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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Versión para impresión

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Voz Seductora - 27-04-2025


El poder del Almirantazgo no era algo que se pudiera tomar a la ligera, y hasta el hombre más joven en conseguir aquel puesto era capaz de demostrar por qué. Yugu Dimípalo era un simple hombre, pero tenía la capacidad de parar un galeón lo suficientemente angosto como para que cupieran en él una tripulación de gigantes. De hecho, el ingenio y la habilidad que le habían dado su lugar en la organización a la que servía fielmente, lo llevaron a idear una estrategia sublime. ¡No sólo frenaría el navío del Yonko! ¡También incendiaría su velas y se garantizaría que el barco no llegase a desembarcar en el Archipiélago!.
Usando la ayuda del líder del gremio de cazadores que estaba junto a él, ambos combinaron sus habilidades para - más que fusionar y combinar - transportar el fuego del enmascarado desde la costa hasta el lugar de impacto de la corriente de viento: las velas de "El Bravo". De hecho, tal como el fuego entró en la corriente fue avanzando entremezclándose con las lenguas eólicas que había, y empujado al mismo tiempo por el constante flujo de viento que el Almirante emitía, pareciendo que una franja roja se desplazaba dentro de aquel túnel de viento.

El fuego dio de lleno a las velas del galeón y estas comenzaron a quemarse en distintos focos esparcidos por el telar. Como si arrojasen pequeñas brasas de una hoguera sobre una sábana. Primero pequeños agujeros que crecieron hasta empezar a extenderse y propiciar llamas. Mas la rítmica iniciativa de uno de los Marines no fue convenientemente aplicada. Inspirado probablemente por la condición de Logia del Almirante, Apolo Bahía con sus mejores intenciones optó por introducir una gran esfera de arena compacta en el torrente de viento, pese a que doblaba en dimensiones el ancho de este, y el resultado fue contraproducente: Primero impactó el viento, parando el barco, después trasladó las pequeñas bolas de fuego de Sohem para incendiar las velas, siendo estas empujadas por más viento, y finalmente la esfera de arena comenzó a desintegrarse en el túnel de viento y una lluvia terrosa cayó sobre las brasas que se propagaban en las velas, apagándolas por completo y cayendo sobre la cubierta del barco.
Aunque obviamente el incendio iba a haber sido controlado y sofocado por los Piratas Armados, probablemente hubiera sido un tiempo crucial para el improvisado grupo de la costa, si no hubieran lanzado esa cantidad de tierra. Lamentablemente estaban en la situación contraria, donde ellos mismos habían apagado el fuego que habían creado, y Odki Murray aprovechó ese descuido.
Ya lo decía el dicho: Todo es un juego si lo comparas con enfrentarte a un Yonko.

Afortunadamente, aunque la arena hubiera apagado las llamas y las brasas, si que se había cumplido el objetivo mínimamente: El barco estaba con las velas rotas y no podía avanzar, y el viento de Yugu lo había frenado, consiguiendo dejar esta embarcación a cuatrocientos metros de donde se encontraban los presentes mientras tres de los presentes volcaban sus esfuerzos en tratar de curarle y cerrar sus heridas.
No obstante aun a esa distancia bastaron dos disparos acompañados del sonido de un trueno para acabar con la prometedora carrera de dos personas con un futuro sin duda prometedor: Sohem, de Magna, había perdido uno de sus brazos de cuajo y se desangraría en cuestión de minutos, y Apolo, de la Marina, que había visto arrebatado su toque de belleza junto con la mitad de dos de sus sentidos, en una fortuita casualidad de no haber recibido el disparo en el centro de la cabeza, pues no lo habría podido contar. Ambos disparos fueron tan certeros como rápidos, haciendo que para absolutamente todos los presentes, incluso el Almirante Gukuro, sólo fueron notorios cuando ya se hubieron producido. Era mala idea convertirse en el otro lado de la mirilla de Akahige.

Por un lado los comandantes del Yonko Akahige, los llamados "Arsenal" no parecían aparecer aun en cubierta, y eso era algo bueno, pero como se había demostrado Odki Murray era más que capaz de acabar con todos los presentes desde la distancia a la que se encontraban por lo que tocaba empezar a protegerse o exponerse a la muerte.
Por otro lado, las patrullas y grupos de Marines que habían respondido a los llamados a replegarse y acudir en auxilio de las circunstancias comenzaban a llegar y a congregarse, sin acercarse demasiado aun, seguidos por algunos ciudadanos armados con útiles y herramientas básicas. La ciudadanía de Sabaody había respondido en parte al llamado de Joe Joestar y acudían al lugar a defender sus casas y a sus familias en la primera línea de batalla. Hombres y mujeres anónimos que no temían morir por defender lo que era suyo y lo que amaban. Hombres y mujeres que sabían que esperando en sus casas, el destino sería el mismo. Hombres y mujeres que eran héroes y heroínas.

Ahora "El Bravo" figuraba estático y con la suficiente fuerza por parte de Yugu y su vendaval sería desplazado hacia atrás, impidiendo volver a tomar impulso del viento natural que los había traído hasta aquí. Pero quizá era un golpe de suerte con el que no convenía contar, por si acaso, visto lo visto.





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Tiempo y orden de posteo



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Yugu Dimípalo - 27-04-2025

Tras mi órdenes y mis instrucciones, la señorita Firebirth, el señor Fuguwu y el joven cazador de recompensas comenzaron a tratar mis heridas y curarme todos al unísono en una situación algo algo agobiante, en la que me agitaban, vendaban y toqueteaban las heridas mientras yo trataba de mantener el equilibrio y la emisión de mi viento constante. Noté como las cicatrices más profundas comenzaban a juntarse y cerrarse por si solas, como si el tiempo fuera hacia atrás en ellas... o más bien como si el proceso de regeneración natural de mi cuerpo se acelerase demasiado. Ese debía de ser el famoso poder del Ave Inmortal, el Fénix, una de las armas secretas de la Marina en el futuro... cuando estuviera pulida. Un poder magnífico.

Mientras estaba siendo asistido por partida triple, el líder del gremio de cazadores Magna dijo que iba a darle la bienvenida a aquel tipo... aunque lo llamó de una forma mucho más soez y grotesca, y posicionándose a mi lado lanzó con cada mano una bocanada de fuego hacia el torrente de viento, que se combinaron en una sola y avanzaron dentro del túnel eólico que había creado recorriendo la distancia que nos separaba de nuestro objetivo con celeridad e impactando en las velas de aquel navío comenzando a hacerlas arder. Mis cejas casi se arquearon con relativa sorpresa, mostrando una expresión confiable en el rostro, pero las heridas, el proceso de curación y el esfuerzo impidieron que así fuera. No obstante, habíamos cumplido un primer paso crucial... habíamos conseguido ponerle un problema a Odki del que preocuparse.
En ese momento y cuando las curas cesaron sobre mi, una gélida y refrescante sensación me invadió por completo terminando de aliviarme de manera sorpresiva. ¿Qué era eso?. Ahora estaba rodeado de un aura similar a la de uno de los presentes, el famoso espadachín de los cazadores, quien tenía una presencia algo más salvaje que antes aunque no pudiera girarme para verle. Eran versátiles y resolutivos, además de poseer unas presencias poderosas y prometedoras. Esa dupla podría conseguir grandes cosas en el futuro si lográbamos sobrevivir aquí.

Pero cuando iba a celebrar nuestro éxito, la motivación de quien espera impresionar a la jerarquía se hizo presente y el joven e inexperto señor Bahía decidió lanzar una técnica producida por su fruta de tipo logia. Arena — ¡No! — alcancé a gritar, pero fue tarde. La arena se disgregó por el torrente de aire, siguiendo el camino del fuego en lugar de mezclarse con él - lógico al haber salido más tarde - y fue lanzada con celeridad hacia el éxito ígneo que nos estaba dando la ventaja. Pensé con rapidez: Podría cortar el flujo de corriente del aire e impedir que la arena llegase al barco, pero aun no había conseguido que este frenase del todo. Tenía que elegir... apagar nuestro fuego y que el barco siguiera avanzando por inercia, o mantener el torrente de aire y terminar de frenarlo ahora que las velas ya estaban al menos dañadas. Pero si interrumpía Zabaglione tardaría un tiempo en poder volver a realizarla... y la verdad es que estaba exhausto. Así que opté por la segunda opción. Asumí el error de iniciativa de uno de los hombres a mi cargo como uno mío propio y mantuve mis esfuerzos en el plan inicial, que era frenar el barco por completo.

Tras impactar la arena, fruncí el ceño — ¡Sólo fuego! — grité, con el pelo arremolinado por el viento — ¡Todos los demás a cubierto! — añadí, con una sincronización macabra, pues como emulando una tormenta, el sonido de un gran trueno invadió todo el espacio y predijo una respuesta del Emperador, quien libre de tener que apagar las llamas de las velas de su barco estaba en posición de devolvernos el saludo, y lo hizo sin contenerse.
Oí el tiro al mismo tiempo que vi el carmesí brotar del brazo del hombre que estaba a mi lado y que había lanzado el fuego a mi técnica, exponiéndose por mi culpa. Y la sangre no anunciaba una herida común, pues el hecho de salir despedida de aquella forma no era si no porque le habían amputado el brazo a aquel hombre, de un tiro limpio. Su brazo derecho salía por los aires mientras mis ojos se habrían como platos, girando mi cabeza por un instante y sintiendo como su aura disminuía considerablemente, pero no desaparecía. Y para colmo, antes de poder reaccionar o pensar en reaccionar siquiera, un segundo disparo sonó y otra de las auras disminuyó por completo, esta vez la del joven logia a mis espaldas que flotaba por el cielo — ¡He dicho a cubierto! — grité de nuevo manteniendo mis esfuerzos en mi técnica, no dejándome llevar por mis sentimientos y entendiendo que todos aquí eran soldados dispuestos a pelear, y que si Odki no me había disparado a mi era porque quería jugar con nosotros. Y no podía darle mucho tiempo para seguir obrando sin represalias, así que iría con todo a darle un contrataque y algo en lo que enfocarse... tal y como intenté con el fuego en sus velas. Un problema mayor en su barco que no pudiera ignorar y nos diera un respiro para poder reorganizarnos. Y para no cometer errores, iría con absolutamente todo.


— A todas la unidades Patriota, ¡entren al túnel de viento! — grité manteniendo aquella ráfaga haciendo un esfuerzo sobrehumano, mientras los diez Patriotas que estaban tras de mi saltaban en orden de numeración de uno en uno a la corriente de Zabaglione y giraban sus turbinas de los tobillos, volando a a una velocidad que nunca hubieran imaginado... si es que esas cosas podían imaginarse algo. Cuando iban a estar justo frente el navío enemigo, corté el flujo del aire y dejé que el residuo de este terminase de empujarlos hasta estar frente a él, llevé la mano al botón exterior del auricular, activando mi comunicación con ellos — Ejecuten maniobra noventa — dije con un tono claro, calmado y tranquilo, viendo como tras desaparecer el impulso del viento cinco cuerpos se propulsaban a introducirse en el agua y los otros cinco quedaban volando frente al navío, empezando a acumular luz amarillenta y cegadora en sus posiciones, que hacía un dulce e hipnótico baile con destellos y brillos que surgían del suelo al unísono y se fundían en una hermosa vista casi boreal — Adesso dorme con i pesci... stronzo — susurré, casi por instinto, una frase que había escuchado decir a mi padre cuando era muy pequeño, ya sin pulsar el botón del comunicador, y entonces unas terribles explosiones e impactos se sucedieron una tras otra en la cubierta de "El Bravo" al mismo tiempo que otras lo hacían en el casco, bajo el agua. La maniobra noventa de los Patriotas era la de realizar un movimiento de pinza vertical sobre un navío y provocar su hundimiento disparando a la cubierta y al casco simultáneamente. Pocas tripulaciones podían defender ambas superficies, y aunque la tripulación de un Yonko podría ser una de esas tripulaciones, había que aprovechar ahora que mi Kenbunshoku no detectaba aun a los Arsenal en la cubierta junto con el Emperador, y tendría que dividirse las tareas para no hundirse.

Entonces giré sobre mi flanco, sin dar la espalda al Emperador y su barco pero mirando hacia mis compañeros — ¡Saquen al señor Burnedead de aquí y vayan a prestar auxilio al señor Bahía! — ordené, mirando al chiquillo joven de los del gremio Magna — Les ruego que terminen cuanto antes, por favor — añadí mirando a la señorita Firebirth, volviendo a mirar al frente para no perder ojo de la batalla, tocando de nuevo el botón exterior del auricular dos veces seguidas para poner el modo de visión de uno de los Patriotas y observar mejor la situación — ¡Le necesito aquí, Vicealmirante Joestar! — exclamé llamando a quien debía de ser mi mano derecha en estos momentos para que acudiese al frente. Teníamos que reorganizarnos con lo que teníamos... Entre el señor Joestar y yo, quizá con la ayuda del señor Evans - si es que estaba recíproco a ayudar después de haber casi abatido a su jefe - tendríamos que encarar la situación. Sólo esperaba poder recuperarme a tiempo y daba gracias de contar con los sanadores que tenía, pues sin ellos, esto habría acabado antes de empezar.




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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Karlglass - 28-04-2025




No solo Fuguwu acudió a la ayuda. También el tipo que acababa de conocer se puso a vendar y curar al almirante.
Todos estábamos a una, si teníamos que morir, moriríamos todos juntos.

Joe cogió su DenDenmushi y llamo a todos los que pudieran venir de forma emotiva para que se uniera a la lucha en la defensa del archipiélago.

- ¡No estás solo amigo! ¡Contigo hasta el final!

Exclame emocionada.

Una vez todas las heridas abiertas del almirante se curaron, parecía que el fuego había alcanzado al barco enemigo. Tras el ataque del almirante. Apolo se unió también al ataque lanzando una enorme bola de arena que seguramente impactara también en el barco, aunque mientras la lanzaba pude escuchar como el almirante se oponía al ataque de mi compañero de división, pero ya era tarde. La arena voló también hacia el barco y las llamas dejaron de ser visibles. Solo fuego. Las órdenes estaban claras. Lamentablemente, el mío solo servía para sanar y no para dañar.

Sin darme tiempo a ver nada ni sentir nada, escuche un gran estruendo y vi como la sangre se esparcía cerca de mí. ¿Qué estaba pasando? Pronto pude saberlo. Aquel poderoso pirata estaba contraatacando y su fuerza era inmensa. El brazo del Sojas se había desprendido de su cuerpo, dejándolo manco.

-¡¡¡!!

Antes de que pudiera siquiera asumir lo que estaba sucediendo, otro estruendoso disparo invadió el lugar y pude sentir que el aura de Apolo disminuía enormemente y le perdía de vista ¡¡Apolo no!! ¡¡No joder!! ¡¡Que estaba pasando!! No podía ni mirar, no quería saber en qué estado estaba mi compañero, por suerte, sentía que aún estaba vivo. Nunca había visto nada igual, el barco aún estaba lejos y no podía sentir el poder de sus tripulantes, pero podían acabar con nosotros como si fuéramos moscas.

El almirante parecía tan sorprendido como yo, pero seguía enfocado en la batalla, seguía manteniendo aquel viento y dio la orden a aquellas chatarras de mierda entrar en el túnel que había generado para ir hacia la batalla contra el Yonko. Esperaba que estas no se nos volvieran a volver en contra, eran unas máquinas asesinas increíbles y nos había costado acabar con una sola de ellas. A pesar del inmenso poder que teníamos en contra, esperaba que generaran la mayor de las destrucciones sobre aquel navío que poco a poco se acercaba hacia nosotros a pesar de los esfuerzos del almirante por mantenerlo lejos de la costa. 

Tras esto, les dio una orden concreta y aquellas máquinas empezaron a ejecutar sus ataques. Nunca había creído en ningún Dios, pero ahora me encomendaría a todos los que hiciera falta para que esas aberraciones nos libraran de aquel infame enemigo. 

Entonces, Demifalo nos pidió que sacáramos de allí a los heridos y que termináramos pronto de curar sus heridas.

- Ya casi he terminado, señor, déjeme darle un poco de energías extra.

Y concentrándome todo lo posible, envolví con mis dos alas las espaldas del almirante y le envolví en mi fuego que a la vez se juntó con aquella capa protectora que aún poseía y sin derretir el hielo, mi fuego se extendió por todo su cuerpo sanándole aún más.

Poco más podía hacer, de momento, deje mis llamas encendidas para que, aparte del efecto inmediato de la curación que acaba de recibir mi joven jefe, siguiera regenerando un poco su vida.

- De momento es todo jefe. Ayudaré en lo que haga falta. 
 

No era el momento de frustrarme y de enfadarme, mire hacia donde sentía el aura de Apolo, estaba cerca, a tan solo tres metros a mi derecha y me dirigí hacia ella, lo que vi era horrible, mi guapo compañero hacía perdido media cara y estaba en el suelo. Mi cuerpo era mucho más grande que el suyo, dando la espalda al mar y al enemigo, cubrí todo su cuerpo con mis espaldas y mis alas e intente comunicarme con él.

- Apolo. Apolo aguanta, sé que sigues vivo. Por favor, no me dejes cabronazo ¡¡Te juro que aprenderé a bailar la samba contigo, pero sobrevive!! ¡¡Aguanta por favor!! ¡¡no estoy dispuesto a perder a otro compañero, te protegeré, cueste lo que cueste!!

Sin cancelar mi otro foco de curación, abrazando a Apolo, generé otro foco para intentar que mi compañero, al que ya casi consideraba mi amigo, reaccionará y diera símbolos de vida, mientras intentaba evitar derramar mis lagrimas. Aun estaba vivo, lo sabía.

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belico

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fruta

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Fuguwu - 28-04-2025

El chico del cabello de punta y porte variopinto tomo la iniciativa de también ayudar a curar al Almirante Yugu. Sus manos se movían rápidas y firmes con la velocidad y destreza de un médico bien entrenado – “Gracias chico, perdona que fuera abrupto contigo, me llamo Fuguwu.” – me dirigí al médico de los tres refuerzos que teníamos durante este combate recordándome que debo dejar de asumir que todos son unos inútiles de buenas a primeras.
 
Había logrado colocar dos de los kits médicos mas grandes que portaba conmigo cuando Apolo dejo a mi lado otro kit de similares proporciones afirmando que yo le daría mejor uso si lo usara sobre el Almirante – “Gracias amigo, confía en mi y en Karl para todo lo que sea curar, confío en que tendrás lista esa arena para protegernos.” – dije a Apolo con una sonrisa sin dejar de mover las manos en la curación del Almirante. El fuego de Karl le había sanado todas aquellas heridas mas profundas logrando cerrarlas como si hubiera revertido el tiempo sobre las mismas, la envidia de cualquier médico, sin embargo, aun había mucho por hacer para dejar al Almirante en condiciones de enfrentar al Yonko.
 
Tomando el kit médico que me dio Apolo, empecé a aplicarlo hábilmente sobre el Almirante, quien ahora se veía cubierto por una ligera capa de hielo protector (al igual que todos los demás presentes) cortesía del caballero peliblanco. Seguidamente, empecé a aplicar otro de los kits médicos que tenía conmigo, aún quedaban otros 2 por aplicar, pero la cosa pintaba un poco mejor. Fue en ese momento que escuche el grito del Almirante – “¡No!” – el cual me saco del trance en el que me encontraba mientras me concentraba en administrar la ayuda médica tan rápido me fuera posible. Al parecer el grito iba dirigido a Apolo, quien había aprovechado aquel túnel de viento para desencadenar una roca del tamaño de un edificio la cual fue propulsada como un meteorito incandescente contra el barco del Yonko. La idea parecía perfecta, no entendía porque el Almirante había gritado “no”, hasta que pude ver claramente como aquella roca empezaba a fragmentarse y diluirse en un montón de arena la cual estaba apagando el fuego que la técnica de Sohem había generado sobre las velas del barco de aquellos piratas.
 
“Vaya mierda de suerte tenemos.” – pensé sin dejar de mover las manos mientras seguía colocando el segundo kit curativo sobre el Almirante.
 
Y sí que teníamos una suerte terrible, cosa que estaba a punto de presenciar.
 
El sonido de un disparo fue lo primero que llamo mi atención. Mi cerebro apenas procesaba el hecho de que estábamos siendo atacados desde el barco del Yonko cuando un chorro de sangre empezó a bañarnos a los presentes. Consternado, mirando a todos lados, pude ver como esta sangre venia del enmascarado que había liberado el infierno sobre las velas del barco de los piratas. Le habían cercenado el brazo derecho.
 
Aun desconcertado con los hechos, escuche un segundo disparo casi a la vez que escuchaba como un cuerpo caía desplomado muy cerca de donde me encontraba curando aun al Almirante – “Mierda” – fue lo único que se me vino a la cabeza. No tenía idea de a quien habían abatido esta vez, pero me enteré unos segundos después gracias a los gritos de la comodoro Karl y al bajón de energía repentino que pude sentir con el Haki de Observación. Apolo había sido la segunda víctima y yacía tumbado cerca de mí. El Almirante Yugu rugió una orden que llegaba tarde para Apolo y Sohem, y al a vez era algo irrelevante para mi pues yo ya me estaba cubriendo con su cuerpo al encontrarme detrás del joven Almirante.
 
Después, sin perder el control y la firmeza – cosa que me ayudo a mantenerme firme en mis labores a pesar de que sentía un sentido de urgencia de ir a curar a Apolo – ordeno a los diez Patriotas iniciar el contraataque. Las diez unidades biomecánicas salieron disparadas por el túnel de viento que aun mantenía activo el Almirante (mismo que había logrado detener el barco del Yonko junto con los esfuerzos del enmascarado cazador) y con una armonía precisa de un robot realizaron un ataque desde el cielo y el mar contra el barco de aquellos piratas. Por fortuna pude escuchar como la comodoro Karl se movía a auxiliar a Apolo, fuera lo que fuese que le había pasado estaba seguro de que los poderes mágicos de Karl le dejarían como nuevo, no había nada que temer ni por lo que perder el control, seguro era hasta capaz de volverle a pegar el brazo al enmascarado para que regrese al combate.
 
No había nada que temer. Incluso si estos serán nuestros últimos momentos, no hay nada que temer. Si caemos, lo haremos con honor, y pararemos a ese barco a toda costa.
 

 
Resumen

Curación al Almirante

Haki

Gasto

inventario



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Joe - 28-04-2025

Estábamos preparados para poder frenar la llegada de aquel terrible pirata. O eso pensábamos.

Tras una jugada de aquellos que podían acompañar a Gukuro, el gigante no se quedó de brazos cruzados. El ataque a su barco funcionó, eso nos facilitaba las cosas para que no se pudiera acercar más al archipiélago. Pero Odki hizo su contrataque. Su respuesta fue totalmente devastadora. No me dio tiempo ni de reaccionar, y cuando quise girar mi cabeza para ver a los que estábamos en primera fila. Sohem había perdido su brazo derecho a la altura del bíceps — ¡SOHEM! — Grité totalmente descompuesto por la grotesca escena. Y no solo se quedó ahí, pues el joven Apolo también sufrió las consecuencias de aquel ataque, perdiendo parte de su rostro, siendo aún peor que lo que le pasó al cazador — ¡APOLO, FUERA! — Ordené instintivamente para que se pusiera a cubierto, aunque Gukuro ya estaba dando las instrucciones necesarias, así que solo me limité a hacer una cosa, lo único que podía hacer ahí en ese momento, mientras escuchaba a Karl lamentarse por las heridas de Apolo, totalmente desesperada.

Me coloqué delante del Almirante, extendiendo mis brazos por delante para cubrir el mayor terreno posible, activando mi Tekkai — ¡Yo os cubriré, cueste lo que cueste, aunque me deje la vida en ello! ¡Intentaré repeler cualquier ataque que nos vuelva a lanzar! ¡Fuguwu, Karl! ¡Atended las heridas de los demás! — Dije con determinación, era lo único que podía hacer en ese momento. Tan solo el peli blanco y yo éramos los que estábamos más frescos en ese momento, y sabia de sobra que podía contar con el en esta situación — ¡Viktor, cuento contigo si la cosa se pone peor, por favor, o no saldremos de esta! — Grité un poco desesperado por la situación ¿Dónde estaban Ryze y James? Estaba claro que ninguno de nosotros se podía comparar a la fuerza devastadora de Odki, pero cualquier par de manos en estos momentos eran de ayuda, sobre todo la de la pequeña tontatta, gracias a su fruta y que era tiradora, quizás podría tener más fácil el hacer algo, pero no era momento de pensar en ello.

Miré fijamente al barco desde donde el Yonko nos estaba atacando, y en un acto de pura valentía, lo desafié directamente, haciendo acopio de todas las fuerzas que tenía, llamando a mi bestia interior, pues era el momento de mostrar mi verdadero poder. No estaba dispuesto a que ninguno más sufriera en este sitio.

— ¡ODKI, VENGA, VA! ¡VEN A POR MI! ¿¡ACASO NO TIENES HUEVOS!? —

Si íbamos a caer aquí todos, yo iba a ser el primero.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Shoto Data - 29-04-2025

Tiempo.

La combinación de ataques surtió efecto en aquel barco, el aire y el fuego crearon una nova de potencia que sumado al pequeño, pero efectivo dial de Viktor, alcanzaron con éxito aquel barco lastrando por momentos su movilidad en el mar. El chorro de arena de Apollo consiguió generar una tormenta de arena que además conseguía dificultar la visión entre el barco y nosotros. Pero poco tiempo duro...

Dos disparos efectuados desde el barco del emperador fueron fatales tanto para mi jefe como para Apollo. - NOOOOO!! - Grité cuando vi como Sohem perdía la totalidad de su brazo, un latigazo que lo desplazaba parcialmente, aparte de como la sangre no paraba de salir despedida de aquel muñón. Tras ello un segundo disparo, esta vez no pude verlo en primera persona, pero sí pude sentirlo en mi espalda. Mis compañeros Marines sabían perfectamente que Apollo había caído desde las alturas hacia el suelo con media cara desfigurada. Tanto como el gyogin como la semioni fueron tras él… - No les faltaba razón, un impacto en el rostro es más grave que un brazo amputado... Aun así, no puedo hacer nada para cortar esa hemorragia... - Tras los disparos, el almirante dio órdenes, a los patriotas como al resto que quedábamos allí. - Que debería hacer.. Estamos totalmente expuestos en la distancia.. Una parte de mí me decía que fuera a tratar a Sohem, pero conociendo al jefe sé que prefiere morir luchando que retirarse como un cobarde.

Odki estaba desatando el caos desde la distancia, nos quedábamos sin opciones y tampoco podía perder la sangre fría por mis sentimientos ni que los tres que quedaban les diera más quebraderos de cabeza. Tenía que actuar rápido, Fuguwu y Karl estaban tratando a Apollo a varios metros detrás del almirante, Sohem estaba más cerca de ellos pero apartado después de haber realizado su golpe con el kanabo, ahora medio moribundo. Miré, a mi alrededor estábamos rodeados de edificios en el muelle, un lugar perfecto para darnos cobertura. Joe Vik y Yugu en primera línea inmóviles, esperando el siguiente ataque. - La prioridad es clara proteger y cubrirnos, pero si le ponemos un poco difícil a este cabrón...



Deje al almirante dando las órdenes a los patriotas, ya llegados a este punto, sabía que no iba a poder manejar las máquinas de guerra, así que me moví rápidamente hacia uno de los edificios cercanos, pasando al lado de los marines. Lo tenía claro, tenía que usar mis nuevos poderes. Solo necesitaba tiempo y esas máquinas me lo iban a dar y por pedir algo de precisión trigonométrica. Llegué a la pared casi comiéndomela por el nerviosismo de la situación. Apoyé mis manos y despeje mi mente. - Vamos, hoy no es el momento de que falléis. - Pensé mientas, solo visualizaba el metal, el acero y los ladrillos del edificio. La altura del mismo era suficiente para poder comprimirlo.
—!POINTO-ZIP!—
- Grite con todas mis fuerzas, cuando en un instante el edificio en su totalidad comenzó a comprimirse, sus paredes, su estructura, todo se distorsionaba, reduciéndose rápidamente en tamaño y peso. Con solo el movimiento de mis manos, una canica de mármol de colores metálicos y a naranjados apareció sobre las mismas. Estaba lista, tantos días de entrenamiento para conseguir comprimir algo de semejante calibre. Mire de nuevo a los tres para asegurarme que no les iba a entorpecer en su línea de visión. Desde atrás se notaba un aura de seguridad y firmeza, atentos ante el posible ataque del Yonko.

Observe a la lejanía como los patriotas estaban atacando el barco desde diferentes puntos y eso no iba a durar mucho, como destrucción bien, pero son moscas para la capacidad destructiva de Odki. Volví de una carrera al borde del muelle donde estaba Sohem. Totalmente, pálido, sujetándose el muñón sin decir una palabra. - ¡Un segundo más! - Le dije, mientras me posicionaba. Me coloqué mis gafas de laboratorio y recoloque el pelo con mis dedos, tras ello, posicione mi mano izquierda colocando mi índice y pulgar preparando el lanzamiento de la misma. *FAP* *CLINC* *CLINC* *CLINC* La canica llego al borde del muelle cayendo al mar *GLUP* Un segundo más tarde chasqueé mis dedos de mi siniestra y el "edificio" se desplegó. Obviamente, no iba a mantener su forma original, pero eso era un gigantesco amasijo de yeso, ladrillo y acero, creando una barrera emergente del mar de unos cinco metros de diámetro. El sonido fue ensordecedor cuando la estructura se asentó.

- Yugu te he ganado tiempo, todo está en tu mano. - Pensé, había dejado una pared flotante que cubría no solo a los heridos, sino que además bloqueaba completamente la vista de Odki. Sin línea de visión directa, su capacidad para disparar con precisión se reducía considerablemente. Me di la vuelta e hice un aviso con mi diestra a los marines para que trajeran a Apollo, con las mismas corrí rápidamente a por Sohem y a intentar recuperar su exmiembro. - ¡Jefe, estoy aquí que necesitas!

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Apolo Bahía - 29-04-2025

Sostenido en el aire, observaba el recorrido de mi proyectil arenoso avanzar hacia el mar. Pese a la inmensidad del navío, no había método más rápido de detener su avance que atacar a sus velas. Mi idea era simple: sumarle a la potencia eólica del almirante esa inmensa masa de arena compacta, podría provocar que el peso e impacto dañase uno de los mástiles y se iniciase un efecto dominó, colapsando entre ellos haciendo caer las velas y aplastando a quiénes estuviesen debajo. Era un dos por uno. Mi moral se vio afectada cuando, tras entrar mi Pearl Moon en la corriente, conforme avanzada empezaba a descomponerse, transformando la roca en un chorro de arena. Me llevé mi zurda a mi pelo, frotándolo levemente decepcionado — Vaya... me vuelvo a quedar atrás la fuerza de Gukuro es demasiado alta. Menuda fae...

Y en ese momento todo se torció y llegó el principio del fin.

Mientras hablaba, en la distancia sonó un petardazo intenso, como cuando cae un rayo sobre la tierra. Acto seguido sonó un segundo y, de una forma casi instantánea, noté un dolor insoportable. Algo me impactó en el lado derecho de la cara, echándome la cabeza hacia atrás con una fuerza que parecía que iba a decapitarme en el acto y tras ello fui derribado violentamente del aire, dejando una estela de arena por mi camino, cayendo a unos cinco metros por detrás de Gukuro y salpicando de mi elemento a mi alrededor al momento de impactar contra el suelo resinoso del archipiélago.

Mantenía la consciencía como podía. Estaba desorientado y sentía un dolor como no había sentido jamás en mi vida. Del golpe había dejado de ver y de oír y notaba como tenía el lado derecho de la cara completamente dormido. Dolía. Dolía como su puta madre y también quemaba. Me costaba respirar y hasta casi recordar dónde estaba. Lo único que notaba era calor en el lado derecho de mi cuerpo, como si me hubiesen tirado agua caliente. Yo no podía sudar debido a mi cuerpo arenoso... ¿estaba sangrando?. Casi no recordaba la última vez que sangraba de esa manera... quizás desde que de pequeño me rompí una y otra vez la nariz entrenando en Samba con mi madre. ¿Cómo estarán todos en Samba? ¿Segurían recordándome?. El dolor no paraba y cada vez me notaba más empapado. La cosa no pintaba bien, esta vez la había liado de verdad, yo sólo quería ayudar aunque no me creyesen.

Tumbado en el suelo y, con un pulso tembloroso y débil, lo llevé a mi vientre para sacar mi mochila de dentro de mi cuerpo de arena. La dejé caer a mi lado junto a los bártulos que llevaba dentro, entre los que se encontraban un botiquín mediano, un antídoto, un ungüento y unas vendas. Quizás no era útil pero al menos podía ayudar a quién lo fuese con lo que me quedaba de energía.

Cerré mi ojo izquierdo y traté de calmar mi respiración, aunque del dolor tan intenso me encontraba realmente mareado y con náuseas. Notaba como alguien se había acercado a mí y parecía que me estaba hablando. No reconocía la voz, ni qué me estaba diciendo, lo que oía era parecido al sonido que se escucha cuando alguien te habla debajo del mar, buceando. ¿Me estaba muriendo?. La verdad es que esa idea no me asustaba, sólo sentía calma. Calma como el océano en la costa, en un día soleado. Realmente había dejado de ser feliz desde que tuve que abandonar mi isla natal y mi carácter festivo era el clavo al que me aferraba para recordarla. Una vida infeliz, no es una vida.

El único mal sabor de boca que tenía era que, si no salía vivo de allí, no podría volver a ver a mi gente de nuevo. Aunque quisiese seguir los pasos de mi madre, quizás ser Marine se me quedaba grande. Quizás mi futuro debía ser el de volver a Samba y montar un chiringuito... o el de enseñar a los niños a patinar y a saber tomar las olas con una tabla... aunque tampoco podía nadar, qué faena. Me daba lástima pensar en que quizás no podía llevar a Fuguwu de vuelta a la Isla Gyojin ahora que estábamos tan cerca. También el de no haber podido volar sobre Karl y que hiciésemos una entrada heroica, seguro que los niños les habría gustado. ¿Dónde estaría Ryze? La última vez que la vi me confesó que le parecía una persona divertida pero desde aquel huracán, no volvió a dar señales... sólo espero que esté bien. No podía caer allí, tenía que pisarle la cabeza al insolente paranoico de James. Y Joe... menudo cretino ¿qué manera de presentarse había sido esa?... recordaba a aquella niña abrazándole y agradeciéndole su trabajo, ¿Karl tendría razón al final? ¿habré sido demasiado duro con Joe?. Qué complicado era todo.

No estaba a la altura. Me sentía débil. Lo que daría por darle un trago a un zumo de piña ahora mismo.


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Viktor - 29-04-2025

"Y miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el infierno le seguía..."

Hay momentos en la vida de un hombre que siempre se recuerdan. 
Tu primer beso con el amor de tu vida. Tu primera arma y la sensación de dominarla. Una pelea junto a tu mejor amigo en la que salís victoriosos. Tu primer acto terrible e irreparable. Sin embargo, hay muchos otros que desconoces hasta que te topas con ellos. Siempre fui de aquellos que se cuestionaban qué ocurría cuando una fuerza imparable chocaba de frente con una fortaleza inexpugnable, con un objeto inamovible. Siempre me asaltó la duda de quién cedería antes, si la fuerza en su empeño de proseguir su camino o si, por el contrario, sería el objeto quien decidiera dejar pasar. Preguntas hipotéticas, pues, suponía que jamás se daría el caso de poder comprobar esto. Lamentablemente, si era posible comprobarlo e iba a hacerlo en Sabaody. Cuando me hube posicionado cerca del almirante y de Sohem, a unos pasos de mi jefe, tras aportar mi granito de arena con el dial y escudado a mis compañeros, ya fueran temporales o habituales, otro Marine -el usuario de fruta Logia- decidió lanzar un pelotazo de arena comprimida al torrente de aire. — ¿Qué cojones hace? — me preguntaba con desánimo, cuestionando para mis adentros la integridad de la División de Joe, que parecía haberse quedado pidiendo refuerzos. Tras el ataque combinado de Sohem y Yugu, el Bravo parecía haberse detenido y sido dañado, independientemente del ataque de Bahia, pero, pude sentir algo, algo extraño en el Haki del Yonko que ya había sido capaz de percibir cuando entró en mi radio de acción de medio kilómetro.


Su energía abrumadora, su poder casi sin mesura, parecía concentrarse. Sentí un escalofrío y, casi como si de una premonición (errónea, por suerte) se tratase, sentí mi propia muerte. Sentí el abrazo y el tenue beso de La Parca acercándose a pasos agigantados a través del oleaje, dispuesta a llevarse consigo a aquellos incautos que se dejaran engatusar por sus encantos.

 
Un trueno resonó por todo el archipiélago. Los tambores de El Bravo quedaron enmudecidos por el retumbar histriónico del ataque de Murray, que había disparado un terrible ataque hacia nuestra posición. Lo siguiente fue rojo. Sangre por doquier mientras el brazo de Sohem saltaba por los aires en una explosión de líquido vital que embarró la zona con un reguero de sangre sin parangón, que llegó hasta mi cara, manchando mi pelaje de rojo camesí. El hombre que consideraba una fuerza imparable y un objeto inamovible a la vez, caía por la fuerza de un hombre con mayor poder, con una facilidad pasmosa. Reaccioné de manera instintiva girando hacia él y coloqué la zurda detrás en su espalda, con suerte evitando que hubiera sido derribado por el impacto y la amputación de su brazo izquierdo, donde otros habrían muerto de manera inmediata, para evitar que cayera al suelo desplomado por el dolor y el impacto. Lamentablemente, mi fuerza no era la suficiente para detener su caída y desplazamiento, mas pude frenar su empuje. Me acerqué a él y ojeé las heridas en su brazo. Tras examinar su herida, incluso sin ser médico, era consciente de que la gravedad era extrema. No obstante, era consciente de que mi jefe tenía sus propias formas de sobrevivir, además de que yo no tenía las herramientas para ayudarlo en este momento. Lo miré seriamente mientras me erguía y apretaba los puños, uno de ellos sobre Saba, haciendo rechinar su madera. — Deja que yo me encargue... — dije a mi jefe esperando que, por una vez en su vida, entendiera que esta vez no estaría en su mano, sino en la mía, terminar esto. Giré súbitamente y me acerqué a Joe, quien se había posicionado delante del almirante con los brazos en cruz, muestra de que estaba usando probablemente alguna técnica como el Tekkai. Cuando el Marine tuvo a bien llamarme a su lado, yo ya estaba ahí, poniendo mi zurda sobre su hombro endurecido por el Tekkai. — Cuentas conmigo. Siempre, amigo. — espeté para, con un soplido poderoso, envolver a Joe con mi armadura de hielo. Ya poseía la piel de escarcha, que debería protegerle de al menos algo de daño, y ahora la armadura haría lo propio haciendo a mi compañero más indestructible todavía. Tras esto, miré al horizonte y mi vista comenzó a nublarse. Estaba agotado, la pelea con Sasha me desgastó más de lo esperado y no podría soportar mucho más tiempo mi transformación, y probablemente no podría ejecutar más técnicas si quería mantenerme en la pelea. — "Mis manos tiemblan, mi alma gime, pero aún camino entre las ruinas del mundo…" — murmuré, con un hilo de voz, mientras retrocedía arrastrando los pies, posicionándose por detrás de la dupla Marine que nos protegía. No había más que aportar ahí y necesitaba ver como estaba Sohem.


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Sohem - 29-04-2025

Nunca imaginé que pudiéramos tener oportunidad contra un barco de aquellas dimensiones y a tantísima distancia. Pero aquel jovencito miembro del trío de almirantes de la Marina parecía tener muchos más recursos y poder de lo que a priori sugería su imberbe apariencia. La verdad es que honestamente mirándolo de cerca tenía una presencia muy similar a la de mi compañero Viktor... así como flacucho, estirado, blanquito de pelo y piel. Aunque este parecía más soso y no le veía libro de poemas o mierdas de esas por ningún lado. La espada era bonita, eso sí.

Gracias a sus habilidades las mías pudieron hacer algo, y de sobremanera. Ya que mi ataque Fall Ball era un ataque de corta distancia ideado para afectar áreas próximas a mí, y dañará enemigos molestos o rápidos, al cubrir una zona en abanico. Pero renunciando a esa dispersión e introducidas en aquel torrente del viento - y combinadas, ganando tamaño - tuvieron otra finalidad completamente distinta, que me dio ideas para más adelante. Para cuando volviera a tener tiempo de practicar, si es que se daba el caso.

Sonreía desde la ocultación de mi yelmo mirando como el viento empujaba aquella franja carmesí de llamas ardientes hasta impactar con las velas de aquel majestuoso navío, comenzando a quemarlas, como la chispa del brasero que saltaba y agujereaba el mantel que cubría la mesa en las casas de las islas de invierno, y poco a poco se iba extendiendo hasta generar un boquete por el que te cupía un dedo. Solo que a escala. El dedo que podía caber en aquellos agujeros era más grande que el de alguno de los gigantes que en su momento mi familia tuvo esclavizados en Tierra Santa. Un instante después acompañado por la negativa del Almirante, un torrente inmenso de arena entró en el túnel de viento y se desplazó por este hasta impactar las brasas de las telas, apagandolas. Fruncí el ceño y desapareció la sonrisa de mi rostro por completo ¿quién cojones había sido tan subnormal de hacer eso? Mire fijamente las velas para discernir que al menos el daño - aunque pudiera haber sido mucho mayor - estaba hecho, y las velas se habían rajado y agujereado, impidiendo el barco avanzar con el favor eólico, y hasta viéndose detenido por el resto del viento emitido por el almirante. Chasque la lengua y me giré en derredor buscando al culpable, el guaperas que había aparecido formándose en arena sobre los hombros de una de las hojalatas, hasta que lo vi volando algunos metros sobre nosotros.

— ¡OYE GILIPOLLAS! — grité visiblemente molesto señalándole con el índice de mi mano derecha, extendiendo el brazo en su dirección — ¿¡Por qué no te metes la arena por el culo?! — vociferé con ira señalándole, entonces el sonido de un trueno hizo que por un instante se me parase el corazón. Por primera vez en varios años, sentía frío.
Fue la misma sensación tras recibir un chispazo de alguien cargado con electricidad estática, pero maximizada. Una sacudida. Rápida, certera... como un tirón que te quita un objeto de las manos. Mi mundo se convirtió un reloj sin minutero, sólo movido por los segundos. Unos segundos que se tornaban eternos, casi una vida cada uno de ellos. Un foco punzante se había alojado en mi flanco derecho.
Cuando gire mi cabeza en esa dirección para ver lo sucedido, encontré la nada, seguida de una explosión sanguinolenta proveniente de mi propio hombro, o del final de este. Mis ojos se abrieron como platos al observar como danzaba por el aire girando mi brazo derecho, haciendo mi cuerpo girar ciento ochenta grados por la inercia y salir desplazado hacia donde ahora tenía la espalda. ¿Qué coño había pasado? Sentí como una fuerza trataba de frenar mi caída ejerciendo una ligera presión en mi espalda, desapareciendo un instante después, mientras me veía lanzado varios pares de metros, cayendo de espaldas al suelo.

Cuando mi cuerpo tocó tierra firme, el tiempo volvió a su cauce normal. Gire mi rostro de nuevo hacia la derecha para ver la ausencia de mi brazo a raíz de mi bíceps, brotando sangre a la par que los bombeos de mi corazón emitían alguna que otra pequeña erupción puntual salpicandolo todo.



— ¡¡¡AAAARRGGRH!!! —

Bramé con una mezcla de dolor y furia, llevando la mano izquierda hacia el muñón ensangrentado — ¡¡ HIJO DE MIL PUTAS !! — grité de nuevo atragantándome con mi propia sangre, expulsada en una bocanada roja y densa, mientras notaba como comenzaba a marearme, y escuchaba otro trueno más, sintiendo a mi alrededor con voces enlatadas y ralentizadas, de forma cacofónica, a diversas personas moverse y reaccionar.
Durante un par de segundos dudé si el segundo trueno había ido a por mí también, hasta que Viktor apareció en mi campo de visión mirándome con condescendencia y frustración, diciéndome que dejase que él se encargara. Pero podía verlo jadear. Sabía que se estaba sobre esforzando en el mismo momento que abandonó mi vista. Entonces, descartando nuevos dolores que el que ya tenía, mis años de supervivencia en la intemperie salieron a flote: estaba perdiendo sangre a una velocidad muy alarmante y tenía que cortar la hemorragia, así que calentando al máximo posible a la izquierda que apretaba el muñón recién creado, gruñí con todas mis fuerzas — ¡¡WAR SCAR!! — empezando a quemar y cauterizar mi propia carne mientras el sonido - y el olor - de carne quemándose empezaban a invadir el lugar, al mismo tiempo que emitía con toda la potencia posible mi Haoshoku, sin controlarlo ni en intensidad ni en distancia, furioso, rabioso, iracundo y presa completamente de la frustración y mis instintos más bajos. Cuando dejé de sentir dolor y había quemado todos mis nervios, me dejé caer extendiendo el brazo - y medio - de nuevo, respirando agitadamente, escuchando la voz de Joe y la de Viktor cerca, junto con el sonido de unas explosiones en la lejanía.
¡Me acababan de amputar el puto brazo! ¡Alguien a bordo del barco de ese hijo de puta del Yonko me había volado el brazo de un tiro! ¡¡Qué asco le tenía a los tiradores!! ¡¡¡Puta Chloe!!!. Volví a chasquear la lengua y tosí una bocanada enorme de sangre nuevamente, girando sobre mi mismo y mirando hacia lo que había a mi espalda: Varios cuerpos atendiendo a uno herido, tumbado sobre algunos restos de arena — ¡¡JODER!! — grité de nuevo enfadado, apoyándome con gran esfuerzo sobre mi mano izquierda y alzándome, con las piernas temblando ligeramente, consiguiendo ver con la altura que el cuerpo en el suelo, con meda cabeza abierta, era el del chaval de arena — ¡¡Esto es culpa tuya puto subnormal!! — escupí al aire dando un paso hacia él, culpándole de haber lanzado esa arena que me hizo bajar la guardia y girarme a recriminarle. Entonces seguí caminando llevando la mano hacia Ein Hauch para empuñarlo, aun algo tambaleante pero con fuerzas mas que de sobra para estar de pie y poder dar un golpe si fuera necesario, parándome al verle la cara arrancada de cuajo en su hemisferio derecho.

Me quedé mirándolo unos segundos, tratando de contener la ira para no abrirle la cabeza - o lo que le quedaba de ella - en ese momento, y de nuevo mis instintos combativos me hicieron pensar que la prioridad ahora era no bajar la guardia, así que respirando profundamente y tosiendo un poco más de sangre, apoyé el kanabo en el suelo para sujetarme en él — Ya ajustaremos cuentas — sentencié, mientras giraba sobre mi mismo y veía a Viktor y Joe delante del Almirante, frente a la escena de esas hojalatas volando en la distancia disparando a aquel buque a diestro y siniestro, y un nuevo salpicón de sangre me devolvió al presente — ¡¡SHOTO!! ¡¡VEN AQUÍ Y CIERRA ESTO!! — grité, ordenando a mi subordinado que terminase de tratar mi herida, mientras calmaba mi aura y contenía mi Haoshoku, dejando a aquellos tres marines a mi espalda, al almirante al frente, y a aquellos dos que conocía de hacía tanto tiempo, en la vanguardia más suicida de la historia.
Necesitábamos un plan.





Resumen

Bélico

Akuma no mi

Inventario



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - Odki Murray - 01-05-2025

Aquel mocoso tenía una inteligente y brillante estrategia: Usar aquellas máquinas para hundir nuestro barco antes de que pudiésemos llegar. Pero tenía un fallo: Yo estaba en cubierta. Sonreí al verlos acercarse sintiendo además sus auras aproximarse, y cuando el túnel de viento se cortó y pude apreciar bien a los cinco que quedaron volando frente a mi navío mientras los otros cinco se sumergían en el agua, no pude evitar exclamar con sorpresa — ¡¿¡HENRY!?! — confundiéndolos con un viejo amigo, de múltiples rostros y pericia innata para el arte de la confusión e infiltración, sacudiendo la cabeza para borrar esa imagen de mi mente, pasando a mirarlos con detenimiento... reconociendo - ahora si - a la persona que tenía frente a mi concentrando energía amarillenta y brillante en la boca  — Warden Marlin... — musité frunciendo el ceño viendo lo que la Marina le había hecho a aquella persona: Un héroe verdadero como los que ya no se hacían, delegado a convertirse en una máquina replicada y explotada para fines militares dudosos. Entonces comenzó la lluvia de rayos sobre mi navío, haciendo que todos los presentes tratasen de ponerse a cubierto y dejasen de reparar las velas, muriendo algunos en el proceso, saliendo heridos otros pocos... Gruñí molesto y moví los hombros — ¿Qué cojones han hecho contigo estas ratas...? — me pregunté a mi mismo completamente centrado en observarles y sin bajar la guardia, terminando de crear mi arma con mis dos brazos combinados. Sabía que tenía que quitarmelos de encima, y rápido, para que mis hombres pudieran reparar las velas y seguir avanzando, así que al menos los de la superficie tenían que caer. Así pues haciendo uso de los poderes de mi akuma no mi, combiné mis brazos para crear un enorme cañón de raíles electromagnéticos y mientras se acumulaba la energía apunté hacia el más meridional de ellos — ¡Atentos cabrones! — grité dando coraje a mi tripulación — ¡Quiero al menos uno intacto! ¡Nos lo llevamos! ¡Bajad al mar y acabar con los que atacan el casco! — ordené, recibiendo un grito poderoso por parte de mis hombres, quienes, armados con todo tipo de herramientas de guerra contundentes y de filo, empezaron a lanzarse al mar para ir a la batalla contra esos cinco robots de batalla.


La energía se formó en mi nuevo cañón, y dando un fuerte pisotón en cubierta, realicé el disparo impactando sobre el primero de ellos volándolo en mil pedazos — ¡¡¡ MAZINGER !!! — grité, y desplacé con un barrido el haz de energía electromagnética, de izquierda a derecha, hacia el extremo más septentrional, volando a los otros cuatro "Patriotas" o como los llamasen en el periódico reduciendo por completo sus cuerpos a chatarra humeante que caía por pedazos al mar, apagando el haz de mi cañón al terminar con ellos — Menudo puto desperdicio... — me quejé mientras mis brazos volvían a la normalidad, convirtiéndose de cañón a una masa grisacea y de esta a mis brazos nuevamente — Marlin era — empecé a decir viendo los pedazos caer — Marlin era un hombre que buscaba la paz — y aun sintiendo las presencias de la costa, miré en esa dirección lleno de rabia — ¡Y vosotros lo habéis convertido en un arma! — bramé con ira, convirtiendo mis piernas en la misma masa grisacea y dando con esta forma a ambas de una gran hélice, que giraba con potencia y fuerza desmedida, elevándome más de cincuenta metros hacia el cielo — ¡¡¡ TENGEN TOPPA !!! — dije mientras me elevaba como un cohete fuera del alcance del navío, fuera del alcance de posibles nuevas corrientes de viento u oleadas de clones robóticos con dudosa moralidad en su origen. Si querían acabar con nosotros, iban a tener que elegir: Atacar el barco, o a mi.

En la distancia pude apreciar el aura del Almirante, quien entendía era el comandante de la comitiva que se resistía a nuestro asalto y el hombre que debía controlar todo el tablero: Su Rey. Y muerto el rey, se acabó la partida.
— ¡Eso es un insulto a la memoria de un verdadero guerrero! — grité de nuevo, terminando de tomar altura y empezando a estirar la hélice para convertirla en un taladro, que giraba aun a más velocidad y emitía chispas por la fricción de la propia 'maquinaria' rotando sin control, y cuando hubo alcanzado el tamaño suficiente eché mi torso hacia atrás, elevando el taladro quedando en horizontal completamente, y apretando los puños, el vientre y mi cuerpo en general, hice acopio de todas mis energías y mis fuerzas para realizar el siguiente movimiento, calculado y preparado para reventar a ese canijo estirado mueve brisas de ahí.

— ¡¡¡ GURREN LAGAN !!! —
Una explosión a la altura de mi cintura emitió aquel enorme taladro propulsado como una bala contra la costa. Un disparo de un taladro que giraba más rápido que cualquier tornado, y que surcaba los cielos con el fin de perforarlos, terminando en última instancia con la vida de aquel joven muchacho que había elegido mal el bando al que servir y pertenecer. El Gurren Lagan recorrió con celeridad los cuatrocientos metros que nos separaban y acabó impactando de lleno en el Almirante, terminando de determinar este enfrentamiento finalmente, generando una gran cantidad de polvo y humo al impactar, fruto del impacto y la explosión.
Con la inercia del disparo, di una voltereta hacia atrás - lo que los jóvenes llaman backflip y dicen que hacen cuando algo les emociona de sobre manera... - y comencé a caer de nuevo hacia la cubierta del barco regenerando con aquella masa grisacea mis piernas e impactando sobre la cubierta haciendo tambalear el galeón con violencia, emitiendo unas fuertes olas en todas las direcciones usando como epicentro el casco de mi navío, quien se resquebrajó en algunos puntos ligeramente, fruto de aquel impacto y el daño recibido — ¡Vamos cabrones! — grité mirando hacia los lados empezando a convertir mi manos derecha en un taladro dorado, más pequeño que el anterior — ¡Ahora hay un Almirante menos! ¡No hay nada que temer! ¡Vamos a arrasar con ellos! — animé moviendo los brazos y comencé a reír — ¡¡BUUUUU KIKIKIKI!! — entonces, colocando aquel taladro frente a mi pecho, usé la otra mano para 'abrir' - literalmente - mi pectoral izquierdo revelando un taladro de color bronce sucio que parecía girar con cada vez menos fuerza en el lugar donde debía estar orgánicamente mi corazón — ¡Ahora vuelvo!  — dije riendo, y cogiendo una poderosa bocanada de aire y colocando los pies, grité de nuevo
— ¡¡¡ STAMINA SPIRAL REACTOR !!! —
Y un resorte expulsó el taladro que ocupaba el espacio de mi corazón, haciendo que cayese al suelo y rebotase por cubierta un par de veces, con algunos hilos de sangre acompañándolo, haciendo que cayese de bruces contra la cubierta y por la posición de mis manos, el taladro nuevo y dorado que sostenía quedase injertado en mi pecho, empezando a girar y sustituyendo al viejo, mi viejo corazón, dotándome de nuevas energías, devolviéndome la conciencia y haciendo que me levantase apoyando ambas manos en el suelo, cerrando la compuerta de mi pecho al erguirme, y mirando hacia la costa con una enorme sonrisa esperando a que el humo desapareciera para poder observar como todos los presentes huían despavoridos y nos dejaban el patio y la pelota para jugar.




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