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[Presente absoluto] Enterrando a un héroe - Versión para impresión

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RE: [Presente absoluto] Enterrando a un héroe - Enma - 20-11-2023

Enma no estaba prestando atención. A veces, por su carácter y apariencia, ignoraba de manera selectiva a alguna que otra persona que le pudiese caer en menor gracia, pero esta vez era inconsciente. Simplemente, no estaba atendiendo a lo que sucedía a su alrededor. Las vivencias que había experimentado estaban todavía ocupando gran parte de sus pensamientos. Muchas de las imágenes mentales que se sucedían en su interior eran muertes: los civiles de su aldea natal, Lillian, el pequeño tontatta, Moris... Enma tenía que hacerse fuerte. No podía seguir dependiendo de la suerte, como en los Cabos Gemelos, o de su bondad para no acometer acciones bélicas, como ocurrió con Lixxish. Dejarlo vivo pudo haber sido un error, y más después de comprobar que Moris habría perdido la vida a manos de uno de sus compañeros. ¿Por qué era así? A diferencia de sus compañeros, él presentaba más reticencias para el combate. No le gustaba. Aunque su poder era muy útil debido a la intangibilidad que le proporcionaba, todavía no lo había aceptado, no lo veía como algo suyo. Algo tan accidental como comerse una fruta... ¿podría depender su vida de algo así?
 
Con estos pensamientos se dirigió hacia el interior de barco, pero la puerta se abrió antes de que él lo hiciese. Era Caoba. - ¡Caoba...! - Intentó expresar en un tono elevado, pero fue imposible. Otro susurro más. - ¿Estás... estás bien? - Daba los pasos como podía y su equilibrio no era todavía muy bueno, pero eso quizá era simplemente porque acababa de despertar y necesitaba ingerir algo sólido. En ese momento, aparecería Nadja, con una nueva vestimenta, para hablar con Caoba y contarle lo sucedido. Por supuesto, Enma no le había dicho. No creía que le correspondiese hacerlo siendo algo tan delicado y que podría ponerle en una situación de mayor vulnerabilidad. Dio unos pasos atrás y dejó que ambas se abrazasen el dolor que seguramente estaban sintiendo. 
 
Al echar la vista atrás, vio que estaban llegando hacia la costa. ¿Era ahí donde tendría el funeral? - Echaré un vistazo... - Caminó hacia uno de los costados. - Por si hay más cazadores buscando... Necesitamos... un lugar tranquilo... - Dijo entre murmuros a Panda y Kovashi. Alzó su brazo derecho y de él brotaron tres cuervos que avanzarían en línea recta hacia la costa, sobrevolando la zona y comprobando que no hubiese nadie acechando. 



RE: [Presente absoluto] Enterrando a un héroe - Max D. Bambú - 20-11-2023

—Sí, me enseñó unas cuantas cosas. —Confirmó el panda al tiempo que tomaba las riendas del manejo de cuerdas en aquel barco. Las otras dos personas que tendrían fuerza para ayudar con eso serían Khruner o Kovashi, pero el oso estaba durmiendo y Kovashi había decidido ponerse a pescar. Era algo necesario para el aprovisionamiento, ya que no habían podido reabastecerse en Whisky Peak y la escasez de alimentos podría ser un problema. Don Bambú se dedicó a lo suyo con absoluta concentración, porque no era su trabajo habitual y no quería liarla en aquel momento tan serio. Después de todo, iban a enterrar a un superior. A un camarada de la Revolución.

La situación se tensó considerablemente con la aparición de Caoba, que no parecía saber nada del asunto. Don Bambú le conocía de más bien poco y no se consideró el adecuado para comunicarle la terrible noticia a elle. Tuvo la esperanza de que Enma, que era de los que más estaban con ella, le hubiera dicho algo, pero evidentemente no había sido el caso.

En silencio, mientras Nadja transmitía la noticia, el panda continuó haciendo su trabajo, manejando las velas según el barco se desplazaba. Cuando el viento cambiaba de dirección, las giraba ligeramente para pillar vientos más favorables. Cuando iban demasiado deprisa, las subía un poco para frenar el barco. Eran conocimientos básicos de navegación que le había cogido a Derya, pero solo servían si alguien más capacitado manejaba el barco para compensar.

El barco se acercaba al lugar señalado donde iban a enterrar al difunto vanguardia. Era una playa similar a aquella donde murió Moris. Una playa como otra cualquiera, pero en media hora sería única en el mundo. Don Bambú hizo los preparativos para soltar el ancla, que consistían en decelerar el barco levantando las velas y detenerlo en el momento en el que la embarcación estaba lo bastante próxima a la costa. El sonido metálico de la cadena del ancla descendiendo a toda velocidad camufló el del aleteo de los cuervos de Enma. El muchacho había iniciado una maniobra de reconocimiento para asegurarse de que no había cazadores cerca.

Lo mejor es que no hubiera nadie. Ninguno en ese barco estaba de humor para dejar supervivientes.



RE: [Presente absoluto] Enterrando a un héroe - Kovashi Shimatsu - 22-11-2023

Caoba recibió con gratitud el abrazo de Nadja, se pegó a su cuerpo aplacando su mejilla derecha contra el hombro de la mujer. En el fondo Caoba ya sabía lo que venía. Dejó que Nadja terminase y el rostro de elle era un poema, de tristeza. — Lo he ... Notado. — Susurró. ¿Notado? ¿como notas que alguien muere? — Nadja he estado en otro lugar, un sueño muy ... Lúcido, allí he visto a Moris y he hablado con el. — La sorprendente revelación hizo girar a Kovashi para prestar atención. El Shimatsu venía de una cultura donde las tradiciones espirituales eran ciertas, ellos creían, entre otras cosas, en la reencarnación, le interesaba el tema. Aún y con lo que decía, Caoba parecía triste, mientras hablaba comenzó a sollozar. — Moris era ... Como un padre para mí. — Volvió a abrazar a Nadja. — Para las dos. — Le fallaban ligeramente las piernas.

— Estamos llegando. — Diría para romper el hielo el capitán. Kovashi recogió el sedal, tenía en su red de pesca unos tres pescaditos. O tenía un mal día o es que allí no había mucho bicho que llevarse, podía ser. Se colocó de pie, acercándose a Nadja. Cuando pasó cerca de ella inspiró con fuerza. Había una verdad universal y es que las rubias olían mejor, hasta Nadja que estaba impregnada de olor a tabaco. Incluso Caoba olía bien, era ese pelo ...

El barco atracó en otra playa, esta isla eran playas y playas que no terminaban, los revolucionarios no se animaron a viajar al centro de la isla y conocer la ciudad de los revolucionarios, pues ya tenían la suficiente fama como para llamar la atención a la mínima. Qué ganas de meterse en problemas sería. — Supongo que tendría que decir que hay que intentar que esto pase rápido, pero la verdad es que me da igual. Que vengan más cazadores. Que lo hagan. — Escupió hacia el mar. Se estaba empezando a acostumbrar a eso de segar vidas de cazadores de recompensas.


Estaban todos en la playa, quién quiso tomaría algún ropaje negruzco, típico de un entierro, aunque era más que probable que la mayoría sudaran de aquello. Kovashi era el ejemplo, se había puesto una sudadera morada, propiedad de Nadja, es lo primero que vio. Olía tan bien. El Shimatsu se ayudó de su poder para abrir un profundo hueco en la arena, ni siquiera tuvo que esforzarse. Varias velas rodearon el agujero, también acompañaba una interminable noche repleta de estrellas. Kovashi tocó la mano de Nadja, invitándola a decir unas últimas palabras en favor de su compañero. Era ella quien debía tomar la iniciativa. Pero Caoba se adelantó. — No me puedo creer aún que Moris no esté entre nosotres. — Miró el cadáver, envuelto en rudimentarias sabanas blancas. — Lo que sí creo, porque lo he visto, es que está en un lugar mejor. — Depositó una rosa sobre el cuerpo, una rosa de papel. — Te voy a querer ... Siempre. — Se rompió a llorar.

Cita:• Fetichisimo: El personaje siente excitación erótica a través de cosas específicas, como una parte del cuerpo, hacia un personaje del género que le atraiga. No incluye a personajes menores de edad. (Mujeres con el pelo rubio)
• Charlatán: En todos los posts donde tu personaje hable, deberá pronunciar al menos una frase de como mínimo diez palabras. Si en el post no dice nada, no es necesario.
• Sentidos aumentados: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. [Una vez por sentido. Incompatible con Sentidos atenuados en el caso del mismo sentido]. -Olfato.



RE: [Presente absoluto] Enterrando a un héroe - Max D. Bambú - 22-11-2023

Según Panda realizaba su trabajo, pudo escuchar cómo Caoba reconocía que había notado la marcha de Moris. Don Bambú se consideraba un mink de ciencia y rechazaba la espiritualidad con fervor, pero respetaba las creencias de los demás al mismo tiempo, siempre y cuando el fanatismo no se apoderase de ellas. La iglesia le parecía una aberración, pero no así las tribus que practicaban inocuos ritos consistentes en bailar alrededor de las hogueras o fingir conversaciones con seres que no estaban allí. No hizo ningún comentario porque era respetuoso y sabía callar cuando debía.

El barco se detendría a orillas de la playa, a suficiente distancia para llegar de un salto o bajar hundiéndose tan solo hasta la cintura. Algunos irían a cambiarse de ropa para ponerse algo más solemne, supuso el panda, pero él no tenía ropa para tales eventos. Lo mejor que podía llevar era lo que llevaba puesto: Una camisa verde claro y unos pantalones azul oscuros.

Como era el más fuerte allí, decidió ser el que llevase a Moris hacia el lugar indicado para su enterramiento. Se dirigió al interior del barco, a la habitación donde lo tenían cubierto de sábanas pulcras para preservarlo lo mejor posible (que no es mucho). Una vez allí, con delicadeza levantó su cuerpo inerte y lo cargó hasta la cubierta del barco. La imagen del panda con la minúscula (en comparación) figura humanoide envuelta en sábanas sobre sus brazos debía de ser impactante.

Don Bambú escogió saltar hasta un punto cercano donde Kovashi había abierto una tumba con forma cúbica. Aterrizó sin a penas alterar la arena de la playa, que se tambaleó levemente como si de un charco de agua recibiendo gotas de lluvia se tratase. Introdujo el cadáver de Moris con delicadeza en la tumba y se situó a un lateral con ambas manos entrelazadas sobre su cintura, esperando. No tenía palabras para Moris, porque acababa de conocerlo, pero sí se sentía culpable de su muerte. Podría haber sido más fuerte, más rápido. Soñaría con su padre recordándoselo, ya podía sentirlo llegar. La primera en hablar fue Caoba, y aunque lo hizo brevemente, sus palabras iban cargadas de una emoción inigualable. Depositó en la tumba lo que parecía ser una flor de papel. Era una rosa. En algunas culturas, reconoció el panda, el blanco era el color de la muerte. Se preguntó si todos dejarían algo. Tampoco tenía nada para depositar en la tumba a modo de regalo hacia la otra vida.

Lo mejor que supo hacer, de nuevo, era quedarse quieto y callado donde estaba.



RE: [Presente absoluto] Enterrando a un héroe - Enma - 22-11-2023

La técnica de rastreo estaba funcionando mejor de lo esperado. En el lugar elegido por Nadja para ponerle un punto y final a esta aventura estaba rodeado de una pradera bastante amplia y no había tanta frondosidad como en el bosque en el que habían combatido unas pocas horas antes. Gracias a esto, los cuervos tuvieron una tarea de reconocimiento mucho más sencilla. No había rastro de ninguna persona, fuese civil o cazadora. Tampoco había pescadores, pues la zona no parecía la más práctica para este trabajo debido a la gran cantidad de rocas que había en la orilla. Esto dificultaría enormemente su tarea. Sólo por asegurarse, Enma habría mandado a los cuervos hasta la pradera que rodeaba la playa... por si acaso. No sería procedente que en pleno funeral tuvieran que comenzar otro combate. El pelirrojo era consciente de que a sus compañeros no les importaría, seguro, pero a él sí. Aunque no era creyente, el haber experiencia un par de duelos a lo largo de su vida lo habían convertido en una persona respetuosa con los que dejaban este mundo. Con los que transitaban hacia una vida mejor, o eso dicen algunos. 
 
Pasaron un par de horas y... el grupo llegó a la orilla. El barco ancló sin ninguna problema y serían Kovashi y Panda las personas encargadas de crear un espacio para el entierro y de llevar el cuerpo hasta el lugar elegido. El primero tenía fácil el realizar un agujero gracias a sus poderes y el segundo era puro músculo, así que Enma no se había siquiera planteado el participar en esa división de funciones. - Pero... ¿habrá que hacer algo? - Se preguntó. Lo cierto es que nunca habían hablado de las creencias de cada uno, así que no sabía muy bien cómo tenía que afrontar ese momento. ¿Tendría que cambiarse? ¿Tendría que realizar alguna ofrenda? ¿Habría que hacer una oración particular y específica? Como nadie había resuelto esas dudas y tenía demasiado reparo en preguntarlas, saltó del barco tal y como estaba. Al fin y al cabo, el color de su vestimenta siempre contaba con colores fúnebres como el negro. 
 
Al llegar a la zona, prácticamente la mayoría de las personas estarían allí. Caoba fue el primere en hablar, rompiendo el silencio que reinaba en aquel lugar. Algo que hasta el momento sólo las olas se habían atrevido a hacer. Enma permaneció en silencio, observando la situación y las reacciones de todo el mundo. ¿Tendría algo que decir? No. No era su momento. Así que se limitó a observar y a crear un par de rosas de hollín. Le cedió una a Panda, pues creyó que estaría haciéndose preguntas similares a las suyas. La restante, la dejó reposar sobre el cuerpo de Moris. - Descansa en paz, compañero... - Susurró, en un tono más débil de lo normal.



RE: [Presente absoluto] Enterrando a un héroe - Nadja Alexeyeva - 22-11-2023

Nadja escuchó con atención todo lo que Caoba le contaba, y esbozó una sonrisa llena de tranquilidad. Era una sonrisa casi feliz. Le revolucionarie volvía a abrazarla de nuevo, así que lo correspondió. — Claro que has hablado con él, su espíritu sigue vivo, y volveremos a verlo de nuevo, ya verás. — Nadja no era una mujer especialmente religiosa, pero tampoco tenías que serlo para creer en que existía algo después de morir, ¿verdad? Sí que era supersticiosa, pero sus creencias iban más atadas a lo cultural que a la fe en un ser superior. Caoba aún era joven, ya lo entendería. O quizás no, las nuevas generaciones no tenían ya las mismas costumbres.

Al cabo de unas horas, todos se encontraban ya en la playa. Kovashi usó su habilidad para cavar rápidamente un cuadrado en el suelo donde enterrar el cuerpo de Moris, que tan fácilmente cargó Don Bambú, envuelto en una sábana blanca. Lo tumbó sobre la arena hundida y luego se hizo a un lado, entrelazando sus manos. Se veía que no sabía muy bien cómo proceder, si decir algo, si no... algo similar parecía ocurrirle a Enma. Una mano acarició la suya, la mujer giró levemente el rostro para mirarle, se trataba de Kovashi. El capitán se había apropiado de una sudadera suya sin ni siquiera preguntar, pero no le importaba. Agarró su mano por un momento, era cálida y extrañamente reconfortante. Notaba que la estaba invitando a hablar, pero Caoba se adelantó.

Sus palabras fueron cortas, llenas de emoción. No hacía falta decir más. Dejó una rosa de papel sobre su cuerpo envuelto y empezó a llorar. Enma también ofreció sus respetos. Ahora le tocaba a ella. Soltó la mano de Kovashi para hablar, pero la dejó cerca, pues su calidez era agradable. — Cuando conosí a Morris acababa de casarrse con su mujerr, no hablaba de otrra maldita cosa. Yo tenía diesisiete años y erra una crría malhablada que crreía que iba a comerrme el mundo... cada dos porr trres me rregañaba porr cualquierr tonterría, y yo le desía "ni que fuese tu hija joderr". Y luego llegó su prrimerra hija, y ya solo hablaba de ella, y de la siguiente, y de la siguiente... — En su rostro había una sonrisa, llena de nostalgia. — Y ahorra... ya no está. Perro como dise Caoba, se encuentrra en un lugarr mejorr, y allí volverrá a rreunirrse con todas ellas, algún día. — Había guardado en su chaqueta los cuchillos que usaba Moris para pelear. Se trataba de dos dagas, fabricación propia, parecían marcadas por las dunas. Nadja las besó y las depositó sobre su cuerpo, junto con la rosa de papel y la rosa de hollín de Enma.

La noche era preciosa, iluminada por unas velas que rodeaban la tumba de su compañero. Con aquella perfecta vista, su cuerpo descansaría en paz para siempre.



RE: [Presente absoluto] Enterrando a un héroe - Kovashi Shimatsu - 23-11-2023

Kovashi levantó la cabeza mientras las acciones pasaban. Las estrellas brillaban con intensidad, era un fenómeno del que se percató cuando era un niño, cuando alguien se va, se iluminaban más. Escapaba a su comprensión, así que nunca le daría vueltas a tal acontecimiento. También el agrupaba ideas de bastante contraste, por un lado su ideología le alejaba de la religión, por otro, era innegable que algo había que nadie podía explicar. Uno de los tantos misterios de la humanidad de los que tanto gustaban al peliblanco. Allí, en la negrura de la noche, recordó brevemente a su madre. Bajó de forma inmediata la cabeza al notar que sus ojos se iluminaban culpa de unas inminentes lágrimas. Los allí presentes compartían algo, eran almas rotas. Un puñado de personas con huecos profundos en el historial. ¿Por qué los había juntado la vida? era otro de esos misterios.

El cubo de arena flotaba sobre sus cabezas y comenzó a desintegrarse poco a poco cuando Panda depositó a Moris en el interior. Algunos dejaron objetos sobre el cuerpo, como Caoba, eso era trabajo de quienes le conocían más. Nadja hablaría, despidiendo a su amigo como alguien debe hacerlo, recordando momentos mejores. La arena seguía cayendo sobre el cuerpo, quedando ya a punto de cubrirlo por completo. Caoba se abrazó a Nadja, llorando desconsoladamente.

El último grano de arena terminó por llenar el hueco y dejar el cuerpo de Moris enterrado. Kovashi avanzó hasta donde descansaba el cuerpo, depositó una mano sobre la arena, cerró los ojos y después de unos segundos se levantó y empezó a caminar hacia el barco. Fue su despedida. Era hora de marchar, era hora de seguir la aventura. Ya era hora.



RE: [Presente absoluto] Enterrando a un héroe - Enma - 25-11-2023

Los cuervos de Enma continuaron explorando sus alrededores, a fin de que nadie interrumpiese el momento tan íntimo que estaban compartiendo. Mientras, el cubo de arena que se ubicaba sobre sus cabezas, gracias al poder de Kovashi, comenzó a deshacerse con el cuerpo de Moris ya situado en el centro del agujero. La despedida comenzaba, ahora sí. Hasta que no ves cómo progresivamente desaparece una persona, y hablo aquí de su forma más física, nunca parece que realmente nos deje. Con el cuerpo a nuestro lado, parecía que Moris todavía permanecía. O al menos, su esencia. - ¿Soy religioso... ahora? - Pensó para sí mismo, mientras contemplaba cómo la arena caía sobre el cuerpo inerte del héroe revolucionario. Las palabras de Nadja, sentimentales e ilustrativos de la buena relación que tenían, fueron el telón de fondo de aquella despedida. Moris ya se había ido. Los cuervos volvieron a Enma y comenzaron a desintegrarse a medida que se acercaban al lugar de la reunión. Enma también quería dejar su recuerdo en aquel lugar y la única forma que tenía de hacerlo era a través de su poder: el hollín. Era la única pertenencia que le quedaba.
 
El grupo comenzó a irse, dejando a las personas más cercanas, Nadja y Caoba, solas en la despedida. Kovashi fue el primero, Enma iría después. Siguió los pasos de su compañero... qué raro suena, ¿no? Para comenzar a flotar poco a poco y entrar en la cubierta del barco, dejando posar su liviano cuerpo sobre la superficie. - Ahora... a irnos... - Murmuró. Aquella despedida había hecho que los sentimientos que yacían enterrados en su interior comenzaran a abrirse hueco y aflorar. Reaparecían, como viejos fantasmas. - Si existe un... más allá... ¿Qué tal estará Lillian? - Estaba completamente perdido en sus pensamientos. 
 
No sólo la batalla en la isla de los cazadores, Whiskey Peak, sino también la que previamente había sucedido en los Cabos Gemelos habían cambiado a Enma. Su personalidad era ahora algo más fría, aunque no fuese muy perceptible porque todavía se rodeaba con sus compañeras y compañeros. El encuentro con Lixxish fue una excepción de la que se arrepentirá siempre y tenía claro que nunca volvería a suceder algo así. Tenía que hacerse más fuerte. Volvió su mirada atrás, buscando a Panda con ella. - ¿Querrá... entrenar conmigo? - Él era un compañero al que apreciaba y admiraba. Y era fuerte, que era lo que ahora necesitaba. ¿Le ayudará? Se sentó encima de uno de los barriles de la cubierta, absorto en sus pensamientos y observando la calma del mar, esperando que Panda apareciese.