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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - Runin D. Kitay - 20-07-2026 Los ruidosos vocablos del extravagante marine llenan el ambiente del sexto cubículo. Lejos de parecer molesta, la fémina se siente a gusto con la honestidad que destila Akira, quien se muestra despreocupado ante la considerable población de piratas y se atreve a llamarla por su nombre. Revive el crucial momento que marcó un antes y un después en su llegada al Grand Line, aligera el ambiente con cumplidos hacia la fuerza demostrada, enaltece el evidente cambio en sus capacidades y pronuncia el nombre de la tripulación a la que Runin pertenece. Si no fuera un evidente problema, incluso le pediría el número de su den den mushi. La amazona no desprecia a los marines ni sus diferentes maneras de entender el mundo y la justicia; en cierta medida, le gusta la idea de tener algo a lo que aferrarse: luchar por un ideal y defenderlo a capa y espada, soñar con convertirse en héroes y heroínas, que los niños griten el nombre de aquellos que los han salvado y crean que el mundo puede ser un lugar seguro gracias a ellos. Ese no es el mundo que la kuja conoce, tampoco el mundo al que desea pertenecer, aunque respete algunas de las filosofías de los hombres y mujeres que visten con orgullo el blanco y azul. Akira demuestra que no todo es blanco y negro: que incluso en medio del inefable deseo de enfrentar a un bando contra el otro, de inflar el pecho y alardear de superioridad, de hacer del desafío la base de toda interacción entre piratas y marines, nunca será una locura que algunos de ellos puedan llevarse bien, que exista complicidad, un pasado trazado que se extiende hasta un evidente y fructífero futuro. ¡¡Me alegro mucho por los dos, hacéis buena pareja!!
¿Algún día tendrá que enfrentar en batalla a Akira o podrán comer juntos en medio de una banal conversación? Una imagen mental del rubio festejando en una de las típicas fiestas Mahana le arranca una divertida negación. Runin sonríe mientras se aleja de su capitán y, por ende, del sexto grupo. Las expresiones del castaño desvían su pensar; llenan tanto su vanidad como la dulce sensación tibia en su pecho, la incomodidad en su estómago y el anhelo en su cuerpo. No hace falta ver hacia atrás para notar la mirada de Ryota, ni la de sus compañeros de equipo. Un nuevo escenario se alza ante ella, la de sus compañeros de cubículo con un tímido Kevin quien prefiere reconocer la fuerza de la fémina. ¿Es que acaso desean que el ego de la amazona crezca a niveles impensables? ¿No entiende la gravedad que eso puede implicar? Aún si se da el caso, ella sonríe observando a las féminas que parecen contagiadas con la emoción del momento, en especial al escuchar de nueva cuenta la voz del Dirigente. Desciende para informar, nombre tras nombre, la puntuación de cada participante. La kuja desvía la mirada hacia el escenario, se acerca al borde del cubículo deleitándose con el encandilado ambiente, con cada nombre pronunciado, desde conocidos capitanes de tripulaciones piratas hasta valerosos comandantes de la marina. Algunos números impresionan, otros mantienen su rostro impasible, al menos hasta evidenciar lo obvio… ¿No es el número obtenido mayor al de los demás participantes? ![]() Las cuentas navegan por su mente. El adorable y contundente topo, capitán de los sepulturas. El serio e implacable comandante que da de qué hablar en los periódicos. El titánico y demoledor hombre con la capacidad de convertirse en un ser prehistórico, Ubbe. La presencia de los austeros Maki y Uker. La birka de penetrante mirada, Bai. Su confiable, sagaz, impetuoso y ocurrente capitán, Ryota Miyamoto. El silencio se torna pesado cuando el enmascarado hombre pronuncia el nombre de la amazona. La fémina levanta la mirada hacia las gradas, los labios se separan incapaz de definir la situación. ¿Expectación? ¿Sorpresa? Los ojos de todos vacilan hasta que las palabras estallan en gritos que proclaman la puntuación de la pirata. ¡La mayor hasta el momento! El último participante, el hermoso hombre de andrógino rostro, Hyakinthos, no supera su marca. El resultado es expuesto con la emoción de quien espera maravillarse con lo extraordinario. Los espectadores corean su nombre, incluso alguna persona dentro de los cubículos lo hace. Runin Kitay ha aprendido a confiar en su fuerza, en la rudeza y contundencia de sus golpes, en atacar antes de ser atacada. Aquella demostración no debería significar algo nuevo o fascinante; sin embargo, lo es. Ha dicho su nombre en voz alta y ahora muchos lo entonan a favor de su victoria. Es un coloso.
Una vencedora. Akira festeja con gritos que llegan incluso a sus oídos. Está más que segura que sus amigos han visto su presentación de principio a fin. Kevin vitorea en todo su nerviosismo. Runin respira profundo embriagándose de todo eso. ![]() —Tienes razón, cariño, esto no ha acabado. Una victoria en una batalla no significa haber ganado la guerra. Entonces, ¿por qué no puede dejar de sonreír? ¿Por qué se contiene cuando lo único que desea es correr hacia sus compañeros de tripulación y reír estrepitosamente esperando su respectivo agasajo? ¿Por qué la mirada brilla en emoción y orgullo? Ha llegado lejos, en el rincón más extraño que ha conocido en su corta existencia, ni siquiera forma parte del mar, es algo más etéreo y, al mismo tiempo, mundano. Runin se siente feliz.
Y lo demuestra ante las palabras de la peculiar fémina que toma la batuta para participar en la siguiente prueba: El Céfiro. ¿Podrá MM convertirse en vencedora? Runin asiente mientras ríe al notar las nuevas porras que el oficinista les dedica. ¿Otra maravilla de su arsenal? —¡ÁNIMO, EQUIPO 9! —Contagiada de la emoción que aún bulle en su interior, observa a la hermosa pirata desprenderse de sus pertenencias. ¿Está segura de dejar sus objetos a cargo de un trío de desconocidos? Ni siquiera ella pudo separarse de su macuto para la prueba de fuerza. ![]() ”Algunas personas están hechas de forma diferente.” — No te preocupes, cariño, cuidaremos tus cosas por una módica suma de berries, fufufu. —Bromea sin poder evitarlo. La mirada se distrae con los contrincantes de la fémina de suaves hebras rosaceas. Pronto ella se despide y Runin espera el inicio de la competición. ¿Eh? ¿Qué hace ella ahí? ¡Siendo la primera en dar la cara! ¡Yuuki! ¿Por qué ha decidido competir en una carrera? La amazona arquea una de sus cejas. ¿No estará pensando en el peor escenario para sus habilidades? A pesar de ello no puede evitar asomarse, respirar profundo por la nariz y gritar con fuerza hacia el exterior. ![]() —¡ACABA CON TODOS, HERMANITA! Aún si MM es parte de su equipo, Yuuki es parte de su tripulación, de su familia. Su pequeña “ñaña” a quien le permite tomar su ropa, accesorios, incluso sus perfumes cuando está aburrida; con quien bromea a diario, a quien regaña como si de una preocupada y molesta madre se tratase. Runin no es especialmente buena notando la diferencia de velocidades en las personas: sus sentidos no están hechos para que nada se le escape; al contrario, vive tratando de hacer las cosas antes de tener que esperar contraataques. Es por ello que su mirada va desde el inicio de la competencia hasta la meta, tratando de pensar en el tiempo estimado que le toma a los participantes, desde que los ve alistándose para correr hasta que se detienen al terminar la carrera, más que en captarlos con la vista. La kuja sonríe con cierto orgullo y satisfacción cuando Yuuki termina su carrera, al escucharla gritar para que no olviden su nombre, lanzando frases a modo de golpes con guante blanco que se disfrazan de dulzura y buenas intenciones. La conoce, claro que la conoce. La pelirrosa se retira mas la sonrisa de la carpintera se mantiene. Al siguiente no logra verlo tampoco pero es evidente que ha hecho menos tiempo en llegar a la meta que su hermanita. ”Otra persona con cara de culo”, es lo único que piensa con diversión. ¡Ah! ¡La piratería está llena de edgys! El único que actúa así, de vez en cuando, y aún así tolera y quiere es a Barald, sin duda. El tercer participante es aquel que anteriormente ha gritado al observar a su capitán competir. El rostro de la fémina se tuerce en un gesto de evidente repulsión y fastidio. ¿Por qué Heras, sabiendo quién es Ryota, se atrevió a gritar cual princesa en apuros, diciéndole asqueroso por solo sacar sus brazos sin mostrarse como araña al completo? ¿No ha visto la maltrecha manera en la que él mismo camina? Es una imagen que borrará de su mente de manera inevitable. ![]() —Repugnante. Ignora su carrera antes de volver a centrarse en la pista. ¡Oh! ¡A él lo conoce! Aunque no se ha dado el tiempo de saludarlo correctamente en el sexto cubículo. Shin hace gala de sus habilidades, incluso brilla provocando que sus vestimentas de marine tomen un aire más altivo con ello. La amazona silba un poco, no se ha demorado nada en culminar la prueba. ¿No es excesiva esa velocidad? El joven albino levanta la mirada hacia el público, se enfrenta a ellos en una muestra de ego, seguridad y vanidad que arrancan una sonrisa de la kuja. El público enloquece. El joven desea convertirse en un pilar para la marina, un ícono, un rostro al que las personas puedan recurrir en busca de la salvación. Runin niega, no por verlo inverosímil, sino porque las personas extrovertidas como ellos tienden a querer comerse el mundo de un bocado. Es… inevitable. El siguiente participante es ¿un minino? La vestimenta reglamentaria, el gesto terco austero, la severidad haciendo mella a su alrededor y ¿qué es eso? ¿Qué habilidad acaba de utilizar? Como si la electricidad se hiciera uno con él culmina la competencia sin buscar gloria alguna. Y la competencia continúa con una… ¿águila? Runin no sabe qué pensar, ni qué decir, así que finge demencia esperando al próximo competidor. Este aparece a medio vestir. ¿Acaso los marines viven por y para la velocidad? La idea le resulta divertida e intrigante, el verlo derramando un extraño líquido morado de sus brazos, no tanto. Lo ha visto en periódicos también. ¡Ah! ¡Al fin es turno de su compañera! MM no duda en tomar un arma y alejarse. ¡Sabía que la hermosa fémina podía lograrlo! La bella muje… muj… mu… ¿Una cebra? Runin parpadea un par de veces. ¡¿Una cebra?! No miente, una risa seca escapa antes de taparse los labios con fuerza. No se lo ha esperado en lo absoluto, sin embargo, eso no significa que dejará de apoyarla. ¡Es rápida! Al culminar no se acerca a su cubículo, se encamina al sexto. ¿Acaso algo encandila a las féminas del noveno cubículo que las atrae irremediablemente hacia el sexto? La kuja niega pensando en averiguar el chisme con Ryota al culminar todo eso. No demora mucho antes de volver con ellas. —No te mentiré, cariño, últimamente me gustan más las arañas, pero creo que puedo agarrarle el gusto a una que otra cebra, fufufu. —Bromea. ![]() —Lo has hecho increíble, MM, en serio.
BOLSA DE ESTRELLITAS
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - Ubbe - 20-07-2026 Justo cuando terminó de cargar el peso sobre la cola y estaba a punto de descargar el golpe, una voz conocida consiguió abrirse paso entre el estruendo del estadio. ¡¡HEY BABY!! Ubbe levantó apenas un instante la mirada y encontró a la Bald Girl animándolo desde el otro lado de la arena. Le devolvió una sonrisa antes de volver a concentrarse, aunque apenas un segundo después otra voz consiguió distraerlo de nuevo. -¡¡ERES UBBGENIAL!! Sus ojos recorrieron instintivamente los cubículos hasta encontrar a la muchacha del cabello naranja. Allí estaba otra vez. La misma chica que le había regalado unas simples bolsas de patatas como si fuera el gesto más normal del mundo. Ver que todavía se acordaba de él le dibujó una sonrisa imposible de esconder. -...Orange Girl... Aquello le hizo más ilusión de la que estaba dispuesto a reconocer. El golpe estremeció toda la arena y, ya de regreso junto a su equipo, Ubbe aprovechó por primera vez para fijarse de verdad en el resto de participantes. Cada uno parecía esconder una habilidad completamente distinta al anterior. Pudo ver a un chico joven transformarse en topo, lo cual le llamó bastante la atención, habia algun que otro marine que tambien pegaron bastnate fuerte en la prueba, y luego Maki, la bald girl, convirtió su turno en un pequeño espectáculo que arrancó vítores del público y además usó una transformación similar a la suya, Ryota apareció con unas enormes patas arácnidas que hicieron arquear las cejas al buccaneer y Runin demostró por qué todo un estadio coreaba su nombre incluso antes de actuar. Cuanto más observaba a aquella gente, más convencido estaba de que Shandora reunía a la mayor colección de personas extraordinarias que había conocido jamás. El Dirigente anunció los resultados, y Ubbe aún yendo con toda su potencia, había quedado en segundo lugar, por detras de aquella despampanante amazona y su demoledor golpe. Un segundo puesto no estaba mal, pero él quería ganar. "Just you wait..." Pensó para si mientras volvía con su equipo. De vuelta en el cubículo, chocó la palma con Enji entre risas aunque no soportaba estar del lado de un Marine, entre su belleza y la euforia de la prueba, cada vez lo tragaba un poquito más. -¿Un cangrejo? ¿¿Y dices que es mas cool que yo?? I have to conocerlo, ¡baby! Cuando Tezca preguntó quién debía encargarse de la prueba de velocidad, Ubbe ni siquiera dudó, aceptó la participación del Marine. Después apoyó ambos brazos sobre la barandilla dispuesto a seguir disfrutando del espectáculo. Los primeros participantes desfilaron mostrando habilidades de todo tipo: usuarios de Zoan, extrañas energías y velocistas capaces de desaparecer casi de la vista. Pero hubo uno que consiguió dejarlo completamente boquiabierto. Un joven marine comenzó a brillar con un intenso resplandor dorado y, antes de que Ubbe pudiera entender qué estaba ocurriendo, un simple destello atravesó la arena de un extremo a otro. -...Holy shit, baby... Aquello había sido una auténtica locura. La aparición de otro gigantesco guerrero buccaneer transformado en un águila consiguió arrancarle una nueva carcajada. -GAHAHAHA... I love it. Pero toda esa fascinación desapareció en cuanto Enji dio un paso hacia la arena. Ubbe prácticamente sacó medio cuerpo del cubículo y alzó ambos brazos por encima de la cabeza. ¡¡COME ON!! - ¡¡YOU GOT THIS, BABY!!
HEY BABY
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - Ryota Miyamoto - 20-07-2026 Ryota no pudo evitar soltar una ligera risa ante la reacción de Akira. Lejos de molestarse por el préstamo indebido, el marine pareció verse animado y aceptar con cierta vacilación el beneficio del dinero. “Acéptalo, de todas formas, el dinero siempre va a estar sucio, lo obtengas de donde lo obtengas.” Respondió con un tono comprensivo, llevando su diestra al bolsillo. Sin embargo, el sonido a su espalda detuvo su acción, obligándole a girarse para ver cómo la amazona encantaba al público con su participación. ![]() Suspiró ante lo inevitable, con la resignación de quien sabía lo que vendría, pero aun así esperaba un resultado diferente. Una lástima por el chico de cabellos rosas y hermosa sonrisa que vino después, porque hiciera lo que hiciera, todos estaban condenados a los lugares detrás de la Kuja de piel morena. La cual, tras su exhibición no tardo en aproximarse hasta el cubículo seis, para entregar los guantes y dedicarle algunas palabras a su capitán. “Quizás darle los guantes fue mala idea...” Pensó ante la vacilante y descarada actitud de la ganadora. No obstante, la cercana despedida dejo flotando una promesa sugerente por el aire, obligándolo a replantear su pensar. ![]() “Bueno, se lo merece, se esforzó… no se puede negar que tiene buenos argumentos para ganar es…” Conforme la veía alejarse, mantuvo su mirar fijo sobre aquella curvilínea figura amazónica, hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por la gigantesca mano que lo sujetó. “¿Eh? Oye, espe…” Sin poder articular un diálogo coherente, fue llevado por la mano del vikingo hasta que ambos estuvieron frente a frente. -Ryota, malnacido... ¿¿Cómo un tipo escuálido como tú ha seducido a una mujer así??-
![]() “¿Uhhhhhhhh?” Una combinación de sorpresa y preocupación se dibujó en el rostro del pirata al escuchar cómo Sigurd exigía una verdadera razón por la que una mujer como Runin podría llegar a fijarse en alguien que escapaba a sus cánones convencionales de admiración o belleza. Incluso exigía saber el secreto o artimaña detrás de ello y amenazaba con comérselo de un bocado si se negaba a revelarlo. Ryota era muchas cosas, pero jamás se burlaría de quienes poseían la seguridad para buscar consejos sobre el amor o las relaciones. Sabía por él mismo lo difícil que era en ocasiones, dar con la chica indicada en un mundo lleno de rosas con espinas y respetaba a todo aquel que se esforzaba para encontrar una propia. “Bro…” Dijo usando un tono personal de admiración. “Está bien, bro, te diré cuál es el secreto.” Una hermosa sonrisa iluminó su rostro, sus ojos se tornaron brillantes y la brisa meció sus cabellos con ligeras caricias. ![]() “Solo sé tú mismo, bro, eso nunca me falla.” Dio el consejo más estúpido que ninguna persona deseaba escuchar y el verdadero problema, era que hablaba en serio. El siguiente en tomar la palabra fue el resplandeciente comandante Shin, quien se acercó usando el brazo del gigante como puente para felicitar al oji ambarino por su presentación. “Kekeke gracias, sí, hay que darlo todo.” Respondió con agrado, aún sujeto por la mano del gigante. Y es que por raro que pareciera, había abandonado toda preocupación previa tras ver que Sigurd era un tipo sensible en alguna parte de su violento ser. Ryota no pudo interactuar más con sus compañeros ante la intromisión del Dirigente, esperando volver al suelo a medida que el anfitrión revelaba uno a uno los puestos del ranking de la prueba. Todos los participantes sin lugar a dudas eran adversarios fuertes, sus recompensas y renombres eran evidencia de sus capacidades, mientras que sus rankings en esa prueba podrían ser tan solo la evidencia de que sus verdaderas capacidades no se regían por el poder destructivo. Al final fue Runin la que se proclamó como la ganadora absoluta en la prueba del coloso y toda la arena cantó su nombre haciendo temblar el suelo a sus pies. “Tercer lugar, el segundo de los perdedores.” Dijo, tratando de ignorar la sensación de orgullo que afloraba en su pecho por la peli negra. “A por la próxima.” Asevero, uniéndose a la celebración que cantaba el nombre de su nakama con unos cuantos aplausos. Maki D. Zenin y Rackham Uker por otro lado, fueron los primeros descalificados, teniendo que abandonar la competencia. Una lástima por el chico de cabellos bitono, pensó, viéndole abandonar la arena con la sensación de que todos habían tenido suerte al poder sacarlo pronto de la competición. Lejos de extender por más minutos la prueba, el dirigente avanzó a la siguiente arrojando a la arena sus particulares objetos explosivos. Una nueva capa de humo volvió a dar paso a otra extraña maquinaria de medición, la cual constaba de un grueso pilar de madera coronado por un gran den den mushi equipado con un casco y cristales de aumento que hacían ver de forma exagerada el tamaño de los ojos. La extraña caracola del equipo anterior también estaba presente, aunque equipada de una manera distinta junto a la misma pantalla. Esos aparatos tenían el nombre de Den den mushi frame y serían los jueces de la próxima prueba “La prueba de Cefiro” que consistía en cruzar frente al censor de la máquina con la máxima velocidad a la que se pudiera optar, con el fin de marcar el mayor número de skylometros posible. Ni bien había terminado el maestro de ceremonias sus palabras, cuando los participantes ya se encontraban decidiendo quién sería el más indicado para la prueba. Ryota levantó la mirada hacia Sigurd y Shin, este último parecía querer hacerse cargo de la prueba con una mejor analogía que “te sirven mis botas.” Y con la energía que lo caracterizaba desde que le conoció, le pidió algo de suerte. “Claro, viejo.” Respondió para juntar ambas manos e imitar la pose de una kame hame ha, cargando una especie de “energía imaginaria” y finalizar extendiendo sus manos hacia el de cabellos blancos. ![]() “Rómpete una pierna.” La expresión era el epítome de buena suerte. Con su mirada puesta ahora sobre la arena, Ryota pudo ver el inicio de la prueba. La primera en participar fue Yuuki, Se le veía bastante emocionada por su participación, incluso saludaba al público y se mostraba muy enfocada cuando se colocó en posición antes de iniciar. “Vamos, Yuuki, tú puedes…” Fue el pensamiento que surgió en apoyo por su amiga, antes de recordar que podría ayudarla. “Ah espera… ¡No espe…! ¡Yuuu…!” Tarde tomó su Keytar, pues la joven de cabellos sonrosados atravesó el sensor a gran velocidad antes de que pudiera tocar la primer tecla. “Mierda… que mal timing…” Suspiró con desaliento, para soltar el instrumento y unirse a los cientos de aplausos hacia su alada amiga. “¿La más pequeña?” Parpadeó un par de veces justo después de escuchar eso. “¿No tenía como 35?” Sin entender por qué se restó edad, Ryota continuó aplaudiendo y chiflando para ella. Varios de los locales, junto con algunos extranjeros, parecían mostrar gran interés en su amiga. Entre estos últimos se encontraba Akira. “Varios, ¿por qué? ¿Te gusto Yuuki? Si quieres te la presento, creo que esta soltera picaron.” Se apoyó en Akira empujándolo ligeramente con cierta malicia, haciendo hincapié en la palabra “Soltera.” “Ah, casi lo olvido, toma tu dinero.” Recordó entonces lo que prometió llevando la diestra al bolsillo interno de su camisa para sacar un fajo de billetes que le entregó en las manos. “Bien, estamos a mano ahora.” A continuación, vinieron dos participantes más, uno detrás de otro. El primero poseía un aura imponente que emitía una presencia digna del rey de la isla y el segundo era Heras. Kuro Vongola atravesó el censo con una velocidad tan absurda que los ojos del castaño no pudieron siquiera ver el recorrido, tan solo notó cómo se envolvió en un aura que imitó las fauces de un lobo y lo siguiente fue verlo al otro lado. “A su madre… si me hubiera atacado con eso, ahora mismo estaría viendo doble…” Estaba sorprendido al ver a alguien tan rápido, preguntándose cómo habría lidiado con ello de tenerlo enfrente, mientras, de fondo, la alegría parecía invadir a Akira al haber presenciado algo como eso. Después de esos dos, llegaría el turno del comandante marine. Su egocentrismo debía estar respaldado por sus habilidades, así que Ryota mantuvo los ojos puestos en la prueba. Primero vino un potente brillo que se mantuvo alrededor de su cuerpo y, al igual que el chico de ojos bicolores, prácticamente desapareció y apareció al otro lado de la prueba. ![]() “Waos, sí que es rápido…” Una velocidad que escapaba de su capacidad de reacción, era la primera vez que lo experimentaba de esa manera tan exagerada. Sin embargo, le agradaba el haber presenciado la prueba desde esa posición. Los vítores llenaron la arena a las palabras de Shin, profesando el sueño de convertirse en el mejor marine de la historia. Un logro ambicioso que escapaba de su propia comprensión, así que guardó silencio al tiempo que aplaudía en honor a su compañero de equipo. “Buena prueba, viejo, lo hiciste genial.” El recibiendo corrió por cuenta de Akira que elogiaba los poderes de fruta del oji azul, para luego envidiar las de los demás y finalizar zarandeando a Ryota de lado a lado. ![]() “Arrojar corazones suena genial, bro, yo te envidio a ti.” Dijo sin ofuscarse en lo más mínimo mientras era zarandeado entre quejas. Cuando el agradable volcán Akira se relajo un poco, Shin tomó asiento sobre el suelo de manera relajada. Tenía razones para actuar como lo hacía, su marca fue increíble, por lo que el peso ahora caía sobre Sigurd y Akira. Por su parte, Ryota volvió a juntar sus manos cargando un poder imaginario similar al Kame hame ha de nuevo, y lo arrojó hacia Sigurd y luego a Akira. ![]() “Buena suerte, buena suerte.” Repitió el proceso con cada uno, viéndose algo tonto en el transcurso y así romper la tensión que pudiera formarse ante la soberbia del de cabellos blancos. “Me pregunto quiénes serán los primeros y segundos perdedores, siempre he visto más interesantes a los under dogs.” Expreso, ahora volviendo a poner su atención sobre la arena. Uno a uno los participantes continuaron llegando, el siguiente fue un hombre pantera con traje de marine que tras cubrirse de una extraña capa de estática se lanzo a gran velocidad sobre el sensor. “Qué habilidad tan particular, ¿no? Como lo hará…” expresó a sus compañeros, sin perder de vista a los que venían. Tras el Marine pantera, vino un gran hombre de cuatro metros. “Flint Bartolomeow…” Cuya reputación le precedía desde mares muy lejanos. El coloso se convirtió en un águila para atravesar el sensor a una gran velocidad de vuelo, elevándose a las posiciones más altas. “Porque no pude ser un águila yo…” Pensó con pesar. El siguiente fue el semidesnudo comodoro de la marina Enji, quien también apareció en el mismo periódico en el que se dio a conocer la existencia de Ryota, no obstante, era mucho más afamado. “También es rápido…” Dijo, notando la extraña sustancia que cayó al suelo emitiendo un extraño vapor. ![]() “Kekeke qué bueno que no participé en esta, habría perdido.” Rio junto con Akira en un tono relajado y jovial, como si genuinamente le agradara haber sido empujado por el de cabellos rubios. Tras el comodoro, vino una hermosa mujer de cabellera color rosa. Ryota no pudo identificarla, pero se trataba de Maria Merlot, una sanguinaria pirata de cabellera Azul en su wanted. La dama perteneciente al grupo de Runin, se transformó en una cebra y galopó hasta el censor sin descanso. La marca en el sensor alentó al público a gritar, al igual que su belleza. Sin embargo, esa no sería la verdadera sorpresa. La chica de larga cabellera se dirigió hacia el grupo 6; más concretamente, hacia Shin. “Sigurd, no mires esto…” Advirtió Ryota sabiendo lo que podría llegar a cruzarse por la cabeza del pobre gigantón, ahora si tendría más razones para odiar al marine de cabellera blanca. “¡Vamos Akira!, ¡tápale los ojos a Sigurd!” Tomo al rubio, para lanzarlo contra la cara del coloso, sin la fuerza para hacer daño, pero con la suficiente para que este pudiera llegar a él fácilmente. Así, Sigurd podría vivir sin saber que en su grupo, dos de ellos parecían tener suerte con las chicas. “Oye, chica amante del malvavisco.” Llamó a la joven antes de que los abandonara, cuando ya hubiese terminado su momento. Obviamente no la iba a interrumpir en medio de algo tan íntimo, pues no le competía. “¿Tienes alguna amiga para presentarle a mi compa el grandote?” Exclamo apuntando al bucanner de hachas enfundadas. “Es un buen chico, quizás puedas presentarle a alguien.” Era una forma para ayudar al rubio a encontrar el amor, seguramente una experta casamentera como la peli rosa parecía ser, podría ayudarlo. Y finalmente llegaría el último participante, un hombre de cabellos oscuros, ojos negros, arma enfun... “A, es solo el novio de Tezca.” Pudo identificarlo cuando pasó cerca de su cubículo. “Mmmmmmm en realidad quería hacerlo antes, pero perdí mi oportunidad...” Los pensamientos de Ryota ocurrieron al mismo tiempo en el que tomaba su Keytar y comenzaba a tocar con soltura una rítmica y contagiosa melodía que pocas veces solía escucharse. Un sonido eléctrico, vibrante, lleno de energía resonó en el ambiente al compás de vivaces acordes de teclado. “A ver qué haces under dog.” Quiso haberlo tirado desde antes para que la competencia se rompiera, pero todos eran tan rápidos que lo superaron antes de lanzarlo.
INFO
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - Sigurd Haakon - 20-07-2026 Nos invade un espíritu de camaradería general, al punto de que se me pasa por alto que estoy formando equipo con un desconocido que no me llega ni a la rodilla y dos soldados de la Marina. Por norma estos tipos y yo deberíamos estar matándonos con tan solo cruzar miradas y, sin embargo, aquí nos tienes, disfrutando cada momento como si fuéramos críos pequeños detrás de un balón. Supongo que esta es la magia de la competición, que uno la siente hasta los huesos y, con tal de ganar, se hace amistad con cualquiera que se sienta parte del grupo. Entre risas, animamos a los ganadores de la Prueba del Coloso hasta quedarnos mudos, insultamos a quien nos apetece sin miedo a las consecuencias, zarandeo a Ryota, ganador en la vida, por ser un ligón que da buenos consejos y utiliza expresiones en ese idioma sureño de mi hermano con palabras como "Bro". -Ser yo mismo suele espantar pueblos y ciudades. Los amoríos no están hechos para mí. ¡Jarul Jul Jul Jul...!- disfruto de forma sincera con todos los hombrecillos... En otra vida, celebramos cada domingo con un festín por el hecho de viajar juntos, levantando cuernos de cerveza y preparando asado. Lástima que, al acabar este evento, todo quede en anécdotas y cada quien tenga que representar sus ideales y su forma correcta de vivir. ¿Qué decir? Jamás lo entenderán. Jamás sabrán lo que es la libertad, la virtud y el privilegio de la verdadera fuerza. Es El Dirigente quien me devuelve a la realidad con el anuncio de la siguiente prueba. Con los ojos como platos, se me esboza un atisbo de ilusión en la cara, una sonrisa tímida pero traviesa bajo la idea de que me toca participar. Para mi desgracia, presentan lo que se llama La Prueba del Céfiro. Un desafío que consiste en llegar tan rápido como puedas a la meta, en una carrera por ver quién es más veloz. Lo que en un primer momento era una promesa ahora me provoca una gota de sudor fría que resbala por mi frente con el firme deseo de que se abra la tierra en dos y me trague. Pero un héroe da el paso al frente. Con una determinación férrea y espíritu jovial, el Comandante toma la delantera y se postula para presentarse candidato. Se le ve seguro de sí mismo, convencido de que va a ganar. No le doy más vueltas y le cedo el turno. -Adelante, tío, ¡demuestra quién manda!- le invito a participar. Lo que de primeras era un soldado dicharachero y fanfarrón se transforma de repente en una criatura estoica, completamente enfocado en su objetivo. -Madre...- musito mientras lo veo marchar hacia la prueba, encontrando algo de alivio al voltear la cabeza y encontrar a Akira sumamente emocionado. Una vez más, participantes de todas partes del mundo y de cada facción. Aquellos que se dejan identificar con sus trajes blancos y su escudo de gaviotas azul, y los que no, que depende de las pintas intuyes si son más o menos propensos a la batalla. Pero esta vez, mis ojos están enfocados en él. En ese pequeño soldado de pelos blancos y mirada celeste. Algunos se transforman. Otros usan sus alas para impulsarse o corren directamente a pie. Él no. Shin empieza a brillar como una centella viviente. Luz propia, como una estrella. -¿Qué cojones...?- mascullo entre dientes, con cara de pocos amigos. De forma involuntaria me levanto y doy un paso al frente, con el pecho inflado, mentón alto y los puños cerrados, apretando con fuerza. Una señal de alerta se enciende en lo más profundo de mi ser, como si me sintiera abiertamente desafiado. Y desaparece
Como si el universo lo hubiera borrado de su existencia, se esfuma delante de nuestras narices. Tan solo queda una estela amarillenta que lo delata, pero nadie es capaz de seguirle el ritmo. No hay ser vivo que lo vea pasar. Un destello. Un haz de luz. De un segundo a otro se encuentra en la meta, como si se hubiera teletransportado. -¿Qué? -tartamudeo. No doy crédito.![]() El joven marine no parece ni cansado. Ha recuperado su actitud divertida y despreocupada. Y, con el ego desmedido, se busca una ovación general, proclamándose como la futura leyenda indiscutible del brazo armado del mundo. Y no es para menos. Puede permitírselo. Puede cargar con el peso de esa promesa después de lo que acaba de demostrar aquí. Yo lo haría, por supuesto. Con ese poder... Si tan solo es una fracción de lo que puede llegar a hacer... El destino ha querido presentarme a mi némesis de forma irónica y exquisita. Pero ya estás en el punto de mira, futuro de la Marina, Shin. Eres la mayor amenaza de la libertad en el mundo... Vuelve al cubículo con toda la naturalidad del mundo, bromeando y alentando al equipo a darlo todo para ganar. Yo estoy tan emocionado que las uñas se clavan sobre mi propia mano cerrada. Vivo esa sensación indescriptible de haber encontrado un rival a la altura después de tantos años. Uno incluso más temible y mortífero que Musashi, que ya ha demostrado clemencia un par de veces. Dudo que este tipo tenga esa debilidad. Solo me aplaca una normativa demasiado estricta y un resquicio de mareo que me queda pendiente tras el malestar. Es lo único que me separa de lanzarme con Yggdrasil. Aunque sé que él siente lo mismo por mí. Tiempo al tiempo. -Ha sido increíble, criatura.- me atrevo a decirle con sinceridad. -Me has dejado sin palabras. ¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!- me río. Luego doy un par de pasos al frente, orgulloso de mi tamaño y envergadura, dejando atrás al resto de mis compañeros. La siguiente prueba me pertenece. Pero hasta que me avisen... -Aunque espero que el día de mañana no uses tu poder para salir huyendo así de rápido.- provoco al soldado, en tono burlesco y ácido. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!- Si alguien puede frenar mi hambre de destrucción, sin duda es él. Pero si alguien puede matar a la luz de la justicia, ese soy yo. Ese es Ubbe. Ese es el Ragnarok. ![]() Durante la espera de los resultados, aunque previsibles, comienza una mezcla heterogénea de interacciones entre varios participantes que, más amables y menos competitivos que yo, se divierten con miembros de otros equipos. Shin y Ryota siguen a la suya con los ligoteos. No les veo porque los muy desgraciados me han lanzado un marine a la cara. -Quita, coño. ¡Jarul!- me lo saco de encima con un manotazo, al igual que uno aparta a una mosca, pero con bastante más delicadeza y sin dejar morir la broma. Supongo que esa es la clave de esta gran fiesta: disfrutar el momento.
En efecto, cajita feliz
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - El Dirigente - 20-07-2026 Tras los últimos acontecimientos en la Prueba de Céfiro, los participantes parecían estar entrando más en el mood de festividad, y el público pareciera estar disfrutando más que nunca de esta serie de singularidades que tenían para aportarnos. Era un buen momento para los habitantes de las islas del cielo y su festividad más importante. Atrás quedaron los tiempos en los que algún pequeño grupo de participantes llegaba a la invitación del Emperador de participar en los juegos, y que lo más normal fuera que los únicos en participar fuesen Mords y algún Pileb que había estado entrenando… Los vientos de cambio empezaban a soplar en Shandora, convirtiéndola en una civilización llena de cultura, armonía y, sobre todo, abierta a toda clase de razas y especies. ¡Y eso era justamente lo que hacía que este evento fuera cada vez más histórico! Fuera cual fuera el caso, era el momento de dar paso a la tercera prueba, la Prueba del Bastión. — ¡Fantasía luz y color! ¡Un meteorito de ilusiones surcando el cielo de los cielos! — grité ascendiendo con mi nube hacia el lugar previo — ¡Demos comienzo a la tercera prueba!¡ La Prueba del Bastión! — añadí lanzando de nuevo aquel pequeño objeto creando unas nuevas plataformas. En esta ocasión se trataba de unos potros de salto, literalmente, unas estructuras verticales de dos metros de alto y uno de ancho, que portaban en la parte superior un dial de color celeste claro. En la parte baja de las estructuras, justo en las pata derecha de las mismas, había un Den Den Mushi que, al igual que el primero de la primera prueba, estaba ataviado con un casco y sujetaba un cable que iba hasta una pantalla situada en la zona más alta de la estructura, fija por su propio mecanismo y estable como las construcciones anteriores. — ¡Eso es un soplador! — dije presentando a la máquina en si — Los participantes deberán colocarse delante del soplador y decir la palabra clave "Tsuki-Tsuki" para que el Den Den lo active. Entonces comenzará a soplar aire cada vez más y más potente hasta que haga al participante retroceder un paso. En ese momento, el Den Den desconectará el flujo de aire y registrará en su pantalla cuánta presión aguantó en skybares — lancé el bastón y el micrófono al aire y di una palmada fuerte girando sobre mi mismo en la nube, terminando a tiempo para agarrar ambos instrumentos al vuelo — ¡Vamos participantes! ¡Es la penúltima prueba de esta ronda! — sentencié, y esperé a ver quien de los presentes de cada equipo sería el dispuesto para tratar de vencer este desafío. La hora del juicio empezaba a estar cada vez más cerca pues ya habíamos completado la mitad del evento, y sólo esta prueba y la siguiente nos separaban del gran salto. Sin duda era mi parte favorita y estaba deseando llegar a ella, pero no podía apresurarme ni intentar privar a las masas de su entretenimiento, pues aunque ellos si supieran cómo se repartían las pruebas y qué tocaba antes y después de las mismas, lo esperaban con paciencia y degustando hasta el último gramo de entretenimiento. Los participantes a la prueba debéis postear en este tema describiendo cómo realizáis la prueba.
Los Juegos
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - Eros Focalor - 20-07-2026 Antes de que la prueba de agilidad comenzase, Eros contempló sorprendido el violín amarillo desde su perspectiva a la vez que ladeaba la cabeza ligeramente escuchando la melodía que la pirata que regalaba. Era alegre, era movida, era lo suficientemente simpática para que el pirata aplaudiera tratando de seguir el ritmo de la canción lo mejor que podía pero su torpeza natural hacían difícil el mantener el tempo. “ —- ¡Mi sueño más grande es aprender a tocar el violín! ” Recordó a la misma Miyori cuando era pequeña, casi quince años habían pasado desde entonces y sin embargo, los recuerdos comenzaban a caer uno por uno en picado por su mente a medida que las cuerdas eran rasgadas por el arco del violín con cada movimiento la Cuka. Se preguntó ¿Había él también cumplido su sueño? Pensó en cuán categóricamente había fallado en aquello que se suponía era su especialidad, pensó en cómo Uker había caído ante los mismos competidores que a él lo habían derrotado. ¿Cómo seguirán los Sepultura en el evento? A medida que rascaba su nuca con cierto nerviosismo, contemplativo, Eros no pudo evitar pensar en cuál sería el siguiente paso. Si bien estaba en Skypiea, su mente ya estaba lista para el próximo objetivo. Deprimirse era una pérdida de tiempo para un artista marcial, inventor y pirata. – Así que estás cumpliendo tu sueño también… Tocar el violín y convertirte en una famosa y gran artista con música en su hogar todos los días. Tocas tan bien que por un momento me he olvidado lo nervioso que me pone todo esto Teehehehe Acotó Eros parado a un lado de Miyori, sin posar la mirada directamente sobre ella pues estaba lo más pendiente posible de no perderse nada de los juegos. Siendo perfectamente francos, Eros no es que pudiese ver a nadie por sus nulos reflejos pero sí tomaba un parámetro estimado de cuando tardaban en finalizar las pruebas. Uno de los de la marina fue como un destello, y ese movimiento lo conocía... – ¿Rosse? No… No es Rosse… Era la fruta de quien otrora había sido su capitán, ¿cómo no reconocerla? Vio uno por uno como fueron pasando. La mujer alada que casi se iba baleada en el primer encuentro con los Sepultura fue de las primeras en acompañar a Uker a las gradas visto lo visto, y cuando fue el turno de la cabra, la leyenda, KuroVongola… – Qué… Por qué… Oh… No dijo mucho, su decepción era palpable. suspiró y entonces cruzó los brazos analizando el desempeño de cada uno de los participantes. Si él hubiera sido un fiasco, consideraba que el Goat había cometido un error determinante, ¿Que hubiese pasado si la cabra no iba en reversa? Llevó sus ojos dorados hacia Miyori, y finalmente hacia Kiba. – Parece que depende de nosotros... Éxitos joven Kiba, de lo mejor de usted y vuelva con la frente en alto. –No era el mejor para dar ánimo, ni mucho menos, pero eso no lo iba a detener de intentarlo. El cangrejo tortuga que se había insultado a los gritos con Uker parecía ser un bastión en toda regla, el siguiente fue otro miembro de la marina que parecía aguantar la mar de bien ¿Acaso habían arreglado los juegos? Al menos en lo que a fuerza respectaba, la piratería había prevalecido, pensó Eros.
Ataúd
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - Kiyoshi Maeda - 20-07-2026 Yuuki lo hizo bien a ojos de Kiyoshi, pues sin duda se movió a una velocidad mayor a la suya. Sin embargo, tal como quedó sorprendido en la primera prueba, en esta segunda no hay excepciones. Uno a uno, los participantes fueron enseñando sus talentos, la habilidad física que tantas veces el médico ha envidiado de sus compañeros. En más de una ocasión muerde el cigarrillo ubicado entre sus labios con la finalidad de otorgarle calma, pero parece ser que este recurso no tendrá el efecto deseado. Tal como Eros, muchos demostraron la capacidad de transformarse en animales. Aún con la aguda vista que tienes, la mayoría fueron solo un rayo que desapareció y apareció en un insta, sobre todo el tipo gritón del destello amarillo que superó por mucho lo que vendría a ser velocidades increíbles como las de sus compañeros Varo y Uker. — Este lugar está lleno de sucios fenómenos. — Y él solo es un doctor con un rifle. Llegado el momento en que se anunció el resultado de las pruebas, ocurre algo que le desanima un poco. Tal como pasó antes con Uker y la lagarta, en esta oportunidad Yuuki también debe regresar a las gradas. Al menos sumó puntos para el equipo, pero ser eliminado debe ser bastante doloroso. — Descuida, seguramente pronto vaya a hacerte compañía por allá... — Es eso lo que debería decir, ¿no? Por mucho que quiera demostrarle a sus compañeros lo que ha mejorado, ¿realmente tiene una oportunidad entre tanta gente increíble que está en este evento? No tiene sentido alguno. Sin embargo, para cuando se da cuenta y vuelve en sí, la mochila que sostuvo todo este tiempo fue tomada por su dueña y ya se está retirando del cubículo. Eso sí, le dedica unas últimas palabras a Kiyoshi antes de irse. “Vas a sorprendernos a todos”. — No, yo… — No culmina su respuesta, pues la birkaniana ya no está. — ¿De verdad soy uno de los más tontos de este lugar? Qué vergüenza. — En lo que sus ánimos siguen disminuyendo, el presentador exclama la nueva prueba, una en la que deben resistir un empuje, poniendo a prueba la resistencia de su cuerpo. — Bien, Kibai, supongo que me tocará dejártelo a ti. — Lo vio en los Cabos Gemelos. Era rápido, fuerte, valiente. Sin duda un individuo mucho más capaz que él para dar guerra en esta prueba. Necesitan puntos, pero ¿servirán? Llevan pocos, no tiene fe de que él vaya a conseguir muchos cuando le toque. Kibai debería conseguir un puesto considerado hazaña para ellos si es que quieren abandonar la última posición que tienen actualmente. — Es raro que deba decirle esto a un marine, pero asegúrate de regresar aquí. — Normalmente deberían ser enemigos. Un pirata y un marine son como perros y gatos, pero tras ver la eliminación de Uker y, sobre todo, la de Yuuki, quien ha depositado sus esperanzas en él, está dolido. Llega el punto en que, más que su grupo destaque, es no ver compañeros yéndose sin haber logrado nada. Quizás sea la última vez que le desee un bien al mink, pero, en este momento, espera de todo corazón con que pueda seguir en el cubículo con él y Bai. Entre tanto desánimo, no se ha percatado de que, contrario a su creencia, Varo Ganchin no participó en la prueba de velocidad. Vio a un Mink utilizar la misma habilidad, o parecida, para no asegurar nada no asegurable, pero no era Varo Ganchin. Mientras se desarrolla la prueba, queda a solas con Bai, quien, por ahora, es la única del grupo con la capacidad de haber sobrevivido al juego y regresado hasta ahí. No le ha hablado más que con mímica por lo dicho por Kibai hace un rato, aunque notó que entre ellos lograron comunicarse. ¿Será que el soldado le mintió? Necesita distraerse de alguna forma, así que decide arriesgarse y transmite unas palabras, aún sabiendo que quizás no le entienda nada. — ¿Crees que Kibai pueda regresar? Espero que lo haga. — No posee la mejor vista, pero intenta ver en las gradas a Yuuki, a quien no puede sacarse de la cabeza. “Vas a sorprendernos a todos”. Termina el cigarrillo y lo guarda dentro de una bolsa hermética. A su alrededor todo es fiesta. Música, gritos, bailes, emoción. Pero Kiyoshi no lo está pasando muy bien. Quiere demostrar su esfuerzo, que este haya valido la pena. Desea dar un paso adelante en su vida, en su rol como sepulturero, pero como siempre, duda de si tiene esa capacidad. Procede a tomar el rifle que está en su espalda, sujetándolo con las manos hacia arriba y manteniéndolo paralelo a su cuerpo, a la altura de su vientre. No es un arma cualquiera, es el regalo que le dio su padre antes de morir. También es la herramienta que ha usado para proteger su vida y llegar hasta aquí. Sus compañeros han sido, son y serán importantes, también aquellos que estuvieron y ya no navegan a su lado. Pero es este rifle el que está con él desde el principio, desde que al fin pudo controlar su enfermedad y salir de casa. Con él enfrentó el mundo, con él conoció la verdadera vida. — Somos tú y yo, tonto amigo. — Solo le queda entregarse a él, confiar en la fuerza que posee y lo acompaña desde más arriba del plano terrenal. No sabe qué deberá enfrentar en la siguiente prueba, si estará a la altura o no, si jalar el gatillo estará permitido. Pero si algo le pidiese su capitán, sería que, pase lo que pase, lo haga con la frente en alto, dando un único puñetazo con todas sus fuerzas. O, en el caso de Kiyoshi, una bala. Ir a las gradas o seguir adelante. Eros aún está en competencia, Kiyoshi quiere superarlo. ¿La prueba del Bastión? Pues otro animal. Esto ya parece La Ley de la Selva. Pero si un animal debe regresar a su plataforma… — Debe ser Kibai.
Lávense las manos
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - Bai Mudan - 21-07-2026 A diferencia de la primera prueba, durante la del cefíro, Bai se mantuvo atenta a todo lo que ocurría a su alrededor. No porque en ella hubiera nacido alguna clase de repentino interés en el espectáculo, sino porque, siendo honesta consigo misma, la sucesión de acontecimientos había alcanzando un cariz de demencia prácticamente imposible de procesar. —Yuuki —murmuró al observar a la joven recuperar su mochila de las manos de Kiyoshi. En momentos como ese, le huniera encantado verbalizar aunque fuera un ápice de sus pensamientos. Sin embargo era conciente del imposible. Por ello, antes de que la otra birkiniana se marchara, Bai acortó la distancia dando un par de grandes zancadas y detuvo su avance posando su pesada mano sobre su hombro. En ese instante, la serenidad de su rostro se fracturó para revelar un destello de pura emocionalidad: un amago de sonrisa, tosco pero completamente genuino. Y de sus labios, aunque sabía que ninguno de los presentes la enrendería, surgió un rasposo sonido que significaría lo siguiente: —Yuuki, la altura de tu grandeza no se mide por una prueba, sino por la profundidad del suelo desde la que te puedes alzar. Tras decir aquello, retiró los dedos y la dejó marchar. En su fuero interno, la alada albergaba la secreta esperanza haber sido tan sabia como el viejo mink al que tanto respetaba y, por ende, haber logrando anestesiar parte del orgullo magullado de la joven; al fin y al cabo, no hacía falta ser un genio para advertir cuánto dependía aquella mujer de la adulación ajena. Acto seguido, rotó sobre sus talones y se cruzó de brazos a la espera de la nueva fase. La cual, para su desconcierto, dio inicio con la irrupción de un cangrejo que le pareció una aberración de la naturaleza por poseer también el aspecto de una tortuga. —¿Bai? —preguntó en voz alta al creer que Kiyoshi pronunciaba su nombre. Sin embargo, al desviar la mirada hacia el marine felino, descifró el verdadero significado del llamado. Entonces, por un breve segundo, recordó que eso ya le había pasado en Drum y rió con suavidad. —Kibai... — quiso añadir "suerte" pero sabía que el marine no la necesitaba —. Bien — terminó por decir al tiempo que levantaba el pulgar y cerraba el puño indicándole que confiaba en él. Para cuando su atención regresó a la arena, un varón rubio desbordante de una energía salvaje y vigorosa se aproximó al Den Den Mushi para quebrar la prueba. Al mismo tiempo, la birkiniana logró captar como su compañero de cubículo le está intentando hablar. Sin embargo, como era de esperar, la mujer alada no entendía nada más que el nombre pero, por su preocupación y el contexto, deduko que le preocupaba que no volviera con ellos. —Hmmmm —murmuró, poniendo a funcionar sus engranajes mentales para diseñar una respuesta. O, más bien, un método para transmitirla. —Kibai... —articuló, propinándose un seco golpe sobre la placa de su armadura. A lo que el impacto metalizado resonó con una vibración sorda, ahogada de inmediato por la ráfaga de viento que levantaba el nuevo concursante en la arena—. Duro —añadió, acompasando el adjetivo con un segundo golpe sobre el acero. Después, el silencio volvió a aislarlos, cavando un foso aparentemente insalvable sobre la grieta lingüística que los separaba. —Kiyoshi. Bai fijó la vista en el muchacho quien, aferrado a su arma y sosteniéndola contra su cuerpo con como si fuera un frágil tesoro, por su postura y forma de mirar parecía estar pasando por un mal momento. ¿Tristeza por un rifle? Quizás no hubiera sido de él, quizás hubiera pertenecido a otro, como... Como parte de lo que la propia Bai tenía. En ese momento sus ojos se opacaron y la silueta del hombre que ya no caminaba a su lado apareció en lo más profundo de su mente; aquel que la había desamparado mucho antes de que sus pies hollaran Little Garden. —Kiyoshi —volvió invocarlo, forzando tanto su atención como la suya propia para salir de los recuerdos que estaba sintiendo. —¿Pium? —preguntó, emulando con sus manos el a to de empuñar un arma a distancia e imitando con el índice el retroceso de un disparo. Y aunque pareciera estúpido, sostuvo el ademán por un rato, otorgándole al joven los segundos necesarios para que su cerebro computara la traducción del concepto. —Kiyoshi bien —sentenció finalmente, irguiendo el pulgar una vez más—. Bai confía. No obstante, aunque sabía con la fría certeza de los hechos que sus palabras —posiblemente cargada de barbáricos sonidos guturales–, jamás hallarían puerto en sus compañeros, confiaba en haberle transmitido la idea de que, si ella había logrado llegar hasta ese confín del mundo, aun cuando caminaba en el más absoluto aislamiento verbal y mientras los cadáveres de su pasado se amontonaban silenciosos a sus espaldas... no existía ninguna variable lógica que debiera hacerles perder la fe.
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - Miyori Hoshino - 21-07-2026 Durante la prueba del Céfiro
En cuanto finalicé la melodía, sentí que el ambiente dentro del equipo cuatro había cambiado de cierta manera, el ánimo parecía haberse levantado y por ello me sentí completamente aliviada. Mientras guardaba a Amphitrite en su estuche, Eros mencionó aquellos sueños que una niña hace muchos años atrás había declarado, una niña ingenua que apenas comenzaba a comprender el valor y la belleza que esconde la música. —- Cumplí mi promesa, de aprender a tocar el violín. — recordé con calma — pero no persigo la fama ni la gloria, simplemente quiero adquirir los conocimientos suficientes para hacer feliz a quien necesite escuchar una melodía, así que… me alegra haberte ayudado aunque sea un poco. La prueba del Céfiro, digamos que fue algo que… No pude apreciar en absoluto. En cuanto notaba que estaban a punto de ponerse en marcha, de pronto ya los veía en otra dirección en cuestión de segundos, y cuando intentaba comprender qué había ocurrido simplemente los notaba regresar uno a uno a sus cubículos, ¿Ya había terminado?, al menos la pantalla no mentía sus resultados. Como fue el caso de aquel joven albino de ojos celestes como el cielo, radiante y puro, el Marine que me ví obligada a brindarle ayuda cuando un insano sol le hizo tocar suelo ante un colapso de sus entrenamientos, Hasegawa Shin. El Marine de aura brillante destacó evidentemente en una prueba hecha para aquellos que no tienen miedo de romper los parámetros normales de la velocidad, ante su participación estuve a punto de gritar su nombre, de animales, de recordarle aquella promesa hecha en Baquella pero en ese momento él levantó su puño hacia el cielo mientras juraba ante los habitantes de Shandora, visitantes y demás participantes que él sería el mejor Marine de la historia, fue ese momento que comprendí que no era necesario decir nada, únicamente sonreí complacida de aquella actitud, por aquella personalidad que tanto presumía tener, y aplaudí, me sumé a la multitud que creyeron en sus palabras. Bartolomeow participó mucho después y me causaba cierta gracia que sobre su cabeza tuviese trenzado el mechón de pelo rosa de María y mi mechón de pelo naranja, era la bendición de dos mujeres como lo había mencionado Merlot antes, y cuando lo ví usar la transformación, mis ojos demostraron asombro, demasiado, pues jamás pensé que escondiera una habilidad como tal. Tampoco es como si lo conociera de siempre. — ¡Lo has hecho muy bien, Barto! La entrada del siguiente participante captó por completo mi atención, y claro, ¿cómo no iba hacerlo?, se trataba de aquel Marine bailarín al que estimo demasiado, aquel que estuvo ahí para mí cuando el mundo se me vino abajo, cuando en el sofocante incendio compartí su dolor para años después encontrarle en la tormenta de resurgimiento, de su nueva vida, y finalmente, en Matsuri, durante mi tortuosa soledad. — ¡VAMOS, EEEEENJIII! ¡CORRE, CORRE, CORRE! — alcé la voz tanto como pude, acompañando mi voz con aplausos al ritmo de las panderetas y tambores que usaban la multitud. — ¡Y PONTE ROPA! Cuando llegó el momento de María, debo admitir que me tomó completamente por sorpresa verla transformarse en una cebra, una cebra adornada con telas moradas y joyería que hacía alusión a sus propias vestimentas. Seguidamente ella hizo uso de sus cualidades físicas y comenzó a galopar a toda velocidad aunque para ser completamente sincera… me fue imposible seguirle el ritmo, de hecho, todas las demostraciones de esta prueba habían sido completamente imperceptibles para mí pero de igual manera eso era algo digno de admirar —- ¡ESO FUE FABULOSO, MARÍA! — Me pregunto qué se sentirá transformarse en una criatura… — coloqué mi diestra sobre mi mentón, observando cómo poco a poco aquella doncella de belleza angelical volvía a su apariencia real. — Ah… —- pronuncié apenas en lo que miraba al joven de pelo azabache y mirada cauta que conocí hace una hora en el mercado, el mismo que me brindó su contacto en caso que necesitase de su ayuda en el futuro. — ¡Mucha suerte Onizuka Jin!, ¡Ánimo! El dirigente anunciaba ahora la penúltima prueba que por su explicación parecía estar enfocada en resistencia, algo que iba muy acorde a lo comentado antes por el Gyojin tiburón cuando se presentó, me acerqué una vez que Eros terminase de hablar con Kiba — ¡Si no te diviertes durante el proceso… entonces no valdrá la pena! ¡Buena suerte, Kiba! ¡Te estaremos apoyando desde aquí! La prueba del Bastión dio comienzo y el primero en hacer su aparición fue un Gyojin Marine al que conocía perfectamente, mi sonrisa se dibujó al instante al verlo abandonar su apariencia de cangrejo para transformarse en una tortuga gigante — ¡Eres mucho más fuerte que ese viento, Juan! ¡Ánimo! — Perdona si soy algo ruidosa… — miré de nuevo al chico sepulturero mientras continuaba aplaudiendo en honor al cangretortuga de la Marine — Tenía mucho tiempo de no verlos… por eso me siento muy emocionada de poder apoyarlos. El siguiente en aparecer se trataba de aquel joven azabache que conocí en una tarde en Matsuri cuando mis pesadillas habían sucumbido en mi realidad y él me brindó el tiempo justo para que yo pudiese descansar, ¿como no apoyarle si estaba en deuda con él?, con cada uno de ellos.. — ¡No te rindas, Kael! A pesar de que ellos eran personas que portaban el uniforme blanco de la autoridad, nunca he sido alguien que establezca distinciones entre piratas y marines. — Espero no incomodarte, yo también soy pirata… pero no creo en las rivalidades.
Amphitrite Toca la Canción
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - Akira Raito - 21-07-2026 —”¿Cómo que si me gusta Yuuki? ¿Cómo que soltera? ¿Cómo que picarón? —Ryota se apoyó en mi espalda empujándome como si fuera un amigo de toda la vida, haciendo hincapié en la palabra “soltera”. ¿Qué significaba todo esto? Y mis mejillas de pronto, rojas como un tomate—. Ay no… Eso no está bien… Sois piratas… Yo un marinerito… Vais de rojo, yo de azul…
![]() Estaba acostumbrado a que se acercaran a ligar conmigo marines, normalmente compañeras y compañeros de cuartel, pero por mi parte nunca había intentado ligar con nadie por nerviosismo tal vez, y mucho menos con un pirata… Y la propuesta de Ryota hizo que me pusiera tontorrón, girando los pies en el suelo y dando unas poquitas vueltas acompañadas de movimientos con el culete, mientras tenía mis manos en las mejillas y con los ojitos cerrados decía tonterías—. Sería como un cuento, un amor imposible, o como Romeo y Julieta… Familias enfrentadas, pero ganando el amor… Aunque mejor con otro final… ¿Cómo crees que nos llamarían? ¿Akiuuki? ¿Yuukira? Qué bien suena… —Está bien… —y en un arrebato de buena fé, mi actitud cambió por completo, ahora estaba firme, seguro de mí mismo. Mire de nuevo a Yuuki, tras ella a Ryota y sonreí de la misma manera picarona con la que me había dado antes el pequeño empujón—. Preséntamela. ![]() Pocos segundos después, tras terminar la prueba con una merecidísima victoria por parte del compañero brillitos lindos, otra chica se acercó, pero esta vez a Shin, y le plantó un beso en la punta de la nariz, a lo que sin venir a cuento y sin avisar, Ryota me lanzó por los aires en dirección a la cabeza de Sigurd, al que me agarré como si mi vida se fuera en ello, pero sin taparle los ojos—. Sigurd vámonos, aquí no nos quieren… —pero sin darme tiempo a más, me quitó de encima como lo haría un buen compañero, o al menos como acostumbrábamos en la 80 (y eso que era un pirata): sin sutileza y de un manotazo, y entonces volví al suelo—. ¡¡LA PRUEBA DEL BASTIÓN!! ¡¡¡JUANCHOOOO, ESTA ES LA TUYAAAA, CONTRA TI NO VA A PODER NADIE!!! Me giré rápidamente en dirección a mi amigo más suculento y crustáceo, que tomó la iniciativa con una confianza desbordante y transformado en su buena forma completa de tortuga, metiéndose en el caparazón para soportar toda la ráfaga de aire de aquel dial como bien sabía. Tras él, el chico pijo y de cabellera oscura, también compañero, un tipo agradable, me había caído muy bien en el camino de vuelta, ya que antes no había tenido ocasión de hablar con él de manera continuada. Y luego nuestro gigantote. ¡¡¡SIGUUURD, SIGUUUUUUUUUURD, HAZ TU MEJOR ESFUERZOOOOO GIGANTOTEEEEE, CONFIAMOS EN TÍIII, OSSSSUUUU!!! No quería desanimar al buccanner, pero Juan era mi amigo de a saber ya cuantos años, y era muy consciente de sus altas capacidades defensivas, pero estaba en un equipo que no era el mío, así que tenía que ahora tenía que animar a quién tocaba, y ese era Sigurd. Ya comentaría la jugada con Juan más tarde. El gigantón se acercó, y con rodillas flexionadas y las manos abiertas sobre ellas, apuntando en dirección al chorro de aire, empezó. El próximo en participar fue un salaryman, el mismo que estaba haciendo que las capacidades de sus compañeros crecieran de forma exponencial en el equipo nueve—. ”No podemos quejarnos… Aquí vale todo…” —fue gracioso ver como le arrastraba el aire y le hacía dar una voltereta—. ¡¡Ey, amigo!! ¡¡Cuando quieras nos tomamos unas cervezas y nos comemos un buen gyudon!! —intenté animarlo de la mejor manera que sabía animar a un salaryman, proponiéndole tomar cerveza y comer arroz con carne. Esta gente era la que realmente levantaba al país, eran gente de honor y había que mostrarles respeto. Por último, Baralt Kane, que se colocó inclinado hacia delante y mirando al suelo—. ¡¡El ojitos de rana, es el ojitos de rana!! —dije entusiasmado dando empujones a mis compañeros. Este muchacho era el que más me había llamado la atención cuando añadi los nuevos carteles de “se busca” a mi álbum, justo antes de que nos metieran en aquella celda el Kutsukku—. ¡¡Chicos, es el ojitos de rana!! —obviamente por la forma tan graciosa de sus ojos. Lo que no sabía era que también era compañero de Ryota y miembro de los Hanu Mahana. O tal vez sí… Pero se me había olvidado.
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