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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 41 - Versión para impresión

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RE: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 41 - Rapax Gin - 03-04-2025

Se estaba a gustito yendo a hombros del guerrero que me había vencido. No tanto ya por la idea de terminar preso, sino porque por la forma en que me cargó, terminé reposando sobre aquel abundante tetaje y, la verdad sea dicha, era como una almohada bastante cómoda. Con el cuerpo adolorido escuché al hombre volverse de nuevo un marine. El instante de libertad había pasado y el deber se hacía nuevamente ley para aquel hombre.

El reposo a cuestas del vicealmirante me devolvió un poco de las fuerzas, pudiendo escuchar el final de una llamada en la que reportaba que me había capturado y me llevaba a quien sabe qué sitio. El hombre se movió como acomodando algo y con mi único ojo descubierto vi que se trataba de un cigarrillo que sin perder el tiempo comenzó a encender.

De repente sentí el mundo sacudirse, pero no como cuando yo lo hago temblar. No... Esto era algo mucho peor; un estruendo indescriptible se sintió en todas partes. Algo cataclismico había causado una enorme explosión "maldita sea. Quién es capaz de semejante destrucción!?"

¿Es ese otro de los inventos de tu gente, héroe-Gin? Pregunté al vicealmirante. Sin embargo no hubo respuesta más que su cara de absoluto terror. Sea lo que fuere que estaba pasando, aquello no era sobra de la marina. Peor (o mejor) aún: si aquel estruendo de proporciones apocalípticas había hecho que el héroe de la marina apretara tanto las nalgas, significaba que aquello era algo que no estaba ni de cerca en sus planes de purga.

Había dicho que el deber había vuelto y vaya que lo hizo. Una nueva llamada, está vez entrante llegó y el Héroe la atendió. Desde mi lugar y con mi oído atento, nada me costó escuchar las órdenes que había recibido. Si alguien ordena a alguien de su rango, solo podía ser aquel Almirante del que hablaban los periódicos. Habían órdenes para todos los marines de dejar todo y salir corriendo al manglar 33. La palabra Yonko sonó tan bien a mis oídos como mal entonada en los labios del interlocutor. "Están totalmente aterrados" pensé. Y no podía culparles. Yo mismo estaba teniendo verme afectado por el simple daño colateral que alguien así pudiera causar. Me llamaron el hombre con el poder de destruir el mundo, pero ya había alguien es este mismo lugar que parecía haber empezado las labores de remodelación.

Ni bien acabó la llamada, el marine me dejó en el suelo y me dijo que iría a por nosotros. No lo olvidaré, Héroe. Te esperaremos. Y tú no olvides a los inocentes que sufren en la casa de subastas. Respondí mientras el hombre emprendía la carrera, nuevamente siendo el soldado que el mundo esperaba que sea. Y Héroe: No mueras. El mundo necesita justicia. Justicia real.

Mis palabras eran sinceras. No guardaba rencor a aquel hombre y era consciente de su odio hacia mí. No podemos ser amigos, pero no por ello minimizo la lucha de su causa. 

Yo por mi parte no pretendía desaprovechar la oportunidad. El destino parecía tener otros planes para mí que no incluían la prisión, y no sería yo quien le cuestionara. Me levanté y observé nuevamente el número del manglar, mientras metía mi mano en mi bolso. Emprendí el camino al barco entre tumbos y bamboleos. Veía por un solo ojo y todo mi cuerpo pedía ayuda. Debía volver a casa. Volver al Niebla.

Saqué en mi mano entonces el den den musho que había logrado encender durante el combate y hablé.

Ashura, no sé si me oyes-Gin. Hay un jodido Yonko en el archipiélago y toda la marina está con el culo a dos manos. Tenemos que largarnos ya antes de que el sitio entero explote. Yo estoy en el 41. Vuelvo a casa. Te veo allí. -Ka cha.

Seguí avanzando cuando entonces mi pie pisó algo. La chaqueta del vicealmirante. Aquella que se quitó cuando llegó y empezó el combate estaba a mis pies. Curioso es irónico, la verdad. Tomé la chaqueta y doblada bajo el brazo la llevé conmigo. Sería un buen cambio de imágen, tal vez.

Llamé entonces al novato enmascarado, pues tampoco quería que mi nuevo aprendiz se viera envuelto en esto. El den den mushi sonaba. Estaba muy aturdido como para saber si el sonido era el den den mushi siendo atendido o un remanente en mi cabeza del daño sufrido. Igualmente hablé- Chamaco, aquí el senpai. Retirada. Hay un Yonko en el lugar. Nos largamos. Si los demás están contigo, protegelos-Gin. - Ka-cha. No sabía si me había oído. Esperaba que sí.

Mientras me alejaba del claro con rumbo al Niebla de Guerra, varias estelas zurcaron el cielo. Eran idénticas a la que había dejado el robot azul enorme cuando huyó del combate. La marina tenía un ejercito de aquellos seres, supongo, y era claro que la amenaza era tal que iban con todo.

Giré la vista y el Héroe de la marina ya era solo un pequeño punto en la distancia. Había sido un encuentro curioso e inesperado. Había sido derrotado, pero una parte de mí sonreía por haber tenido esta oportunidad, y la que pudiera surgir si volviéramos a cruzar puños. "De verdad espero que no muera"