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RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Legan - 20-08-2023 El razonamiento de Mihasy era bastante coherente, ya que tenía razón. Ese marine no podría poner en busca y captura a Terence por un simple desencuentro amoroso. No obstante, sí que podía convertirlo en una extraña fijación que nos podría perjudicar si era bueno en su empeño. Obviamente esto haría que su valía como marine disminuyera, pero quién sabe, si mueve bien sus cartas podría ascender sin que esa fijación fuese notoria, y si nuestra aventura tiene éxito, volverse un perro de caza al tener precio nuestras cabezas. Es probable que tengamos que combatir a muerte con ese marine si no cesa en su empeño con el tiempo. Mihasy había contestado con soltura y coherencia, algo que no es llamativo, pero sí lo es que pronunciase tantas palabras seguidas. - Debe tener la garganta seca. – Pensé con una sonrisa en mi rostro. Era una buena señal. Mihasy había sufrido mucho en el pasado, lo cual le había convertido en alguien reservado hasta el extremo. Que pueda hablar tanto es realmente positivo, se empezaba a sentir en confianza y sintonía. Era una persona que me resultaba muy grata, realmente me gustaría poder ayudar a superar esos problemas que tiene, así como colaborar en sus objetivos. - Cualquier día le saco una risa. – Pensé para mis adentros mientras él volvía a tomar la palabra. - Igualmente eso ahora no importa, Legan. Si él no saca el tema, yo no diría nada. – Dijo para concluir el tema. Finalmente entramos en la taberna, la cual parecía lo suficientemente amplia para que pudiese estar allí, no sin antes agachar la cabeza en la entrada. Pronto las miradas se redirigieron a mí, ante lo cual sólo respondí con una sonrisa acompañada un gesto de saludo con la mano. Esto no fue una gran solución, ya que giraron las miradas a sus mesas rápidamente. Admito que esto me hizo un poco de gracia. No muy lejos se encontraba un tipo cuya mirada parecía desafiante. Se encontraba solo y quizá estaba enorgullecido por el alcohol. No iba a montar una pelea allí en medio, pero si él la busca, la encontrará. No vendría mal soltar un poco de estrés acumulado en alguien. La pequeña confrontación se vio interrumpida por nada menos que Terence Blackmore, el cual había acudido a nosotros con efusividad. Parecía estar realmente contento de vernos al fin. Quizá sea una persona más cálida y cariñosa de lo que creía. - No os vais a creer lo que ha pasado - Dijo rápidamente mientras nos guiaba hacia su mesa. Una vez ya en la mesa se sentó el primero, casi parecía un niño lleno de emoción por contar a sus padres lo que había hecho ese día. El pobre no sabía que habíamos sido testigos de parte de su desafortunado encuentro. No sabía si iba a confesarnos su encuentro con el marine, pero tenía claro que iba a apoyarle dijese lo que dijese. Verle tan abierto me había ablandado, estaba muy contento de ver la evolución de estos dos y quería alimentar esa confianza que comenzaba a nacer. - Veréis... ¿Recordáis la carta? Pues era un Marine, sí... A veces mi familia hace negocios con la Marina – Nos confesó Terence con mucha naturalidad al mismo tiempo que llamaba a un camarero - El caso es, que el imbécil quería extender un fuego en una de las islas de aquí del East Blue para abrir una sede de la Marina en mitad de la isla perdida, la cual decía que estaba llena de animales. No sé si os suena, pero la única isla con dichas características que yo conozco cerca es Isla Ramirals Un pequeño escalofrío recorrió mi cuerpo, que le hiciese eso a la Isla Ramirals me había producido una sensación que no solía sentir, ira. Había conocido allí a Mihasy, y al margen de lo agradable que era ese lugar, guardaba mucho cariño hacia la isla por ese encuentro. Además, sabiendo como era Mihasy mi ira no debía ser nada comparada con la que sentirá en estos momentos. - Claro que conocemos esa isla, allí nos conocimos Mihasy y yo. – Observé el mal gesto que me dedicó Mihasy y apresuré para corregir. – Junsho y yo. – Solté rápido para evitar que su ira se revocase en mí en ese momento. - Es una isla fantástica, con especies animales únicas en todo el mundo. No solo es importante para nosotros, debe de serlo para todo el mundo, al fin y al cabo nunca ha sido habitada por los seres humanos, supongo que precisamente para conservar tanto su fauna como su vegetación. Llegó entonces la camarera para tomar pedido y con una sonrisa señalé el té de Terence. - ¿Ve ese té que tiene mi compañero? Pues todo lo contrario. Una jarra bien grande de buen vino jajajaja. - Concluí entre una pequeña risa dando un leve codazo a Mihasy cuando se pidió lo mismo que yo. – ¡Tú sí que sabes! Por un momento la tontería que se me había ocurrido me había nublado el tema que estábamos tratando, bastante serio. Intenté que no se me notase, pero me había avergonzado de ese momento. En mi cabeza era espectacular, y lo llevaba pensando desde que vi el té de Terence. - Je je, Té rence. – Pensé para mis adentros posando mis manos sobre mi boca para que no se notase la pequeña sonrisa que se me había dibujado al pensar en ese chiste. Continuó hablando Terence y decidí guardar silencio para escucharle. Nos contó que iba hortera, en lo cual no había caído hasta entonces, se había cambiado la ropa ¿Cómo no había caído antes? Al parecer todo lo relacionado con el marine era un intento de corrupción con la familia Blackmore. Quería conquistar Ramirals, algo que no pensaba permitir. Reclamar un territorio era algo propio de grandes piratas en el nuevo mundo, sin embargo esa idea pasó por mi cabeza en este momento. Todavía no, pero iba a reclamar esa isla si realmente se encontraba en el punto de mira de ese marine. Acababa de convertirse en mi enemigo número uno de la marina. Por otro lado, estaba un tema más banal, pero personal para Terence. Nos contó que ese supuesto desencuentro amoroso era algo fingido para desviar el peligro de muerte que tuvo con ese marine. Lo cierto es que todas las piezas encajaban, no obstante, era demasiado conveniente. Parecía como si nos hubiese visto en ese momento tan comprometido y hubiese improvisado todo lo que nos ha contado, pero por otro lado todo encaja perfectamente. Había conseguido hacerme dudar. La mirada de Mihasy dejaba claro que él no dudaba. Tenía claro que todo había sido perfectamente improvisado ya que nos había visto llegar antes. La duda era razonable, era todo muy conveniente, y esa actitud tan efusiva y risueña no era propia de Terence. Por otro lado, Terence sabe mentir, pero si lo está haciendo en estos momentos lo está haciendo fatal. - No necesitas escusarte por nada, Terence. Cada uno tenemos nuestras preferencias. – Le respondió Mihasy tratando de dar su apoyo. Me extrañó como pronunció “Excusarte”, pero supongo que es normal cuando tratas un tema tan delicado como este y llevas tiempo sin hablar tanto. Puede que hoy fuese el día que más ha hablado desde que lo conozco. - Terence… verás. – Intervine para que entendiese la duda que estaba sembrando Mihasy en su argumentación. – Mihasy tuvo un encuentro desafortunado antes, es cosa suya contártelo, claro. El caso es que después de eso decidimos buscarte ya que vimos a mucha gente dirigirse a tu posición. Había mucho revuelo y nos temimos lo peor. Paré un momento de hablar ya que nuestras bebidas al fin llegaron. Tomé un sorbo pequeño para humedecer mis labios y continué explicándole. - Cuando llegamos escuchamos ese desencuentro amoroso que tuviste con el marine. Aunque es cierto que también escuchamos algo acerca de la revolución. Y bueno… sólo queremos decirte que te apoyamos en lo que sea. Si lo que cuentas es cierto, ese marine se acaba de convertir en mi objetivo número uno dentro de la marina… pero si se trata de un desencuentro amoroso, y él te ha tratado así, te prometo que tendrás mi apoyo siempre. Puedes desahogarte con nosotros, somos tanto compañeros como amigos. – Concluí con cierto temor a provocar un rechazo como reacción. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Terence Blackmore - 28-08-2023 Ante mi presta intervención, algo emocionado por la jugada afortunada y tan divertida que le había provocado al Marine de cabellos rojizos hacía unas horas, Mihasy Junsho y Legan Zaid me miraron perplejos. Dudaron durante unos segundos, permitiéndose un tiempo para las respuestas, como extrañados, para finalmente responder con frases condescendientes y vagamente empáticas, diciendo sandeces que tenían que ver con preferencias amorosas, revolución y casi hermanamiento. - “No digáis memeces. Puedo entender que penséis en un desencuentro amoroso, al fin y al cabo, quién no se enamoraría de esta percha… pero… ¿En serio pensáis que alguien como yo sería escoria revolucionaria? ¡Sería tirarme piedras sobre mi tejado!”- comenté con cierta cara de desagrado, terminando de acicalarme de nuevo la ropa que me caracterizaba, y poniendo la mano bajo el mentón, en un gesto hastiado –“Si habéis estado allí, habéis tenido que ver la cara del subnormal de la Marina, perplejo. Yo apenas podía contenerme la risa”- terminé, con una ligera sonrisa pícara mientras guiñaba mi ojo izquierdo, reforzando el atractivo lunar que tenía en dicha parte de mi rostro. Mi mente viajó al pasado y se encontró con mi yo joven, donde en una ocasión varios operativos que luchaban por asaltar nuestras tierras familiares heredadas por generaciones, enarbolando la supuesta Libertad en forma de Verdad Absoluta, algo que tienden a vociferar los ignorantes que piensan que dicho concepto solo puede realizarse en manera física. ¿El mercado acaso no era también libre? ¿Acaso alguien no podía perder sus derechos sobre su propio ser por hipotecar hasta el más amplio ápice de sí mismo? Cierto es que nuestra familia, en la mayoría de casos, traficaba con esclavos no humanos, pues suelen ser más dóciles, carentes de la voluntad que asciende y diferencia a los únicos elegidos reales de la propia Dama Fortuna; aunque a veces es cierto que caía algún infortunado que podía ser de utilidad, aunque eran mucho más difíciles de domesticar. Aquella facción revolucionaria estaba compuesta por más que seres básicos, carentes de escrúpulos que no entendían que había una diferencia notoria entre la unicidad de los elegidos, no por sangre, sino por capacitación y cualidades. En esta vida debía haber una clase dominante y otra dominada, y evidentemente yo había nacido para ser un dueño del tablero, ni siquiera un rey entre piezas mundanas. Volví pronto en mí, ahondando en la segunda parte de lo que había mencionado la terrible dupla acerca de su encuentro en aquella isla feral de la cual hablaba el Marine con sentido de “pacificar”. -“No conozco muy bien los motivos, probablemente algún tipo de punto estratégico en el East Blue, pero Isla Ramirals parece totalmente el objetivo de dicho marinerito”- les dije, sacando a continuación la carta desde el interior de mi chaleco y ofreciéndosela a Legan para que la leyera y pusiera en común, sin mediar mayor palabra para no levantar ojos curiosos –“Trátala bien que es un útil con el que bien puedo chantajear a dicho payaso al que solo le falta la nariz”- sentencié recostándome un poco a la par que hacía un gesto algo altivo, aunque no hacia el masivo peliblanco. - “Entonces… ¿Qué queréis hacer con nuestro periplo?”- comenté al cabo de unos segundos de paz que permití en la conversación, para dejar a sendos miembros de la mesa para dilucidar acerca de uno de los puntos que nos había traído a la ciudad, decidir si continuábamos viajando juntos. RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - Legan - 03-09-2023 Parecía que Terence no le había gustado nuestros comentarios, desconocía si se trataba de un rechazo por vergüenza, o si era cierto todo lo que nos estaba diciendo. Admito que me hizo gracia su referencia a su percha, pensaba llamarlo perchero más adelante. No obstante debía intervenir cuando habló de la armada revolucionaria - No, no, tranquilo Terence. Sobre el asunto de la revolución pensamos que era alguna estratagema tuya para salir de ahí. Eso es como pensar que yo no tengo cuernos jajaja. – Le respondí entre carcajadas. Esperaba que eso aliviara un poco su rostro de amargura. Quizá mis palabras funcionaron, ya que después de comentar sobre la cara del marine, volvió a sonreír guiñándome un ojo. Tengo que admitir que tiene un rostro muy bello, demasiado para tratarse de un hombre, y eso empezaba a generarme alguna duda. - No es el momento de pensar en eso. – Pensé dándole un trago a la bebida nuevamente. Volví mi mirada a Mihasy, el cuál no era muy comunicativo, y devolviendo mi mirada a Terence le encontré con la mirada fija en un punto, perdido en sus pensamientos probablemente. Lo cierto es que valoraba la compañía de estos dos, si bien es verdad que no pegamos mucho, estamos haciendo grandes avances en nuestra peculiar banda, colaborando juntos para nuestros objetivos, y hasta preocupándonos de lo que les pasa a los otros. Aún quedaba por mejorar nuestro trabajo en equipo, pero íbamos en buen camino. Mis pensamientos se desvanecieron cuando escuché a Blackmore retomar la palabra. Mi gesto de sorpresa por retomar la conversación cambió a un semblante muy serio al escuchar lo que tenía que decir. - ¿Has dicho Isla Ramirals? Me niego en absoluto. – Sentencié con la mirada fija en los ojos de Terence. – Esa isla es un tesoro del mundo, lejos de la mano de la humanidad, y así debe permanecer. Rechacé entonces su carta, ya que su palabra me era suficiente. Además, podría terminar dañándola sin querer, de seguro Blackmore era más cuidadoso que yo con sus pertenencias. - Guárdala tú, la vas a tener a mejor recaudo, sin duda. - Entonces… ¿Qué queréis hacer con nuestro periplo? – Preguntó Terence con tranquilidad. - Tenemos que conseguir un barco, y salir de esta isla, como sea. No podemos perder tiempo, si lo hacemos ese niñato hará daño a la isla Ramirals. No será hoy, ni mañana, pero de seguro que nada le quitará esa idea de la cabeza. – Respondí levantándome de la mesa. – ¿Nos vamos? – Pregunté en busca de la reacción tanto de Mihasy como de Blackmore. No iba a decidir esto unilateralmente. |