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[EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Versión para impresión

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Sohem - 26-09-2025

No me detuve, pero no acostumbraba a correr. La verdad es que no me gustaba tener que desplazarme haciendo esfuerzos físicos pues sentía que si no tenía ambos pies puestos en el suelo estaba desaprovechando mi punto de equilibrio y eso me hacía vulnerable. Eso y que correr era de cobardes, y yo ya había corrido lo suficiente cuando tuve que hacerlo. Y pensar en ello me caldeaba. Y cuanto más corría, más lo pensaba y más me enfadaba.
Tras el último kanabazo al aire, con mi grito de furia, pensé en que yo no era un cazador de recompensas convencional ni mucho menos. Yo no perseguía a nadie... la gente se metía en mi camino. ¿Por qué iba a tener que correr para encontrar nada ni a nadie? Yo mataba a todo el que osase interponerse en mi camino, pero no los perseguía. Los encontraba y los destruía con toda mi furia y mi poder, y esa Shichibukai de la isla no iba a ser la excepción.
Ya viendo a Viktor terminar de correr por la calle, por el espacio hacia la puerta, saltar la puerta, correr por el espacio hastal palacio y saltar dentro del palacio, o saltar al interior de donde cojones fuera, entendí que la seguridad de Shoto - por desgracia - era cosa mía, así que decidí usar una de mis más recientes habilidades: El Kenbunshoku Haki.

Lamentablemente aun era un poco abrupto con esta... o no es que le prestase especial atención a la medición de la misma, así que lo expandí dos centenares de metros tratando de encontrar a aquella persona invisible que había pegado un patadón o un puñetazo o lo que fuera a Viktor en este camino, y entonces la sentí, en lo alto del palacio donde estábamos dirigiendo nuestros pasos. Un aura como las llamas de una fogata, con el color de las brasas y el humo en medio de un bosque. Era fuerte, posiblemente pudiera suponer un desafío tanto para Viktor como para mi... pero no contra los dos. Desde luego su plan de tratar de abatir a uno de los dos antes de llegar al palacio era inteligente, pero se habían acabado ya las tonterías.
Estaba realmente molesto. Llevaba todo el puto día caminando. Caminé por un puerto, caminé por una loma, caminé por unas chabolas, caminé por una calle... y encima tuve que aguantar al castor ese con fimosis en la lengua que se nos había pegado antes como una lapa. Como que el mar genera espuma que iba a destrozar la cabeza de esa puta con mi propia mano para desquitarme.





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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Shoto Data - 27-09-2025

- Perooooo, porque este señor no me hace ni casooo!! - Se me vería con la cara a cuadros y con cierta molestia cuando Sohem paso por mi izquierda y superó el callejón, estaba ya en un punto que le daba igual e iba directo a la mansión a pecho descubierto, mientras avanzaba a ritmo rápido como si fuera una marcha más que correr empezó a agitar el kanabo, y eso era señal de que se estaba calentando, la verdad que está un poco malito de la cabeza. Estaba claro que no podía hacer mucho más que seguirle, avanzar por el callejón solo, iba a ser una locura, pero bueno de perdidos al río. - Eh Eh esperame!!! - Le grité. Aceleré mi marcha y me volví a posicionar a su lado continuando los dos por aquella avenida en dirección a la casita de Mitobo.

A lo lejos pudimos ver como Viktor otra vez en su forma animal recorría lo que quedaba de avenida, sin estar libre de ser una presa de nuevo. Recorrió los últimos metros y con la agilidad de un gato y tras varios saltos, entro en la mansión. Me quedé pensando que podría tener esa casa llena de tanto lujo, mil y una habitaciones llenas de oro, plata y diamantes, esclavos haciendo todo tipo de trabajos, salas de ultra vigilancia. - Tendrá algún sistema de defensa, la fortaleza o como tiene un ego, como la copa de un pino solo le vale con el pueblo y la Sichibukai... - Volviendo un poco a la realidad, aquella avenida desierta se estaba convirtiendo en un jodido obstáculo, no se acababa y el problema es que si nos atacaban a Sohem o a mí, no teníamos literalmente ningún tipo de escapatoria. Una acción a distancia en una línea recta sin obstáculos era la combinación perfecta para que pummmm nos volaran la cabecita.

Eso hizo que se me encendiera la bombilla, las casas de nuestro alrededor eran unas casas pequeñas que en cierta manera podrían valernos de cobertura y después de depurar tras todos estos años la técnica, lo iba a hacer sí o sí. Me separé de Sohem y apoyé mis dedos en una de las casas que tenía cerca de mí. - ¡Hola!!!!!!!!! - Ahí alguien aquí!! - Nadie contestó, así que con las mismas convertí aquella casa en una canica. - ¡Pointo Zip! - Se vería como la casa en una perfecta fusión y distorsión se comprimía en una canica de colores rojizos. Avancé otros 5 metros y repetí el proceso con la siguiente casa. Coloqué ambas canicas en mi zurda, y eso que no siendo fuerte, las podía lanzar cada quince metros que avanzábamos aproximadamente. Primero lanzaba una y con mi mano derecha chasqueaba los dedos y aparecía la casa delante de nosotros, valiéndonos durante esos metros como una cobertura improvisada. Cuando llegaba a la casa, lanzaba la canica por encima de la misma y cuando oía el tintineo en el suelo, desplegaba el siguiente obstáculo, esta vez pudiendo avanzar con cierta sensación de seguridad.

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Ren Wansot - 27-09-2025

El estómago me rugía como un perro hambriento mientras mantenía mi atención puesta en el avance del hombre enmascarado, seguido por su débil compañero quién, de uno de mis tiros, estaba seguro de que caería irremediablemente muerto. Si de por sí, el aura de líder de los invasores ya se asemejaba a un volcán en erupción, si a eso se le añadía sus emociones actuales, el volcán había pasado de ser un desastre natural, a convertirse en todo un cataclismo. Aquella explosión de emociones que reflejaba su alma, junto al poder que era capaz de sentir fluir a través de él, me hacían ver que podría ser alguien extremadamente interesante de combatir.- La hamburguesa puede esperar-bang. - Comenté a la nada, metiendo mi diestra en los bolsillos dónde guardaba mis municiones para, en este caso, saborear tres de mis balas en mi boca y, seguidamente, procediendo a apuntar con mi arma al líder de los invasores. Ya tenía al lobo malherido en la mansión de Nitobo, tampoco era cuestión de dejar que su compañero entrara como Pedro por su casa.


Pero en ese momento, y hablando del rey de Dressrosa, noté como la presencia del hombre de pelo níveo ascendía levemente sintiendo, no mucho después, como el suelo bajo mis pies comenzaba a temblar.- ¿Qué está pasando? - Pensé, incrédula, desviando mi atención del enmascarado a pasar, directamente, a mirar hacia el suelo del tejado, intentando comprender lo que estaba ocurriendo. En esos precisos instantes, de la superficie del techo, emergió una especie de onda cortante que, además de hacer venir abajo el terreno sobre el que estaba basando mi estabilidad, consiguió dañarme parte de mis piernas, causándome varios rasguños desde la planta de mis pies hasta mis rodillas.- ¡Hijo de puta! ¡Ahora sí que la has hecho buena-bang! - Maldije internamente, con una sonrisa maniática, mientras me precipitaba por el agujero ocasionado por el que, hasta entonces, pensaba que se trataba de un animal en sus últimas pero, nada más lejos de la realidad. Aquella bestia aún tenía mucha guerra que darme.

Mientras caía por la tercera planta, habiendo orientado mi espalda hacia el cielo y abriendo mis piernas, recubrí tanto el arma entera como la bala que se encontraba cargada, apuntando directamente hacia el final de los varios boquetes que parecía haber causado mi  enemigo campal.- ¡Nada mal! - Exclamé para adentro y, consecutivamente, accioné el gatillo, resultando en un poderoso y veloz disparo dirigido hacia el lobo antropomórfico. No me excedí demasiado con los poderes de la Moa Moa, por lo que no era un disparo tan potente como el primero que recibió el peliblanco pero si lo suficiente como para que la bala fuera capaz de romper y cortar el aire allá por dónde pasara. Y lo mejor de todo estaba por venir.

Terminando de caer a través de la tercera planta, la bala impactaría en su objetivo, ocasionando esta una explosión perfectamente compacta pero devastadora en un área de 5 metros de diámetro, arrasando por completo con lo que se encontrara en la habitación, incendiándola en el momento y empezando a ascender por los boquetes ocasionados por el peliblanco, una densa columna de humo ennegrecido. En esos momentos, anulé los poderes de la Moa Moa en mi improvisada arma - tirándola en el acto - para, seguidamente, extender mi brazo izquierdo hacia el suelo. En esta ocasión, activé las habilidades de mi Akuma no Mi para hacer crecer el sello que portaba en el dedo corazón de mi siniestra hasta que este alcanzara el tamaño de un escudo de, aproximadamente, algo menos de un metro de diámetro, pasando a empuñarla por su asa y anteponiendo de esta forma para protegerme de los escombros que estaban saliendo despedidos hacia arriba debido al estallido ocasionado por la bala.

A su vez, estando descendiendo por la segunda planta, concentré para agudizar mi mente y metí mi diestra en uno de mis bolsillos agarrando en este caso, una de mis creaciones que usaba para tornar el campo de batalla a mi favor. Una serie de afiladas púas, de unos 5 centímetros de longitud, hechas de un metal completamente resistente, mis Claymore. Tras palparlas bien, saqué un buen puñado de ellas de mi bolsillo, dejándolas caer sobre el terreno de batalla y desperdigándose a través de toda la habitación, ahora en llamas. Por fortuna para mi adversario, los Claymore, al caer, no le ocasionarían de momento ningún daño, pudiendo ver como caían a su alrededor o como, algunos, se quedaban enredados en su pelaje, sirviendo este para amortiguar el daño de los Claymore.

Por mi parte yo, al caer al suelo, pude notar la efectividad de mi creación, al clavarse las espinas en las suelas de mis botas, traspasando estas y ensartándome la planta de los pies.- Ya podría haber usado el Haki de Armamento para proteger mis pies-bang. - Pensé, tardíamente, observando al hombre-lobo, estando a algo más de un metro de distancia de mí quién, sorprendentemente, había conseguido aguantar bien la explosión de mi bala, todo mientras le apuntaba con mi sello de oro aumentado de tamaño. A su espalda, tenía la ventana que daba al jardín frontal y, a mi espaldas, la puerta que daba al pasillo del Ala Oeste. El sólo estar en esa habitación era tanto asfixiante como sofocante, por lo que debía terminar pronto con él y salir de aquí para poder detener a su jefe.

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Sohem - 28-09-2025

Parecía que había cogido velocidad, seguramente en base a no haber parado mi movimiento. No estaba acostumbrado a tener que moverme en los combates o las contiendas pero era un concepto interesante... si tan sólo pudiera ir más rápido, tanto como cuando activaba Steam Engine, pero para eso necesitaba pararme por completo para cargar mi energía en mi puño, y no tenía ese tiempo en mi haber. Tenía que idear en el futuro una forma de poder sobrecalentarme hasta ese punto sin necesidad de quedarme quieto a cambio. Pero eso sería un problema para el Emerec Mars del futuro, pues el de ahora tenía a cada zancada el objetivo más cerca: El palacio de Endongo, donde nos aguardaba una Shichibukai.

Cuando estaba a unos pocos metros de la valla que delimitaba el final del callejón donde sentía que había pasado semanas corriendo, y la fachada principal del palacio, vi como una humareda producto de la escombrera del propio edificio se precipitaba hacia afuera, comenzando los pisos de este a colapsar uno por uno. Sin duda Viktor había comenzado con la ofensiva y había decidido que esta casa era demasiado opulenta para la imagen que queríamos transmitir como nuevos gobernantes. Eso o nuestro enemigo acababa de lanzar un golpe tremendamente poderoso y mi compañero podía estar en serios problemas... pero dudaba que alguien pudiera acorralar en corta distancia tanto a Viktor, o al menos producir este desastre y que él fuese el único damnificado.


De este modo, estando ahora justo frente a la valla de la puerta aprovechando la inercia de mi carrera, di un potente pisotón con el pie derecho buscando impactar en el acero y arrancarlo de cuajo para poder entrar sin miramientos ni complicaciones después, al mismo tiempo que liberaba toda la frustración que había sentido anteriormente en este callejón viendo como masacraba a mi mano derecha, en forma de una brutal oleada de mi Haoshoku, al máximo de mi poder y a la máxima distancia que podía emitir, mostrando así mi carta de presentación ante esa Shichibukai y demostrándola que no se estaba enfrentando a un cualquiera. Que todos sus disparos debían de haberse dirigido hacia mi para evitar que me acercase lo suficiente y que ahora, ahora que estaba a dos zancadas de la fachada de ese edificio que se derruía planta por planta, iba a acabar con su vida de la forma más lenta y dolorosa posible. Y mientras lo pensaba... mientras mi Haoshoku vibraba y relampagueaba en el ambiente, mientras mi presencia ejercía la presión de un monstruo contra mis enemigos - y aliados por igual - y mientras mi pie deformaba el acero de la valla de la entrada, no pude evitar exclamar la carcajada más grande que había tenido en los últimos años.

— ¡¡ WRYYYY HA HA HA HA !! —

Hoy Foodvalten sería mío, y mañana los Shichibukai iban a tener una vacante.





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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Viktor - 29-09-2025

Todo cae por su propio peso.
Al tocar suelo, mi ataque se dirigía inminentemente hacia la tiradora que parecía no ser consciente de qué estaba pasando, quedando a merced de mi ofensiva. No obstante, era consciente de que una enemiga de su calibre reaccionaría, y vista la capacidad ofensiva que tenía, debía anticiparme. Cuando el último techo se rompió, amplifiqué el poder de mi Busoshoku Haki, pasando de imbuir mis armas a recubrir tanto ellas como todo mi cuerpo y endurecerlo como nunca. Nunca se me había caído un edificio encima y aunque al principio parecía una buena opción tirarla de ahí, ahora sentía que me iba a arrepentir. Además, para mejorar aún más mi defensa, exhalé una fina capa de hielo que se adhirió a mi piel, endureciéndola más aún por debajo de la capa de hielo férrea de mi armadura. Tensé mis piernas bajando ligeramente el centro de gravedad, enfundando mis armas preparadas para un desenvaine poderoso. Sin embargo, más que un escombro, lo que me impactó fue una bala. Una explosión en mi pecho quebró mis defensas, haciendo que todo el hielo acumulado se desperdigara por el suelo y comenzara a derretirse, a la vez que una oleada de haki del conquistador de Sohem irrumpía enormemente por la zona. El jefe había llegado.

Para mi sorpresa, unos segundos después la mujer cayó ante mí, maltrecha y sin energías, probablemente por la energía de Sohem y su incapacidad para resistirla. Hasta yo había sentido el potente pulso de haki y no me imaginaba que podía pasar si Shoto lo sufría también. Por suerte para mí, mi resistencia a este tipo de poder se había incrementado tanto con el tiempo que me permitía evitar caer rendido sin problemas. Miré a la mujer, a apenas unos metros delante de mí, en mal estado pero no totalmente inconsciente. Si el jefe había hecho su movimiento, no había nada más que hacer. La batalla había terminado y solo tenía que esperar a que se cobrara su presa.

— Jefe, la tengo conmigo. — dije de manera escueta, pidiendo a Sohem que se dirigiera a mi posición lo más rápido posible.


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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Shoto Data - 29-09-2025

Seguimos acelerando el paso hacia el palacio de Mitobo, cada vez estábamos más cerca de nuestro objetivo, pensando como nuestro camarada podía haber llegado ahí maltrecho, algo me decía internamente que podía estar muerto habiéndose metido en una trampa mortal él solo, por suerte sabia de las capacidades defensivas de Vik, aquel lobo albino tenía una navaja multiusos de capacidades y técnicas para sobrevivir. Aun así, fijo que necesitaría ser atendido en combate, en algún lugar recóndito de aquella mansión podría curarle, por suerte, disponía de mis botiquines que había perfeccionado con los años, después de aquel incidente contra Odki era necesario mejorar aún más mis tiempos de intervención contra todo tipo de daños. Aun así, estoy lejos de ser un buen médico de campo. - Como lo vamos a hacer Jefe. - Entiendo que de cara y pecho descubierto. - Le dije girando mi mirada hacia el mientras los dos corríamos como si no quedara tierra para correr en este vasto mundo.

Cuando de repente antes de llegar a la zona amurallada y defensiva de la mansión pudimos ver como un corte en forma de arco circular, resplandecía hacia el cielo con una potencia soberbia. - Eso no es de la Sichibukai. Eso ha tenido que ser Viktor, un ataque trivial y efectivo. A continuación, la totalidad de la parte superior se empezó a derrumbar como un castillo de naipes. No terminaba de comprender como la persona literalmente más rica del mundo vivía en una fortaleza tan débil... o más bien es que se han confiado fuertemente sobre lo buenos que son y creerse intocables. Está claro que cortar un jodido edificio con sus respectivos muros y pisos es una locura, pero que sea cortado como la mantequilla demostraba que nuestro lobo no solo había mejorado, sino que, además, no creo que hubiera otro espadachín que pudiera estar a la altura.

Mis piernas empezaron a temblar después de estar corriendo como pollos sin cabeza por aquella avenida, por lo que en esta ocasión decidí retrasarme un poco más para tomar aire. O más bien separarme porque sabía perfectamente que los restos de ese edificio se iban a convertir en un horno donde toda persona, mascota u animal iba a ser incinerado sin que pudieran respirar. Apoye mis manos sobre mis rodillas para tomar algo de aire cuando vi como Sohem atravesaba la puerta de un zapatazo - Qué pena esa puerta podía habérmela llevado de llavero, ahora está doblada... En fin la vida es dura y por suerte dentro del gremio tenemos libre albedrío... - Volví a fallar en mi predicción, pensaba que iba a incinerar el edificio, pero no, unos rayos aumentaron la tensión en el ambiente, y no sé por qué me pica la nariz, pero no era buena señal así que corri en la dirección contraria para no caer a peso plomo - Bueno Shoto creo que vamos a revisar el equipo y entramos cuando el servicio de limpieza haya acabado. - Pensé mientras revisaba dentro de mi gabardina buscando los botiquines y las provisiones que me había dado Tomás

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Ren Wansot - 30-09-2025


Estaba lista para realizar el disparo en caída libre hacia el hombre lobo cuando, de golpe, pude sentir en mis carnes como un poder abrumador e invisible afligía mi espíritu, deteniéndome en seco completamente.- Esto es... ¿Haoshoku? - Me dije a mi misma, mientras sentía como mis músculos se entumecían y dormían, y como la conciencia me empezaba a pesar, siendo esta sensación acompañada por una visión que se me nublaba mientras seguía descendiendo hacia la planta baja.- Mierda... Si iba en contra de alguien que poseía el Color del Conquistador... - Hablé, débilmente,  haciendo que las balas que había guardado en mi boca, salieran despedidas hacia arriba por la inercia de la caída, junto a la espuma que iba regurgitando debido al shock. Al mismo tiempo, los poderes de mi fruta se desactivaron, volviendo mi rifle a su tamaño original y escapándose de entre mis manos.- Eso es que he subestimado a mi enemigo-bang... Quizás por primera vez en mi vida-bang. - Añadí, cerrando los ojos, recordando las primeras lecciones que me enseñó mi padre al poco de pronunciar mis primeras palabras.

La polvareda de escombros y la resistencia del viento acariciaba mi cuerpo con cada vez menos consciencia. A pesar de aquello, pude mover sutilmente los dedos de ambas manos, como una especie de memoria muscular. Sí, aún podía sentir el tacto de mi primer cuchillo y de mi primera pistola entre la yema de mis dedos, entre la palma de mis manos. Sentía melancolía por aquellos momentos, más fáciles, dónde ni siquiera tenía esta estúpida muletilla que generé casi por necesidad propia al haberme acostumbrado a vivir entre los disparos de las balas. Echaba de menos mi hogar, consumido por las llamas de la devastación, al igual que aún sentía como mi corazón se aceleraba al presenciar por primera vez aquel inconmensurable poder y el silbido de los cañones. Añoraba, en cierta parte, hasta el inútil de mi padre, obcecado en una venganza que no nos llevaba a ningún lugar y que, por ir en contra de mis intereses, tuve que matar con mis propias manos hace años atrás. A quién no iba a echar en falta, por supuesto, era a ese inútil de Nitobo Ilime. ¿Qué iba a hacer ahora sin mi? La verdad, me gustaría poder ver su reacción una vez que se enterara que había caído en combate y que, ahora, estaba a merced del enemigo pues, dudaba plenamente, en que los Lobos que quedaban para protegerle, pudieran hacer algo al respecto. Si acababan tanto conmigo como Nitobo, el mundo se iba a volver un lugar la mar de interesante, que duda cabe.

Mi mente viajó, por última vez entonces, a mis compañeros de armas, mis soldados y mercenarios del grupo 66. Sólo por ellos, y por mi objetivo, me habría gustado vivir un poco más, reunir algo más de dinero para fortalecer la isla Broc Coli y desarrollar un poder sin parangón que pudiera rivalizar con una mismísima Buster Call. Cuando llegó a mis oídos que ese viejo de Odki había conseguido destruir de un sólo ataque un manglar entero en Sabaody, no pude negar que la envidia me carcomió como un veneno por dentro. Desde luego, que los Yonkou, estaban hechos de otra pasta.- Me gustaría saber... - Divagué, mientras seguía descendiendo ya a través de la primera planta, con los ojos entrecerrados, fijando mi vista tanto en el lobo antropomórfico, como en la pared que daba a la fachada principal.- ... Como se te daría darte de bruces con uno de los Cuatro Emperadores-bang. - Añadí siendo, en ese momento, que mi cuerpo chocó de bruces con el suelo, rebotando con el impacto a pesar de no hacerme daño gracias a mi resistencia natural. Siendo lo último que mi mirada podía seguir los pies de espadachín de níveo pelaje esbocé, por última vez, una sonrisa llena de picardía. No me arrepentía de ninguna de mis acciones. - Moahaha... - Reí débilmente, en el momento en el que tanto las tres balas como el colgante que había soltado caían a mi alrededor.- Aunque sí que tendría que haberme echado esas cervezas con mis camaradas-bang. - Musité, mofándome de la situación y restándole importancia a lo que debían ser los últimos momentos de mi vida para, en ese entonces, caer completamente inconsciente.

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Voz Seductora - 30-09-2025

Con la ira manifestada en su más primitiva forma, Sohem hacía explotar su aura de una manera tan feroz que la Ouka Shichibukai, Ren Wansot, no tuvo forma de soportar con integridad aquel estallido espiritual, haciendo temblar los propios cimientos de la mansión, y haciendo volar mucho de los billetes que brotaban de aquellos árboles dignos de una película. Incluso la propia ciudad gracias a esa inconmensurable presión invisible, reverberaba, viéndose afectado hasta el propio Shoto que, una vez que vio los rayos propios del Haoshoku, no tuvo forma de escapar a tiempo del radio de acción de este bendito poder, cayendo inconsciente inmediatamente y desplomándose en el cemento dónde convergían ambas avenidas. Con la tiradora fuera de juego, la Mansión del Botín y Ciudad Rupia respiraban un aire más tranquilo y libre de amenazas. Al cesar Sohem de emitir su Haoshoku, tanto el pasto como los árboles - llamados científicamente como "berryales" - del jardín de la mansión se tranquilizaron, meciéndose suavemente con el viento. Viktor, por su parte, podía observar como, en la biblioteca, se hallaba tendido a sus pies el cuerpo inconsciente de la Shichibukai, con la boca llena de espuma y quién aún respiraba.

No obstante, aún quedaba un asunto por resolver, y ese era nada más y nada menos que el Emperador del Inframundo que, gracias al uso del Kenbunshoku, podíais sentir - o mejor dicho, intuir - que se encontraba en la primera planta, en la parte más pegada al fondo del Ala Este, junto a otras 250 presencias. Si decidían ir directamente hacia él, lo único que debían hacer era cruzar el pasillo central de la planta baja, decorado con varios cuadros - poco narcisistas - del propio Nitobo y teniendo el suelo tapizado con una gran alfombra roja. Si fijaban la mirada al techo, era posible observar varias lámparas de araña, engastadas con múltiples diamantes de un quilate. Al final de ese pasillo, sería que se encontraría una gran escalera - también tapizada con la alfombra rojiza -, con unas barandillas bien decoradas, que llevaría hasta la primera planta. Al subir por aquellas escaleras, lo primero que se podría observar era, lejos de lo que se podía apreciar en la planta baja, un campo de minigolf, abandonando las decoraciones pomposas, doradas y llenas de incrustaciones doradas por un suelo repleto de césped y con varias atracciones y obstáculos propios del juego. El campo de minigolf se extendía en toda la planta, dividida en tres subzonas siendo cada una la central, la del Ala Oeste y la del Ala Este. Era en el propio Ala Este que, dentro del sección, a su vez había otra habitación, en la esquina más alejada de la fachada principal, dónde se encontraba el propio Nitobo con lo que quedaba de sus hombres.- Hay que coger todo el dinero que podamos y largarnos de aquí-yen. - Decía un nervioso Nitobo, mientras guardaba fajos y fajos de billetes en gran saco de tela.- Esos ruidos no auguran nada bueno, y temo por la ineptitud de mi propia guardaespaldas-yen. - Añadió, emitiendo un suspiro.- No hay tiempo que perder, pero no dejéis ni un mísero berry en la sala del tesoro, o estáis despedidos-yen. - Amenazó, mientras seguía guardando todas las riquezas de las que disponía, encontrándose el Emperador en un habítaculo, de unos 10 metros de largo por 10 de ancho, lleno de estanterías con miles y miles de  fajos de billetes de 50.000 berries perfectamente apilados, así como toda clase de tesoros y esculturas bañadas en oro que cualquier hombre afán del dinero podía soñar. Se rumoreaba que el valor de todo lo que se guardaba en la Sala del Tesoro, podía ascender a la cifra de 1000 millones de berries.

Por otro lado, también tenían la opción de pararse a investigar las distintas zonas de la mansión. En concreto, en la planta baja, podían encontrar el comedor, los baños públicos, los almacenes de contabilidad, los dormitorios de los Lobos de Foodvalten, así como su propia oficina y el despacho del propio Nitobo. Y esto tan sólo en la primera planta pero, debían apurarse pues, el tiempo apremía y ese mismo tiempo podría ser utilizado por el propio Emperador para escabullirse de lugar.

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Sohem - 03-10-2025

Tras el estallido de Haoshoku, mi corazón bombeaba tan fuerte y con tanta intensidad que sentía que se me iba a salir del pecho. Eso probablemente era mi máxima capacidad con aquel poder... por ahora. Estaba bien poder comprobar los límites, aunque no podía ni debía ser descuidado ya en el Nuevo Mundo. Ahora no podría usar mi Kenbunshoku o mi Busoshoku con soltura ni a la ligera, y tendría que dedicarme a descansar un poco para poder estar dispuesto más adelante.

Entonces comencé a caminar, y cuando conseguí poner un pie dentro de la habitación lo único que vi fue a una mujer tirada en el suelo, con algunos fragmentos y escombros, algos objetos diversos, y a Viktor de pie a poca distancia de ella. Abrí los ojos de par en par, y de pronto la satisfacción de haber liberado mi propio poder se volvió incredulidad — ¡Oe oe venga ya! — dije, y chasqueé la lengua, mirando a Viktor — ¿De verdad no me has esperado ni cinco putos minutos? — le recriminé, dando varios pasos más acercándome al cuerpo de la mujer, pudiendo ver la espuma de su boca y reconociendo que ahora estaba inconsciente por el poder de mi Haoshoku, y no por culpa de Viktor — ¡No me jodas! — grité, pasando de incredulidad y furia — ¿Y ya está? — pregunté retóricamente, molesto e indignado, bastante desilusionado — ¡Pero que esto se supone que es un Shichibukai, por el amor de una madre! — dije mientras le daba una ligera patada en la bota a la mujer tendida en el suelo frente a mi — ¡Vamos joder! Que llevo todo el puto día caminando... ¡y hasta he corrido! — recriminé, sin recibir respuesta por su parte.
Miré a Viktor atónito, y volví a mirar a la mujer, acuclillándome a su lado y esta vez llevando el kanabo por delante y dándole un par de toques gentiles con el extremo roma del arma en el cuerpo — Vamos... haz algo... — dije en tono muy bajo, tan bajo que me di asco a mi mismo, y volví a chasquear la lengua, levantándome y girando sobre mi mismo para mirar por donde había venido — ¡¡Shoto despierta a est...!! — grité, interrumpiéndome a mi mismo viendo a Shoto tendido en el suelo, seguramente también fruto del ataque de mi Haoshoku. Entonces dejé caer el kanabo al suelo - o lo lancé - con relativa fuerza, como el niño que lanza un juguete — ¡¡Pero me cagüen los D.!! — maldije con fuerza — ¡Estoy hasta los cojones! — exclamé, y me agaché a recoger mi arma, suspirando pesadamente dándome unos segundos de silencio.

Me giré hacia Viktor señalándole con mi arma — Vete a por Endongo y tráelo aquí, consciente... o al menos vivo. Mata al resto — y guardé mi kanabo de nuevo hacia mi espalda, mirando ahora con los ojos entrecerrados a mi compañero... ¿él no había sido afectado por mi Haoshoku?
Chasqueé la lengua de nuevo, estaba bastante decepcionado. Viktor se encargaría de localizar al objetivo - como siempre - y Shoto estaba dormido, que era lo mismo que estar desaparecido haciendo jibiris científicos por todas partes - como siempre - y yo era el único que no podía hacer lo de siempre. Me dirigí hacia la mujer tendida en el suelo y me dispuse a cachearla rebuscando en todos sus bolsillos, bolsas, y cualquier lugar de la ropa donde pudiera esconder algo — E intenta no cargarte más nuestra puta casa, Vik — le dije al espadachín níveo.

Entre los enseres de la muchacha encontré varios paquetes de balas, que deseché lanzando hacia atrás, por encima de mis hombros y sin mirar. Seguidamente un trozo de papel blanco que también lancé al suelo. Un Eternal Pose que guardé en el bolsillo derecho de mi chaqueta, y un par de Den Den Mushi, igualmente lanzados un par de metros de mi... unas bolas picudas, semillas de colores, partes de armas, un rifle, un par de pistolas y un par de dagas. Todo lanzado a mis espaldas sin mirar, a excepción de una pistola blanca con un grabado que me guardé en el cinturón, en la espalda, y un cuchillo de combate, con dientes aserrados, que me dejé en la bota izquierda — Pero bueno... — dije al verle en la mano un anillo de oro, un sello que estaba con un pequeño matiz enrojecido — Algo decente — dije, sacándome el casco y dejándolo a mi lado, sacándole el anillo del dedo y poniéndomelo con torpeza en el meñique, el único dedo en el que me entraba, terminando de colocarlo con mi boca y mirándolo en mi mano tras hacerlo — Wry ha ha ha.... — reí entre dientes satisfecho al menos con ese pequeño tesoro — Hay que empezar a tener símbolos de estatus ¿eh? — me dije a mi mismo, y seguí rebuscando, pero lo único que encontré fue una ración de comida militar, que no lancé y dejé al lado de la mujer. Entonces la miré y suspiré con desgana.

— Una puta Shichibukai, la madre que me parió... — dije con resignación negando con la cabeza — Pues como sean todos así tiene cojones — maticé, y llevé mi mano hacia la tela de la camiseta negra sin mangas y vientre descubierto que portaba, a la altura del escote, y tirando de ella para rajarla y arrancarla de su cuerpo con un movimiento seco, desnudando su torso. Seguí con las fundas de cuero que llevaba en los hombros, las cuales arranqué de un tirón más fuerte, dejándola sin cobertura textil en la parte superior de su cuerpo — Nada — dije en un susurro y procedí a hacer lo mismo con sus pantalones, cortos y vaqueros, los cuales arrastré por sus piernas y saqué por sus pies. Estos los observé por un segundo y encogiéndome de hombros, los descalcé también desabrochando los cordones y sacando las botas, terminando de desnudarla por completo a excepción del par de guantes que tenía aun en las manos — No esconde absolutamente nada — dije con resignación. No tenía nada de utilidad ni de valor que no fuera ese anillo, y esa ración, así que suspirando de nuevo la giré para colocarla en posición prono - bocabajo - y me senté sobre su espalda apoyando el trasero y flexionando las rodillas, abriendo la ración y comenzando a comerla con calma mientras miraba el inventario que le había desprovisto y había lanzado - junto con su ropa hecha jirones - por la habitación.

¿Realmente hacía falta romper y quitarle su ropa? Por supuesto que no, pero - y dado que esto no me producía ningún tipo de excitación ni cumplía ningún tipo de fetiche - lo hacía simplemente para humillarla, para demostrarla cuando despertase que estaba acabada, que yo ahora era su dueño y que podía hacer con ella lo que quisiera y estuviera en mi mano. El hecho de arrebatarle todo su equipo era una cuestión de seguridad. El hecho de arrebatarle su ropa era una cuestión de simple y pura maldad. El hecho de arrebatarle su dignidad era una cuestión de juego psicológico. Y el hecho de arrebatarle su vida era algo que me reservaba para más adelante.

— Sé que no estás muerta — dije masticando su comida — Así que vamos a ver de qué pasta estás hecha cuando te despiertes — añadí, tragando y girando mi cara hacia la suya, sonriendo maquiavélicamente ocupando mi sonrisa la totalidad horizontal de mi deformado rostro por la cicatriz que lo surcaba — Esta vez va a ser divertido — y continué comiendo, mirando un punto fijo frente a mi y esperando pacientemente la llegada de mi compañero.





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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Viktor - 03-10-2025

Vaya puta pena.
Cuando Sohem irrumpió en la sala, se hizo el silencio momentáneamente. El enmascarado líder del gremio acudió molesto por no haberle esperado mientras se acercaba rápidamente a la sichibukai que él mismo había derrotado. Suspiré profundamente mientras soltaba mis armas enfundadas y sostenidas por mi cinturón y relajaba mi postura. El jefe tenía razón en que llevábamos todo el día caminando para esto, y que hubiera tenido que correr era el putísimo acabóse, pues no había visto a Sohem hacerlo nunca. Tras darle varios toques con Ein Hauch intentando que se despertada, este se giró para llamar a Shoto, al que pude ver a lo lejos totalmente dormido en el suelo en el mismo estado que la sichibukai. Tras esto maldijo a los cuatro vientos, recogiendo su arma y suspirando para posteriormente guardar silencio mientras yo le espectaba con cara de circunstancia y me cruzaba de brazos, sacudiendo con la blanca cola de lado a lado de manera tranquila. Finalmente se giró hacia mí y, con tono molesto, me ordenó traer a Nitobo vivo ante él, no dejando a nadie más vivo en la mansión. — Oído jefe. — respondí con cierta ironía mientras me giraba y partía hacia la puerta para recibir la última orden de que no reventara más la casa. — Olía mucho a cerrado... — pensé a la vez que crujía mi cuello de lado a lado y atravesaba el portón de la enorme mansión.


Una vez pasado el umbral, giré a mi derecha mientras comenzaba a observar a mi alrededor. La mullida alfombra aterciopelada del suelo brillaba en color rojo como la sangre derramada y el pasillo, largo y recargado de decoraciones, estaba abarrotado por cuadros del mismo hombre que regía el lugar: Nitobo. Comencé a recorrer el pasillo en dirección al ala este, extendiendo mis brazos a la altura de los cuadros dejando que se caigan al suelo. Era el signo inequívoco de que una era caía para que otra se alzara. — Nada empieza si otra cosa no acaba. — dije mientras atravesaba el pasillo principal hacia el ala este. — ¿Donde hemos leído esa frase? — cuestionó el lobo mientras me alzaba por las escaleras hacia el piso superior y me colocaba delante de la puerta donde había detectado anteriormente al magnate con sus ejércitos. — Es mía. Pero eso no la convierte en menos cierta. — contesté, visiblemente enfadado, rompiendo la tradición de citar versos ajenos mientras empujaba la puerta con mis manos a la altura de la cara y avanzaba al interior.

Más de doscientos hombres en una habitación con un magnate y miles de millones. Los ejércitos de Nitobo se encararon hacia mí, como si una manada de cachorros pudieran pararme. — Los lobos de Foodvalten, dijeron. — dije mientras avanzaba unos pasos — Pero yo no veo lobos… — llevé mi mano derecha a Shimei Kaeru mientras bajaba mi posición levemente y enfocaba a Nitobo. — Solo hombres muertos. — y la muerte fue acompañada de una explosión. Un pulso poderoso de haki que explotó desde mis adentros, fruto de la furia y el deseo de derrotar al magnate. Una esfera invisible de Haki del Conquistador del que no fui consciente emanó de mis adentros haciendo que todos los presentes quedaran totalmente paralizados y horrorizados mientras yo me lanzaba a realizar un potente ataque. Desenfundando a Shimei Kaeru en horizontal a escasos metros del ejército de escuderos del magnate, un audible sonido de vacío llenó la sala y mandó a volar hechos jirones a los enemigos, bañados en la sangre que un día juraron derramar por su benefactor. Más de doscientos hombres en el suelo, bañando lo que otrora pudo ser una alfombra y lo convirtió en un cenagal de vísceras y carne sanguinolenta mientras un lobo blanco enfundaba su arma y se acercaba al anteriormente dueño de estas tierras, aterrorizado y paralizado. Extendí mi mano derecha hacia él, asiéndolo con fuerza de la mandíbula que, por nuestra diferencia de tamaño, abarcó tanto su boca como su nariz. Miré a sus ojos fijamente hasta que finalmente giré y anduve mis pasos de vuelta hasta la sala donde Sohem sentado esperaba con una desnuda Sichibukai a la que con toda seguridad había registrado para, finalmente, comer su propia comida sentado sobre su espalda. Lancé al pequeño hombre a sus pies quedando este boca abajo y justo a escaso medio metro del jefe. — He traído un cadáver. — anuncié mientras desactivaba mi transformación y reducía tanto mi tamaño como musculatura y perdía mi pelaje blanco.
Mi vista estaba algo borrosa y sentía que me mareaba un poco, probablemente por el enorme gasto de energía y fuerza mental del haki pero, todo había acabado ya.
Todo había acabado.


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