![]() |
|
[T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227) +---- Foro: Corriente Rakusei (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=148) +----- Foro: Isla de Drum [Tercera isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=155) +------ Foro: Reino de Sakura (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=156) +------ Tema: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura (/showthread.php?tid=3178) |
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Fuguwu - 22-02-2026 El croupier de dados lanza nuevamente, los cubos blancos moteados como los perros dálmatas ruedan sobre el tapete verde revelando el resultado: dos y cinco. Luego el crupier lanza sus propios dados revelando un resultado similar: seis y uno. Ambos siete, un empate, por lo que el croupier no arrastra las fichas de Eros, pero tampoco le devuelve nada. Simplemente deja la apuesta donde está y prepara los dados para la siguiente ronda, pues no hay ganador ni hay perdedor, y el juego continúa. El mesero joven sigue de pie a medio metro con la bandeja vacía. Eros ya va por su segunda copa y el rubor en sus mejillas delata que el alcohol está haciendo efecto. Muy cerca de la mesa de los dados la ruleta gira una vez más. Varo ya colocó sus 5,000 berries sobre el par. La bola rebota, saltando entre las divisiones metálicas mientras el casino entero parece contener el aliento durante diez segundos de tensión pura. La bola se detiene en el número treinta y uno: Impar, negro. El crupier anuncia el resultado sin emoción. Las fichas de Varo son arrastradas hacia el montón de pérdidas. La celebración que lo rodeaba hace un momento se apaga como vela bajo el viento. El hombre del sombrero de copa baja su copa. La mujer del vestido rojo granate deja de sonreír. El tipo de la barba canosa y el anillo de oro palmea la mesa una vez. Y todos se retiran de la mesa dejando a Varo solo. Varo recoge el hatillo con las armas y se dirige hacia donde Kiyoshi está sentado frente a Pegasus. Pegasus escucha la propuesta de Kiyoshi con atención sin interrumpirle ni gesticular absolutamente nada, esperando pacientemente mientras deja que el doctor termine de hablar. Cuando Kiyoshi entrega el vaso vacío a Uker y espera respuesta, Pegasus sonríe con aquella misma sonrisa ancha y autocomplaciente de antes. Se reclina en su asiento cruzando las piernas y comienza a tamborilear los dedos sobre el reposabrazos con un ritmo idéntico a la melodía que tocaba hace un momento – “Aprecio su franqueza, Doctor Maeda. Es refrescante en un lugar donde todos mienten al menos una vez por noche.” – detiene el tamborilear de sus dedos y hace una pausa, bebe de su vaso un trago pequeño saboreando el whisky en su paladar – “Acepto su propuesta. Me parece... entretenida.” – confirma, finalmente y se pone de pie, caminando hacia el borde de la plataforma donde se detiene para girar sobre sus talones con teatralidad innecesaria – “Pero permítame mejorarla. Algo digno de esta caricatura de establecimiento que tanto parece disgustarle.” – extiende los brazos como si estuviera presentando un espectáculo – “Doscientos cincuenta millones de berries en efectivo esta misma noche, si me ganan en mi juego favorito.” – Deja que la cifra se asiente en el aire, una fortuna que la mayoría de la gente en este casino no verá en toda su vida – “El juego se llama Duelo de Monstruos y requiere al menos de cuatro jugadores por equipo. Si se siente con suerte, Doctor Maeda, reúna a su equipo. Yo reuniré a los míos.” – y en voz baja, sin ser una amenaza, más bien una simple aclaración, agrega – “Si pierden, los doscientos cincuenta millones que vale su ‘mayordomo’ serán suficientes para cubrir la apuesta.” – y, sin esperar respuesta, baja de la plataforma y camina hacia la zona de billar con pasos tranquilos desapareciendo tras el arco de madera oscura y tres minutos después regresa con dos personas. El primero es un hombre de aproximadamente veintidós años. Mide cerca de 1.95 metros y su complexión es delgada y tiene el cabello rubio largo el cual le cae por ambos lados de la cara. Viste un abrigo verde sobre camisa blanca y pantalones azul marino. La segunda es una mujer de unos veinticinco años. Cabello rubio largo hasta las caderas y un vestido morado ajustado mostrando una figura elegante. El tercero a quien Pegasus recluta se encuentra en una habitación al norte del salón, es un joven de unos veintidós años al igual que el primero, pero su cabello es castaño y luce un peinado puntiagudo. Viste con una gabardina café sobre camiseta blanca. Ninguno se presenta, pero Pegasus lo hace por ellos – “Les presento a Joe, Mai y Tristan.” – los tres de pie detrás de él como soldados solo asienten con la cabeza – “Mis fichas están listas, doctor Maeda. ¿Las suyas también?” – hace un gesto hacia la puerta principal del salón, pues hay que salir del casino a cubierta – “El juego se lleva a cabo arriba. Bajo las estrellas. Es una tradición de caricatura que mantengo desde que abrí este casino. ¿Me acompañan?”
Resumen
Dinamicas Casino
Pegasus
Mapa del Casino Pegaso
Off
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Kiyoshi Maeda - 23-02-2026 — Está loco. O demasiado confiado, piensa Kiyoshi. Sin embargo, la posible ganancia es algo que atrae a cualquiera, no siendo el médico la excepción. Además, es él quien propuso jugar, por lo que retirarse ahora solo le dará una mala imagen. Si a esto le sumamos que el alcohol consumido ya hace efecto en él, la valentía en su mente aumenta mucho más. Si ha llegado a golpear compañeros por este estado en el pasado, con más razón seguirá adelante en un simple juego de niños. — De acuerdo, juguemos a ese tonto juego. No hemos venido aquí únicamente a recibir tragos gratis. — Lo peor es que el más afectado por todo esto es Uker, quien deberá pagar las consecuencias en caso de que prueben el amargo sabor de la derrota. ¿Pero desde cuándo los Piratas de la Sepultura confían en su caída y no en el triunfo? Eso jamás ha pasado. Decidido y empoderado, Kiyoshi se pone de pie, no sin acompañar el movimiento con un leve tambaleo debido a la embriaguez. — Uker, alístate. — También mira a su alrededor, se percata de que Varo se acerca y también de la presencia de Eros no tan lejos de su ubicación. — Tontoro, Tontovaro, vengan aquí. Nos toca jugar con el dueño de casa. — Por mucho que sea aquel que mueve las piezas de su equipo, al necesitarse de cuatro jugadores significa que él también deberá ensuciarse las manos. Mira de pies a cabeza a cada uno de aquellos a los que llama Pegasus para formarte de su equipo, pero llama su atención que sean solo tres. — ¿Tú también participarás? ¿O quieres sorprendernos con una carta secreta? Creí que estábamos siendo transparentes. Habla. — Esta vez su voz ya se oye más severa, exigiendo igualdad, exigiendo que ambos líderes de su facción coloquen las cartas sobre la mesa y las enseñen sobre la mesa. Si algo no podemos criticar en Kiyoshi es la valentía que ha tenido esta noche. No se achica en ningún momento, sino que hasta parece más confiado que en un inicio. Que no los engañen diciéndoles que el alcohol lo ha puesto así, aunque la verdad es que sí. En cualquier momento le pega una piña a alguno de sus compañeros de la absoluta nada. Ojalá no suceda. Los sepultureros siguen desde la retaguardia a los expertos en duelo de monstruos, manteniendo una distancia de dos metros. A Kiyoshi en particular no le gusta la idea de ir al exterior, pues la temperatura que hay dentro del casino ha sido de lo más relajante en mucho tiempo. Pero entiende que juega con las reglas de alguien más y colocar mucho reclamo solo lo pondrá en una posición de debilidad. Kiyoshi camina a un costado de Varo y, disimuladamente, le da un pequeño codazo para que esté atento a entregarle su rifle en caso de necesitarlo. Justo antes de llegar a la cubierta, interpela una vez más a Pegasus. — Podrías comenzar explicando las reglas. Todos aquí hemos bebido, entenderás que nuestra paciencia no es la misma que al llegar. — Quisiera controlarse y seguir mostrándose educado, pero ya se está volviendo un poco loco. Tengan cuidado.
OFF ROL
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Eros Focalor - 24-02-2026 La adrenalina de la timba seguía apoderándose del capitán, o quizás era el licor en su sistema. De todas maneras tanto el ruido de las máquinas, como movimiento de los dados, las fichas fluyendo sobre las mesas, el dinero que iba y venía para reabastecer las fichas de colores; podía entender porque Varo se sentía embelesado por el concepto de poner en riesgo todo por una mala tirada del destino, pues era con la misma ambigüedad que podía ganar. — Vamos, vamos... ¡Debajo de 7, debajo de 7! Sonríeme destino —Exclamaba el capitán revoleando su copa vacía con esmero cuando la casa finalmente empató su tirada. Suspiró, al menos no había vuelto a perder dejando escapar una risa de todo corazón mientras el rubor de su ebriedad decoraba sus mejillas. Verdaderamente podía acostumbrarse a lo que el dinero podía comprar. Tomó su bolsa de berries dispuesto a subir la apuesta a 30.000 pero finalmente escuchó el llamado de sus tripulantes levantando la mirada, entonces recordó el objetivo primordial de los mismos. — Ay, cierto... Bueno si me disculpan debo retirarme, muchas gracias a todos por estas maravillosas jugadas —Realizó una reverencia cortés antes de acercarse, quizás tambaleándose un poco más de lo que le gustaría hacia el médico de la tripulación junto con el espadachín. Varo no tardaría en llegar supuso, lo había notado merodeando por las cercanías previamente. Al llegar con el dueño del establecimiento siguiendo los pasos de sus compañeros observó la situación en silencio por un momento ¿Qué estaba pasando? Kiyoshi le había dicho que le tocaba jugar con el dueño de la casa. — ¿Me estás llamando en modo de ataque? —Inquirió sin saber si debía prepararse para defenderse, pero ante todo la cortesía primaba pues no eran bestias. Entregó nuevamente una reverencia con serenidad. — Eros Focalor, tanatopractor, sepulturero, capitán de los piratas de la Sepultura —Se presentó. Pese a su tambaleo avanzó hasta posicionarse a treinta centímetros frente a su grupo, el siempre sería su primera línea de defensa. Sus ojos dorados analizaron al dueño del establecimiento, ladeando el rostro curioso. — ¿Qué jugaremos? ¿Hay juegos de fuerza aquí? —Había curiosidad en su tono, junto con una honestidad que no podía ocultar, era un hombre simple despues de todo.
Ataúd
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Rackham Uker - 25-02-2026 El reto había sido aceptado por el pianista, algo que no dejó tranquilo a Uker, pero poco más había para hacer. Estaban en un casino, mejor probar suerte que vivir la noche con miedo. Fue Pegasus quien puso las apuestas sobre la mesa: 250 millones en la victoria de los Sepultura, 250 millones en su derrota, pero en forma del cocinero más inútil del Grand Line. No le pareció un mal trato, pues incluso si perdían podían luchar, incluso si eso no funcionaba y lo capturaban podría encontrar una forma de escapar. No iba a morir en un lugar como ese, tampoco iba a mantenerse atrapado hasta que lo llevaran con la marina. Tenía un objetivo por cumplir, poco importaba si debía ser dejado atrás por el resto, avanzar solo nunca estaba fuera de los planes. Al fin y al cabo, gente lo había dejado atrás y él había abandonado a otros. La vida de pirata no estaba hecha para formar alianzas duraderas. Mentiría si dijera que eso le molestaba. “Duelo de monstruos” dijo el dueño del lugar, palabras que Uker nunca había escuchado juntas para referirse a un juego, por lo que debería prestar atención. El hombre de traje rojo llamó a sus jugadores, 3 personas que parecían estar a sus órdenes, por lo que el pelinegro supuso que él jugaría también, pues había aclarado que era un reto de 4 contra 4. Escucha a Kiyoshi y no le responde, en vez de eso, lleva su mano derecha a la máscara que cubre su rostro, levantándola un poco para liberar su cara del escondite. Observa a las 3 “fichas” de Pegasus, sin detenerse en ninguna pero permitiéndoles que le vean la cara. Ya no tenía sentido ocultarse, todos ahí sabían que se trataba de “El Marcado”, por lo que simplemente guardó la máscara en uno de los bolsillos interiores de su traje. Pese a haber “revelado” su identidad, cosa que Kiyoshi ya había hecho, tampoco volvió a hablar, pues nada había que decir. En cuanto toda la tripulación se hubo reunido en un punto, comenzó a seguir a Pegasus, manteniéndose detrás del resto del grupo, como siempre hacía. El dueño del casino había aclarado que debía jugarse en cubierta, algo que lo hizo preguntarse en que clase de juego se estaban metiendo. - Dijo que se llama "Duelo de monstruos”, tal vez tengas la posibilidad de golpear algo -. Dijo ante la pregunta de Eros, por fin volviendo a abrir la boca y sonriendo ante el comentario. Si se trataba de una competencia de fuerza, iban a ganar casi seguro, pero ver a Kiyoshi afectado por el alcohol le preocupaba, pensando en la posibilidad de que se tratara de algo más estratégico. Eros no había tomado también, ¿verdad? Algo le decía que si. Su mirada se elevó y se dirigió a la mujer del grupo contrincante. No tuvo miedo en apartar la vista incluso si ella lo miraba de vuelta, pues había algo más ocupando su mente. Maki, Hyak, Owen, Asherah, varias personas le habían dicho hasta ahora que tenía algo que atraía a la gente, ya fuera su personalidad o su físico. Fuera lo que fuera, no les había creído, pero si existía algo así podría aprovecharlo. De alguna manera, desconocida para él hasta el momento. Aún así, su prioridad era el juego, así como escuchar las reglas. Estaban en desventaja si no sabían cómo jugar, por lo que debían reducir ese problema lo más posible. - Pues, a jugar se ha dicho -.
Libro de recetas
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Varoganchin - 25-02-2026 La bola metálica rebotó una y otra vez. El sonido metálico me parecía campanas anunciando mi victoria. No podía perder. Ya casi podía sentir el tacto del nuevo montón de fichas bajo mis dedos. Era dinero fácil. Y como todo lo fácil, suele ser peor de lo que prometía. Treinta y uno, negro. Impar. El montón de fichas imaginario se esfumó de entre mis dedos. ¿Cómo podía haber perdido? Era mi noche de suerte, lo sabía. No podía estar pasando, no otra vez. Ahora estaba aún más lejos de poder hacer una fortuna para la tripulación. Mis dedos tamborileaban como marionetas movidas por el temor. El titiritero parecía estar burlándose de mi. «Zawa, Zawa», repetía una y otra vez. El mundo parecía estar paralizado a mi alrededor, pero más aún lo estaba mi cuerpo. ¿Qué debía hacer? Tal vez debería huir. Este nuevo paso atrás... Eso era. Aquello no se trataba nada más que de un paso atrás, pero no uno para perder ventaja. Aquel era uno para coger impulso antes de dar el gran salto. Estaba decidido; necesitaba hacer una gran apuesta.
Me giré de nuevo hacia el lugar en donde se encontraba Kiyoshi. Él podría hacer esa generosa contribución a mi noche de juego. Aseguré el hatillo de las armas a mi hombro y comencé a andar en su dirección. —¡Kiyoshi. Amigo! —dije con los brazos extendidos mientras practicaba la mejor de mis sonrisas—. Tengo una oferta irrechazable para ti. El doctor pareció no oírme y pronto nos llamó a Eros y a mi para que nos acercásemos. Y, como siempre. Utilizando esos irritantes apodos que nos había colocado. Llegué hasta su posición con la intriga sobre lo que dijo de jugar con el dueño del casino. Sin duda nos habría conseguido un lugar en una mesa de póker muy selecta, solo apta para jugadores atrevidos. Una de esas mesas en las que las cuantías de dinero no están al alcance de los mortales. Adoraba los juegos de cartas, en especial el póker. Esas si que eran apuestas y no esa cosa de la ruleta; eso era para novatos. —!Oh, Kiyoshi! Mi gran compañero, el mejor diría yo. Conseguirnos un lugar para jugar en la mesa del dueño... Guau, eso sí que solo lo consiguen los mejores —dije acompañándolo de una risilla cómplice. Era consciente de que seguía necesitando el dinero de Kiyoshi si quería poder apostar en aquella mesa, pero nunca había sido muy bueno en aquello de engatusar a nadie. Mis intereses habían hecho que pasase por alto la presencia de quienes se encontraban frente a mis compañeros. Un hombre, elegante, acompañado de otros tres que parecían estar a sus órdenes. El cabello blanco del dueño del casino tapaba su siniestro rostro. Los otros tres no llamaron mi atención, pero si que lo hizo lo que mencionó Uker acerca de lo que iríamos a jugar. «Juego de Monstruos». ¿Qué clase de absurdo juego era ese? Comencé a seguir al grupo del dueño del casino junto a mis compañeros, a la vez que profería quejas una y otra vez. Para mis adentros, eso sí. No quería molestar a Kiyoshi. Seguía sin saber si iba a necesitar de su dinero para apostar, fuese lo que fuese a lo que íbamos a jugar. Solo esperaba que no fuese una de esas máquinas en las que solo había que echar una moneda y tirar de una palanca. Odiaba ese tipo de juegos. ¿Qué emoción había detrás de ello? Dichoso Kiyoshi... Me golpeó con el codo y me hizo un gesto hacia el hatillo de las armas. Casi me había olvidado de ellas. Estaba seguro de que intentaba decirme que estuviese alerta en caso de tener que pasarle su arma. También debía darle a Uker su katana de ponerse fea la cosa. Ya casi tenía ganas de ver en acción al hombre más buscado del South Blue. Entendía que Kiyoshi quisiera avisarme, pero, ¿de verdad tenía que hacerlo con un codazo. —Entendido, Dichoshi —susurré molesto. Dichoso Kiyoshi. ¿En qué clase de juego nos había metido? Aunque pensándolo bien, aquello era un casino y seguro que había apuestas de por medio. No podía rechazarlo. Era hora de hacer una fortuna. Era mi hora.
INFO
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Fuguwu - 26-02-2026 Pegasus observa a Kiyoshi tambalearse al ponerse de pie. La sonrisa en su rostro se ensancha, sin ser de burla, sino solo de satisfacción pura, pues el doctor aceptó sin dudarlo. Mejor aún, aceptó ebrio, por lo que esto será entretenido. Kiyoshi cuestiona de forma exigente si Pegasus también jugará, pero Pegasus no se ofende, levanta ambas manos en gesto conciliador – “Por supuesto que jugaré. Cuatro contra cuatro. Joe, Mai, Tristan y yo. Contra usted y sus tres acompañantes.” – dice en un tono de voz relajado. Eros se acerca tambaleándose ligeramente y se presenta con reverencia como el Capitán de los Piratas de la Sepultura a lo que Pegasus inclina la cabeza – “Un placer, capitán Focalor. Primera vez que escucho de este grupo, ¿se ha formado recientemente?” – pregunta con genuina curiosidad, pues Pegasus suele estar al tanto de todas las bandas piratas de renombre, aunque no revela que le parece extraño que Uker, antiguo capitán, ahora este bajo las órdenes de otro. Como si este pensamiento lo hubiera expresado en voz alta, Uker se quita la máscara para finalmente exponer su rostro. Las tres fichas de Pegasus lo miran sin reacción particular: Joe cruza los brazos, Mai sonríe levemente, y Tristan se rasca la nuca. Uker mira directamente a Mai y ella sostiene la mirada sin incomodidad. En ese momento llega Varo con el hatillo de armas, por lo que Pegasus concluye que pueden empezar – “Bien, parece que todos están aquí así que subamos.” – indica a todos en un tono de voz alegre y jovial. Pegasus camina hacia la puerta principal del salón, la que da a cubierta, con Joe, Mai y Tristán quienes le siguen en fila. Los Sepultura van detrás manteniendo dos metros de distancia. Al abrirse la puerta el frío golpea inmediatamente con sus menos ocho grados haciendo caer copos de nieve sobre la cubierta de madera oscura del Cyndia Crawford. La cubierta principal mide aproximadamente 40 metros de largo por 12 de ancho y estaba completamente vacía hasta antes que llegaran Pegasus y compañía. No hay tripulación ni espectadores, solo nieve acumulándose en las tablas y el cielo nocturno despejado donde las estrellas brillan con intensidad y la luna en su fase creciente amenaza estar a pocos días de salir completamente llena. Pegasus deja pasar a todos a la cubierta y extiende los brazos como si estuviera presentando un espectáculo – “Bienvenidos al escenario. Esta caricatura de tradición ha visto muchos duelos. Pero ninguno tan interesante como este.” – y luego, respondiendo a las exigencias de Kiyoshi de que explique las reglas, continúa hablando con claridad – “Duelo de Monstruos se juega así: Hay cuatro jugadores por equipo, uno es el Maestro del Duelo y los otros tres son los Monstruos.” – señala a Kiyoshi – “Nosotros seremos los Maestros” – señala a Joe, Mai y Tristan, además de a Eros, Uker y Varo – “Ellos son los Monstruos.” – continúa, ahora caminando en círculos sobre la cubierta – “Los Monstruos atacan y los Maestros reciben los ataques.” – se detiene para sacar del bolsillo interior de su chaqueta roja un par de dados blancos marcados con un punto y dos puntos en cada una de sus caras de forma equitativa – “Cada turno lanzamos tres dados, el resultado decide si el ataque del Monstruo es sencillo o especial, un uno es sencillo, un dos es especial.” – lanza tres de los dados al aire hacia donde esta Kiyoshi – “El equipo que reduzca los PV del Maestro rival a cero gana” – concluye su explicación mientras lanza al aire a breves centímetros de su mano su propio trio de dados a usar en el Duelo de Monstruos – “¿Alguna pregunta antes de comenzar esta caricatura de espectáculo?” – Pegasus camina hasta el final de la cubierta seguido por Joe, Tristan y Mai quienes se ubican 5 metros por delante de Pegasus y separados 3 metros entre ellos. Tristan porta un arco y un carcaj lleno de flechas, Joe una enorme hacha que empuña con ambas manos, y Mai un látigo de cuero largo y flexible.
Resumen
Duelo de Monstruos
Monstruos
Pegasus
Off
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Kiyoshi Maeda - 26-02-2026 Ya están todos reunidos. Parece como cuando en la escuela todos se agrupaban para ir a pelear después de clases, pues ahora irán a enfrentarse después de apostar. Podemos decir que es bastante similar, ¿no es así? Eros no muestra timidez al revelar la identidad tanto suya como de la tripulación aun cuando Kiyoshi no lo ha puesto al tanto de la situación, lo cual es bueno, pues el médico ya tomó la decisión de ser transparente. Bah, él siempre lo es. — Tranquilo, Varo. Esta es la mayor apuesta que hemos hecho en nuestras vidas. O ganamos 250 millones o perdemos a Uker, así que te quiero ver motivado. — Sabido es el gusto por el juego que tiene el Mink de los sepultureros, y con solo notar la expresión en su rostro se da cuenta de no seguir jugando ahí dentro lo desespera un poco. Pero como dice un sabio, que no panda el cúnico, porque aquí se viene con todo. Una vez atraviesan el marco de la puerta y el frío nuevamente azota sus huesos, Kiyoshi se ve obligado a abrazarse a sí mismo y frotar continuamente sus brazos, buscando transmitirse calor a sí mismo con ese roce continuo. Lamentablemente, no le sirve de mucho y la baja temperatura le pasa factura. Tose dos veces en lo que se cubre la boca con el antebrazo. — Estábamos mucho mejor adentro. — Pero seguramente con el dinero que obtendrán estarán mucho mejor. A veces hay que retroceder un paso para avanzar dos, pero Pegasus seguramente tiene en mente hacerlos dar atrás diez para no avanzar ninguno. Perder a Uker sería algo lamentablemente porque los obligaría a buscar la forma de traerlo nuevamente con ellos. — No importa, no perderemos. Nosotros jamás perdemos, ¿verdad, Eros? — Intercambia miradas con su capitán levemente, percatándose de su estado de ebriedad. Ambos están en la misma situación, lo que le preocupa un poco. Envalentonado, toma la delantera en el avance, situándose primero dos metros por delante de sus compañeros en lo que escucha las reglas del juego. Imposible que no sienta un poco de miedo al escuchar que las ofensivas vienen en su contra. ¿Podrá defenderse? ¿Esquivar? ¿Hacer algo? Quisiera preguntar, pero el alcohol lo pone tan agresivo, que siente que preguntar eso le haría demostrar debilidad. Irá hacia adelante así nomás, a lo maldito. — Está todo claro. — Cómo no. — Empecemos este tonto juego. — Estira el brazo derecho hacia adelante, con el índice apuntando al frente. — Adelante, tontos. — Ahora sí le toca al resto ponerse al frente, dando Kiyoshi pasos hacia atrás hasta quedar con solo dos metros de distancia de la zona límite de la arena, bastante lejos de los enemigos. Sus compañeros necesitan espacio para lucirse, y no será él quien les quite parte del escenario en el que demostrarán su fuerza.
Soundtrack
Los tres monstruos de duelo tienen perfecta libertad para decidir dónde situarse, pues no será Kiyoshi quien les diga cómo moverse. Lo que sí decide es el orden y los movimientos que harán. Tras soltar un pequeño suspiro y toser una última vez, empieza la apuesta. Es hora del duelo. — Aquí voy, Pegasus. Prepárate. — Su voz se alza un poco más alto de lo normal, demostrando motivación, obviamente ayudado por el alcohol. Tras haber obtenido los tres dados, los lanza para conseguir el resultado que el Dios del Juego ha decidido. Borracho y todo, sigue siendo el más listo de los suyos, por lo que no tarda en decidir cómo jugará. — Utilizo al ser más temido de los Piratas de la Sepultura, aquel capaz de traer devastación al mundo entero, “La Epidemia”. Varo, utiliza tu ataque “Disparo al centro del universo” para enseñarles lo que tienes. — Tras esperar a que el Mink haga lo suyo, llega el momento del segundo protagonista de la noche. — Ahora, la obtención más reciente de mi baraja, un monstruo que fue conocido como el primer emperador del South Blue, y ahora te enseñará por qué es tan temido. “Guerrero Marcado”, utiliza tu ataque “Corte al Ciberespacio” para atacar directamente a Pegasus. — Nuevamente espera. — Tercero y obviamente menos importante, “Hombre Topo”, utiliza tu técnica "La todoterreno y watona piña ultra evolucionada” contra Pegasus. Cada una de las órdenes las hace mientras apunta hacia el maestro enemigo, manteniendo un rostro serio y decidido, aunque su cuerpo no deja de temblar por el frío y por la embriaguez. Menos mal no ha tenido que atacar, por ahora…
OFF ROL
Otro OFF
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Rackham Uker - 27-02-2026 Un duelo físico, oculto bajo el teatro de un juego. Las reglas parecían simples, tan simples que se preguntaba si no era algo creado por el hombre de forma rápida para apostar algo. Kiyoshi no parecía él mismo, el cocinero supuso que se trataba de un efecto secundario de su ebriedad, esperaba que no les pasase factura luego. Las reglas estaban claras, al menos por el momento, Pegasus y sus “fichas” tomaban sus puestos y esperaban a que ellos hicieran lo mismo. - Varo, ¿aún tiene mi arma? -. Se acercó a él con una sonrisa, esperando que el mink pueda entregarle la katana que antes le dejó a su cuidado. En cuanto lo tuviera de vuelta en sus manos, diría un amable “Gracias” hacía su compañero, para luego girarse y avanzar hacia su puesto, siendo el lugar central. Ahora se encontraba a 3 metros de Kiyoshi, esperando que tanto Varo como Eros decidan sus puestos o prefieran intercambiar con él. Ya en su posición, comenzó a mover sus brazos y piernas un poco, el frío no ayudaría a su capacidad para combate y quería encargarse al menos de eso, sin lograrlo lastimosamente. Observó a los 4 oponentes, poniendo especial atención en los 3 que formaban una barrera para llegar a Pegasus. Un hacha, un látigo, arco y flechas, el dueño del lugar antes había dicho que los “monstruos" debían atacar al “Maestro” rival, pero había cosas que no le quedaban en claro. - ¿Cómo se supone que calculemos esos PV que mencionaste? -. Al fin y al cabo, ¿Cómo sabría cuántos puntos poseía cada maestro y cuánto daño harían sus ataques?. Ahora que lo pensaba, la distribución era confusa si solo escuchaba las reglas dadas en un principio por Pegasus. Si los “monstruos” debían simplemente atacar al rival, ¿Por qué se colocaban enfrentados entre ellos? De ese modo, la arena parecía más un combate 3 contra 3 comandado por 2 personas. ¿Debían obviar a los secuaces y atacar directamente a Pegasus? Veía difícil que ese sea el juego, la gente así no se ensucia ni lastima fácilmente. Kiyoshi dio inicio al turno, soltando palabras exageradas y para nada dentro de lo que haría normalmente. Fue Varo el primero en tener que atacar por ordenes del médico, pero luego llegó su turno. “¿Emperador del South Blue? ¿Quién usaría un título tan horrible?” fue lo que pensó mientras Kiyoshi terminaba de hablar. Sus piernas se doblaron un pequeño momento antes de salir corriendo, moviéndose 11 metros hacia adelante mientras desenvainaba su katana. “Corte al Ciberespacio, como si algo así existiera”. Su movimiento no se detuvo, pues en ese momento dio un salto que lo elevó de manera sorprendente, pasando sobre la cabeza de los 3 secuaces contrarios para aterrizar justo frente a Pegasus, a 1 metro. Sus rodillas volvieron a doblarse, amortiguando el impacto y permitiendo cortar debajo de donde debería. Sus manos movilizaron la espada a gran velocidad, buscando cortar el muslo derecho del hombre de traje rojo. Parecía una zona lo suficientemente segura para no causarle gran daño, pero ahora quedó atrapado entre él y sus “monstruos”, lo cual podría ser un problema.
Libro de recetas
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Eros Focalor - 27-02-2026 Cuando salieron al exterior, el frío golpeó el cuerpo de Eros aunque gracias al calor interno que sentía por el licor sus sentidos no percibieron el tiritar que su fisionomía estaba sintiendo. Sus labios rápidamente se tornaron un poco más morados, y humedad emergió de su fosa nasal. — Ah ah achooo —Estornudó rápidamente, dejando escapar una risita tímida mientras acompañaba al grupo hasta las posiciones donde se daría el combate. El rubor de las mejillas del sepulturero a causa del alcohol terminó haciendo entrar en temperatura el rostro del ebrio capitán quien, con ligereza y algo de timidez, asintió ante las palabras de Pegasus. — Tiene sentido que aún no haya oído de nosotros, somos una tripulación formada en un principio como una alianza en Little Garden. Los Cabaret naufragaron, los Olvidados se disolvieron entonces por supervivencia nos terminamos juntado... El resto es historia, tengo un equipo de gente excepcional. Cada uno de ellos es una amenaza en potencia, simplemente llevo la voz cantante porque soy el primero que pondrá el cuello en juego por ellos —Aclaró con verborragia genuinamente orgulloso de quienes podía llamar amigos, mientras se ajustaba los guantes y comenzaba a calentar los músculos listo para el enfrentamiento. Definitivamente demostraría el potencial del grupo. Escuchó la normativa de la contienda, dando una reverencia serena a cada uno de los rivales para entonces prestar atención a las palabras de quien tomaría el rol táctico de aquel duelo de monstruos. Parecía completamente inmerso en la actuación, y eso dejaba tranquilo al sepulturero de Baterilla; al fin Kiyoshi estaba pudiendo dejarse llevar por una emoción tonta, estaba siendo un tonto. — ¡Voy a transformarme! —Comenzó a hacer fuerza como siempre, pero quizás producto de su ebriedad de pronto sintió un tronido en su columna. Nada. Maldición ¿Cómo era? En posición de batalla respiró antes de comenzar la lucha precisamente en el centro de la cubierta a unos veinte metros de Pegasus. Quizás beber antes de combatir no era la mejor idea. Su mente trató de aclararse, una batalla era una batalla. Aun intoxicado, lo daría todo. — ¡Toca pelear hasta parar Uker, confía! El capitán escuchó las palabras de su médico, ladeando la cabeza hacia un lado pensativo ¿Por que era el menos importante? ¿Porque tenía menos wanted que los otros dos? Tenía sentido. Observó el avance de Uker, y se dispuso a moverse en sincronía a medida que éste se acercaba hacia Pegasus. Primero se movió dos metros hacia su derecha, con determinación asintió saltando unos cuatro metros a lo alto, y 20 metros a lo largo exactamente para aterrizar del otro lado de la cubierta donde había iniciado la contienda en el flanco derecho de Pegasus para liberar apenas aterrizó su ataque. Tensando los músculos de la muñeca, y lanzando un devastador puñetazo hacia la mandíbula de Pegasus.
Ataúd
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Varoganchin - 01-03-2026 «La mayor apuesta de nuestras vidas». Esas pocas palabras bastaron para cambiar por completo mi estado de ánimo. Acudí a Kiyoshi con la idea de poder hacer una apuesta fuerte, algo que cambase nuestras vidas para siempre. Y mi amigo no me había defraudado. 250 millones de berries era una cantidad que nos haría olvidarnos de la pobreza para siempre. Podríamos conseguir provisiones, repuestos para nuestro barco, las mejores armas... incluso podríamos hospedarnos en los mejores hostales a lo largo de nuestra ruta. Por sus palabras parecía que había apostado a Uker, pero cualquier buen jugador sabe que para ganar hay que arriesgar. Uker lo entendería.
—Tú si que sabes apostar, amigo —dije mientras pasaba el hatillo que resguardaba su arma a Kiyoshi—. Sabía que podía confiar en ti. Atravesé la puerta junto a mis compañeros. Mi cuerpo se tensó tan pronto como sintió el viento frío. Calé mi sombrero todo lo que pude y subí el cuello de mi cazadora. Quería evitar que el aire llegase a mi piel a todo coste. Uker se dirigió a mi para recuperar su katana. Yo deshice el fardo en el que la había convertido y la puse a su alcance. —Claro. Aquí la tienes de vuelta. Las palabras de Eros causaron que dejase a un lado el frío, pues en ellas se podía ver lo mucho que nuestro capitán confiaba en nosotros. No podíamos fallarle. El dueño del casino comenzó su explicación. Parecía que este no sería un juego de cartas, ni de azar. Había dados, sí, pero lo que iba a decidir el vencedor sería algo a lo que nos habíamos acostumbrado; la violencia. Su discurso incluía todo tipo de conceptos que desconocía, pero ninguno de ellos me irritó tanto como la parte en la que yo formaba parte de «los monstruos». No era la primera vez que me llamaban algo así, y a juzgar por la recompensa que se había puesto por mi cabeza no sería la última. Era algo que podía esperar. Al fin y al cabo, yo era un pirata. Pero había algo en esa palabra que me molestaba siempre. Algo que me recordaba a los tiempos en Samba, en los que la familia Reena me trataba como una bestia. Algo poco mejor que un animal —la mayoría de las veces—. Siguiendo las indicaciones de aquel disparatado juego, me situé 5 metros por delante de donde se encontraba Kiyoshi. No sabía bien si aquello intentaba representar a un general dirigiendo a sus tropas en el campo de batalla, o era más bien frut de un loco que se creía una suerte de titiritero lúgubre. Sin embargo, el objetivo estaba claro. Debíamos mantener a Kiyoshi a salvo y a la vez atacar a aquel dueño de casino chiflado. Kiyoshi me dio sus indicaciones. No supe bien que era aquello del disparo al centro del universo, pero como buen amante de las artes, un poco de teatralidad nunca está de más. Salté hacia delante, lo justo para tener a tiro al dueño del casino. Mi rifle ya apuntaba hacia él mientras recorría el gélido aire. Mis pies se posaron en el suelo y apreté el gatillo. Un disparo, certero, buscando el pecho de nuestro contrincante. Un ataque simple, sería más bien una advertencia. Lo justo para crear un pequeño hueco para los siguientes ataques de mis compañeros. Uker y Eros se lanzaron al ataque en una sincronía que parecía ensayada. Dos ataques devastadores. Sin duda, aquel hombre de pelo blanco no quedaría impasible ante nuestros ataques. Una vez más, la batalla había comenzado. Y esta vez el premio sí que prometía.
INFO
|