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RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Sohem - 21-02-2026 Su primera respuesta fue casi perfecta — Ocho contigo — corregí. Aunque realmente que pudiera saber que había siete personas en su entorno más inmediato ya estaba siendo algo. Tras mis explicaciones se atrevió a bromear diciendo que la que más mentía era ella, y aunque no le faltase razón no era la respuesta que necesitábamos ni esperaba — Quiero que me digas cuántas personas, de las siete que sientes, están jugando la partida. Y en qué posición están en base a las agujas del reloj, estando nosotros a las... — empecé a decir, hasta que caí en la cuenta de que quizá era ciega de nacimiento y ese ejemplo no iba a servir de nada — No, olvídalo — suspiré entrecerrando los ojos y frunciendo el ceño, señal que uno de los presentes en la mesa notó y la ligera elevación de sus cejas así lo expresaba — Sé que tienes unos sentidos superiores a los demás, y que con el sonido puedes hacer una aproximación de donde está cada cual. Usa eso, ubica a cada persona en la mesa y céntrate en sus emociones. Están gritando — entonces salió la última carta, un cuatro de diamantes. Teníamos una doble pareja. Puse mi mano sobre su hombro — En tu mano tienes el tres y el ocho de corazones. En la mesa hay un tres de tréboles, un ocho de picas y un cuatro de diamantes. Tenemos una jugada, no muy buena, pero no muy mala, usando el tres y el cuatro de tu mano con los de la mesa. Se llama Dobles Parejas — di un momento para que asumiese la información, que aunque sencilla seguramente era algo nuevo y confuso para ella. Mientras esto pasaba, los presentes apostaban su ficha correspondiente indicando que iban a jugar este turno — Podemos y vamos a jugar, pero aun quedan dos participantes en la mesa. Uno está en la silla a tu derecha, y el otro tres a tu izquierda, junto al crupier que está justo enfrente de ti. Uno de los dos miente. Descubre quien es. — le ordené indicándole por donde teníamos que proseguir con el 'entrenamiento' de aquella técnica, mirando en derredor para observar la actitud de los dos jugadores. Si la mesa era un hexágono, nosotros estábamos en el lado más bajo de la misma, con el crupier enfrente en el lado más alto. A cada lado de Gwendolyn, había dos sillas más. La de la derecha ocupada por un jugador y la de la izquierda por alguien que se había retirado de la partida. A continuación de ambos, en los laterales de izquierda y derecha del hexágono había dos sillas vacías. Finalmente, a la izquierda y a la derecha del crupier, estaban respectivamente una persona que había abandonado la partida y un jugador. Los dos jugadores de la mesa eran buenos escondiendo sus expresiones y sus reacciones, sabían jugar bien al póker, pero sus emociones era algo que no podían controlar y yo podía olerlas como un perro de caza siguiendo un rastro — Claro que si, señorita — dije separándome de ella y apostando la misma ficha que los demás. Ahora tocaría ver quien se mantenía en el juego y quien no. Seguramente uno de ellos tuviera una mejor mano que nosotros, no pasaba nada por perder, el punto aquí era que Gwendolyn se diese cuenta de quien mentía, y si era capaz de saberlo, era porque estaba empezando a ver.
Resumen
Haki
Entrenamiento
Inventario
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Onizuka Jin - 21-02-2026 Jin volvió a enfocarse en su propia máquina, sin prestar atención a las monedas que le caían al ludópata que lo acompañaba. El cigarrillo seguía entre sus labios como un alivio silencioso que le agradecía en silencio, uno de sus métodos de autocontrol. Elevó otra moneda, introduciéndola en la ranura con calma, solo para escuchar una vez más al joven a su lado. Una vez más falló, haciendo que en la pantalla frente a él salieran tres imágenes distintas. La mano se apretó en la palanca. Comenzaba a resultarle molesto. Su mente pensaba en aquella persona que, sin duda, sí, extrañaba, aliviando aquel pensamiento con un contacto por Den-Den Mushi. Sus ojos descendieron a los sacos que poseía bajo sus pies. Cerró sus ojos, elevando su diestra hasta su rostro, con los dedos índice y corazón tomando el cigarrillo de entre sus labios, una vez más, tratando de mantener la compostura. Inhalar el humo le dio la sensación de que respiraba profundo, con la nicotina llenando sus pulmones. Lo extraño fue que, de nuevo, aquellas extrañas auras se aparecían con sus ojos cerrados, ahora con formas. Los colores tomaban mayor nitidez, como el que tenía más cerca, el propio Owen. Un aura en forma de llama, como si fuera el propio fuego, con degradados rojos y naranjas. Era muy sutil, pero comenzaba a sospechar que no era tanta la imaginación en su cabeza, y no bajo estrés. ![]() —Se pueden extrañar muchas cosas, no solo a alguien.
Expulsó el humo, saliendo con él la calma. Se había vuelto a alterar, y esto comenzaba a afectar con su racha en la tragaperras. Con el humo del cigarro, que no soltó mirando al joven, sino hacia el aparato frente a él, logró sentir el alivio y autocontrol que por un momento había perdido. Descendió su torso, observando a aquel niño inmaduro frente a él, conociendo de sobra, bajo su primer encuentro, aquel mentiroso compulsivo que tenía. Podría estar diciendo la verdad en sus palabras, pero también una gran mentira como cuando mencionó el nombre de Uker Rackham al presentarse por primera vez. Quién sabe si lo habría creído la primera vez si no fuera porque conocía realmente al cocinero. A diferencia de antes, ahora aquella aura no podía verla, no con los ojos abiertos. Comenzaba a comprender, quizás, lo que podía llegar a significar ese “ver sin ver”. ![]() —Me sorprende que hables de una inseguridad que tú mismo tienes, Owen.
Su voz sonó lenta, tranquila, ahora sí, sus emociones muchísimo más controladas gracias a la nicotina y recordando la voz de la mujer de cabello blanco y el de cabellos rubios. —Cierto, hay cosas que he dejado atrás, como a mis hombres, a mi jefe... Personas que si no tienen mi voto de confianza es porque sé que no valen la pena. — Descendió su zurda, alcanzando una de las monedas, dejando caer la ceniza a un lado, expulsando el humo de sus pulmones. —Los que sí lo valen sé de sobra que saben cuidarse por sí mismos y tienen mi completa y entera confianza. Es gracioso que menciones inseguridad y añoranza, cuando te planteo ejemplos que no eres capaz ni de responder. Más bien parece que eres tú quien tiene más temores. Segunda moneda, sonidos que percibía con su alto sentido del oído, las luces vibrantes y aleatorias que aparecían alrededor del aparato. Pasó el cigarrillo de su diestra a la zurda, ya que la palanca se encontraba en su lado derecho. —Mencionas inseguridad, cuando ni tú confías en la fuerza de tu chica, ni mucho menos confías en ti mismo. Apenas nos hemos separado del Jefe, y ya estabas lloriqueando en silencio y sintiéndote inútil. Ese brazo no se rompió solo; ha sido producto de tu inseguridad al no confiar que Gwendolyn podría defenderse por sí misma. Incluso siendo incapaz de responderme a situaciones concretas que te he dado como ejemplo, reflejándote como excusa un “parece que lo has vivido”. — Una vez más, una pausa, bajando la palanca en el momento justo. Los giros de la tragaperras comenzaron a ir deteniéndose. Primero uno, luego otro, con un dibujo igual y... tres imágenes iguales. No era premio gordo, pero sí un premio. Las monedas no abundaban tanto como en sus triples sietes, pero ya era otra victoria, demostración clara de que sus emociones volvían a apagarse y el autocontrol volvía en sí. Inhaló el humo, respirando pausadamente para luego expulsar el humo, tomando una moneda con sus dedos. ![]() —Adivina una cosa; sí, lo he vivido. Soy un yakuza, es mi día a día.
Sus ojos ahora regresaron hacia Owen a medida que introducía una tercera moneda. —¿Cómo si no voy a darte ejemplos sin respuesta? Es obvio. Y eso es solo parte de lo que pueda suceder. Ser vulnerable en mi mundo significa morir o perder lo que quieres, por eso es mejor no tenerlo. — Su mano palpó tranquilamente hasta encontrar la palanca, sin perder detalle del joven frente a él. Ahora, dentro de su calma, podía comprenderlo, volvía a tener su concentración al máximo, había bajado la guardia, y ahora lo notaba; Envidia, odio, repudio, alegría espontánea... Emociones que se encontraban precisamente en ese tipo de lugar. Era, una vez más, una sensación frágil todavía, pero podía sentirla entre las personas de su entorno, unos más que otros. —¿Sermoneando? ¿Consideras hablar de estupideces sin sentido un sermón? Me decepcionas, Owen. — Pese a la conversación, su oído seguía atento al aparato que reposaba junto a él. El sonido alcanzó su oído e instantáneamente descendió su mano. De nuevo, el giro comenzaba a disminuir, primero parando en un siete. —Hablas de “alguien” como si supieras, mencionas cosas y ni respondes preguntas, hablas de mentiras cuando tú mismo eres un mentiroso compulsivo con doble cara. Ahora haciéndote el santurrón solo por haber encontrado a “una chica ideal”, con la que arriesgas una vida que mencionas tener y bajo mis ojos no vale nada. — Un segundo siete se reflejó en la pantalla, ya solo girando la última ruleta de la tragaperras. —Piensas que ves más allá de mis mentiras, pero lo único que consigues es revelarme más qué tan débil eres. — Tercer siente, gran premio una vez más. El sonido de la tragaperras y las luces mostrando una nueva victoria, las monedas cayendo bajo sus pies, ahora sí, regresando a poner orden en aquella lluvia para introducirlas en el saco una vez más. —Yo no he arriesgado ni más ni menos saliendo de los Blues, jovencito. Quienes estén allí me brindaron un voto de confianza para llegar a donde tengo que llegar. Mis objetivos son muy claros, mis metas también, pero las tuyas se han difuminado por completo, joven Owen. Has perdido totalmente el rumbo. — Sopló el humo del cigarro, cerrando sus ojos, elevando su espalda y su propio rostro. ![]() —Si Gwendolyn realmente te “ama” como tanto presumes, te dejaría ser tú mismo.
Jugueteó una vez más con una de sus monedas, mirando ambos lados como si fuera algo nuevo. —Pero en vez de eso, tú mismo has cambiado para ser mejor con ella, adaptarte a quien es ella, ni siquiera parece que le hayas mencionado sobre tu vida en tu isla de nacimiento. Te haces el santo, cuando no eres capaz de decirle toda la verdad a tu tan querida religiosa. Esta relación en la que estás inició a base de mentiras, tú y yo lo sabemos bien. Ocultar quién eras, cómo eres, y lo que has hecho. — Tampoco conocía qué tanto reveló a la muchacha, y le dio absoluta y completamente igual. —Lo irónico es que estás tan ciego que ni ves qué tanto has decaído. No eres capaz ni de ver quién te protege de verdad, y quién te menosprecia.
Cajita de Tabaco
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Gwendolyn - 21-02-2026 Es mucha información, pero la que le arrugó el rostro fue su error. Son ocho, uno le ha faltado, seguro se ha mezclado en esa marea de gente y sonidos. Estar cerca no es suficiente, un casi, no es lo que buscó ni lo que deseó. Por lo tanto no hizo nada más que apretar los labios, porque no ha sido regaño, aun así fue la primera en castigarse por el error ¡Qué presión! ¿No? La petición de Sohen arrugó más su rostro, como si hubiese comido un limón, porque es algo tan específico que el hecho de que desista le regresó el aliento. Un suspiro, eso fue todo, antes de asentir, como si pudiera entender ¿Qué se supone que es un trébol o una pica? ¿Como la hoja? Hablar de números es más simple, pero los símbolos no los conoce, si no los ha visto nunca. Juntó la punta de sus dedos con suavidad, los golpeó entre ellos, en un pensamiento que no viene de las cartas. Se sintió como un detective encontrando al asesino, aunque nadie ha muerto aún, sintió la presión de tener que encontrar la verdad. Quién miente…
Quién miente…
Quién miente…
Quién… miente…
Quién miente…
Quién miente…
Quién…
miente…
Quién miente…
…
¿Qué tiene que buscar entre una montaña de cosas que no dejan de resonar? Es una aguja en un pajar, en el cual su único método de encontrarlo es sentir la presión sobre la piel. Es un detalle que no se le debería escapar al escucharlo, que debería sentirlo, pero es difícil entre tanta distracción ¿Pero en una situación compleja cómo lo hará? ¿Pedir silencio? Los escuchó hablar y entonces lo decidió. Es mitad lo que le dice la razón y mitad lo que siente el cuerpo ¿Y si está equivocada? —Él está mintiendo — lo apuntó con los ojos cerrados, en una corazonada que ha salido de la nada, que no tiene fundamento alguno. Si le pidieran una razón, tendría que explicar el cambio de su tono de voz y que algo se lo dice sin decirlo. Una premonición, la palabra de Dios, hay muchas maneras de excusarlo, pero ninguna calmará la duda de la gente corriente. —¡Apostaría todas mis fichas a que es él! — su cuerpo se inclinó adelante, con la misma seguridad que ha presentado hasta ahora. ¿Cuál es el peor mentiroso?
Uno que se cree sus propias mentiras. Ese es y si no lo eras antes, ahora lo serás. No me importa lo que tenga que pagar. Ahora muéstrame el color de la mentira, para que pueda verlo.
ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Ahora sí O me mato(??
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Owen Yang - 21-02-2026 El Yakuza afirmaba sin cesar que Owen desconocía por completo la fuerza de su amada y, en parte, era cierto; Al pelirrojo le afloraba la inseguridad que, por activa y por pasiva, buscaba analizar las palabras del alto mafioso a su lado que le ayudaba a practicar aquello. No es que el chico le estuviese manipulando, sino, que estaba empezando a entender el significado tan llamativo del "ver sin ver" que el propio Sohem había buscado tanto señalar. Se mantuvo silente, mientras sintió la incomodidad de, por acto reflejo, querer mover su brazo izquierdo, sin posibilidad de actuar de más. Los Berrys se habían detenido de caer, ¿Cuánto había sido? Era imposible saberlo. Pudo sentir cómo "era visto como un pichón" por varios envidiosos que, especificamente, más se enfocaban en Jin que había llamado lo suficiente la atención con la caída y repiqueteo de cada monedita. Lo que sí detuvo el discurso del mafioso fue su afirmación: "Ser vulnerable en mi mundo es perder lo que quieres, por eso es mejor no tenerlo" -Mmm...- su derecha fue hacia el mentón, comenzando a frotarlo mientras veía los dibujitos del piratita con sombrero de paja. Parecía que ambos habían encontrado diferentes tipos de fortaleza -Creo que eres un poco edgy, colega.- acotó, mientras veía como nuevamente obtenía premio tras premio con sus grandes dotes para identificar cuándo y de qué manera caían las monedas de la máquina. En cuanto él terminó sus sentencias y el chico aprovechaba ese ritual que había adquirido, mantenía aún el ojo izquierdo cerrado, como si aquella orientación fuese mucho más poderosa que la diestra. Otra vez, destellos de colores innumerables, distintos, esta vez resonaban con mucha más intensidad, ¿Acaso las palabras de Jin le estaban ayudando? Muchísimo, el sujeto no se imaginaba cuanto -Entiendo a lo que te refieres.- seguía mirando los carruseles luminosos mientras que, a su lado, nuevamente el tintineo de las moneditas se hacía presente debido a que el alto compañero de espada afirmaba, una y otra vez, "que Owen era distinto y que había cambiado" -Claro que he cambiado, Jin. Tú también lo has hecho.- no se sentía amedrentado por sus palabras, de hecho, era curioso cómo, las mismas, estaban provocando el sentido opuesto: Fortalecían la idea contrariada que Jin había fabricado sobre la fortaleza y que resultó tan distinta en el pelirrojo -Cuando salí de los Blues, aquella vez en Samba,- hablaba con complicidad, mientras pudo sentir un destello rosado, conocido, pero quería aprovechar la conversación para ver si era capaz de seguir el hilo de sus ideas mientras detectaba los colores que apagaban un poco el foco de visión -tenía un pánico atroz por que le pasara algo, sigo teniéndolo.- bajó la mirada, colocando la mano derecha sobre la maquinita y bajando la palanca en el insante que un "Tic-Tac" se hizo presente en el aparato delante de él -Pero si he llegado tan lejos, Jin,- volteó para verle, pudiendo ver cómo otra vez la maquinita acertaba con números más leves, otorgándole un premio escueto, pero premio al fin -es gracias al amor que siento por ella.- miró hacia abajo, se distrajo un poco, haciendo que las siluetas desaparecieran. Cada vez se mantenían más rato -Si me quedaba en Isla Del Karate o si hubiese salido sin oficio ni beneficio como me estuve manejando hasta hace tiempo, habría muerto hace tiempo y porque si. No sé, asesinado por un sujeto como tú,- empezaba a contar con los dedos, cerrando el puño y abriendo el pulgar -vendiendo droga como lo hacía,- el índice -reventado a golpes por un Marine,- el del medio -a balazos,- el anular -o simplemente mandado a matar. Pero, ¿Sabes algo, rey?- sonrió, con simpatía, manteniendo ese ojo izquierdo cerrado -Ella da razones para que, si voy a morir, sea por algo. Mi sueño es cambiar de este mundo terrible que me tocó vivir. Ella tiene el poder de cambiar las cosas sin siquiera usar la fuerza bruta, ¿Me explico?-. Buscaba compartir su anhelo, ese deseo que Owen proyectaba tan fuerte en la chica que quería -Tú has encontrado la fortaleza en la falta de debilidades. A mi mi máxima debilidad me vuelve fuerte tío, muy fuerte. Hace no demasiado...- desvio su mirada, incómodo -...casi me matan, un tío extraño junto a Marines y otros piratas. Ella estaba ahí, saqué fuerzas que no tenía para salvarle, ¿Acaso eso no es fortaleza, colega?- y las moneditas, rebotando en sus zapatillas, se detuvieron, frunciendo el ceño para delimitar "qué era la fuerza verdadera".
Defuse the bomb:
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Sohem - 21-02-2026 Gwendolyn señaló a una persona que ni tan siquiera estaba jugando. Negué con la cabeza. Igual le había pedido demasiado o el método no era del todo el acertado. Quizá debiera hacerlo de la forma tradicional, pero no quería golpearla. Cuando los presentes vieron la apuesta di dos golpes con los nudillos en la mesa para indicar que pasábamos la ronda — Descubre las cartas — dije llevando mi mano a la suya y dejando sus cartas visibles sobre el tapete del juego. La partida siguió, y el hombre que irradiaba confianza ganó la mano con una escalera mostrando un seis y un siete de picas, haciendo juego con el tres de tréboles de la mesa, el cuatro de diamantes, y el cinco de corazones. La ronda volvía a empezar y el crupier volvía a repartir las cartas. — Vamos a intentarlo otra vez — susurré a mi acompañante. ~Unas horas después~
No sabía cuantas horas habían pasado, pero si que estábamos con unos cien mil berries menos. Habíamos ganado algunas rondas y habíamos perdido otras, tratando de confiar en que Gwendolyn descubriese las mentiras en la mesa, pero a fin de cuentas ella sólo seguía mis instrucciones y trataba de jugar a un juego que desconocía mientras intentaba descubrir una nueva habilidad, pretendiendo dilucidar de quien se trataba en cuanto a mentirosos en la mesa, y yo empezaba a pensar que la idea no había sido del todo buena. Cuando todo parecía perdido y estaba empezando a pensar en abandonar, tuve una última idea. En esta ocasión y durante el transcurso de estas horas, dos personas más se habían unido al juego, por lo que ahora eran siete jugadores, el crupier, y yo mismo. Nueve personas entorno a aquella mesa hexagonal, todas hambrientas de dinero y yo con suficiente como para comprar este casino, perdiendo berrie a berrie tratando de ayudar a esta niña. En primer lugar ¿por qué les estaba ayudando? ¿Sólo para cumplir mi palabra por haberme ayudado a ver dinosaurios? ¿Y por eso tenía que cargar con ellos a través de las islas? No, iba más allá. Ellos me recordaban algo, me inspiraban algo. El crupier repartió las cartas, nos dio un rey y una reina de diamantes y mostró el flop. Un as de diamantes, un as de picas, y una sota también de diamantes. Tuve que contenerme enormemente para que nadie notase la mano que teníamos, pues a falta de una carta más, tendríamos una escalera real... la jugada más alta del póker. Eso lo ganaba todo... Sólo tendríamos que tener suerte con una de las dos cartas que tenía que mostrar después para poder ganarlo todo, y con la trayectoria de derrotas y abandonos que llevábamos en esta mesa sería fácil jugar un farol. Así que ahora tocaba jugar y probar mi nueva estrategia con Gwendolyn. — No tenemos una mano buena — le dije al oído y chasqueé la lengua — Pero debemos jugar todos los pasos para que puedas ir viendo quién miente y quien no — insistí, sintiendo que tres personas en la mesa estaban completamente esperanzadas. Pero ahora la mentira estaba mucho más cerca de Gwendolyn de lo que ella imaginaría. Sólo tenía que sentirlo — Mentiremos. Mismo proceso, misma ficha. Apostamos y pasamos de ronda — añadí, mirando de nuevo las cartas en sus manos que nos habían tocado, recordando mis palabras de hacía unas cuantas horas: Owen era un diamante en bruto. Quizá aquella mano era, por algún motivo, un reflejo de nosotros mismos. Owen con su Haki del Conquistador sería el Rey de Diamantes. Gwendolyn, su reina. Jin era un soldado, sería una Sota. Y yo sería el As, haciendo que esas tres cartas aumenten por mucho su valor. Era simbólico, pero me gustó sentirlo así. Sólo necesitábamos un poco de suerte para ganar. Y Gwendolyn, un poco de instinto para descubrir al mentiroso.
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RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Onizuka Jin - 21-02-2026 Arqueó una ceja al comentario salido de lugar. Si era su opinión, que así fuera. Edgy o no, así aprendió a sobrevivir, y así escaló en su clan, del mismo modo que así planeaba seguir escalando. Demostraría sus capacidades a su nuevo Jefe, Sohem. Terminó de acomodar las monedas en el saco, poco a poco acercándose más al medio millón. ¿Seguiría pudiendo disfrutar de la racha? No quería alargar aquello más de lo necesario y la presencia del más joven no sabía si estaba bien o mal. Colocó nuevamente una moneda sobre el aparato, tratando ahora de mantener la máxima concentración. ¿Estaría comenzando a comprender las bases de aquel “séptimo” sentido? Sí, quizás era mejor describirlo de esa forma. No era un sexto, eso no era intuición, era algo que iba más allá de esa comprensión. Cerró los ojos una vez más, tratando de concentrarse, agradecido por el que ahora estaba siendo un silencio más prolongado del pelirrojo. Ahora sí, podía sentirlo más. Sensaciones, vibras... Sus ojos cerrados solo lo agudizaban más. Destellos muy leves de formas distintas de forma leve, casi imperceprible. El de Owen era el más notable, teniendo no solo en cuenta el color, sino también su cercanía. Algunos tenían formas más complejas, como si el viento fuera el que moviera aquel tono azulado, algo comparado con el soplido del aire, otros más electrizantes, en tonos y colores distintos. Podía sentir incluso su propia aura antes de abrir los ojos de nuevo y ver que, otra vez, todo se veía total y completamente normal. Quizás fuera el ambiente que lograba agudizar más sus sentidos, o quizás el hecho de que Owen tratara de sacarle información hubiera hecho más de lo que creía. Respiró pronfundamente, ahora con una nueva moneda sobre la ranura que introdujo de nuevo. La música del aparato, el sonido de la maquinaria interior lo hizo prestar más atención a su alrededor. Su oído seguía afilado, preparado para lo que fuera. No lo veía, pero sí percibía que aquellas presencias se hacían más y más destacado. Era como si aquello que parecía ver con sus ojos cerrados latiera dependiendo de la emoción de su entorno. Probablemente el motivo era haber ganado el foco por su gran racha de victorias. Algunos estaban expectantes, otros con envidia. La diferencia es que podía percibirlo de una forma que no sabía explicar del todo bien. El carrusel, una vez más, diminuía su velocidad, un siete. Dos. Triple siete, de nuevo, con una victoria que lo llevó a ganar más Berries, una nueva montaña de ellos que cayeron bajo sus pies. A este paso no sabría cómo mover tantas monedas. Las sensaciones a su alrededor se intensificaron. Quiso probar de nuevo, cerrando los ojos. Las auras se veían difusas, pero más perceptibles, como si ganaran fuerza cuanto más fuerte era una presencia. Era curioso que al cerrar los ojos los “viera” y al abrirlo, pareciera no haber nada. ¿También debería ser así? ¿O con los ojos abiertos también debería ser capaz de percibirlo? La voz de Owen le hizo abrir los ojos, terminando de acomodar la montaña de monedas. Elevó la mirada, reacomodándose de nuevo hacia el joven, arqueando una ceja de forma claramente incomprensible. ![]() —Si he cambiado, será para mejor, desde luego.
Ciertamente hubo muchos cambios desde que conoció al rubio, él mismo había adoptado actitudes, en privado, que no recordaba habérselas brindado a nadie, descubriendo emociones que ni comprendía todavía, pero sabía que existían. No podía ponerles palabras concretas. —Es demasiado obvio tu pánico. Deberías aprender a confiar en ella. — Del mismo modo que él también lo hacía con aquella persona que dejó atrás. —Cuando dejes de tener ese pánico y preocupación y aprendas a confiar en ella, dejarás de ser tan débil y vulnerable. — Elevó su mano, acomodando la moneda en la ranura. La máquina volvió a hacer funcionar el carrusel, haciéndolo girar. En su caso solo observaba los giros sin mucho interés. —Si no haces que valga por sí misma, nada de esto merecerá la pena. No solo perderás tu vida de forma inútil, también ella la perderá. Si algo sé... Es que las relaciones reales se inician y terminan en base a la confianza total y absoluta. — Algo que comprobó en primera persona, existiendo una sinceridad real desde el inicio. No hubo adornos, no hubo mentiras, desde el inicio se dejó claro quién era, a qué se dedicaba y qué hacía, además de los riesgos e, incluso así, había sido aceptado sin reproches. Bajó la palanca, momento en que los giros comenzaban, una vez más a disminuir en velocidad. Un limón. Dos... Y tres. Nuevo premio, esta vez más pequeño, con muchas menos monedas cayendo bajo sus pies. ![]() —De nada te sirve ese amor que sientes por ella si no sabes gestionarlo.
Cruzó sus piernas, tomando una moneda, ahora sin mucho interés. Ahora estaba prestando más atención a su entorno, dividiéndose entre conversar, jugar y percibir al mismo tiempo. —Habría sido fácil matarte, pero ahora también es mucho más fácil usarte, Owen. Tienes un punto débil muy claro. Sigues poniendo tu vida por delante de la de Gwendolyn. Me resulta irrelevante, sinceramente, pero parece que no aprendiste nada de lo que le pasó a Moria. — Mujer que, obviamente, había sido su cliente en secreto y, de hecho, lo seguía siendo por el momento. Aunque irónicamente su ejemplo se estaba repitiendo en su propio hijo. —Dices de cambiar el mundo con ella, pero ni siquiera mencionas qué capacidades tiene, además de su Akuma. Solo está obsesionada con una fe, encerrada en un idealismo que ni existe. ¿Qué te hace pensar a ti que ella tiene en sus manos ese poder para cambiar el mundo cuando ni siquiera es capaz de controlarse ella misma? Los dos lo sabemos, esas locuras que le dan no son casualidad. Así que dime, ¿Qué es lo que crees que puede cambiar ella sola? Tercera moneda que introducía de nuevo, ahora sin mucha atención. Había ganado demasiadas veces, debía intentar tener alguna otra derrota para no seguir llamando tanto la atención de su alrededor. —Esa misma fuerza de la que presumes... — Hizo una pausa, recordando una vez más ciertos eventos que le hicieron creer en el peligro uno de quienes le importaban. Recordó la lluvia, el terror, la sangre, la bala que pudo haberlo matado si no fuera por... Bajó la palanca, con tres dibujos totalmente distintos ahora en el carrusel. ![]() —Es una que puede matarte.
Él mismo se había vuelto tan ciego como él, solo recordaba apuñalar a alguien sin cesar, sin control, cegado, todo rojo. Estaba seguro de que esa era la sensación. —Por mucho que hubiera pasado eso con los Marines, seguramente no estaban lo suficientemente preparados. No digo no comprender a lo que te refieres, comprende que seguir así solo te llevará al suicidio. Si hubiera sido algo más preparado, planeado, ¿cómo habría terminado todo? Esa fortaleza de la que hablas se llama adrenalina que, cuando termina, solo te agota más. La misma que usaste cuando viste a Sohem ir a por Gwendolyn y te provocó eso en el brazo. — Porque sabía que la sensación fue la misma. Vio su cigarrillo terminar de consumirse, y lo apagó, dejándolo caer en el suelo y pisándolo despreocupadamente. Sentía que poco a poco se acercaba más a ese entrenamiento. Pronto podrían conseguirlo. No sabía cuánto tiempo llevaban allí, quizás horas, quizás minutos, pero el tiempo seguía corriendo.
Cajita de Tabaco
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Gwendolyn - 21-02-2026 Que horrible situación, quiso morirse en el momento que acusó a la persona y le dijeron que no hay nadie ahí. Quizás no es talentosa, tal vez debería desistir. Sintió la energía escaparse del pecho, en una decepción grande, tanto que se habría tapado la cara con las manos de estar en la soledad. Pero no hizo nada más que sentir como la piel se tintura de carmín.
¿Qué es? ¿Es la frustración o la vergüenza? Tal vez en realidad el no avanzar, el no saber a dónde ir, porque aunque lo intente no llega a ningún sitio. No hay lugar en donde reposar y si existe, claramente no lo puede ver, en un espacio oscuro con aroma a alcohol y cigarrillo. Quiso volver a su hogar, no hacer el ridículo sin parar. Reparte otra vez.
Rey de tréboles. Cinco de diamantes. Nada.
Siete de corazones. Dos de picas. Nada.
Dama. Diez. As. Escalera fallida.
Trío de reyes. No.
Full house. Tampoco.
Color. No es él.
Otra mano.
Jota de picas. Reina de corazones. No es él.
As. As. Rey. Pareja alta. No es él.
Escalera. Casi.
No es él.
No es él.
¿QUIÉN ES?
Baraja otra vez.
Rey. Reina. As. Nada.
¿Qué tengo que ver?
¿Qué tengo que ver?
¿QUÉ TENGO QUE VER?
—Ah… — se mostró cansada, ya no es la misma. No existe tanta voluntad como antes, lo lógico es que quizás se hubiese rendido luego de una hora de no lograr nada ¿Por qué entonces lo siguió intentando? Golpeó con el índice la mesa — Está bien — intentó no demostrar su desgano, porque es un favor que parece estar saliendo muy caro.
No es dinero, es voluntad, es la esperanza e incluso la fe en sí misma. Se sintió como una vela que ha brillado tan intensamente que seguro pronto se va a apagar. Son los últimos brillos que seguro se extingue con un soplido suave, un susurro con malas noticias basta para que solo se vuelva humo. El dolor de cabeza la azotó y no dudó en pasar su mano sobre su frente en un gesto que es más reflejo, porque el calor de su cuerpo lo puede regular con facilidad. Un nuevo suspiro fue lo que soltó, en realidad es un resoplido que acomodó su flequillo. ¿Quién es el mentiroso?
Un gruñido suave al pensar. Un golpe a la mesa, como si pensara algo de la cartas, cuando en realidad no es así. Dejó de hacer cualquier sonido y golpeó con la mano la mesa. En un gesto que llamó la atención de la mayoría de la gente. Su ceño se frunció, como si algo no encajara del todo. —¿Me estás mintiendo tú?
ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ AAAAAAAAAAAAAAAAAAA
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Owen Yang - 21-02-2026 Para Owen empezaba a resultar un poco más complejo recolectar las moneditas que, a diferencia del mafioso que guardaba en un saquito contenedor, las del muchacho se apilaban en forma de montañas, generando que los más ludópatas babearan sin cesar ni un solo segundo. La habilidad del alto sujeto no muy lejos de él con las maquinitas demostraba una destreza sin igual, una que el chico desconocía que podía tenerse con elementos que, desde que él tenía uso de razón, simplemente jugaban con la probabilidad. En el instante que le escuchaba y utilizaba a su madre como anzuelo, nuevamente, antes de colocar una nueva monedita, Owen desvió la mirada casi al instante -...- ahora sí se sacó de quicio, había perdido el norte, detuvo la mano justo en el instante que estaba por introducirse en la rendija y, peor todavía, todas esas emociones que estaba empezando a presenciar y sentir por todos lados había desaparecido casi que por completo. Su ceño se frunció, mientras que Jin seguía y seguía provocándolo, casi como si buscase deliberadamente desconcentrarle para que el objetivo de localizar a Sohem y su aura fallase, ya que el mafioso demostró que la obtención de medio millón de berrys, ciertamente, sería muy fácil con aquellas maquinitas. Él empezó a cuestionarlo todo como si supiese, y la paciencia del pelirrojo, que resultaba ser algo mecha corta, empezó a cortarse. Empezó a esconder su rostro, a fruncir el ceño, a apretar los dientes y encorvar un poco la espalda a cada declaración y sentencia. Primero comenzó a cuestionar una religión de la cual Jin desconoce por completo sobre Gwen, ¿O acaso él sabía algo más que nunca había dicho? Luego, los sentimientos de Owen que habían sido claros desde el principio: Mi fortaleza es distinta a la tuya. Y ahora, para máximo remate, osaba mencionar a su madre y el cómo todo esto se gestó desde un principio, "¿Qué es lo que crees que ella pueda cambiar sola", "La fuerza que presumes es la que puede matarme", "¿Cómo habría terminado todo si ellos hubiesen ido mejor preparados?". Cada palabra que el mafioso decía, ahora sí, generaba una provocación en el pelirrojo en el cual nacía un sentimiento de hostilidad que crecía más y más. Porque parecía que Jin Onizuka no tenía memoria.
![]() -Escúchame una cosita, putísimo gilipollas.-
Podía sentirse la fuerte rabia del muchacho que ni siquiera había terminado de introducir la monedita adentro del hueco. Su brazo izquierdo, totalmente enyesado, flotaba a su lado. Había esperado que terminase de hablar para poder encararlo de una santísima vez, porque parecía no entender nada de lo que le estaba diciendo en un primer lugar. Al insultarlo, ni le miró, ocultando esos ojos celeste brillante en la sombra de sus cabellos para aprovechar aquel banquito diseñado a propósito para que fuese sumamente cómodo y que el ludópata pueda estar horas eternas sentado en la máquina. Volteó, soltando la moneda para introducirla en la máquina y bajar la palanca para accionarla sin siquiera prestar atención a lo que iba a salir. Ahora sí estaba enfadado -Primero, te pones a hablar de un cojón de cosas que ni puto sabes.- estaba enfadado, mucho, la primera vez que estaba tan enojado -Te pones a cuestionar si yo quiero o no quiero dar mi vida por esa chica, ¿Qué mierda te importa, imbécil?- había tenido varios minutos de paciencia en su sermoneo, pero el pelirrojo, ahora si, había sacado los dientes -Te pones a cuestionar la fe, de un idealismo, de un bla, bla, bla.- a cada "bla" se mostraba sumamente prepotente y desafiante, juntando todos los dedos a excepción del gordo para "imitar una boca que se abre y se cierra" mientras movía su cabeza hacia la izquierda y la derecha. Su aura se estaba impacientando, agitando, incomodando y avivando solamente por culpa de sus palabras -Y ahora, pedazo de putísimo anormal, ¿Se te ocurre mencionar a mi madre, que la ̵̘̩̣͌̏͊͆͜͠P̵̧͙̯̋̑̍͊͜͝Ů̷̧͕͍̦̄T̵̗̈͛̈́͘Ạ̷̠̦͈͑̍̚ se levantó del asiento, emitiendo un fuerte pulso de su presencia sin siquiera poder controlarlo -Ú̶̙̇̈́̇͆N̸̦͓̐ͅĨ̴̥͘C̵̡͈̪̪͝Ą̷̛̯͓̭̔́͜ ̵̨̗̦̏͋͜R̴͉͚͈̩̄͌̔̑̈́A̸̳̯͎͌̕͠Ż̶̨̬̘̂̋Ó̷̻͈̋͆͒̚Ṇ̴͔͒̈- se levantó de su silla, encarándolo, con mucha violencia -POR LA QUE ESTOY EN ESTE PUTÍSIMO CASINO ES PORQUE ME HICISTE SUBIRME A ESE P̷̪̽Û̸͙T̵̽͜O̴͇͝- señaló con la derecha hacia afuera, otra vez, disparando el pulso de su presencia -BARCO LLENO DE ANORMALES,- las personas a diez metros a la redonda, comenzarían a incomodarse con la propia existencia de un Owen desatado y verdaderamente entrado en cólera -CUANDO PODRÍA HABERME QUEDADO CON GWEN, FORMANDO LA FAMILIA QUE NUNCA PUDE TENER,- su paso se había acercando más y más hacia Jin, casi acortando la distancia hasta quedar cara a cara así él estuviese sentado -¿ES POR TU MALDITA Y GILIPOLLEZCA C̷͔̔U̷͓̾L̴̃ͅP̵͇̄A̸̪̅?- muchos de los presentes que sentían la ferocidad de las palabras del pelirrojo no podían aguantar su presencia, empezando a generar su círculo a su alrededor de individuos que se mostraban expectantes pero paralizados con su presencia, asustados, dejando esa mirada asesina y provocativa llena de envidia por tener "la suerte" que ambos estaban teniendo con sus tiradas a un pavor sin control. ![]() -¿Sabes cuál es mi único error, subnormal? ¿Lo sabes? Haberme topado contigo. Eso SÍ que fue un putísimo error.-
Debido a la imposibilidad de moverse, una incomodidad tan gigantesca que hasta había silenciado a buena parte de los presentes a diez metros a la redonda, varios de los vasitos llenos de berrys que sostenían muchos colapsaban hacia el suelo y caían su contenido, haciendo que repiquetee cada monedita. Nadie osaba acercarse a la interacción que el pelirrojo estaba teniendo allí y que había fuertemente acaparado y llamado la atención de los presentes. Su pecho se inflaba y desinflaba sin control, con unas ganas atroces de reventar a golpes al sujeto que yacía delante suyo y que, objetivamente y de manera cierta, había sido el iniciador de todo lo que estaba aconteciendo en la vida de Owen desde que abandonó Isla del Karate -...- le miró fijamente, con un deseo atroz de arrancarle la cabeza de cuajo, pero se limitó a ir hacia atrás y volverse a sentar. Enfocó sus orbes celestes llenos de ira en los carruseles de la maquinita, su tirada había dado solamente cien berrys -Espero que insultándote así me dejes en paz. No vuelvas- volteó a verle, envuelto en ira -a sermonearme nunca más, y muchísimo menos con la puta razón por la cual casi me muero hace meses en aquella isla y que encontré a Gwen a punto de ser aplastada por escombros. O cuando casi nos matan varios Marines y cazarrecompensas cuando nos topamos contigo. Eres el origen de- señaló su brazo enyesado -este brazo quebrado. He intentado ser paciente, he intentado no querer hacerte la cicatriz de la frente más grande de lo que es,- y ahora, lo desafió por completo, mostrándose verdaderamente enrrabiado -pero te estás ganando a pulso que lo haga.-.
Defuse the bomb:
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Sohem - 22-02-2026 La chica, que se veía literalmente frustrada y harta de las horas que habíamos pasado jugando y perdiendo a este juego, me acusó directamente, haciéndome abrir los ojos y sonreír de par en par. ¿Que si era yo quien le estaba mintiendo? Pues claro que si — No — respondí divertido, mintiendo nuevamente. ¿Estaba empezando a conseguirlo? ¿Sería capaz de ver sin ver? Si bien podía ser puro instinto, eso nos alejaría enormemente de nuestro objetivo. Pero si fuera su Kenbunshoku latiendo, despertando... debería poder escuchar las voces de los demás, sus emociones, sus sentimientos, sus intenciones, ver su poder, ver su color... Era difícil diferenciar de su instinto a su habilidad, pero si era lo segundo, debía de estar rozando la capacidad que estaba entrenando. Algo insólito, pues yo tardé días en aprender a controlar esto, y ella lo estaría logrando en unas horas. El crupier puso la siguiente carta, un cinco de tréboles. Podíamos pasar de tener la mejor mano a tener una pareja de ases. Podíamos perder en cualquier momento. Pasar de aspirar a la mejor jugada a conformarnos con nada. Tres personas abandonaron la ronda y yo empujé una de las fichas con un dedo, aceptando la apuesta sin comunicárselo a Gwendolyn — Creo que vamos a tener que rendirnos en esta ronda — dije, mintiendo de nuevo, sin acompañar con mi acto de apostar a mis palabras. Seguíamos en la partida cuatro personas, si nos contaba a nosotros dos como una sola, y ninguna parecía querer pasar por alto ese as. Jugar a la carta alta era interesante cuando tenías una pareja o un trío. Pero ese no era el problema ahora — Deberíamos dejar de intentarlo, no vas a aprender esto nunca — dije volviendo a mentir, y el crupier descubrió la quinta y última carta: Un diez de diamantes. Uno de los participantes hizo un All In. Pero mentía. Activé por instinto mi Haoshoku, sin llegar a emitirlo fuera de mi. Reforzando mi presencia y haciendo inconscientemente que la mesa se agrietase ligeramente cerca de nuestra posición. Un crack seco y poco perceptible, pero que para quien fuera capaz de sentir la energía y el espíritu de los demás parecía un ruido sordo comparado con el grito que estaba pegando mi fuero interno. Teníamos la mejor de las manos y tres personas más querían jugar en esta mesa. Tres personas de las cuales dos tendrían que igualar una apuesta muy grande. Una apuesta que íbamos a conseguir ganar, sólo si Gwendolyn se daba cuenta — Vámonos — dije en voz alta incorporándome, esperando que mi invidente amiga tomase una decisión.
Resumen
Haki
Entrenamiento
Inventario
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Onizuka Jin - 22-02-2026 Lo pudo ver, notar, percibir. Lo supo. Lejos de sentirse amedrentado, lejos de sentir miedo, lejos de verse siquiera afectado lo pudo percibir y... ahora sí, “ver”. Claro como el agua. La explosividad que lo caracterizaba lo hizo comprenderlo. No era solo el hecho de emociones, era la sensación, aquel séptimo sentido. La ira hacía que Jin pudiera verlo, incluso cuando la moneda caía en la ranura, la palanca bajaba en una simple victoria sencilla una vez más. Sus ojos solo contemplaban la tragaperras con la misma calma con la que había fumado el cigarrillo que se encontraba en el suelo, ahora apagado. ![]() —¿A qué le tienes tanto miedo, Owen?
Palabras que regresaron de vuelta del mismo modo que había iniciado. Era irónico que, justo ahora, hubieran iniciado de ser el propio Jin quien estuviera ahora alterando al contrario. Las monedas volvieron a caer, en el momento que la ira del contrario ascendía como la pólvora, llegando a escalar. No era solo eso. No. Ahora también lo percibía, lo veía mejor, lo sentía. Se quedó paralizado unos segundos, sintiendo el aura ascender, por un momento, con la sensación de peligro, hasta que lo pudo ver. Sus ojos se abrieron de par en par. Lo que veía con los ojos cerrados, con aquel efecto que se repitió después del combate, ahora solo se convirtió en una fortaleza. Lo pudo ver, ahora más claro que antes. El aura de Owen rodeándolo, como una llama encendida, con una claridad mucho más clara. Volvió a la pantalla, haciendo los cálculos mentales. Él había ganado la gran mayoría del dinero, con dos victorias más. Ahora podía verlo incluso más claro que él. No fue voluntario; fue instinto puro y duro. Lo vio, lo pudo percibir, lo sintió. Había activado aquello de lo que habló Sohem. El Haki de observación. Bajó la palanca, calmándose poco a poco, ahora incrementando su seguridad. Una vez más, triple de sietes. —Te la estoy dando porque tú mismo me la has preguntado. Justamente a eso me estaba refiriendo. Ahora solo estás haciendo el ridículo. Si no te gusta, abandona y vuelve a los blues con tu tan amada señorita. — Parecía que él mismo había olvidado las palabras que había pronunciado tiempo atrás. —Si no querías opiniones, no haberlas consultado. — Precisamente por eso mismo no quiso mencionarle sobre aquellos que tanto parecía querer saber Owen. —También te ofende un sermón, cuando tú mismo iniciaste, admitiendo que “un niño me sarmoneaba”. Además, pareces olvidar que tú mismo dijiste que la vida de esa mujer ahora no te importaba en absoluto y que podía "morirse ahora" — Qué ironía. ¿Lo bueno? Ahora tenía la tranquilidad. Cita:-Moria Yang puede morirse ahora mismo.- Jamás creyó que diría algo así. Jamás pensó que podría estar tan lleno de rencor, pero era evidente...la fragilidad emocional de un muchacho que nunca tuvo la capacidad de sanar Triple siete una vez más. Al fin habían reunido el dinero, sumando al menos los dos sacos. Lo que fuera que activara el joven volviéndose impulsivo lo había ayudado más todavía a acelerar el proceso. Las monedas caían, ahora en el saco de nuevo y se agachó para reorganizarlo, terminando de contar. Había terminado ganando un poco más de lo previsto, mejor así. No se tomó su amenaza en serio, la mención de una apertura de una nueva cicatriz era otra de tantas amenazas que le habían repetido. Solo tomó los sacos, juntando de nuevo todo lo que debía y los comenzó a cerrar. ![]() —Bien, ahora que hemos terminado, ya sé cómo encontrar a Sohem.
Usó un nudo. Ya solo quedaba buscarlo activando el Haki de observación. El propio Sohem había mencionado que iba a mantener su presencia palpable. No había más que conversar, solo sabía que la seguridad de sus secretos se mantenía todavía a salvo y que, por su comportamiento, había tomado bien sus cartas de no revelar al rubio ni a la muchacha de cabellos blancos. —¿Has terminado tú?
Cajita de Tabaco
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