¿Quizás no le moleste tanto…? Pero ¿y si sí? El pulso se me acelera un poco cuando, por el lugar de las gradas desde el que salimos, nos vamos acercando a quienes ya se encuentran allí, esperando su turno. Realmente sí que tengo una oportunidad… Una única oportunidad. Armándome de valor, me atrevo a pronunciar unas palabras cuando me encuentro a un par de pasos de la pelirroja. ―Mucho ánimo, Miyori~ ―pronuncio no muy alto con una sonrisa, sabiendo que sólo quienes estuvieran bastante cerca lo escucharían. Apenas giro el rostro cuando le hablo, pudiendo confundirse desde lejos aquel gesto con una simple mirada de curiosidad. Sin embargo, mis aguamarinas no tardan de pasar a buscar los zafiros de mi compañera de helada esclavitud a querer encontrar las oscuras pupilas de mi compañero de cocina de la adolescencia. La curva de mis labios permanece, pero mis orejas se agachan ligeramente debido a la inquietud y un pensamiento silente: «Ojalá pudiéramos hablar...». Pero ¿siquiera se acordará de mí…? Al continuar andando, mi sonrisa disminuye cuando paso tras la chica que me provoca ese extraño malestar en el pecho cada vez que siquiera la veo. La observo de reojo, curiosa por los reflejos en su piel que no tardo en percatarme de que son escamas. ¿Una sirena, quizás? Por un instante, me pregunto qué significará para ella haberse comido una de esas frutas. ¿Quizás no poder nadar fuera similar a que a mí me quitaran mi cola y mis orejas…? Eso podría explicar su decisión… Quizás la pobre chica lo ha pasado mal, y sin embargo no puedo evitar sentirme fatal en su presencia. «¿Tan mala persona soy…?». Los puños se me cierran y vuelvo a mirar al frente, ignorándola tanto a ella como a su compañera sin cabello, obligándome a ahogar por unos minutos la culpa y volver al presente. Ahora mismo estoy acompañando a Kibai y seré responsable de él si le sobrepasa lo que pueda sucederle. No puedo permitirme distraerme. Tras unos pasos más, Bertram acompaña a Masami. Al parecer, los cuatro marines quedamos para el final, lo que seguramente ayude a nuestros compañeros a mentalizarse de lo que ocurra viendo cómo es el proceso con los demás. Aunque sigo sin sentirme bien, la determinación en mis ojos se vuelve intensa en cuanto Kibai se dirige a mí. Asiento a sus primeras palabras, pero antes de poder responder, se quita con un único gesto su abrigo y yo lo recojo entre mis brazos, quedando el símbolo visible incluso desde las gradas. Observo cómo se quita la camisa y me entrega el cinturón del cual cuelgan sus espadas. Con una sonrisa confiada, asiento de nuevo. ―No sé lo que va a pasar ahora, pero no te preocupes: no me alejaré, no intervendré y cuidaré de todas y cada una de tus cosas. Puedes confiar en mí~. Dejo caer el abrigo sobre sólo uno de mis brazos y poder así abrochar su cinturón sobre el mío, quedando mi katana a la izquierda y sus espadas a mi derecha. En ningún sitio estarían más seguras que cargándolas conmigo. Observo por un instante a algunos de sus insectos aún alejándose. Seguramente también le dé penita separarse de ellos… Seguramente ellos también lo echen de menos a él. En lugar de colocar el abrigo como antes, sigo sujetándolo en uno sólo de mis brazos en cuanto Kibai realiza la petición. Permanezco atenta a cada cosa que ocurra, pues no tengo ni idea de cómo funciona el sistema o de si tendré que sujetarlo a tiempo si va a caer al suelo. Quitarse algo que está tan dentro de uno no debe de ser fácil para nadie...
Kuroshiro
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Moja - 16-08-2026 [personajeinvalido=3941] El viejo de las almohadillas en las manos y su primo el de las gafas de sol no eran unos desconocidos para Moja. Ya los había visto un par de años atrás, cuando el follón de los Cabos Gemelos. En aquel entonces, la idea de dos chalados capaces de arrancarle el diablo del cuerpo a un usuario le pareció una fantasía de borrachos, pero allí estaban otra vez, apareciendo de la nada con un estruendo de repulsión y montando su puesto de frutas en mitad del suelo sagrado de Shandora. Pawurs soltó su perorata de siempre, gritándole a las gradas que si chamanes, que si cicatrices en la tripa y mano de obra a pagar, mientras Urususu vendía la moto prometiendo "dinero, fama y Mercedes Benz" a cualquiera que quisiera comprar la fruta recién extraída. Una feria ambulante en toda regla. Moja, con la jarra de cerveza ya por la mitad y apoyado contra su poste de madera, se los quedó mirando de reojo. Ni borracho se dejaría tocar por un par de pirados que hablaban de persianas y esposas pastoras, pero el ambiente en la grada empezó a moverse rápido. Kibai, a su lado, dio un paso al frente con la mirada brillante. Parecía que al leopardo le quemaba la fruta en las entrañas o que simplemente quería librarse de la maldición del mar, porque no tardó ni medio minuto en pedirle un préstamo al yakuza Jin para pagar la minuta de la operación. Moja dio un sorbo corto a la cerveza, arrugando el morro. La medicina no era solo coser heridas de bayoneta o poner vendas con alcohol; en los últimos meses se había empapado de manuales de anatomía marcial para entender mejor el cuerpo. Una intervención que implicaba rajar el abdomen y sacar un diablo interior no era ninguna broma, y menos realizada por un viejo que llamaba a la gente "ignorantes de la vida". Si la cosa se ponía fea o el chamán le abría la tripa de más a Kibai, alguien tendría que estar cerca para meter mano y aplicar presión en las arterias. Sin decir una sola palabra, Moja soltó la jarra vacía en un escalón, ajustó los botones de sus puños y bajó las gradas tras los pasos de Kibai y Nyra que lo acompañaba. Al llegar a la arena, el calor de la tierra batida le dio de lleno en las botas. Se colocó a un par de metros a la izquierda del grupo, cruzándose de brazos y manteniendo la vista fija en la caja de frutas y en los movimientos del viejo Pawurs. Tenía las manos preparadas por si había que improvisar un torniquete o frenar una hemorragia traicionera.
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Pawurs Ushoku - 16-08-2026 Las cartas estaban ya puestas sobre la mesa para que todos aquellos ignorantes de la vida que quisieran ver cambiado su destino. A ver cuántos mordían el anzuelo, esperaba no muchos, porque uno ya va teniendo una edad en la que sólo quiere estar sentado en su sillón y leyendo prensa rosa, como el Ayúdame Delus. Tras nuestro anuncio, la primera voluntaria en descender fue una pequeña y hermosa humana, de anaranjados cabellos, acompañada por un fornido y apuesto hombre que parecía ser quién le iba a acompañar. La chica, nerviosa, expuso que quería intentar cambiar el destino que le había conferido consumir su fruta. Mis ojos se anclaron en la adorable mujercita, aproximándose hasta a ella mientras me acariciaba la barba.— Muy bien jovencita... — intenté agacharme cuanto pude, para posicionar mi mano sobre el abdomen de la chica.— Confía en este megayayo, no te va a doler mucho, ¡joujoujoujoujou! . — reí, al mismo tiempo que Mariano graznaba, casi como si acompañara mi risa.— A soñar con los angelitos, mona. — añadí, para activar los poderes de mi fruta, haciendo que un onda con forma de almohadilla saliera de mis manos, causando que, primero, ella cayera inmediatamente inconsciente y, segundo, que el diablo que dormía dentro de ella pasara a manifestarse en una de las frutas que tenía mi primo favorito. Me giré, para poder divisarla con mayor apreciación.— Hmmmm... — entrecerré los ojos, quizás demasiado, pues pude sentir como mi cuerpo se relajaba, hasta el punto de quedarme dormido de pie, hasta que Mariano decidió picotearme.— CALLA, DÉJAME HABLAR! — grité, nada más despertarme y sin ningún motivo aparente.— Kama Kama no Mi, ¿eh? Una fruta curiosa desde luego. — deduje la identidad de aquella Akuma no Mi gracias a su morfología y mi vasto conocimiento y sabiduría. Sin duda, era una fruta que no parecía ser afin a la naturaleza de la pelinaranja. Miré hacia el hombre que la acompañaba.— Ahora te toca a ti apechugar, listillo. El precio es 1.000.0000 berries, a pagar a pagar a pagar. — Le extendí mi mano izquierda, en señal de que aflojara la guita. Una vez que me pagó, le indiqué al apuesto hombre del mechón blanco que cogiera a su acompañante con un ligero movimiento de cabeza.— Estará inconsciente un buen rato, así que procura cuidar de tu… ¿Mozuela? No sé si me estoy entrometiendo de más, ¡joujoujoujoujou! — declaré, señalándole que abandonara la Arena para poder recibir al siguiente cliente. La siguiente en aparecer fue una bellísima mujer, que a juzgar por las escamas que sobresalían de su piel - más concretamente en la zona de los hombros - debía ser una mestiza o tener algún tipo de ascendencia gyojin. Aquella chica de pelos rosados - color que me recordaba a los pintalabios que usaba la mama cuando trabajaba de noche - parecía estar desesperada por quitarse el poder de su fruta del diablo. Si hacía memoria, e intentaba recordar la prueba en la que había participado ella, podría llegar a saber que tipo de fruta tenía, e incluso cobrarle antes de que pudiera siquiera extraerle su diabólico poder. Pero no podía ser, porque en ese momento justo me había entrado un apretón y tenía que descargar el kebab pollo loco mixto que me había comido la noche anterior. Vaya ruina. Junto a ella, llegó una mujer alopécica e implorándonos que la ayudáramos y la devolviéramos al mar. Habrase visto.— ¿Y habéis pensado en, no sé, ponerle un flotador para que pueda volver al mar? — solté un chascarrillo, sintiéndome plenamente incómodo al poco de contarlo.— Es broma, es broma… Confiad en mis poderes de chamán, señoritas. — comenté, pasando a agacharme otra vez, para tener mejor altura y alcance, mientras mi mirada se desviaba hacia la mujer de reluciente calva.— Pero ten presente que tendrás que cuidar de tu hermana, jovencita. No pierdas de vista aquello a lo que más amas. — espeté, posicionando la palma desnuda de mi mano sobre el abdomen de la mestiza, aplicando en ese momento otra vez mis poderes, dejándola inconsciente, con una perfecta, notoria y llamativa cicatriz en forma de almohadilla en esa misma zona y liberando el diablo que descansaba en su interior. Me volví a erguir y mis ojos se fijaron en la caja de frutas de Urususu, pudiendo identificar a la perfección que tipo de fruta era la que había consumido.— Uma Uma modelo Cebra… — Giré de nuevo mi cabeza hacia la mujer calva.— Será un millón de berries, ¡ahora la panoja, señorita! — y le extendí la mano izquierda, hasta que aquella mujer me hubiera pagado, momento en el que abrí paso al siguiente paciente. El próximo en bajar fue un marine birkaniano que, lejos de estar preparado para poder pagar la extracción, nada más quedarse frente a mi primo y un servidor, comenzó a rebuscar en sus bolsillos por dinero, pudiendo vérsele en su cara la mayor de las angustias. Ser pobre.— Las reglas son simples, chico. Sin dinero no hay ritual chamánico. Chamánico pero nada de brujería y hechicería, ¿eh? — aclaré, que últimamente había mucho huesudo confundiendo conceptos, y eso no podía ser.— ¿Tiene el caballero el suficiente dinero para pagar la operación? — pregunté a su acompañante, otro marine pelirrojo que, ante mi pregunta, me cedió una bolsa de cuero con un montón de berries en su interior. No conocía que tipo de fruta podía poseer el mozo moreno y de mechones pelirrojos, pero por peso y volumen parecía tener buena pinta.— Bien, veamos... — Otra vez me volví a agachar, sintiendo ya como la pelvis y las rodillas empezaban a resentirse.— No te va a doler, mozuelo, pero vas a estar dormido durante un ratito, ¿vale? — le pregunté, pareciendo que le estaba dando tiempo a que procesara mi información, pero el estar agachado tanto tiempo ya estaba haciendo que la impaciencia se apoderara de mi, por lo que activé mis poderes al momento, haciendo que el birkaniano cayera inconsciente y que su fruta parara a manifestarse entre todo el lote de mi primo.— Hale, por espabilado. — ataqué de forma gratuita y fortuita, fijándome en la nueva Akuma no Mi que había aparecido.— Hebi Hebi no Mi, modelo cascabel. — Aquella fruta me traía recuerdos.— Será un millón de ñapos, así que ya sabes, pá-ga-me. — Y volví a esperar hasta que el marine me pagó hasta poder dejar paso al siguiente. Para mi sorpresa, la siguiente persona en aparecer fue el grandullón que participó en la final. Vi como se transformaba en una especie de águila durante aquel encuentro, así que más o menos me podía hacer una ligera idea de que tipo de nuez de belcebú había consumido. No obstante, al saludarme el grandullón mazado, este corroboró la información que parecía disponer en un inicio.— Tori Tori no Mi, modelo águila, supongo... — deduje, mientras acariciaba mi barba, ante el chico que era capaz de dirigirme la mirada con propiedad.— La extracción será de un millón de berries, sea pues. — le comuniqué, observando como el duelista de la final empezaba a rebuscar en su bolsillo, intentando reunir toda la panoja necesaria. Le faltaba dinero, un dinero que para su fortuna su acompañante - un humano andrógino de pelos rosados también -, parecía disponer, pagándome por adelantado todo lo que correspondía.— Bien, bien, así da gusto, ¿no te parece, Mariano?. — pregunté a mi cuervo, recibiendo un graznido por su parte.— Pues allá vamos, chico. — Posicioné la palma de mi mano sobre su abdomen, esta vez sin agacharme debido al tamaño del grandullón.— Hale, dulces sueños. — Y activé mis poderes, mandando a dormir al antiguo usuario zoan, y haciendo que su Akuma no Mi pasara a emanciparse a una de las frutas más cercanas. Comprobé por un momento que, efectivamente, la Akuma no Mi que poseía anteriormente fuera la que me había dicho y, así era. Esperaba a que el adonis de pelos de cerezo pudiera cargar con esa mole. En el momento en el que se fueron, abrí paso para el siguiente cliente. En esta ocasión, irrumpió otro marine, un mink leopardo, que estaba acompañado de lo que debía ser una humink con orejas de zorro, y de un mink pantera.— Por la virgen, cuánta protección. — pensé. Ni que estuviera tratando con el vicealmirante Perro Sanxe. Confiándole sus objetos de valor a la chica-zorro, el mink que parecía ser el que iba a recibir el tratamiento Pawurs comenzó a liberar a una horda de insectos de su interior, siendo un enjambre de avispas lo que empezó a revolotear por la arena.— ¡CUIDADO, COÑO! ¡A QUÉ TE HAGO EL MOLINILLO! — me puse en posición defensiva, ante las avispas comenzando a zumbar a mi alrededor. Obviamente, era un farol, nunca fui capaz de dominar un arte tan complejo como aquel. Aún menos desde que me decidí alejar de la senda del Okama Kenpo. Me equivoqué, claramente. Para mi fortuna, las avispas se dispersaron, hasta no quedar ninguna.— Si eso ha sido obra tuya, marine... — Llevé mi siniestra hacia mi frondosa y longeva barba, acariciándola meditativo.— Deduzco que posees la Haibu Haibu no Mi... — expliqué.— Es una fruta más rara, así que te saldrá la broma por 4 millones de berries... — expliqué, mientras recogía la bolsa de dinero que había dejado caer el mink. Comencé a contar y a palpar la millonaria suma.— Increíblemente está todo. — finalicé, guardando la bolsa en mis ropajes, para volver a agacharme una última vez y posar mi mano sobre el abdomen del leopardo.— Bueno, fiera, pasarás un buen rato dormido, como si te hubieras pillado una buena resaca. Así que hasta más ver. — espeté, activando los poderes de la Nikyu Nikyu no Mi, causando que el felino cayera irremediablemente inconsciente al suelo y, su Akuma no Mi, pasara a manifestarse en el lote de mi primo. Con aquella última petición, parecía que ya estaba todo el pescado vendido. Sin embargo, había un pequeño problema.— Será posible.. — pronuncié, intentando volver a erguirme, pero sin éxito alguno.— Coño de la Bernarda… ¡La ciática! Me he quedado traspuesto. — La edad no perdonaba, y ahora debía esperar a que mi primo terminara con lo que tuviera que hacer para que me ayudara a moverme. Mierda de la mierda.
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Urususu Ushoku - 16-08-2026 Varios chavalitos y chavalitas comenzaron a bajar de las gradas a la arena, dónde estaba el chamán haciendo al función de su vida, quitando frutas a diestro y siniestro sólo como él sabía hacer con ese poder que era capaz de hacernos de oro. Mientras tanto, yo sólamente observaba junto a él, con mis gafas ligeramente bajadas, dejando entrever mis ojos, que se enfocaban en las beautiful girls que paseaban y contoneaban de arriba hacia abajo para hablar con el feo de mi primo. Mi lengua se paseaba por mis labios, humedeciéndolos de forma sugerente, mientras frotaba mis dos manos sin quitar de encima la vista a cada una de las bellezas que pasaban frente a mi, empezando por la pelinaranja de big pechuguitas, siguiendo por la mujer de curvas escandalosas de pelo fantasia, continuando por la big muslona con problemas de calvicie y terminando por la pretty zorrita.— Mujele… Me gutai-sex — seguía agradando mi vista con aquellas bellezas sin parangón, hasta que algo en mí hizo click, pasando de frotarme las manos a darme un guantazo en mis dos mejillas. Necesitaba concentrarme. Era un hombre bien sentido pero, ante todo, un hombre enamorao.— Al conjunto de mi amada eposa, la pastora Clotilde Gimiene, mujel que amo y apresio, mujel que quiero, mujel que etoy enamorado de ella, mujel que etoy ofisiado de ella, mujel que depué del dinero repiro por ella, mujel que de que que me tiene loco prendio-sex — Volví a orar, en muestra de afecto y devoción hacia la única mujer que amaba a pesar de las muchas tentaciones que se me podían poner por le camino. Con cada una de las transacciones que hacía mi primo, mi caja se iba llenando de más y más Akuma no Mi, lo que se iba traduciendo en más dinero que poder facturar, si no era ahoram en un futuro.— ¡Chicling! ¡Wacala wacala wacala! — emití un sonido parecido al de una caja registradora, para después reirme con la de frutas del diablaso que estaban apareciendo, una tras de otra en nuestro lote de ventas. Muchas de ellas parecían ser frutas de los más comunes, entrando dentro de nuestras tarifas más baratas tanto de extracción como de futura venta. Pero cuando Pawurs identificó una fruta medio rara - la última de ellas, de hecho - mis ojos, ocultos tras mis gafas de sol, brillaron hasta adoptar el símbolo del berry. — ¡LA SEBOLLA! — exclamé, llevándome las manos a la cabeza, y pasando a mirar hacia las gradas, una vez que parecía que mi primo había terminado por finalizar su trabajo, a costa de verse jodido de la espalda.— No te laye mi lidel, luego te mando a un fisioterapeuta a que te trate la veje. — le comuniqué, para después coger aire por la nariz.— ¡Uhtedé! ¡Última opoltunida para podel llevalse rebajaito de presio esta nueva frutica del DIABLASO! Que me lo quitan de mi mano sabrosa-sex! — grité a los cuatro vientos, expectante por ver si había algún interesado en comprar algunas de mis nuevas adquisiciones.
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Cariños Carlos - 17-08-2026 Me encontraba plácidamente sentada sobre una mullida silla en el palco del palacio, de donde podia ver a aquellos divinos participantes combatir en los juegos que el viejo Zarutsuki auspiciaba, había demasiados cuerpos hermosos en los que queria posar mis tentáculos, la muchacha de gran pechonalidad y el muchacho moreno, enorme y fuerte, con esas manotas sabrosas, que lucharon contra los otros dos chicos hermosos de cabellos negros…. Un escalofrió de placer recorrió mi cuerpo al imaginarme estar metido en medio de esos 4…. Pero ¿Por qué deberia bastarme solo con ellos 4?, tambien estaban el peliblanco marine que luchaba con el otro grandulón que iba bien flojito de ropa…Una gota de sudor llena de deseo bajo por mi frente y la punta de cada uno de mis 9 tentáculos se tensó, fruto del deseo que todo aquello me provocaba y no pude evitar decirles a mis compañeros. – ¿Le vieron las manotas al moreno de lentes?, ¿Las chichotas de la morena que lo acompañaba?, ¿Qué dicen del peliblanco y el otro grandote cortito de ropa? No olvidemos a los otros dos chicos que lucharon contra los chocobays, ¿No se les antoja ninguno? A mí se me antojan todos.- Solté un largo suspiro y una fantasía junto a todos los participantes de las peleas se fue creando en mi cabeza. Me giré para mirar a los primos, que me acompañaban, El vejete amargado de Pawurs y el excéntrico Urususu, a ambos me los habia cruzado en varias situaciones, pero siempre recordaba con especial cariño aquella que vez que Urususu y yo…..Decidí que lo mejor era cortar en seco aquel recuerdo junto con la fantasía que ya estaba bien formada en mí cabeza, al menos por ahora.
Mi querido Pawurs nos hizo una pregunta, pero antes de poder contestarle el mismo las respondio, quizás estaba hablando de los combates, pero yo estaba atenta en otros menesteres, así que solo le dije. – No estas apreciando lo correcto Pawurs querido Jinxjinxjinxjinx. – Mi risa poco delicada, fue cortada por la voz del viejo Zatursuki, este interrumpió el combate del grandote y el marine y antes de que pudiera lamentarle por esto Pawus tomó la palabra, pero fue adelantando por Urususu que se puso a gritar como un…mono, cosa que me prendio de sobre manera ¿Sabrá Urususu que yo era….? Mejor nunca preguntarle, Me levante de mi mullida silla mientras aplaudía falto de delicadeza, ahora que todo habia terminado, quizás podia cruzarme con alguno de los participantes, pense.
El vejete amargado, le comento al primo que su momento habia llegado, mientras revisaban cajas donde ya yacía una akuma no mi, mis ojos se fijaron ella por pura curiosidad, yo ya tenia una y con esa me basta, pero la pregunta del caballero amargado y la exclamasión del mono alegre, cortaron mi atención sobre la fruta. -No te has muerto aun Pawus, pero si lo haces, te prometo que yo consolare a Urususu. – Dije, mientras le giñaba el ojo al mono y le lanzaba un besaso.
Mi ya no tan estimado viejo, hizo uso de su akuma no mi y desapareció, dejándome solo en el recinto que hasta hace un momento habitábamos, suspire molesta y me encamine tranquilo hacia la arena, no tarde mucho en llegar, dada mi gran velocidad de movimiento, provista por mis 8 tentáculos, me quede parado en una de las entradas, viendo como Pawurs hacia sus cosas de brujo, exorcizando los diablos que nos habitaban.
Una vez termino con sus rituales de brujeador, el showman de Urususu comenzó a ofrecer a aquellos diablos que hasta hace poco habitaban en personas, supe pues que era mi momento de entrar en escena y levantar pasiones.
Caminé tranquila, hasta el sitio donde estaban los dos primos, puse mi mano izquierda en el hombro derecho de Urususu y le susurré al oído. - Casado, pero no capado, recuerda eso siempre monito. – Me alejé de el antes de que me contestara y me puse en medio de ambos y con voz fuerte dije. –! FELICITACIONES A TODOS LOS HERMOSOS PARTICIPANTES DE ESTOS JUEGOS. – Pude apreciar como las miradas se posaban en mí, mientras yo aprovechaba para acomodar mi cabello y proseguí. – Yo al igual que los primos, vengo a ofrecerles un servicio, uno que me temo, es mucho más costoso que el de ellos, pero tambien, es mucho más…. PODEROSO. – Me gire a mirar a Pawus y Urususu, para giñarles un ojo, al mismo tiempo que se empezaban a escuchar los cuchicheos de la gente. – Poseo la capacidad de alterar sus cuerpos para que se vean como ustedes siempre han deseado, ¿Siempre te sentiste mujer?, ¿Acaso te identificas como hombre? ¿Naciste en la raza equivocada? Eso no importa, pues yo, la grande, el único, la inigualable ¡CARIÑOS CARLOS!.... PUEDO HACER TU DESEO REALIDAD.
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Akira Raito - 18-08-2026 El magnífico pulpo, gyojin rubia, de morros carnositos y gran pechonalidad, estaba allí, en el centro de la arena, junto con sus otros dos amigos el anciano podrido y el mono que parecía un gitano, pidiendo dinero a la gente. Ya había podido ver como el anciano hacía que se desmayaran varios de los participantes, entre ellos Kibai y Masami, que habían caído redondos al suelo como si estuvieran teniendo el mejor sueño de sus vidas cuando les extrajeron del vientre el poder de sus frutas del diablo.
—Pff… Espero que no me manden a dormir a mi también, que quiero hablar con el mono cuando acaben los juegos y explorar un poquito la isla… —me dije a mi mismo mientras le mantenía la mirada fija al cariñoso de Cariños, al carloso de Carlos. Y de pronto el pecho empezó a latirme bastante más fuerte que de costumbre. ¿Estaba seguro de esto que estaba a punto de hacer? Me toqué el cuerpo entero sin dejar una sola parte por palpar, los músculos de todas partes, las piernas, brazos, pecho, todo—. ¿Será mejor? —ya me consideraba alguien bastante atractivo, pero todos estaban haciendo cosas diferentes en el día de hoy, y me estaba sintiendo un poco lejano a todo el mundo. Solo había destacado de una manera y era con un corazón de fuegos artificiales que ni daño le había conseguido hacer a un den den enfermo… Algo de emoción hacia mi persona tampoco vendría mal. Me guardé el dinero con confianza, y me abrí paso entre la multitud, empujando suavemente a quien se interponía en mi camino para poder avanzar. Estaba decidido y no podía echarme atrás, sobre todo con la cantidad de dinero que había pedido prestado, por lo menos que sirviera para algo… Sino menuda me caería una vez terminaran los juegos. —¡¡EY, CHICOS, MIRADME!! —grité en dirección a las gradas por si alguno de mis marines de confianza se había perdido mi deslumbrante paso hacia el centro de la arena—. ¡¡NO OLVIDÉIS ESTA CARA!! —y a continuación me giré a Cariños Carlos para hablar con el, o ella, directamente. —Soy atrevido eh, único e inigualable Cariños Carlos, ¡ahora quiero ser mujer! ¡Hazme bien guapa! Confío en tí, uno de mis mejores amigos es un gyojin también, ¿sabes? —empecé a hablar por hablar con el nervio que aquel enorme cambio iba a suponer en mi persona—. Es la tortuga que aguantó tanto en la prueba de resistencia, en realidad es un cangrejo, está borracho por ahí por las gradas… ¿Sabes? ¡¡Los gyojines sois geniales!! Como ese vestido que llevas, que te queda increíble, y ese pelo largo y rubio, me gusta, me gusta mucho, ¿quién es tu estilista? ¿Está aquí en Skypiea? Cuando sea mujer me acercaré, no creo que me quede bien este pelo pincho una vez haga la transición, ¿no crees? —seguía alabando con nervio a Cariños Carlos e intentando darle conversación. —Aquí tienes el dinero, diez millones de berries, sin regateos, contado hasta el último billete. ¡Dale caña a ese cambio de sexo, guapa! —y sonreí en dirección a las gradas.
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Tezca Norova - 18-08-2026 [personajeinvalido=3941] Mientras caminaba al podio principal, simplemente podía percibir con mi ojo crítico, todo aquello a mi alrededor: las personas, aquel pulpo de labios rojos y cabello rubio, al otro marine que estaba en la zona, el que por cierto besó a Jin e incluso a las otras dos autoridades que habían hablado y retirado frutas como si nada, ah y vendido también. A la par parecía haber tránsito, entre gente inconsciente y ahora con una huella en el vientre y sus acompañantes. Cada vez más cerca. —Mientras más cerca… más imponente ¡Este lugar sabe cómo dar un espectáculo ¿Me entiendes? — Me acomodé los lentes, mientras los pasos parecían igual de ligeros que antes. Lo único que estaba en mi mente era la cantidad de ropa nueva que iba a tener que comprar y aquello era emocionante y me preguntaba si de esta forma… me dejaría de parecer a mi padre, la foto continuaba arrugándose en mi bolsillo como un corazón latiendo. El parecido era completamente insufrible y si esta era una oportunidad para dejar atrás parte de la sombra, lo haría sin dudarlo atrás. Hombre, mujer, humano, lunarian, animal o arcilla: No importa la forma ni el momento. Tezca Norova es Tezca Norova y nada podría enconder mi perfección. Me volteé, desprovisto de vergüenza, plantando un beso en los labios del pelinegro antes de soltar su mano: No sabría si me dejarían estar con el en el momento, no es que hubieran solicitado aquello, pero tampoco pretendía arrastrarlo en un camino que solo era mio. —Ahí lo tienes, te perdono por haber permitido que un perro del gobierno te plante un beso, así de benevolente me siento. Ahora, quédate cerca… pero no tanto, puedo hacer esto, querido. — Al llegar al punto de reunión hice una elegante reverencia que había aprendido del viejo, mirando a la gyojin con una encantadora sonrisa. —Madame, se me ha presentado una oportunidad única en la vida con su presencia y he optado por tomarla, pido su brillante y majestuosa ayuda para completarlo. — Por supuesto, dinerito habla, saqué el dinero que se irá tan rápido como había llegado, entregándoselo a la gyojin o al que tuviera de responsable del dinero. —Aquí está mi parte, madame. Le pido que me convierta en una bella dama, tan bella como soy pero una mujer. Confio en usted para esta tarea y en el dinero que he invertido en esta. — Mi tono de voz fue suave, amable, mirando de reojo a las gradas buscando mi tripulación ¿Me estarían viendo? Probablemente si.
Contrato confidencial: Tezca Norova
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Onizuka Jin - 18-08-2026 [personajeinvalido=3941] Desearía hablar más con su amado, pero por el momento lo mejor era esperar un poco más, al menos hasta encontrarse en privado con quien debiera encontrarse. Eso era total y completamente inesperado, nunca recordó que Tezca le mencionara nunca que hubiera preferido un cambio de sexo. ¿Era malo? No realmente, pero sí hubiera querido tener más tiempo para asimilarlo. Se frotó la frente, calmándose una vez más. Que confiara... Respiró, elevando la mirada hacia los ojos de Tezca, dejando salir un suspiro. ![]() —Seguirás siendo el mismo, confío en ti.
Vio el contrato que le extendía Akira, dejando a Tezca por un momento, siendo que había interrumpido ya su paz. Descendió la mirada hacia la hoja, con intenciones de revisar que todo estuviera correcto, revisando el nombre, la divisón... Todo estaba correcto, incluso poniendo el nombre de Enji como aval. —Bien, todo está correcto, señor Akira... O bueno, futura señorita Akira. Elevó sus dos manos, de nuevo, juntándolas, con las palmas extendidas hacia abajo. Al igual que con el préstamo anterior, de entre sus brazos comenzó a emerger un saco más grande que el entregado a Kibai, saliendo de su propio cuerpo, con el símbolo de tres Berries en él. Lo atrapó al vuelo, entregándoselo al rubio Marine para que así lo tuviera en su completa disponibilidad. ![]() —Allí tiene, diez millones exactos. Puede contarlos si necesita verificarlo.
Una vez finalizado, trató de repetir el proceso, esta vez para Tezca, pero fue interrumpido. Algo que lo dejó en shock, atónito, parpadeando repetidamente preguntándose si realmente el Marine acabara de lanzarle una lluvia de besos, o solo había sido su imaginación. Nunca había imaginado algo así a menos que fuera en el calor de una cama, o con el propio Tezca, así que imposible. Es más, sus palabras solo confirmaron que estaba en lo correcto. —¡O-oye! ¡No te lo estaba pidiendo a-...! — Qué va, era inútil, ya se había ido. En serio, ¿cómo...? ¿Cómo había acabado de esta forma? Miró a Tezca, dudaba que confundiera las cosas, ¿verdad? ¿VERDAD?
![]() "Claro que iba a estar molesto..."
Ah, sus cejas estaban fruncidas... Ahora, esa sonrisa, más que paz le dio un cierto miedo y sus palabras fueron directamente a la yugular. —No escucha, te juro que no es así. Ese loco lo hizo porque le dio la gana. — Bueno, mejor si contaba solo dos que toda esa lluvia, porque ya ni había contado cuántos habían sido, prefería no hacerlo. —Es la primera vez que me pasa en este trabajo, y más con un Marine, lo prometo. — Ahora hasta a él le sonaba a excusa, aunque no estaba mintiendo. Se sintió nervioso de repente, tomando la hoja de Tezca, solo revisando el nombre y la firma en su caso. Guardó los nuevos contratos en el bolsillo de nuevo, haciendo de nuevo el ejercicio de utilizar su Akuma, retirando otro saco exactamente igual al anterior. El saco era pesado y, de todos modos, se lo entregó a Tezca para que pudiera tenerlo con la seguridad, aunque podría ofrecerse a cargarlo él mismo por él. No quiso que se enfadara con él, después de su reencuentro.Por fortuna su mano parecía estar lista para tomarlo. Sonrió con calidez, más calmado. —Te acompañaría hasta el fin del mundo, ya lo sabes. Y más en algo tan importante como esto, mi amor. — Apretó su mano, en un intento de calmarlo a él y a sí mismo. Era la segunda vez que se encontraba en la arena, pero no para combatir, sino por un cambio inesperado. Respiró profundo, mirando de reojo a Tezca, quien parecía sumido en sus pensamientos. ¿Qué tanto le duraría el enfado? Quiso hablar pero... ¿y si empeoraba las cosas? A veces no sabía cómo sacar un tema sin sentir que lo forzaba. Lo vio voltearse, viéndolo. Abrió los labios para preguntar algo, pero fue cuando sintió sus labios contra los propios. Sus nervios se calmaron de un plumazo, como si nunca hubieran existido. Lo abrazó, atrayéndolo, solo queriendo disfrutar un poco más. Era su último beso con ese cuerpo, tenía que aprovecharlo al máximo. Qué lástima no poder prolongarlo tanto como le fuera posible. Escucharlo lo hizo sonreír de vuelta, con calidez, y elevó su mano hasta la cabeza ajena, en un toque suave y cariñoso. —Gracias por tu gran benevolencia, Tezca Norova. Lo observó, separándole la mano. Quiso acercarse a su lado, posicionarse a su lado, pero obviamente no quería tener un accidente. Respiró profundamente, dejándolo ir... pero lo frenó a medio camino, sosteniendo su brazo. —Tezca... Si te vas a cambiar de sexo ehh... — Lo miró, contemplando su ropa, con su pecho al descubierto. Negó con la cabeza, como si fuera a permitir que otras personas pudieran ver el nuevo cuerpo. No. Él iba a ser el primero. Oh, en efecto, los celos estaban haciendo su función, pero no podía permitirlo. Nah-ha. Ni de broma. Bajo ninguna circunstancia. ¿Qué ojos podrían estar contemplando desde las gradas? Uno de los simios además parecía muy interesado en mujeres por lo que había hecho en su presentación para los Akumas. —Espera un momento, solo un momento, ¿de acuerdo? — Sin avisar, se retiró el abrigo de su traje, vaciando los bolsillos para evitar bultos o incomodidad innecesaria, guardando así las cosas para sí mismo, y acomodó la prenda en el rubio de gafas. —Ponte esto. Solo... por seguridad y comodidad. No me gustaría que pasara nada con... — Señaló, con la mirada, el pecho ajeno. —No sé si terminarás con senos pequeños o grandes, pero es mejor ser discreto delante de tantas personas. ¿Me harás el favor? — Elevó la mirada, esta vez plantando un beso en la frente del rubio, en señal de respeto, para así elevar su zurda y acariciar su cabeza dulce con rostro calmado. ![]() —Todo saldrá bien.
Lo cuidaría hasta el fin del mundo de ser necesario, incluso si sabía que no necesitaba esas palabras, solo quiso decirlas. Abrochó con cuidado los botones del traje, sabía que el rubio podía, pero quería alargar un poco más el momento, solo un poco más para, de este modo, despedirse silenciosamente del Tezca Norova que había conocido, en su versión masculina. No le molestaba, hombre, mujer... Tezca seguiría siendo Tezca. No había ninguno más en el mundo. Lo soltó una vez terminó de abrochar el último botón, viéndolo caminar hasta Cariños Carlos, acercándose, pero manteniendo una distancia prudente en su caso. Respiró hondo, pensando en que, esta vez, le tocaría hacer una nueva cita, ir de compras juntos. Tenía ganas de ver cómo quedaría con ropa nueva. ¿Aceptaría usar vestidos? No, mejor más adelante, eso ya lo disfrutaría cuando se diera su momento. Extendió su Kenbunshoku unos cuarenta metros, solo para ver si, de paso, el aura de Tezca iba a tener algún tipo de cambio, si era así, fuera cual fuere, estaba seguro de que sería tan hermoso como de hermosa iba a ser su nuevo cuerpo.
Cajita de Tabaco
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - Cariños Carlos - 18-08-2026 Mis palabras calaron fuerte en la multitud, pude escuchar con regocijo como la multitud asombrada comenzaba a cuchichear, sonreí complacida y con una voz socarrona le dije a mis acompañantes. – Así es como se causa una buena impresión muchachos jinxjinxjinxjinx. – Y les guiñe un ojo.
Mientras me regodeaba en lo que habia provocado en la multitud, comencé a mirar a las gradas buscando a algunos con quien armar una fiesta, el morenazo de las gafas estaba mirándome, así que sin escrúpulos le lance un besazo y le guiñe un ojo. Estaba buscando al otro que iba ligerito de ropa, pero no lo pude encontrar, suspiré entristecida, pues queria que ambos me apretaran con aquellas manotas al mismo tiempo.
Mi búsqueda de compañía y de coleccionables, fue interrumpida por un grito, giré la cabeza llena de curiosidad y lo vi, era un marine rubio, con aretes amarillo, hermoso y sobre todo jugoso, habia algo en el que me ponía caliente de una manera que antes que no habia sentido, empece a respirar un poco agitada, pero me contuve, quizás a la noche iria a buscarle. El rubio sabroso, se giro para mirarme y me dijo que era atrevido, yo sonreí…..ya le mostraría yo que era ser atrevido en realidad. Yo lo escuche atenta a lo que decía, queria ser mujer y confiaba en mi pues su mejor amigo era un Gyojin, la tortuga que en realidad era un cangrejo que habia salido bien parada de la prueba de resistencia y la sonrisa se volvio a dibujar en mi rostro…¿Qué tanto me podria aguantar a Mí el cangrejo este?, quizás sea algo que deba averiguar. No escuche toda la palabrería del rubio, ya con lo primero fue suficiente, cuando me entrego el dinero, lo tomé y le dije a Urususu, mientras le entregaba el dinero - ¿Cuéntalo por mí sí?, yo tengo trabajo que hacer. . – Volví a centrar mi mirada en el rubio, me acerque hasta quedar pegado de él, yo era casi el doble de alto, me agache lo suficiente para quedar casi cara con cara y con un susurro al oído le dije. – Bienvenida a tu nueva vida. – De la punta de los dedos de mi mano derecha brotaron unos pinchos y clave mis 5 dedos en el costado derecho de la rubia y libere todo el poder que mi yacía.
Pasados unos seguros, retire la mano y comencé a apreciar mi obra, el cuerpo del rubio comenzó a contorsionarse, mientras iba adoptando los finos rasgos de una hermosa dama, pasados unos momentos la transformación estaba completada, sea quien fuere este muchacho ahora era esta muchacha, sonreí complacida y le dije. – Ahora eres quien siempre has deseado ser, puedes retirarte hermosa, que todavia hay gente que quiere saborear….. – iba a decir Me, pero me contuve. – Mi poder.–
Me volvi a erguir para ver venir a un muchacho rubio acompañado del pelinegro que habia luchado contra los chocobabys, vi complacido como el rubio le plantaba un beso al pelinegro, eran novios y querían experimentar otras cosas…. Ese es el tipo de personas que me fascina.
El rubio termino de llegar hasta donde me encontraba y de una manera muy respetuosa me pidio que lo transformara en mujer, sonreí y le dije al pelinegro. – No le pasara nada, esto te va a encantar. – Y le lance un beso, acto seguido me agache para quedar casi a la misma altura del rubio, tome él dinero, se lo entregue a Urususu, quien aún estaba contando lo que la rubia me habia dado y le dije al rubio. – Eres hermoso y emanas seducción. – Me le acerqué al oído y en un susurro leve, para que solo el escuchara le dije. – Si algun día tu y tu novio quieren probar otras cosas, estoy disponible. – Y sin esperar respuesta hice crecer una vez más los pinchos de mi mano derecha y se los clave en la espalda, desatando una vez más el poder que en mi reside.
Despues de unos pocos segundos, la liberé de mi “ataque” y me corri hacia atrás un metro volviendo a erguirme y pude apreciar una vez más como su cuerpo iba adoptando las líneas y cursas de una dama, sonreí cuando el proceso termino y le dije al pelinegro. – Toda tuya bombonazo, puedes llevártela. – Me gire para mirar a mi querido Urususu quien pobre seguía contando los billetes.
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