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[Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Versión para impresión

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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Berry - 25-05-2025

El señor árbol era bastante chistoso, al parecer buscaba ser humano el sueño del muñeco de madera, ella estaba dispuesta a ayudarle. Sin embargo, lo que le dijo a continuación le sorprendió bastante, casi ofendiendo su modo de vida. Tomó aire, a lo mejor los árboles desconocían de tradiciones pese a ser tan viejos, resopló con fuerzas antes de sacudir la cabeza en negación absoluta para luego caer en cuenta que no le estaba viendo ¡Claro era ciego! — Señor árbol, no diga que mi modo de vida da pena, no crea que soy tan tonta como para no poder adquirir una casa si yo quisiera. Me lo ofrecieron, pero mi tribu vive de la naturaleza, de lo bueno y lo malo es una elección de vida no una condena. Nos despojamos de lo material para sentirnos vivos. — un bonito discurso que terminó con dos latigazos que por poco le tiran al suelo, teniendo que sostenerse del cabello picudo del señor árbol mientras castañaba los dientes por el dolor. — Eso si que dolió señor árbol, no creí que fuese tan audaz de sacudir esa cosa contra su rostro. Pero debí suponerlo la madera no siente dolor. — profesó antes de aferrarse al cabello y como una pequeña pulguita brincar hasta la cima.

— ¿Señor Kelo? Eso es curioso, si soy tan fuerte como ese señor ¿No debería estar luchando con él y no contra usted? Si me pongo a pensar esto se resumirá en que mis patadas no le causaran problemas y sus golpes si pueden lastimarme... — se frotó el hombro donde le había dado aquel latigazo y se sentó sobre la cabeza de su oponente a meditar algún golpe que pudiera doler, quizás había llegado la hora de repartir unos cuantos golpes más. — Si mis patadas Berrylosas no han ganado su juicio, entonces le haré sentir algo más... — saltó desde la cabeza, primero una patada a la altura del cráneo luego una segunda llegando a la parte superior del cuello y entonces mientras caía Berry giró en el aire y apuntó ese golpe espectacular a la altura de la nuca. — ¡Brouette! — dudaba de haber ejecutado la técnica a la altura de siempre, pero el señor árbol era muy grande para medir las alturas, al menos esperaba con esa técnica haberle sacado una mueca. Se aferró a la ropa del árbol para no caer, estaba llegando a su espalda, caer desde esa altura no parecía un buen plan.

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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Atlas Gomes Lupus - 26-05-2025

El muy cabrón me soltó. Pude sentirlo. Justo cuando ya estaba girando, cuando el cuerpo se encarrilaba con el impulso y yo esperaba resistencia, presión, una garra arrancándome media pierna… nada. Me dejó ir. Y lo hizo a propósito. Fue como si me pasara la pelota en mitad del juego, como si dijera “dale, va de vuelta.” Ese tipo de gestos no se dan en cualquier pelea. Ni se fingen.

Aterrizo con el pie bueno y ruedo hasta alzarme otra vez, la pierna golpeada aún quejándose en silencio, pero aguantando. Grito de nuevo, sin palabras, solo la garganta encendida soltando el aire como tambor batiente, y lo busco con la mirada. Ahí está. Cinco metros más allá, plantado sobre el musgo como si fuera parte del bosque. La espada dormida en la vaina, las manos descansando sobre las rodillas como si acabara de terminar un solo y esperara los aplausos. Sonreía. Sonreía. ¡Qué hijo de la gran puta!. Me estaba devolviendo el ritmo. ME ENCANTA

Y entonces me suelta aquello, con acento torcido y voz alta:—Ô meu irmão... tu gira gira bonito, ¿eh? ¡Pero te falta un poquito pa’ alcanzarme! ¡Vamos otra vez, mestre da capoeira!

El dolor del muslo ya no importaba. El zumbido en la nariz, la sangre que seguía bajando por el morro, tampoco. Todo el cuerpo me latía, sí, pero era ese latido estaba rico, como un tambor que me estaba impulsando a seguir peleando, ¿Y quien sería yo si no siguiera la pelea?. Vamos em frente, meu amigo! vamos, que ni siquiera lo pensé, volví a avanzar contra el, pero esta vez sin ningún tipo de giros, ni de acrobacias, Lo miré directo a los ojos mientras me plantaba una sonrisa de colmillos bien anchos, el cuerpo entero se me tensó hacia adelante, hombros al frente, brazos listos. Y cuando estuve a dos zancadas de él, bajé en seco, fingiendo que iba a agarrarle la cintura otra vez…

…pero no.

Me lancé hacia el suelo con todo el peso, apoyando las manos en el musgo y dejando que las piernas se elevaran por encima de mí, como si el mundo me diera la vuelta. Una patada en arco, descendente, brutal, apuntando al espacio entre su hombro y su cuello, lo justo para que tuviera que decidir entre bloquear o moverse. Nada de cortesía. -¡Dança, desgraçado! ¡Quero ver essa esquiva de novo!- grité mientras giraba, los pies zumbando en el aire. la verdad es que ya ni siquiera me apetecía ganar, ¡Solo quería bailar con el! Vamos ver quem dança melhor, filho da puta. Estaba bastante emocionado la verdad, esperaba que no se lo tomara a mal, por su forma de ser al pelear podia intuir que se trataba de una buena persona

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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Beto Matashita - 29-05-2025

Aparentemente algunas de mis palabras habían sido mal interpretadas y mal recibidas por la señorita Berry. Que Dios me perdone por ofender involuntariamente a otra persona. Las lágrimas no pudieron detenerse de mis mejillas, ahora no solo por imaginar la vida solitaria de la mink, sino por la culpa de haber herido sus sentimientos.

— Te ruego que disculpes mis palabras. Y que no me guardes rencor en tu corazón, amén —le dije antes de que ella se refiriera acerca del señor Kelo— El señor Kelo no pertenece a la revolución por la que yo lucho. Él tiene su propio concepto de libertad. Al igual que probablemente tú tienes el tuyo. Me gustaría ayudarte a encontrar un lugar y así podamos, a la vez, ayudar al bosque. Pero debes demostrarme cuan fuerte eres, demuéstrame un poco más si te apetece.

Pude sentir un golpe en el cráneo, ligeramente doloroso, un segundo golpe en la región occipital de mi cabeza y un tercero en la nuca. El tercer golpe fue mucho más fuerte, y doloroso, incluso hizo que me quejara del dolor. Fue impresionante, tres golpes en tres zonas distintas en tan solo un instante. Era una chica prometedora.

— Tus patadas Berrylosas están a punto de convencerme, sigue así, amén. Kukuku —le dije a Berry luego de aquellas tres patadas. Además, pude sentir como se aferraba a mi espalda.

Realice dos latigazos hacia mi propia espalda, buscando impactar sobre la curiosa mink. Esos latigazos, si fallaban, me servirían igual de castigo por haberla ofendido antes. Merecía recibir un centenar de latigazos por mi insolencia y falta de tacto.

— Me pregunto si el señor Kelo se encuentra bien. Es raro que no haya venido a buscarme. Supongo que no debo preocuparme —pensé—. Que mi Dios lo proteja.

Mientras pensaba en el señor Kelo también pensé si Berry se encontraba bien tras mis latigazos. Ojala entendiera que era una simple prueba y que no era nada personal.

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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - RedSmoke Kelo - 30-05-2025

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Tenía que admitir que el perrete tenía unas pelotas de acero.

El rugido en su garganta, la forma en que sus músculos se tensaban desde la base del cuello hasta los talones, la rabia en su mirada. Esa que empuja a pelear no por destruir, sino por sentir. Por bailar. Por reconocerse en el cuerpo del otro. Y entonces se lanzó. Vi cómo giraba, cómo el mundo se le daba la vuelta, cómo sus piernas surcaban el aire como cuchillas en espiral. Una danza salvaje.

Pero no me moví.

Apreté los pies contra el suelo, encajandolos en la tierra como raíces. Dejé que el aire me agitara el pelaje negro, y esperé. Justo cuando su pierna bajó en arco, descendente y brutal, me incliné hacia atrás. Con lentitud medida. Como si mi cuerpo flotara, como si el tiempo se plegara un segundo por mí. El golpe pasó silbando a escasos centímetros, cortando el aire con hambre.

Y en ese preciso instante, ladeé la cabeza. Quedamos frente a frente. Yo inclinado hacia atrás, su pierna aún cruzando el aire sobre mí, los ojos fijos en los míos. Había fuego en los suyos. No del que quema. Del que invita a quedarse.

Una sonrisa se me dibujó sola. Apenas un gesto ladeado, pero sincero. Satisfecho.

—Eso ha estado cerca, Mandinga. —susurré con voz baja, sin perderle la mirada— Pero todavia te falta un poco para alcanzarme.

Le guiñé un ojo, sin burla, solo respeto. Respeto del bueno. Del que no se dice, del que se siente.

El viento cargó nuestros olores, nuestras respiraciones entrecortadas, el eco del musgo pisoteado. Estábamos vivos. Más vivos que nunca. Dos fieras danzando en el borde de la línea. Dos rivales que aún no lo sabían todo lo que la vida les tenía preparado.

Y entonces… lo escuché.

Un chasquido seco, lejano pero claro. Sutil como un trueno.

Mi sonrisa se apagó un poco.

Giré la cabeza muy despacio, aún encorvado, los ojos entrecerrados.

—Mierda…¡¡Beto!!

El sonido había sido exacto. No era un disparo. No era una rama quebrándose.

Un puto latigazo.

Y si era él, tenía que ser su olor a especias lo que flotaba en el aire…

Volví a girarme hacia Atlas rápido. 

—¿Soy el único que ha escuchado eso?

—Es igual... No puedo perderte dé vista... Me preocupa mi amigo... Espero que no le suceda nada malo. 

—"No te preocupes Beto amigo, ya voy".


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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Berry - 30-05-2025

El señor árbol seguía con aquel discurso que Berry no comprendía del todo, ¿Estaba llorando? ¿Los abetos lloraban? Se llevó una garra a su mentón pensando, a lo mejor la verdadera razón por la cual le rechazaban era que no era un Abeto si no un Sauce Llorón. ¡Bingo! Había dado con el problema, al parecer también había iniciado una revolución en contra de los abetos una lucha entre sauces boxeadores y abetos debía ser muy épica o a lo mejor el cigarro le había afectado demasiado. — Vaya, una rebelión de sauces llorones por el dominio del bosque, si los abetos son tan malos se lo han buscado. — sin embargo no pudo seguir ya que otra vez los latigazos le alcanzaron haciendo que la zorra se soltase por unos momentos de su espalda y rodase por el suelo al haberse impulsado a último momento tras apoyar sus pies en el trasero del señor árbol.

Se sacudió el polvo del pelo, observando la montaña nuevamente desde el suelo, esa batalla sería muy complicada ya que golpear un árbol siempre era complicado y quebrarlo todo un reto que a veces tardaba días. Ella misma entrenaba con troncos, pero nunca había estrellado sus pies en algo tan duro como aquel sauce. — ¡Bwahahaha! Supongo que deberé improvisar. — comenzó a reír antes de lanzar una patada a su pierna, aunque luego se alejó para tomar unas piedras y tras dar un salto para colgarse de un árbol tirarlas en la dirección contraria a su posición, haciendo ruido no en el árbol si no en otra zona del terreno. Si lograba distraerle podría intentar usar esa técnica sin arriesgarse a sentir más latigazos. ¿Funcionaría?

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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Beto Matashita - 02-06-2025

¿Sauces llorones y abetos? No comprendía que clase de historia tenía la señorita Berry armada en su cabeza. Quizá era alguna forma de hablar en el dialecto mink. Ciertamente las creaciones de Dios eran muy diversas, por lo tanto no había que juzgar la forma de ser de cada una, pues todas tienen su propio propósito en el mundo.

Mis látigazos aparentemente habían dado en el lugar justo donde se encontraba Berry, interrumpiendo sus palabras. Realmente esperaba que no me tomara por un maleducado, pero era una prueba de fuerza y no de diálogo. Ojala que tampoco pensase que prefería las peleas a conversar. Más tarde le prepararé de comer, y al señor Kelo, eso hará que Berry entre en confianza con el resto de la revolución.

Pude sentir como Berry se soltaba de mi espalda, estaba en algún lugar detrás de mí probablemente. No tardé en recibir un golpe en mi talón de aquiles. No fue muy doloroso pero se notaba que aquella mink poseía una fuerza que solo podía explicarse como un don de mi Dios. El golpe de una persona corriente no me dolería en absoluto, mientras que los de ella me causaban dolor.

Me quedé atento, tratando de escuchar donde se encontraba la mink. Escuché un árbol sacudirse, pero no podía asegurar de que se trataba de ella. Luego sentí ruido en la dirección opuesta. Me quedé pensando un instante, tratando de determinar qué hacer.

— ¿Sabes Berry? En lo que llamamos cielo, hay un Dios. Su verdad es absoluta, y la salvación de la humanidad solo se logrará extirpando la herejía que la desafía, el Gobierno Mundial. Quiero que el mundo sea libre de ataduras. Esa es mi creencia y mi deseo —dije esperando que me escuchara— Es por eso que te mostraré cuan inquebrantable es mi convicción.

— Este es mi Dogma —dije mientras impulsaba mi látigo de 15 metros en un ataque circular alrededor de mi. El ataque era rápido y extremadamente potente.

¡¡¡¡BRRRROOOOOOOOOOM!!!!

Yo era incapaz de ver el daño que aquel ataque causaría, no solo a Berry sino también al bosque. 15 metros de radio de destrucción. 30 metros de diámetro de deforestación. Probablemente aquel ruido fuese algo que se sintiese a decenas de metros.


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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Berry - 04-06-2025

La zorra no tuvo tiempo a responder, el golpe apenas lo sintió llegar, salió volando tras tremendo ataque pero al abrir los ojos pudo ver el llanto del bosque. Donde antes habían árboles ahora solo tierra y trozos esparcidos de madera, los largos troncos a los que tantas veces se había posado a descansar o mirar ahora no existían, un daño irreparable que por dentro sentía que ella misma lo había provocado. Se movió apenas, simplemente para acomodarse sobre la tierra mientras esperaba que el dolor en su cuerpo desapareciera, mirando cada vez con más lágrimas en los ojos como a cada lugar que miraba ya no había nada, no había bosque, no había vida, simplemente toda la naturaleza que tanto admiraba se había extinguido de un momento al otro. Las palabras del señor árbol seguían en su cabeza, ese era su dogma, el destruir a los demás árboles que le habían tratado mal pero también su mente hizo un click al recordar las primeras palabras por las cuales había aceptado esa prueba. — No se preocupe por el bosque... — murmuró en un suspiro acongojado volviendo a rescotarse boca arriba, no quería seguir mirando aquella destrucción sin sentido, había fallado en defender al bosque y si seguía luchando solo causaría más problemas. Ese árbol había colmado su paciencia, se había aprovechado de su buena voluntad y había dañado lo que ella más admiraba, los entornos naturales con los que había crecido de pequeña. No podía traerlo de vuelta, a lo mejor tardase mucho en volver a nacer un entorno tan grande como el que habían destruido por una simple prueba de quien sabe que cosas. No entendía quien era ese gobierno, tampoco estaba en contra de liberar a la gente, pero no podía ignorar sus principios y las costumbres de su tribu siendo que alguien que mentía y dañaba la naturaleza nunca podría ganarse un sitio entre las personas a las que cedía su confianza.

— A lo mejor las nubes sean un mejor objetivo para proteger... — bufó mientras sentía las hojas cayendo a su alrededor, su mirada estaba posada en las nubes que recorrían el cielo, apenas le importaba el combate, sabía que a fin de cuentas su cuerpo no le respondería demasiado en aquel estado y lo mejor era esperar a que todo se calmase. Incluso dudaba de que alguna de sus técnicas llegase a ser lo suficiente para lograr detener toda esa destrucción, de momento esperaría, necesitaba tomarse un tiempo para pensar su siguiente movimiento si las palabras sobre cuidar el bosque habían sido una falacia nada le aseguraba que el hecho de ser una simple prueba no lo fuese. ¿Y si ahora decidía que era mejor matarla? Si no se movía, si no hacía ruido no le notaría y simplemente le dejaría en paz en medio de esa desolada tierra que en algún momento fue su bosque.


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Explicación de la actitud de Berry



RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Atlas Gomes Lupus - 09-06-2025

El talón bajó como un martillo, cortó el aire y… nada. Vacío. El lunarian se me había doblado hacia atrás con la calma de una rama flexible, dejándome pasar rozando su nariz. Durante un par de pulsos estuvimos pegados, yo con la pierna aún en alto, él inclinado como si la gravedad no le importara. Me miró de frente, guiñó un ojo y murmuró algo que acabó en un “todavía te falta”. Lo habría aplaudido de no estar colgado en mitad del giro.

Aterricé con un chasquido seco, las plantas hundiéndose en el musgo apachurrado. El corazón bombeaba como tambor de bloco; podía oír mi propia sangre silbando dentro de los oídos. Iba a reírme, a responderle con otra lanzada para ver hasta dónde llegaba esa elasticidad suya, cuando un crujido distinto perforó el claro. Algo tenso y áspero rompiéndose. No madera. No hueso. Un latigazo.

Kelo parpadeó, la sonrisa se le ennegreció un matiz y murmuró el nombre de su gigante:

-Beto

-Ouvi, sim. -respondí, pasándome el antebrazo por el morro para limpiarme la sangre que seguía goteando. -Mas não faço ideia de quem é esse tal Beto.-

Apreté los dedos sobre el muslo magullado; el codazo que me había llevado seguía pulsando allí, recordándome que las bromas se pagan. Por un segundo calculé: si aquel “Beto” era amigo suyo y estaba en problemas, lo lógico sería que el lunarian saliera disparado a socorrerlo. Me tocaría decidir si seguía la fiesta o me largaba a mis asuntos. Pero Kelo no dio un paso. Ni uno. Mantuvo la postura relajada, garras aún fuera, pero sin prender el fuego, como si esperara el mínimo gesto para lanzarse o relajarse. Inspiré despacio, dejando que el aire frío me llenara los pulmones. De pronto aquel retintín lejano se repitió, más apagado. Algo metálico balanceándose... pero sabes que, que por el momento me la sudaba vastísimo, quería seguir danzando con este personaje por lo menos unos segundos mas. Por lo que aprovechando que se encontraba distraído. Me giré sobre mi mismo, dando un pequeño salto antes sobre mi mismo, girando para tratar de golpearle con fuera directamente en la cara a forma de venganza.

-Agora, caramba, vamos ver o teu amigo. Woof.

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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - RedSmoke Kelo - 10-06-2025

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La patada de Atlas me alcanzó de lleno en la mejilla. Me pilló completamente distraído, con la mirada puesta en la lejanía, justo después de oír ese crujido tan reconocible. No era madera ni hueso. Era... Beto. Reconocí el sonido de su látigo incluso antes de oír el eco.

Mi cuerpo giró por el impacto y rodé por el musgo húmedo. Me incorporé con calma, frotándome el rostro mientras escupía un poco de sangre al suelo. Levanté la mirada hacia Atlas, que se mantenía en posición, atento, respirando fuerte.

—Buen golpe, Atlas... —le dije entre jadeos, frotándome la mandíbula—. Tienes fuego, hermano. Pero voy a tener que posponer esta danza. Si a Beto le pasa algo y yo no estoy para ayudarle no me lo perdonaría jamás.

Él asintió sin palabras, como si entendiera lo que significaba ese nombre para mí.

Inspiré profundo. Mi pecho se expandió como si fuera a rugir… pero lo que vino no fue un grito ni una explosión, sino un silencio denso, solemne. Mi cuerpo comenzó a crujir, los huesos reformándose, mi figura encogiéndose con potencia contenida. La piel se oscureció del todo, perdiendo cualquier rasgo humano. Mi rostro se alargó en un hocico depredador, mis manos se convirtieron en patas, mis uñas en garras afiladas, y la trenza blanca cayó hacia un costado, ondeando como una estela de plata.

Mi fuego Lunarian se apagó por completo. En su lugar, sólo quedaba una silueta negra, una pantera colosal que respiraba con un ritmo firme, controlado. Mis ojos, sin embargo, seguían brillando. Fijos en el horizonte. Donde sabía que él estaba.

Escuché a Atlas detrás de mí, y sin mirarlo, murmuré con voz rasposa, como una sombra que habla:

—Vamos a por mi hermano, agarrate fuerte. 

Entonces di un giro suave, felino, y sin previo aviso, pasé por debajo de sus piernas, por su espalda. Sentí cómo sus rodillas se flexionaban, el instinto tomando el control, y cuando se dio cuenta, ya estaba montado sobre mi lomo. No dije nada más. No hacía falta. Una pantera de siete metros con un mink de otros siete cabalgando sobre su espalda… Una imagen que ni el mismo infierno habría podido imaginar mejor.

Clavé las garras en la tierra y salí disparado hacia la zona deforestada, donde había oído el crujido. Atravesé el claro con la velocidad de una sombra viva, el viento cortándome el rostro, la maleza doblándose a mi paso. Cada zancada nos acercaba más a él.

A Beto.

Y a quien se hubiera atrevido a ponerle un dedo encima.


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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Beto Matashita - 13-06-2025

Tras mi anterior ataque me quedé en silenció tratando de permanecer atento al siguiente movimiento de la señorita Berry. Sentí curiosidad por su próximo movimiento. Sin embargo, no pude escuchar nada más que madera crujiendo. Esperaba que mi ataque no hubiera sido demasiado exagerado, aunque realmente era incapaz de medir mi fuerza debido a mi justificada torpeza.

No pasó mucho cuando escuché zancadas acercándose hacia mí, probablemente fuese Berry. No sabía cómo había conseguido llegar tan lejos por su propia cuenta. ¿Acaso había conseguido evitar mi ataque tan fácilmente? Me di vuelta hacia la dirección de donde provenía el sonido, apreté mi látigo con mi diestra y una tormenta de latigazos frente a mi hizo el resto.

— Genesis —dije en voz alta, realizando un ataque en área hacia la dirección en la que creía que se encontraba Berry.

Una nube de latigazos aleatorios, caóticos, metálicos y terriblemente pesados cubrió una área de quince metros frente a mi. El polvo, astillas de madera y hojas volaron por todo el lugar. Era la prueba definitiva de resistencia y mi último ataque. Sí Berry demostraba ser capaz de resistir mi mejor técnica sería más que digna para poder presentársela a Ken como un nuevo miembro para la revolución. Si no era capaz de resistirlo, la historia lamentablemente sería otra.

Tras el ataque recogí mi látigo enrollándolo y colocándolo en mi cintura, en clara señal de que para mí la prueba había terminado. Me quedé inmovil, de pie, esperando enterarme de alguna manera acerca del resultado de mi ataque.

Yo soy consciente del estruendo de mis ataques, por lo que esperaba que el señor Kelo me encontrara de alguna manera gracias al sonido. De lo contrario, sería difícil regresar a casa o encontrarlo yo a él.

— ¿Habrá encontrado su propia aventura dentro del bosque? —pensé mientras seguía atento a cualquier sonido de mis alrededores.

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