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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Rosse Bellecour - 02-10-2025 El mundo entero se convirtió en un escenario que brillaba a mi favor, aunque ni siquiera ellos pudieran verlo. Yo sí lo veía. Oh honey, I always see the spotlight. El caos era el telón de fondo perfecto, Alana, diminuta y feroz, cayendo desde mi hombro como un cometa oscuro, rompiendo huesos con esa fuerza inesperada que solo alguien pequeño pero testarudo puede desatar, la oni, oh preciosa Oni, lanzándose con toda la temeridad que en cualquier otra vida sería suicida pero aquí, aquí era puro arte. Brave but reckless, sugar. Vi cómo su cuerpo se alzó en un latido, vi esa pierna que prometía cortar la noche, pero también vi la gota fatal que atravesó el aire como un proyectil cruel, directo a su abdomen, la vi detenerse, vi su cuerpo traicionarla, y en ese instante supe que el público, los marines, los agentes, ese perro de DaSilva se estaba riendo de nuestra obra and that, darling, is unacceptable. Mi sangre ardió con la precisión de una diva herida, no porque doliera verlas sufrir, aunque sí, dolió, sino porque nadie, absolutamente nadie, arruina mi función. Mis tacones golpearon el suelo con un compás de samba frenética, y me lancé, el aire ardió en un destello cegador, y en un parpadeo mi cuerpo se convirtió en la encarnación de la luz misma, mis dedos extendidos fueron reflectores, mi piel se volvió escenario, crucé la pista como un relámpago vestido de lentejuelas invisibles y cuando mi brazo, convertido en puro haz, apuntó a la cara de DaSilva, la sala entera quedó bañada en un blanco ineludible. —Surprise, sweetheart.— Su grito fue música para mis oídos. No porque disfrutara del dolor, sino porque era la confirmación de que yo, había vuelto a robarme toda la atención, ese hombre, ese marine arrogante que se atrevía a declararnos arresto como si fuéramos ganado, ahora se retorcía ciego, perdido en la nada, saltó hacia atrás como un niño asustado, frotándose los ojos, pero la luz no se borra tan fácil. You can’t wash away the show, darling. Pero mi luz, mi gloria, tenía un precio. Lo sentí enseguida en el aire, todos a mi alrededor habían quedado cegados también. Alana, que apenas segundos atrás se había movido como sombra, ahora trepaba a mi brazo a tientas, aferrándose a mí con sus dedos suaves y su voz diminuta, Oh, my sweet little Alana. Even blind, you found me. Apreté mi hombro levemente, como para decirle sin palabras que estaba conmigo, que nadie la soltaría mientras yo respirara. , Aquella Oni orgullosa, se tambaleaba, su risa quebrada todavía retumbando, más rabiosa que alegre, el dolor la había atravesado, la confusión la mordía, pero aún así reía. Parece de esas personas que, aunque la saquen de pie, aunque la tumben con gotas mortales, siempre volverá a la mesa a servir algo fuerte. You’re deliciously stubborn, darling. La escuché prometerme que, si lograba sacarla de allí, sería parte de lo que quiero construir y esa maldita frase me caló hondo. No porque necesitara juramentos, sino porque una mujer como ella no da su voz en vano. El mink, ese que parecía una sombra diestra, y mi admirador, quien parecía un explorador que todavía tanteaba el terreno, ambos habían quedado cegados también, podía escucharlos respirar, podía casi escuchar el desconcierto en sus respiraciones, mis luces los habían tocado, y ahora la ironía me envolvía, había cegado aquellos que podían estar de mi lado, solo para protegerlos. Oh, the price of brilliance. Y entonces la sala respiró silencio, solo nosotros, el eco de mi luz y los ojos inútiles de DaSilva buscando sentido. Yo no temblé, no soy de esas divas que piden disculpas por eclipsar, al contrario, levanté el mentón, apoyé una mano en mi cadera, y con la otra aún brillando en resplandor residual, hablé. —Look at you, marine boy… oh wait, you can’t.— solté, con esa sonrisa que corta más que un cuchillo. —Nos quisiste arrebatar la libertad, pero lo único que lograste fue entrar a mi cabaret sin pagar entrada. Big mistake, sugar.— La música invisible de aquel momento se mecía conmigo. El resto podía estar confundido, herido, ciego, pero yo era la claridad que quedaba en medio del desastre y yo lo sabía, porque esa es mi naturaleza, cuando todo cae, yo brillo. Me incliné hacia Alana, lo justo para que me oyera solo ella —No nos vamos todavía, pequeña. Tonight… we own the stage.— Luego giré hacia donde estaba la Oni, con mi voz proyectada como si hablara desde el escenario más grande de todo South Blue. —No sufras por esa gota, darling. Esa cicatriz será tu firma, tu recuerdo de que nadie puede con una Oni que sabe reír hasta en el dolor. You’re mine now, babe.—Finalmente mire a los dos chicos, aún atrapados en la penumbra que yo misma había provocado, les hablé con voz sedosa pero firme. Tomé Alana un momento con mis manos y la puse encima de una barra cercana, con lo que iba hacer justo ahora, podria hacerle mas mal que bien. —Esperame solo 5 segundos y vuelvo por ti, my Little Honey. — le comenté justo antes de mirar hacia los otros dos. —Pandita, Admirador, abran bien esas orejas. Puede que ahora no vean nada, pero yo sí ymientras yo esté aquí, no habrá cadena que nos encierre. Trust me, loves. This is just the beginning.— DaSilva podía recuperarse en segundos, sí. Podía volver a la carga con esa técnica asesina que había perforado el cuerpo de la Oni, pero ya había perdido algo que jamás recuperaría, la autoridad de la escena. Yo era la dueña ahora y no pensaba ceder, extendí ambos brazos, como quien invita al público a ovacionar, y con una risita juguetona coroné la escena —Welcome, darlings, to the Cabaret. Tonight, we fight. And trust me this drama is unforgettable. — Al final volví a transformarme en luz para moverme hacia DaSilva pero esta vez tomando mi guadaña para propinarle un corte, levanté la guadaña con ambas manos tras estar lo suficientemente cerca del marine y lancé un corte vertical hacia abajo buscando cortar tanto como pueda al marine.
Bélico
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Varoganchin - 02-10-2025 Una vez más y sin saber cómo, me he visto envuelto en un espectáculo. Igual que aquel día en el que conocí a DaSilva. En el que las calles se convirtieron en un festival. Aquel en el que pide sentir las miradas clavadas en mi; demasiadas miradas, sobre todo para alguien acostumbrado a vivir en la sombra. La chica mink ratón se lanza al ataque. Veo como avanza hacia los agentes y acaba con uno de ellos de un solo golpe, antes de que una potente luz abrase mis ojos acostumbrados a la oscuridad. Y tras esto, confusión.
Puedo oír gritos de alguien. Un grito similar al que debió escaparse de mis labios unos instantes atrás cuando el fogonazo me cegó. Desorientado, me agacho para intentar ser un blanco más pequeño, en el caso de que el atacante me fijé como su objetivo. Noto los cristales crujiendo bajo mis botas con cada paso. Retrocedo un par de metros, palpando con las manos el aire, intentado buscar una cobertura tras la que protegerme, alguna mesa que pueda servirme de escudo mientras recupero la visión, en el caso de que lo haga. Aprieto mis párpados y abro los ojos. Nada. Repito la acción una y otra vez, cómo si creyese que alguna de las repeticiones fuese a tener un resultado distinto. Escucho a alguien hablar, aunque no entiendo del todo su extraño dialecto. Pero dos cosas me quedan claras de sus palabras: que van dirigidas a DaSilva y que quien las pronuncia tiene la misma aversión a las cadenas que yo. Intento hacer memoria para ubicar al causante de aquel destello. Aquella chica grande del cuerno pretendió atacar al marine, pero si embestida fue cortada por una ágil respuesta de Robingo. También estaba la pequeña que derribó a uno de los agentes, pero mi visión de ella era clara hasta antes del destello. Vino de más cerca. Tal vez fuese el joven atrevido que estaba junto a mí... No, lo tengo. Quién iba a ser si no? Solo pido ser ella, la estrella del espectáculo. La que había ido pavoneándose por la sala, llamando la atención y provocando a partes iguales. No estoy seguro de cómo lo habrá hecho, pero a juzgar por sus palabras y los gritos de antes DaSilva no ha salido indemne. No lo hubiese pensado con anterioridad, pero sin duda ha demostrado su poder. Y eso es justo lo que busco yo ahora; aliados fuertes. Agarro el rifle a mí espalda y me coloco en posición de ataque. No sé bien a donde apunto, solo puedo percibir de dónde viene el sonido de su voz. Una voz que va de uno a otro con promesas. Hasta que llega a mí. Sus palabras no podrían haber llegado más al fondo de mi ser. Promesas de libertad, algo que ansío y de lo que ya no recuerdo su sabor. —No se a quién llamas panda, pero sí se que yo tampoco quiero más cadenas —reprimo mi furia por su ofensa, aunque me alegro de que no me haya llamado perro—. No estoy seguro de qué está pasando, pero vayamos juntos en busca de libertad! Aprieto mi rifle con firmeza. Tal vez no vea mi objetivo por el momento, pero se que quiero demostrar que yo también puedo ser fuerte.No conozco a estas personas. No sé qué me puede deparar el futuro. Sin embargo, solo puedo pensar en una cosa: junto a un gran foco, las sombras son más largas.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Sigurd Haakon - 05-10-2025 El mar está lleno de sorpresas. Hay tanta gente en este mundo con capacidades tan extraordinarias que nunca sabes realmente a lo que te enfrentas hasta que ya es demasiado tarde. Eso mismo le ha sucedido al joven Marine DaSilva, que creyéndose el rey de la pista y gozando de un poder superior a todo lo que se había enfrentado hasta el momento, se ha cruzado con los enemigos equivocados. Hijos de la luz y la libertad con un potencial ilimitado, indomables. Pese a lo distinto de sus personalidades, nuestros protagonistas están dispuestos a formar una alianza poderosa para escapar de una vida entre cadenas y barrotes. Ser parte de una tripulación unida capaz de afrontar esta situación y las inclemencias que vendrán más adelante. Y así, poco a poco, Varo Ganchin, Alana Sahiba y Mercedes Benz se van reuniendo ante la promesa de Rosse Bellecour. En este antro de baile y desenfreno, nacen los temidos y estrambóticos Piratas Cabaret. La estrella del baile todavía no ha dicho su última palabra. En un alarde de orgullo y liderazgo, retoma la iniciativa y carga contra el cegado Contramaestre. Este es incapaz de ver, y solo siente el frío acero de la hoja de la guadaña, rasgando sus ropas y seccionando su carne. Un corte brutal descendente lo marca de por vida. La herida no es muy profunda, pues su piel es resistente, pero el dolor en el ego de lo que parece una humillante derrota lo marcará de por vida con cicatrices que no cerrarán jamás. Un grito de dolor sale de su garganta, gutural, sentido. Nacido antes de la frustración y el ardor antes que del dolor más puro. No puede hacer nada. Y no porque esté invidente, sino porque sabe a lo que se enfrenta. Entiende que ahora mismo está solo enfrentando a poderes de los que se han oído hablar en leyendas. Que esto lo supera por mucho. Pero entonces, un click... El siempre olvidado. Ese pequeño héroe anónimo que pasa desapercibido. El peón que, tras mucho esfuerzo y sacrificio, consigue coronar y convertirse en Reina. Sabe que no es fuerte. Sabe que no va a salir con vida de esta. Pero su voluntad es férrea frente aquellos que osan alterar la rectitud impasible del Gobierno Mundial. Pese a estar ciego, el Agente Ñ consigue meter su mano en el bolsillo mientras todos se centran en el Marine y presiona un botón oculto en su chaqueta. Un chasquido tenue pero que todos sois capaces de percibir. Y entonces, una risa. Una risa poderosa que resuena con eco en todas las paredes del lugar. -¡¡¡HAJAHAHJAHAJJA...!!!- DaSilva ríe, en contraposición a todo lo que estaba aconteciendo hasta ese momento. Conoce bien ese sonido. -Filhos da puta, ahora sí que la habéis cagado.- suelta en tono jocoso, con la mano tapando sus ojos quemados pero con una sonrisa de oreja a oreja. -The tropes are coming, y os van a partir en dos. Vai ter porrada.- La pobre multitud que os rodea, asustada, sin entender bien que está pasando, ve como el héroe de la ciudad, a pesar de estar siendo derrotado por una multitud agresiva, no se rinde ni pierde la sonrisa. Esto envalentona a más de uno, con lo que se convierte rápido en una ola de abucheos hacia vosotros. DaSilva no es capaz de derrotar a estos piratas, pero sabe que ha ganado la lucha mediática y que los refuerzos están al caer. El mar está lleno de sorpresas. Pero esta es la verdad más inamovible de este mundo. Todo aquel que lucha por su libertad, será perseguido por el Gobierno y sus soldados. Un enemigo infranqueable e inamovible, del que solo se puede huir llegado el momento. Es hora de bajar el telón y escapar como alma que lleva el diablo.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Rosse Bellecour - 06-10-2025 El aire olía a derrota y perfume caro, una mezcla que me resultaba deliciosa. Oh honey, that smell of chaos, it’s intoxicating. Frente a mí, DaSilva ardía en frustración y pude oír su risa rota, esa carcajada de hombre que aún no entiende que la función terminó y él perdió el papel protagónico, pero, aunque su voz retumbaba, su mirada seguía vacía, still blind, darling. Keep pretending you’re the hero. Mis tacones resonaron entre el eco de los abucheos, no eran gritos, eran aplausos disfrazados, porque incluso el odio puede ser una forma de amor cuando te dedican tanta atención, en ese momento giré sobre mis talones, mi hacha descansando en mi hombro, y exhalé con la calma de una diva después del bis. —Show’s over, sweethearts —susurré, dejando que el aire transportara mi voz —La verdadera belleza está en saber cuándo cerrar el telón. —Busqué a las mías entre la confusión. Mi luz se había apagado, pero las consecuencias seguían brillando, volví hacia donde había dejado a Alana primero, diminuta y temblorosa, su respiración cerca, su corazón latiendo más rápido que una conga, me agaché, extendiendo la mano como si ofreciera un asiento en el escenario. —Come here, baby doll. The spotlight’s ours again.— Ella subió sin pensarlo, ágil como siempre, y se acomodó en mi hombro izquierdo, justo donde debía estar. Casi al mismo tiempo, giré hacia donde el instinto me dijo que estaría la Oni. Su figura enorme se movía con lentitud, todavía resentida del impacto, la vi, hermosa incluso en el dolor, extendí la mano y sonreí. —Mon amour, ven con mamá Rosse. Ya has hecho suficiente caos por hoy.— Para mi sorpresa su cuerpo se encogió, elegante y mágico, hasta que la sostuve entre mis dedos como una joya preciosa, entonces entí su peso leve al posarse en mi hombro derecho, y no pude evitar murmurar con un suspiro satisfecho —Perfect symmetry, my darlings, two angels for the price of one.— Los gritos afuera eran más fuertes ahora, la multitud clamaba, las botas de los refuerzos se escuchaban subiendo las escaleras, era clar que no quedaba tiempo. Time to exit with style, sugar. Entonces oí la voz del mink, ronca y firme, jurando libertad entre sombras. Oh, what a line, my dark knight. Sonreí y me giré hacia donde creía que estaba. —Panda, darling, sigue mi voz. Don’t think, just move!— dije con esa entonación juguetona que escondía urgencia. —La función ha terminado y los críticos vienen con cadenas, honey. Let’s not give them an encore.— Fui retrocediendo mientras hablaba, marcando el ritmo de la retirada con el taconeo, cda paso era una nota, cada palabra una cuerda. Tap, tap, tap, the rhythm of rebellion. —Hoy no morimos, mis dulces. Hoy nacemos. —mi voz se elevó, teatral, quebrando el aire — Nos convertiremos en los Piratas del Cabaret, y este mundo será nuestro escenario. No hay jaulas que contengan la luz, ni corazones que no se rindan al brillo. — El solo pensarlo me llenaba el cuerpo de una inmensa emoción, quien diría que encontraría a la mayoría de mis tripulantes en una pelea de bar, eché un último vistazo al caído DaSilva, aun cubriéndose los ojos, y no pude resistir soltar una última línea. —Oh, sweetie… next time, bring your sunglasses.— Solté una risita traviesa, lancé un beso al aire —muah!— que se perdió entre los abucheos, y avancé hacia la salida con mis chicas en los hombros y mi nueva sombra siguiéndome el paso y la luz de la calle me esperaba más brillante que nunca y así, entre risas, perfume y el eco de mis tacones nació la leyenda de los Piratas del Cabaret, la familia que por tanto tiempo esperé. The stage is ours, darling, and the world will never forget our show.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Alana Sahiba - 07-10-2025 Mi corazón apenas podía seguir el ritmo de los pasos que ocurrían a mi alrededor: Rosse, la multitud, DaSilva, todos, y aún así se me quedaban diminutos. Rosse hablaba y movía el aire a su alrededor como si fuera el dueño del mundo, y yo no tenía más que dejarme llevar. ¿Quién me iba a decir aquel día en el bar que Rosse guardaba tanto poder en su interior? No brillaba solo en el sentido metafórico de la palabra, sino en el sentido más literal: era luz. Pero no podía quedarme fascinada mirando, no había tiempo para pensar demasiado; simplemente sentir, seguir, confiar. Rosse se había ganado mi confianza, y esperaba que motu proprio yo hubiese logrado lo mismo con él. Así pues, subí a su hombro sin dudarlo, ajustándome con cuidado, mis manos aferradas a la tela de su ropa como si fueran raíces invisibles que me sostenían. Mis dedos se enredaron un instante en un pliegue del vestido, como si quisieran asegurarme de que no caería. Luego, distraídamente, me llevé una mano al cuello, jugando con el pequeño collar que llevaba colgado: un gesto tonto, casi instintivo, que me calmaba y me recordaba que, aunque diminuta, todavía estaba allí, presente. — Sí… sí, vamos —susurré con una mezcla de emoción y reverencia—. Tú marcas el camino. Lo siguiente con lo que no esperaba encontrarme, era con una persona que podía llegar a hacerse tan pequeña como yo, pero a la vez podía huir de las pisadas de los grandes. Eso era evolución y no ser enana, quedando a merced de todos los gigantes. Sonreí, gratamente sorprendida, mientras mis dedos seguían jugueteando con mi collar, como si cada vuelta del hilo me diera fuerza. ¿Quién me iba a decir que por un grupo de matones acabaría juntándome con gente tan pintoresca? No era momento para cuestionar si de verdad aquel mink era un panda o no, tampoco de preguntarme cuál era el tamaño real de aquella oni, todos teníamos una tarea mucho más importante y vital que esa: sobrevivir. Cada palabra de Rosse era música, cada gesto una coreografía que yo imitaba sin pensarlo. Si de verdad buscaba formar una tripulación de piratas, se esmeraba para que sus palabras llegasen a nuestros corazones. ¿En el resto estaría surtiendo el mismo efecto que en mí? ¿O tal vez soy de voluntad frágil? Mi mirada no necesitaba buscar nada, tampoco podía; mis sentidos pequeños, alerta, percibían la vibración de la multitud, el eco de los pasos, el perfume de la ciudad y de Rosse mismo. Todo se combinaba en un ritmo que yo entendía y que, por una vez, no era Samba quien marcaba: la retirada no era miedo, era danza. Mientras avanzábamos, llevé otra vez la mano a mi cabello, apartando un mechón rebelde que caía sobre mis ojos, y noté cómo el sol se filtraba entre las calles, reflejándose tenuemente en mi collar, haciendo que brillara un instante. Dejé que su voz me guiara, que su ritmo dictara mis movimientos. Reí bajito con su último comentario, casi como un eco de su travesura, y me acomodé un poco más, confiando en que mientras Rosse estuviera guiándonos a todos, el mundo se movería a nuestro compás. Hoy no éramos simples piratas, ni yo una mera observadora. Hoy éramos parte del espectáculo, y yo, aunque diminuta, me sentía gigante a su lado. Cada gesto suyo, cada palabra, cada respiración era un compás, y yo, felizmente, me dejaba llevar por el ritmo que nos conectaba a todos en aquel escenario improvisado y caótico.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Mercedes Benz - 07-10-2025 La oscuridad seguía cosquilleando detrás de mis ojos. Dos parpadeos y todo seguía blanco, un ruido constante entre los oídos y el pecho, pero mi memoria, mi maldita memoria perfecta me regalaba cada detalle que no podía ver, las luces rotas, el reflejo del metal, el aroma del licor derramado, el eco de los tacones de Rosse sobre el piso, podía reconstruirlo todo sin necesidad de mirar y eso me bastaba. No hacía falta visión para entender que el mundo acababa de girar sobre su eje, escuchaba el grito ahogado de DaSilva, el chasquido de su orgullo rompiéndose, y supe que Rosse había dejado su marca en él, una cicatriz de las que no se curan ni con toda el agua del mar. —WUAWUAWUAWUA— Mi risa escapó entre el dolor y la confusión, rasgada pero viva, como una nota fuera de tono que aún logra brillar en el concierto. —Eso te pasa por subestimar a una mujer con buen tacón y mala copa, carajo—murmuré, todavía sujetándome el abdomen, doblada pero sin rendirme. El ambiente había cambiado, el público, esa turba cobarde que aplaude cuando huele sangre, comenzó a abuchear. Su energía me atravesó como cuchillos, pero no dolía; al contrario, me avivaba. Que me griten, que me odien, que me vean, siempre lo hacen, lo hicieron en el concurso, lo hicieron en la competencia de botes, pero el ruido de la gente es solo música si sabes escucharla. Entre ese caos reconocí la voz de Rosse, melodiosa y teatral, envolviendo todo como una canción de cabaret. Sentí el roce de su presencia antes de oírla hablarme, esa debe ser una forma suya de convertir el caos en arte. Cuando extendió la mano hacia mí, la ceguera dejó de importarme, no la vi, pero la recordé, con la precisión de quien graba imágenes en la piel, su tono era una orden y una caricia al mismo tiempo. No tuve que pensarlo, mi cuerpo reaccionó antes que mi mente, y la fruta que reposa en mí hizo el resto. En un instante, la altura del mundo se redujo, mis pies se encogieron, mis manos, mi respiración, todo de mi se volvió ligero, diminuto, manejable, la Mini Mini no Mi nunca deja de sorprenderme; ni siquiera el dolor impidió que el cambio fluyera, el peso desapareció y el aire me sostuvo por un segundo ante de que la mano de Rosse me recogiera con una elegancia que rozaba la teatralidad. Su hombro era cálido y estable, un trono temporal, desde ahí, aunque ciega, lo veía todo con la mente, la multitud agitada, el mink avanzando, Alana aferrada al otro hombro de la diva. Perfect symmetry, decía ella, y aunque el mareo todavía me aturdía, reí otra vez, ronca y sincera. —Heh… Qué bien se siente el escenario, mon. — Mi orgullo seguía intacto. No importaba haber fallado, ni el dolor punzante en el estómago, ni la vista perdida, lo que importaba era el fuego en el pecho, ese que solo se enciende cuando entiendes que ya no estás sola y mientras Rosse marcaba el paso, los tacones dictaban el compás, y yo podía jurar que el ritmo de su andar era el mismo que latía en mi corazón. Los abucheos afuera crecían, mezclados con pasos apresurados de los refuerzos. El mundo entero parecía girar en nuestra contra, pero mientras Rosse hablaba y su voz convertía cada palabra en promesa entendí que aquello no era una retirada por miedo, era un nacimiento de una familia que, aunque no pedí, me encontró. Cuando proclamó el nombre, supe que ya era leyenda antes de comenzar. Piratas del Cabaret. No podía ser de otra forma. La risa volvió, fuerte, sonora, orgullosa. —WUAWUAWUAWUAWUAWA… ¡Que tiemble el mundo, que la función apenas empieza, carajo! — Y así, diminuta sobre su hombro, con el perfume del cabaret aún en el aire, me dejé llevar por la música del caos. Ciega, herida, pero sonriendo. Porque por primera vez, entendí que mi lugar no era en un trono ni en una cocina, era en el escenario del mundo, junto a ellos. La familia que no esperaba, pero con la que reiría, bebería y pelearía conmigo hasta el final.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Varoganchin - 07-10-2025 Parpadeo un par de veces, pero las imágenes se niegan en volver a mis ojos. Tan solo percibo los cambios de luz al girar mi cabeza, como si una ligera venda se hubiera depositado sobre mi rostro, evitando que reconozca ninguna figura. Al fin comprendo lo que sienten las víctimas de mis robos al no ver en la oscuridad por la que me muevo. Es irónico mi predilección por las sombras y lo desnudo que me siento ahora que es lo único que puedo percibir.
Las vetas de la madera se marcan en mis dedos al apretar el guardamanos de mi rifle. Es lo único que me hace sentir seguro ahora mismo, aunque soy consciente de que es prácticamente imposible que acierte ningún disparo en estas circunstancias. Solo me atan a este mundo el tacto y el oído, pues el olfato lo tengo embotado de la infinidad de perfumes que aún vuelan por la sala. Siento los cristales de vasos y botellas rotas bajo crujir bajo mis pies a cada pequeño paso que doy con la intención de ubicarme. El oído, sin embargo, me trae mucha más información. Se que la estrella del espectáculo parece haber tomado ventaja, pero está sensación se desvanece cuando puedo oír un chasquido. Algo tenue y que no logro identificar, pero si que lo hago con el dueño de la risa que sigue al chasquido. DaSilva ríe y lanza alguna amenaza hacia nosotros. Parece que alguien está por venir.
Mi respiración se acelera. Tanto que no sé si mis pulmones se encuentran tan llenos que no aceptan más aire, o vacíos como si intentasen plegarse sobre sí mismos. He de salir de aquí, pero no sé dónde queda la salida ahora mismo. Mis manos tiemblan, pero los dedos permanecen sujetando el rifle, listos para apretar el gatillo tan pronto como note pasos cerca de mi. Por un momento, solo puedo oír un pitido. Siento que no puedo continuar así, no me puedo rendir. Intento calmar mi respiración. Cojo aire hasta que mis pulmones no pueden más y lo dejo salir poco a poco. Mis oídos comienzan a captar de nuevo el sonido de la sala. Primero, abucheos, seguramente dirigidos hacia nosotros. Luego, unos pasos, tacones, que parecen llenar la sala. Por último, su voz. Rosse? Así se llama la estrella? Parece estar invitando a otros a marchar con ella. Tal vez pueda seguir su voz para huir de aquí.... Y entonces lo escucho. Panda nuevamente. Me irrita, aunque parece que no es malintencionado, pues me invita a huir con ellas. -Parece que tendré que darte alguna clase de zoología, allá donde me lleves Me pide que siga su voz. Y es lo que hago. Doy un paso, corto, como si intentase palpar el suelo que hay ante mi. Luego otro. No voy a llegar nunca a mí destino. Otro más, con más confianza. Sin darme cuenta estoy corriendo en la dirección de la voz, de mi nueva aliada, mientras oigo su declaración. Piratas del Cabaret? Así que eso es lo que soy ahora? Un pirata... Tal vez sea el mejor sitio para un ladrón como yo. Avanzo, no sin temor, pero si con decisión. Pateo un puñado de cristales con mis zancadas antes de sentir la cercanía de la voz que me guía. Tras mis nuevos compañeros de viaje, los Piratas del Cabaret.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Sigurd Haakon - 09-10-2025 Poco queda por hacer aquí. A pesar de que los piratas han superado con creces al poder de la Marina y se coronan oficialmente como los ganadores de la contienda, la victoria queda con un sabor agridulce. Són ellos los que tienen que abandonar el lugar a toda leche si no quieren que los alcance una manera imparable de perros del Gobierno. Huyen entre insultos y abucheos, a sabiendas de que los periódicos locales y del resto del mundo coronarán a DaSilva como un héroe y como el verdadero vencedor. Pero para los nuevos Piratas Cabaret, todo eso da igual. Ellos saben la verdad. Son conscientes de que son libres un día más, de que han combatido la injusticia y que van a seguir siendo indomables cruzando el mar azul a su antojo. Y sobretodo eso, lo más importante de todo, es la cicatriz. La cicatriz que han marcado en las memorias de todos los presentes, que fungirán una mentira, pero en lo más profundo de su ser, jamás serán capaces de olvidar el espectacular nacimiento de los nuevos piratas que azotarán el mundo con luz y fanfarria, los ya reconocidos Piratas Cabaret. Todos se arremolinan al rededor de una voz carismática. Ya todos saben de quién es aunque no lo puedan ver con claridad. Incluso en la oscuridad más absoluta, Rosse brilla con luz propia. Bajo sus cuidados y liderazgo, nuestros protagonistas confían en él una vez más y los guía en una retirada en busca de la libertad. Rosse no puede estar mejor acompañada. En uno de sus hombros, un angelito. Alana, quién ha demostrado tener un coraje más grande que el de un gigante. Valiente y decida, la primera compañera de la luz de la mañana. La sanadora y curandera de estrellas. En el otro, una diablesa como pocas. La tenaz y sensual Mercedes, ahora encogida por el poder que posee. Aquella que demostrua que violencia y estilo pueden ir de la mano y una guerrera como ninguna. Apta en todos los tamaños, pero no para todas las edades. Y tras ellos, guardando las espaldas y siguiendo la voz del líder, el más sensato de todos, Varo. El cerebro del equipo y aquel que gana la partida antes de jugar. Sagaz e ingenioso desde las sombras y letal si le das juego. Estás enfermo si no lo quieres a tú lado y lo prefieres de enemigo. Una vez sorteado los obstáculos, estáis enas puertas del edición, bajo esas escaleras que una vez decidisteis subir sin saber que os deparaba el destino. La mañana está al caer y el Sol parece querer madrugar más rápido de la cuenta. Las pisadas lejanas de tropas infinitas se dejan oír más allá del horizonte, así que no hay tiempo que perder. Por suerte, ahora el mundo es vuestro. Tenéis la libertad de decidir a donde ir, que hacer y que aventuras vivir. Los Piratas Cabaret se han formado aquí, en Isla Samba, y ya nada les puede hacer frente. ¡¡¡Es hora de prepararse para la Gran Aventura!!!
Final
RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Rosse Bellecour - 10-10-2025 El suelo todavía olía a pólvora y a perfume barato y la ciudad entera era un escenario que se desmoronaba detrás de nosotros, un eco de cristales rotos y aplausos fingidos, pero ahí, en el filo entre la noche y el amanecer, con los primeros rayos asomando tímidamente sobre Isla Samba, comprendí algo y era que la función apenas comenzaba. —¿Escuchan eso, mis amores? —dije, avanzando por la escalinata como quien desciende a saludar a su público tras el último acto —Ese rugido honey, no son abucheos. Es la ovación de los necios que aún no saben que están siendo testigos de historia. Jususususu—Alana se aferraba a mi hombro derecho, ligera y cálida como una luciérnaga que se negaba a apagarse. Su respiración me rozaba el cuello, llena de vida, y su confianza era un voto silencioso que me hizo sonreír. Del otro lado, Mercedes, mi querida tempestad en miniatura, reía con esa carcajada suya que haría temblar a los mismísimos ángeles, detrás de nosotras, Varo se movía como un espectro entre luces rotas, preciso y letal, un caballero de sombras que había elegido el bando de la luz. —Come on, my stars! —grité, alzando la mano hacia el horizonte —Que el telón de esta noche caiga, pero el del mañana nos aguarda abierto. — ¿A dónde iríamos? No tenía idea, simplemente teníamos que abandonar el lugar, escondernos unos pocos días y salir al mundo como los criminales que la marina dirá que somos. Saltamos en el último escalón y por un instante, el aire fue escenario, y nosotros, actores suspendidos entre dos mundos. El amanecer nos bañó en tonos dorados, haciendo que los destellos de mi conjunto relucieran como fuego líquido, la brisa marina me azotó el rostro y reí, reí con el pecho abierto, con la certeza de quien ha dejado una marca imposible de borrar. Los pasos apresurados de la Marina se oían cada vez más lejos, ya no eran amenaza, sino acompañamiento, percusión para nuestra sinfonía de huida, cada eco de nuestras pisadas sobre los tejados era una nota, cada respiración un compás, éramos música en movimiento. Giré la cabeza, dejando que el viento me despeinara —Que hablen los periódicos, que inventen los héroes que quieran —susurré —Pero que recuerden, todos, absolutamente todos que el Cabaret brilló primero. —y la luz del sol nos alcanzó al fin, delineando nuestras siluetas sobre el horizonte, entonces allí, en la cúspide del amanecer, sentí el peso y la gloria de la palabra que ahora nos unía, tenía una nueva familia y estaba ansiosa por comentarle a Gwendolyn que ya no éramos nosotros dos solos. —Piratas del Cabaret —proclamé, con una sonrisa que mezclaba cansancio, orgullo y euforia —¡La función ha terminado, mis queridas estrellas del escenario, pero el mundo entero acaba de comprar sus entradas para la siguiente! —Y sin mirar atrás, crucé la última calle, el mar nos esperaba, reluciente como una pasarela infinita. IL GRAN FINALE
RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - Alana Sahiba - 11-10-2025 La ciudad parecía desmoronarse detrás de nosotros, el humo se mezclaba con el perfume barato y los ecos de los gritos que quedaban atrás, pequeños, insignificantes, frente al murmullo del mar que ya nos llamaba, o al que Rosse se empeñaba en arrastrarnos. Cuando le conocí, estaba muy seguro de crear su propia tripulación. A día de hoy, no había cambiado su idea según veía. Me aferraba al hombro de Rosse, todavía temblando un poco, aunque no sabría decir si era por miedo o por la emoción, pero desde luego era por la adrenalina del momento que aún corría por mis venas o por el calor que desprendía su piel, tan viva. Cerré los ojos un instante, solo para grabar esa sensación, ese momento que parecía eterno, y sonreí sin querer, porque por primera vez en mucho tiempo no sentía peso alguno sobre mí, solo la promesa del futuro capitán de lo que vendría después. Detrás, el sonido de los pasos se mezclaba con el rumor de las olas, con el crujir de la madera y piedras bajo nuestro peso y del peso de quienes nos seguían, junto a otras tres personas que aún no conocía pero que de alguna forma ya conocía. Habíamos compartido una noche interesante juntos, aunque no del tipo que algunos pensarían. Éramos todos tan distintos, tan imposibles de imaginar juntos, y sin embargo, allí estábamos, respirando el mismo aire, compartiendo una misma huida que ya no se sentía como miedo, sino como un comienzo. El amanecer asomaba despacio, casi tímido, tiñendo las olas de dorado y fuego, y sentí cómo el viento jugaba con mi pelo, enredando los mechones con el olor del mar y la pólvora. Toqué mi collar por instinto, ese pequeño trozo de metal que me recordaba de dónde venía y por qué seguía aquí, y lo apreté con fuerza, como si al hacerlo pudiera sellar un pacto invisible con el destino. Saltamos. Cuando el mar nos recibió, frío y poderoso, sentí la piel arder y reí, empapada y libre, con esa risa que no nace de la cabeza, sino del alma. Entre voces y risas, entre el cansancio y la euforia, y al verlos a todos allí, tan distintos, tan llenos de vida, sentí que quizás por fin podría entender lo que es pertenecer a algo. Al fin podía ver. — Que digan lo que quieran… —murmuré, casi para mí misma, mientras el viento me azotaba el rostro y el sol me cegaba con su luz naciente—, que inventen héroes, que repartan medallas, que escriban su versión de la historia… pero nadie, absolutamente nadie podrá decir que no brillamos primero, ¿cierto, capi? Y cuando Rosse alzó la voz, poderosa, resplandeciente, y el nombre de los Piratas del Cabaret resonó por encima del mar, o eso quise pensar yo, así que sonreí, cerré los ojos y me dejé llevar, sintiendo cómo la sal se pegaba a cada poro de mi piel. — Un gusto, por cierto, soy Alana —el mundo no tiene ni la más mínima idea de lo que se le viene encima. |