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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227) +---- Foro: Sabaody (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=329) +----- Foro: Manglares 30 al 39 (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=333) +----- Tema: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum (/showthread.php?tid=1500) |
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Voz Seductora - 25-01-2025 El Parabellum surcaba las olas próximas a las costas del archipiélago Sabaody con cierta distancia y prudencia sobre estas. Se podían apreciar otros barcos anclados en otros manglares, pero la distancia era tal que sólo aquellos con un buen don visual podrían distinguir banderas o insigneas. Gracias a las increíbles dotes de navegación del líder del gremio, el barco se desplazaba haciendo uso de su mayor potencial y exprimiendo las ventajas del clima y las mareas, a una velocidad de vértigo. Pero el protagonista no era el líder de Magna, con su poder y sus dotes y habilidades abruptas. Tampoco lo era su fiel mano derecha, el raciocinio y la percepción del equipo, quien podría intuir algunas cosas del encuentro anterior. Lo era el tercero en discordia, el hombre por el que nadie apostaría teniendo a los otros dos delante. Shoto Data. Shoto acababa de consumir una rarísima akuma no mi con un potencial que sólo aquellos con un intelecto lo suficientemente desarrollado podrían sacar a relucir. En su caso, dada su increíble capacidad analítica y sus funciones como todo un manitas le darían una ventaja por encima de las demás para poder hacer que aquellas pequeñas esferas se convirtieran en pequeños mundos, que bailarían en la palma de su mano. Tras los pertinentes minutos a bordo, el navío se aproximó a los embarcaderos del astillero, la zona en la que los comerciantes, navegantes, timoneles, cartógrafos y carpinteros hacían su delicia en Sabaody. Un manglar completamente destinado a la construcción, reparación y flotación de navíos, dotado de lo suficiente como para no requerir de nada más del resto de la isla, pues tenía posadas, tabernas, comercios ambulantes sencillos e incluso una sucursal bancaria, del propio banco Red Natnas, del magnate Nitob Ilime, para facilitar los tratos entre los presentes y poder dar crédito a sus financiaciones. Lo único que no tenía esta zona... era presencia de la marina. El Parabellum se aproximaba para anclar en el puerto número uno, listo para - ¿ahora si? - su último destino. Su tripulación debería pensar en qué hacer y cómo a partir de ahora, si querían obtener un nuevo barco, hospedarse mientras se construía uno a medida, o investigar la isla.
Información
Shoto
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Shoto Data - 26-01-2025 Segunda cátedra de Viktor en el día de hoy... Las palabras sobre las frutas del diablo resonaron en mi mente mientras trataba de digerir tanto la información como... Bueno, los últimos pedazos de la fruta que aún tenía entre los dientes. Mi paladar no podía soportar más responsabilidad antes de que mi lengua se declarara en huelga tras acabar saciado de tanta mezcla de sabores. Miré fijamente a Viktor y me levanté lentamente, con el cofre ya vacío a un lado. Siguiendo las recomendaciones de Sohem busqué un lugar despejado para probar mi nuevo "poder". No quería meter la pata más de lo necesario. Tras encontrar una zona despejada en la cubierta, arrastre una de las tres sillas que estaba vacía, al centro de la misma, a continuación recogí el cofre y coloqué la silla como si fuera un altar improvisado para mi experimento. Me quedé mirando mis manos, como si fueran piezas de alguna máquina que hubiera ensamblado en el laboratorio de Ohara. Independientemente de la clase magistral de Viktor y los diferentes tipos de frutas del diablo y sus usos, yo todavía estaba en la categoría de novato absoluto. Lo peor de todo es que parecía que ambos esperaban alguna demostración brillante por mi parte. Como si esto tuviera algún manual de instrucciones que se desbloquea según la comes, ¿verdad? - ¡Hora de jugar! - Grité, mientras me daba ánimos antes de tomar el cofre vacío donde venía la fruta, frente a mí, como si fuera el proyecto más serio de mi vida, bueno hasta el momento lo era. Por alguna razón y por no herir a nadie, me pareció buena idea intentarlo con algo físico y material. Así que lo primero que hice fue juntar ambas manos, imitando las poses de los monjes de las historias que mi madre me contaba de pequeño. Cerré los ojos con fuerza y traté de concentrarme. - Es fácil, solo hay que vislumbrar una esfera, algo simple, Shoto, una bolita de nada. - Dije en voz alta, apoyando ambas palmas de la mano sobre el cofre para que hicieran contacto con la superficie, pero no ocurrió nada. - Venga si hasta un niño podría hacerlo...no me jodas.... - Murmuré con una mezcla de frustración y nerviosismo. Los segundos se hicieron eternos y nada, ni una chispa de poder, no había forma de que eso se convirtiera en una canica. Mire de reojo a Viktor y luego a Sohem para ver sus reacciones o más bien ver la reacción a mi fracaso. Me aclaré la garganta y antes de volverlo a intentar lancé una pregunta desde la distancia a Vik. - Entonces voy tachando las competiciones de natación, ¿no? - Seguidamente volví a intentarlo, esta vez con más concentración y más fuerza, apretando la totalidad de mis manos con desesperación, por si fuera el secreto para activar dicho poder. Entonces, de repente, algo sucedió. Sentí un leve cosquilleo en las yemas de los dedos y abrí rápidamente los ojos totalmente emocionados - ¡Eureka, creo que ...! - Y justo en ese momento, el cofre, que estaba en la silla no sé cómo, se deslizó de alguna manera, creó que por el movimiento de una ola golpeando al Parabellum, terminó golpeando directamente mis espinillas. - ¡AGHHHHHH!, me cago en el empirismo científico, encima tú también me atacas cofre o qué? - Me quejé, sacudiéndome las piernas mientras el cofre caía al suelo de un golpe seco. - ¿Lo habéis visto, no? - Dije señalando con el índice de mi mano derecha con incredulidad, intentando mantener la compostura. - El dichoso cajón de madera no está ayudando. - Con un resoplido y con cierta dignidad recogí el cofre y lo acomodé a mí mi lado derecho con mi diestra mientras con la zurda me rascaba la nuca. Volví caminando derrotado hacia el barril, mientras miraba hacia la nada, con una clara sensación de haber perdido el primer asalto. - ¿Y si cambiamos el foco, y si el cofre tiene que estar en movimiento? - Pregunté mientras mi cara volvía a tener esa emoción por volver a intentarlo. En esta ocasión y cerca de Vik, coloque el cofre en mi diestra, ocupando la totalidad de la mano y haciendo un lanzamiento parabólico hacia la zona despejada, lancé el cofre. - Esta es la buena... - Murmuré, viendo como el cofre volaba. Cuando de repente noté como el barco giraba a babor bruscamente y claro si el barco gira y cambia la trayectoria, el cofre ya no vuela hacia una zona despejada, esta vez giró golpeando una de las cuerdas tensadas, haciendo que rebotara de vuelta hacia mí. *PAFFFFFF* El cofre impactó en mi cara haciendo que diera una voltereta para atrás para quedar tumbado literalmente al lado de Vik. Esto fue claramente la señal para asumir una derrota y retirarse a tiempo con la poca dignidad que me quedaba. Me levanté como pude y recoloque el cofre en el barril, me recoloque la bata mis gafas. - Creo que es por el pánico escénico Jefe, esto en unos días lo tengo dominado. - Le dije a Sohem mientras le miraba con ojos de cordero degollado, mientras en un instante me gire a Vik y le hice un pequeño guiño con mi ojo derecho, volviendo a recuperar la mirada en el timonel. De vuelta a estar sentado en la silla y mientras el Parabellum llega a uno de los puertos. Creí que era necesario hablar de algo más útil que los experimentos fallidos míos y de mi fruta y no seguir humillándome más. - Por cierto, ¿Sabemos cuál va a ser el plan cuando lleguemos al puerto? - Pregunte con una voz casual. - ¿Por qué estoy pensado que habéis barajado la opción de comprar un barco que ya este hecho, pero y si buscamos a alguien que nos construya uno a nuestro gusto y forma? Podríamos buscar los materiales en el manglar y negociar su precio, ya que montarlo con nuestras manos no es que sea una opción válida Hehehehe. -Sonreí con un toque de sarcasmo mientras me encogía de hombros. - Lo dejo como idea. - Añadí, recostándome en la silla con los pies encima del barril al lado de Viktor. Dejando caer mi cabeza hacia atrás con los ojos cerrados mientras esperaba sus respuestas. El sol y la brisa marina me recordaron que no tenía que rendirme en esta aventura, antes o después el poder de la fruta aparecería… para alguien tan patoso como yo.
Info Turno
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Viktor - 26-01-2025 Curiosamente, Sohem solicitó, prácticamente, acompañarme a la búsqueda y compra del nuevo navío para el Gremio. Su experiencia claramente era el factor diferencial que podía hacer a un potencial comprador, como yo decidir entre un barco maltrecho con la pintura nueva y un barco hecho y derecho. No me opondría, aunque tampoco es que pensara que pudiera hacerlo, independientemente del tono conciliador de mi jefe al pedírmelo. Simplemente, asentí, con una media sonrisa. Tras esto, el jefe conminó a Shoto a probar su fruta con algún objeto a fin de comprobar su poder y me ordenó buscar, ahora sí, mucho más seriamente, el libro de cuentas para plasmar el contrato de la fruta de Shoto, que cuestionaba irónicamente si no competiría en natación jamás. Reí con sorna. Sin ni siquiera asentir, me comencé a mover hacia el despacho, donde toda la librería estaba. Mientras caminaba lento, tanto como el Parabellum se desplazaba hacia los astilleros, eché la vista hacia la costa, comprobando así que estaba llena de barcos cuyas insignias, banderas y símbolos revelaban aquellos visitantes inesperados a la isla. — Esto no va a ser un paseo silencioso... — pensaba mientras ingresaba a los pasillos del Parabellum y comenzaba a caminar silenciosamente por ellos en búsqueda del libro de cuentas. No podía quitarme de la cabeza la imagen y la sensación de aquella mujer. No tanto su semblante, su actitud, si uniformidad… y su energía terriblemente similar a la de Sohem. ¿Tendría algo que ver con él? Quiero decir: era raro encontrar energías tan afines, más allá de otras similitudes que bien podrían ser casualidades. Pero, si se conocen… ¿Por qué ninguno dijo nada? ¿Acaso ella lo buscaría? ¿A él no le importaría? Debió importarle por su reacción. No era normal ver a Sohem comportarse de esa manera, nunca. — "Un pensamiento llena la inmensidad”. — recitaba mientras comenzaba a ser consciente de que no sabía absolutamente nada sobre mi jefe. -Abrí la puerta del cuarto, acercándome al escritorio y cogiendo el libro de cuentas y mi libro de poemas que, no recordaba por qué estaba aquí, volviendo sobre mis pasos tras ello.- Era poderoso, enigmático y paranoico. Testarudo y combativo, pero… no sabía nada más. Frené en seco en el pasillo. — ¿Quién demonios eres? — susurré, como si lo tuviera delante y pudiera o fuera a contestar mis dudas, para unos segundos después volver a andar hacia cubierta. Serían pensamientos para otro momento menos… comprometido. Shoto, que parecía estar intentando usar su fruta del diablo, lanzaba el cofre que había portado la fruta de una mano a la otra intentando hacer… algo. Hasta que se golpeó en la cara con él y finalmente pareció cesar en sus intentos. Tras esto, aseveró dominarlo pronto y me guiñó un ojo con una confianza que parecía poco propia de él, pero que me agradaba. Le devolví el guiño con un gesto cómplice. Cuando el joven cuestionó el plan, no dejó una idea descabellada. En vez de comprar uno, hacerlo a nuestro gusto. No era mal plan, era lento. Y tiempo es lo único que sentía que no teníamos, dada la línea de barcos en la costa. Me acerqué lo suficiente a Shoto y di dos secas palmadas de compañerismo sobre su hombro derecho con mi zurda para, acto seguido, abrir el libro de cuentas sobre el barril, al lado de los pies de Shoto. — Anotado tu contrato, novato. — dije, para luego llevar la mano a mi chaqueta interior y sacar una bolsa con dinero. — Mi parte de la recompensa del revolucionario. — dije lanzándola hacia Sohem con precisión. — Y el nuevo barco... — continué mirándole con confianza — Si puedo tener una biblioteca y una sala acondicionada para forjar armas y armaduras, lo pago yo. — afirmé estoico mirando al jefe — De mi bolsillo. —
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Inventario
Karmas
Aclaraciones
Transacción
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Sohem - 27-01-2025 Mientras surcaba las olas de las costas del archipiélago, intentaba abstraer mi mente inútilmente tratando de imaginar o bocetear en mi cabeza los requerimientos de la próxima embarcación del gremio. No era un proceso sencillo, dado que no podía quitar de mis pensamientos el casi final de mi aventura - o tal vez mi propia vida - que acababamos de vivir. Ni Viktor ni el mocoso sabían cuán cerca habían estado de morir simplemente por el hecho de acompañarme. Ninguno de ellos dos sabía nada sobre mi linaje como Dragón Celestial... y pensándolo en frío, creo que a estas alturas tan solo el gobernante de la isla del cielo y nuestra ex compañera sabían sobre esto. No era un origen del que me avergonzase como tal, pero sí era un pasado del que estaba huyendo, y era plenamente consciente de que si algún miembro de mi familia consiguiese reconocerme o encontrarme, las consecuencias para esto serían arrastrarme de vuelta a la Tierra Santa, o acabar conmigo para mantener limpio y puro su linaje. Y las dos opciones acabarían conmigo muerto. No... no había pasado más de quince años escapando y reforjando el hombre que ahora era, para perderlo todo justo antes de poder comenzar mi objetivo en el Nuevo Mundo. Y aunque no me avergonzase era plenamente consciente de lo que mi gente representaba para el mundo: Los más fanáticos y devotos sentían una admiración formidable, y unas ansias de chuparlos las bolas irrefrenables para poder obtener favores de nuestra parte. Y por otro lado estaba quienes nos temían y odiaban a partes iguales, personas que por unas cosas u otras han visto que alguna forma su historia comprometida por nuestras caprichosas decisiones, o bien cuya moralidad les impide aceptar la supremacía de aquellos elegidos que viven en la Tierra Santa. Pero precisamente por eso no encontraba el momento ni la forma para introducir este tema de conversación con el hombre en quien más confiaba actualmente, y en el que sin duda más había confiado en los últimos quince años. No podía saber su parecer sobre los Tenryubito, y si este fuera negativo podría dar lugar a un intento de deserción o abandono por su parte, o quizá en el peor de los casos a un enfrentamiento abierto. Chasqueé la lengua con frustración mientras mantenía recto el timón del barco. Posiblemente de entre todas las personas del mundo con las que no querría tener que cruzar más que palabras, aparte de algunos miembros de mi familia, estaba Víktor. Era diestro y capaz, y dependiendo de las circunstancias quizá podría salir victorioso y derrotarme, o matarme. Y en caso contrario volviendo alzarme yo con la victoria, no lo sería para nada perdiendo un efectivo tan capaz como él, y por qué no decirlo, a un compañero tan leal. El chiquillo me la sudaba, Chloe no fue el primer cuello apretado y sabía de sobra que no sería el último. Pero el tema con el albino era algo que debía afrontar tarde o temprano. Si quería tener posibilidades de sobrevivir a un posible encuentro con algún miembro de mi familia, por ejemplo, que Verus se dedicase a buscarme por el archipiélago y diese conmigo, necesitaría contar con la participación de mi camarada para poder tener éxito. Obviamente no hacía falta revelarle esta información para determinarle quién era nuestro enemigo y esperar que obrase en consecuencia, pero si en medio del conflicto se enterase de mi linaje, y se lo tomara de una forma negativa, podría abandonarme y dejarme vendido a una suerte para nada deseada. Suspiré pesadamente. Tenía que hablar con él antes, y afrontar la situación por separado. Quizá en nuestra expedición para adquirir el nuevo navío fuese un buen momento. Quizá lo fuese mejor esperar a obtener el barco, por si las moscas. Pero la generosa oferta de quien invadía mis pensamientos en este momento me sacó de ellos, lanzando una gran bolsa de dinero que intercepté al vuelo, y declarando que estaría dispuesto a regalarme el barco siempre y cuando tuviera ciertos requisitos en su beneficio. — Por mi tenemos un trato, si es que consigues pagar lo que tengo en mente... — afirmé sin dar ni una palabra más que eso, y gire el timón para colocar el navío de cara a poder anclar en el puerto de los astilleros, concretamente, en el hangar número uno. — Echad el ancla y recoged las velas — ordené con sequedad caminando hacia el usuario de nuestras filas y recogiendo un trinquete en el camino, y parándome junto al del pelo divertido y aquella mesa, recogiendo el libro de cuentas, pasando a redactar los términos del acuerdo que acabamos de cerrar, conjuntamente con mi firma completa con el pseudónimo que me había identificado durante más de una década: Sohem. Un acrónimo de mi auténtico nombre. Tras esto tuve una idea. Alcé la vista para mirar a Víktor y volvía a mirar del cuaderno de cuentas. Una idea para decirlo y no decirlo al mismo tiempo. — Coco, pon la cubierta en orden y recoge tus cosas rápido. Tendrás que vigilar el Parabellum hasta que lo hayamos vendido — dije refiriéndome al birkaniano y mirándole — Viktor, tú también deberías dejar recogidas tus cosas. Acompáñame dentro, de paso vamos a formalizar esta transacción en el libro de cuentas y tu generoso regalo — dije en esta ocasión, refiriéndome a mi otro compañero pasando mi mirada hacia él, sin soltar aquel libro.
Resumen
Inventario
bélico
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Voz Seductora - 28-01-2025 Amarrando el navío en el hangar número uno del manglar número cero, Magna finalizaba una huida improvisada camuflada de capricho de reubicación con éxito. El Parabellum echaba anclas en aquel puerto y el trío de cazadores de recompensas podía centrarse en qué tarea querían desempeñar ahora. Aunque su líder había dictaminado que tenían que recoger sus bultos para poder hacer la migración hacia otra nave, quizá primero quisieran dar una vuelta por los astilleros para ver si algo les satisfacía o tenían que procurar un desembolso mayor para algo customizado. El dinero no parecía ser un problema, pero por si acaso - y solo por si acaso - una sede bancaria se encontraba en la zona, dispuesta a ser requerida por cualquiera para cualquier tipo de transacción. Fuera cual fuera el camino que adoptasen en los próximos días, que se convertirían en semanas... el grupo no estaba del todo preparado para el destino que les aguardaba en aquella isla, que se iba a convertir en el mismo infierno en cuestión de dos meses y que, si no tenían el suficiente cuidado, podría ser su propia tumba. Todo dependería de lo que fueran capaces de preparar en este tiempo, de su trabajo en equipo y de sus verdaderos intereses... Evitar los problemas no iba a ser siempre solucionarlos, y enfrentarlos no iba a ser siempre salir victorioso. Para cada situación habría una resolución, y para cada resolución un razonamiento. Lo único a lo que podrían aferrarse para tener más probabilidades ante cualquier traspies, sería a la lealtad y a la confianza. Ahora, la calma precedía una tormenta.
Resumen
Fin primera parte
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