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[T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - Versión para impresión

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RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - Ashura - 25-03-2026

El futuro es un aspecto incierto. Y más cuando las fuerzas del haki interceden en él de manera constante, cambiando el devenir de los acontecimientos una vez tras otra.

El puño venenoso del Gyojin impactó contra el pecho de la fiera. Las extremidades inferiores del animal levantaron el suelo, generando surcos a su paso por la fuerza del golpe y el peso del animal. Aunque el golpe había sido fuerte y potente, solo su pecho se resintió ante el impacto del marine.

Pero la orden era clara, aunque la voluntad del marine también se expandió chocando contra la de Nuzuklu, el animal solo obedecía ante el miedo del aura oscura, no de la que prometía calma y tranquilidad. Y por miedo o fidelidad a su amo, tras terminar el punto en el que el empuje la dejó, batió sus alas con una fuerza descomunal.

Nuzuklu sintió el poderoso haki del conquistador, que peleó contra el suyo, y en caso de haber tenido ojos, sin duda alguna, los habría abierto de par en par, completamente apabullado por la presión y la fuerza que tenía aquel al que enfrentaba. Dos usuarios enfrentados, era algo que hacía temblar los cimientos de la realidad, por eso, en su choque, un leve y minúscula grieta se generó en las nubes sobre sus cabezas, la cual dejó pasar un tímido rayo de luz que iluminó como un foco al dragón cautivo.

El animal despegó el vuelo del suelo, sus escamas reflejaron el haz de luz como si hubiera recibido la energía del mismísimo cielo que tiempo atrás surcaba con su pareja, y se puso en paralelo contra las rocas de los cimientos que pisaban, al ras, sus alas se movían con fuerza zumbando con el sonido antinatural de algo tan pesado volando. Pasó a una velocidad envidiable al lado de Fuguwu, totalmente centrada en seguir el comando que su captor había dado antes de que el marine intentase cortar las acciones del animal. Y aunque el control del haki del gyojin era envidiable, la manera de volar de aquel animal sobrepasaba por mucho la velocidad a la que su cuerpo podía responder.

El desplazamiento sonó seco y quedó muy cerca de romper la barrera del sonido debido a la velocidad que se produjo, una vez avanzó los 14 metros que se había desplazado y los 10 en los que su amo había sido lanzado tras el primer golpe que habían recibido en la contienda, plegó sus alas por completo en un movimiento totalmente fluido con su vuelo y se dejó caer en picado hacia el hombre ciego que la dominaba.

Con una forma totalmente aerodinámica el dragón cayó y recogió al explorador perdido en medio de su caída. Salvando de una muerte inminente a su captor e ignorando debido a su naturaleza animal e inteligencia que aquel que estaba peleando contra ellos solo buscaba ayudarla a huir de las cadenas que la sometían. Aún así, el puro corazón del hijo del mar no cesaría en su encomienda por salvar a aquella bestia y librar a su nuevo hogar, y nueva base de la marina en ciernes en el nuevo mundo, del peligro que se ocultaba tras las piedras calizas y negras del volcán que guardaba aquella salvaje isla que habían elegido como su nuevo paradero.


El aleteo del dragón los estabilizó en el vuelo.

El segundo Round de la contienda estaba a punto de empezar, y ahora, el factor sorpresa con el que había engañado a Fuguwu había desaparecido, la batalla acaba de entrar en una fase de contienda total. El tiempo escaseaba y las fuerzas mentales y corpóreas empezaban a flaquear. ¿Qué pasaría cuando dos usuarios del Haki se quedarán secos y sin poder utilizarlo?
FICHA DEL NPC


FICHA DEL NPC=NUZUKLU EXPLORADOR PERDIDO DE MISTERYUM


belico



RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - Fuguwu - 25-03-2026

A pesar de mis mejores intenciones, el miedo que sentía el dragón ante la presión de su esclavista era mayor a mis promesas de libertad. Mientras empezaba a moverme hacia su ubicación para intentar liberarlo el dragón se movió más rápido de lo que mi cuerpo pudo reaccionar – aunque había anticipado el movimiento con mi haki de observación que continuaba expandido en 20 metros – pero la velocidad a la que sus alas batieron superó mi capacidad de respuesta. En una fracción de tiempo la criatura pasó a mi lado, despegando desde donde lo había empujado, recorriendo 14 metros en línea paralela a la roca para luego plegar sus alas completamente, volviéndose aerodinámico, y lanzarse en picado hacia el abismo, hacia su captor. Regrese al borde del precipicio aumentando la expansión de mi haki de observación medio a 25 metros para seguir el movimiento descendente del dragón con mi haki. Reduje mi haki del conquistador concentrándolo en apenas 1 metro de diámetro alrededor de mi cuerpo de forma precavida como protección personal, nada más. Mantener el haoshoku expandido consumía demasiada energía, y necesitaba conservar fuerzas. Llegué al borde exactamente cuando el dragón estabilizó su vuelo y yo me detuve con los dedos de los pies a centímetros del vacío y miré hacia abajo acumulando agua y veneno en ambos brazos e imbuyendo la mezcla con haki de armamento medio.
 
El dragón flotaba 20 metros por debajo de mi posición y 10 metros hacia afuera del borde del precipicio y sobre su espalda, entre las dos alas, estaba él. El esclavista. El hombre que había atormentado a esta criatura magnífica y encadenado injustificadamente, podía verlo claramente desde mi posición superior. Su figura humanoide de brazos largos aferrada a las escamas del dragón con una mano mientras sostenía dos lanzas con la otra me daba asco. Las cuencas vacías donde deberían estar sus ojos me miraban sin ver y generaban un disgusto mayor por aquel ser que había perdido su humanidad, si en algún momento había tenido alguna. Necesitaba derribarle del dragón a toda costa y conseguir liberarle. La humedad de la tormenta, el vapor que se elevaba del volcán, y mi veneno convergían por toda la extensión de mis brazos. Sentí cómo la mezcla tomaba forma afilándose para convertirse en una cuchilla letal similar al ‘Rankyaku’, pero mucho más potente y venenosa. Sin dudar un segundo, tras llegar al borde del precipicio y confirmar la ubicación del esclavista con mi haki de observación medio, lancé mi brazo derecho hacia adelante en un movimiento cortante apuntando hacia donde el domador montaba al dragón seguido del izquierdo.
 
El hombre sobre la espalda del dragón no imagino que fuera capaz de volver a atacarle a la distancia pues estaba dos metros fuera de su haki de observación el cual podía sentir gracias a que el mío estaba expandido a 25 metros. Las hojas de agua venenosa atravesaron los 22 metros de distancia descendiendo hacia el explorador perdido con la precisión de una guillotina e impacto en su cabeza (primero la derecha y luego la izquierda) con la misma certeza de una. Por desgracia no le arranco la cabeza como lo haría una. Pero, la primera, le volvió a tirar de su montura alada volviéndole a precipitar al precipicio alejándole cinco metros y la segunda hizo lo suyo otros cinco metros más siguiendo a la primera luego de que le desmontara del dragón. No dudaba que volvería a usar su poder para exigirle al dragón salvarle de nuevo por lo cual expandí mi haki de observación un poco más, hasta llegar a 30 metros para seguir detectando al esclavista, y esta vez tendría que enfrentarle directamente por lo que preparé mi cuerpo mis músculos para mi siguiente jugada.
 

 
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RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - Ashura - 31-03-2026

La contienda no daba descanso. El marine era muy superior a la dupla salvaje que permanecía en los cielos alejándose de los voraces puños de justicia que cargaba el hijo del mar. Con un pao de seguridad, aquel hombre que había apoyado a un almirante y enfrentado a un gran emperador del mar, el solo estaba siendo capaz de hacer retroceder a lo que en primera instancia parecía un problema que necesitaría de ayuda.

Pero un hombre con la mirada puesta en el ascenso no se puede permitir mirar hacía el abismo que le espera tras su caída.

Su karate había experimentado la personalización y fruto de ello sus manos se habían vuelto hábiles cañones de fluidos con capacidades antinaturales gracias a su producción innata de veneno, el primero de ellos impactó en el antiguo explorador.

El filo venenoso salió despedido desde el golpe hacia el brazos largos ciego, que sin poder reaccionar ante el ataque, recibió de lleno el tajo en el cuerpo. Sus fuerzas se desvanecieron y se sintió adormilado. Sus hakis se perdieron en el fondo de su ser, cortados de manera tajante. No hubo expresión ni mueca de dolor, solo resignación ante el error y miedo porque se veía perdiendo el territorio que tanto le había costado conseguir. 
Antes incluso de que su cuerpo adormecido por las tóxinas del golpe pudiera recomponerse, otro corte surcó sus carnes cansadas y paralizó por completo su torso impidiéndole poder respirar con facilidad.

La situación se estaba volviendo más peligrosa de lo que quería, o de lo que había pensado que podía volverse. Clavando sus dedos sobre el dragón hizo que este moviera sus alas con una fuerza poderas que generó un pequeño vendaval. Retrocediendo así veinte metros sobre el punto de inicio  y una vez se alejó treinta metros del marine, ascendió los veinte que de le dejaban por debajo del inicio del desfiladero, poniéndose ahora treinta metros de distancia del gyojin y a la misma altura.


El vacío se extendía ahora entre la dupla y Fuguwu. Mientras que Nuzuklu empezaba a recuperarse de los golpes recibidos. Un leve susurro se perdió entre los vendavales con los el viento azotaba las cumbres que eran ahora la arena sobre la que se daba al encuentro y el dragón, siervo fiel y temeroso de su amo, respondió como había hecho con anterioridad, la boca del animal empezó a llenarse de tonos verdes que resplandecían como los reflejos de la luz en el fondo oceánico y el calor que emanaba empezó a turbar unas pequeñas ondas alrededor de sus fauces, en pronostico de que algo inmenso iba a ser lanzado desde la boca. 

Pero algo raro pasaba, Nuzuklu no activó su hakis, parecía sentir el cansancio de su mente y su espíritu, y si quería ganar aquella contienda, no debía gastar más, debía aguantar hasta que su enemigo se quedase seco y sería ahí dónde él volvería y encontraría la victoria. Su cuerpo estaba en la ultimas y se sentía cerca de la inconciencia mellado completamente por los golpes que había recibido en la contienda. Pero aún así, no perecía tan fácilmente, una última carta, un último intento. 

Completamente ciego y perdido en los cielos, confiando solamente en el dragón que motaba, era el momento de la verdad y de ver si aquel anciano ser que había sobrevivido a la bestialidad de una isla desierta del nuevo mundo podría mantener el trono que tanto esfuerzo y dolor le había constado conseguir, o si por lo contrarío, sería la nueva fuerza de justicia y de marines la que se haría con la potestad de gobernar esa tierra, que ahora era yerma, pero que con mimo y cuidad podría convertirse en un monumento a la justicia y en un punto de referencia para la institución de la marina. 


FICHA DEL NPC


FICHA DEL NPC=NUZUKLU EXPLORADOR PERDIDO DE MISTERYUM


belico



RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - Fuguwu - 01-04-2026

Preparé mi cuerpo mis músculos para mi siguiente jugada. Tras recibir mis ataques Nuzuklu, el dragón comenzó a retroceder, sus alas batiendo con fuerza para alejarse del borde del precipicio. Mi haki de observación, expandido a 25 metros, captó el movimiento exacto al momento de iniciarlo. No le daría esa oportunidad. Mis músculos se tensaron y me lancé a una gran velocidad en línea recta horizontal gracias al Soru, mis piernas explotaron contra la roca del precipicio con una fuerza que hizo crujir la piedra y el aire se partió a mi alrededor mientras mi cuerpo cruzaba el vacío a velocidad cegadora. El impulso de mi salto se detuvo cuando estuve encima del dragón (a 30 metros del borde de la plataforma) quien había recorrido 20 metros en horizontal y 9 metros en vertical. Su captor y jinete seguía herido y mermado por el combate y los mas recientes ataques recibidos, no pude sentir su haki activarse y había sido más rápido para el dragón quien según lo que me decía mi haki, buscaba seguir ascendiendo. Era demasiado tarde para ambos. Sin su haki de observación, sin poder anticipar mi movimiento, ninguno tuvo tiempo de reaccionar. El haki de armadura teñía mi puño derecho en negro metálico desde la muñeca hasta los nudillos y tras concentrar todo el veneno que mis púas podían secretar lancé el golpe con toda la fuerza que llevaba dentro.
 
El ataque iba cargado de coraje y dolor, propio para este momento. Dolor por ver a esta criatura magnífica esclavizada. Tristeza por todo el sufrimiento que había soportado. Y determinación absoluta de acabar con esto de una vez por todas. Mi puño impactó en la cabeza de Nuzuklu, su cráneo crujió bajo el impacto, la onda expansiva salió disparada desde mi puño en un semicírculo de 5 metros de radio haciendo que el vapor del agua impregnado con mis toxinas se expandiera violentamente barriendo todo a su paso. El hombre salió despedido de la espalda del dragón como si lo hubiera golpeado un maremoto, sus manos perdieron el agarre y de haber tenido ojos hubieran perdido el negro de sus pupilas anunciando su brutal final. Las dos lanzas que sostenía cayeron junto con él, girando en el aire. Lo vi descender, su figura humanoide de brazos largos volviéndose cada vez más pequeña mientras el abismo del volcán lo tragaba. Las lanzas brillaron brevemente bajo la luz que se filtraba por las nubes antes de desaparecer también. El esclavista de dragones finalmente había caído, muerto bajo el impacto de mis golpes como lo deberían hacer todos aquellos que disfrutaban en esclavizar a otros seres.
 
En el mismo movimiento que lancé el puñetazo, mi cuerpo se desplazó hacia adelante. Aterricé exactamente donde Nuzuklu había estado montado, entre las dos alas del dragón, mis pies encontrando apoyo sobre sus escamas. El dragón se estremeció violentamente bajo mi peso, pude sentir su confusión, su miedo, su incertidumbre. Las cadenas en su cuello colgaban libremente, golpeando contra sus escamas con cada movimiento errático. Extendí mis brazos hacia adelante, colocándolas alrededor de las escamas de su cuello, justo por encima de donde las cadenas habían estado apretando durante tanto tiempo, para agarrarme fuertemente sin utilizar aquel método brutal que había usado su anterior jinete – “Tranquilo” – dije con voz comandante – “Ya no hay nadie que te lastime, eres libre.”
 

 
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RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - Ashura - 04-06-2026

Desde las costas, pasando por las llanuras, hasta el volcán la isla de Mystoria enmudeció. 

Un golpe seco tronó sobre las cumbres que divisaban el combate. Un golpe con ira reprimida, la violencia de la justicia, el desamparo de los cobardes... O simplemente era un hombre pez intentando hacer lo correcto de la manera que mejor sabía. 

El rey oculto de las tierras salvajes ahora dirigidas por la división 8 caía. En un silencio perturbador, la supervivencia había perdido y el resultado había sido la muerte. 

Nadie lloraría a ese hombre, no tenía familia ni amigos, había vivido solo por mucho tiempo allí, lo único que tenía era aquella salvaje isla olvidada por los conquistadores y ahora, reclamada por el gobierno que un día le doy la espalda, por qué... 

El explorador perdido había sido marine, fue enviado a Mystoria en una misión muy parecida a la de la división, pero sin embargo, su final contra el macho de dragón fue muy distinto, sus hombres murieron y el sobrevivió al fuego abrasador perdiendo sus ojos y su esperanza con el paso de la llamas. Tan traumado que hasta su habla se esfumó y se convirtió en parte de aquel salvaje lugar. Dieron por muerta a su división en aquel entonces, sin barcos ni rescates, solo el silencio de ser una herramienta desechada y allí, sobrevivió, mató a otros y al final de su vida fue capaz, aún por poco tiempo, de dominar las bestias antiguas que aquel lugar guardaba de las civilización. Seres milenarios que volverían a perderse en los mares de nuevo, leyendas que los pueblos esparcirían, pero que eran tan reales como la crueldad del mundo. 

Fuguwu cayó sobre las duras escamas, pudo sentirlas como el acero, pero era calientes, mejor dicho, abrasadoras al tacto. Lo suficiente para poder aguantarlo, lo suficiente para sentir una leve molestia. Su haki del conquistador domo a la bestia de inmediato, la cual movió la cabeza por completo mientras grandes bocanadas de fuego salían de ello, por un momento, parecía que intentaba desmontar a su nuevo domador, como si intentase evitar lo que había sucedido hasta ahora y no ser apresada de nuevo. 

Pero el aura del marine, sus palabras y su posición sobre ella indicaban todo lo contrario. 

Con un gran rugido, aleteó con fuerza sus enorme alas y elevó el vuelo. Cada impulso avanzaba metros y generaba pequeños tornados a su paso, el viento vociferaba en los oídos del hijo del mar, hoy y siempre enemigo de los esclavistas, si no se agarraba con fuerza a las escamas de la espalda del dragón, podría salir despedido, y seguir el mismo camino que su adversario, ahora perdido en las laderas del volcán y triturado por las rocas de los escarpados acantilados que lo recorrían, siendo su futuro convertirse en carroña para las alimañas. Pero el dragón no paró siguió ascendiendo con el gyojin a su espalda, elevándose sobre el volcán, su cima y su boca totalmente apagada... Cuando Mystoria se vía por completo se frenó en seco. Aguantando el vuelo sobre la isla que había sido su hogar y el de su pareja, ahora perdida. Dónde habían reinado hasta la llegada del hombre. 

Fuguwu pudo ver la isla en su totalidad, los verdes bosques, el gran lago en el que se sumergió en busca de aquella piedra fantástica, el faro, las costas y alrededor de la isla, el vasto mar. Todo en un solo plano, una mirada para ver lo pequeños que somos en el mundo.

Pero aquel viaje no era eso, era algo más sutil, algo más personal, un pequeño viaje para que viera el mundo desde la vista de esa criatura, un lugar que solo unos pocos podrían alcanzar sin poderes extraordinarios que lo permitieran. 

Era un pequeño agradecimiento, después de liberarla. 

off rol



RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - Fuguwu - 05-06-2026

Finalmente, vi desaparecer al esclavista en el abismo del volcán. Su figura humanoide de brazos largos, sus cuencas vacías, sus lanzas, todo se perdió en la oscuridad de las laderas del Tanazos. Lo único que se emitió fue un silencio, el silencio perturbador de una vida que se apagaba entre las rocas escarpadas de aquel volcán que había sido su hogar y su tumba a la vez. Era un esclavista, un ser que había sometido a esta criatura magnífica con cadenas y miedo durante quién sabe cuánto tiempo por lo que no me arrepentía de haberlo hecho… pero me marcaria de por vida. Era la primera vez que tomaba una vida con mis propias manos y el peso de la idea se asentó en mi pecho con una claridad brutal que no esperaba. Una cosa era tener la certeza de que en esta línea de trabajo toda vida estaba en peligro y otra era tomar una por mis propias manos. Me alegré profundamente de estar solo en ese momento, a 1500 metros de altura sobre el volcán, sin Joe, sin Karl, sin Apolo. No tenía lo necesario para enfrentarles y afrontar lo que había sucedido. Quizás algún día lo tendría, quizás algún día podría sincerarme con ellos. O quizás sería un detalle de mi vida que me llevaría a la tumba.
 
El dragón se estremeció violentamente bajo mi peso y eso me saco de mi ensimismamiento. Sus escamas ardían bajo mis manos como brasas vivas, abrasadoras al tacto, lo suficiente para sentir una molestia constante en mis palmas, pero no lo suficiente para soltarme. A 30 metros del borde de la plataforma rocosa donde había comenzado este enfrentamiento, la criatura movió su cabeza con furia lanzando grandes bocanadas de fuego verde que iluminaron los cielos tormentosos de Mystoria. El calor de aquellas llamas rozó mi costado izquierdo, obligándome a inclinarme hacia la derecha mientras me aferraba con ambas manos a las escamas de su cuello. Sus alas batieron con una fuerza descomunal generando tornados a su alrededor que tiraban de mi capa y amenazaban con arrancarme de su lomo si cedía un centímetro, pero no cedí. Mi haoshoku fluía constantemente desde el centro de mi ser, expandiéndose en 1 metro de diámetro alrededor de mi cuerpo sin demandar obediencia, si no más bien otorgando una promesa, la misma que había intentado transmitirle desde que lo encontré por primera vez en esta plataforma, que esto era diferente a todo lo que había conocido hasta ahora. Que las cadenas que colgaban libremente de su cuello no serían reemplazadas por otras.
 
El dragón lanzó otra bocanada de fuego, esta vez hacia arriba, y rugió con una furia que hizo eco en las paredes del volcán. Pero sus movimientos empezaban a cambiar, la resistencia perdiendo su filo inicial hasta que por fin dejó de resistirse. Con un rugido que pareció sacudir las nubes sobre nuestras cabezas, desplegó sus enormes alas y ascendió. El viento se convirtió en un vendaval ensordecedor que azotaba mis oídos con una fuerza que superaba cualquier cosa que hubiera experimentado antes. Me aferré con toda la fuerza de mis brazos a las escamas de su cuello, mis dedos encontrando agarre entre las placas verde jade mientras los metros bajo mis pies se multiplicaban a una velocidad vertiginosa – 1500 metros, 2000 metros, 2500 metros – el frío se intensificaba con cada impulso de sus alas, cortando a través de mi uniforme de marine como si no existiera – 3000 metros, 3500 metros, 4000 metros – la vegetación de Mystoria había desaparecido por completo en la perspectiva desde arriba, reducida a una mancha verde oscuro que contrastaba con el negro volcánico. Las nubes de la tormenta quedaron a nuestra altura, húmedas y frías, envolviéndonos durante unos segundos en una niebla densa antes de que el dragón las atravesara con un impulso poderoso de sus alas para así superar la cima del volcán Tanazos hasta que, a 4500 metros de altura, el dragón se detuvo.
 
Suspenso en el aire sobre Mystoria, sus alas batiendo con una cadencia lenta y constante para mantener la altura, la criatura permaneció inmóvil. Y yo, aferrado a su lomo, levanté la vista. Mystoria se extendía bajo mis pies como un mapa viviente, cada detalle que había conocido a ras de suelo transformado en algo completamente diferente desde aquí arriba. Los bosques densos e indomables que cubrían el interior de la isla desde las faldas del volcán hasta las costas, una alfombra de verdes profundos que apenas había 4 horas eran el terreno donde los picuchillos defendían su nido. El gran lago, perfectamente circular desde esta altura, sus aguas de un azul oscuro que recordaban las profundidades del océano, el mismo lago donde había buceado buscando aquella piedra. El faro, apenas un punto blanco entre el verde y el gris de las costas, el único testimonio visible de la presencia de la División 9 en esta isla salvaje. Las costas irregulares abrazaban Mystoria por todos lados, el oleaje rompiendo en franjas blancas contra la roca. Y alrededor de todo eso, extendiéndose en todas las direcciones hasta donde alcanzaba la vista, el mar del Nuevo Mundo. Infinito, absoluto, indiferente a todo lo que acababa de ocurrir en las cumbres de este volcán. Permanecí inmóvil junto al dragón, sintiendo el frío cortante del viento a 4500 metros de altura y el calor de las escamas bajo mis manos. Era una vista que pocos seres podrían contemplar jamás y me regalaba una perspectiva que hacía sentir todo lo demás, el combate, el peso de lo que había hecho, las cadenas, las preguntas sin respuesta, extrañamente pequeño.
 
Acaricié suavemente las escamas del cuello del dragón con mis dedos, sintiendo el calor pulsante de su vida bajo las placas verde jade – “Gracias” – dije en voz baja, aunque el viento casi se llevó las palabras – “Por mostrarme esto. De cierto modo, me has salvado.” – el dragón giró ligeramente su cabeza, un ojo cristalino mirándome por encima de su hombro. Ya no había furia en él. Las cadenas golpeaban suavemente contra sus escamas con cada movimiento de sus alas, un sonido metálico que pronto dejaría de existir – “Eres libre” – continué con voz comandante rompiendo las cadenas que le apresaban el cuello para finalmente tirarlas a la boca del volcán – “Las cadenas se fueron con él para siempre. Nadie volverá a ponerte otras.” – señalé hacia el horizonte, hacia el mar que se extendía más allá de Mystoria en todas las direcciones – “Este cielo es tuyo.”
 

 
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RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - Ashura - 09-06-2026

Los cielos fueron los acompañantes de aquel singular viaje. La recompensa por salvar una vida, ahora se había cosificado como una vuelo a la altura de muy pocos. El cielo y el mar se fundían en la sintonía de la justicia. 

¿Pero Fuguwu había obrado bien? Abrir las puertas al asesinato era un línea que pocos hombres se permitían traspasar, un portal que tras ser superado comía el alma de las personas poco a poco, segando su humanidad, cordura y empatía. El silencio de lo salvaje sería cómplice de nuestro marine, un hombre recto que buscando la justicia había encontrado la doble vara de la moral, por qué... 

¿Quién era el para decidir que la bestia animal debía ser salvada? ¿Quién era él en su doble vara para convertirse en la encarnación del justicia? Aunque no lo sabía, acababa de matar a un hombre que se había perdido en la misma justicia que él anhelaba, Nuzuklu una vez portó sus mismas ropas, ahora roídas, como el sistema para el que ambos trabajaban. Pues los hombres que encomendaban su fe por lo justo no eran más que números con los que oprimir a las masas, no eran más que una herramienta para mantener el orden mundial... Y la buena obra eran solo las migajas con las que alimentaban los falsos egos de aquellos que se crían correctos... 

Por que aquel día, no había librado solo al dragón, si no también a un hombre que la vida le había olvidado, una persona que tuvo sueños como él y que quiso aportar su grano de arena en una sociedad que solo supo darle la espalda, cuando falló en su misión. ¿Sería el gyojin victima de un destino parecido? ¿O las toxinas de su férreo puño le daría la resiliencia necesaria para aguantar el nocivo sistema del que era parte? 

Y lo peor de todo es que Fuguwu nunca sabría que podía estar errado, quizá, la falsa esperanza de lo correcto le seguiría guiando hacia una encrucijada moral en la que algún día tendría que tomar la decisión más dura de todas, responderse a si mismo la siguiente pregunta:

¿Esto es lo correcto? 
Los cielos de Mystoria susurraban todo estos sin contra él y el dragón, que se mantenían en vuelo, en forma de viento y humedad, pero nunca fueron capaces de entenderes, pues lo vientos nunca hablaron el idioma de los humanos. 
Un hombre como Fuguwu ascendería con presteza y diligencia, quizá algún día portando el uniforme de un almirante y solo ahí, con la perspectiva completa, como el dragón le había mostrado Mystoria, sería capaz de darse cuenta de lo pequeña que era su justicia en comparación a la crueldad del mundo, de la cual ahora había tomado parte. 


El dragón cayó en picado, la celeridad de la caída azotó al gyojin hasta tal punto que hizo que sus mofletes se deformasen, la caída fue terrible. Las alas del animal se plegaron por completo, dándoles una forma totalmente aerodinámica. Durante 1 minuto todo lo que pudo ver fue el borrón del gran azul ensanchandose cada vez más, como si se fueran a estampar contra él. Pero en el último momento el dragón abrió sus alas, con una fuerza inigualable recuperó el control por completo del vuelo, pasando al ras del mar abriendo un surco de 4 metros a ambos lados por su vuelo. Levantó el agua a su paso salpicando con fuerza todo alrededor y después, con sus alas las batió con tanta fuerza que el agua se combaba sin control ante cada una de las pulsaciones. 

Mystoria apareció entonces en la mirada del marine, sus bosque antes una manchurrón verde ahora tenían forma, cerca de las costas el dragón ascendió de nuevo, superando los altos árboles y volando sobre ellos, avanzó con fuerza brindándole al marine un viaje que jamás podría repetir, volaron sobre la isla durante un rato, pasando por el faro, surcando el lago al ras, ascendiendo y descendiendo. Aquel viaje parecía una despedida. 

Después de completar el trayecto, la dragona, algo cansada, aterrizó en la costa noreste de la isla. Sobre uno de los grandes risco sobre los que el mar chocaba. Dejó que Fuguwu se desmontara, era hora una despedida. 


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RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - Fuguwu - 10-06-2026

En el momento que el dragón plegó sus alas por completo adoptando una forma completamente aerodinámica el mundo desapareció tras una brutal caída de la cual no hubo aviso y durante lo que se sintió como una eternidad, y a la vez un instante, no hubo volcán, no hubo isla, no hubo nada salvo el borrón azul del mar ensanchándose a una velocidad vertiginosa bajo mis pies, el viento deformando mis mejillas y arrancando lágrimas involuntarias de mis ojos mientras me aferraba con toda la fuerza de mis brazos a las escamas del cuello de la dragona. Mis nudillos se tornaron blancos bajo los guantes y estuve convencido durante una fracción de segundo de que este era mi fin, que habría sobrevivido a un esclavista de dragones para morir precisamente a manos del dragón al que había liberado. Pero en el último momento las alas se abrieron con una fuerza inigualable y el impacto del aire contra las membranas extendidas fue tan violento que sentí el tirón en todo mi cuerpo, mis brazos tensándose al máximo para no salir despedido mientras la dragona recuperaba el control del vuelo con una fluidez antinatural para alguien de su tamaño, pasando al ras del mar y abriendo un surco de 4 metros a ambos lados de su trayectoria, el agua saltando en todas direcciones empapándome de arriba abajo, el frío del mar del Nuevo Mundo calando hasta los huesos mientras sus alas batían con una fuerza que combaba el agua a su paso levantando paredes finas gotas de agua, como si estuvieran pulverizadas, a ambos lados.
 
En ese preciso momento, por fin, Mystoria apareció ante nosotros. Lo que desde 4500 metros de altura había sido una mancha verde oscuro fue cobrando forma a medida que nos acercábamos a las costas, los bosques definiéndose, sus copas moviéndose suavemente con el viento invernal, y la dragona ascendió cerca de las costas superando los árboles más altos por apenas 10 metros realizando un recorrido sobre toda la isla. Volamos sobre los bosques densos del interior, los mismos senderos que había recorrido a pie esa mañana ahora irreconocibles desde arriba, sobrevolamos el lago descendiendo hasta casi rozar su superficie con el viento de las alas y el agua formando ondas concéntricas a nuestro paso, pasamos sobre el faro tan cerca que pude distinguir las ventanas de la planta superior donde dormíamos y por un momento me pregunté si Joe, Karl o Apolo estarían mirando hacia el cielo en ese instante sin saber que era yo quien sobrevolaba su tejado a lomos de una dragona de escamas verde jade. Aquel recorrido era un agradecimiento y a su vez una despedida, lo supe desde el primer viraje sobre los bosques. La dragona aterrizó finalmente en la costa noreste de la isla, sobre uno de los grandes riscos donde el mar chocaba contra la roca con una fuerza constante y rítmica, sus patas encontrando apoyo sobre la piedra con una delicadeza sorprendente para una criatura de su tamaño y sus alas plegándose lentamente hasta quedar recogidas contra su cuerpo mientras yo me desmontaba con cuidado quedando sobre el risco a 3 metros de distancia de ella, el sonido del oleaje llenando el silencio que se instaló entre nosotros.
 
Nos miramos durante un largo momento, sus ojos cristalinos me observaban ya sin furia, sin miedo, sin la sombra opresiva del hombre que la había tenido encadenada durante quién sabe cuánto tiempo, y las marcas en su cuello donde las cadenas habían estado apretando seguían ahí, la piel irritada y las escamas rotas que el tiempo sanaría eventualmente. Pero las cadenas en sí habían desaparecido en la boca del volcán junto con todo lo que representaban y junto con el hombre que las sostenía. No hubo palabras porque no hicieron falta, la mirada de aquellos ojos cristalinos decía todo lo que necesitaba saber mientras el sol de invierno descendía rápido sobre el mar del Nuevo Mundo tiñendo el cielo de un naranja frío y profundo que se mezclaba con los últimos grises de la tormenta que se disipaba, la luz tocando las escamas verde jade de la dragona y transformándolas en algo casi irreal, cada una reflejando el atardecer como un espejo fracturado. Extendió sus alas lentamente, sus 3 metros de envergadura desplegándose con una majestuosidad que hizo que el viento se intensificara a mi alrededor levantando el polvo del risco y tirando de mi capa desgarrada, y mientras la esperaba inmóvil sobre aquella roca con el sabor a sal y azufre que el viento me traía desde las cumbres del Tanazos, pude sentir en ese instante el peso completo de lo que había ocurrido durante las últimas horas, desde el claro donde escuché el primer rugido hasta este risco donde todo terminaba, todo comprimido en una sensación a la cual no podía ponerle un nombre exacto pero que tenía la certeza de que sería algo que me acompañaría durante mucho tiempo.
 
Sin mirar atrás, despegó.
 
La observé desde el risco hasta que su silueta verde jade se perdió en el horizonte fundiéndose con el naranja frío del atardecer invernal, el sonido de sus alas desvaneciéndose gradualmente hasta que solo quedó el oleaje rompiendo contra las rocas 15 metros más abajo y el viento constante del Nuevo Mundo. Entonces saqué la mochila de mis hombros y la deposité sobre el risco a mis pies, abriendo el bolsillo interior con cuidado para extraer el cuaderno de notas que milagrosamente había sobrevivido al combate y al vuelo al ras del mar seco gracias a la tela impermeable, y lo sostuve entre mis manos durante un momento mientras pensaba en todo lo que contenía: el diario y su transcripción, el sketch del campamento a 500 metros de altura, las notas sobre los cuerpos calcinados, la descripción del nido de picuchillos, todo lo que había documentado con la minuciosidad de un buen marine durante el ascenso, tendría que reportarlo. Era lo correcto, lo que exigía el reglamento, lo que cualquier marine que siguiera el reglamento debería hacer sin dudarlo. Pero reportarlo significaba preguntas y las preguntas llevarían a más preguntas que irremediablemente desembocarían en aquel esclavista, sobre la dragona, sobre lo que había ocurrido exactamente en esas cumbres, y algunas de esas preguntas no tenían respuestas que yo estuviera dispuesto a dar, al menos no hoy, al menos no aquí sobre este risco con el atardecer invernal como único testigo.
 
Saqué un mechero de la mochila y acerqué la llama al borde del cuaderno, sosteniéndolo sobre el risco mientras el papel prendía primero despacio en las esquinas y luego con más decisión extendiéndose por las páginas donde estaban escritas las palabras de un hombre muerto y los dibujos torpes de un médico que nunca sería artista, las notas y los sketches empezaron a arder con una llama pequeña y constante que sostuve entre mis manos – envueltas en haki de armamento para evitar quemarme – hasta que no quedó nada salvo ceniza que el viento marino se llevó en cuestión de segundos hacia el mar. Los pergaminos siguieron el mismo camino, su papel amarillo mostaza ardiendo más rápido que el cuaderno, sus palabras roídas por el tiempo desapareciendo definitivamente entre las llamas. Cuando no quedó nada que quemar, saqué el Den Den Mushi de la mochila y marqué a Joe, Karl y Apolo, escuchando el tono de llamada durante 3 segundos antes de que alguien respondiera al otro lado – “Aquí Fuguwu, he concluido la exploración del volcán... No hay nada que reportar… Regreso al faro” – colgué sin esperar respuesta y guardé el Den Den Mushi de vuelta en la mochila junto con el mechero y los restos vacíos de lo que había llevado conmigo al ascenso.
 
Me quedé inmóvil sobre el risco durante un momento más, mirando el punto del horizonte donde la dragona había desaparecido, el atardecer invernal extendiéndose sobre el mar del Nuevo Mundo en toda su frialdad silenciosa con el naranja ya cediendo terreno a los primeros tonos violetas de la noche que se aproximaba. En otro momento, en otra circunstancia, este habría sido el instante perfecto para encender un cigarro y quedarse así, inmóvil, dejando que el humo hiciera las preguntas que uno no sabe cómo formular, Joe lo habría sabido apreciar mejor que nadie, pero yo tendría que conformarme con el sabor a sal y azufre que el viento me traía desde las cumbres del Tanazos, que a su manera tampoco estaba tan lejos de lo mismo. Me colgué la mochila a la espalda, ajustando las correas sobre el uniforme desgarrado con las quemaduras leves que el fuego verde había dejado en mi costado izquierdo y las palmas enrojecidas por el calor de las escamas.
 
Di la vuelta al risco dejando el mar a mis espaldas y empecé a caminar.
 

 
Resumen

Gastos

Off



RE: [T8 - Pres. Relativo] El valor de la justicia - PX-6 - 16-06-2026

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Aventura T8: Completada

Recompensas Narrador (Ashura)

— Puntos Mugiwara: 125

— Puntos de Rol: 80

— Berries: 800000


Recompensas User (Fuguwu)

— Puntos Mugiwara: 100

— Reputación: 115

— Atributos: 12

— Berries: 600K

Se tienen en cuenta Karmas de reputación y el haber cumplido el objetivo de la aventura antes de la cantidad de post requeridos.

STAFF DE NAKAMA NO MI