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Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227) +---- Foro: Corriente Rakusei (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=148) +----- Foro: Isla de Drum [Tercera isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=155) +----- Tema: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] (/showthread.php?tid=3436) |
RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Maki D. Zen'in - 03-06-2026 La violencia siempre era rara en manos de Merlot, Maki creía y sin riesgo a equivocarse era quien mas había visto furia en ella y cada vez era mas aterrador que la anterior. le habían contado que había reventado la cabeza de uno de esos cazadores antes de llegar a Paraiso, también había visto una vez como le desbarato el coco a otro con una especie de tapa pesada. Era poderosa sin duda. Y ella misma no se consideraba como tal y estaban todos mas seguros sin que ella agarrara confianza. También había otra razón. Maki no quería que María Merlot su gran amiga, diosa y salvadora. Se convirtiera en un monstruo como ella misma. No tenía idea de que cojones estaban creando aquí, pero si estaban involucrados niños sería capaz de destruir todo este maldito lugar ladrillo por ladrillo. Los ojos afilados volvieron al frente esperando lo inevitable el ataque de Maki había sido efectivo y había hecho pedazos al maldito que quería tocar a su hermana del destino. Preparada siempre para lo peor, ve como este desgraciado deja a su colega y eso solo hace montar en ira a la iguanaesca maleante para iguanacearlo sin contemplaciones quien realiza un movimiento de rebote apenas tiene espacio. Que sus enemigos atacasen era lo peor que pudiera pasar o lo mejor, ella no era una especie de pacifista, no era piadosa y no… no era una mujer pacifica aunque su gran afición fueran las letras defendería con toda su convicción a aquellas que amaba y esta mujer hibrida con aroma a sardinas saladas era una de ellas , pero sin duda lo harían y ella lo sabía aunque el primero y más rápido se había escapado, Maki salto hacia atrás tal como lo pensaba en su mente y sin detenerse, sin esperar, augurando el ataque continuado de su enemigo se lanzo contra el lanzando una de sus técnicas con más movilidad de su arsenal. Se había vuelto una mujer que no daba espacio a la lucha desde que se había enfrentado a aquel poderoso gigante en la selva de Little Garden. No… no la sorprenderían más y no frenaría jamás hasta que sus enemigos están estuvieran inmovilizados o rendidos. —Danza Escamosa: Corte de la Flor Roja— El grito de su técnica se alzó aún más la murmuración de su técnica y salió disparada contra el enemigo. Ambos golpes se cruzaron y Maki salió vencedora pero no se detendría su ataque estando cuerpo a cuerpo con el lanzo un nuevo ataque. Estaba claro que no se detendría. Si después de ver a su amigo hecho pedazos continuaba. Llegaría hasta las últimas consecuencias el corte del enemigo golpeo su cuerpo pero no con la suficiente fuerza como para causarle daño. sus escapas eran durisimas. Sus armas se vibraron junto con las mismas escamas de la reptiliana causando que aumente su poder y se lancen hace adelante penetrandole en el abdomen y Maki sadicamente girándolas desgarra hacia el costado causando una horrenda herida doble, la sangre estallo manchandola aun mas de sangre de su objetivo —Danza Escamosa: Doble colmillo— Su grito fue seco... pero no cruel. —Unnie, ve por los niños... yo me encargo.— Dijo Maki apuntando al enemigo con su arma al frente de manera amenazante. Con el cuerpo echado hacia atrás solo un poco. Minimizando su zona de impacto con la hoja de los mil recuerdos casi oculta detrás de su espalda. —Ahora... Vacia tus bolsillos, deja tus armas y lárgate... no eres alguien se se puede enfrentar a nosotras... vete y vive un día para vengarte o vivir en vergüenza basura...— Maki bañada en sangre enemiga ya no consideraba que fuera un reto ni el ni su amigo muerto... su plan no era dejarlo escapar. Sino que le guiara hasta quizás otro líder de esta panda de asesinos y secuestradores. Se interpuso nuevamente entre el enemigo y su compañera esperando que no le causara ningún daño, no lo permitiría.
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RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Maria Merlot - 06-06-2026 Narrador / María Merlot
Un recuerdo lejano…
Manzanas, barco y cangrejo… Gyojin, gritos y lágrimas… Una vida arruinada… Una vida extinguida… Por un momento las manos de la mestiza temblaron al sostener aquella arma de filo apuntando con convicción al malvado hombre que las había atacado; el otro ya había recibido su castigo. Un leve sudor frio, saliva agria en su boca. El distante pasado de una vida feliz, armoniosa pero sobre todo maravillosa al lado de su padre cangrejo. El sonido de niños asustados la remonto a cuando, por su culpa, terminaron siendo atacados por una banda pirata… y no sería tan horrible el dolor, si aquel individuo difícil de mirar pero de enorme corazón, aun estuviera vivo. Si ella no hubiese pedido ir a ver a los gusanos bio luminiscentes, él aun estaría vivo… es más, si ella se hubiera muerto en aquella jaula bajo el mar… él estaría vivo.
Vaya, vaya, parece ser que mis compañeros no me hicieron caso y se ablandaron con los niños…
La repulsiva voz se dejó escuchar, el olor a sangre del que intento hacerle daño, le genero de pronto arcadas. Habían niños… lo acababa de confirmar. Otro recuerdo, una habitación, Madame Corina… como le acaricio la mejilla y le dijo que le enseñaría a estar bien, ella le mintió… esa noche su mente se fragmento, los grillos brotaron, y desde entonces no paraban, o si lo hacían… desde que estaba con sus nakamas no la atormentaban tanto. María apretó la daga, quería matarlo, hacerlo pagar, como si ella hubiese sido su víctima, no lo fue… fue la victima de otro ser aun mas despreciable. La mirada ámbar se enfoco en el sujeto, sin dejar de apuntarlo. Destilaba odio y desagrado pero sobre todo la determinación de borrarlo, con mucho dolor, de este mundo.
Unnie, ve por los niños... yo me encargo.
Antes de que una mala decisión la llevará al malvado hombre, la voz de la Valkiria Besada por El Sol calmo sus pensamientos y deseos sangrientos. El ámbar se poso sobre la dama, la seguridad de su hermana, una hermana que jamás pensó tener… pero que el destino cruzo con el suyo. Un parpadeo, dos parpadeos, una exhalación, un asentimiento, la daga manchada de sangre descendió y fue guardada de dónde la saco. Ella iría por los niños, su Unnie se encargaría de hacerlo pagar — … esta bien, Unnie… por favor, que sufra, mucho… tanto que desee nunca haber nacido, es más, sácale los ojos, córtale las manos, llevemos su corazón a Algodón de Azúcar… un souvenir de este sitio — la joven destilo rencor, en su mente no habían grillos, sino una rabia contenida por aquellos que lastimaban a los más indefensos, y cuya historia se reflejo en si misma.
María despego la espalda de la pared, y protegida por su hermana salió de la habitación, solo debía seguir el sonido de los lamentos, a diferencia de ella… ellos si serían rescatados, o moriría intentandolo.
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RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Bertram Gaufrid - 08-06-2026 El sujeto había abandonado a su amigo a su suerte, algo milagroso pues no debería haber podido hacer en otras circunstancias solo que en esta ocasión tuvo la suerte de su lado y logró evitar por los pelos a su compañero y lanzarse al ataque contra la pirata que les atacaba con más fuerza y de manera más despiadada, casi como si la muerte y la sangre formasen parte de su naturaleza. Ciertamente era la invasora más temible y por ello era que necesitaba acabar con ella primero y no podía tener a ambas como sujeto de prueba, aunque con suerte le hacía el daño suficiente para que perdiera el conocimiento pero siguiera con vida. Para ello debía concentrarse y seguir atacando a la peliverde, ignorando de momento a su compañera, a quien la iguanesca figura no para de proteger y que, por lo que parece, el atacarla es lo que provoca tanta furia y desprecio en la espadachina.
El médico se lanza al ataque sin perder el tiempo, buscando tumbar a Maki, pero la peliverde se defiende hábilmente del ataque logran reducir la fuerza de la espada del enmascarado de tal manera que la fuerza resultante es tan ínfima que no logra sobrepasar la dureza de su piel reptiliana. En ese momento es que el enmascarado menciona a los niños y la mestiza parce verse muy afectada por eso, algo parece cambiar en ella, su mirada está llena de odio e ira, casi más que la reptiliana peliverde, algo que asusta sobremanera al médico que no esperaba que alguien con un aspecto tan inocente pueda causar tal sensación de miedo en un hombre acostumbrado a enfrentar a asesinos, secuestradores y otro tipo de calañas con tal de lograr sus objetivos, siendo también alguien que no muestra aprecio por los demás, solo los ve como peones o piezas en sus investigaciones. El ataque de la iguana impacta de lleno en el hombre antes siquiera que pueda registrar lo que está ocurriendo, notando directamente como ambas espadas atraviesan su abdomen y lo desgarran por completo, provocando un sangrado intenso que no hace más que empeorar su situación y su estado, y mientras él se pelea por mantenerse vivo escucha como Maki le dice a la otra que vaya a por los niños, pero lo que lo congela en el sitio e impide que piense con la poca claridad que le queda del dolor es lo que dice la joven, habla exactamente igual que la única persona a la que Zarandonga ha llegado a temer por su completo desprecio por la vida, aunque la joven parece no tener esos pensamientos de forma general, al contrario que la otra mujer, quien trata a todos los seres vivos como simples sujetos de experimento, le da igual si son desconocidos, enemigos o su propia familia, si encajan en lo que busca, serán sus víctimas De hecho ella es la causa de que él lleve la máscara, nadie que haya visto su rostro descubierto sigue vivo. La joven que pidió su corazón se marcha de la sala siguiendo el sonido de las voces de los niños, seguramente se sorprenderá con lo que se encuentre, pero mientras ella llega ,Maki intenta convencer al sujeto de que escape, seguramente no por piedad, en sus ojos se ve claro que no es algo que le caracterice, por lo tanto seguramente tenga otras intenciones que el hombre no satisfará. Zarandonga escupe sangre por bajo su máscara y dice con una voz burlona -No me vas a engañar, sé lo que pretendes, pero no lo lograrás. No es que no te vaya a levar a mis jefes, es que no los hay, cada cual hace lo que quiere, y si no está en su investigación se encarga de la seguridad. Por cierto, si crees que somos los únicos guardias estás equivocada, junto a los niños hay más guardias. Además, por lo que dijo la chica que llamas Unnie, no sois ajenas a los experimentos con seres vivo, aunque ese tal Algodón de Azúcar parece más un carnicero o traficante que un científico.- Dicho eso el sujeto aprieta con la fuerza que le queda su espada y trata de golpearte directamente en el cuello, su cuerpo sangrando sin parar, sus fuerzas abandonando su cuerpo pero negándose a entregarse o rendirse. Mietras todo esto sucede en la sala, Maria avanza por largos pasillos vacíos y casi sin luz, siguiendo el origen de las voces hasta llegar a una sala muy parecida a un calabozo medieval, una sala amplia con varias celdas a cada lado y dentro de cada celda hay como 10 niños, contando que se ven unas 7 cedas habrá un total de 70 niños de diferentes edades llorando y pidiendo ayuda, queriendo ver sus padres, y en el cetro de la sala se alzan dos primates de gran tamaño, y un aspecto poco natural, casi como si fueran un experimento de esa gente. Nada más escuchar a MM entrar ambos se giran hacia ella mirándola fijamente y en silencio, respirando fuerte listos para atacar. Justo al fondo, en una pared, se pueden ver las llaves de las celdas, nadie más se encuentra en el lugar, lo único que se interpone entre MM y la libertad de los niños son esas dos extrañas criaturas.
El carcaj del desastre
RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Maki D. Zen'in - 09-06-2026 Parecía que algo ocurría con su hermana… esto si que le provocaba dolor en el corazón, le penetraba la armadura que siempre llevaba para parecer dura, pero ahora no. Le causaría mas daño que se llevase un rasguño Merlot en lugar de que le mutilasen a ella. Aun así, los enemigos tenían su completa atención física. Pero su corazón estaba con ella, aquella que nunca dejaría sola. Nunca más. No por que fuera una boba ingenua… … … … … … bueno, si lo era, pero más que nada porque la demás gente si que era malvada y siempre trataba de sacar algo de ella. Sobre todo, a los que disque la buscan por motivos altruistas o de buena fe. No confiaba en ese tonto “Malvavisco” ni en ese papanatas del “Papas con katsup”. Ambos marines, seguro la querían para satisfacer sus propios deseos y sintiese bien reparando sus propios errores o aprovechándose de ella… mierda no recordaba sus nombres, pero uno lo conoció o recuerda vagamente en el South y al otro en Little Garden. La voz de Merlot parecía distante, perdida y perpleja… o… joder… no… respondía… —MERLOT AHORA!!!— Le tuvo que sacar de su aturdimiento psicologico. Ante las amenazas de su hermana sonrió un poco… si realmente supiera a lo que se dedica el doctor caramelo seguro se le caería el pelo rosado. Quizás solo creía que coleccionaba corazones de gente mala. Pero la oscura verdad era diferente. Se sentía confiada, decidida y tremendamente furiosa, ahora si era la niña atún de siempre seguro… mierda… Maki nunca le había preguntado por su pasado. Quizás le removió algo estos niños recluidos, pues siempre se ponía a la defensiva cuando hablaban de pequeños o de delitos que los involucraban. Aun así, se había largado, esperaba que no se encontrase con mas enemigos. Pero si era así… —Si necesitas ayuda… grita… iré tan rápido como el clamor de tus deseos lo ordenen hermana… y una cosa más… sálvalos!!.— Dijo haciendo danzar sus espadas entre sí. —JA… no es lo que crees… solo… no… no quiero tener que cargar en la mente con la muerte de un par de tontos débiles como ustedes son solo escoria… pero si quieres morir… no me interpondré a tus deseos.— Maki esta decidida al ver que el enemigo le ataca. El golpe de su espada apenas le daña… incrustándose en su cuello, pero sin apenas generar un daño importante… Maki entonces antes que retire la mano armada, avanza contra él ignorando el dolor absolutamente —Danza escamosa: Látigo D. Structor!!— Salto un tanto para aplastarlo con el peso de su técnica mientras la espada se hundió en él. Sobre su hombro usando su espada de dos manos. Podría haber huido, podría quedarse en el suelo, podría hacerse el muerto, podría simplemente tirar sus armas o podría haber salido corriendo. Pero atacarla… aun cuando consideraba que ya no era digno de combatir? La bestia esmeralda con un rugido de pie sobre él después de descargar su espadazo se alzó… sus espadas se clavaron en el suelo y con sus inmensas garras tomo su cabeza. Con toda… absolutamente toda su fuerza Maki alzo el cuerpo aturdido del enemigo y apretando con toda ella… aplasto la cabeza del enemigo en el aire reventándola en mil pedazos… la mascara se rasgo y la sangre salió por todos lados provocando espasmos de dolor automáticos y sin control, para después lanzarlo con fuerza sobre la mesa de uno de los anaqueles cercanos. Su sádico poder solo podía rivalizar con la ira de que el imbécil amenazara a su hermana. —Quien amenaza a mi hermana está muerto…— Maki se volvió entonces hacia donde María Merlot para apoyarla con su cruzada. Seguro se enfrentaría a mas guardias y la cabeza de Maki comenzó a oler el temor de verla herida. Corrió a toda velocidad por el pasillo para ayudar a su hermana
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RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Maria Merlot - 13-06-2026 Narrador / María Merlot
“La piraña más bonita del mar”
“¿Panqueques? Claro que si ¡Haremos los más ricos!” “¿Un árbol con un columpio? ¿Qué tal si ponemos dos y ponemos una hamaca? Y nos tumbamos a la sombra en verano mientras nos balanceamos...” La voz de su padre cangrejo empezó a zumbar en sus oídos. Los últimos recuerdos que tuvo en su compañía venían uno a uno a su mente como una película. Su amor incondicional, su paciencia inspiradora, su protección hasta el final de su vida. Aquel cangrejo difícil de mirar intento salvarla, no lo logró. Murió en las manos de los Piratas del Abismo, aquellos a los que ella estuvo subyugada durante tantos años; sabiendo que eran los culpables de la mayor parte de sus desgracias pero sin poder hacer nada, nunca tuvo la fuerza física para imponerse… aunque lo intento muchas veces.
Los recuerdos fluyeron por culpa de la voz infantil. Internamente deseaba que no fuera un niño, que no hubiera alguien ahí incapaz de defenderse... y a merced de adultos sádicos y crueles. El pasillo le pareció eterno, su respiración iba aumentando de intensidad mientras en la vestimenta blanca iba secándose poco a poco la sangre del tipo anterior. La iluminación tenue, casi inexistente, pero la mirada ámbar de la mestiza era muy privilegiada. La voz ahora venia acompañada de otros susurros, lamentos, llantos. La piel de María se erizó cuando llegó al final y empujó la puerta doble para abrirse paso… Pum…
Gracias Levi, por ser mi papá y no abandonarme... Pum Pum… Gracias a ti por aparecer en mi vida… Pum pum pum… ¡¡Ya voy Piraña!! Tu papá va a salvarte… La mujer ignoro a los dos monstruos y dio un paso, tras otros, recorriendo con la mirada las celdas: niños, grandes, pequeños, indefensos. Algunos lloraban, otros temblaban, los más valientes gritaban por ayuda. Al verla entrar hicieron silencio, como si evaluaran que papel desempeñaba en aquel juego del miedo. Los ojos de la mestiza se llenaron de lágrimas, no las derramó. Los recuerdos del secuestro, del intento de su padre por salvarla la abrazaron. Ella entendía a esos niños, a cada uno de ellos porque paso por la misma experiencia… ser aprisionada contra su voluntad, separada de su padre.
Ayu…ayudanos.
Ayudanos, ayudanos, ayudanos, ayudanos. Primero una voz, luego el torrente de voces que clamaban una oportunidad de salir de esa pesadilla. María respiró, apretando los puños y los ojos. Las lágrimas cayeron, dolía su corazón por el pasado miserable, dolía su corazón por el presente miserable de esos infantes — No tengan miedo, nadie les hará daño, los sacaré de aquí, los llevaré con sus padres, estén dónde estén, sean quien sean… — declaro con su hipnótica voz, poco alegre pero muy firme. Al abrir los ojos los clavo sobre las dos bestias — … ni ellos, ni los que están arriba, volverán a hacerles daños. Se los prometo... — dio un paso, luego se convirtió en carrera yendo contra el primer mono subdesarrollado al cual pateo en la pantorrilla y cuando se inclino... con el puño izquierdo le dio en el hocico chocándolo contra una de las columnas que dividían las celdas. La mandíbula quedo destrozada y él fuera de combate. Después se giró hacia el otro dándole un golpe a la altura del estomago que lo hizo caer sobre sus propias rodillas, ahí aprovecho para tirarle del hocico al piso y cuando la cabeza pego contra este uso su pie derecho para romperle el cráneo. La sangre salpico por todos lados, su ropa blanca estaría inservible.
Respirar: inhalar, exhalar…
El silencio volvió a apoderarse de la mazmorra. Debía ser fuerte por los niños, poco a poco su sonrisa encantadora volvió — … no lo intenten en casa, aunque si hay tipos, o monos, malos, háganlo sin dudar — la voz dulce de la chica, suave y alegre, junto a su sonrisa, hizo que los niños volvieran a hablar todos a la vez. Así fue como se dio cuenta de la llave, y abrió celda por celda — … ¿Conocen la historia de las flores de cerezos? Si aguantan un poco más se las contaré… mi Unnie nos ayudara a salir — comento maternalmente al grupo, eran bastantes —… el hermoso trió de cabellera rosada, espíritus de los arboles de cerezos… mi Unnie es una de ellas, la más fuerte guerrera, también esta Algodón de Azúcar que es el ancla, y luego estoy yo… que soy la estrella más etérea del firmamento. ¿No lo creen? — comento con voz misteriosa, como una barda contando una historia y finalizando con una sonrisa mientras cargaba entre sus brazos a un pequeño niño que continuaba llorando. Lo cierto es que… cada par de ojos en ese sitio la veían con admiración, después de todo era su ángel salvador… La hermosa mujer peli rosada, espíritu de los árboles de cerezo, así por siempre la recordarían, y pasarían de uno a otro su historia entre los habitantes de Drum.
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RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Bertram Gaufrid - 15-06-2026 El sádico y cruel médico sobreestimó sus capacidades y, por encima de todo, subestimó las consecuencias de amenazar a la persona más importante para una pirata a la cual no le tiembla la mano a la hora de aniquilar a sus enemigos, y menos duda cuando dichos enemigos amenazan a su hermana. El sujeto pese a saber que está condenado, que no tiene oportunidad de vencer, es incapaz de dejar su ego de lado mientras sigue desafiando a la peliverde, tanto verbalmente como con un ataque completamente inútil que impacta en ella, pero no tiene fuerza suficiente para hacerle daño, al menos no el suficiente para detenerla. El hombre podría haber entregado a los demás científicos, haber tirado el arma y tratado de huir, cualquier cosa podría tener mejor posibilidad de escapar y seguir vivo más que intentar dañar a la pirata, sin embargo, sus impulsos le forzaron a ignorar la decisión sensata y racional para actuar por ego y furia. Tras recibir el golpe, la peliverde se lanza a por el hombre, con un potente salto por encima suyo antes de rebanarle el hombro con un potente y feroz espadazo que provoca que la sangre brote con aun más fuerza y violencia que antes, perdiendo por completo las fuerzas y cayendo inconsciente en el lugar, tirado como un don nadie sin valor. Lejos de dejarlo ahí, la reptil deja las armas en el suelo y toma la cabeza del hombre con sus dos manos para, a continuación y sin rastro alguno de duda o remordimiento, aplastarle la cabeza con tal fuerza y violencia que no solo parte su máscara en varios pedazos, también destroza su cráneo haciendo que su cerebro se haga mil pedazos y se esparza por el entorno.
Tras eso Maki deja el cuerpo tirado, sin mostrar interés alguno en el resultado o en el hecho de que partes de su cerebro siguen pegados en sus manos, ahora solo quiere alcanzar a su hermana y ayudarla contra los guardias mencionados por Zarandoga, unos guardias poco comunes aunque más que guardias son bestias guardianas, unos experimentos de alguno de los locos del lugar y el motivo de la existencia del lugar. Mientras Maki corre por los pasillos sin descanso alguno, escuchando su corazón latir con fuerza en su oído y el eco de sus pasos acompasados con su respiración en la sala de abajo otra historia se cuenta, una historia que perduraría por años en el futuro a manos de aquellos cuyas vidas están en manos de dos piratas. Nada más llegar al lugar, la sirena ve un escenario horrendo y cruel, un escenario que parece traerle viejos recuerdos enterrados en su memoria, los niños se callan nada más verla, decenas de ellos que hasta el momento gritaban pidiendo ayuda, deseando que alguien los rescaten, ahora miran a Maria tratando de saber qué papel tiene ella en su vida de dolor, si va a ser otra de las personas que los ve como simples sujetos de experimento, si va a torturarles o inyectarles de todo o si van a acabar convirtiéndose en más bestias como las que se hallan guardando las celdas, siendo dos criaturas enormes, carentes de voluntad propia, solo son bestias bajo el control de los dueños del laboratorio con instrucciones claras, atacar a cualquiera que no perteneciera al laboratorio y a cualquier niño que saliera sin permiso de las celdas. La joven pelirosa trata de calmar a los niños, les dice que todo saldrá bien mientras camina hacia las bestias, quienes empiezan a lanzarse a por la joven antes de perderla de vista y acabar la primera estampada contra una pared, la mandíbula destrozada, siguiendo la otra vomitando tras el primer golpe antes de que su cabeza acabara destrozada y el suelo se inundara de una sangre verdosa. Mientras las criaturas sangran la joven abre las celdas una a una con las llaves y los niños se lanzan a por ella, como los niños de un orfanato al ver a su cuidador preferido, abrazándola y rodeándola mientras algunos lloran, otros sollozan y algunos empiezan a gritar -Viva la hermosa luchadora, salvadora de los niños.- Una y otra vez sin descanso, pues para ellos es la más bella mujer y su salvadora. La joven sostiene al más pequeño de todos, el cual no puede moverse por la enorme mezcla de emociones entre miedo, alivio y esperanza, pero los demás la miran como si fuera una enviada del cielo, destinada a salvarles. Cuando mencionas lo de llevarlos con sus padres, dos niños se adelantan siendo claramente los mayores y el chico dice -¿De verdad podréis sacarnos de aquí? Ya vinieron otros a salvarnos pero todos morían, pero si dices que tu Unnie puede sacarnos entonces confiaremos en ti, la mayoría se paraliza al ver a esos seres que derrotaste fácilmente.- Es en ese momento que Maki entra y ve la escena, primero ve a la bestia al fondo, mandíbula completamente destrozada y sangrando sin parar, casi en la puerta está la segunda criatura, la cual donde iría la cabeza solo hay un amasijo de masas que no tienen forma y separada de ambos cadáveres, Maria completamente rodeada de niños como una amorosa hermana mayor tranquilizando a sus hermanitos. La niña mayor mira a Maria y luego ve a Maki y dice -Hermana rosada, la tal Unni que mencionas ¿no será una chica con aspecto duro, pelo rosa parecido al tuyo y escamas? Parece bastante fuerte como nuestro ángel pelirosa.- Su mirada no muestra miedo ni terror, solo curiosidad fijándose en el aspecto de la pirata que se mantiene lista para pelear. Mientras ellas están con los niños las alarmas se detienen, los demás científicos parecen ignorar lo que sucedió fuera.
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RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Maki D. Zen'in - 18-06-2026 Los recuerdos siempre son dolorosos, pues se suelen recordar las cosas que nos causan problemas, traumas y dolor, somos lo que recordamos y vivimos lo que lloramos. Maki actualmente tenia un dolor tan intenso en su interior que no podía soportar que alguien amenazase a sus seres queridos. una de ellas con la que montaba en furia era la propia María Merlot o el médico, Hyákinthos. Quien les amenazaba estaba condenado. Ella no se detendría hasta darle muerte a quien se atreviese a cruzar esa línea. No se sentía bien por hacer esto, pero algo en su interior creía que era lo que se merecían. Su transformación retrocedió, volviendo a ser la mujer del principio. Aquella que parecía cansada de vivir a la sombra de los demás. Estaba algo agotada. Se limpio la barbilla de un poco de sangre y se masajeo el cuello que crujió ante su movimiento. Lo movió a cada lado y guardo sus armas, salvo su hoja de los mil recuerdos rotos que parecía no querer descansar hasta poner a salvo a su portadora. El espadón de dos manos volvió a su espalda y se volvió al camino por donde su amada hermana había ido por los niños. Miro el cuerpo inerte del enmascarado y de su amigo. Ambas basuras repugnantes que trabajaban en pos del mal. Eran merecedores de lo que les sucedió. Nada más. nada menos. Se sacudió las manos de lo que parecían ser restos de cerebro del confiado enmascarado. —Por que nos obligan a hacer esto… es increíble. Si dejaran las armas, su ego o simplemente usaran la cabeza… la conservarían.— Dijo mientras se agachaba para quitarle sus pertenencias. —Dinero y joyas es algo que no necesitaras más amigo mío.— Dijo mientras saco unos cuantos berris, y busco algún tipo de reloj o lo que sea que pudiera sacarle una ganancia. Cuando escucho lo que parecía ser unos sonidos bestiales se apresuro para ir por el pasillo a por su hermana. Finalmente parecía todo en control parecía que los únicos guardianes eran ellos. Maki suspiro mientras acelera el paso con un traqueteo producido por la gran cantidad de armas que llevaba encima. Finalmente escucha los aullidos de muerte. Los reconoce. Ella misma la dispensa con regularidad. Sus pasos, su corazón y su mente todos se mueven a la misma velocidad ahora que la calma parece reinar con el suspiro ya calmo y sereno como la suave marea de un lago que apenas recibe el toque del viento, pero dispuesta a volver ese viento un huracán si alguien mas amenaza a su hermana. Pero cuando llego… hizo retroceder nuevamente las escamas. El verde esmeralda de ellas retrocedió lentamente mientras los niños comenzaban a acerase a ella a Merlot rodeándolas como si fueran grandes diosas de la guerra. Pero Maki… Maki tenía otra idea. —Atrás… atrás pequeños o se pueden cortar con el pensamiento de mi hoja. No les recomiendo acercarse. Aun… aun no estamos a salvo… correcto Mer?— Dijo mientras alzo la espada sobre su cabeza. Los niños distintas edades. Demasiados como para encontrar a los padres de todos. Y seguro la mitad ni siquiera sabia desde donde venia. —Atención… atención linduras… vayan con tía Anchoa… salgan por donde vinimos yo buscare si no queda nadie mas que salvar. Vamos… vamos… los llevaremos a un hermoso barco donde pueden quedarse si lo desean… no??? ¿Anchoa?— Sus ojos afilados atravesaron la marea de niños y finalmente quedo de espaldas a ellos. desenvaino una segunda hoja y se encamino a adentrarse un poco mas en la oscuridad del laboratorio. No había mucho que registrar. Quizás uno que otra habitación pero era mejor asegurarse que nadie se quedaba atrás… o quizás… algo de valor quedaba atrás.
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RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Maria Merlot - 18-06-2026 Narrador / María Merlot
La mestiza correspondió el abrazo de la pequeña niña con amor maternal, con sincera empatía y simpatía, como era habitual en ella. Sin embargo, su corazón latía desbocado y algunas lágrimas se asomaban por sus ojos, se negaban a salir porque debía ser fuerte por los setenta niños que conto… ¿habrían más? No lo sabía, pero algo sabía con certeza… si debía matar a otras bestias o a más personas para rescatar a cuantos infantes fueran necesarios… lo haría sin dudarlo, aplastaría todas y cada una de las cabezas que se interpusieran en su camisa.
¿Por qué?
Sencillo, se sentía identificada. Ella también fue raptada de pequeña, apartada de su amado padre cangrejo “difícil de mirar” pero con una pureza que contrarrestaba su aspecto… curioso. Toda esa escena la hizo recordar las veces que grito, lloro y suplico que la dejarán ir… o que por lo menos pararan lo que estaban haciendo. Las lágrimas, la sangre y el sudor, el olor y los sonidos, el tacto y la repugnancia vinieron a ella como una oleada de recuerdos que ni los grillos pudieron acallar. Cerró los ojos con fuerza, apretando el abrazo… lo necesitaba al igual que la niña. Inhalo alejando los recuerdo, cuando abrió los orbes ámbar sonrió, aunque forzado venía de su corazón.
Viva la hermosa luchadora, salvadora de los niños.
Las vocecitas reafirmaron su genuina sonrisa — ¡Vivan ustedes por ser valientes! Y porque pronto estarán fuera de aquí. Esto solo será un feo recuerdo que borraremos con chocolate caliente, mi amiga Zhandra tiene una pastelería en la ciudad seguro nos hace descuento por ser tantos — bromeó recordando a la primera amiga que hizo en esa isla, aunque habían comenzado con el pie Izquierdo por menospreciar a su Unnie.
¿De verdad podréis sacarnos de aquí?
¿Les habían dado falsas esperanzas a esos chicos? ¿Serían así de crueles y malvados? A veces Pedro fingía liberarla… y cuando probaba la libertad siempre regresaba por ella, enseñándole que nunca sería libre. Ahora, más que nunca, quería romper cráneos — Por supuesto que sí, lo prometo… y siempre cumplo mi palabra. Además, no estoy sola… estoy con mis nakamas. Ya se los comenté antes, el hermoso trio de cabellera rosa, nacidas de las flores de cerezos para embellecer aún más el Reino blanquecino de Drum — empezó a fantasear mezclando la realidad con los grillos que volvían a chillar — … somos tres flores de cerezos, cada una domina un estilo de cerecidad — comenzó a contar en susurros girando sobre su propio eje para ver a cada niño, o intentarlo. Tomó la manita de la pequeña en sus brazos e hizo como si estuviera bailando el vals con ella — … Mi Unnie, la flor de cerezo del liderazgo nació con una espada en la mano y el corazón lleno de lealtad. No hay enemigo que le gane. Algodón de Azúcar, la flor de cerezo de la divinidad, todo lo hace perfecto, todo en él es… ¡Divino! Y yo, la flor de cerezo de la belleza y ahora madre de 70 jóvenes… ¿¡Podría adoptarlos!? Si no encontramos a sus familias… los nombraré mis hijos serán los Merlots Aluvines de Drum. Deberé trabajar muy duro para pagar techo, comida, educación… ¡No vayan a ser luego hijos mal agradecidos! — les propuso y luego les advirtió pero con un tono amoroso que se ganó muchas negaciones al respecto de su última exclamación.
Cuando Maki D. Zennin entró a la habitación, el corazón de María se dejó de latir tan rápido. Ver a su hermana intacta la hizo soltar el suspiro que no sabía que tenía contenida. Escucho sus palabras, luego le comento — … mira Unnie, eres tía. He dado a luz a 70 niños. Soy una madre — y luego pensó para sí misma “y una esposa. ¿Qué pensaría su esposo de mentiras si supiera que ahora eran padres?” era algo que iba a descubrir porque le escribiría al respecto. ¿Tia Anchoa? ¿Se estaba llamando sardina así misma? A veces su hermana hacía unos comentarios rarísimos. Siguiendo las instrucciones de la Valkiria Brazada por el Sol, comenzó la salida... aunque en el proceso se perdió varias veces hasta que uno de los niños mayores la ayudo a salir al frío paisaje invernal, les hizo seña para ir al bosque, ocultarse en la penumbra mientras esperaba a su iguana favorita.
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RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Bertram Gaufrid - 18-06-2026 Los niños están alegres, contentos y llenos de energía, aún asustados como es de esperar, pero al haber podido salir de las celdas y ver como las bestias que impedían que pudieran salir están muertas todos y cada uno de ellos lloran per de alivio y felicidad de poder marcharse e irse de ese lugar. Mientras Maria se encarga de las bestias, Maki, que ha acabado con dos de los culpables de todo esto, se limpia las manos quitándose los restos de cerebro y carne del enmascarado, no queriendo asustar a su hermana quien seguramente no se sorprendería tras sus palabras. Tras eso empieza a revisar los restos de ambos sujetos buscando dinero, joyas y cualquier cosa de valor para hacerse con algo de dinero mientras protesta por tener que matarlos, o más bien por verse obligada a hacerlo, dando a entender que podría haberlos dejado ir. Es posible que pudiera irse, al igual que también lo es que lo matara igualmente por haber amenazado y puesto en riesgo a Maria, alguien que claramente es muy importante para la mujer iguana. Tras saquear unos cuantos berries, unas pocas joyas y de Zarandonga una especie de guardapelo de oro con un grabado muy cuidado, claramente valioso.
Mientras Maki avanza no percibe nada en el camino avanzando sin detenerse ni perderse, guiándose por los ruidos que se escuchan en la sala donde finalmente escucha los quejidos de las bestias al ser golpeadas y eliminadas violentamente por su hermana, no tan inofensiva como muchos asumen al verla. Al llegar y ver la escena se mantiene alejada de la manada de niños que rodea a la sirena, quien los abraza y calma como una madre o hermana mayor, y se mantiene alerta, evitando bajar la guardia en territorio enemigo. Tras eso dice a los niños que vayan afuera junto a Maria, llamándola Tia Anchoa, mientras que la sirena quien juega con los niños, ocultando el dolor de los recuerdos con una alegre sonrisa y una actitud que muchos llaman incoherente o poco racional, pero ese es uno de los puntos fuertes de la joven y un mecanismo de defensa contra su trauma. En los momentos que la joven sirena dudaba las voces y los vítores de los niños lograron sacarla de las profundidades de los recuerdos y devolverle su característica y genuina alegría, que no se deja atar por lo que piensen los demás ni por las circunstancias. Cuando la otra pelirosa llega a la sala la sirena le dice que es tía y que ha dado a luz a 70 niños de diferentes rangos de edad, convirtiéndose en madre. Tras calmar a los niños y asegurarles que podrán irse la joven se lleva a los niños por el camino que vino, o más bien por varios caminos hasta que uno de los niños la ayuda haciendo de guía y logrando llevar a todos hasta la parte de fuera de las instalaciones donde se descubre una verdad dolorosa -Ahora no sabemos donde ir, cuando nos raptaron muchos vivíamos solos sin padres, otros vivíamos en los bosques y los que teníamos padres también fueron secuestrados y convertidos en experimentos. ¿De verdad podemos ir todos contigo hermoso ángel pelirosa?- Mientras la sirena saca a los niños Maki investiga la zona en busca de más niños o el resto de los enemigos, sin embargo todo lo que encuentra es una misteriosa palanca escondida en la parte más profunda y discreta de una habitación, casi como si no estuviera hecha para ser descubierta y está rodeada de varias señales claras de peligro, aunque ninguna especifica qué peligro es ni qué hace dicha palanca. No encuentra rastro alguno de más niños, de hecho en el camino vio unos cuantos monitores donde vería que efectivamente no hay más niños en el lugar, solo los restos de las otras víctimas que ya no pueden salvarse.
El carcaj del desastre
RE: Los Susurros Bajo la Nieve de Drum [Aventura T4][Presente Absoluto] - Maki D. Zen'in - 19-06-2026 Examino con cuidado el guardapelo que tenía el desgraciado. Hermoso, dorado, delicado. Parecía valioso sí. Lo guardia quizás valga algo. El cuidado era algo que no estaba en los libros de Maki, se movía con el sigilo propio de un oso con bototos y un juego completo de cacerolas como sombrero. No era. Aunque pareciera. Una ninja o semejante. Cuando llego en una ráfaga rosa y esmeralda a defender a su hermana. Vio con orgullo como de verdad volvía a ser ella. tan pura hermosa y cálida. Amada por… por… bueno quien sea que le rodee. Quería no inmiscuirse en la escena. Le gradaban los niños, que no les hicieran daño, su rostro se suavizaba ante cualquier daño o mal que estuviera sufriendo cualquiera de ellos y por otro lado montaba en furia rápidamente cuando descubría el origen de su mal o la incomodidad que tuvieran. Le pico la garganta cuando vio esos abrazos. Le dolieron los ojos. Quería… quería… no sabía que quería, pero no era reír. Era un espectáculo asombroso… ella jamás podría controlar tantos niños en medo de una situación así. Y ella. bailando en medio de la tormenta. En medio del caos. Sin duda ella. María Merlot su diosa. Le llevaría hasta el One piece. Quiso sonreír, pero no quería mostrarse blanda ni vulnerable. —Excelente… ahora hay que buscar a los setenta padres para una pensión… viviéremos como reinas. Pero. No bajes la guardia hermana. Aun puede haber algo por ahí oculto.— Dijo a su hermana de la pescada. Había olvidado por ahora que se perdía demasiado, pero… demonios era un pasillo recto, a veces a ella se le olvidaban cosas como esa. Que se le decía a que se fuera derecho y se distraía y se metía en oficinas o se distraía con una ardilla. Aun así la amaba. Las demás victimas de la locura de estos científicos era algo que le sacaba de quicio, pero. Ya no podía hacer nada más. Era probable que toda esta operación finalmente se terminara aquí. De todas formas, no le importaba menos. Cuando llego hasta el ultimo lugar que quedo por registrar. Noto una palanca… señales de ¿Advertencia? Servirían si Maki fuera obediente o que tuviera la costumbre al menos de hacer caso de señales de advertencia. Hacia lo que le daba las putas ganas. Tiró la palanca para ver que había detrás de ella o de su accionamiento. Seguro que una puerta del conserje.
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