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Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Versión para impresión

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RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Maki D. Zen'in - 14-03-2026

Dominar o ser dominada, era algo intrínseco en ella, no había medias tintas como colegas o iguales, para ella o era blanco o negro. Casi siempre era la dominante, nunca la dominada, a menos que ella deseara ceder el control para probar algún punto. De esta chica… rescatada de uno de los lugares más aborrecidos por ella, despertó algo que quizás estaba dormido. A pesar de las drogas, su boca húmeda de recibir sus besos, su cuello marcado por sus dientes clavados con pasión en él, sus tetas, o dios sus hermosas tetas rebotando de un lado a otro con los zarandeos de Maki, su vagina, ansiosa, tibia, suave y deliciosa, su sabor, a paraíso, a sueño cumplido y a tarea terminada.

Sus movimientos sensuales, precisos y delicados le provocaban golpearla, atraparla entre sus brazos y volverla su esclava. Los dedos de Maki exploraban el interior de ella para sacarle, arrancarle gemidos de placer contenido, ella misma jadeaba por el esfuerzo de complacerla y hacerla llegar al clímax mientras con su lengua le lamia por donde caía su boca intentando contener su carne dentro de ella. su sentimiento era depredatorio. Uno que, con algunos, muchos hombres no tenía.

Frotándose sudor con sudor, calor con calor, sus partes íntimas, sus labios mayores se abrían hasta tocarse y resbalarse entre sí, tratando de agarrarse de no perder el contacto que tanto placer le daba. Maki sentía que el paraíso había llegado y que su carne mezclada con esta mujer le dotaba de algo desconocido para ella… agarraba su cuello mientras ambas abiertas de piernas se unían en un abrazo sexual intenso y mientras el sudor salía despedido de ellas al chocar con fuerza en algunas embestidas. Sus labios le impregnaban en la mente un sentimiento de libertad, de pasión, rojos, gruñendo y gimiendo ante el tacto sexual de Maki, sentía que debía tocarlo con sus dedos, penetrando su boca, buscando su lengua mientras sus vaginas se frotaban y deleitaban una con otra.

La canción parecía algo que suavizaba las acciones de Maki, la centraban y la devolvían a ser quien era en verdad una artista, una señora de las letras que deseaba expresar todo lo que quería y no podía, cada palabra hablo de verdad, de amor, de pasión y de apego, aunque ella jamás se había apegado a nadie jamás o eso creía, sus ojos cerrados, sus manos gesticulando, su cuerpo desnudo, sus marcas visibles y esta mujer deseándola de igual forma le provocaba una humedad en su entrepierna que no sentía hace tiempo.

Sus ojos se clavaron en los de ella… hermosos como dos pozos de agua interminable, que no podrían sondear aunque se drenara la vida en ello. Misteriosa, sensual, sus dedos, sus manos blancas, puras e inmaculadas se movían en su interior y mientras, Maki lentamente, se ponía de pie, acercándose… sin quitar la vista de su rostro también comenzó a tocar sus partes privadas, hace mucho no se tocaba a ella misma, introduciendo sus dedos dentro, muy dentro, primero uno, después otro, tres… sus dedos pulgar y meñique fuera de ella, moviéndose entre sus piernas, sus ojo soñando con la penetración de sus almas, con el calor de sus miradas, movía sus dedos dentro de manera frenética mientras el caldo de su pasión humedecía su mano. Mientras soñaba con tocar nuevamente lo que ya había tocado, el cuerpo de la monja rebelde. De la “Santa”.

Se froto un pecho y pausando un poco su canción se lamio provocativamente el pezón derecho… endurecido, excitado, algo salado por el sudor que ella le había arrancado, sus gemidos comenzaron a alzarse otra vez. sus suspiros contenidos parecían coordinarse con los de la santa y Maki sentía desde hace mucho tiempo. La delicia del pecado y sentía que pronto perdería la compostura y el tino. El frotarse el pecho, los labios y mordérselos mientras veía a la otra tocarse era sublime, el vapor comenzaba a emerger de su propia boca excitada por la escena. Una tan caliente y pagana que seguro si alguien les descubría saldrían presas y excomulgadas de toda orden religiosa.

Su canción termino y la de ella empezó, cantando con su cuerpo retorciéndose por el dolor del placer consumado, Maki también, se paro de puntas de excitación y arqueo su espalda ahí de pie mientras recitaba una sarta de palabrerías paganas en un idioma ininteligible, uno de orgásmicas sensaciones. Al final sus talones cayeron al suelo y su mano húmedas poso con cansancio en su rodilla mientras su centro de gravedad caía bajo el peso del jadeo y el cansancio. —Si… ah ah ha… harg… vístete y largarte de mí vista… ahora… ha ha ha…— Le ordeno entre jadeos, era violenta, malhumorada, pero comprendía que esto no podía pasar. No podía dejar que los impulsos le dominasen tan fácilmente. Se volteo a sus ropas, y en cambio miro mejor el closet… había múltiples ropas todas de mujer. Pero también había algunas de hombre. Ahí aun respirando con dificultad tomo una camisa blanca y un par de pantalones y comenzó a vestirse en silencio… medio volteando a mirar a la mujer que había poseído y le había poseído. —Vamos vamos… puedes irte… eres libre… — Dijo deteniéndose mientras se ajustaba el pantalón… su camisa abierta aun mostraba parte de sus tetas perladas por el sudor de la acción.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Lana - 16-03-2026

No me masturbaba sola… Su voz se detuvo. Ella… me está mirando Y se está tocando como yo.

La extraña mezcla de las miradas de los ojos de oro con los del profundo océano parecía que se fundían como nuestro cuerpo cada vez que los fluidos salían por nuestras vaginas… y verla así era un extasis más  para mi… ay pobre de mi CORAZÓN, me iba a morir junto a ella ahora mismo mis ojos no podían sostener más lo rico lo que estaba gozando en estos momentos, su cuerpo se veía todavía más hermoso cuando ella se lo comía y se lo tocaba, bien así así que siga así, ya me faltaba tan poco… por un momento me asusté cuando ella se puso de pie para seguir, me asusté porque sabía que si tenía un simple tacto sobre mi cuerpo yo… iba a caer nuevamente en la cama junto a ella. Se tocaba su cuerpo, se chupaba su teta y mi vagina se mojaba más y más, tanto que sonaba el liquido que salia de allí cada vez que mis dedos penetraban mi entrepierna. Ella mantuvo su distancia y su mirada… esos ojos hermosos, esa boca preciosa, yo estaba empezando a amar su mirada y la quería, la deseaba ver… otra vez. Es tan hermosa que me encantaba. Entonces las dos sin poder contenernos explotamos con gemimos y el enojo se fue, y la felicidad empezó a florecer.

Ya no me sentía sola. No era la única que se bañaba y chorreaba…  Terminamos jadeando… pero ay no… seguía excitada… Maki… se veía preciosa, rica, deliciosa… con su cuerpo sudado, brillante… pero no feliz y me pregunto cómo me ve ella. Al terminar la observé por la habitación, sacar ropa y ponérsela sobre su cuerpo lubricado. Mientras veía lo bien que le quedaba la ropa puesta, coloqué mi mano sobre mi pecho, en el que por primera vez puse atención en la respiración y era ella quien me había quitado la respiración y ahora me la daba de vuelta. Ahora sentía como si mi pecho fuese más grande que antes. —Sí, me iré y seré fuerte, tan fuerte que… ¡no dejaré que nadie me toque como lo haz hecho tú!— Dije, tal vez fue una confesión. La voz salio casi ronca, adormecida por los jadeos y los gemidos y ah… entre tantos pensamientos no me di cuenta que mi cuerpo caminó como un bichito hacia la luz. Hacia ella.

El pequeño y blanco cuerpo se apegó al ajeno, mi rostro sobre su pecho escuchaba sus pulmones y corazón, y mis manos sobre sus tetas redondas y hermosas… se movian de una forma tan sexy cuando se las tomaba y las apretaba con una fuerza que no buscaba hacerle doler, pero me detuve, llevando las manos hacia su rostro y mis ojos prestaron atención a la hermosa mujer… tan hermosa que no lo podía creer. —Lo siento por abofetearte y por mis reacciones… tengo miedo de salir herida, no por los golpes sino por… porque contigo pierdo el control… Uhm… Oh… ahora que te veo más de cerca puedo notar que eres demasiado hermosa…— Mis dedos acariciaron sus mejillas. —Y tus tetas también son hermosas, como tus marcas… tu vagina… Te deseo, ¿como es posible eso? Se siente esta tan mal hacerlo— Mis manos seguían sosteniendo su carita y mentía, no se sentía mal, pero sí estaba nerviosa y mi cuerpo me delató. Empecé a tiritar y no sé cuando, ni me di cuenta.

Mi corazón latía, no me costaba tener sexo, pero esto que sentía que me superaba, porque no había conocido a una mujer tan loca, tan ruda y tan sensible a la vez. Era mejor que la perfección y también había hablado de destrucción y eso me prendía, ponía duro los pezones, las tetas se inflaban y el culo junto con las caderas empezaron a menearse de a poco… lentamente, rozando con la cadera y el estómago de Maki, lo hacía porque la deseaba, estaba en celo y si fuese hombre la dejaría preñarme. Por suerte no lo era, no se trataba de una persona simple, era una mujer admirable. Bajé las manos para acariciar sus hombros firmes, sus brazos musculosos y la vista se fue directo a su abdomen marcado, el que mis caderas se movían y rozaban, y es tan delicioso que casi me ponía a babear. Por lo que decidí comenzar a besar su pecho, sus pechos, se los chupaba con mucha delicia y bajé hasta su abdomen y se lo llene de muchísimos besos suaves, fuertes, lentos, rápidos… La dejé completamente babeada, luego volví a comerle la boca, de forma violenta, metiendo la lengua dentro de ella, jugando con la suya y chupándosela también. Me separé bruscamente y un hilo de saliva se formo entre nuestras bocas.

Me separé de la tremenda diosa…, caminando de vuelta a la cama de la que nos habíamos separado por mi... Estaba algo vestida, pero no completamente… abajo seguía estando desnuda, entonces reposé mi trasero sobre el colchón, me senté quitándome lentamente la camisa, mostrándole a ella especialmente el cómo me la quitaba, el como mis tetas con pezones rosados y parados se mostraban ante la mujer… Dejando de lado la ropa me recosté, la espalda tocaba las sabanas, las manos acariciaron los muslos con deseo y me las agarré para levantarlas, llevarlas hacia arriba para mostrarle a Maki mi tesoro —Ma… Maki… mira lo que me haces… no me siento bien… Vuelve a mi, dentro mio… p-porque… porque es tuyo— Decía con las mejillas sonrojadas, “molesta” y mis manos abrían los labios de mi vagina para mostrarle como mi interior la necesitaba con urgencia.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Maki D. Zen'in - 19-03-2026

La escena era erótica y caliente, ambas tocando sus propios cuerpos explorando su húmeda sin límites, sus pechos rebosantes de deseo y sus cuerpos rebosantes de gemidos, suspiros y jadeos inundaban la sala de la casa abandonada, etérea, inmaculada, llena de deseos que se volcaba en la mente de Maki descolocada y poseída por un calor dentro, tanto daño como si fuera a estallar sin control… sus aullido de placer se mezclaron con los de su amante y deseaba tocarla una vez más, tocar sus tetas, agarrarle del culo y meterla en su espacio dominante, marcarla con una mordida en el cuello mientras la poseía pero… su entrepierna no la dejaba acercarse mientras se tocaba, mientras apretaba más y más sus fuertes muslos. 

Ambas acabaron rápidamente ante la emoción de sus cuerpos vibrantes, bajo sus deseos liberados, por primera vez, se sintió en control de su cuerpo, sintió que no era única, que no estaba sola, que había alguien más que sentía y gozaba como ella. sintió complicidad y sororidad. Ambas atadas por las apariencias y el que dirán quizás. Ella atrapada en su cruzada por irse con sus compañeros a la gran línea y quizás la santa obligada a reprimir sus deseos, al menos Maki sentía eso.

—Bien dicho… Daño es lo que te falta para que aprendas a…— Ella camino hacia la quemada sin miedo ni remordimientos, quería ver que deseaba… ¿Quería más?... sin duda sus palabras eran extrañas, como si la rechazara, pero a la vez sucumbiera a sus deseos. No dejo que dijera más… agarro sus cabellos por la nuca y con fuera la acerco aún más a ella. Maki sabia que era… deseo. El deseo se había apoderado de ella, pero lo extraño era que… maldición, nunca nadie antes había deseado a esta imbécil quemada, con horrendas cicatrices en su piel, con voz ronca, masculinizada por sus continuos entrenamientos. Déspota, vil y cruel, nadie se había… había… o dios ya no podía pensar, como lamia sus pechos, su boca, sus músculos encolerizados, comenzaba a hacer que volviera a caer en la tentación de desear su cuerpo, recorrer su piel con todo el fuego que le quedaban a, contemplar esos ojos azules llenos de deseo etéreo y eterno. Tan preciosos como zafiros que refulgían en medio de una oscura noche donde las estrellas infinitas se dispersaban para siempre, donde la nada se volvía oscura y fría, ahí podía sentir el corazón de ella latiendo… … …

Por… ¿Ella?... dios mío, la mente de Maki comenzó a fantasear con un futuro, con la tranquilidad, con el asentamiento, con no viajar… cada día tocando en un bar, con ella en primera fila disfrutando las baladas, la música. Ganando pocas monedas y comiéndosela día a día. La embriagues de las drogas hace mucho tiempo que se había pasado, junto con el sudor y la pasión en aumento. Se desvaneció pronto. Y ahora quedaba su mente sana presa del sexo tan delicioso que había compartido y al parecer aun compartía con La Santa.

Con un nuevo baile, seductor, y atrapante volvió a la cama, el calor de las tetas de Maki le obligo a masajear su pecho y seguirla con la mirada, con la boca aun con la dulzura de su amor, ella vestida, o al menos intentando vestirse… se relamió los labios cuando ella le ofreció su sexo… Maki se acercó lentamente, no como antes con violencia… puso su pelvis muy pegada al culo de ella, con sus piernas levantadas ofreciéndole todo lo que quisiera. A merced de la pirata sus manos primero subieron a los dedos de sus pies, sus labios se movieron a sus dedos, al tiempo que flecto una perna, la lengua se movió como una serpiente por su canilla.

Bajando… un beso, una lamida… un mordisqueo… sus muslos, un beso, una lamida, un mordisqueo… sus musculos interiores, un beso una lamida, un mordisqueo. Todo servido en una de las bandejas doradas mas hermosas del mundo… el cuerpo de la rubia… abrió sus piernas para apreciar el inmenso tesoro que le ofrecía. —Estas segura que quieres esto? Estas segura que no te avergonzaras que semejante monstruo como yo se deleite con tu carne?— Sus manos se movieron sobre las piernas de ella, de arriba abajo y de vuelta nuevamente —Estas segura que deseas que un monstruo como yo, deforme, vil y malvado se alimente del fruto de tu ser?... estas segura?... no deseo aunque lo parece… someterte contra… tu… vol…un…ta..d— Su dedo pulgar comenzó a juguetear con las carnes exteriores de sus labios mayores, y poco a poco el cabello verde alborotado de Maki cayó en las inmediaciones de la pelvis de la muchacha, y los ojos dorados comenzaron a oscurecerse poco a poco… najando a beber de ella, a usar su lengua hábil en los artes amatorios, su vista no se perdió de las de ella y como una pantera que ataca a un animal herido Uso su lengua para moverse desde abajo, casi empezando desde el ano de la muchacha y ayudada por sus dedos lamio su vagina forzando a que su labios mayores se rindieran al placer de ser estimulados, sus dedos, comenzaron a penetrarla suave y lentamente, no como antes, ahora parecía que deseaba hacerle el amor… dentro y fuera, semi vestidas era tremendamente erótico, sus dedos comenzaron a mancharse de sus jugos y de la saliva de Maki y su lengua atrapada en la lujuria comenzó a lamer mas y mas profundo, a respirar con su nariz solo concha de la santa… restregándola para darle placer en su clítoris, machacándolo con sus mordidas y su aliento, su jadeo. Arrancarle gritos de placer y gemidos era su objetivo… su lenta con contenido deseo no deja lugar sin probar de ella. Ni un solo ápice.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Lana - 22-03-2026

Uy que rico cuando me toma del cabello y la nuca, se siente demasiado bien. ¿Cómo es que llegué a querer ser suya? Mi lengua busca la suya en ese beso intenso, con los labios ya hinchados rozándose sin parar. La miro en medio de todo y no puedo creer que alguien tan hermosa esté así conmigo. Respiro como puedo, sabiendo que ya no quiero escapar… la deseo mucho más que… no se… Por eso me recuesto, abro las piernas, ofreciéndome con palabras desesperadas, esperando que venga… ¿de verdad me desea? Estoy confundida, pero su cuerpo, su forma de moverse, su forma de pasar la lengua sobre sus labios, me atrapa por completo. Siento hasta una verguenza por sentir demasiado, por disfrutar tanto con alguien que apenas conozco, y me tiene con las piernas arriba… mostrándole mi tesoro.

Las mejillas se sonrojan con mucha fuerza estando en esta posición… por la mujer nacía mostrarme en cualquier forma, cualquier cosa que me pidiera lo haría, pero… pero ese era mi secreto. Ella no lo podía saber. Cuando se acerca y nuestros cuerpos chocan, y ella conecta su pelvis con mi culo, se me escapa un gemido intenso. —¡Ay!… — La miraba con pena, con una sonrisa, mis ojos se sentían pesados, pero estaba tan feliz. La agarro con fuerza del culo, pegándola más a mi. Tiene el culito durito como todo su cuerpo, pero también es blando si se agarra de otras partes.dejando que los fluidos fluyan sin poder contenerlos más dentro… Es intensa… fuerte y al mismo tiempo suave.

—Se siente tan bien todo lo que haces… no entiendo qué me pasa— Dije cohibida, notando el cambio suave, estaba deseándome con calma, aun así provocaba que tiritaran las piernas por cada toque, cada roce de sus manos sobre mis muslos, subiendo hasta mis dedos de los pies, dejé que lo tomara, que pasara su boca cerca —Ah…— su húmeda lengua, ella bajaba con sus caricias, sus besos, sus mordiscos, y luego… en el fondo del alma le gritaría que sí sí claro que sí, pero debía mantener la calma —Sí, señorita… L-la deseo demasiado. Soy toda tuya— de repente sus palabras me rompieron un poquito —Por favor no digas eso… No… no usted no es un monstruo, es una diosa. Por favor, róbate mi corazón, ya no aguanto tenerlo aquí conmigo.— Que pena daban sus palabras. Quien carajos le metió eso en su cabeza. Después le iba a preguntar de su historia.

Las piernas dejaban observar la escena tan intima y de repente no quería sentir posesión sobre la desconocida, pero las garras… esas garras comenzaban a aferrarse a las manos ajenas al sentir que la alimentaba de su propia fuente, de la fuente que antes le había pedido se lo entregaba sin ningún atado. Porque… porque le empezaba a sentir cariño, era adorable, escuchaba su forma de comerme, tan calmada entre tanto espíritu salvaje, era impresionante. —Ay eres tan… no… no hagas eso… jisjisjis… me encantas demasiado, sigue así, nadie lo ha hecho tan rico como tú… Ah… voy a…— Causaba cosquillas esa lengua traviesa y entraba muy profundo, pero tan profundo dentro de la concha, que ya le pertenecía a ella, esperaba que no le molestara que la dejara tan mojada su carita. Mientras tanto el roce hinchaba más que mis labios de la boca, también los de abajo, y el clitoris.

Por favor que no lo vea mal. Me terminaba tapando la cara cohibida, rojita, con mis manos, mirando de reojo a la señorita… mi cuerpo se estremecía constantemente y las piernas tiritaban hasta no más poder… el sonido que hace su lengua cuando lame y los fluidos se mezclan con su saliva me hace poner tan caliente, mi lengua la saco inconcientemente como un animal herido —Ah… Ay…. Ah… Maki… Maki— Los gemidos fueron demasiado altos, fuertes, grité, muriéndome y mojándome sobre su linda carita. Que mala me sentía.

—Maki, lo siento…— Me moví en la cama, moví las piernas hacia otro lado y quedé frente a ella, le acaricié el cabello verde, me acerqué más para olerlo, olí su piel, su oreja, su boca con los fluidos… estaba sucia, por lo que le pasé la lengüita encima para limpiarla y al tener sus labios cerca no pude evitar comerle la boca, robándole un beso con lengua lleno de saliva. Seguía mientras tanto haciéndole cariño a su rostro con mis manos y la tomé de sus manos, sin separarnos del beso la llevé arriba de la cama para colocarla sobre mi y abrazarla con tanta fuerza, enlazando mis brazos y mis piernas en su cuerpo.

—Te quiero aquí conmigo, eres la mujer más hermosa que he conocido, tal vez… seas más que eso, por eso… quiero que seas toda mía… quiero que lo digas… que eres mía— Estaba en extasis, loca, honesta y sincera. Despejé un brazo para acariciar su espalda hasta agarrarle su culito con mucha fuerza, jalándolo hacia arriba, separando sus nalgas y los labios de su concha hermosa. La movía contra mi con tanta fuerza como era mi deseo por ella. —Quiero entrar en ti, ¿me dejas?— mi mano acarició los vellos de su vulva y bajó para rozar sobre sus humedecidos labios, acariciando también su clitoris, tan durito, que rico. Me sacaba una sonrisa y entonces… ya no podía más… metí la punta del dedo lubricado suavemente, porque esta muy apretada, lo metí con un poco de presión hasta llegar al final de su profundidad, moví el dedo por dentro, acariciando sus paredes tan juntas. —Tienes unas pechugas tan perfectas, ¡me encantas! ¿Son mías verdad?— Se las comenzaba a besar, a lamer, a comer, junto con sus cicatrices que estaban igual de suaves… se las mojaba como quería mientras la penetraba metiéndole otro dedo más.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Maki D. Zen'in - 05-04-2026

Maki sopeso de pronto la idea de quedarse a su lado para siempre… recordó que estaba con el cocinero. Se sintió algo mal por él, no es que estar con una mujer sea mejor o peor, sino que se sentía diferente. Era una cosa que le comía la mente mientras disfrutaba la piel lisa, perfumada y deliciosa de la servidora de los dioses. Una piel delicada, tersa. Muy distinta a la de ella agraciado misma. Aspera dura y llena de músculos como los de un hombre. Sintió algo de vergüenza por su propio cuerpo deforme y poco agraciado.

Sus piernas se alzan, Maki las toma con fuerza como zarpas cazando a un animal salvaje huyendo. Con fuerza las presiona contra el dorso de ella para bajar a su sexo… su aroma, el aroma del sexo, extasiante y reconfortante, su lengua poco a poco comienza a masajear sus alrededores y vaticinando el placer que le produciría comenzó a salivar en exceso. Sus labios la besaron primero, y su nariz jugueteo intentando penetrar su vagina, para luego con toda delicadeza comenzar a lamer cada parte, primero el exterior y poco a poco introduciéndose en ella para descubrir sus paredes interiores, la cavidad rugosa y húmeda que le ofrecía era tierna, tibia y reconfortante, lamia con precisión. Con cariño con firmeza penetrando con su lengua mientras introducía su dedo anular lentamente penetrándola, empujando con dicho dedo hacia su lengua cada parte de ella y hacerla gozar sin compasión.

Su otra mano estaba sobre su propia vulva masajeando suavemente, masturbándose pensando en el placer que le daba a la chica que había asaltado en el mercado. En la que primero rescatado y ahora aprisionaba con su pasión. Maki era mala, malvada y esto era poco menos que un ultraje, pero no le importaba mientras satisficiera sus propios deseos y se llenara su cuota de placer… —Te gusta como me sirvo de tu ser?.... … … te agrada como devoro todo esto?. He?... te gusta?. Dime que soy una diosa. Dime que sin mi no podrás vivir… dilo.— Quiso dominar mas aun empujando nuevamente las piernas mas hacia el torso de “La Santa” para forzar a que sus músculos vaginales se tensaran y tener mejor acceso a su interior, deseaba probar cada milímetro de su jugosa carne.

Su cercanía le excitaba sobremanera, su forma de someterse a sus deseos y de ser sometida le prendía el espíritu… cuando ella le agarro el culo, sintió que algo se le escapaba, un pequeño gruñido… le tomo el cabello nuevamente pero suavemente como masajeándole con dulzura y con la otra inspecciono sus tetas, firmes, jóvenes y dulces al tacto… con suavidad, con cariño, con amor, como si danzara en una colina infestada del aroma de flores en primavera… pero entonces le mordió el cuello, suave al  principio, delicada, pero después aumento la presión con pasión, a medida que le tocaba las tetas y el coño, más fuerte, lo suficiente para dejarle una marca mientras gruñía y bajaba para con ambas manos abrirle la concha y meter dos dedos de cada mano en su interior. Tomarla con fuerza y que no se olvide de ella. —Se siente bien porque te estoy haciendo el amor… te poseeré, serás mía hoy y para siempre.— dijo pegando más su pelvis a su culo, frotándose, alcanzando su vulva con la de ella, sintiendo el placer, húmedo y palpitante.

Sus pies eran cosa de dioses, hermosos, tan bien proporcionados, su lengua de manera degenerada paso por cada uno de ellos, mientras sus zarpas acariciaban cada centímetro de sus muslos, gruesos y apetecibles, rozando poco a poco sus sexos para de pronto volver a servirse de la fuente de los deseos, desentrañar el misterio del placer que ocultaba para quizás alguna otra persona,

cosquillas esa lengua traviesa y entraba muy profundo, pero tan profundo dentro de la concha, que ya le pertenecía a ella, esperaba que no le molestara que la dejara tan mojada su carita. Mientras tanto el roce hinchaba más que mis labios de la boca, también los de abajo, y el clítoris.

Sufría de placer, era algo extraño y excitante, tan caliente que no podía soportarlo. Mordisqueaba su carne, sus muslos y le acariciaba dulcemente y con cariño y temor, sentía que sus músculos vibraban y temblaban bajo las caricias de la quemada —No temas, estaré aquí para ti, no tienes por que sentirlo, solo gozarlo… eso quiero, que te diviertas, liberate, siente el placer…— Le tomo una mano, la trajo hacia si y tomo sus manos, una de ellas, la llevo a su boca, chupando sus dedos, moviendo su lengua con pasión entre ellos, metiendo dos dedos completos como una paleta mientas la otra la llevaba a su propia vagina para que ella le tocase. Que no se sintiera atacada y fuera de control.

Entonces ella le beso, era increíblemente excitante que le besara a pesar de ella recientemente haber lamido todo. No todas hacían eso por pudor, vergüenza o simplemente inexperiencia.

Maki era una cerda.

Entonces trajo a Maki hacia si para abrazarla con sus piernas, con sus brazos, con su espíritu rebosante de pasión, sabor y un toque de locura, pudo sentir todo el fulgor de ser amada por primera vez en mucho tiempo. Sus pezones estaban duros como rocas, ante su pregunta ella asintió mientras se lamia los labios, pudo sentirla, pudo tenerla… —Si, eres mía, yo soy tuya, seamos nuestras para siempre, ámame y te amare, traicióname y te destruiré… ven aquí… ho… eso, tócame, deja que tus deseos se vuelvan parte de mí. Muérdeme, hazme sangrar, hazme sufrir… hazme tuya también…— Maki entonces comenzó a sentir que nuevamente llegaba al orgasmo, y volvió a morder el cuello de su amante, esta vez más duro. Mas fuerte… más apasionado.

Un dedo, otro más… Maki movía su pelvis con pasión, con lujuria, poco a poco, determinada a gozar como nunca antes —Vamos... dame... aaarrgg..... mas.... quiero mas... no es suficiente cariño, eso... Te deseo tanto que no me cabe en el pecho, Adelante... cómeme las tetas con esa boca sucia!!!.— Empujo con fuerza el rostro de la Santa para embarrarle las tetas en sus pechos, mientras era penetrada con los dedos de ella. dedos deliciosos que sabían realmente como tocar a una mujer.