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[Pasado] What's Coming Next? | [Social] [Privado] - Versión para impresión

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RE: [Pasado] What's Coming Next? | [Social] [Privado] - Onizuka Jin - 04-02-2026

Jin tragó saliva, no, eso no estaba saliendo bien. NADA bien. Sin emabrgo, su jefe se veía sereno, incluso cuando las palabras de Tezca lo seguían atacando de forma indirecta. No se vio alterado. Había apreciado aquel leve instante, lo detectó perfectamente, le había mirado fijamente. Estaba claro que había tocado algo sensible y lo mejor era que conocía más, más que por el momento no iba a revelar. Su mano se mantuvo en la mandíbula del hombre, forzándolo a mirarlo directamente a los ojos. —Creo que quien sueña despierto eres tú, Norova. — Sus ojos, ahora cargados de amenaza, del mismo modo que su propia aura, se clabavan en los ojos azules del rubio. —Si te pones a gritarle a tu jefe, Jin, ¿cómo no voy a esperar faltas de respeto? Alzarle la voz a una autoridad no es algo que un empleado deba hacer. 

Lo soltó, lento, tranquilo. Jin se puso en pie sin previo aviso y los ojos de su jefe se elevaron hasta el pelinegro. Volvió a retroceder su espalda en el asiento, momento en que Jin se posicionó detrás de Tezca. Solo lo observó en silencio, esperando la reacción de Tezca. La mano que sostenía el cigarrillo que había tomado de su jefe se elevó, alzando el cigarrillo entre sus labios, dando una larga calada.

—Como ve, señor Norova, él tiene razón. 

No parecía el mismo, de hecho solo trataba así a sus propios empleados. Su zurda se elevó, pasando sus dedos por el cabello de Tezca, su cuerpo descendió, poniéndose a la altura del rubio de cabello largo. —Y, por supuesto, no puede salir impune de esto. — Lo tomó del cabello, sin cuidado alguno, como si no fuera nada relevante en ese momento. La amenaza se dibujaba entre sus labios, su sonrisa, cargada de un sadismo que no había mostrado antes frente a él se dibujó en el instante que empujó el rostro de Tezca sobre la mesa, en un golpe que la hizo vibrar.

—Conozca su maldito lugar. Agradezca que siquiera le deje cenar de la misma mesa que yo. 

Tomó su cabello de nuevo, retrocediéndolo, obligándolo a mirar. —No vuelva a alzarme la voz, ¿he sido claro? — Mientras tanto, Raigo contemplaba en todo momento el rostro de Jin, el cual parecía imperturbable, soltando al fin a Tezca y elevando su mirada hacia su propio jefe. —Me encargaré de que no se repita. 

—Ya ves, Norova. — habló de nuevo su jefe, ahora poníendose en pie, retrocediendo su silla hacia atrás, acercando su rostro de forma amenazante frente a él. —Puedes tener una cara preciosa, un cuerpo atrayente y una sonrisa encantadora, pero tus emociones aquí no valen nada, y nadie te va a ayudar. Ni siquiera tu querido papaíto. — Sus ojos se elevaron de vuelta hacia Jin. —Más vale que sea útil aunque solo sea en la puñetera cama. Tengo asuntos que atender, mañana seguiremos la conversación. — Sus ojos descendieron hacia Tezca, momento en que Jin finalmente soltó su cabello. —Los tres. 

Se acomodó su traje. Las miradas podrían haber sido una desventaja, el problema era que el miedo estaba reflejado en muchos ojos, y obviamente testigos no era lo que fueran a haber. —Disfrutad de lo que os queda de noche. Ah, y Jin, ni se te ocurra volver a ignorar mis llamadas. 

—Cállate, viejo.

Sus ojos se desviaron, ahora evitando la mirada directa hacia Tezca. ¿Lo odiaría por lo que acababa de hacer? Ya bastante tenso estaba la cosa entre ambos, pero la cosa no mejoraba en absoluto... Tuvo que hacerlo. Tuvo que hacerlo... Incluso si eso lo destrozaba por dentro. Sintió que incluso su apetito se había perdido. No tuvo el valor de ver directamente a Tezca.


RE: [Pasado] What's Coming Next? | [Social] [Privado] - Tezca Norova - 04-02-2026

Flashback
 Aún así continué yendo, por amor.
 
Era graciosa la forma en la que habían pasado las cosas. Si me lo contara a mi mismo me estaría riendo de mi propia situación, riendo hasta el hartazgo ¿Me quería reír? Tal vez con mi rostro contra la mesa no podía reírme, debía ser eso. Ni siquiera cuando Jin se acercó por detrás lo noté, pero esa mirada, no me decía mucho ¿Por qué? ¿Tan siquiera lo analicé? Debí restarle importancia.
 
¿Estaba satisfecho? Si, le había dicho a ese rubio arrogante de mierda lo que había querido decirle, aún así el no fue el que reaccionó, pero mandó a… a él a reaccionar, no, lo hizo por su propia voluntad. Lo podía notar, era obvio. No me moví, tal vez estaba relativamente perplejo, además que el hombre no me había soltado. Había pasado tan rápido que ni siquiera pude notarlo, tardé en procesar lo que estaba viviendo en ese preciso momento, pero cuando lo hice no quité la vista del pelinegro, a este punto el “jefe” ni siquiera parecía importarme. Estaba molesto, una mierda, le dije que lo tenía bajo control ¿Qué carajos estaba haciendo? No lo dejé ver pero comenzaba a sentirme nervioso, sin embargo, la sonrisa de mi rostro había desaparecido por completo.
 
 
 
Lo miré cuando me obligó a hacerlo, quería escupirle, gritarle aún más fuerte, pero no se lo dejaría saber. Iba a hablar cuando el rubio comenzó a hacerlo, sus palabras eran venenosas, terribles; Había lidiado con gente tan nefasta antes, por supuesto, pero esto se sentía tan diferente, tan extraño… Tan personal.
“Los tres.”

Creí que vomitaría de la rabia. Apenas le dediqué una mirada cargada de un odio tan denso que parecía arrastrarse por el aire, pesado, sofocante, clavándose en el rubio como si buscara perforarlo sin necesidad de mover un solo músculo. Sentía el sabor metálico de la bilis subir por mi garganta, la humillación mezclándose con una furia tan viva que por un instante temí que mi compostura se resquebrajara frente a él.
 
Pero cuando el otro soltó mi cabello… no ocurrió nada.
 
Ni un gesto abrupto, ni un reclamo, ni siquiera el temblor que mi propio cuerpo exigía liberar. Solo una sonrisa. Lenta, pulida, perfectamente calculada, como si aquel contacto no hubiera significado absolutamente nada. Como si no hubiera conseguido arrancarme ni una reacción digna de su presencia.
 
Con movimientos ligeros y medidos, acomodé mi cabello, deslizando los dedos entre los mechones con una calma casi irritante, permitiendo que cada hebra regresara a su lugar como si restaurara una corona invisible. Apoyé entonces mi cabeza sobre la palma de mi mano, adoptando una postura despreocupada, casi aburrida, mientras lo observaba con una quietud estudiada, dejando que mis ojos hablaran con un desdén que mi sonrisa jamás revelaría.
 
—…Por supuesto, lord Onizuka. Espero pase una noche tan magnifica como la mía ¿Me entiendes?— Hablé con la poca altanería que podía mantener, esperando a que finalmente el caballo de Atila desapareciendo de nuestra vista para poder quitar la sonrisa del rostro.
 
Entonces lo sentí: un peso aplastándome la mente, torciendo el mundo a mi alrededor. Un escalofrío recorrió mi espalda y un nudo brutal me cerró el estómago, arrastrando náuseas y recuerdos que habría preferido olvidar. Me llevé el brazo al abdomen, encogiéndome apenas, intentando contener el temblor que amenazaba con delatarme. Bajé la mirada al platillo frente a mí; sabía que no podría comerlo.
 
Tezca, recupérate.

La orden resonó en mi mente como un intento desesperado de mantener el control. Tienes que recuperarte. Porque derrumbarme… simplemente no era una opción. Nunca lo había sido. Aún así mi rostro solo expresaba la mayor desesperación: Los ojos cansados, vacíos, la traición en el rostro, en la garganta, queriendo salir en forma de un grito de auxilio pero que realmente nunca lo haría, lo sombrío. Sabía que tan mal estaba, no era la primera vez que me sentía así.
Aun así no me levanté de esa mesa, por… razones.
 
Una mierda.
 
Con un temblor que me recordó al de mayor al principio de esta cena saqué el encendedor de mi saco, encendiendo el ahora ligeramente aplastado cigarro de mi bolsillo, fumando con tranquilidad mientras por fin alzaba la mirada. —… Coma, señor Onizuka. Al final del día a eso venimos... —
 
 
Ahí me di cuenta de que tal vez lo que sentía por él, tal vez ya lo había sentido antes.



RE: [Pasado] What's Coming Next? | [Social] [Privado] - Onizuka Jin - 04-02-2026

La tensión, el momento de la despedida. Raigo no respondió, solo esbozó una media sonrisa mientras observaba a Tezca. Aquella sonrisa desvaneciéndose en él, estaba claro que no se esperaba lo que hizo Jin. Por ello, sintió la satisfacción, por ahora Jin ya no parecía flaquear como tanto trató de convencerlo Hakes. Salió tranquilamente del restaurante, siendo incluso él quien pagó por la cena de los hombres, y salió del local.

Jin solo observó en silencio, el cuerpo de Tezca reaccionando. La mano que se posicionaba a su estómago, la sonrisa que había desaparecido, la forma de ser incluso parecía haber muerto, todas cosas que había temido, todas cosas que había querido evitar en ese maldito encuentro, uno que ni él había planeado, ni mucho menos deseado. ¿Siquiera podía verlo de la misma forma? Que dejars de llamarlo por su nombre hablaba mucho de eso...

Él estaba molesto.

Comer... Solo pudo mirar los platos sobre la mesa, sintió náuseas. Solo... Quería encerrarse en un rincón y no saber nada de nadie en años. Normalmente no tenía este tipo de sensaciones, no desde que había estado en las calles, no... Esa sensación fue incluso antes de obtener su propia cicatriz. Sus labios temblaban, flaqueaban... Trató de hablar, pero las palabras no le salían de los labios. Sus ojos se apagaron. Dolía. Esto dolía como el maldito infierno. Abrió la boca, tratando de que sus palabras salieran de sus labios, peleando consigo mismo una vez más.

—Tezca, yo...

¿Qué? ¿Acaso una disculpa iba a servir? ¿Acaso eso apaciguaría aquello que parecía hacerse pedazos? Al final, Tezca siempre tuvo razón, lo mejor era que hubieran mantenido distancias, por lo menos tendrían algo de calma los dos, por lo menos no habría tenido que pasar por algo así. Su pecho apretaba, sentía una terrible punzada de dolor, como si fuera aplastado, destruido desde dentro. ¿Qué podía decirle? Apretó su mandíbula, ni siquiera se había sentado, no se había ni movido de su posición. Ni siquiera sus ganas de fumar regresaban... De repente todo a su alrededor giraba en su contra.

—Por eso... Sabía que no era buena idea verlo.

Apenas habló murmurando, en voz baja. Su rostro estaba indescifrable, el cabello alborotado cubría su rostro, sus puños se cerraron incluso con el cigarro enciendo entre sus dedos, la ceniza se pegó en la palma de su mano, casi quemándolo, pero cedió y se apagó. —He perdido el apetito... Vámonos.

¿Qué más podía hacer?, solo sintió todo caerle encima. No podía decirle tampoco, menos delante de testigos, que todo había sido para protegerlo. Era o eso, o terminar en una orden que solo de pensarlo le daba escalofríos, incluso si terminaba por odiarlo...

No quería que Tezca muriera.


—Nos vamos. — Quería reprocharle el llamarlo de nuevo por su apellido, quería escucharlo llamarlo por su nombre una vez más. Solo una vez más... Soltó el cigarrillo apagado, la palma de su mano marcando una quemadura por la ceniza y le dio la espalda. Jin lo sabía. Había ojos por todas partes ahora mismo, oídos por todas partes... Porque ahora, quien estaba siendo vigilado era el propio Jin. —Mañana tendremos que verlo de nuevo, ven conmigo y te explicaré lo que necesites saber. — Porque temía lo que se venía después. Deseaba abrazarlo, pedirle perdón de rodillas, suplicarle que lo comprendiera, pero no era posible.


RE: [Pasado] What's Coming Next? | [Social] [Privado] - Tezca Norova - 04-02-2026

No quería levantarme. Quería quedarme ahí, clavado a la silla, fingiendo normalidad como quien se pone una máscara demasiado pesada. Introducir comida a mi boca a la fuerza, masticar sin ganas, tragar por pura inercia, aunque sabía que más tarde mi cuerpo me lo cobraría y acabaría devolviéndolo todo. No iba a darle la satisfacción de haber arruinado mi noche; no todavía, no frente a él. Y aun así, el apetito se me había evaporado, como si alguien lo hubiese arrancado de raíz.
 
Tardé en reaccionar. Mis ojos seguían fijos en el plato, en esa comida que de pronto parecía ajena, lejana, casi ofensiva. El silencio se me pegó a la garganta, espeso, incómodo. No fui capaz de tomar un solo bocado. Con un gesto mecánico, cansado, dejé caer el cigarrillo a medio consumir y lo aplasté contra el suelo, como si con eso pudiera apagar también lo que me quemaba por dentro. Tampoco quería ir con el hombre, no estaba muy seguro de querer seguirlo viendo al menos esta noche.
 
Aun así me levanté. Lo hice con pesadez, como si el cuerpo no terminara de obedecerme, como si cada músculo protestara en silencio. Intenté recomponerme en el proceso, forzar esa sonrisa que solía salir con tanta facilidad, pero esta vez apenas lo conseguí: lo único que debía reflejarse era una expresión torpe, ligeramente aturdida, una molestia mal disimulada que me tensaba el rostro.
 
Caminé detrás de él sin decir palabra. Cada paso era más pesado que el anterior, cargado de una rabia sorda que se me acumulaba en el pecho y me hacía apretar los dientes. Era una furia contenida, áspera, que me recorría entera, y no podía evitar preguntarme, con un dejo casi amargo, si el hombre la sentía también. Si percibía ese peso que dejaba al avanzar, si notaba cómo mi enojo crecía a sus espaldas, amenazando con desbordarse en cualquier momento.
 
Esperé a que el peligro se sintiera menos, un callejón oscuro y sin salida. No pude resistirlo más, iba a explotar. Entré en este, haciéndole una seña al hombre que no dejaba lugar a ninguna otra opción, cruzándome de brazos.
 
 
Suspiré hondo, pero el aire no fue ningún alivio. Mi cuerpo temblaba, una vibración sutil pero constante que me delataba por completo. ¿Debía decirle algo? Las palabras se amontonaban en mi cabeza, chocaban entre sí, pero ninguna encontraba la salida. Abrí la boca una vez, luego otra, y al final no salió nada. El silencio volvió a ganar. —Creo que he visto suficiente… ¿me entiendes? —dije al fin, con la voz más apagada de lo que hubiera querido, cargada de un cansancio que ya no me molesté en disimular. —Regresaré a mi hostal. Adiós. — No esperé respuesta. Me di media vuelta con un movimiento lento, casi torpe, y comencé a caminar hacia el puerto. Cada paso parecía medido, como si temiera que avanzar demasiado rápido hiciera todo estallar. El murmullo lejano del mar me acompañaba, mezclándose con mis pensamientos revueltos, mientras la brisa salada rozaba mi piel y yo seguía adelante, dejando atrás algo que no sabía si estaba huyendo… o evitando enfrentar.
 
¿Qué mierda iba a hacer ahora?



RE: [Pasado] What's Coming Next? | [Social] [Privado] - Onizuka Jin - 04-02-2026

Todo era incómodo. Podía sentir a sus espaldas la ira que el contrario emanaba de su cuerpo y, sin embargo, no fue capaz de decir nada. Solo seguía su paso, planeando cómo aclararle las cosas, cómo organizar las cosas en la casa en la que estaba en ese momento. Habitaciones separadas, quizás él saldría y le dejaría intimidad, no podía verlo a la cara... No era capaz. Lo peor era saber que ahora había ojos por todas partes, su sentido de la alerta le gritaba que alguien los estaba siguiendo, que aquellos que estaban paseando como paisanos, como simples ciudadanos, quizás no lo fueran. Solo veía enemigos por todas partes, algo que empeoraba incluso más la situación. Si antes de aparecerse ante Tezca estaba ya estaba decaído, ahora tenía la paranoya persiguiéndolo. No había pasado demasiado tiempo desde que-...

Sus ojos se desviaron, viendo que Tezca le señalaba un callejón. Los escenarios que se montaron dentro de su cabeza fueron demasiado firmes. Una sujeción de su ropa, ser empujado contra la pared y gritado, incluso varios puñetazos que él no se disponía a rechazar. Lo que fuera con tal de que el rubio descargara todo... Y él mismo quizás también lo necesitaba. Lo siguió, sin una sola palabra, mirando tras su hombro de cualquier mirada indeseada, incluso ventanales que pudieran existir de hogares de alrededor. El rostro de Tezca era, cuanto menos... tan difícil de ver. No solo porque ahora sí tomó el valor de ver su rostro, también porque era consciente de que había sido el culpable.

Un silencio demasiado largo, demasiado intenso, todo le daba vueltas, todo lo estaba destrozando por dentro, hasta que al fin terminó de hablar. Pocas palabras, suficiente para saber que nada de lo que ocurría allí estaba bien. Tragó saliva, viéndolo voltearse, manteniéndose quieto allí mismo. 

—Regresaré a mi hostal. Adiós. —

Su brazo fue primero, sujetándolo de la muñeca, tratando de evitar que se fuera. Lo miró, realmente lo hizo, buscando cualquier cosa que decir, cualquier cosa, lo que fuera necesario, para que se quedara... Lo que fuera. Sentía que todo se desplomaba, su rostro cargaba desesperación por primera vez. Abrió sus labios, estos temblaron, sin encontrar las palabras.

—Tezca... Yo... 

No podía hablar, de repente las palabras se atragantaban en su ser. Solo pensó en que todo lo que le iba a decir sonaba a excusa, una que incluso si era cierto, en su mente él no le iba a creer. 

Ese era su castigo.

La mano se apretó con más firmeza en la muñeca de Tezca, sin quererlo, demostrando inconscientemente la desesperación que lo estaba matando por dentro. Su cuerpo completo temblaba... Pero no pudo hacer nada, no podía atarlo, no podía forzarlo, no podía explicarlo. Su agarre perdió fuerza, su mano descendió lentamente, del mismo modo que su rostro. Solo pudo quedarse allí quieto, en silencio, viendo la espalda del hombre alejarse lentamente. Le costaba respirar, le costaba siquiera articular palabra alguna, solo supo que nada de esto debería haber pasado. Nunca debió haberlo arrastrado a su mundo. No supo qué hacer, solo se quedó quieto allí por... ¿minutos? ¿Horas? No lo sabía, solo podía observar el final, el sol ya hacía rato que se había puesto, el ruido solo había disminuido por la disminución de las personas que caminaban por las calles. Su rostro estaba ahora apagado, sus ojeras incrementaron, volviendo al punto de partida. No sabía cúanto tiempo había pasado, realmente no tenía ni idea, pero para entonces estaba seguro de que Tezca ya se habría ido al hostal. Y no pudo hacer nada.

Retiró su cajita de metal, donde se suponía que estaba cargado de cigarrillos, solo encontrando el último de ellos, solo, abandonado a su suerte. Su mano temblaba cuando lo retiraba, acomodándolo en sus labios, recordando entonces que ni siquiera tenía mechero. Maldición. Maldición... Salió del callejón, sin un rumbo fijo, sin un lugar al que poder acudir, sin una calidez a la que regresar. ¿Cuándo había siquiera llegado a plantearse ese tipo de cosas? Sus manos fueron a sus bolsillos, caminando sin rumbo, ni siquiera el mismo camino inicial que había tomado, no sabía ni a dónde se dirigía, tampoco le importaba. La sensación de lejanía se hizo más plausible, ni siquiera prestó atención a las miradas que pudieran ir en su dirección, todo en lo que podía pensar era en una sola cosa. Tezca, al final, por mucho que lo odiara admitir, tenía razón.

No era diferente a Raigo.