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[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Versión para impresión

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Krave - 05-11-2026

Krave no podía creer lo que estaba sucediendo. Fruto de aquel fétido gas que olía a colonia de abuela, mezclado con arenques podridos y sebo de ballena podrido, había perdido "el norte" y por un momento se desconcertó sobre las distancias que estaba recorriendo. Resulta que, como bien había pensado esa tal FRUTA, que salía en el periódico le había atacado, a él y a varios de sus compañeros con ese gas que emanaba.
Krave ya no sabía a qué atender. Iba hacia delante y el enemigo volaba por los aires. Después hacia un lado, luego por otro y solo veía gente moviéndose muy rápida, plumas en el aire, jabón por todas partes y todo eso con cero estrategia intentando hacer algo pero no llegaba a adivinar el qué. Krave vio a Wheke que estaba haciendo aspavientos con sus brazos más o menos cerca y con más desdén que ganas saltó hacia él para, cuando estuvo una vez fuera, respirar con normalidad. Sentía que aquella pelea no era para él y sin embargo llevaba todo el combate en la mitad del fregado y aún no había hecho absolutamente nada, salvo estar más limpio y más cansado que cuando empezó.
Después de saltar se volvió para ver de nuevo a Finale y al resto de la gente allí encerrada para ver qué ocurriría. Krave se metió la mano en los ropajes mientras contemplaba aquella escena; después de eso se llevó la mano a la cara pues
Contenido Oculto
estaba cansado y sin poder cerrar los ojos por la situación, bostezó. La cosa no había mejorado desde que se habían caído en aquel agujero. Krave ya hasta se planteaba si podría salir de allí de alguna manera y dejar a todos esos locos allí hacer su vida y pegarse a muerte por nada.
A veces Krave no entendía a la gente y no sabía si era un poco sociópata, o porque no había interactuado lo suficiente en sociedad, o porque otras razas, principalmente la raza humana, estaban abocadas a la extinción.
Krave no pudo por menos que fijarse en el resto de personas que estaban allí como él, sin hacer nada. Aquel muchacho grandote de buen comer, quien no había molestado a nadie. También la muchacha humana de pelo azul, quien parecía bastante asustada y, por supuesto, su hermano Wheke, a quien no le había visto más que moverse rápidamente por la cueva de aquella maldita cala, de aquella maldita isla, de aquel maldito mar, aquel maldito día. Así que después de estar allí, si alguno de ellos lo necesitaba, él les echaría un cable.
TRAS EL ESCUDO




RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Wheke Ta Moko - 06-11-2026

Mi nueva tecnica de "molinos de viento" no estaba surgiendo mucho efecto, ya que, ni la neblina que habia surgido de la chica del bate, ni las burbujas se estaban alejando de mi un apice, y para mas inri, despues de salir de esa clase de crisalida en la que se habia metido el guaperas pelirrosa salieron despedidas mas burbujas en todas direcciones mientras hacia poses y caras bastante extrañas, aunque yo tampoco podia hablar, mi pose de 'Haka' tambien podia resultar extraña para el resto de gente que no conociese su verdadero significado.

—Espero que estos chooms no sean mas raritos segun avances en el Grand Line PURU— pense para mi mismo.

Cada vez me sentia mas cansado y no estaba entendiendo porque, lo unico que habia podido hacer hasta ahora es alejarme y saltar, y no habia hecho tanto esfuerzo en mis molinos de viento como para gastar tanta energia para sentirme de esta manera. Esa sensacion de frustracion por sentir que no estaba podiendo hacer nada se estaba empezando a apoderar de mi.
Casi sin que mis ojos pudiesen presenciar en su totalidad lo que estaba pasando, el enemigo parecia haber recibido dos golpes, uno parece ser por el moreno con alas que ahora estaba fuera de la neblina y otro del peliblanco que ahora se encontraba junto con la chica dinosaurio que anteriormente habia acabado debajo del trajeado.

—¿Que puedo hacer? No hay manera de que se le pueda encajar un golpe de manera efectiva, aunque...— mi cabeza empezo a darle vueltas a algo y junto con la frustracion que sentia me salieron unas ganas irrefrenables de, al menos intentarlo.

Me puse de cuclillas apretando bien fuerte los musculos de mis piernas para gritar en la lengua que me habian enseñado mis padres cuando era pequeño: —¡WHAKAITA WAKA!
Me lanze directo hacia el enemigo, cruzandome con Krave en el camino y diciendole: —Cubreme ahora hermano. Y antes de entrar a la cupula de humo, aguantar la respiracion, ya que aunque no supiese que clase de humo era el que habia soltado aquella muchacha, respirar algo de una fisica tan densa y con un color tan extraño para mi no era buena señal. Avance 18 metros, para plantarme por detras del enemigo y, aunque con algo de dificultad ya que media un poco mas que yo, agarrarle con mis ocho brazos para rodearle el cuerpo. Cuatro brazos fueron hacia su cabeza, dos hacia sus antebrazos y otros dos hacia la parte de sus muslos. Aprete hacia mi el maximo que pude para que no se pudiese soltar y acto seguido salte otros 8 metros hacia la direccion que estaba anteriormente para ponerme al rango limite de aquella niebla.
Cuando mis pies tocaron el suelo, dos de los brazos que estaban sujetando su cabeza apretaron fuerte hacia delante para mantener su cabeza dentro de aquella humareda y las otras dos sujetaban su cara firmemente recta, mientras yo echaba mi cabeza hacia detras para poder sacarla fuera del limite y respirar fuerte y poder gritar mientras reia con confianza:

—¡Intenta poner poses raras ahora, guaperas BURUBURUBURUBURU!¡TURI KAHA!

Lanze un rodillazo directo hacia sus costillas con mis rodilleras de pinchos Niho Wero sin dejar de apretar con mis brazos para que no se soltase.

—¡AHORA HACED LO QUE PODAIS CHOOMS, PERO INTENTAD NO GOLPEARME A MI PORFAVOR, CONFIO EN VOSOTROS!— grite mirando hacia arriba intentando dar coraje al resto de gente que se encontraba conmigo en ese lugar.

La suerte estaba echada, no se que pasaria a continuacion, pero al menos habia puesto ganas y habia intentado lo que podia.

Contenido Oculto



Whakawai Riri



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Kagura - 06-11-2026


No había sido tan facilito como había creído, ahora me encontraba sentada en el suelo, intentando seguir con la mirada los movimientos de aquellos que todavía no habían caído ante este hombre. Al parecer, mi ataque no había acertado en absoluto, no habia diferencia de los otros dos movimientos que había intentado poco antes. ¿En qué estaba fallando? La duda se repetía una y otra vez en mi cabeza mientras trataba de recuperar el equilibrio. El golpe había sido tan abrupto que todavía sentía un ligero mareo, y por un instante tuve que apoyar una mano contra el suelo para evitar terminar de espaldas. Aun así, seguía aqui...sin dar tregua, no pensaba rendirme tan pronto, aunque comenzaba a comprender que aquello requeriría mucho más esfuerzo del que había imaginado. Tal vez debía observar mejor, encontrar el momento adecuado y dejar de precipitarme.

De pronto, una espesa cortina de ¿humo? ¿gas?, se levantaría de golpe... inundando todo a su paso y envolviendo cuanto encontraba en su camino. Mi instinto me llevó a contener la respiración, pero aquello no fue suficiente para evitar los efectos de aquel movimiento tan ágil que habia realizado con antelación. —Arrghhh…— Un quejido ahogado se escapó de mis labios mientras mis manos se aferraban a mis piernas. Sentía cómo un doloroso calambre ascendía hasta instalarse en mis pantorrillas, obligándome a apretar los dientes y morderme el labio para soportarlo. Aquella misteriosa cortina de humo me impedía distinguir lo que sucedía a mi alrededor. *Por favor, Seraphim… no respires*, pensé con desesperación...¿como la podia proteger en este estado?. Debía levantarme, hacer algo, ¡no podía quedarme allí indefensa!, pero observé un dedo apuntando hacia mi pero para ser franca...no entendía absolutamente nada.

Pero justamente en ese instante sentí como alguien tiraba de mi cola sacándome de aquel trance en el cual me encontraba, no sé en qué punto paso, los movimientos fueron tan ágiles que solo pude escuchar regaños, ¿me llamaron borracha?, no lo estaba, evidentemente estaba pendeja. Aun así no replique, estaba concentrada en soportar el tremendo calambre que me hacia lanzar quejido tras quejido, me apoye en el enano que me llevaba hacia otra parte en un salto, cuando finalmente llegamos a un lugar totalmente retirado del humo, al caer sobre la superficie dura me quedé mirando al joven que me sacó de esa situación deplorable —Que lindos ojos tienes…– mencione completamente fuera de mi juicio como si esa fuera mi manera de decir las gracias..., mis piernas estaban contraídas por el calambre que parecía no querer ceder.

Bajo mis manos encontré unas pequeñas rocas redondas en tonos negro y gris, No me consideraba una geóloga, aunque sí una erudita...novata, así que decidí hacer lo primero que se me vino a la mente, me lleve una roca a la boca —*Slurp… Slurp…*— Chupandolo como si intentara absorber algún mineral de su interior, es como si fuera un chupete para un bebé. Pero tan pronto senti el sabor a tierra cuando comence arrugar la cara y terminé escupiendo el sabor de la roca hacia un costado, segundos despues saque la lengua por el sabor fuerte —Sabe a hollín…— ¿Alguna vez había probado el hollín? Quién sabe.

Entonces recordé que llevaba algunas cosillas entre mis pechos. Al soltar la piedra, lleve mis manos hacia mis chichorras, en donde comence a rebuscar en medio de ellas hasta tocar algo....en ese instante saque un wanted de un hombre azabache cuya recompensa era superior de los novecientos millones, me sonroje pero lo volvi a doblar para dejarlo guardado detras de mi sosten, del lado derecho...en donde se encontraba mi corazón. Nuevamente volvi a rebuscar y entre mis dedos figuraba un pequeño papelito,era el número de aquel viejo tetón que conoci antes de venir al fondo de la cueva...lo dejaria guardado en el otro lado del sosten, ¿cuantas cosas guardadas tenia entre mis tetas?, bueno... finalmente di...con lo que necesitaba, de entre mis pechos saque un bollo grande de vapor, su contenido era un secreto, no lo pense dos veces cuando comence a hincarle el diente con desesperación —Está rico…— solté de pronto porque para mi eso era un festín, las lágrimas brotaban mientras soportaba el calambre, masticaba y sufria...pero debía recuperar fuerzas para volver a la jugada.


Tira de la tanga



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Seraphim - 06-11-2026

39 de otoño, año 18
Isla Kutsukku
Por el medio/dia



♔

El dolor se extendió por su enano cuerpo como si fuera desagradable descarga, obligándola a encogerse sobre sí misma mientras sus manos buscaban algún punto de apoyo en el suelo. Seraphim apenas conseguía mantener el equilibrio con los párpados apretados para cerrar los ojos y el rostro contraído por aquel dolor que le recorría la garganta y los pulmones. El gas había terminado por afectarla más de lo que estaba aguantando. Intentó contener la respiración, aunque sus pulmones reclamaban un poco de aire. ¿Qué estaba pasando? Apenas podía ordenar sus pensamientos; los sonidos se mezclaban entre sí y las figuras que alcanzaba a distinguir se convertían en manchas borrosas. No sabía quién estaba dónde, ni quién seguía atacando a quién.

—Ara ara... ¿qué... demonios...?
—Murmuró para sí en voz baja, aunque las palabras apenas consiguieron escapar de sus labios.

No se atrevió a moverse de su sitio. Permaneció encogida, con los ojos fuertemente cerrados y los dedos apretándose contra su cabeza. Un nuevo espasmo la hizo retorcerse de dolor y abrir los ojos levemente, llevándose una mano a la garganta mientras trataba de respirar lo menos posible. Sentía que el mundo daba vueltas a su alrededor y que cualquier intento por incorporarse acabaría con ella besando nuevamente el suelo. La confusión era absoluta; ni siquiera lograba reconocer las voces que resonaban por la caverna ni la de su capitana. Solo quería que aquella horrible sensación desapareciera de una vez.

Los segundos transcurrieron lentamente hasta que, poco a poco, consiguia recuperar cierta noción de todo. Todavía tenía los ojos entrecerrados para intentar enfocar con claridad, pero comenzó a distinguir algunas siluetas entre la neblina y las burbujas. Recordó entonces que Kagura seguía por allí, y aquella idea consiguió sacarla parcialmente de su confusión y desorientación. No podía quedarse eternamente retorciéndose en el suelo mientras los demás continuaban peleando. Seraphim intentó reunir el valor suficiente para volver a participar aunque sea un poco.

Aquello no significaba que hubiese dejado de tener miedo; de hecho… estaba bastante convencida de que cualquier otro golpe podría mandarla directamente AL OTRO BARRIO.

Finalmente, Seraphim llevó una mano hasta su SEGADOR, sujetándola con firmeza mientras terminaba de incorporarse y ponerse recta en una pose triunfal. Sus ojos se fijaron en Finale y apretó los labios poniendo una mueca de concentración. No pensaba enfrentarse cuerpo a cuerpo con semejante individuo; ya estaban los demás metiéndole caña e intentando agarrarle para que no se escapase. Así pues, avanzó cuatro metros en su dirección y levantó el arma con agilidad para apuntar directamente hacia su adversario. Sin perder demasiado tiempo, apretó el gatillo y efectuó un disparo, su mano libre (la zurda) para recargar el siguiente proyectil; preparada para volver a disparar si la ocasión lo requería. No sabía si conseguiría acertarle, pero al menos… tenía que intentarlo.

«¡Alejense de mi!».

[Imagen: f9f083ee-85be-42da-bf7d-2b4f1efd0aec.png]


Una diva es valiente poderosaaaa~



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Beto Bullicio - 06-11-2026

Crucé la línea del gas tosiendo como perro y no me quedó otra que seguir picando hacia adelante con las patitas flacas a todo lo que daban. El piso de grava húmeda estaba super resbaloso por culpa de las burbujas que no paraban de brotar y dejar la piedra resbalosa como culo bien aceitado. Atravesé todo lo que me quedaba hasta el final de la cueva de un salto, esquivando cascotes del derrumbe, hasta toparme de frente con la pared opuesta de la caverna. Ahí doblé hacia mi izquierda, bordeando la curvatura de la roca para no quedar encajonado, hasta clavar los frenos. Desde este punto del perímetro norte tenía una vista panorámica impecable, podía observar me quedaba todo el quilombo y los otros desquiciados dándose murra a una veintena de metros frente a mis narices.

Tenía los pulmones prendidos fuego y el corazón me retumbaba sin parar.  Uno se quería ser el polenta pero obeso corriendo y falta de aire no son una buena combinación, las piernas me temblaban del cansancio acumulado y la espuma mugrienta no desaparecía. Toda esta seguidilla de piñas, gases y encierro me puso los nervios de punta, y cuando me pongo nervioso la vejiga me pasa factura al instante. Me vinieron unas ganas impresionantes de mear que no aguantaba ni dos segundos más.

Pegué media vuelta dándole la espalda a la pelea y me planté a escasos centímetros del paredón de piedra caliza. Enganché con los pulgares el elástico estirado de mi zunga floreada y me la bajé de un solo tirón hasta los tobillos. Dejé al aire libre las dos nalgas, blancas y llenas de pelo, y me dispuse a soltar una catarata de meo bien amarillo a presión que empezó a inundar el suelo a mi alrededor, barriendo el jabón de las piedras y levantando un vapor tibio con un ligero aroma a amoniaco.
[Imagen: imagen-2026-11-06-062324264.png]

Una vez terminado el asunto, me sacudí el pitulin con dos movimientos secos, me subí la zunga calzándola bien entre los rollos de la cintura y me di vuelta para encarar el espectáculo. la cosa estaba demasiada seria y parecia que el unico que iba a poder hacer algo era yo (te vas a morir en el siguiente turno pelotudo)

Me apoyé de costado contra el paredón húmedo de la caverna en una pose que considero letalmente sensual: crucé una patita flaca por delante de la otra, apoyé el codo mantecoso en una saliente de roca y me pasé los dedos por la barba rojiza, haciendo tintinear la anilla dorada mientras le clavaba una mirada ardiente por encima de los anteojitos negros. Si las minas caen rendidas a mis pies, ¿Por qué carajo no iba a caer este pibe? No pateo para ese lado ni en pedo, pero cuando las papas queman hay que poner el pecho de frente. Inflé los diez rollos de la panza, fruncí los labios carnosos en un piquito irresistible y le solté la voz más ronca, melosa y arrastrada que me dio la garganta:

—~~~Cheeeeee, muñecoooooo.... ¿Para qué carajo vas a andar arruinándote ese cutis tan divino y gastando aura con esa manga de cavernícolas? Venite acá conmigo a este rincón oscurito, rey. Nos abrimos un vinito, nos ponemos cómodos en el piso, te dejás mimar un poco por este osito de barba de naranja y charlamos de la vida, dale, no seas malooo... ~~~~—

[Imagen: imagen-2026-11-06-061729103.png]

Puto el q lo lea



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Finale - 07-11-2026

Una diva no persigue a nadie, tiende la pasarela y deja que el escenario haga el resto.
 
Con los ojos todavía anegados de jabón, el mundo era una acuarela borrosa de burbujas y neblina violeta, y yo seguía sin poder respirar ni decir una palabra. Primero me llegó un perfume a mi espalda, de rosas, bastante decente para estar en un agujero como este. Justo después, algo duro y seco se me estrelló en la nuca con tanta fuerza que la cabeza se me fue hacia delante y el cuello me crujió de una forma nada elegante. Eso me costó, por lo menos, cincuenta puntos de aura pues arruinó mi duckface perfecta. El perfume a rosas se alejó hacia arriba, muy arriba, y desapareció por encima de mí. Casi a la vez, dos puñetazos con algo punzante se me clavaron en el estómago, alguien me tiró de la red con un descaro imperdonable – ¡mi red de diseñador! – pensé, y el peso de la chica de las escamas, que seguía sentada a mi espalda, desapareció de un tirón, arrastrada lejos de mí.
 
No sabía quién me había pegado ni quién me había jalado la ropa, pero sí sabía de dónde había salido aquel veneno que me tenía sin voz ni oxígeno lo cual era terriblemente grave para mi mantener mi tersa piel. Mi memoria no olvida nada, tan perfecta como yo, y menos aún a quien se burla de mí. Sabía que, a unos veinticinco metros por delante, a mi izquierda, la pelirroja del bate a quien su wanted identificaba como Pucca seguía exactamente donde la había visto por última vez, quieta en medio de su propia neblina, sin haberse movido ni un centímetro. Si alguien iba a caer primero en esta cueva, iba a ser ella, aunque para eso tuviera que hacer algo que odio con toda mi alma. Dejé morir de golpe mis dos oleadas de burbujas. Miles de ellas reventaron a la vez por toda la caverna con un chasquido húmedo y prolongado, y el escozor de mis ojos fue cediendo lo justo para enfocar. Después me vacié por dentro. No hubo pose ni brillo, nada que mereciera un solo aplauso, solo un tirón brutal desde el fondo del pecho, que me arrancó la vida a jirones y me dejó el cuerpo entero agarrotado, rígido de pies a cabeza, sin poder mover ni los párpados. De mis pies brotó una franja de burbujas de dos metros de ancho, recta y sin adornos, que avanzó hacia ella sin desviarse un palmo. La cosita de las coletas quedaba a casi diez metros a un lado, el alado flotaba treinta metros por encima, y el resto estaba a mi espalda o demasiado lejos para estorbar. Las burbujas llegaron hasta sus botas de plataforma, le subieron por las piernas, por la cintura y por los brazos, y le fueron bebiendo la energía hasta la última gota, cayendo de bruces sobre la grava para siempre, y por siempre, amén. Con ella se deshizo también la neblina violeta, hilo a hilo, hasta no quedar ni rastro.
 
El aire limpio me entró solo en los pulmones, con olor a jabón, y en ese preciso instante ocho brazos me envolvieron por detrás ¿estaba viviendo acaso una epifanía? ¿estaba entre el abrazo de Polvo Nocturno y Mañanero? Era imposible, sentía más brazos que los que ellos tenían. Cuatro se cerraron sobre mi cabeza, dos sobre mis antebrazos y otros dos sobre mis muslos, con unas ventosas que se me pegaron a la piel con más confianza de la que mis polvorinchines tenían al tocarme. Me levantaron del suelo y saltaron conmigo ocho metros hacia atrás y una rodilla erizada de pinchos se me hundió en las costillas. Ni siquiera pude intentar soltarme pues mi cuerpo seguía clavado en aquella rigidez espantosa, y aunque no lo hubiera estado, aquellos brazos me apretaban con una fuerza que no habría conseguido aflojar. Por primera vez en toda la noche me sentí acorralado. Desde algún punto por delante sonó un disparo, y una bala se me estrelló contra el pecho y cayó aplastada sobre la grava sin dejarme ni una marca. Y desde la pared más lejana, una voz ronca y arrastrada me llegó con todo el cariño del mundo, pero en mi situación no le presté demasiada atención, presa del pánico y sumido ante las consecuencias de mis actos. No pude mover ni un músculo para responderle, pero por dentro le dediqué la sonrisa más sincera de la noche pues provenía del único con buen gusto en toda esta cueva, con aquel osito tenía una cena pendiente, yo sería el postre y él el plato principal, fififi.
 
Resumen

Sobre el turno anterior

Bélico

Gastos

Posicionamiento

Karmas usados

Turno



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Kai T. Gomi - 07-11-2026

El peliblanco siguió mirando, como hasta ese mismo instante, con una fuerza poderosa hacia el fondo de la cueva, a su contrincante, aquel falso perro del gobierno mundial seguía en su sitio, casi como paralizado. A sus pies, y allí a donde uno dirigiese la mirada en la caverna, estaba recubierto de burbujas y de repente saldría disparado después de una gran ráfaga al suelo de burbujas. Dos sombras que se movieron y forcejearon, se concentró aunque sus reflejos no pudieron seguirle adecuadamente el ritmo a la escenografía. El cefalópodo anaranjado había hecho una presa sobre el pastel de cumpleaños e incluso se la había clavado, la rodilla. Por otro lado, la zona había cambiado de color, y no lo decía por las burbujas, si no por aquel gas del que el luchador callejero no se había dado ni cuenta.

La mujer a su lado lo sonsacó de sus pensamientos mientras recuperaba el aire que le faltaba. - ¿Qué? Lindos oj… - Su mirada se desvió, inequívocamente, entre escamas y curvas y en su mente solo podía repetirse una cosa.


- Sira Matcha, Sira Matcha, Sira Matcha… -

No podía caer en aquella tentación, tenía que centrarse en pisarle la cabeza a alguien, esto no podía ser ahora. Luego la vio chupando un par de piedras del suelo y ahí desvió su mirada de nuevo hacia la acción. - Definitivamente estás borracha, tu lo que eres es subnormal, espabílate y mueve el culao - Dijo con cierto calorcillo en el cuerpo.

Kai abandonó su posición en un suspiro, primero fue un salto en horizontal prácticamente al grito del pulpo malayo, después llegó el sonido del arrastre de sus pies sobre el rocoso y jabonoso suelo. - ¡Ahí voy chupachups, aguanta eh! - Dijo frenando en seco sobre el terreno frente al dúo, a un escaso metro de ellos, siendo el primero en llegar a la escena del crimen. - ¡Buto! - Saltó al mismo tiempo que la voz salía. Su cabeza por delante y entonces llegó el golpe sobre el estómago ajeno. Tras el golpe clavó sus piernas en el suelo, casi con rabia. - ¿Es verdad que tu aguantas esta? - Cerró su puño en el mismo momento que lo cargaba hacia delante, de nuevo contra el estómago de su enemigo público número 76, clavando las púas de sus guantes contra la carne, ya no había una capa de burbujas que lo recubriese para defenderlo.

- ¡Pegadle ahora que lo tiene agarrado! - El peliblanco habría seguido desde luego, pero sentía que su cuerpo estaba pronto a llegar a su límite, prefirió guardar fuerzas por lo que se puso de lado, a la derecha del pulpo y el pastel, con solo un metro de distancia entre ellos y él. Se agazapó, como si fuese una cacería, preparándose para cualquier movimiento inesperado, aunque no pudiese reaccionar ante aquello.
- ¿Un momento, estoy lleno de pompas? - 

cositas V2



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Krave - 07-11-2026

Krave había visto muchas cosas en su vida pero pocas como las vistas en aquella cueva. Krave no sabía exactamente quién era ese tal Finales pero solo sabía que debía buscar a Taito y los demás de la banda Wanga para poder escapar de allí y también sabía que para poder hacerlo su primer obstáculo era aquel enemigo.

El gas se había disipado y las burbujas cambiaron de forma pues ya no rodeaban a Finale sino que habían ido en linea recta como el camino de pétalos de una boda directamente a Pucca quien había muerto al contacto con las mismas.
Poco después el navegante empezó a ver cómo sus compañeros empezaban a darle algunos golpes encadenando una respuesta que si bien no era la más entrenada empezaba a tener sentido. Wheke había agarrado a nuestro rival y además de los golpes del resto aquello le había demostrado todo lo que Wheke había progresado.
Krave no iba a dejar sus actos impunes pues el mero hecho de atacarle a el lo toleraba pero no iba a tolerar que tocarán a Wheke así que en un puro afán de mostrar su fuerza bruta y de defender a su hermano se enfureció mucho y se le hizaron los bigotes. El mismo se impulso con sus piernas para hacer un ataque desde lo alto de su salto elevando su escudo y aterrizando con este en el pie de la usuaria del jabón. En el aire Krave tenso todo su cuerpo tanto fue así que de su cuerpo comenzaron a brotar chispas fruto de los ataques más voraces de los que su propia especie de Anguilas hacían gala.

Krave grito-AAAAAAAHHHHHHGGGGG-

Sitio la electricidad recorriendo su cuerpo de dentro hacia fuera. Sintió como recorría cada palmo de su piel en el momento en el que estaba en el aire para que cuando esté aterrizó con todo el peso de su cuerpo canalizo un golpe que ya había entrenado sobre la pierna de Finale. Restallando varias chispas cerca del lugar del impacto. Justo después del golpe Krave  alzó el escudo para golpear con la parte lateral del escudo en el vientre del escudo donde no vio hueco. Después se apartó un par de metros esperando su respuesta y viendo como el golpe le había encajado de lleno en la pierna y el torso. Alzó su escudo y miro a los demás esperando ver sus acciones de vuelta.
Aham-dijo con aprobación.

Tras el escudo



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Beto Bullicio - 08-11-2026

El vapor tibio de mi propia meada todavía subía desde el piso de piedra caliza, mezclándose con la humedad agria de la caverna y el persistente aroma a jabón de tocador que se iba apagando. Estaba ahí parado, con la espalda a metros de la roca fría a una veintena de metros de toda la pelea. Desde mi posición se veía todo con claridad, la nube violeta de la pelirroja se había disuelto por completo al caer ella desplomada sobre las piedras, muerta, aparentemente.

Quizá este era el momento de pasar al ataque. Baje la cadera y me dispuse a saltar pero de repente me quedé mirando todo, inmóvil, con los brazos caídos a los costados del cuerpo. Una puntada helada me cruzó el pecho, justo debajo del esternón, donde se juntan los rollos. Sentí una pesadez extraña, una sensación amarga que no tenía nada que ver con el cansancio que me pesaba en los hombros. ¿Qué carajo me estaba pasando? Yo le había tirado ese chamuyo recién para calmar las aguas, para convencerlo de que bajara la guardia y se viniera a mi rincón antes de que me matara con esas burbujas. Había sido una avivada callejera, una mentira piadosa para salvarme el pellejo.

Pero a mí la mentira no me sale. Nunca me salió. Mi boca está maldita por una honestidad de la que no puedo escapar. Entonces… si las palabras que salen de mi garganta, son siempre verdaderas… ¿Eso quiere decir, que el amor que le profese segundos antes es genuino?. No no, no puede ser. ¿Acaso mi propia cabeza se había creído el chamuyo? ¿Acaso al prometerle cariño y calma, mi alma había sellado un pacto que yo ni siquiera entendía?

Un dolor punzante, como si me hubieran clavado un clavo de ferrocarril al rojo vivo en medio de la frente, me partió el cráneo al medio.

Me agarré la cabeza calva con las dos manos pesadas, apretándome las sienes con tanta fuerza que los anillos de oro con forma de calavera me dejaron marcas en la piel. Cerré los ojos detrás de los diminutos anteojos oscuros y el mundo real se apagó de golpe.


[Imagen: image.png]
—¿A ti te gusta el heavy metal? ¡Cuanta aura… a mi me encanta el heavy metal!—

[Imagen: image.png]
—¡¡DOPAPAPAPA ESTO ES MUY DIVERTIDO!!—

[Imagen: image.png]
—Tus ojos son mi pelicula favorita, caramelito...—

[Imagen: image.png]
—¡¡ESTOY VOLANDO, CARAMELO, ESTOY VOLANDOOOO!!—

[Imagen: image.png]
—En las buenas y en las malas, osito—

[Imagen: image.png]
—Que rico lo moves, Betito—

[Imagen: image.png]
—Contigo Beto, contigo tengo mas un millon de aura.. fififififi—

¿Cuándo mierda pasó todo eso? La garganta se me cerró en un nudo seco. Esos momentos eran imposibles, jamás habían sucedido en este mundo podrido... Oo sí? Se sentían tan reales, tan míos, tan grabados a fuego en mi corazon que la sola idea de perderlos me arrancaba pedazos de carne viva.

¿Por que?.... ¿Por que tenia que ser asi?.... ¿Acaso esto es.... amor?

[Imagen: image.png]

Estábamos en un claro en medio de un bosque verde, espeso y pacífico, donde la brisa apenas movía las copas de los árboles y no existía el olor a pólvora, a aceite quemado ni la mugre de Kutsukku que tanto habia marcado mi vida. En el centro, sobre una alfombra de pasto fresco, había una mesa de madera rústica donde el tiempo parecía haberse frenado. Yo estaba sentado en una silla ancho que aguantaba mi mole sin crujir, vistiendo una camisa de lino blanco, suave y holgada, que caía limpia sobre mis hombros y me tapaba la panza sin apretarme los rollos. No había gritos. No había música estridente. Solo el canto de los pájaros y el murmullo de las hojas.

Del otro lado de la mesa estaba él.

Caramelito me miraba con una dulzura que me derretía las entrañas. Su melena rosa le caía sobre los hombros enmarcando esos cuernitos rojos, vistiendo su saco violeta que tanto me gustaba. Tenía esa risa brillante, limpia, de ojos achinados por la felicidad, una sonrisa sincera que jamás en mi vida nadie me había dedicado en toda mi vida.

—Osito... abrí la boca, grandote... mirá que si no te lo comés tu, se enfría— Me decía con esa voz suave y melosa que no necesitaba gritar para hacerme temblar los tres mentones. 
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Frente a él descansaba un plato hondo de fideos caseros, y con un movimiento elegante de su muñeca enrolló una porción perfecta de espaguetis en el tenedor. El vapor caliente subía despacio, cargado con el perfume a salsa de tomate, albahaca fresca y queso rallado. Con la mano izquierda abierta en un gesto de entrega absoluta, estiró el brazo cruzando la mesa y me acercó el tenedor humeante directo a los labios, cuidando que no goteara ni una sola gota de tuco.

Incliné mi torso pesado hacia adelante y recibí la comida despacio. El sabor era una locura, era el gusto de algo hecho con amor, algo puro, lejano a los asados en tachos de chapa que solia hacer o a los guisos grasientos que comía a las apuradas entre botellazos.

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Cerré los ojos detrás de mis anteojos y me llevé la mano derecha a la boca, tapándome los labios con los dedos cargados de anillos, masticando despacio, sintiendo cómo se me formaba un nudo espeso en la garganta. La salsa tibia llenaba de amor mi paladar mientras el corazón me latía despacito, en paz, sabiendo que en esa mesa no tenía que hacerme el guapo, ni el capo, ni el macho. Ahí era simplemente Beto, y alguien me cuidaba. 


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—Caramelo.... creo que.... te amo..— Alcancé a susurrarle, sintiendo una calidez que me envolvía el pecho entero.

Él solo soltó una risita cómplice, mirándome comer como si yo fuera la criatura más hermosa del universo. Un momento tan perfecto, tan lleno de vida. Ojala nunca terminara, ojala esto fuera eter..—.



El dolor de cabeza cedió de golpe, dejándome caer de nuevo en la cruda penumbra de la caverna.

La realidad me golpeó en la cara como un baldazo de agua helada. Ya no habia arboles verdes y picnics romanticos. Solo había una cúpula de roca húmeda donde una horda de asesinos se abalanzaba en círculo sobre aquel cuerpo inmóvil. El tipo de los ocho brazos lo apretaba sin piedad, y los demás preparaban sus armas para rematarlo en el suelo, para borrar para siempre esa luz que acababa de encenderse en mi memoria.

Mis piernas no aguantaron esa escena. Las dos rodillas se estrellaron contra la grava y el barro con un crujido sordo, hundiéndose en la tierra húmeda sin que me importara el dolor de los huesos. Las manos me temblaban como hojas secas apoyadas sobre los muslos. Por debajo de los anteojos negros empezaron a brotar dos torrentes de lágrimas gruesas y pesadas, calientes como brea, que me surcaron las mejillas, empaparon los tres mentones y se perdieron en la maraña de mi barba roja. La mandíbula se me desencajó en una mueca de agonía pura, viendo cómo el final se le venía encima a escasos metros de mí, sin que mis patitas inútiles pudieran llegar a tiempo para interponer mi panza entre él y la muerte.

Estiré un brazo desesperado hacia el centro de la cueva, abriendo la mano cargada de oro hacia esa figura que se apagaba, y desde el fondo más desgarrado de mis tripas solté un aullido que quebró el aire.

—¡Che, suéltenlo ya mismo que me están partiendo el corazón en mil pedazos, manga de asesinos hijos de mil puta!—

Tomé una bocanada de aire que me supo a ceniza y sangre, y el nombre que brotó de esos recuerdos imposibles me reventó la garganta en un grito desgarrador. 

—¡¡CARAMELITOOOOO!!—
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Puto el q lo lea
OFF
Resumen
Posicionamiento
Objetos
Belico

Gastos
Karmas
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2) - Kagura - 08-11-2026

Mientras terminaba de darle el último mordisco a aquel bollo de vapor, mis oídos captaron las palabras del joven, cuya paciencia parecía estar llegando a su límite —No estoy… borracha… — respondí con cierta dificultad sin dejar de masticar aquel delicioso manjar. El muchacho mencionó entonces la posibilidad de regresar a la zona de combate...debia moverme, seguir adelante, debia continuar. A este punto sentía que mis energías se habían renovado lo suficiente como para intentarlo una vez más. Sin embargo, antes de responder a sus palabras, observé cómo el joven albino tomaba impulso y comenzaba a correr hacia los demas. Aquello despertó inmediatamente mi curiosidad, por lo que terminé de incorporarme del suelo y sacudí ligeramente mis ropas, dispuesta a prestar atención a lo que estaba por suceder.

El escenario estaba delante de mi era una obra de arte, aunque los cambios me confundian totalmente porque al parecer habia algunos ya habian caido, es aqui donde me preguntaba...¿qué carajos estaba pasando aquí?, Fruncí ligeramente el ceño mientras observaba con atención los movimientos del albino que no ha parado en todo este tiempo, usando movimientos que reconoci de inmediato, sonrei de lado al recordar a la maestra Siras...eso cabezasos nunca los olvidare. Fueron esos recuerdos los que me motivaron realmente, comprendí que debía actuar de inmediato, aunque esta vez optaría por una estrategia diferente, un movimiento no tan exagerado...una técnica que tenia toda mi esencia. Sin mas flexioné ambas piernas y haciendo uso de la fuerza acumulada, me impulsé en un salto hacia la dirección de los demás, recorriendo aproximadamente dieciséis metros hasta quedar a unos siete metros de distancia. Una vez alcanzada aquella posición, decidí que ya no necesitaba mantener aquella apariencia, por lo que abandoné mi forma híbrida y recuperé mi aspecto humano.

Mientras los demás se empeñaban en demostrar sus mejores movimientos, la pareja de Gyojin finalmente decidió tomar partido en aquel combate. Aproveché ese momento para recorrer los metros que aún me separaban de mi objetivo. A medida que me acercaba, noté que aquel sujeto parecía haberse quedado completamente paralizado, mientras que el gas y las burbujas comenzaban a disiparse poco a poco. Si mis deducciones no eran equivocadas, aquello significaba que todo estaba llegando a su final. Pero ¿qué habría ocurrido? Resultaba curioso, pues momentos atrás parecía un muro inalcanzable, una presencia imposible de superar; sin embargo, las circunstancias habían cambiado por completo. Por lo tanto al alcanzar una distancia aproximada de dos metros, giré sobre mis propios pies hasta quedar de espaldas a mi oponente, manteniendo aquella posición.

¡Te mostraré lo que significa farmear aura! —exclamé con absoluta confianza. Sin perder tiempo, inicié un movimiento descendente de cadera mientras flexionaba ambas rodillas, comenzando a mover mis glúteos descaradamente frente a aquel maldito hombre —¡Mira estas nalgas… mira el superculao! — añadí con un tono totalmente seductor, utilizando aquel peculiar espectáculo como una distracción para captar por completo la atención de mi adversario.Una vez alcanzada la posición más baja, concentré toda mi fuerza en las piernas y me impulsé violentamente hacia delante, transformando la energía acumulada en una potente embestida dirigida directamente contra el rostro de mi oponente —¡TOMA!— grité con entusiasmo justo cuando mi ataque impactó de lleno, buscando asestarle el golpe de gracia. ¡Aquello sí que era una demostración de estilo!...¡ESO ERA SER DIVA! , a pesar que otros...lloraran por este sujeto.

Al tocar nuevamente el suelo, giré sobre mis talones para contemplar cómo aquel sujeto terminaba de caer. ¿Lo habríamos conseguido? ¿Finalmente podria regresar con mis demas compañeros?, Una mezcla de emoción y preocupación se apodero de mí, aun asi señale al tipo con mi dedo dedo indice de la mano derecha, incapaz de contener la euforia que comenzaba a desbordarse en mi interior, realmente me tenia harta el sujeto raro —¡Recuerden, yo soy… ¡EL BOMBÓN ASESINO! — dije en post alta totalmente orgullosa, dejando escapar toda mi extravagancia, mi feminidad. Acompañé mis palabras con una pose arrogante...la de una reina, arqueando ligeramente la espalda mientras echaba la cabeza hacia atrás, levantando el mentón con aires de superioridad. Mi expresión dejaba bastante claro que, al menos en mi cabeza, acababa de protagonizar la hazaña más espectacular de toda la jornada. ¡Que nadie se atreviera a cuestionar semejante título!


Tira de la tanga