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RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Derya Tyhr - 14-08-2023 "De imbéciles está lleno el mundo", pensó Derya después de ver la reacción del trajeado. Aquella pulla se le clavó enseguida en la piel y empezó a notar como el cabreo iba haciéndose paso por todo su cuerpo. Sobre todo por el hecho de que la amenaza la profirió muy sibilinamente, al oído, para que el resto no escuchase nada y así si ella reaccionaba mal, la loca sería ella. Pero no podía aguantarse. - ¿Ah sí? ¿Sabes lo que hacemos en mi isla con los putos enanos? ¿¡Eh!? - No iba a pegarle, pero uno de los gyojins que acababa de conocer, el que se había chocado con él no, el otro, la agarró de los brazos y tiró de ella levemente hacia atrás. - Tranquilicemos todos un poquito, ¿vale? - Se notaba que al pobre no le gustaba la trifulca, pero eso también molestó un poco a la muchacha, ¿que impresión acababa de dar para que un desconocido tuviera que agarrarla? Iba a decir algo para defenderse, pero entonces uno de los que iba con aquel enano entró en la conversación.
Derya le escuchó mientras se zafaba del abrazo del gyojin. - Tranquilo, hombre, que no voy a hacer nada. - Le susurró. Si ella en verdad era un cacho de pan. - Vale... no pasa nada. - El susodicho se había marchado a hacer puñetas. Hablaba con un amigo suyo, de un aspecto también curioso, con cuernos en la cabeza, tatuajes y ropa excéntrica. La cuestión es que parecía majo, su sonrisa era aparentemente sincera y aquello relajó un poco los nervios de la joven. - Yo soy Derya. - Le sonrió. A veces era tan simple como tener unas palabras amables para que el cabreo se le olvidase. - ¡Sí! también veníamos de turismo. Bueno, realmente les acabo de conocer hace cinco minutos, pero justo de eso estábamos hablando nosotros también. - Y es que era muy fácil llevarte bien con Derya. Menos si mencionas su raza. Por todo lo demás es una tía majísima.
Parecía que la tensión había desaparecido. Los otros dos gyojins que la acompañaban se presentaron también, Luke y Pol. Luke, el que anteriormente agarró a Derya para impedir una supuesta pelea, parecía bastante humano, quitando el color de la piel y algunos detalles más. Y Pol, el gyojin que se chocó con aquel gilipollas era un poco más llamativo, pues poseía rasgos como de una manta raya, con aletas y cola puntiaguda.
Entonces, de la nada, al chico que se acababa de presentar como Legan le entraron unas prisas tremendas. "Tenemos que irnos ya", dijo. Aquello le sorprendió un poco a los tres, pues parecía una conversación agradable. Sin embargo tampoco se hicieron muchas preguntas. - Eh... ¿vale? ¡Ha sido un placer! - Sus otros dos amigos también se despidieron. Continuaron con la mirada la caminata de aquel chico con cuernos, que con una prisa muy repentina se acercó a otro chaval a escasos metros de ellos. Derya se le quedó mirando. Era un tipo normal, no tenía nada que destacase por encima de los demás. Salvo que parecía notablemente furioso. Y además le estaba devolviendo la mirada. ¿Qué le había hecho ella ahora a ese tio? ¿Es que en esta isla solo hay tios raros? "¿Y este tío qué problema tiene?", pensó. Derya le aguantó la mirada arqueando una ceja y llevandose las manos a las caderas. Parecía haber estruendo a su alrededor, pero en aquel momento la joven no hizo ni caso, solo se estaba centrando en vencer aquel duelo de miradas que había dado lugar.
Cita:Karmas usados: RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Pandaman - 14-08-2023 OFF ROL - MODERACIÓN NARRATIVA
¡Hola a todo el mundo! Vengo a esclarecer los hechos en este tema tan variopinto en el que se ha juntado lo mejor de cada casa. Primero de todo aclarar que en ningún momento es una bronca, voy a hacer puntualizaciones sobre cosas que no se han roleado correctamente pero ojo, no hay nada grave, lo hago con el mero objetivo de esclarecer la situación y ayudar.
CONCLUSIÓN
Blackmore puede salir de escena libremente sin ser perseguido aunque Vulkan ahora lo conoce, puede que el final del encuentro no sea lo que todos esperaban pero de algún modo el rol se ha desarrollado de manera que vuestros personajes recordarán el encuentro y eso es enriquecedor para su desarrollo. Dicho lo cual, atenderé sus dudas por discord, pueden seguir con el tema. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Mihasy Junsho - 15-08-2023 Mis músculos se tensaban, la mano se cerraba sobre la empuñadura y comenzaba a desenvainar aquella espada. Había avisado a Legan, o por lo menos lo había intentado dentro del poco control que me quedaba. Solamente observar aquella gyojin revolvía mis recuerdos más oscuros, estaba regresando a aquél fatídico día donde el gyojin tiburón y el mink tigre, acompañados de un humano, secuestraban a mi madre delante de mis narices, sin yo poder hacer absolutamente nada a cambio. Desde aquél momento era incapaz de ver a los animales que caracterizaban a aquellos dos híbridos humanoides y conservar la compostura. Y esta mujer lo tenía todo, tenía los rasgos que más odiaba y me hacía perder el control con solo mirarlo. Afortunadamente, Legan se puso delante de mí estirando muy llamativamente los brazos, cortando el contacto visual con aquella gyojin, esto me hizo entrar en razón sobre lo que estaba ocurriendo, no obstante tan solo era capaz de sentir un profundo e irrefrenable deseo de desenvainar y descuartizar aquella mujer que estaba al otro lado del grandullón cornudo, el cual con aquel gesto comenzó a disculparse nuevamente a los gyojin y a decir que nos teníamos que ir. Pero no podía, no podía contenerme, estaba gastando toda mi consciencia posible en forzar mis músculos para no desenvainar y evitar problemas. Unos segundos más y sería incapaz de poder hacer nada al respecto, ya ni que Legan se entrometiese podría ser capaz de nada. Comenzó a moverse, cerré los ojos para tratar de concentrarme un poco más y evitar el contacto visual con la gyojin tiburón, no quería esa situación, por más que esa sed irrefrenable no dejase de invadirme y resecarme la garganta. Legan actuó correctamente, aunque tal vez no se lo dijese. Conforme comenzó a avanzar tras despedirse, me sujetó del brazo arrastrándome un par de metros. Con un par de zancadas suyas ya nos alejábamos bastante, era más del doble que dos e incluso cuatro mías. Me dejé llevar, logré soltar la empuñadura, sentía mi corazón latir apresuradamente. Hacía años que no me sentía así, desde que me encontré un tigre en medio de un bosque, no recuerdo en qué isla, motivo por el cual mi espalda se encuentra llena de cicatrices, mi primer ataque no fue muy efectivo, y se me abalanzó arrojándome al suelo, casi no lo cuento, pero logré acabar con él destrozándole la cabeza gracias a una piedra afilada que encontré en el suelo mientras me estaba atacando. Realmente, considero haber tenido mucha suerte aquél día. Nos detuvimos unos instantes, se plantó frente a mí, jadeaba por el esfuerzo mental que había hecho, generalmente nada conseguía controlarme en esas situaciones, y agradecía que Legan haya logrado hacerlo. Mi rostro volvía a su estado normal, un gesto neutro, cara de póker llamarían algunos, otros aspecto de estar cabreado con la vida, recobraba la compostura finalmente y comenzaba a sentir el cansancio en mi cuerpo a la vez que Legan comenzaba a felicitarme por haberme controlado, lo que él no sabe es que no lo habría podido hacer sin él. Después de ello comenzó a decirme que aquella persona no nos había hecho nada. ¿Acaso cree que pienso lo contrario? Le miré a los ojos directamente, cosa que no había estado haciendo hasta ese momento, tan solo me concentraba en calmarme a mí mismo. -¿Por qué crees que traté de avisarte? -Dije entre jadeos. Pasaron unos segundos donde no dijo nada y yo aproveché para respirar hondo y serenar mi espíritu y mi mente, cerré los ojos mientras inspiraba y volví en mi mismo pocos instantes después, volviendo a abrir los ojos. El grandullón volvió a hablar, disculpándose por no haberse dado cuenta de los rasgos de la gyojin e inquiriendo que era culpa suya. No estaba nada de acuerdo, no ha sido culpa suya que aquellos tipos hace años me hicieran lo que me hicieron, no era culpable de que mi mente sea incapaz de soportar ver aquellos dos animales, y menos todavía juntos, no tebía por qué estar atento a cualquier cosa que le rodea, tan solo por mí, esa no es su responsabilidad, sino la mía, y no le corresponde a él ningún tipo de agravio por una situación similar. Aquello decía mucho de este hombre, era la primera vez que me ocurría algo así delante de él, no era solamente fachada lo suyo, parece ser una persona bondadosa y agradable, sin necesidad alguna ha tratado de evitarme problemas, ha dado la cara por mí y, lo que es más importante, ha logrado calmar mi ansia asesina. Le debía una, y ese gesto, en cierta medida, me hizo sentir algo de confianza en él. -No es cosa tuya. Vámonos de aquí. Legan comenzó a mirar alrededor, no pude evitar fijarme yo también en que había un grupo de gente corriendo hacia lo que parecía un gran coro, algún evento o acontecimiento que estaba ocurriendo más adelante. Algunas personas, en cuanto llegaban al lugar y veían lo que sucedía les cambiaba el rostro a una mueca de pánico y volvían hacia atrás. Aquel evento tan solo parecía ser más problemas. Solo esperaba una cosa, que no fuera Terence. El cornudo se intrigó por lo que estaría sucediendo por allí adelante, parecía estar meditando, tal vez intentando ver algo desde su privilegiada altura. De pronto inquirió una posibilidad que hizo que, nuevamente, deseara marcharme de allí veloz. Aquella era la dirección hacia la que se había marchado el pijo trajeado, además decía que estaba alterado por lo sucedido con los gyojin, y no me extraña en absoluto, esa persona no se caracteriza precisamente por su amabilidad con otro tipo de razas que no sea la suya propia, e incluso siente aberración por algunas. Sin duda es un tipo muy curioso, pero demasiado problemático, y no me gusta en lo absoluto. Entonces Legan sugirió que igual no tenía nada que ver con él, de hecho lo decía con deseo, tratando de convencerse a sí mismo, tras lo cual sugirió que nos aproximasemos para ver por qué se acumulaba tanta gente allí. Esperaba que tan solo fuese un espectáculo de bufones y que los que huyesen despavoridos sea por una fobia irrefrenable a los payasos. -Qué remedio... -Respondí en voz baja, resignado a Legan que parecía que iba a ir si o si, sin importar lo que le respondiese. Partí tras él rogando una y otra vez que por aquello no estuviera relacionado con el pijo de los cojones. Si fuera por mí, lo dejaba que le hicieran lo que quisieran, como si le hacían pedazos y lo daban como alimento en las pocilgas, si es que en esta isla tenían cerdos, pero sabía que Legan no iba a permitir que le hicieran nada, había intervenido para ayudarme a mí, intervendría también para ayudarle a él sin duda alguna, e indirectamente me tocaría intervenir a mí también, le debía una y no pensaba dejarle abandonado si se metía en problemas. Claro, que tampoco sería yo el primero en actuar. Nos aproximamos y comenzamos a escuchar jaleo y ciertas frases un tanto extrañas, de momento todo parecía apuntar que no se trataba de Terence, pero tampoco podríamos cantar victoria, no le conocemos bien y no sabemos exactamente qué tipo de negocios le han podido traer aquí. Llamaban a alguien "acosador", bien podría encajarme con él, no me habría extrañado en lo absoluto. Nos aproximamos al gentío y pudimos ver lo que estaba ocurriendo, había un marine apuntando con un arma a alguien, ese marine era muy llamativo, pelirrojo y con el uniforme completo de su oficio, tal vez estaba de misión. Eso pensaba hasta que me percaté en quien era la persona que apuntaba, no pude evitar soltar un sonido de resignación, efectivamente era un tipo con traje que me resultaba muy conocido, resoplé y me quedé mirando a Legan de reojo, esperando su reacción. Lo curioso era lo que decían las voces, no me encajaba con un ser como él, pero dudo que su orgullo le permitiese que le dijeran algo así en público, sin ser cierto, y no armase un alboroto. Parecía que nuestro compañero tenía unos gustos amorosos un tanto peculiares. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Vulkan - 15-08-2023 Terence se había ido, y tampoco iba a generar una matanza innecesaria. No ahora, no por un civil. Tenía más valores que él en ese momento en pos de la ciudadanía. Me puse a frenar conflictos ajenos a esto, de la gente del lugar. Conflictos que habían iniciado por mi trifulca personal, y generados por las ideologías contrarias entre unos y otros: "Calma todo el mundo, por favor. Todos podemos hablar, pero nada de cruzar ciertas líneas o me veré obligado a llamar refuerzos" - me veía obligado a advertir para que la cosa no fuera a más. Separé a un par de personas que se iban a empezar a pelear. Luego una vieja insultaba a una joven. La tuve que hacer callar de la manera más pacífica posible, amenazando con detenerla si no callaba. Todo iba muy rápido. Terence dado a la fuga, la gente pegándose, los piratas seguro observaban la zona para aprovechar el bullicio... Entonces lo vi... Mi hermano de batalla: -" Se que me advertiste por si acaso, pero nunca pensé que llegarías a necesitar refuerzos.. ¿Qué a ocurrido?¿Quién es ese hombre? " - Sephiroth había llegado. Me di prisa en comentarle la situación con la mayor brevedad posible: - " Se ha liado de más con el tipo aquel del que te hablé. No va a colaborar y no es trigo limpio. Nos encargamos luego. Ahora ayudame a calmar esto hasta que vengan refuerzos" - lo agarré del hombro y lo acerqué a mi, susurrando cerca suyo- " Y estate alerta por si hay piratas aprovechando la situación." Me separé de él y me puse manos a la obra. Sin mirarle por separar a dos trabajadores de bandos opuestos grité : " Luego te lo cuento todo en detalles. Intenta llamar a los refuerzos con algún DenDen" Tocaba organizar la revuelta. Luego ya me encargaría de darle caza a ese tal Terence. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Kurowashi Sephiroth - 15-08-2023 Vulkan entendió la situación o eso parecía e intento apaciguar y dejó de apuntar a aquel hombre trajeado, dejando que este desapareciera por los callejones, y acto seguido se dispuso a dispersar a la multitud y calmar los ánimos de las personas que habían presenciado todo lo ocurrido. Enseguida se acercó a mí para ponerme al tanto de la situación, seguía sin saber todos los detalles, pero era mi camarada, no podía dejarle en la estacada, aunque eso supusiera tener que vivir situaciones así. Comencé a ayudarle con las masas y con la mirada atenta por si veía gente sospechosa a mí al rededor, pero poco a poco conseguimos calmar a todo el mundo, los trabajadores volvieron a sus oficios, la gente que estaba de ocio, volvió a tomar sus refrescos o seguir su camino, todo parecía volver a la tranquilidad, no observe nadie que me pusiera en alerta, no había ni rastro de aquel con el que mi compañero había tenido un altercado, así que cuando termine de revisar que todo a mí al rededor estuviese tranquilo, comencé a caminar en dirección a Vulkan, para comunicarle que todo estaba en orden y que debíamos marcharnos. -Todo acabó aquí, Vulkan, volvamos a la base, no deberíamos estar aquí y has ocasionado un gran revuelo, le dije condescendientemente para que no se lo tomara como una reprimenda. El barco nos espera vámonos. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Terence Blackmore - 15-08-2023 La taberna estaba abarrotada, por lo visto estaban celebrando algún tipo de victoria deportiva, pues algo vociferaban acerca del ‘Goa Juniors’, un equipo proveniente de la capital de la Isla de Dawn, también en el East Blue. Había leído acerca de dicha isla, pues su extensa capital se ubicaba en la costa este de la isla, y sus inmediaciones, que según contaban, estaban rodeadas de criaturas perversas y peligrosas y malandros de toda índole. También no muy lejos de allí había una aldea agricultora de nombre esquivo para mi mente, pero llena de gigantes molinos y también un enorme vertedero, tanto de personas como de chatarra, que se llamaba Terminal Grey. Era el lugar perfecto para que alguien como yo hiciera negocio, pero me encontraba bastante lejos de allí, por desgracia. En el futuro, una vez tuviéramos barco, tenía que comentarles a estos dos socios que ahora tenía… Espera… ¿Los estaba teniendo en cuenta? ¿Es acaso esto lo que se entiende por lealtad y por compañerismo? Los vínculos quitaban tiempo para los negocios, y lo mejor era tratar de relajarlos y volver a mis diatribas acerca de cómo obtener mi sueño, el cual requería un montón de pequeños objetivos antes de dar el salto a un estatus mayor que el que mi familia trabajaba. Dentro del local, había numerosas banderas multicolores, de países que no reconocía y que al mismo tiempo se supeditaban a un conjunto de banderas y escudos de toda serie. Los había de fondo sinople, cuartelados en plata y oro, con lobos rampantes en azur, surmontados por tríos de castillos también en plata, todo a su vez coronado por yelmo de caballero. Si la heráldica no fallaba, debía asumir que sería el logo de aquel equipo, ya que gran parte del gentío que cohabitaba en estos momentos enarbolando jarras de cerveza y cánticos conjuntos vestían con los mismos colores, verde, blanco y amarillo con detalles en azul. Jamás entenderé como la masa se detenía en cosas tan mundanas y banales, cediendo toda su atención en glorificar causas ajenas que sentían como propias, un tipo de idolatría totalmente ajena a mi persona y a mi forma de vivir, pero tan comúnmente admitida que debería ser símbolo de vergüenza. Además, todo tipo de razas coreaban al unísono el supuesto himno de su equipo, unidas. Asqueroso. - “Perros condenados a ser recursos que no llegarán jamás a nada” – esbocé en un tono apenas audible y menos teniendo en consideración el enorme bullicio que cada vez hacía más eco en todos los lugares del local. Pedí como pude una especie de té negro de limón con un poco de ginebra y frutos rojos machacados, y tomé asiento en una esquina como pude tras soltar unos berries, luego busqué uno de los pocos lugares libres y más o menos protegidos del enorme ruido. Tanto ruido ambiental estaba comenzando a ser hasta doloroso, un claro caso de misofonía. Maldije el hecho de estar allí, pero era mi mejor baza de cara a pasar inadvertido unas horas y, además, encontrarme con Junsho y con Legan. -“Para colmo no he podido ver las armas, una de las cosas que quería hacer al llegar a la isla”- pensé algo frustrado, al tiempo que me quitaba la gorra absurda y la dejaba casi con cierto asco en un lado. Cuando viera un poco más de calma, me quitaría también la estúpida sudadera colorida, pero aún era quizá demasiado pronto. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Legan - 15-08-2023 A medida que nos acercábamos al revuelo pudimos notar como el ambiente se volvía más tenso. Se podían escuchar gritos relacionados con una disputa romántica, pero los gritos se convirtieron tanto en disputas físicas como verbales sobre la revolución y la marina. Sin duda era muy extraño todo este ambiente, y era difícil acceder a un sitio donde alcanzase a contemplar todo el panorama. Mi corazón pegó un brinco al vislumbrar como un marine apuntaba con su arma a alguien, la cosa era muy seria. - Terence, por favor, que no sea a ti. – Pensé mientras buscaba con la mirada al objetivo del marine. Sin detenerme a analizar al marine, quedó en mi memoria el contraste de colores que en él había, el color de su pelo, un vivo tono rojo, y el azul propio del uniforme. Desde luego no era un color típico de ver, menos aún dentro de la marina. Quizá sería un alto cargo, pero su presencia decía todo lo contrario en los escasos segundos que pude observarle. Escuché entonces un leve quejido de Mihasy, como si de un suspiro se tratase. Eso ya me hacía sospechar que efectivamente se trataría de Blackmore. Sospecha que más pronto que tarde pude confirmar con tan solo seguir su mirada. Solo alcancé a verlo durante unos instantes, ya que estaba escapando entre el gentío. Me encontraba indignado hasta que pude apreciar algunos de los comentarios que allí se estaban dando. No sólo eran disputas a favor de la revolución o del gobierno, también se enfocaban en reprochar la actitud del marine y su amante. ¿Qué amante? ¿Terence Blackmore? No es que me importase su vida íntima, pero lo cierto es que nunca habría pensado que todo este lío viniese de un romance suyo. Recordé entonces los primeros gritos que había alcanzado a oír, sobre una disputa romántica que se estaba dando justo antes del salto a la violencia con la revolución como eje central. Todo empezaba a encajar, la discreción con la que se había marchado, la zona tan apartada del centro de la ciudad, su sonrisa al marcharse, probablemente llena de ilusión por encontrarse con su amado. Todo cobraba sentido. - Vaya, lo último que me esperaría de él es un romance con un marine. – Pensé divertido buscándolo de nuevo con la mirada. – Debe ser todo un Don Juan. - Vámonos, aquí sólo perdemos el tiempo. – Le comenté a Mihasy con intención de buscar de nuevo a Terence. Dándonos la vuelta observé una ráfaga roja pasar, se trataba de otro marine de cabellos rojos, aunque a diferencia del otro este tenía una larga melena bastante llamativa. La distracción no redujo nuestro ritmo de paso hacia un lugar menos abarrotado, sin embargo me dejó pensativo sobre esos dos marines y lo mal que conjuntaba ese brillo rojizo con el azul de sus uniformes. No era común ver esos colores tan vivos en rangos inferiores de la marina, ¿Pero ver a dos de ellos? Era algo diferencial, sin duda. No pasaron ni cinco minutos cuando encontramos de nuevo a Terence. Casi de milagro le alcanzamos a ver entrando en una taberna del centro, como si no hubiese pasado nada. Parecía estar llena de gente y ambiente deportivo, toda una sorpresa, aunque me preguntaba si podría entrar allí. De estar lleno dudo ser capaz de hacerme un hueco, pero mis pensamientos estaban todavía en lo que acababa de suceder con ese marine y Terence. Me gustaría saber qué piensa Mihasy. - Si te digo la verdad, no sé si mencionar lo de su romance. – Le dije a Mihasy a medida que nos acercábamos a dicha taberna. – Por un lado es un tema personal de su vida, pero por otra ha tenido altercados con la marina, aunque sea su amante. Me detuve a escasos metros de la entrada para poder hablar antes de entrar allí, un sitio que de seguro no iba a gustar a mi compañero. Sólo faltaba que dentro hubiese un tigre, o peor, un tiburón tigre. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Vulkan - 16-08-2023 -"Todo acabó aquí, Vulkan, volvamos a la base, no deberíamos estar aquí y has ocasionado un gran revuelo"- Eso me dijo Sephiroth tras poner orden. Las advertencias fueron más que suficientes para que todo el personal allí presente volviera a sus quehaceres. Y eso nos tocaba a nosotros también. Fuimos los dos recorriendo el camino de vuelta. Sephi lo tenía todo ya preparado para marchar y terminar con esta pequeña aventura. En el transcurso y vuelta hacía el puerto, le conté con detalle todo lo sucedido y como había fracasado en un intento demasiado temprano de hacer aliados demasiado poderosos. Pero no me iba con las manos vacías. Me iba con una lección y algo más importante, una presa. Una lección sobre como los civiles pueden estar igual de manchados que los piratas y como actúan engañando al Gobierno. Si la institución no los veía, mi justicia absoluta caería sobre ellos, palabra. Y una presa. Terence Blackmore. Aquel nombre lo tendría grabado a fuego para el resto de mi vida hasta verle con una bala en el cráneo. La justicia convencional no actuaría de manera acorde con gente como él, así que tenía que ser yo quien debía fallar la sentencia. Pero no era el momento. No aún. No tenía ni poder ni rango para hacerlo de manera limpia. Pero no se me olvidaría, eso seguro. Para ese momento subimos al barco vuelta al G 34. Tocaba relajarse y descansar en el trayecto. Y al regresar, seguir con el trabajo. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Terence Blackmore - 17-08-2023 Aburrido y hasta un poco asqueado, llevaba aproximadamente media hora en aquel tugurio, un poco cansado de tanta verborrea y contacto social, en cierto modo casi con neblina mental producto de ese exceso. Maldije en silencio esta ciudad, en el fondo me sentía bastante observado y era evidente que mi vestimenta no ayudaba a sentirme cómodo. Había pedido algo de comer, pues el hambre ya acontecía fruto de un día lleno de intensidad y de ajetreo, muy a mi pesar, pero eso es lo que sucede a veces con los negocios, unos funcionan muy bien y en otros como este... te toca improvisar. Cuando me sirvieron, vino el camarero con medio pollo abierto por la mitad en una salsa a base de cebolla y tomate, condimentada con jengibre, ajo, guindilla y una diversidad de especias, como comino, canela y cardamomo. Al menos algo iba bien, ya que tenía un olor delicioso y comencé a salivar instintivamente, no resistiéndome casi a ese sabor algo picante. A estas alturas era una evidencia que los sabores intensos me gustaban, no así las personas. El tiempo pasaba, y poco a poco finalmente la taberna se iba despejando de tanto en tanto. El plato de pollo al curry hacía ya tiempo que lo habían retirado y ahora me encontraba disfrutando de otro té, en esta ocasión un oolong, un té exótico de los mares del Nuevo Mundo, por lo cual su precio no fue baladí, aunque merecía la pena cada berrie pagado por él. El suave matiz a madera, acompañado de un sabor característico a osmanthus, una planta de pequeña flor amarilla, daban un contraste tremendo entre sí. De pronto, vi como el enorme semioni de pelo cenizo, y el hombre de la sonrisa vaga, entraron en el local. Me antepuse en cuanto les vi, y me acerqué a ellos, con cierta gana de contarles mi día insulsamente fructífero. -"No os vais a creer lo que ha pasado"- antepuse mientras me acercaba a ellos y les guiaba a mi mesa, por primera vez con la cara de cotilleo que quizá pondría una anciana de pueblo, algo bastante antinatural en mí, pero, por otro lado, bastante más plausible debido a la confianza que se iba generando entre el grupo. Me acomodé de nuevo en el asiento y les comencé a hablar en cuanto llegaron. -"Veréis... ¿Recordáis la carta? Pues era un Marine, sí... A veces mi familia hace negocios con la Marina"- dije al tiempo que señalaba al camarero de antes el indicativo de pedir algo - "El caso es, que el imbécil quería extender un fuego en una de las islas de aquí del East Blue para abrir una sede de la Marina en mitad de la isla perdida, la cual decía que estaba llena de animales" - continué haciendo una ligera pausa para tomar aire - "No sé si os suena, pero la única isla con dichas características que yo conozco cerca es Isla Ramirals". -"Y os preguntaréis por qué voy tan hortera... Pues el caso es que ante mi negativa para tratar con él, dado sus exigencias, promesas vanas, que decía que quería hacerme terrateniente allí y no sé qué narices más sin tener el terreno aún, y además sabiendo que podría ser dicha isla y creo que algo me comentó Legan acerca de un valor simbólico para vosotros, pues le rechacé... Y claro, al tonto no se le ocurre otra cosa que apuntarme en público... ¡Así que tuve que fingir que estaba despechado y que le estaba dejando! ¡FUAHAHAHAHAHA! ¡Teníais que haberle visto la cara! ... ¡Y AL MUY IMBÉCIL SOLO SE LE OCURRE DECIR LUEGO QUE SOY UN REVOLUCIONARIO Y CREAR ASÍ UNA REVUELTA! Total, que aproveché ese momento para, perderme aprovechando la situación y cambié un poco mi ropa... ya veis... ¿Quién puede ponerse esto?"- dije, apresuradamente por la emoción de la narración y riéndome por primera vez de manera desbocada, a pesar de que no era audible del todo aún por la todavía cantidad de gente, mientras finalmente me quitaba aquella horrorosa sudadera. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Mihasy Junsho - 19-08-2023 El tipo de traje desaparecía entre la multitud, cosa que me alivió bastante. Solo deseaba no tener ningún tipo de problema más allí, ya había tenido suficiente casi con ponerme a pelear contra una gyojin, todavía me sentía mentalmente agotado del esfuerzo que había hecho para no ponerme a pelear allí mismo, de hecho me dio una punzaba de dolor en la sien. Me llevé la mano un momento a la cabeza y entonces pude observar que el marine hablaba con otro tipo, también con un cabello bastante llamativo, este más largo todavía, gente fácil de reconocer, ambos debían pertenecer a la marina, probablemente el segundo era uno de sus hombre, o alguien que vigilaba en las cercanías para salir en su ayuda. Lo cierto es que ni siquiera me importaban esos dos, que trataban de ahuyentar a la muchedumbre. Realmente parece tener gustos muy raros este Blackmore. Legan dijo que nos marchásemos de allí, lo cual me parecía la mejor de las ideas, a ver si de una buena vez nos íbamos a un lugar menos concurrido, estaba harto de cruzarme con tanta gente, desgraciadamente debería de tratar de acostumbrarme que, mientras no estemos en el mar, siempre habrá tumultos, Legan parece buscarlos desesperadamente, no lo entiendo. Emprendimos el camino en dirección hacia donde se había marchado Terence, me parecía extraño que no se hubiera dado cuenta de que estábamos por la zona, digo yo que una persona que sobresale dos metros o más por encima de cualquier cabeza resulta bastante llamativo, aunque puede ser que estuviera ya de espaldas cuando Legan y yo nos aproximamos allí, veremos a ver que dice cuando nos encontremos. Las calles iban despejándose un poco, bien es cierto que había mucho gentío, pero comparado con el tumulto que había formado en aquella plaza donde estaba el marine, todo esto de las calles no era nada. Aun así solo quería marcharme de allí. De pronto, Legan se detuvo al poco tiempo y se quedó mirándome, me detuve y de primeras le miré de reojo, pero al momento comenzó a hablar y cruzamos las miradas, me comentó su duda acerca de si hablar sobre lo que hemos visto, el romance de Terence con ese hombre, me parecía una pregunta un tanto extraña, no creo que fuese nada de que hablar, no obstante se justificó, había tenido algún altercado con la marina, Legan quiere convertirse en un gran pirata, lo cual nos arrastra indirectamente a su misma senda de piratería, con lo cual no estoy conforme del todo, no me resulta muy llamativa la idea de que mi cara acabe en un cartel de recompensa y todo el mundo sepa de mí, pero le di mi palabra a Legan, y tal vez eso haga que me arrepienta el resto de mi vida. Quién sabe. -No veo razón para decir nada, son sus gustos, y si ese marine da problemas, solo demostrará usar su poder para hacer mal a los demás. En ese caso no sería un marine, sino un deshecho a eliminar. -Comprendí que, con mi forma de ser, pudieran resultar extrañas esas palabras para Legan, de modo que decidí tratar de justificarme. Tampoco quería que pensara que quería proteger a Terence. Lo cierto es que me da igual.- Si alguien solo va a dar problemas, es mejor que desaparezca, y tener un desacuerdo amoroso no es razón para imprimir tu cara en un cartel. Me quedé mirando a Legan, tratando de intentar comprender lo que su rostro pudiera decirme. Creo que era la primera vez que decía tantas palabras seguidas, hasta yo lo había notado, y seguramente sería una de las cosas en las que pensaría Legan, pero no le di mayor importancia a eso, volví la vista al frente con decisión a continuar hacia adelante. -Igualmente eso ahora no importa, Legan. Si él no saca el tema, yo no diría nada. Emprendí de nuevo la marcha hacia adelante, cuanto antes nos encontrásemos, probablemente antes nos largaríamos de aquella isla, de una forma u otra, quería descansar de una vez, no estaba acostumbrado a tener días tan intensos, y aunque comenzaban a ser frecuentes todavía necesitaba acostumbrar mucho más si quería seguir navegando con ellos. Algo que, nuevamente, jamás me había pensado que llegaría a plantearme. Ya en la entrada de la taberna, en la cual habíamos quedado con Terence, Legan se detuvo y se quedó mirándome fijamente, como asegurándose de que estaba dispuesto a entrar, en mi interior me alegré un poco por ese gesto, ya me iba conociendo y sabía que no me gustaba esos sitios que estaban especialmente abarrotados. Resignándome a lo inevitable, pues estaba claro que íbamos a entrar tarde o temprano, le asentí, dándole a entender que todo estaba bien, aunque realmente no estaba completamente seguro del todo, pero estaba claro que más gente que en la plaza no iba a haber. Cruzamos el umbral de la puerta, para no variar, Legan llamó la atención de algunas personas con su altura, pude ver un pequeño grupillo variopinto que al poco de estar mirando giraron la cabeza, como intimidados, otro, un lobo solitario en una mesa, parecía mirar a Legan con un deje de soberbia y, tras realizar un gesto de aprobación para si mismo, echo mano a una jarra de cerveza que tenía en la mesa, algo me dice que era otro camorrista buscando pelea y le había llamado la atención de Legan. Pero lo más sorprendente de todo fue el tipo que se nos acercó, se me hizo extraño ver a Terence tan aparentemente emocionado de vernos, alegre y efusivo, nos invitó a una mesa con el pretexto de que nos quería contar algo que seguramente no nos creeríamos. Lo cual me extrañaba bastante teniendo en cuenta que era posible que no se hubiera dado cuenta de que estábamos cerca en la plaza. Comenzó a contarnos que la carta, que nos había mostrado anteriormente cuando se separó de nosotros, era de un marine, y que a veces sus negocios familiares le llevaban a tratar con marines. Note mis tripas revolviéndose, eso quiere decir que lo que se supone que todo el mundo tiene en concepto de salvadores y prototipo de buenas personas, eran tan mezquinos o incluso más que la propia familia Blackmore. Sentía ganas de vomitar en ese momento de lo que me repugnaba la idea, ahora deseaba haber llegado antes y plantarme frente al marine. La cosa no quedó ahí, resulta que el marine había llamado a Terence a la reunión, y sus intenciones no eran nada buenas. Parece ser que la familia del "trajecitos" no solo se dedicaba al contrabando de esclavos, sino a todo tipo de atrocidades, pues parecía que podían ser capaces de cometer cualquier tipo de atrocidad siempre y cuando el cliente fuera a pagarles. El objetivo de ese marine era una isla muy concreta, una isla llena de animales extraños. En seguida comprendí que se trataba de aquella isla donde conocí a Legan, en el manantial, una isla tranquila, inhabitada y llena de fabulosas criaturas muy cariñosas, un paraje natural repleto de tranquilidad. Eso hizo que comenzase a sentir algo de furia y rencor hacia aquél marine pelirrojo. Terence estaba contando toda la escena como emocionado. ¿Qué sentido tenía que nos lo contase todo de esa forma? No tenía sentido, pero tal vez se trataba de otra faceta de él que todavía no habíamos conocido. La posadera vino a preguntarnos, Legan seguramente se pediría alguna jarra buena, solía tener buen gusto, sin pensarlo conforme pidió él le inquirí a la mujer que quería lo mismo que él. Ya me había cansado de hablar, y menos aún quería gritar, pues con el gentío que había en la zona dudaba que me escuchasen si no gritaba yo también, por eso mismo tampoco terminé de comprender lo que pedía Legan, pero dudo que hiciese como Terence y pidiera un vasito de té. Hasta donde yo sabía, eso no iba con el cornudo. Blackmore continuó su historia, yo pensaba que ya había acabado, aunque bien era cierto que no había contado todavía el desenlace en la propuesta. Aunque algo no me cuadraba, si eran amantes se suponía que ya se conocían anteriormente, no lo terminaba de comprender, por lo que escuché lo que tenía que decir a continuación. Siguió su narración alegando que comprendía que aquella isla tenía un significado simbólico para Legan y para mí, y que por eso declinó la oferta. Todo un gesto por su parte pensar en nosotros, aunque no entendía por qué razón podría tener un significado especial esa isla para Legan, en mi caso le tenía cariño, era un paraje maravilloso, lleno de vida salvaje y uno de los pocos lugares por la zona donde uno se puede relajar tranquilamente, además era una isla con las mismas características que aquella en la que me crie junto a mi madre, y en cierto modo me entraba nostalgia. Los sitios en los que se respira tal tranquilidad deberían ser protegidos. A continuación procedió a explicarnos que al tener tal negativa, el marine le apuntó con el arma, directamente, no terminaba de creérmelo, pero si era capaz de hacer algo así, tal vez no quería que Terence diera la voz sobre lo que estaba planeando ese desgraciado. Acto seguido contó la estrategia que había utilizado, y eso hizo que comenzase a comprender todo como parecía que había ocurrido realmente. Parece ser que no estaba emocionado, tal vez nervioso de que le hayamos descubierto, al fin y al cabo es extraño que alguien con tanto perjuicio esté de ese bando. Decía que para librarse de ello, había dado a entender a la gente que estaba despechado y le estaba dejando, rompiendo la relación. Comenzó a reír casi a carcajada, también afirmó que el marine lo llamó revolucionario para crear una revuelta, la historia cada vez parecía más inverosímil. Miré a Legim de reojo en una miraba que intentaba ser disimulada, pero que tampoco me esforzaba por lograr que lo pareciese. Era justo lo que habíamos hablado, y ahora tenía sentido. Terence nos había visto llegar, era imposible que no hubiera visto a Legan con lo alto que es, al menos habría visto sobresalir los cuernos por encima de todas las cabezas humanas, entonces viendo la situación no quería que nos enterásemos de sus líos amorosos ni de sus gustos, entonces se dio la vuelta para que le viésemos ya de espaldas, o salir de allí rápido sin que le vieramos, y tampoco es idiota, sabrá que nos habremos enterado de lo ocurrido y se ha inventado esa historia para intentar cubrirse las espaldas y hacernos creer que aquello solo fue una treta astutamente buscada por él mismo. Lo cual me da a entender que igual ese pelirrojo realmente no es malvado, y su único mal fue amar a este hombre. Con las formas de hablar y comportarse que tiene mi compañero trajeado, no me extraña que el marine saltase con esas formas por Terence. Volví a mirar a los ojos a Blackmore, no me parecía nada bien que nos ocultase eso, debería saber que puedo averiguar la verdad del todo, pero tampoco me parecía justo entrar en esos temas tan íntimos, sinceramente no quería ni saberlo. Sin levantar mucho el tono de voz le dije unas palabras, para que entendiera que no tenía ningún sentido que nos mintiese en esas cosas, que eran tonterías sin sentido. -No necesitas escusarte por nada, Terence. Cada uno tenemos nuestras preferencias. |