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Al paraíso - Social pasado - Versión para impresión

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RE: Al paraíso - Social pasado - Owen Yang - 09-12-2025

—Me quiero ir.

[Imagen: c2d5d9e4207c757bd3dbdd134f891322.jpg]
-...va a pasar otra vez.-

Owen lo supo instantáneamente la vio en brazos de aquel hombretón que parecía querer controlar la situación, pero él parecía no haber entendido algo tan sencillo como evidente:
Gwen no era normal, para nada normal.

Y como su poder se saliese de control, podría petrificar al mundo.

—¡¿YA TERMINÓ DOCTOR?! ¡¿YA TERMINÓ?!

[Imagen: 8e5870cb5ccf250398eb070a6a7cf2bd.jpg]
-...Gwen?-

¿Doctor? ¿Qué estaba diciendo?

Su grito fue fuerte, intenso, uno que, hasta ahora, jamás había escuchado de parte de la mujer que más amaba en el mundo. Se oía desesperada, enrabiada, disociadísima, con esos orbes morados tan espectaculares que tenía...abiertos. Ella jamás había hecho algo así si no era por una petición de Owen, principalmente, porque lo veía innecesario al no encontrar ninguna aparente diferencia. El chico estaba petrificado porque si bien se esperaba una reacción negativa de la muchacha, jamás...pensó que la escucharía decir nada de lo que estaba diciendo. Se desató, liberando anclajes que parecían estar guardados en lo más profundo de ese tierno y dulce corazón, mientras que las pupilas del pelirrojo se dilataban a cada palabra que espetaba una chica en la que, Onizuka Jin, también parecía estar seriamente preocupado por el resultado, empezando a ayudarla a bajar.

"Porqué no está rezando, doctor", "Se acuerda que no lo dejé ir hasta que le di el perdón", Owen estaba estático...incluso, empezando a sentir un miedo confuso, extraño, uno que no forma parte del terror propiamente dicho, sino...

...de no reconocer, ni entender, del todo, de quién estaba enamorado. De quién fue Gwendolyn antes.

La mirada de su mujer favorita se veía oscura, perdida, endemoniada, mucho peor de la que podría haber tenido Owen por una rabia visceral concreta -...Gwen?- solo escupió su nombre mientras la situación escalaba hasta un punto criminal, ¿Qué estaba pasando? -Gwen, cálmate, aquí estoy.- empezó a dar pasos relativamente temerosos, uno detrás del otro, hacia adelante. Llevó ambas manos en modo de protección frontal mientras una gota de sudor caía al costado de su mejilla, buscando aproximarse tanto al mafioso como a la muchachita que parecía haberse vuelto un peligro tan espontáneo como inestable. El cuerpo del muchacho, encorvado, acechante, parecía el de alguien intentando aproximarse a un animal peligroso, alguien que no sabrías nunca cómo podría reaccionar en consecuencia; La última vez que se puso así (El día del consumo de su fruta), fue atronador, demoledor, congelando hasta el propio agua que se encontraba en el ambiente, lastimando el respirar y dejándolo una quemadura por frío en la totalidad de su pecho que, incluso, hasta el día de hoy, estaba sanando -Ya no hay peligr-

—¿SE OLVIDÓ DE PEDIR PERDÓN, DOCTOR? ¡SI ME DEJA IR SE LO DOY YO! 

[Imagen: i4ZGHAA.png]
-...quién...eres?-

¡FRUMMM!, como si fuese una onda expansiva tan violenta como un vendaval, un frío atronador atacó al cuerpo del pelirrojo. El cambio en la presión atmosférica fue tan animal que los objetos más débiles y con menor aguante (Todos los elementos no muy lejanos de la cocina, cojines en un sillón) salieron despedidos y sacudidos debido a la brutalidad del cambio de clima -¡¡¡!!!- la expresión del chico se tensó por culpa de su impresionante debilidad al frío, irónicamente, enamorado de la reina del mismo. Sus cabellos, ropa, todo, se agitaron con una intensidad alevosa. Owen estaba preocupado y asustado de ver que...esa mujer que parecía transmitir pureza, amor, calidez y que le había sacado de su vacío personal...¿También tenía algo oscuro y complicado por dentro? ¿Algo que no quería decirle? Le resultó inevitable no recordar cómo, hacía pocos días, en cuanto habían descubierto que la gran gema azul que cuelga en su cuello era realmente un guardapelo, ella, de forma determinante, le había detenido. La mujer al que él le había entregado su corazón, ¿También le ocultaba cosas? -¡Gwen, detente!- ¿Gwen? ¿Acaso la que estaba hablando era la Gwen que él conocía? Dudó, dudó demasiado, su corazón estaba palpitando con una intensidad impresionante y ni la adrenalina le estaba pudiendo ayudar a regular la temperatura que azotaba su cuerpo crispado, erizado y doliente del gélido ambiente de una casa que, en los sectores donde había ingresado un mínimo de humedad, ahora, empezaba a cristalizarse poco a poco hasta dejar marcas entre celestes, transparentes y blancas.

"Lo oí, Dios lo va a matar" -...- la chica se estaba volviendo escalofriante, y Owen estaba comenzando a desconocer a quien tenía adelante. Siguió caminando hacia adelante, paso a paso, con lentitud, temblando por el gigantesco y gélido ambiente que estaba haciendo que le doliesen hasta las articulaciones. Comenzó a vomitar, mientras que el propio Jin, ciertamente, también se veía fuertemente preocupado por lo que estaba pasando, llamándole y diciendo que, finalmente, "no iba a tocarla" -Jin.- desvió su mirada hacia él, mientras el chico, como si estuviese delante de un explosivo, arrastraba sus pies poco a poco hasta alcanzar a su mujer favorita...¿Su mujer favorita? Bueno, lo que sea...en lo que se haya convertido -Voy a encomendar parte de mi vida a seguir tu orden, cuando podría haberme quedado con la chica de mis sueños, por siempre, en esta casa.- y, evidentemente, se refería a su compañera que estaba totalmente ida de toda razón. Le observó dirigirse hacia la puerta de salida, reclamándole, pero el pelirrojo no le quitó ni un ápice de segundo la vista a la chica de la que estaba perdidamente enamorado y que...ahora mismo, desconocía por completo quién era.

El portazo se hizo presente, ¡BLAM!, y, ahora sí, con su ceño fruncido, ¡PAC!, Owen se abalanzó hacia su mujer favorita para abrazarla con todas sus fuerzas, atrapándola como si se fuese a caer mientras ella se limpiaba con el dorso de su mano. Pudo escucharse el sonido de la tela de sus ropas, fría, empezando a endurecerse en la humedad que combinaba sudor y ambiente, chocando contra el cuerpo de la mujer de la que estaba profundamente enamorado el pelirrojo -Aquí estoy, Gwen.- no...sabía si esa chica seguía siendo su amada. No sabía absolutamente nada, pero el frío en su pecho, otra vez, estaba acentuando las heridas que ella ya le había provocado en su primera vez -...te quiero con...mi vida...entera.- estaba sufriendo, uno de sus ojos permanecía cerrado por la tensión del dolor, al igual que sus dedos, acalambrados, la intentaban apretar más hacia él, buscando que pueda sentir los latidos de su corazón, envolviéndola consigo -Estás...a salvo.- y sus palabras, entrecortadas, mantenían esa dura valentía que tanto le caracterizaba, pese a estar tan abrumadoramente confundido como parecía estarlo el alto mafioso que, imponiéndose, seguía tan determinado en que Owen cumpliese su cometido a como fuese lugar.

Temblaba tanto, tantísimo, pero el amor tan incondicional que sentía por ella aplacaba cualquier tipo de malestar existente, eso sí; Su pecho ardía con una furia atronadora, una que deformaba su expresión llena de cariño y le hacía sudar del dolor -Por favor, aquí estoy. No voy a irme a ningún...lugar.- entrecortó sus palabras, apretujando la expresión mientras, de forma protectora, envolvía con su cuerpo a la mujer que tanto amor le provocaba -¿Te acuerdas...que te lo dije?- buscaba esa complicidad, única entre ellos dos. Se separó ligeramente, sin perder ni un ápice de segundo el contacto físico. El dolor, producto del frío, azotaba de forma desgarradora en sus articulaciones, manos y torso -No voy...a irme a ningún lugar.- buscó pegarse frente a frente, chocando con la misma, mientras intentaba entrelazar sus manos con una que se sentía mucho, mucho peor que hacerla sobre un hielo.

Y, así, poder calmar un corazón que parecía igual o más atormentado que el del propio Owen.