Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: West Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=5)
+---- Foro: Reino de Ilisia (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=231)
+----- Foro: Ciudad Akarui (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=242)
+----- Tema: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego (/showthread.php?tid=945)

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7


RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Maeve Knox - 19-03-2024

OST DE LA ESCENA 

     Estaba claro que el tiparraco esperaba mi respuesta pues, tras mi sonrisa, insistió de nuevo. Debía tirar de inventiva.
     —A lo que yo me dedico es a...
     Pero una voz se alzó por encima de la mía. Zorak. ¿Zorak? ¿Qué coño estaba haciendo? Se había situado en medio de la calle y estaba voceando. ¿Show de magia del Mago Z? ¿Cómo mago? Esa era nueva. De inmediato, giré la cabeza en su dirección y parecía que también había llamado la atención de Lionel, pues hizo idéntico movimiento.
     —¿Trucos de magia? ¡Me encanta la magia! —exclamó ilusionado.
     Pues ya verás cuando haga que tus cosas desaparezcan, pensé con una sonrisa minúscula.
     No sabía a qué venía todo aquello, pero reconozco que me moría de curiosidad. ¿Lo habría contratado alguien como artífice de entretenimiento? Esbocé una negra sonrisa de medio lado.
     Comenzó a juguetear con una baraja de cartas entre sus dedos. Vaya, no lo hacía nada mal. Hizo participar a una niña. Bien, suspiré aliviada, porque si se hubiese acercado a mí, primero me muero de vergüenza y después lo mato a él. O al revés, lo mismo daba.
     Tenía a la niña embobada, al igual que al resto de espectadores, Lionel incluido. A mí no, simplemente me interesaba lo que hacía por puro interés profesional de sustracción de pertenencias ajenas. Robo, si empleamos un lenguaje más coloquial. Me interesaba tan poco que casi se me olvidó por qué dejaba que ese tipo enorme aún me sujetase por la cintura. 
     Despacio, estiré el brazo derecho por su espalda, a la altura de las lumbares, procurando que el movimiento de los dedos no revelase mis verdaderas intenciones. Cuando estos llegaron nuevamente a la bolsa que colgaba de su cinturón, encontraron un cordel con el que se enganchaba a este. Así pues, comencé con el juego de manos. De mano, en este caso. No era nada sencillo, ya que parecía que el tipo tenía buena habilidad para hacer nudos.
     —¡Qué chico tan talentoso! —dijo Lionel de pronto—. ¿Verdad? —Me miró.
     —Sí, eso parece —le seguí el juego. No necesité fingir mucho.
     Tuve que detener la mano durante el tiempo que se giró hacia mí. Por suerte, solo fueron unos segundos. Después, el juego de Zorak volvió a camelarlo. Por mi parte, no tenía mucho tiempo, no sería un truco eterno.
     Cuando el cordel cedió y la bolsa cayó en la palma de mi mano, la llevé despacio hacia mí. Lionel no pareció darle importancia a mi cambio de postura, tan ensimismado estaba con las cartas.
     Cuando la niña gritó entusiasmada porque el pelirrojo adivinase su carta, el corrillo que se había hecho alrededor comenzó a aplaudir y silbar a favor de Zorak. Incluso hubo gente que le echó monedas por su buen hacer. Me encontré con su mirada azul antes de escabullirme entre la gente, alejándome de Lionel sin que se percatara, sin mirar atrás. Me coloqué la capucha negra, pues un cabello largo y blanco siempre es muy fácil de identificar.
     No me detuve hasta que pasé un par de calles que cruzaban la principal. Aquel mercado era inmenso, así que en proporción había recorrido muy poco, pero lo suficiente como para no encontrarme a Lionel. O eso esperaba, porque ni siquiera sabía dónde tenía el puesto que me había comentado. De momento, nada de eso importaba, ya que el peso considerable de su bolsa de berries hizo que hubiese merecido la pena que se hubiese acercado tanto a mí. Eso no quitaba el rechazo, por supuesto, pero ciertas técnicas requieren ciertos sacrificios.
     Un olor delicioso me llegó del puesto que me quedaba a la derecha. Miré y con gran satisfacción me di cuenta de que allí preparaban jamón asado, entre otros manjares. Se me hizo la boca agua.
     Esperaba que Zorak me encontrase pronto, porque le daba tres segundos y medio antes de usar alguna de las monedas de mi recién adquirido botín para comprarme uno de esos bocadillos que ofrecía el puesto.


INFORMACIÓN



RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Zorak - 20-03-2024

Mientras la gente vitoreaba y lanzaba algunas monedas, vi a Maeve escabullirse mientras me devolvía la mirada, hice una reverencia al público y les dije.

"Muchas gracias por su tiempo, ¡no se pierdan próximas funciones!"


Posé mi mano derecha sobre la cabeza de la niña y le atuse el pelo para acto seguido girarme y seguir a Maeve, pase junto al tipo con el que estaba y el pobre aún no se había dado cuenta de que ni la albina ni su dinero estaban con él y seguí el camino que trazaba la chica ahora encapuchada, tras pasar por dos calles se detuvo y comenzó a mirar hacia un puesto de comida, "como puede ser tan despreocupada?", pensé.
Avance usando la manera de caminar que había aprendido de Ridel, sigilosa y silenciosa, me quede a tan solo centímetros de la espalda de Maeve, recibiendo el dulce aroma a manzana que caracterizaba a la chica y la agarre con mi brazo derecho, agarrándola por su brazo izquierdo, justo por encima del codo.


"Te expones demasiado, no es buena idea quedarse tan cerca de un golpe tan obvio."


Comencé a andar hacia adelante con la chica aún agarrada.


"¿Crees que no tardara en darse cuenta de que le falta algo y que precisamente la chica que estaba seduciéndole ha desaparecido también?"


Seguía caminando, mientras la imagen del hombre abrazando a Maeve se hacía presente y hacía que su enfado aumentara

"Llevamos ya bastante rato por la zona, fíjate."

Señalo discretamente a unos guardias que miraban hacia los lados mientras caminaban casi empujando a la gente.

"Tenemos que salir de aquí antes de que lleguen más."


Estaba molesto, había ido con mucho cuidado de que nadie viera sus robos y la chica decidía ponerse una diana en la espalda mostrando su rostro y socializando con quien va a robar, era la primera regla que había aprendido, no llamar de más la atención, soltó a Maeve y siguió caminando a su lado.



RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Maeve Knox - 20-03-2024

OST DE LA ESCENA
   
     Todavía esperaba al lado del puesto del jamón cocido. Le estaba dando unos segundos más de cortesía a Zorak, que en aquel momento todavía lo conocía como Z, para ver si se dignaba a aparecer y poder comprar mi bocadillo sin estar pendiente de si me encontraba o no. La verdad, no dudaba de que fuese a ser así, dadas sus habilidades.
     De pronto, noté un agarre en el brazo izquierdo, y no solo eso, sino que me estaba obligando a andar hacia delante.
     No necesité girarme para saber que era él, lo reconocí al instante por la voz.
     Simplemente no di crédito con lo que escuché a continuación.
     Que si me exponía mucho, que si mi golpe era obvio, que si Lionel ataría cabos rápido porque básicamente yo era una descuidada, que si había muchos guardias, que si nos teníamos que ir...
     Y una mierda.
     Me paré en seco, zafándome de su agarre con un movimiento brusco justo cuando él decidió soltarme. Ahora estábamos al lado de un puesto de jabones artesanos. Olía muy bien. Sin embargo, no podía prestarle la atención merecida porque un engreído de cabello rojo me estaba estropeando el momento. Me giré hacia él, que se había posicionado a mi lado.
     —¿Quién coño te crees que eres para soltarme esta mierda? —Mis ojos desprendían furia y miraban directamente a los suyos—. ¿Me hablas a mí de llamar la atención? ¿Quién es el que se ha puesto a hacer ilusionismo en medio de la puta calle, eh? ¿Eso no es llamar la atención? —Estaba alzando la voz más de lo que me estaba dando cuenta—. ¡Y no te atrevas a tocarme otra vez!
     En ese momento me percaté de que quizá no era el mejor lugar para destacar entre la gente, ya que hacía menos de una semana habíamos protagonizado un altercado bastante destacable en una taberna de la ciudad. El hecho de tener ya varios pares de ojos mirándonos fue un indicador bastante claro. Y, por supuesto, contando que nosotros no pasábamos desapercibidos precisamente por nuestro aspecto, así como tampoco por las heridas suturadas que llevábamos en la cara.
     —Tal vez te hayas olvidado de que no te he pedido ayuda en ningún momento, llevo haciendo esto desde seguramente antes de que tú comenzaras con ello, así que no me jodas. —Me había acercado más a él para poder hablarle sin gritar, apenas nos separaba un palmo.
     Si no hubiese estado tan furiosa en ese momento, habría podido percatarme de que me había quedado más cerca de él de lo que había sido mi intención. Y de que mi inquietud repentina tal vez no obedecía del todo a la discusión que acababa de iniciar.
     —¡Sí, son ellos! ¡Son los que me destrozaron la taberna! —escuchamos de pronto al otro lado de la calle, que ahora estaba vetada a los carros y otros medios de transporte con motivo del mercado.
     De inmediato, giré la cabeza en aquella dirección. Y, entre el gentío, reconocí a aquel hombre alterado como el que me había servido la cerveza en El Dragón Rojo. A su alrededor, un puñado de guardias. Más de los que podía contar entre todos aquellos lugareños.
     —¡Será cabrón! ¿Éramos dos frente a ni se sabe y nos señala a nosotros? —me ofendí.
     Al segundo siguiente, la tropa de uniformados comenzó a intentar abrirse paso entre el cúmulo de personas mientras cruzaba en nuestra dirección. No podía decirse que estuviésemos en nuestras mejores condiciones después de la pelea de hacía cuatro días, así que, aunque el entorno me favorecía si quería cambiar a mi forma animal o híbrida, no creía poder tener éxito visto el número que quería aproximarse a nosotros. Sin pensármelo, agarré a Zorak por la muñeca izquierda y comencé a correr, tirando de él.

INFORMACIÓN



RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Zorak - 21-03-2024

Maeve entro en cólera por mis comentarios y comenzó a alzar la voz de más, luego pareció darse cuenta y se acercó a mi cara, demasiado diría yo, note calor en mis mejillas, pero una acusación me saco de las ensoñaciones que nacían libres en mi cabeza, ajenas a mi voluntad y mi enfado, nos habían reconocido y al girar la cabeza hacia la dirección de donde provenía la voz me quede helado, pero cuantos guardias había allí?!

Casi por acto instintivo di un paso adelante mientras levantaba mi brazo izquierdo, como si mi cuerpo intentara cubrir a la albina, la situación era mala, en este estado no creía ser capaz de mantener una pelea y menos contra tanta gente, mientras mil estrategias nacían en mi mente un gélido agarre sé cerro sobre mi muñeca

Maeve comenzó a tirar de mí mientras corría y abría paso entre la gente a empujones, cálidos recuerdos volvieron a mí mientras seguía a la chica, recuerdos de épocas felices en Ballywood.

Un par de personas se metieron en medio con intención de taparnos el paso, pero no iba a permitir eso, con un ágil movimiento de mi muñeca izquierda me libre del agarre de mi compañera y me lance a dar dos golpes rápidos, un puñetazo en la barbilla de uno y mientras Maeve seguía corriendo lance mi pierna, dando una patada recta en el estómago del segundo tipo.

"¡Vamos!" Con mi mano derecha agarre la mano izquierda de Maeve y casi sin pretenderlo mis dedos se entrelazaron con los de la chica.

Me adelanté y abrí paso con mi otro brazo hasta llegar a un callejón, seguíamos corriendo y los guardias se escuchaban cada vez más cerca, teníamos que perderlos cuanto antes.

"Tendremos que dar un rodeo, no podemos volver a "casa" mientras nos sigan."

Las palabras salían sin pensar, automáticamente, sin darme cuenta, había llamado "casa" al refugio que compartía con la albina, qué demonios me estaba pasando, hace un año que tome la decisión, no tengo nombre, no tengo casa, no tengo amigos.

Un estruendo de disparo rompió mis pensamientos, no sabía cuantas calles llevábamos, ni donde estábamos, no conocía esa ciudad como lo hacía con Ballywood, me comenzaba a sentir extremadamente vulnerable y no me gustaba esa sensación.


RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Maeve Knox - 21-03-2024

     Corrimos mientras todavía lo agarraba por la muñeca. A pesar de la gente que nos encontrábamos por medio, avanzamos muchos metros. Algunos simplemente existían, otros trataban de pararnos a propósito. Estos últimos se encontraron con la fuerza de Zorak, que avanzaba junto a mí como un huracán, después de que este se soltase de mi sujeción.
     Pero luego, tras los golpes que propinó a los obstáculos humanos, fue él quien buscó el contacto conmigo mientras seguíamos avanzando. Tomó mi mano y simplemente nuestros dedos se encontraron. Tal vez fuese el esfuerzo, el subidón de adrenalina, la propia situación de escape, o una mezcla de todas, que mi primer impulso no fue retirar la mano.
     Cuando entramos al callejón, me detuve en seco, haciendo que él hiciera lo mismo. Lo empujé hasta que su espalda quedó contra la pared de ladrillos. Justo se escuchó un disparo, pero era en la calle principal. Por lo que parecía, les habíamos despistado.
     Mi pecho subía y bajaba con gran velocidad mientras dejaba escapar pequeños jadeos provocados por la trepidante carrera. Antes de que Zorak fuese a hablar, me solté de su mano y le coloqué el dedo índice de la mano derecha sobre sus finos labios. Volvíamos a estar cerca, protegidos por temporales sombras.
     —¿Acabas de decir "casa"? —pregunté sorprendida. Intenté susurrar, pero me costaba trabajo el simple hecho de hablar.
     Casi se me había olvidado que estaba enfadada con él. De hecho, estaba sonriendo sin proponérmelo. El escape me había activado. Todavía mantenía el dedo callando su boca. Y, sin darme cuenta, había apoyado la mano libre en su pecho. Cuando me percaté de ello, la retiré disimuladamente. Sonreí.
     —¿Qué te parece el puerto? Eso sí es dar un buen rodeo. Nos vamos por la otra salida del callejón y es bajar toda la calle hasta el final —expliqué. Evidentemente, no conocía todos los recovecos de aquella ciudad, pero llevar allí ya unas semanas me proporcionaba un conocimiento muy útil para aquella situación—. Callejeamos, por supuesto, no se lo pongamos tan fácil.
     La herida de mi mejilla izquierda latía a causa de haber estado corriendo —y lo que quedaba—, pero no podía importarme menos. Aquellas mierdas siempre me habían hecho sentir viva, bien merecía la pena el dolor.
     ¿Era la adrenalina también la que anulaba mi aversión por el contacto físico en aquel preciso instante?
     Miraba a Zorak a los ojos.
     —¡¡Están aquí!! —vociferó alguno de los estúpidos guardias. Su grito hizo eco por todo el callejón. 
     —¡Sígueme! —le dije al chico.
     —¡¡Rodead el edificio!! ¡¡Que no salgan por el otro lado!!
     Tarde.
     Mis piernas comenzaron a coger velocidad de nuevo mientras se dirigían al lado del callejón que el guardia había ordenado tapar con la presencia de sus hombres. Esperaba que Zorak viniese detrás, porque no me giré a comprobarlo. Cuando llegué a la salida, unos tipos estaban apareciendo para obedecer órdenes. Di un salto con los pies por delante y estos recayeron sobre el pecho del primero de ellos, derribándolo al instante. No pude evitarlo y solté una carcajada.


INFORMACIÓN



RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Zorak - 21-03-2024

Maeve me empujó hacia la pared y antes de poder decir nada más posó su dedo índice de la mano derecha sobre mis labios, también apoyo su mano izquierda sobre mi pecho, al amparo de las sombras sus ojos destellaban con emoción, pregunto si había dicho casa y eso la hizo sonreír, mi mano derecha comenzaba a cerrarse inconscientemente sobre su cintura mientras el choque de miradas continuaba.

Comentó que el puerto sería una buena opción, que solo debíamos bajar la calle, un guardia gritó y Maeve reaccionó antes de que mi mano pudiera posarse sobre su cintura, que era esta sensación? Una charla de hace tiempo resonó en mi memoria, hablaba con Melisa, estaba sorprendido por como se comportaba cuando Ridel estaba delante al preguntarle, Melisa solo miraba hacia la nada y decía. "Cuando es la persona correcta, todo fluye, se cuela en tu mente como si poseyera una llave maestra que abre todas tus puertas."

Ost

Una carcajada, Maeve con los pies en el pecho de un guardia, otros dos estaban por lanzarse a por ella y aun así parecía estar pasándoselo en grande, esa sonrisa, esa maldita sonrisa.

La escena pasó a cámara lenta frente los ojos del joven mientras corría hacia Maeve, la agarro en volandas justo cuando el tipo al que había golpeado salía disparado hacia atrás, mientras Maeve caía la sujeto fuerte y se arrodilló con la chica en brazos, acerco su boca a la oreja de la joven y le susurro.

"Agárrate fuerte"

Las porras de los guardias estaban acercándose y Zorak seguía viendo todo a cámara lenta, en un pestañeo, y desde la posición agachada que poseía salió disparado hacia el que quedaba a la derecha y salto sobre su cabeza, se impulsó con esta y dio un largo salto de diez metros, aterrizando y dejando a Maeve con cuidado en el suelo, este le sonrió, una sonrisa genuina, aun con los guardias tras de ellos comenzaron a correr dirección al puerto mientras los guardias gritaban a su espalda y comenzaban a agruparse para seguirles.

¿Esta sensación es de la que hablaba Melisa? Se preguntaba el joven mientras corría a la par de la joven mestiza, se preguntaba también si solo era cosa suya o ella también sentía lo mismo, agito su cabeza para quitarse esos pensamientos de encima, ahora debían estar concentrados en huir.

Resumen


Karmas Usados



RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Maeve Knox - 22-03-2024

     De algún modo, Zorak consiguió alcanzarme en el aire y me quedé sobre sus brazos, habiendo evitado así que cayese al suelo. Luego, un susurro a mi oído. Me provocó una sensación... curiosa, extraña, sorprendentemente agradable. Que me agarrase, dijo. ¿A dónde? Saltó. Pues al único sitio donde podía agarrarme: a él.
     No me dio ningún tipo de impresión la altura de dicho alto, aquel con el que tumbó a otro de los guardias: mis vuelos eran infinitamente más altos. Pero se sintió jodidamente bien atravesar a ese grupo de inútiles por el aire. Luego, me liberó, dejándome en el suelo. Y menos mal, porque no habría aguantado mucho más en sus brazos: mi cuerpo pedía movimiento, otro chute de adrenalina. Uno mayor.
     —¡¡Mierda, que no escapen!! —se escuchó decir a otro a nuestras espaldas.
     Volví a reírme. Eché a correr de nuevo, calle abajo.

     A pesar del callejón atravesado, la nueva calle todavía era mercado: otra calle amplia, repleta de puestos y de gente confundida por aquellos dos locos que corrían como si la vida se les escapase, o como si estuviesen repletos de ella. Detrás de nosotros, el mismo ejército de guardias e incluso más grande, pues al parecer estaba dando tiempo a que otras unidades se fueran incorporando a la persecución. La realidad era que la cosa se estaba complicando. ¿En serio estaban montando todo ese jaleo por un par de ladrones? Y, por lo que habíamos escuchado, ni eso, pues comenzaron a ir detrás de nosotros a raíz de la acusación del desgraciado tabernero. Sería interesante saber si desplegarían tantos recursos contra aquellos putos traficantes o si, por el contrario, se cagarían encima al ver al tipo de cabello morado de dos metros y medio. Algo me decía que conocía la respuesta, a juzgar por mi experiencia con aquellos que dicen representar a las autoridades.
     Mientras avanzábamos a toda velocidad, conseguí tirar al suelo una pila de cajas de madera. Algunas cayeron sobre varios de los civiles que estaban en el momento y lugar equivocados. Mala suerte.
     Como propuse, no corrimos en línea recta, sino que serpenteamos por las calles y los callejones que nos encontrábamos de camino, pero siempre manteniendo la dirección acordada.
     Poco a poco, sin embargo, mi energía comenzó a agotarse. A pesar de la adrenalina, sentía cómo las piernas protestaban por el sobreesfuerzo, los pulmones empezaban a arder con cada bocanada de oxígeno y el dolor del rostro se intensificaba por momentos. El cansancio estaba reclamando mi cuerpo y eso se tradujo en la lenta pero considerable reducción de velocidad.
     Solo había que aguantar un poco más, ya casi habíamos llegado al puerto. ¿El siguiente paso allí? No lo sabía, tal vez correr paralelos al mar hasta dejar atrás a todos esos malnacidos. Pero, para nuestra sorpresa, cuando estábamos cerca del borde que separa la tierra del agua, varios grupos de guardias se aproximaban desde ambos lados, cortándonos el paso por los diferentes frentes a nuestro alcance.
     Nos detuvimos en seco a tan solo un par de metros del saliente. La intensidad de mis jadeos era alta, apoyé las manos sobre mis rodillas. Todo espacio que en otro momento nos hubiese permitido escapar, ahora estaba plagado de guardias que nos apuntaban con sus armas.
     Estábamos acorralados con el mar a nuestras espaldas, oscuro por la noche que estaba cayendo.
     La jugada no nos había salido tan bien como había calculado. Por mi cabeza pasaron múltiples posibilidades para salir ilesos y libres de aquella situación, pero, según veía, las posibilidades de no acabar entre rejas se estaban reduciendo.
     Sin embargo, aún existía una opción, aquella que nos había permitido escapar de El Dragón Rojo cuando Zorak estaba inconsciente. Sí, debería valer, ya lo había hecho antes. Tuve mis dudas por el cansancio que me asediaba, pero no quedaba otra. Recurriría a mi forma híbrida y saldría volando de allí tras cogerlo con mis garras.
     Pero, cuando la idea estuvo a punto de materializarse, un disparo rasgó el aire. En su recorrido, me rozó el brazo derecho, quemando la piel y la carne que encontró a su paso. No pude evitar que se me escapara un pequeño grito. De inmediato, me llevé la mano izquierda a la herida, pero fue mala idea, porque sentí un dolor punzante. Así fue como se me escapó la única alternativa que nos sacaría de allí.
     El sudor resbalaba por mi cuerpo y el calor del verano no ayudaba.
     Mis ojos se clavaron, furiosos, en el grupo cada vez más compacto de guardias. Luego, miré hacia atrás por encima del hombro. 
     Si caía al mar, moriría.


INFORMACIÓN



RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Zorak - 25-03-2024

Estábamos jodidos, cada vez había más de esos perros, cercándonos como si de lobos frente a su presa se tratara, luchar obviamente no era una opción, la diferencia numérica era simplemente abrumadora, un disparo fue a caer sobre Maeve, rozándole el brazo, gire la cabeza y vi tras de mí el mar, si estuviera solo podría salir por allí gracias a la herencia genética de mi madre, pero no podía dejarla allí tirada, no quería.

Agarré a la albina por la cintura y la atraje hacia mí, mientras enseñaba los dientes a los guardias que cada vez estaban más y más cerca, enseñaba los dientes como una bestia que protege a su manada, tendríamos que salir al mar, era la única opción para poder escapar, cuando el pecho de Maeve choco contra el mío, aun sin mirarla y teniendo la mirada fija sobre los guardias que ya estaban apenas a unos metros susurre para que solo ella me escuchara.

"Confías en mí?"

Gire mi cara hasta que me encontré con sus grisáceos ojos, una mirada seria, no estaba bromeado, gire mi cabeza mirando al mar y la volví a mirar mientras alzaba mi mano izquierda para llevarla sobre mi cuello, tocando las agallas que había en este, esperaba que pillara el mensaje al vuelo, no teníamos otra alternativa.


RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Maeve Knox - 26-03-2024


     No era por robar ese día por lo que nos encontrábamos en aquella situación, sino por lo acontecido contra aquellos cabrones en la taberna. Matamos a unos cuantos de los matones, pero por poco pudimos salir con vida de allí, habiendo estado nosotros en clara desventaja numérica. Aun así, el dedo acusador apuntaba en nuestra dirección, hasta el punto de tenernos rodeados y con una perspectiva de escape bastante nefasta.
     Me escocía el brazo a causa de la estela que el disparo había dejado.
     Entonces, Zorak me aproximó a él. Su actitud hacia los guardias era agresiva, aun cuando no se movía del sitio. Actitud era lo poco que podíamos ofrecer en esa situación, teniendo en cuenta que cualquier paso en falso nos haría terminar heridos, detenidos o muertos. Incluso las tres podían llegar a coincidir en una misma escena.
     El chico, entonces, me preguntó en voz muy baja si confiaba en él. Lo miré. No fue difícil leer sus gestos: el mar, las branquias. Nosotros. Los guardias.
     De inmediato, la ansiedad se disparó. Nunca le había contado que era usuaria de akuma no mi, y no creía que se hubiese percatado de nada cuando, en mi forma híbrida, lo transporté por el aire hasta llegar al que después comenzamos a considerar nuestro refugio. Con lo cual, la posibilidad del agua resultaba... aterradora.
     Caer al mar era una de las pocas cosas que me generaban miedo.
     Por cómo era él, sabía que era un entorno en el que Zorak podía desenvolverse bien, pero para mí supondría convertirme en un peso muerto a merced de otra persona. A su merced. ¿Podía confiar en él? Recordé mis propias palabras, aquellas que hacían referencia a la imposibilidad de confiar en el otro hasta que este nos diese motivos para ello. No importaban las palabras, tan solo los actos.
     Mi corazón galopaba a velocidades infernales, no había aminorado desde que terminamos la carrera. Y, ahora, con la alternativa que él planteaba, incluso se había acelerado. Mi respiración se había visto afectada. Mi cuerpo había comenzado a ser presa de un ligero temblor. Mierda, no podía dejar que todo esto llegase al exterior, aunque mucho me temía que ya era demasiado tarde. Al menos, para que Zorak no se diese cuenta, tan cerca nos encontrábamos.
     Todo esto transcurría en apenas segundos, que era lo que en realidad teníamos para tomar una decisión.
     Algunos guardias dieron un par de pasos hacia el frente, apuntándonos con sus armas. Yo no dejaba de mirarlos. Era cuestión de tiempo que otro disparase de nuevo, y puede que en esta ocasión el proyectil sí nos atravesara o se alojase en nuestro interior.
     ¿Qué coño debía hacer?
     El pensamiento que me invadió entonces fue que aquella sería mi última noche, que iba a morir. Que esos putos desgraciados nos dejarían como un colador o que las aguas negras me engullirían para siempre. Escuchaba mis abrumadores latidos contra los oídos, apenas podía oír nada más. Entonces me dije que, puesta a morir, que no fuese en las garras de aquellos esclavos del sistema, sino en los brazos de la única persona que me había hecho sentir algo en mucho tiempo.
     Apenas me salió la voz.
     —Confío en ti.


INFORMACIÓN



RE: [Pasado] [+18] - Danza de hielo y fuego - Zorak - 26-03-2024

OST

La respuesta de Maeve llego con otro susurro, confiaba en mí, una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras apretaba más a la chica hacia mí, cadera con cadera, vientre con vientre, pecho con pecho y finalmente, acerque mi cara a la suya, posando mis labios junto a los suyos, un explosión de sentimientos nunca antes conocidos inundo mi pecho y con esa sensación me dejé caer de espaldas al agua, abrazando a la albina, al quedar totalmente sumergidos por alguna razón Maeve pesaba como un peso muerto.

El agua entraba por mis agallas, transformándolo en oxígeno, oxígeno que le pasaba a Maeve por el conducto que formaban nuestros labios, nadando con mis piernas a una gran velocidad comencemos a alejarnos del muelle, comenzaba a preocuparme el estado de Maeve, cada vez se hacía más pesada, seguía sin saber el motivo, pero sí la chica se había desmayado sería un gran problema y aún estábamos demasiado cerca del puerto como para salir a flote.

Seguí avanzando por el mar, siguiendo la costa, un par de minutos más deberían ser suficientes para poder considerar que estábamos a salvo y salir al fresco aire, comenzaban a dolerme las heridas que aun tenía y sobre todo la del labio, al estar constantemente pasándole aire a Maeve, tras nadar un par de minutos más, cambie la dirección de nado hacia la superficie del agua, rompiendo la fina barrera que separaba a la chica de poder respirar, una vez con las cabezas fuera del agua, separe mis labios de la chica, casi a regañadientes, era una sensación nueva, emocionante, pero debía asegurarme de que estaba bien o por lo menos despierta.

"Maeve, estás bien? Por favor dime que no estás inconsciente"

Comencé a nadar hacia la playa, tumbado boca arriba, agarrando a la chica por el cuello y llevando su cuerpo sobre el mío, como si fuera una suerte de tabla de surf, aun siendo un nadador experto, el peso de la albina en el agua sumado a las heridas que aún curaban me hizo agotarme rápido, por suerte lleguemos a la orilla y con un último esfuerzo la saque del agua, dejándola boca arriba y dejándome caer a su lado boca abajo, gire mi cara y la mire. Había confiado en mí, su respuesta había salido casi al momento de acabar mi pregunta, sumado a lo que sentía ahora mismo viendo su cara y sabiendo que estábamos a salvo mis labios se movieron solos.

"Mi nombre..." decir mi nombre implicaba dolorosos recuerdos, la última persona que me llamo por mi nombre estaba ahora bajo una tumba en Ballywood East, una tumba que llevaba el nombre de mi pequeña hermana juramentada. "Zorak."

Posé la mano sobre la mejilla de Maeve, acariciando con sumo cuidado el corte que nacía de su labio izquierdo.

"Parecerá una tontería, pero es la forma de decirte que confió en ti, hace un año que renuncie a mi nombre."

Me quedé allí, mirando a la chica mientras recuperaba el aliento, en cuanto ella estuviera bien podríamos volver a "casa".